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Una persona sin el conocimiento de su historia pasada, origen y cultura es como un ĂĄrbol sin raĂ­ces. -Marcus Garvey.


Otokaia…Pueblo prospero tras años de distinción entre sus habitantes. Conocida como la capital del mundo, Otokaia se alza como una ciudad prospera, con tecnología mas allá de la comprensión de algunos, integrada por personas que alguna vez pertenecieron a diferentes grupos y sociedades diferentes, hoy en día viviendo en armonía en continua expansión y desarrollo. Pero no siempre fue así..


Bienvenidos al mundo de Emiliria, hogar de un solo continente “Bleoyacor” lugar donde existen diferentes sociedades que durante miles de años de constante e igualitario desarrollo, llegaron al punto de socializar, comerciar y aprender entre ellas conservando su distinción, con grandes extensiones de tierra los romanos y griegos se coronaban como los dominantes del creciente mundo en expansión, dominando mas y mas territorio. Seguidos por demás grupos que no alcanzan su nivel de tecnología y aun visten con prendas básicas y usan herramientas primitivas, ciertos grupos han sucumbido ante su dominio… Un día el cuadragésimo tercero líder del imperio Romano Eurythion decidió fundar una pequeña aldea conocida como “Menalcas” para brindar hogar a todos los nuevos habitantes de su imperio, para que siguieran preservando sus costumbres y orígenes. Según Eurythion. -Si les inculcamos nuestro modo de vivir y de pensar a la fuerza, no serian habitantes…sino esclavosMenalcas creció exponencialmente hasta, hasta que fue lo suficientemente grande para independizarse del Imperio Romano, y volverse un lugar para cada tipo de persona sin importar sus orígenes. Menalcas paso a ser la ciudad de las mil lenguas, donde habitantes de todo el mundo y de cada rincón de este podían convivir en paz y armonía, compartiendo la filosofía de Eurythion. Rápidamente Menalcas fue habitada y dividida en secciones que pasaron a ser distritos y posteriormente a ciudades propias pertenecientes al estado de Menalcas.


Menalcas, crecía como una zona prospera, cada ciudad perteneciente a esta empezó a adoptar lideres, monarcas y en ciertos casos, Reyes de su pequeña extensión de terreno. Menalcas no era perfecta, pero era un gran ejemplo para otras civilizaciones que aspiraban a llegar a tal grado de integración social entre habitantes de tan diferentes culturas.

Después de múltiples generaciones, Menalcas se postulaba como una potencia en el mundo antiguo, aunque ciertamente había discusiones entre sus lideres, la tensión entre los diferentes grupos de personas que ahí habitaban crecía cada día mas, los problemas sociales no parecían tener fin y esto retraso el desarrollo de la misma Menalcas. -¡Nuestro Pueblo no puede abastecerse! No poseemos mucho terreno para cultivos y ustedes lo sabenExclamaba el líder de los Mongoles, con una expresión de enojo y rabia. -Ustedes tienen gran parte del territorio, que no lo sepan administrar no es culpa de nosotros- Respondió el líder de los Egipcios, vistiendo en prendas de oro y con su fiel gato negro reposando en sus piernas.


-Quizá podamos llegar a un acuerdo, pero solo si los Mongoles nos otorgan parte de sus recursos por terreno exclusivamente para cultivos- Argumentó el representante del Imperio Romano que conformaba parte del consejo de Menalcas. Día a día este tipo de conflictos y discusiones eran las que el pueblo de Menalcas tenia que soportar a diario, ciertamente atravesaban una situación difícil pero que nunca llego hasta los extremos…hasta que. Era una bella mañana en el centro de Menalcas, los niños jugando y las madres tratando de conseguir ingredientes para la comida del medio día, ¡pero de repente! El suelo empezó a temblar como si una manada de elefantes corrieran por las calles del centro, el suelo empezó a caer y se desato el caos.

