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Pineda de Mar

Exemplar gratuït Amb la col· laboració de la Biblioteca M. Serra i Moret

Jaume Bagés Pablo García de Paz David Lladó Francesca Viana Albert Pérez Albert Lladó Adolfo Martín Pilar Cobo

Fotografia|Distancia Habitació| 5 años Random|Amor de serie Música|La vida como quejío Filosofia|Determinismo Poesia|Una voz pintada Prosa|Demà Il·lustració|Cogido por pinzas


Pablo García de Paz redaccion@sisifo.es

5 años de Habitació de convidats Una amistad de códigos abiertos. Un cielo sin matices, nube blanca, casi de algodón. Me han pedido un homenaje a la habitació de convidats y lo único en lo que he pensado ha sido romper la frase y dejar el saludo entrelazado. Un abrazo para todos y todas, dicho desde el principio, sin posdatas. Esta habitació catalana abrió las contraventanas hace cinco años y mejoró su pintura saludando al mundo: nuestro querido México, la melancólica Argentina, la prima Europa y siempre, esta península, tan rasgada de hermosura. La habitació no sólo ha estado ocupada por los invitados que fueron publicados, sino por todos aquellos que, desde que abrió sus puertas, deambulan por el Foro y escriben y comparten lo escrito a través de un diálogo con el que aprender a romper los límites del verso, apurando el espíritu y saludando al forastero. La amistad, con el tiempo, cuajó con cortesía y no ha muerto en el olvido y siempre, el cotilleo recuerda con cariño a todos los que pasan y han pasado por la revista y por su web. Sabed que aún no sabemos cómo agradecer vuestra confianza y que esperamos, de corazón, no haberos defraudado. Y a los que vienen, tan sólo animarles a confiar en sí mismos, a no tener miedo a la lectura ajena de sus versos. La poesía debe ser leída, si no, muere de locura.

L’article publicat a l’habitació de convidats és seleccionat cada mes al fòrum de www.sisifo.es

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EL JUEGO DE LAS SILLAS

Cinco años. Nacidos de una misma clase de instituto, en Pineda de Mar, había que frenar el tiempo como fuera. La velocidad del día a día nos distanciaba, en rutinas, convenciones y estrategias para sobrevivir. Pero la idea de una revista, de reunirnos – fuese analógicamente o no -, era un tipo de resistencia que no podíamos dejar escapar. Lo último, rendirse. Ahí está la derrota, y no en los recuentos. No somos una hoja de cálculo, sino esa hoja de otoño que aprovecha el descenso para bailar la melodía que más le apetece. En zigzag. Sin dogmatismos. Como ya presumíamos, de realidades hay muchas, y variadas. Por ello, la virtualidad nos abrió caminos, miradas, voces. Aparecieron amigos que habían estado toda la vida allí, en Madrid, Granada o Buenos Aires, pero que aún no habíamos conocido. La roca no es un pinchazo, no es un coche que hay que arrastrar entre todos. Es el peso de la cotidianidad que, tan sólo, puede afrontarse desde la excepción. Las brechas, los abismos, el vértigo. Hijos, pues, de las bibliotecas, encontramos en la Manel Serra i Moret un cómplice. Así, papel y pantalla eran nuestro escenario. Son, nuestro escenario. Ahora llegamos al quinto aniversario y sólo lo hemos sabido celebrar como solemnizamos todas las conquistas. Una cena, un buen vino, y el juego. En este número especial todos nos hemos intercambiado los roles, las sillas, porque incluso en los espacios de libertad, hay que poner en tensión las propias casillas. Todos pintamos, todos martilleamos ese piano sin cola llamado teclado, todos estamos dibujando un Sísifo al que, ahora y siempre, estáis invitados. No como lectores, sino como protagonistas. El verdadero espectáculo no necesita plateas, ni cortinas. Todos estamos en esta misma aula, pensando cómo construir patios.


Amor de serie Hemos pasado tanto juntos… compartiendo el frío invernal, los resfriados otoñales, la ropa pegada por el sudor del verano, los suspiros al entrar el olor de la primavera por las ventanas, disfrutando de los buenos tiempos, y sufriendo los malos, alargando esas noches juntos, o los domingos enteros… pero todo eso ya es pasado.

