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Estas actuaciones permitirán el acceso al agua potable en distintos lugares de estos países

Canal Voluntarios realizará proyectos de acceso al agua en Filipinas, Guatemala y Argentina  Los trabajadores del Canal de Isabel II ya han viajado a estas zonas y han analizado su situación 9,ago,09.- Un grupo de trabajadores del Canal de Isabel II pertenecientes al proyecto Canal Voluntarios viajaron a la provincia de San Carlos, en la isla filipina de Negros; al poblado argentino de Las Majadas, en Valle Fértil, así como a la zona guatemalteca de El Cantón de Esquipulas, en San Antonio Huista, para mejorar el abastecimiento de agua potable de estas regiones. Los voluntarios viajaron a Filipinas junto a miembros de la Fundación Codespa, con quien el Canal de Isabel II firmó un convenio para realizar este proyecto de voluntariado y cooperación. La labor que ambas instituciones van a llevar a cabo en Filipinas, una vez analizado el sistema de abastecimiento de la zona, consistirá en instalar un sistema que permita bombear el agua y así solventar los problemas con los que cuentan 350 familias. Este proyecto, que se pondrá en marcha en los próximos meses, busca implementar tecnologías sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, y permitirá bombear agua hasta 200 metros de altura durante 24 horas. Una solución que solventará el acceso de agua potable a 2.700 personas, mejorando así su salud e higiene y contribuyendo a prevenir enfermedades derivadas de la falta de agua o del mal estado de la misma. Asimismo, este proyecto contempla la dotación de un sistema de irrigación

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para el Centro de Formación de agricultores construido por la Fundación Codespa. Dos nuevos proyectos Miembros de Canal Voluntarios han viajado también a la zona guatemalteca de El Cantón de Esquipulas, en San Antonio Huista, donde, junto con la asociación Comisión de Derechos Humanos HispanoGuatemalteca (CDHHG), han analizado la problemática de sus habitantes. Así, han decidido instalar un nuevo depósito, un sistema de potabilización y una red de distribución de agua que garantice tanto el suministro como la calidad, mejorando las condiciones de vida de esas familias que, actualmente, sólo cuentan con dos horas de agua algunos días y padecen numerosos brotes de cólera o hepatitis A, entre otras enfermedades. Además, los propios habitantes colaboran en el proyecto, aportando la mano de obra para la instalación de las tuberías. Por otro lado, los trabajadores del Canal de Isabel II pertenecientes a Canal Voluntarios que han estudiado la situación del pueblo Las Majadas, en Valle Fértil (Argentina) están diseñando un proyecto que dotará de agua potable al poblado, ya que actualmente esta zona sufre el éxodo de la comunidad indígena diaguita a causa de la escasez de agua que padecen desde hace varias décadas. Voluntarios desde 2007 El Canal de Isabel II puso en marcha en el año 2007 el proyecto de Canal Voluntarios, fruto de un gran esfuerzo por devolver a la sociedad parte de los recursos y la confianza que durante más de un siglo y medio, los madrileños han depositado en el Canal de Isabel II y su gestión del agua en la Región. Gracias a este programa, el Canal fue premiado en 2008 por el mejor proyecto de Voluntariado Corporativo a la Empresa Solidaria otorgado por la Fundación Codespa. Canal Voluntarios nació con el propósito de actuar en situaciones de catástrofes naturales, así como en la realización de proyectos de cooperación internacional, a través de colaboraciones en zonas afectadas

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por catástrofes naturales o en la ejecución y puesta en marcha de proyectos de captación, tratamiento, distribución y saneamiento de cualquier país del mundo. Desde su creación, y gracias a los 75 trabajadores del Canal que forman parte de este proyecto, ya se ha colaborado en proyectos en Santa Fe de la Laguna (México), en Las Juntas (Argentina), Guatemala, Honduras o Haití y se han realizado labores de ayuda en catástrofes humanitarias en China, Pakistán, Nicaragua y Ecuador, consiguiendo que casi 30.000 personas en todo el mundo tengan garantizado su abastecimiento de agua, gracias al Canal de Isabel II y sus voluntarios. El Canal de Isabel II, entidad creada en 1851, dispone de 14 embalses, 81 captaciones de aguas subterráneas, 22 grandes depósitos reguladores y 240 de menor tamaño; 18 estaciones de elevación, 12 plantas de tratamiento de agua potable, cerca de 14.000 kilómetros de red de distribución, 500 kilómetros de grandes conducciones, 149 estaciones depuradoras de aguas residuales y 5.000 kilómetros de alcantarillado y 700 de kilómetros de colectores