Las casas, los negocios y las estatuas empezaron a temblar hasta caer al suelo, todo mundo corriendo buscando refugio pero era inútil, ningún lugar era seguro. La situación no solo continuo, sino que empeoro cuando un enorme agujero empezó a aparecer en el centro de la plaza, tragando todo lo que cayera dentro en una nube de polvo y escombro, se escuchaban gritos y llantos.


El movimiento de la tierra había terminado tan repentinamente como cuando empezó, pero seguían los gritos de dolor y llanto, cuando la nube de polvo se disipó y las victimas fueron evacuadas se pudo observar perfectamente. Los habitantes de Menalcas no tenían palabras para lo que presenciaron ese día, algunos lo describían como una vasija gigante de metales extraños, mientras que otros alardeaban que era una armadura de un ser gigante enterrada bajo el centro de Menalcas. Todos tenían una idea de que era, pero la verdad era otra. Hace millones de años, antes de que Emiliria fuera poblada y no fuera mas que una simple roca con vastos océanos y una gran extensión de tierra que se alzaba por encima del nivel del mar, un objeto que venia de las estrellas cayo a este mundo, con el pasar de los milenios este objeto fue cubierto por terreno, olvidado por el mismísimo tiempo y que nunca nadie supo de su existencia…hasta ese día.


Aunque las diferentes ciudades que conformaban a Menalcas estaban en conflicto, no pudieron negar la importancia de dicho suceso, los lideres se encontraban en confusión y preocupación por la situación. -¡Es el fin, el fin de todo!- Exclamo el líder Árabe, extremadamente preocupado y rezando a Allah por el bien de el y de su pueblo. -¿Sera una señal de dios?- Pregunto con una extrema curiosidad el líder Egipcio. -Quizá del tuyo o de los tuyos si, pero nuestro dios jamás crearía una abominación como esa- Dijo el líder de los viajeros Polinesios. Cada uno de los miembros del consejo empezó a buscar explicaciones de que era eso, hasta que el líder del pueblo Azteca dio una idea. -No ganaremos nada tratando de dar explicaciones, si no les molesta yo enviare un grupo a explorar la cueva hecha por el terremoto- Dijo con bastante calma y serenidad. Todos los miembros del consejo se vieron las caras con ingenuidad y asombro ante el líder, represéntate del pueblo Azteca. -Permitiremos tu exploración. Pero nosotros también tenemos derecho a saber que esta bajo los pies de nuestra ciudad, por lo cual también enviaremos exploradores.- Dijo el líder de los Mesopotámicos, con confianza en si mismo y una expresión directa y clara. -¿Todos a favor?- Pregunto el líder Egipcio.


La exploración. Se respiraba una mezcla entre miedo y emoción por lo desconocido, era una tarde soleada en el centro destruido de Menalcas, un grupo conformado por exploradores de diferentes culturas estaban apunto de adentrarse a lo que se describe como, “un agujero que no ha recibido luz de sol durante miles de años”. Y ahí estaban, quince honres y mujeres dispuestos a adentrarse a lo desconocido. Un par de representantes del consejo estaban allí, inspeccionando y deseándoles la mejor de la suertes a todos y cada uno de ellos. Con antorchas y equipo en mano, fueron adentrándose en el gran agujero, pasaban los primeros minutos y posiblemente los mas tensos, la profundidad aumentaba y la luz cada vez era menos. De frente al extraño objeto, los exploradores sumidos es una oscuridad infernal y con sus antorchas como la única luz, se dispusieron a entrar. -No veo ninguna entrada, de hecho no le veo forma de entrar…casi como si fuera impenetrableDijo Scylla, una de las exploradoras enviada por los Romanos. -Dudo que ellos nos hayan enviado aquí si esa “cosa” fuese impenetrable- Dijo Ixcama, uno de los exploradores enviado por el pueblo Azteca. -¡Encontré una entrada!- Grito Dai Mei, una exploradora por parte del pueblo Chino, tras levantar una roca que obstruía la entrada.


