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Una mujer afortunada Relato de una pasantĂ­a, retrato de un mĂŠdico rural

Agosto del 2018, Florida (Uruguay) Clara Ariza Montobbio


nota y acorde No he pedido permiso a John Berger para recrear su historia de hombre afortunado. Tampoco a Jean Mohr, por creerme capaz de fotografiar esas escenas sagradas del acto médico. Aun siendo más fiel, tampoco pedí permiso a Alessandro Baricco para encarnar a Mr Gwyn* y enfrascarme en el retrato escrito del médico rural al que he estado observando: Miguel, de ahora en adelante, M., no por médico sino por Miguel. No pedí permiso porque aprendí, también de él, que muchas veces no es preciso.

Gracias por el valor del ejemplo, tu currículum oculto, el compromiso humano de tu apostasía*.


El mĂŠdico rural. La Macana, 3 de Agosto 2018


prefacio «Pinto Pinto les notes d’una havanera, blava com l’aigua l’aigua, d’un mar antic.»

Sílvia Perez-Cruz, Vestida de nit

Avisos y asunciones de la mujer afortunada y sus sopranos Esto que sigue es un retrato sin lienzo. La inspiración, como siempre, me pilló trabajando. Pinté sin bata, sin guardapolvo. Son garabatos que no persiguen la finitud de una obra sino la declaración abierta de un testigo que asistió al escenario de El otro. Esto que sigue es un dar gracias literariamente despacio. Tanto a quien se retrata, como a lo que brota de ese acto. El pincel es mi punto de mira, y lo bañé de mis ilusiones, de mis sentires, y claro: de mis ideas e idealizaciones. Aunque el lector lo insinuara no se trata de una oda ni elegí la pintura de la hipérbole. Consideren mi verdad. Vivo sentipensando que las mujeres no exageramos, ni lxs idealistxs debemos regresar. Sólo devolvemos al mundo todo lo que nos velan. Y a ese relato prosaico, con el que juzgan la verdad, le musicamos su poesía. Así cantamos desde nuestro lugar. No confundan el peso con la gravedad.


M. M. es médico rural. De la família y la comunidad. Antes y después que médico, el médico es persona. Así es como la medicina, en aquéllos que la practican como herramienta (asumiendo sus óxidos y limitaciones) se convierte en un impasse*. Una suerte de intersticio entre la vida de afuera del consultorio médico y la vida que subyace adentro del cuerpo medicalizado. En ese ámbito, M. discurre practicando las artes del acompañamiento que sana y la minuciosa investigación atenta de cada manifestación clínica. Sus herramientas son diversas y no todas las aprendió en la facultad. La mayoría forman parte de aprendizajes y habilidades para la vida, acompañadas de un profundo interés científico en descubrir cómo funcionan las cosas. En su maletín de médico rural, que es una mochila con una chapa roji-negra – a la que dedicaremos un capítulo aparte – trae siempre un autito y un gato de juguete con el que consigue auténticas carcajadas de gurí. M. es a veces padre, a veces tío, a veces amigo, a veces voz que amplifica pensamientos del otro. Es parte de la familia del enfermo y parte de su comunidad.

De la família. La Macana, 3 de Agosto 2018.


Rellena las recetas de medicamentos triplicando sus tiempos. El tedio de ese acto mecánico se mezcla con la simultaniedad de preguntar a su interlocutor cómo andarán sus parientes. Ejerce en una época de burocracias dobles, se somete a la herramienta virtual de la computadora sin que le aleje de su capacidad humana de escuchar, ver, observar. Le acompaña siempre la hojita multicolor de codificaciones, de las que presume y lucha por su mayor representatividad de la realidad. Lo que quizás importa, es que además de codificarlo, sabe detectar el miedo de sus sanos. Para ello es preciso saber dar espacio, acercarse. Compartir la sencillez humana para adentrarse en sus misteriosas complejidades. Suele preguntar sin tapujos pero sin invasiones, mezcla la solemnidad con la risa cómplice. Así, sucede, que una de sus herramientas fundamentales es lo que yo asemejo a esa filosofía de la proximidad* que por andar leyendo mientras elaboraba este retrato me reveló elementos claves de su identidad. Comprendí sus prácticas. Un modo característico de actuar: resistir. M. es un resistente, porque no cede. Aun cuando la estructura burla sus cotidianidades, él persiste con su proximidad y compromiso, o capaz se intensifican. Y sí, se trata de un hombre de intensidades, de volúmenes que suben cuando se precisa, de límites que llegan y se manifiestan. Esas también son sus herramientas. Cambió la mesa de lugar. Dibuja en una pizarra en blanco. A veces, con algunos, toma mate.