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PROYECTO WATAIR In a call to the challenging competition held by Arup and WaterAid to improve the access to safe water for billion people we suggested the integration of existing ideas and technologies through sustainable guiding principles. The WatAir design will simply produce water from the air. WatAir should bring Change and Hope with its simple and efficient approach! We looked at the spider web and the water on leafs for inspiration. Our water web is a social design inspired by nature through its symbiotic relationship both with nature and rural dwellings and can be easily deployed within the eccentric environments as well as deployment on rooftops in dense cities. Minimal footprint of the device on the ground together with vertical and diagonal design will increase collecting area via gravitation and will save space on the ground for other activities such as: Shading for outdoor activities, playground for children etc. The shading canopy will prevent vaporization while protecting from rain and heat the people beneath. Parachuting capabilities to remote and isolated communities increase transportation efficiency and gives greater freedom, saves time and improves productivity. The compact lightweight packing can be installed easily via its flexibility in the spatial arrangement through different layouts and even folding option during day time. Optional PV elastic panels can produce clean & free energy along side the dew and rain collection in order to supply all the energy needed for the other basic necessities. In order to increase public's awareness to the problem and to the possible solutions we used simplicity as our design process. Our design should be within reach for all people around the world. Our architectural background helped us to see beyond the technological solution and to give more functions and deeper meanings to it all. The WatAir has humanitarian aspects, education potential and sheltering capabilities. In order to make safe water an accessible reality worldwide we had to take into consideration minimal cost for the manufacturing of the product, easy and quick deployment in remote places, practical solution that will also work as environmental regenerator and as educational icon. By printing logos and advertisements on the canvas sheets it will be easy to convince potential sponsors to pay for the manufacturing and the shipment cost of the products. Local art and literature will make it a culture event. The design has minimal special demands. It is LowTec and low cost and in fact can be even produced with local means. Arup’s and WaterAid’s drawing water challenge launched in September of 2006 as an ideas competition seeking innovative ways to “help many more people gain access to safe water and effective sanitation.” Over 91 entrants responded from 19 countries across North America, with WatAir taking away the grand prize. Each WatAir unit features 96 square meters of lightweight dewcollecting panels that gravitationally funnel moisture from the air to one collective source. The designers estimate that each unit can collect roughly 48 liters of water in remote places or places that do not have any clean water sources. The panels are flexible, easy to collapse when not in use, and readily available to provide shade and even some shelter. The low-tech design was conceived by Joseph Cory of Geotectura and Eyal Malka of Malka Architects from Haifa, Israel.


FABRICAR COMPOST Para hacer compost puedes aprovechar los residuos vegetales del jardín y del hogar en vez de tirarlos a la basura. El compost es un abono orgánico que te servirá para mejorar la tierra del jardín y para alimentar tus plantas. Se dice que por cada 100 kg de restos orgánicos se obtienen 30 kg de abono. Ahorrás fertilizantes químicos.

El compostaje una actividad gratificante, ecológica y práctica 100%. ¡Anímate si aún no has empezado! 1. ¿Qué necesito para hacer compost? La forma más elemental es hacer un montón en un rincón del jardín o usar un cajón de listones de madera. Pero lo mejor es comprar un compostador prefabricado. Los hay de distintos materiales (plástico, resina, térmicos, etc.) y tamaños diversos.

A la hora de elegir el tamaño, siempre es mejor pasarse que quedarse corto. Deberás tener en cuenta datos como: • Cuántas personas viven en la casa. • Cómo es de grande el jardín o el huerto. • Si predominan árboles de hoja caduca, de hoja perenne, si hay césped, etc. • El consumo de frutas, verduras y ensaladas que tenéis en vuestro hogar. Si diariamente, si dos o tres días a la semana, etc. Aparte del compostador o silo, precisarás herramientas para voltear, tijeras de poda para cortar ramas y una pala para extraer el compost hecho. También es muy recomendable disponer de una máquina biotrituradora para las ramas gruesas que no se puedan cortar con las tijeras y para picar los restos vegetales y acelerar así su descomposición. Opcionalmente, te interesaría tener un termómetro de alcohol de hasta 100º (el de mercurio se puede romper y tendrías que tirar todo el compost) y un medidor de pH para tener más información sobre el estado del compost. 2. ¿Dónde ubico el compostador? Deberá reposar directamente sobre la tierra. Por comodidad, elige un sitio cercano a la cocina. En la sombra es mucho mejor que en el sol, ya que si no, tendrías que regarlo con frecuencia para mantener la humedad.