-Te lo dije- Exclamo Ixcama con una sonrisa presumida a la cara de Scylla al probar que el tenia razón. Mientras mas se adentraban, mas complicado era caminar, su única luz era de la sus antorchas hasta que uno de los exploradores tropezó y al caer encima de unos botones, encendió una complejo sistema de luces, lo cual permitió ver los alrededores sin necesidad de antorchas, los exploradores se miraron las caras con ingenuidad al ver tal “cosa” o al menos así lo llamaron ellos. Ellos admitieron que esta era una arquitectura y diseños que jamás habían visto antes en toda su vida.


Era tanto el asombro que se quedaron sin palabras entre ellos mismos. Los exploradores continuaron a todo lo largo de la estructura, encontrando multitud de artefactos en su camino, los cuales generaron suma curiosidad entre los exploradores.

A simple vista, parecían objetos artesanales de alguna cultura antigua, mucho mas antigua que cualquiera que habitara el mundo de Emiliria, los exploradores no dudaron en llevarse múltiples piezas a la superficie y aunque la estructura para ellos parecía un laberinto, pudieron volver al cabo de alguna horas a la superficie, volvieron como todos unos aventureros aunque… Para ellos, los quince aventureros la travesía dentro de la extraña estructura solo duró unas cuantas horas, en Menalcas y en el resto de Bleoyacor, habían transcurrido días. Las familias y amigos de los quince aventureros estuvieron preocupados por días sin rastros de ellos y con miedo de que les habría pasado no se decidió enviar un equipo de rescate para ellos. Esto sin dudas dejo perplejos tanto al consejo, como a los exploradores en si, ellos mismos confesaron sentir una vibra extraña dentro del lugar.


Los exploradores llevaron su botín de objetos al consejo esa misma tarde cuando salieron, les relataron la experiencia dentro de las ruinas. -…Y así fue, para nosotros fueron solamente algunas horas, ni siquiera podríamos decir que fue un día- Dijo Ixcama frente al consejo junto a su grupo de exploradores. -Interesante, sumamente interesante pero…en fin, me imagino que quieren descansar así que les daremos ese derecho, pueden retirarse- Dijo el líder de los Aztecas que intentaba conservar la calma ante dicha situación. Después de la retirada del grupo de exploradores, el consejo se puso a deliberar sobre el futuro de su ciudad. -Es simplemente increíble, estos objetos son extremadamente antiguos aunque no logro identificar de donde provienen- Dijo el líder Egipcio con un todo eufórico y preocupado al mismo tiempo. Examinando uno de los artefactos, el líder Egipcio se percato de una pequeña abertura con un gatillo dentro de una de las reliquias. -Oh, me pregunto que hará esto… Una de las reliquias empieza a emitir un brillo de tonalidad color morado y a emitir sonidos que desconciertan a todo el consejo. Se empezó a escuchar gritos y murmullos por parte de ciertos miembros del consejo, que afirmaban “Magia”


La magia. -¡Magia! ¡Por Allah esto es Magia!- Exclamo de forma eufórica y descontrolada el líder Árabe. -Solo hay una explicación . . .¡Magia!- Exclamo el líder Mongol, el cual era gran fanático del misticismo y la magia.

El representante del Imperio Romano pidió orden, y menciono que esta no es forma de actuar para un consejo, pidió orden múltiples veces, y cuando el caos se calmo dijo: -Conque magia, ¿Eh?- Dijo de forma escéptica pero intrigado. -Posiblemente es un regalo de los dioses- Dijo el líder Azteca, que al igual que los demás estaba intrigado por dicho objeto. -¿De los dioses? Y ¿De que dios exactamente?Dijo el represéntate de los comerciantes Chinos. Todos en aquel momento guardaron silencio, se miraron las caras mutuamente y celosamente había empezado una guerra. En aquel momento la prioridad era saber que harían con dichas reliquias, después de horas de deliberación el consejo llego a un acuerdo. -Dividiremos las reliquias entre cada representante para que puedan examinarlas y descubrir los secretos que estas ocultan- Dijo el representante de los Mesopotámicos, de forma diplomática y madura.


