Es difícil hacer una traslación del concepto de espacio público al contexto digital. La dependencia tecnológica de los espacios digitales es una diferencia definitoria con respecto a los físicos. Un espacio público pierde funcionalidades al ser abandonado, pero esencialmente sigue cumpliendo su principal cometido; un espacio digital desaparece. La dependencia tecnológica de los espacios digitales convierte a los ciudadanos en usuarios y a los espacios en servicios, de la misma manera que ocurre cuando hablamos de un espacio físico privado.