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Ñe’êpoty ayvu Poesía en voz alta


Agradecimientos: Queremos dar las gracias a todes les poetas que participaron de esta primera plaqueta del Slam de Poesía En Voz Alta. Gracias a Norma Flores Allende, a Romina Aquino, a Alejandra González, a Camila Corvalán, a Catalina Escobar, a Guadalupe Acosta Barriocanal, a Niqo Martínez, a Natalia López, a Lucero Olazar, a Cristina Moreno, a Fabrizio Sánchez, a Alejandra Cabañas, a Arian Nyx, a Nadia Gómez, a Shirley Cáceres, a Lira Elizaur, a Andrea Dávalos y a Patricia Cabrera. Gracias a las genias que hicieron este material posible: Alexandra Pose por el diseño de esta plaqueta y a Andrea Cañete por la ilustración de la portada. También queremos hacerle un agradecimiento especial a Estela Asilvera que además de colaborar con el poema, nos ayudó a encontrarle un nombre a la plaqueta.

Esta edición se realiza bajo la licencia de uso Creative Commons. está permitida la copia, distribución, exhibición y utilización de la obra bajo la condición de atribución no comercial.

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Juli: Hola Gabiota, ¿estás? Gabiota: ¡Juli! Estoy Juli: Quiero proponerte una idea que me anda dando vueltas en la cabeza Gabiota: ¿Qué pa’? Juli: Ponele onda jajaja ¿sabés lo que es un Slam? Gabiota: Noup ¿se come? Juli: No, jaja te explico

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¿Quiénes somos? Somos dos amigas amantes de las letras. Nos conocimos en la Red de Academias Literarias (REAL) en el 2009. Hace más de un año que decidimos hacer algo acerca de eso que nos rumiaba la cabeza en forma de versos, prosas y cuentos. Decidimos comenzar juntas un proyecto que bautizamos como el Slam de Poesía En Voz Alta, un espacio donde las ideas del escritor en un atril se derrumban. Organizamos competencias lúdicas de poesía una vez al mes en Paraguay. A través del slam buscamos espacios donde les escritores participen de un “boxeo poético” y se animen al ejercicio de recitar en voz alta. “Cuando venís a un slam te encontrás con un escenario plural y abierto donde comulgan el stand up, el monólogo, el teatro que en 3 minutos 20 puedan marcar la fuerza de una persona. Y en 3 minutos 20, a través de la palabra y el cuerpo resumir aquello que nos cala hasta los huesos”, dice un poema que escribimos en conjunto para explicar la modalidad del género. Nosotras entendemos que la poesía es política, no somos ajenas a los problemas y desafíos de nuestro tiempo y de nuestro territorio. Por eso, aunque iniciamos los encuentros en bares de Asunción queremos descentralizar la poesía performática de la capital y encontrarnos recitando en distintos puntos del país. Con esta primera plaqueta, buscamos seguir expandiendo los espacios de la palabra, donde las personas que tengan algo que contar, puedan hacerlo sin miedo, porque nadie es experto en el sentir del otro, sólo podemos tener un acercamiento a través del arte, la proximidad del alma. Equipo de Slam de Poesía En Voz Alta

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Norma Flores Allende

Una sola palabra sostiene un poema Dolor el acorde de las entrañas Ahí se sostiene incólume mi poesía Un edificio de escalas El sonido de la belleza Allí reposa La palabra de sangre Que duele Asesina Se retuerce Se desgarra Se desvanece Duele Llora Gime Como yo me desgarro Como yo me muero todos los días En el poema, en el sonido En tus brazos, en tus olvidos En el ataúd de mi cama donde duerme mi sangre y muere mi sueño Una sola palabra sostiene un poema Amor Una sola palabra sostiene un poema para mil veces morir.