Aunque esta fue vista como la mejor decisión posible, el representante del imperio Romano empezó a sospechar. -¿Magia? Eso no existe…aunque...quizá dicha “Magia” pueda ayudarnos- Fue lo que empezó a deliberar consigo mismo a solas. El representare del imperio Romano, Nikomedes fue uno de los generales del actual emperador durante años pasados, portando su armadura a todo momento y con una determinación supuso que estas reliquias podrían ayudar a su gente.

Actualmente había una epidemia, una plaga de enfermedades que solo se había propagado en la capital del Imperio, esta misma plaga había infectado a la esposa de Nikomedes, Nysa. El creo que idea de que posiblemente esta magia podría ayudar a su pueblo a curar a los enfermos y especialmente a su esposa. Espero en la sala del consejo hasta el caer de la noche, donde tomo todas las reliquias y huyo cubierto por unas mantas para que no lo reconozcan en su caballo hacia la capital. -Todo sea por ti, Nysa- Dijo el dentro de sus pensamientos cegados por el amor y el deseo de curar a su pueblo.


Mientras tanto en Menalcas, al amanecer, en una mañana fría uno de los guardianes de la bóveda encuentra que ha sido saqueada, inmediatamente mando a llamar a los diferentes miembros del consejo. -El ladrón huyo sin dejar rastros- Dijo el líder Mongol de formal calmada, hasta explotar y patear una vasija que había en la bóveda con extrema furia. -Yo no diría eso- Exclama el líder de las tribus africanas, sosteniendo un pedazo de tela perteneciente a la capa del uniforme de Nikomedes.

Todos los miembros empezaron a deliberar cual seria el siguiente movimiento, y el por que Nikomedes robaría todas las reliquias. -¿El por que lo hizo realmente importa?Pregunto con enojo el líder Mongol. -Claro que importa, Nikomedes debe tener una razón para hacer algo tan estúpido como estoDijo el líder egipcio con un aire de superioridad. -Fue a la capital… -¿Quién dijo eso?- Pregunto uno de los miembros del consejo. -Me llamo Ayllisa, anoche fui asaltada por unos bandidos y me dejaron inconsciente cerca del santuario del consejo, estaba muy mal herida y me acerque a pedir ayuda cuando lo vi irse en dirección a la capital con un saco lleno… -Oh, con que ahí fue ese desgraciado… -Muchas gracias Ayllisa, déjanos encárganos de tus heridas, necesitas con urgencia a un medico.


Mientras tanto en la capital del imperio Romano, Nikomedes llega primero a visitar a su esposa, la cual esta postrada en cama, toda pálida y muy débil. -Amor mío, te he extrañado tanto- Dice Nikomedes con un tono cálido mientras le acaricia una mejilla a su esposa, Nysa.

-Yo también te extrañe- Dice Nysa con una voz leve y débil, todo debido a su débil condición. -No hables mi amor, yo te curare en cuanto descifren como usar estas reliquias, contienen un poder mágico que podría curarte, a ti y a todo nuestro puebloDice Nikomedes con una de las reliquias en la mano. -Me tengo que ir, cuídate mucho.

-Mi amor te tengo que decir algo…- Dice Nysa con mucho esfuerzo. Nikomedes sale con prisa sin poder escuchar lo que su amada le quería decir, en dirección al palacio del Emperador, para quizá mostrarle la posible cura para su pueblo.