Currículum oculto Mendoza, Agosto 2018.


"…trabajamos con instrumentos imperfectos y con medios de utilidad insegura, pero con la conciencia cierta de que hasta donde no pueda llegar el saber, llegará siempre el amor” Dr. Gregorio Marañón

Burocracia bis. Mendoza, 8 de agosto 2018.


Detenerse en qué manera M. mira a sus enfermos y sus sanos - aunque sea desde afuera del campo de su mirada – tiene su importancia para comprender como configura la relación con ellos y su diálogo de saberes.. Su mirada es atenta pero tiene una peculiaridad concreta: concreta se desvía de forma brusca, cambiando de rumbo. Genera un silencio, un espacio posible. Una retirada, para ce ceder su voz a lo no visto. Me pareció que se tratara de una suerte de humildad. Sus sanos vienen a seguir su salud, lo que él desearía dejar de denominar control. Ama a los niños, a los que se dirige como amigos. Su alegría, le renueva la fuerza cotidianamente cotidianamente.

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Un amigo. La Macana, 15 de Agosto 2018.


El lunes a la tarde cruza la plaza privado de aire Florida, 30 de Agosto del 2018.


«Salvo cuando está tratando a los pacientes, Sassall es el hombre más impaciente que conozco. Es incapaz de esperar sin hacer nada. Es incapaz de descansar. » Un hombre afortunado John Berger

M. es movido, discurre. Publica sin cesar. Lee. Idea propuestas y estrategias. Vuelve a publicar. Se habilitó varios espacios cibernéticos por si algún día le censuran uno, que podría pasar en este estado de las estructuras. Necesita aire, libertad de movimiento, tiempo para sí y sus eternas movidas. En sus clases como profesor en la facultad, puede que súbitamente su discurso fluido suba de volumen progresivamente. Eso indica como el contenido de su mensaje lucha tanto contra la hegemonía como contra la condición acrítica de aquéllos muchos estudiantes de medicina. Es capaz de anunciar que la enfermedad es una construcción social y cultural a los que vienen de horas tras el microscopio. Cuestiona sus pensamientos, desvela rincones incómodos de la realidad. Pone todo su entusiasmo en ello. Va sumando futuros apóstatas. Su chapa es roji-negra como las telas de los que luchan desde abajo, contando con sus iguales y asumiendo su condición de molestosos – p, de peligrosos, 4 de cuatroojos porque usan esas lentes para ver más lejos de sus miopías biomédicas – .

Esto que les cuento es real Montevideo, 6 de Agosto 2018.


Cielito de Los Muchachos Mario Benedetti (letra), Daniel Viglietti (música)

Están cambiando los tiempos Para bien o para mal, Para mal o para bien, Nada va a quedar igual. Cielito, cielo que sí, Con muchachos dondequiera, Mientras no haya libertad Se aplaza la primavera. Los tiempos están cambiando, Están cambiando, qué bueno, Siempre el mundo será ser ancho Pero ya no será ajeno. Cielito, cielo, cielito, Cielito a la descubierta, Las botas del miedo do pasan Por una calle desierta

Cielito, cielo, qué jjoven Está el cielo en rebeldía, Qué verde viene la lluvia, Qué joven la puntería. Se pone joven el tiempo Y acepta del tiempo el reto, Qué suerte que el tiempo joven Le falte al tiempo el respeto. Están cambiando los tiempos Con muchachos dondequiera, Está tá el cielo en rebeldía, Qué verde viene la lluvia, Qué joven la puntería

El Cabo Polonio, 19 de Agosto 2018.


Relevos. Capilla del Sauce, 10 de Agosto 2018.


Le duele fuerte la cabeza tras una mañana en que la consulta no paró de llenarse. M. llena su pequeño espacio de atenciones, y la calidad es la medida en que una mañana se densifica, más que sus cantidades. Aunque esas no dejan de ser fundamentales. Sus pacientes saben que les atiende sin hora, por eso vienen. Aunque se acumulen, él ofrece el tiempo preciso a cada uno. Cabe tiempo y espacio para que aparezca el sentido común. El relato y los multifactores se imponen al motivo de consulta inicial. Entonces, el tiempo exime de medicaciones. M. tiene el don de la calma artesanal. Es metódico y práctico. Conciso en sus gestos. Sabe transformar hisopados con algodones y cepillos endocervicales, férulas con bajalenguas y esparadrapo. Puede que sus creatividades vengan influidas porque M. tuvo grandes maestros y se rodea de artistas. La gran mujer que está a su lado convirtió al depresor lingual en una harmónica. De su consulta cuelga un ojito de Dios que le hizo ella, allí donde colgó la insígnia que le recuerda a su querido mentor.