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Romina Aquino

Te lloré en el bondi y en la ducha En la ofi y en la plaza. Te negué algunas veces Y muchas más, apareciste en mis sueños. Te sentí y te olí Y te vomité, porque ya no me caes bien Porque ya tu piel sabe rancia Y tu indiferencia, siempre fue amarga. Ahora, te digo japiro Porque soy demasiado purete para vos.

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Alejandra González

Yo me formo, vos te formas, nosotros nos formamos. Ellos desinforman. Ellos recortan, rematan. Matan. Elucubran planes macabros en una habitación con luces tenues sentados en una mesa redonda que tiene al lado un carrito de bebidas caras donde uno prepara un whisky con dos hielos y dice respecto a nosotros: “que ingenuos”. O ellos van al súper, comparan precios, eligen el producto más barato, hacen una queja en la caja porque la plata ya no alcanza. “Es por todos esos inmigrantes que vienen a robarse lo nuestro”. Eso piensan, lo murmuran bajito, lo dicen en voz alta, lo escriben en el sector de comentarios de algún periódico. Pero ¿qué es lo nuestro? ¿Y quiénes roban? ¿Y qué significa migrar? Ellos arman significados y los distribuyen como verdades. Mba’eicha jaikuata añeteteha? Ellos clasifican las voces flotantes y disonantes. Las encajan en un juego donde ellos arman las reglas y nosotros jugamos muy bien porque también somos ellos y ellos son nosotros. Haèkuera. Ñande. Rombojopara. El tablero no tiene líneas tan claras y las fichas son intercambiadas todo el tiempo. Hace falta conocer el terreno, las estrategias, las estructuras, la historia para tomar posición. En el actual juego de verdades que se reproducen, recrean, recortan, difunden o esconden, no les gusta que nos informemos, movamos y armemos. Tampoco que juguemos por el afán de diversión, por nosotros y no por ellos. Por eso formarse, formarse, formarse. Jaha ñarembosarái. Porque yo no quiero sus significados en mi boca, ni sus formas impuestas en mis movimientos. Ore ñangareko educaciónre. Para no ser ellos, para enfrentarlos, para construir un nosotros que hoy se para a decir que la educación no se vende, se defiende. Y sepan que la vamos a usar como herramienta. Yvy ha arandu ndoguerekói jara.

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Juéguese o desista Camila Corvalán

Si lo que Ud. quiere es agregar un nombre más a su lista, desista. Su lo que Ud. necesita es aumentar la cifra en su anotador, no diga más y desista. Si lo que Ud. busca es otro rostro con el que cruzar una mirada pícara en la vereda, Cállese, desista. No despliegue su arsenal de argumentos pretenciosos. Guárdese la patética artillería. Si lo que usted busca es la efímera compañía. Ahora. Sepa usted que en la otra trinchera, entre provocaciones belicosas y confusos tiroteos, éste ejército espera el más corajudo de sus ataques. Si lo que usted decide es no desistir, Entonces juéguese. Juéguese entero. Como si de dar la vida, en su guerra, se tratara. Que de este lado, la orden es ¡fuego!

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Catalina Escobar

Deslumbr«arte» el sufijo ese que explica tu magia Tu voz Tu ser Pens«arte» mientras me acarició el cuerpo y te invoco en mi mente También en cada caricia No te miento. Mir«arte», pero solo en mis sueños y bes«arte» en ellos ¿Ves? Eso sos siempre, ARTE Un poco cada vez más, mucho más Sintonizar con tu rareza y a eso mi amor yo le llamo arte Y quizás pura belleza. Toc«arte», ¡VAYA!, eso sí es arte con todas las letras, con todas las partes Te quiero conmigo o lejos, el punto es que te quiero.