David Lladó davidllado@sisifo.es

Tanto tiempo de risas, lloros, indignación, felicidad, mentiras, verdades, canciones, silencios… Ya se acabó. Aún recuerdo cuando nos conocimos. Mi escepticismo versus tu extroversión. Quizá no fue un flechazo a primera vista, pero la segunda vez que te vi supe que estábamos hechos el uno para el otro y que lo nuestro iba para largo. El resto ya lo conoces; hablar de ti incesantemente con amigos y familiares, desear salir del trabajo sólo para llegar a casa y verte, estar noches enteras juntos mirándote fijamente… Y entonces me contaste toda la verdad.

>>> foto: sxc.hu

Fue en ese preciso instante cuando empezó a sonar una música ligera impregnando toda la reciente oscuridad absoluta, y empezaron a salir lentamente las palabras de crédito. Por última vez. Era el The End.

foto: wikipedia <<<

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La vida como que jío

Francesca Viana viana@sisifo.es

El cante jondo le llega a uno o no, pero si lo hace, le toca el alma dejando huella. Una cicatriz que al mismo tiempo lastima y sana en el interior de quien lo escucha. Deleitarse con este cante, no obstante, supone que se comparta un parecido modo de sentir al que revelan las letras, cierta melancolía o sentimiento trágico de la vida. En su hermosa conferencia del año 1922, titulada ‘Arquitectura del cante jondo’, Federico García Lorca decía a propósito del cante jondo que la siguiriya era su tipo genuino y añadía: ”La siguiriya gitana comienza por un grito terrible. Un grito que divide el paisaje en dos hemisferios ideales”. Ese grito terrible al que se refería Lorca era el quejío, esa expresión quebrada y profunda de los cantaores y cantaoras de este cante, y que suele iniciar y finalizar la canción. Pero además, el quejío es un elemento vital en todos nosotros. Cuando nacemos, estallamos en llanto, en un quejío que, si bien no es del todo musical, queda como nuestro primer lamento. Y al morir, en el otro hemisferio ideal de la vida, como en la siguiriya de la que habla Lorca, son los quejíos de quien nos llora lo que nos acompaña. El poeta granadino decía también en su conferencia que el poema en el cante jondo, la letra de la canción, plantea siempre un problema sin realidad posible, o un problema que se resuelve con la muerte. Un poema donde no existen momentos de amor correspondido ni felicidad tranquila.

”Ábrase la tierra que no quiero vivir; pa vivir como yo estoy viviendo más vale morir” (Siguiriya del Silverio)

Tanto en la vida como en el cante jondo, el quejío es de aquél que se sabe perdido, que reconoce lo irremediable de una pena. Por eso grita el recién nacido al verse fuera del vientre materno y los que lloran a un muerto se lamentan, no sólo por la inminente pérdida física, sino por el miedo al olvido o al recuerdo doloroso. No es de extrañar entonces que el cante jondo casi siempre hable de amor, o mejor dicho de desamor, porque es una experiencia parecida a ésta, la de llorar la muerte, pues después de perder el cuerpo de la persona que amamos, también la olvidamos o la recordamos demasiado. Y de esta forma, ¿cómo no le va llegar a uno el cante jondo?

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Albert Pérez perez@sisifo.es

