Page 31

N

o importa la época del año, si hace frío o calor, si los árboles están nevados o no; tu mente siempre está en blanco. Aunque para la gente que ama surfear por la nieve este sentimiento sea más que obvio, hay quién no lo comprende, quién dice que la vida no se reduce a disfrutar deslizándose montaña abajo. Pero para los enamorados del snowboard la nieve es oxígeno, gasolina que enciende nuestro motor biológico. No concebimos el snowboard como una actividad lúdica o un hobby cualquiera en el que refugiarnos para evitar la rutina, es nuestra vida, tu vida. No sabes exactamente cuando pero un día te diste cuenta que algo en tu interior buscaba disfrutar de la naturaleza, disfrutar del mundo bañado de blanco, sentir el placer de definir tu propio recorrido con la tabla. En muchas ocasiones, este sentimiento no es compartido y te sientes desubicado. Tus prioridades son distintas a las del resto de la gente, vives pendiente de las previsiones meteorológicas para poder ir a la montaña, explorarla, disfrutar de los instantes que te conectan a ella y fundirte con la naturaleza que te rodea. Prioridad que se aleja del ritmo frenético de la sociedad en la que vivimos, una sociedad de usar y tirar, de empacho de información, de vídeos y de fotos que mañana ya son viejas…no hay hueco para llevar una vida contemplativa, una vida "Slow life”, término que podríamos equipararlo en el snowboard al "Slow snow" y al que quise darle mi propio nombre: "Life in White". Un proyecto que empezó hace tres años, cuando intenté captar el movimiento "slow snow”, el que dirige mi vida desde que era pequeña, para captar la magia del mundo blanco. ¿Por qué en analógico? La respuesta es fácil; la fotografía va en concordancia con el tipo de snowboard que buscaba. Un riding que requiere mucho esfuerzo y tiempo pero que te premia con el lado más salvaje de las montañas. Un tiempo extra que requiere también la fotografía analógica en la que tienes que pensar en qué y cómo gastar tu foto. Luego llega la larga espera hasta el revelado, y cuando ya la tienes, la disfrutas y observas como cuando ves la caída de los primeros copos de nieve... En todo este tiempo he intentado captar con mi fotografía todos los momentos que a veces se pasan por alto, todos los momentos efímeros que no siempre somos capaces de ver: el brillo de la nieve, la luz, un giro, el instante que nunca mas regresará... Para poder captar todos estos momentos, ha sido indispensable adentrarme en la montaña, buscar las palas perfectas, las que cuesta encontrar y que nadie pisa porque requiere mucho esfuerzo llegar allí. Seguro que a ti también te ha pasado. Ir en busca de esa línea que has visto a lo lejos, pasarte un buen rato caminando mientras los demás bajan entre mil huellas y su línea depende de los huecos que van dejando los demás, mientras tú consigues hacerte una bajada “única” e irrepetible.

Este sentir no se conforma con poco, cada vez te exige más. Intentas aprovechar al máximo las nevadas pero a veces la espera se eterniza y hay que buscar alternativas. Siempre he intentado seguir la nieve todo lo que he podido. A veces tienes más suerte y disfrutas de buenas condiciones, otras te toca buscar nuevas vías. Eso mismo me sucedió el año pasado en Austria, en la cara norte de los Alpes. Fue una de las peores temporadas en esa zona, por el contrario, la cara sur, en especial el lado Italiano, recibió grandes nevadas, acumulando muchos metros de nieve, algo que no es habitual allí. Con ese panorama, viendo que nuestro valle estaba con muy poca nieve decidí, junto con mi compañero de aventuras, dejar nuestra zona de confort y coger unos buenos sacos de dormir para ir en busca de powder. Es arriesgado dejar la montaña que conoces y adentrarte en montañas desconocidas, pero ese esfuerzo de ir en busca de nuevas bajadas, hace que al encontrar algo nuevo, lo disfrutes mucho más. Era un viaje de pocos kilómetros pero fue "la gran aventura” Tuvimos que explorar montañas perdidas entre pueblos, coger Google Maps para estudiar bien la zona y adentrarnos correctamente en la montaña para hallar justamente las palas y bosques perfectos que veíamos a lo lejos. Todo acabó en una recompensa que se obtiene después de muchas horas “spliteando” para encontrar un bosque de inclinación perfecta repleto de pillows que te regalan soledad alrededor… es como encontrar un gran tesoro. Hay días en el que inviertes mucho esfuerzo sin encontrar aquello que andabas buscando, aunque estar allí arriba ya merece la pena. Quizás en este viaje no pasamos tantas horas bajando como lo hacíamos en nuestro "home resort" pero la calidad de bajadas y todo lo que conlleva buscar tu pala de nieve perdida entre montañas, lejos de las estaciones de esquí, es una sensación incomparable. Un sentimiento que ha permitido recordar la temporada pasada, considerada por muchos como una de las peores, como una de las más apasionantes ya que nos animó a lanzarnos a la aventura y encontrar lugares mágicos. No sabemos como seguirán las condiciones durante la temporada, pero pase lo que pase, os animo a explorar vuestras montañas y salir de la zona de confort. Ir en busca de todas esas líneas que están allí esperando y será como encontrar un nuevo mundo que paradójicamente está a tan solo pocos kilómetros de tu casa. Importante explorar siempre con el equipo correcto, y obviamente cuidando y respetando la montaña. Ella siempre tiene la última palabra. facebook/lifeinwhite

Profile for Snow Planet Base

Snowplanet 90  

Snowboard Magazine. Revista de Snowboard

Snowplanet 90  

Snowboard Magazine. Revista de Snowboard

Advertisement