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No quiero extrañarte Guadalupe Acosta Barriocanal

No quiero levantarme a la mañana y que a la desgana de preparar el café, se le sume la angustia de no poder verte. No quiero que al salir a la calle, cada mínimo detalle me recuerde a esas conversaciones que no llegué a tener contigo. No quiero que caminando desprevenida, una brisa traiga un perfume parecido al tuyo y reviva en mí el momento de cada uno de nuestros abrazos. No quiero creer que el corazón se encariña tan rápido con lo que sabe que terminará inevitablemente mal. Es ridículo pensar que podemos conectar tanto con otro ser humano. Pero no hablo de las conexiones efímeras de likes, retweets y compartidos. Ni siquiera hablo de los mensajes que llegan a la madrugada con un leve rastro de alcohol en sus letras. Hablo de esa conexión que es tan particular como la nuestra. O al menos así lo creo yo. De poder hablar de canciones, libros, de cómo crees que funciona el mundo y que yo te discuta a muerte que no es así. “Siempre fuiste intensa”; es tu respuesta con una risa y yo no puedo negar que sí. No quiero decirte que te quiero, que me importás. No quiero porque implicaría admitirme a mí misma que no estoy tan hecha de piedra como todos creen, o como yo creo. No quiero quererte porque implica que en el minuto que nuestros caminos se separen, me van a golpear los recuerdos cada vez que puedan. En el momento en que tomo una copa de vino, cuando disfrute de una taza de té mientras leo, cada vez que mire una película con un buen soundtrack o me coma un rico plato de comida vegetariana que sé que tanto te gusta. No quiero extrañarte y sin embargo, creo que ya te extraño.

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Niqo Martínez

Ironía la del sol que al cortar la distancia con el hombre crea la penumbra de nuestras siluetas Quedando del brillante astro, solo, la negación de su mirada. “No me mires” dice “No confundas la herida con el filo que refleja tu rostro” dice, ese ardor en nuestra piel. Si le diésemos voluntad sentiríamos toda la carcajada en ese patíbulo de amaneceres. En eso, hay un disfraz que se deshace Es el tiempo

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Natalia López

Siempre voy y vuelvo, luego resuelvo que ya no me envuelvo en el hábito que fue amarte

los martes, fuera del estandarte de la heteronorma

Sin dañarte, apreciarte, como se hace con ciertos tipos de arte (...) a través de los sentidos, a veces sin tocarte

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admirando las curvas, identificándote con la obra misma que era tu cuerpo

porque nos reconocemos a nosotras mismas a través de las personas que amamos Somos el reflejo, fuiste mi espejo

Ahora, estando sola, caí en la cuenta que yo era suficiente

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Encuentro coherente que tenga una mesa para dos y ya no estés vos que me prepare un café para dos y me lo tome todo sin vos

Ahora entiendo que darse por vencida no es dar cabida Es ser valiente

No sé a dónde va todo el amor que alguna vez tuvimos por alguien, pero creo que se redistribuye en las caricias a nuestras mascotas (...)

Ahora abro un poco el puño, suelto de a poco tu descuido y así te olvido Lo que tuve y ya no tengo, lo que tendré

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Mi rebeldía ya no te besa

Mañana quizá abra mi persiana, para que salgan volando los recuerdos y quizá deje entrar unos nuevos

Siempre voy y vuelvo, a veces de a pedazos, pero siempre de a abrazos

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Galista

Una pizca de melancolĂ­a, entre sus lĂĄgrimas de risas, es lo que tumbaba a su corazĂłn y despertaba a todos sus centinelas.

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Desgaste en duelo

Cristina Moreno

Te fuiste, al salir apagaste la luz. Sin embargo sigue encendida tu esencia en cada uno de los objetos que hiciste tuyos. Decidiste irte, pero sigue en mi pieza tu presencia. No me hables de valentía Cuando dejaste abierta la herida. Sin sutura, ni responsabilidad afectiva. No me hables de valentía cuando llevaste contigo el amor que te tenía, para bañarte con la grasa de esa capital juvenil que todavía te falta vivir. No quiero besos, ni abrazos, Sólo déjenme ser es mi Personal y aislado espacio. Dejame emborracharme unos meses sin saber de vos. Dejame hacer terapia tranquilx. Hacernos duelo Por lo que construimos. Darme cuenta que sigo, existiendo, queriendo Y siendo Igual sin vos. 17