3. ¿Qué puedo echar? Del jardín: Hojas, césped, hortalizas, paja utilizada como acolchado, ramas podadas (si las pasas por una triturada mucho mejor), serrín, etc. Las malas hierbas sólo si son anuales y no llevan semillas, porque las perennes que tienen estolones (ej. grama) o bulbillos (juncia o castañueña) o rizomas, puede mantener su viabilidad y brotar. Del hogar: Cenizas, posos del café o de té, infusiones con papel incluído, cáscara de huevo, frutas, verduras y hortalizas, periódicos no impresos en color, yogures caducados, tapones de corcho, papel de cocina, aceite de aliñar, pelos, etc. 4. ¿Qué no debo echar? • Carne, huesos y pescado. Produce malos olores. • Plantas y frutos enfermos o gran cantidad de vegetales podridos. Produce malos olores y putrefacción. • Los excrementos de animales domésticos y de personas. Lleva patógenos. • Ceniza y serrín de madera tratada o aglomerados. Colas y barnices. Esto es muy tóxico. • El resultado de pasar la escoba tampoco porque lleva metales pesados. • Por supuesto cualquier material que no sea orgánico y biodegradable: plásticos ,vidrio, etc.. 5. ¿Cómo se procede al compostaje de jardín? De lo que se trata es de que esas hojas, ramas, césped, cenizas, etc. que echamos sean atacadas por microorganismos (bacterias y hongos) y se descompongan, fermenten, transformándose así en otro material con características distintas al original y muy bueno para el suelo y las plantas. • La capa inferior se hace con ramas más gruesas y piñas y no debe superar los 30 cm. • Mezcla varias capas de siega de hierba con residuos de corteza, podas de tallos jóvenes y papel troceado, en una proporción de 1 a 2. El estiércol o el mantillo del año anterior sirve como activador de la fermentación y se puede agregar al material, también en capas alternativas. • A continuación, riega. Es interesante almacenar en otoño en un cajón o rincón hojas secas para mezclarlas con el césped en primavera y verano, que es más abundante, y equilibrar así material seco con verde. Los compostadores disponen de ventilación y aberturas para que funcione la descomposición. No deben estar cerrados herméticamente. Para agilizar la fermentación usa una máquina trituradora y también en los centros de jardinería venden activadores de compostaje. Ideal para cuando llenas el primer día de instalación y necesitas arrancar el proceso con fuerza. Añadir lombrices es bueno igualmente (de hecho, desde la tierra suben). La humedad resulta vital. Por último, una temperatura de 40-60ºC eliminará los gérmenes y posibilita que en 3 ó 4 meses tengas un compost de calidad. El único cuidado consistirá en vigilar que no se pudra controlando la fermentación. De vez en cuando, toma un puñado de compost con la mano y apriétalo. Si escurre líquido, corre peligro de pudrirse. Incorpora material seco y dale forma de nuevo al montón. Y si se desmorona, se encuentra muy seco y debes humedecerlo. Remueve la mezcla una vez al mes para airearla.


6. ¿Cómo sé si algo no va bien en la elaboración del compost? • Si notas un olor a amoníaco, significa que hay demasiado nitrógeno (material verde) sin mezclar con carbono (marrón). La solución es mezclar con materia seca (por ejemplo, hojas secas) y voltear. • Si notas un olor a podrido, significa que hay demasiada humedad y poco oxígeno. La solución es mezclar con materia seca y voltear. • Si ves que el compostador está lleno de materia seca y fría, significa que falta humedad. Por lo tanto la solución será mezclar con restos de cocina verdes y voltear. • Las Moscas de la fruta no son ningún problema, pero si no las quieres ver o en menos cantidad debes enterrar un poco los restos de cocina. • Si la mezcla resulta demasiado ácida y no evoluciona, se puede incorporar cal al conjunto. 7. ¿Cómo sé cuándo está terminado el compostaje para aportarlo al suelo o para ensacarlo?

Estará listo en unos 3 meses en primavera-verano y hasta 6 en invierno. Para ver si ya está en su punto, toma un puñado con la mano. Deberá tener un color marrón o negruzco similar al del mantillo, olor a bosque y estar frío debido a la falta de actividad microbiana. No se reconocerá nada de lo depositado hace unos meses, excepto los trozos de ramas y piñas, las cuales se separan con el tamiz o con las manos y vuelta a introducir al compostador para que continúe su proceso y sirva de estructurante. Si no usas el compost de inmediato, puedes guardarlo en bolsas o sacos cerradas forma hermética. Si al estrujarlo desprende líquido, no lo almacenes en bolsas, ya que podría pudrirse. El compost obtenido se aplica al suelo una vez al año, en otoño o, en el caso de climas cálidos, en invierno. Puedes dejarlo sobre la superficie (5cm.) a modo de acolchado o si no, incorporarlo. Para macetas debes pasarlo antes por un tamiz fino.