¿CASUALIDAD O

CAUSALIDAD? Permítanme que les diga que soy de la opinión de que el mundo está regido por un determinismo fuerte sin predictibilidad (esto último requeriría de un ser superior que conocería las cadenas causales de cada mota de polvo del universo). Es evidente que no existe tal ser omnisciente, ni el azar y en consecuencia tampoco el libre albedrío, lo que implica que tanto el que mata como el que ama no tuvieron otra opción cuando sucedió el hecho. De esto se deriva que un asesino no es culpable, ahí tenéis a Einstein: “Yo sé que filosóficamente un asesino no es responsable por el crimen que comete, pero preferiría no tomar té con él”. Visiónese “La Naranja Mecánica” para analizar el tema del libre albedrio. Así, como todo es física y química, nuestros pensamientos tampoco se libran de ello y nuestras vidas poseen una cadena causal genética y cultural que no podemos controlar porque el yo como algo autónomo no existe; lo que llamamos “yo” es lo que ciertamente Hume llamó “haz de impresiones”. Todo lo que sucede tiene una causa (Aristóteles dixit), una explicación; no digo que mañana esté escrito en algún lugar que la profesora de ética vaya a dar una mala clase (aunque en este caso todos sabemos que será así), sino que una vez ocurrido (que con toda probabilidad ocurrirá), no había otra opción de que ocurriera de otra manera porque la cadena causal le ha conducido inevitablemente hasta ese hecho. Cada átomo está en un lugar y no en otro por una causa, aunque no sepamos cuál, ya que debemos admitir por otra parte, los límites de la razón. Naturalmente, debemos “vivir la vida como si el libre albedrío de hecho existiera” (Einstein), sino apaga y vámonos. “Todo está determinado, tanto el principio como el fin, por fuerzas sobre las cuales no tenemos ningún control. Está determinado para los insectos así como para las estrellas. Seres humanos, vegetales, o polvo cósmico” (Einstein). Si prefieren a Voltaire, ahí va: “Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido”. Isak Borg, protagonista de “Fresas Salvajes”, se dice en la ceremonia final para sus adentros cuando repasa todos los acontecimientos que le han sucedido durante el día: “En esta cadena de eventos ligados al azar, pensé que podía vislumbrar una causalidad sorprendente”. El gran Asimov fue también partidario de este determinismo radical del que nada escapa aunque nuestro poder de raciocinio nos induzca a creer lo contrario: que somos nosotros los que decidimos todos y cada uno de los pasos de nuestras vidas. Nada más lejos de la realidad.

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UNA VOZ PINTADA Hay algo de promesa incumplida en las esquinas, y de mármol en la sal del mediodía. … Hay algo de cristal nervioso en el ecosistema de la espera, y de vejez en las arrugas de los papeles que bailan. … Hay algo de bosque húmedo en todas nuestras dudas, y de temblor amarillo en las horas punta. … Hay algo de óxido en el balcón de los comienzos, y de voz, pintada, en las dunas de cada sábana.

Albert Lladó 6

gener2011

>>> foto: sxc.hu

llado@sisifo.es


>>> foto: sxc.hu

Demà

Avui volia estudiar. Ho juro. M’havia mentalitzat. Ho tenia tot a punt, tot preparat. Feia una setmana que no em mirava res, però això havia d’acabar. Avui havia d’anar per feina i posar-m’hi de veres. A poc a poc, avançar cap a la sortida de la mala vida de l’estudiant pobre. Vint-i-cint anys i encara a primer. Treballar i estudiar. Sovint, els meus companys, que només estudien, comenten que van de cul, que estan esgotats, que no poden més. Els hi rebentaria el cap contra terra. Cada vegada que algun d’ells em diu que està atrafegat amb alguna assignatura, li arrencaria la llengua amb unes tenalles roents i després faria que se la mengés. Primer li arrencaria les ungles.

Adolfo Martín martin@sisifo.es

Estic fart. El sistema conspira contra mi en una espiral de dificultats administratives i financeres sense fi, i ningú ha pensat en la gent que es troba a la meva situació. Òstia quina merda! Quants en portes tu? Jo ja en porto quatre. Antonio! Un altre Whisky!. Demà estudiaré. Ho juro.

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Sísifo Nº65 Gener 2011

Pilar Cobo/ Cogido por pinzas Sísifo no es fa responsable dels continguts dels articles ni de les opinions dels col·laboradors. Editat per:

Amb la col·laboració de:

Dipòsit legal B-39550-2005 Direcció Albert Lladó Direcció adjunta Adolfo Martín Direcció www.sisifo.es Pablo García de Paz Disseny gràfic Jaume Bagés

Signen David Lladó Adolfo Martín Pilar Cobo Francesca Viana Pablo García de Paz Albert Pérez Jaume Bagés Patrocina Biblioteca M. Serra i Moret

www.sisifo.es

Revista Sísifo. Gener 2011.  

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