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Amores en pedo Lucero Olazar

Pasas tu lengua por mi cuello, Te acercas demasiado, ¿tu casa o la mía? La mía, siempre, Pero apagá la luz, Algunas veces es triste, Últimamente siempre me parece triste, Aun cuando descubrís tu torso Tu mirada no se desnuda, No me beses demasiado que me enamoro, Seguro mañana no recuerdo mucho Y podes volver a pasarme la mano como si nada, ¿vos te acordás cuándo fue la última vez que hiciste el amor sobrio?, A mí no me gusta hacerme drama, Pero me insultan los recursos de siempre, Evitar responsabilidades afectivas usando como excusa un amor libre que en realidad ni es amor, ni es libre La cadena está atada a innecesarias concesiones de energías, Ni es amor, Ni es libre, Aunque lo endulces con macanas como decirme lo linda que soy, No sos amor Ni sos libre,

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Pero no se piensa en eso cuando hay manos recorriendo las curvas del cuerpo, Tal vez tampoco en medio del abrazo de cariño momentáneo hasta que sea hora de irse, Se comprende todo cuando cerras la puerta con llave y volvés a acostarte, Esta vez sola, En el colchón desordenado, Esta vez sola, Sin ser amor Ni ser libre (Y con resaca).

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Fabrizio Sánchez

llorar(Del lat. plorare.) 3. v. tr. Sentir una cosa o una persona vivamente. Lloré cantando armonías negativas Lloré gritando, lloré callado Lloré llorando, lloré por dentro y me petrifiqué por fuera Lloré dormido, con el brazo de almohada y el suelo por cama Desperté llorando, y lloré la vida Lloré parado, lloré viajando Lloré nocturno, lloré asfixiado Lloré surreal, lloré mil veces de Doce a Luna, de Una a Sol y con todas las fases del cielo y sus nubes y sus estrellas, lloré Lloré todo mi llanto para no llorar más Pero lloré mis risas, y lo único tibio que aún habitaba el corazón Lloré estar vivo, lloré tan muerto Lloré la distancia, lloré tus ojos Y si tuvieras los míos, llorarías también Porque tal es mi llanto Que aunque yo no llore aunque yo no esté llorando llanto ningún llanto

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yo lloro Lloré cuando me veías acaso me mirabas Lloré cuando me oías tampoco me escuchabas Lloré cuando me tocabas pero no me sentías Y lloré cuando te sentía aunque no te tocaba Lloré cuando te escuchaba aunque no te oía Lloré cuando te miraba aunque no te veía Cuando existías aunque tú no existías no, tú no existes Te ibas cuando venías Lloré pensando si por mi llorabas aunque ya no me querías.

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Frío

Alejandra Cabañas

35 grados. Tus pies esquivan el asfalto encendido, chispeante y aturdido de humo. En medio del barullo saltas de chatarra en chatarra imaginándote que son nubes de algodón que podrían sostener tu esqueleto desnutrido por las noches. Inconsciente Te columpias buscando que te amortigüen esta esclavitud a tus 8 años A cuesta llevás tu canasta improvisada y desecha por el andar, en ella se cargan todos tus sueños, las letras que desconocés, los idiomas que ignorás y la inexistente posibilidad de que esta deje de ser tu rutina Vos, tan preso de tu condena Nosotros, tan aferrados a la ceguera, una que nos permite ver Vos, tan inocente de tu error de ser hijo de las calles rotas Nosotros, romantizando tu labor como si fuese mejor que [inserta el mejor recuerdo de tu infancia privilegiada] El termómetro de la indiferencia está bajo cero. Quema Enfría Congela Hiere ¿Quién dijo que en esta ciudad no hace frio?