JARDÍN VERTICAL El Jardín vertical está formado por tres elementos principales: una estructura metálica, una lámina plástica y una capa de fieltro de poliamida. En el caso de CaixaForum Madrid, tiene una altura de 24 metros, un grosor de casi un metro y una longitud de 19 metros. Se ha colocado ligeramente separado de la fachada del edificio existente, a fin de no transmitirle esfuerzo alguno. La superficie vegetal resultante se extiende a lo largo de 460 metros cuadrados. Está formada por 15.000 plantas de 250 especies diferentes. Entre ellas, Lonicera nitida, Yucca filamentosa, Cistus purpureus, Cedrus deodara, Pilosella aurantiaca, Dianthus deltoides, Arenaria montana, Cornus sanguinea, Lonicera pileata, Sedum alpestre, Campanula takesimana, Bergenia cordifolia y Garrya elliptica, entre otras especies. Muchas de ellas son autóctonas, como el arbusto caducifolio Cornus sanguinea (cornejo rojo); otras son foráneas, pero se adaptan bien al clima de Madrid, como la Bergenia cordifolia, comúnmente conocida como hortensia o begoña o col de invierno, propia de Siberia y Mongolia. • Estructura metálica: Se trata de una estructura vertical autoportante, de 24 metros de altura, y es la base sobre la que descansan la estructura auxiliar y todos los elementos constitutivos del Jardín vertical. Esta formada por seis torres principales y, como si de las cuadernas de un barco se tratara, de un sistema de perfiles tubulares. Forma una capa de aire que actúa como un sistema de aislamiento térmico y fónico muy eficiente. - Panel de soporte: Está formado por un panel de PVC expandido sujeto a la estructura metálica. Esta capa dota de rigidez a toda la estructura y la hace impermeable. - Capa de irrigación: Formada por una manta doble de fibras sintéticas y una lámina plástica en su cara interior, está fijada mediante grapas al panel de soporte. Es la base de apoyo de toda la plantación. El fieltro es especial, por lo que no se pudre, y su enorme capilaridad permite una distribución homogénea del agua. Las plantas se han distribuido a lo largo de esta capa de fieltro (la densidad es de unas 30 plantas por metro cuadrado) y las raíces crecen a lo largo de ella. - Plantación: Se realiza insertando las raíces de las plantas, sin tierra, entre las dos capas de la manta y fijándolas mediante grapas. - Suministro de agua y nutrientes y recogida del agua: Una red de tuberías, con boquillas de goteo y alimentada por una bomba de agua y nutrientes, va fijada sobre la manta de enraizamiento. El riego del agua, enriquecida con nutrientes, se realiza desde la parte de arriba de la estructura, y es automático. El agua que se escurre por el muro es recogida por una canaleta colocada en la parte inferior del Jardín vertical. De esta manera se soluciona el problema que podría generar el agua de escorrentía sobrante. El resultado es un jardín vertical que permite recrear un sistema viviente semejante al de la naturaleza, y que rememora los jardines colgantes de la antigua Babilonia. El peso total, incluyendo las plantas y el marco metálico, es inferior a 30 kilos por metro cuadrado. Dado el poco peso, este tipo de jardines puede desarrollarse en cualquier pared, sin limitación de tamaño o altura.


Gracias a su efecto de aislamiento térmico, permite reducir el consumo de energía (en invierno, aísla del frío; en verano, actúa como un sistema de refrigeración natural) y limpia el aire (las partículas de polución son atraídas por el fieltro, donde poco a poco se descomponen y remineralizan, convirtiéndose entonces en fertilizante para las plantas). Arte ecológico, eco-arte, arquitectura verde... Estos son algunos de los nombres que ha recibido el jardín vertical de Patrick Blanc. él prefiere referirse a su invento como "pintura viviente". El botánico francés ha realizado más de un centenar de intervenciones en todo el mundo, tanto en interiores como en exteriores de museos y espacios educativos, festivales y exposiciones, show rooms y centros comerciales, hoteles y restaurantes, apartamentos, piscinas, terrazas... Incluso ha enriquecido la fachada de un rascacielos en Kuala Lumpur.

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