Calma artesanal. La Macana, 22 de Agosto 2018.


Capilla del Sauce, 10 de Agosto 2018.

«Tratar de solucionar la mayor cantidad de problemas allí mismo donde viven las personas.»


M. es humilde. Lleva consigo a su entereza, sin pretensiones. No impone verdad sino la asunción persistente de la incertidumbre y la superación de la verdad simplista. Su medicina es militancia y su lugar en la ciencia pasa por habitar otros paradigmas. La complejidad debe ser asumida cuando se observa la vida sin afán de control. Por suerte tanto la física cuántica como la sociología nos recuerdan que hay multitud de fenómenos que no dependen de nosotros. Por lo que no somos ni héroes ni culpables, aunque sí corresponsables y en interacción constante. M. disipa las brumas de esa complejidad. Sabe enfocar. Enfoca errores sistemáticos de la estructura. Sesgos en los ensayos clínicos. Adulteces en crisis de adolescentes. Miedo a la muerte en pesadillas nocturnas. Virasis en obsesiones febriles. Farmacoindustria en los niveles sanguíneos. La luz con la que enfoca es cálida. Propia de la resistencia eléctrica, ilumina y da calor a los que les rodea. Es la resistencia íntima* que M. cultiva en su cotidianidad, sin alejarse de lo que importa en realidad.

La calidez del enfoque. Capilla del sauce, 10 de Agosto 2018.


Atados a nuestros inviernos La Macana, 23 de Agosto 2018.

M. conoce a sus pacientes y a sus impacientes. Conoce sus inviernos, sus excusas, sus pequeñas verdades. También conoce a sus compañeros, les consiente sus supremas necesidades de vocaci vocación, descanso y desaturación. M. sale a pasear su invierno. Lo combate con su estufa de leña prodigiosa. Le gusta no dejar de tomar helado. Le gustan las pequeñas cosas y disfruta de ellas como un niño.


« Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis. Porque el Reino de los cielos es de los que son como ellos. » Mc 10, 14

El médico y el niño La Macana, 17 de Agosto 2018.

M. es pediatra de sus niños. M. es niño d’scout, sabe hacer, aprende haciendo. Este retrato se ha hecho aprendiendo, viviendo. Me siento afortunada por ello.


glosario

Mr. Gwyn: Jasper Gwyn es un escritor. Vive en Londres y, verosímilmente, es un hombre que ama la vida. De repente, tiene ganas de parar. Tal vez de parar de escribir, aunque la suya no es la crisis que aflige a los escritores sin inspiración. Jasper Gwyn parece querer cambiar de perspectiva, llegar hasta el meollo de cierta magia. Le sirve de apoyo, de cómplice, de asistente, una muchacha que va recogiendo, con rabiosa devoción, lo que progresivamente va siendo el misterio de Mr Gwyn.

Apostatar: v. intr. Dejar de mantener unas ideas o unas creencias. No cumplir con las obligaciones de su estado. Impasse: Del francés. Punto muerto o situación a la que no se encuentra salida: Resistencia íntima, filosofía de la proximidad: La resistencia íntima es una experiencia propia de la comarca de la proximidad. Comarca que no es visita de un día sino una estancia habitual. Hoy, permanecer en ella no es un tema banal. No se mide en metros ni en centímetros. Su opuesto no es la lejanía, más bien la monocromía ubicua del mundo tecnificado. La cotidianidad y el gesto de la casa son modalidades importantísimas de la experiencia de la proximidad.


Una pasante tuya muy feliz de haber venido Mendoza Chico,, 7 de Agosto 2018

¡Gracias Miguel! Maestro, amigo, compañero. Comprendí omprendí que puedo habitar este espacio de “la la medicina medicina” desde mi misma. Lucharla y amarla como lucho y amo la vida vida. Noo estamos solos, los márgenes están llenos.


invitación (es) -

Para continuar la sinestesia que resulta esta obra, la autora invita a M. a musicarla.

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Como una suerte de homenaje y profundo respeto, la autora aconseja la lectura gozosa de: Alessandro Baricco, en especial Mr Gwyn, aunque sólo por empezar por alguna de sus maravillas. Si es en vacaciones en Punta del Diablo, elegir Océano Mar. Josep Ma. Esquirol, La resistència íntima: assaig d’una filosofía de la proximitat. Aunque esté en catalán, y si uno se rinde… escuchar sus audios.

Una mujer afortunada. Por Clara Ariza  

Relato de una pasantía, retrato de un médico rural

Una mujer afortunada. Por Clara Ariza  

Relato de una pasantía, retrato de un médico rural

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