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El salto a mí

Nadia Gómez

De placeres culposos puedo sentarme a hablar una eternidad, sentada en esta hamaca chirriante, en este parque vacío y frío, pienso en la nostalgia de volver, volver a esos asuntos “pendientes”, esos espejismos de la mente manipuladora y caótica que desea verme en aprietos. Voy y vengo, en medio del acogedor efecto de mecerse sin rumbo, pero siempre yendo al mismo lugar. Sé bien dónde voy a terminar, a dónde quiero llegar; igualmente sé que eventualmente debo saltar de esta hamaca, la sempiterna nostalgia debe ser invitada a retirarse a cierto punto. Saltar, porque esa siempre fue mi forma de terminar las cosas, de golpe y sin mirar atrás. No hay eso de dejar de fumar disminuyendo la dosis, o terminar una relación y seguir siendo “amigos”. Por eso la nostalgia me persigue a veces, y me dejo absorber por ella porque sé que luego debo saltar de la hamaca.

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Domingo, tarde

Estela Asilvera

Donde todo se acumula, esos fantasmas solapados que, sin equipaje, aterrizan como hoy, domingo, nublado, tarde, ni tus palabras, las estrategias de los extremos: dormir todo el día o cansarse hasta el extremo, dan resultado. Faltó solo la chispa, pequeña, insignificante, que desencadene esta hoguera, que me consume y no termina. Te dije que, a veces, una se quiebra, tirita, se resquebraja, agoniza y se queda en ese limbo inentendible, mezcla nebulosa de caos y muerte. Sin embargo, las cartas están echadas, la mesa servida, pero la derrota no será el trofeo, no!!! Hoy decido, casi desde el averno, recorrer aquellos círculos que son para mí, la mano del poeta Virgilio me guía con paciencia,

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y él mismo me dice: - Beatriz, salgamos de estos círculos, no te pertenecen, has visto quienes estarán aquí, de eso se trata el karma, el tiempo que pasa y que ubica todo en su lugar. Virgilio ha sido benevolente conmigo, el paraíso es tuyo, me recalcó, pero aún deberás recorrer cierto purgatorio, no por tus culpas, sino por la de otros y así purificarte. Hasta pronto, Beatriz… que el leteo te sea leve y Astrea sea verdad donde habitas.

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Nosotras

Juliana Quintana Pavlicich

Cuando dijiste por primera vez Siempre me enamoro de mujeres cansadas Fue recién cuando caí en que Es posible que yo también lo esté Me falta tiempo me despido del monotributo y economizo las palabras Cae el día, cae el año Caen los cables de los postes de luz Cierran los locales Camino sobre espejos que repiten mi imagen destrozada, Piso días, momentos caminados, piso mi sombra en busca de un instante Nos vemos después Dale, joya, después Te cuento después Chapemos después Te quiero Después… no hay después No me dejaste terminar la frase ¿alguna vez habías terminado? ¿alguna vez alguien me dejó terminar a mí? El silencio siente, escucha y se mueve Y el silencio encubre los signos ¿no son nada los gritos? ¿y no es nada el tiempo? Dejame ver el rostro de ese día Dejame ver el rostro de esa noche Llevame al otro lado de esta noche Donde yo pueda ser vos, donde vos sigas siendo vos, Donde nada más importe que seamos dos, nosotras La vida, en serio, ¿cuándo fue de verdad nuestra? 28


Hoy renuncio

Shirley Cáceres

Renuncio a quien era yo contigo A la que intentaste convertir en el modelo que construiste cuando te lastimaron A aquella con paciencia infinita que esperaba con ansias las respuestas a sus mensajes A tus ironías Renuncio a tus insultos que en forma de chiste me decías Renuncio a seguirte Renuncio a tu imagen de víctima A ese hombre herido y confuso renuncio a tus caricias Al instante en que cruzamos la línea y donde me dejaste expuesta Renuncio a victimizarme y ser más valiente que tú y volver a amar sin olvidar amarme Renuncio a las calurosas siestas de despedida a las noches encendidas Renuncio a mí con vos Opto por seguir tu táctica ignorarte y de hoy en mas ya no pensarte.

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Ser

Lira Elizaur

Desnudaste mi alma, La cual por meses te añoro Mis manos extrañaban el toque suave de tu piel. Mis ojos ya no veían el brillo en los tuyos. Mis oídos ya no escuchaban dulces melodías de amor como las que me susurrabas. ¿Qué ocurría? No lo sé. El amor en ti se había esfumado cual viento de paso. Llovía todos los días en mi mente y en mi ser. Mi alma desnuda quedó, como si fuera un árbol sin hojas. La profundidad del mar se asimilaba a mi vacío interior. Y mis sentimientos… me pedías que los desapareciera. Habías muerto, tu alma se había secado. Pero tu cuerpo seguía de pie. Te amé un mundo y te lloré un cielo. Dime, ¿Te harás cargo de los restos de mis sentimientos, partidos en pedazos? Sin ti mi alegría es triste. Pues como antes, estás en mi mente, en mi corazón y corres por mis venas. Quemas mis sentidos, no te puedo olvidar. En este momento todos mis pensamientos te los dedico. Mis pasos te acompañaron Mis ojos siempre ansiosos de verte Queriéndonos alejados Pero queriéndonos Huimos uno del otro para no quemarnos con el fuego del dolor Amorosamente nos habíamos amado Dolorosamente nos habíamos separado Y aquí estoy… en la esquina de la oscuridad amándote aún Ser Viviendo con el amor de tu recuerdo Llueve mi alma, aclamando por la tuya ¿Volverás? ¿Tu alma volverá a aquel cuerpo vacío? Mientras espero esa respuesta descubriré que fue lo que más amó de ti mi ser. 30


N° 34

Andrea Dávalos

Mirada lunar que saca suspiros Que sale de noche y arropa sueños ¿A dónde vas cuando sale el sol? ¿Por qué te escondes? ¿Temes que tu luz se apague? Luz que guía Luz que abraza No huyas de quien te ama

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Aullido se arrastra Patricia Cabrera

¿Quién es tu nombre? Por donde cuelga boca abajo y se esparce en otras cavidades. ¿Quién es tu nombre? Acaso precipicio aún sin cicatrizar Configurarse animal Pues memoria descalza, con ampollas Ardiendo en la maquinaria del purgatorio amnésico Despertando siendo otro síntoma, sudando la benzodiazepina Porque sí, porque no te dijeron esa pequeña trampa del vivir en simulada tranquilidad En esa memoria-animal encandilado calzándose ruido blanco Incapaz de conjugarse Incapaz de pronunciarse

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TESTIGO

Andrea Cañete

“Asunción. Calles desoladas por el bendito aire dominical. La llovizna taciturna, predominante en cada mes de julio.” Así empezaba un relato inesperado que no tiene punto final, en donde las palabras resultan insaciables a todo papel desgarrado por la tinta derramada, los infantiles garabatos y la duda persistente en cada oración que se disipa al colocar una coma. Se hacía llamar el Karai Pyhare. Dueño de los ecos y tertulias de cada esquina, ocupadas por señoras vendiendo chipa y bebidas calientes para vencer al frío intenso, se podría decir que este personaje omnipresente es el dueño de la historia. Su nombre real era Agustín. Viudo, contaba con 55 años de edad. Desde la defunción de su esposa Constanza tuvo que dedicar sus horas de soledad a las largas caminatas por la ciudad, contemplando diversos sucesos para luego combinarlos y reproducirlos en forma de narración. Dejando de lado los preámbulos, demos paso a la pluma de Don Agustín, que explayará la vicisitud de este relato. I “Entre los rincones de toda ciudad huraña se encuentran historias desordenadas. Desde desencuentros, hallazgos y hazañas inescrutables hasta amoríos, apuros y desilusiones causadas por un ser vanidoso. Todos estos hechos en un solo lugar: la ciudad, envuelta de propagandas proselitistas y plazas encerradas, así como también edificios en donde muchos albergan la paz y otros los deseos de huir desesperadamente. La claridad del alba se encarga de poner color a la jornada laboral de muchos y el final de otros, que no pudieron hilar de una vez sus vidas por quién sabe qué malestar o causalidad. En cuanto a los que se identifican con lo primero, cada uno posee un motivo diferente que lo insta a trabajar: va desde mantener a una familia, para cambiar el rumbo de sus vidas y algunos para no ver sus manos vacías. El reloj avanza y “el tiempo es dinero” para muchos, que aceleran sus pasos a la par que el ocaso se halla como contrincante del sol, creando este acontecimiento, que es frecuente en toda ciudad, nuevas historias en cada callejón estrecho.

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II ¡Constanza, si vieras lo que yo veo! Tu ausencia me hizo dimensionar varias cosa que solías decir con tus augurios. Me pierdo en cada historia Constanza querida, ¡en cada verso! La soledad suele aniquilarme, pero sigo adelante, reluciendo a las anécdotas persistentes. Me aflige la soledad, che Reina. III Este miércoles casi resultó ser como otros tantos en mi vida, mas un hecho discontinuo dio paso a la peculiaridad de este día. Murmullos, un par de hombres reprochando y uno al parecer, justificándose por alguna acción. Sin haber entendido el motivo de ese encuentro (ya que los tres se marcharon súbitamente), volví a mi morada. No dejé mi rutina habitual de trabajar-caminar-escribir, pero no puedo negar que ese hecho perduró en mi mente. IV Los volví a ver… ¡Estaban en el mismo lugar! Pude presenciar todo, la tensión me consumía, ¡incluso más que a la persona acorralada! Ésta murió al instante luego de ser presionada con gritos y revólveres, al parecer por un trabajo sucio no concluido. Lo notorio de esto es que esos sujetos, o por lo menos uno de ellos, me parecía muy conocido. Me vieron, no pude evitar el hecho de haber emitido un sonido que alteró más la situación. Corrí desesperadamente hasta este lugar. Me perseguían, pero luego les perdí el rastro, seguro tuvieron cosas más importantes que hacer como esconder el cuerpo. Me impresiona cómo hechos similares a éste son frecuentes en una ciudad cuyos habitantes no perciben lo que sucede a sus alrededores o si lo hacen, lo denuncian. La ciudad absorbe estas historias, las digiere para luego desecharlas, satisfaciendo así los caprichos de otra esquina ignorada… ¡Si vieras lo que yo veo, che Kuña!” Agustín muere en la noche del viernes, en una de las esquinas habituales donde él transitaba. Se sospechaba que fue un asalto, pero al encontrar estos escritos, esas especulaciones se disiparon.

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El resultado del aprendizaje colectivo es Eclosión, antología de cuentos, primera publicación de la mayoría de los treinta narradores. Los lectores reconocerán rápidamente que las historias y la forma de narrarlas varían de autor a autor; que cada uno se ha desentrañado a sí mismo y a su entorno desde diferentes apreciaciones y cuestionamientos; y que la diversidad lingüística del castellano actual está representada. «Eclosión es una extraordinaria antología de cuentos de jóvenes escritores publicada en el Paraguay, en la que se observan los primeros brotes de la creatividad, y en la que se confirma la continuidad del amor por la literatura.» Rogelio Vallejo, crítico de arte

slamenvozalta@gmail.com Instagram y Facebook @slamenvozalta

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Ñe'êpoty Ayvu  

Compilación de poemas de lxs escritorxs que participan en el Slam de Poesia En Voz Alta en Paraguay.

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