Mientras tanto en Menalcas, los demás lideres del consejo están a la caza de Nikomedes y con tropas mas que suficientes deciden ir en busca de lo que ellos llaman “un ladrón y traidor romano” aunque mas temprano que tarde, cuando llegan a la capital los demás lideres se encuentras con la sorpresa de ver a la capital, completamente destruida. Esa misma ciudad que se postulaba como la mayor potencia en Emiliria, fue destruida y reducida a ruinas en un solo día.

-Creo que nos equivocamos, esta no puede ser la capital, ¿cierto?- Exclamo el líder Mesopotámico confundido y desconcertado por el paisaje que estaba presenciando. Se escucha una voz de entre los escombros del palacio del emperador. -Si, alguna vez fue la capitalDe los mismos escombros sale un herido y casi muerdo Nikomedes, el cual empieza a repetir que nunca debió tomar las reliquias, que son objetos fuera de su comprensión y la de cualquier otra persona. -¿Dices que una de las reliquias hizo esto?


Nikomedes empieza a contar que paso… Después de llegar al palacio con el emperador, que lo describe un hombre con una visión retorcida del mundo en su lecho de muerte, recostado en su trono todo el tiempo. Nikomedes llego a el emocionado por ofrecerle una posible cura para la epidemia de su pueblo. -Mira mi señor, con esto podríamos curar y posiblemente acabar con la epidemia que azota a la capital- Dice Nikomedes emocionado - ¿Curar? -¿Epidemia? -¿La capital? -Déjame ver este interesante objeto, Nikomedes…-Dice el emperador, con sus ojos fijos en la reliquia. Nikomedes le da una de las reliquias al emperador, mientras que este empieza a jugar con ellas Nikomedes empieza a soñar con la capital, con su esposa sin la epidemia, en paz y armonía, mientras lo atacan los recuerdos del consejo al cual robo. Nikomedes voltea a ver al emperador y este apunta hacia Nikomedes con una de estas reliquias. -Mi señor, ¿que esta Nikomedes algo confundido

haciendo?-

Dice

-Nikomedes, dime ¿exactamente quienes saben de la existencia de estas reliquias?- Dice el emperador que paso de parecer un abuelo senil a un ser calculador y malvado.


Nikomedes es fiel por el imperio, y por el emperador pero no pudo evitar notar el aura de desconfianza que el emperador le transmitió, en ese momento Nikomedes tomo una decisión arriesgada. -Solo nosotros dos lo conocemos, Mi señor- Dijo Nikomedes. -Oh, interesante entonces este será nuestro nuevo secreto…¡guardias! Al servicio del emperador llegaron unos guardias y tomaron a Nikomedes contra su voluntad, el intento resistir pero ellos lo encarcelaron, mientras desde la su celda, Nikomedes puede ver el palacio del Emperador empieza a preguntarse que podría hacer con las reliquias. Luego Nysa esposa de Nikomedes, enferma y débil va a visitarlo para decirle la gran noticia. -Estoy embarazada- Dice Nysa - No te pude decir por que estaba esperando el momento adecuado, ya incluso escogí el nombre- Dice Nysa con lagrimas en los ojos. Nikomedes con lagrimas en los ojos empieza a intentar abrazar a su esposa a través de los barrotes de su celda sin éxito. -Y dime Nikomedes.

que

nombre

escogiste-

Susurra

Cuando de repente el palacio del emperador explota, el cielo nublado se despeja por la explosión, el sonido de la misma se escucha a kilómetros de distancia y arrasa con toda la capital.


-Así fue como termino el imperio- Dice Nikomedes, todo herido por los escombros que le cayeron debido a la explosión. Bajo otros escombros Nikomedes vio el cuerpo de su esposa Nysa, sin vida mientras que el solo puede arrodillarse y romper en llanto. -Debemos dejarlo solo- Dice el líder de los Aztecas, en señal de respeto. - Mejor vayamos a buscar si alguna reliquia sobrevivió- Dice el líder egipcio, como una excusa para dejar a Nikomedes a solas. Y allí estaba, Nikomedes de rodillas con el cuerpo de su esposa muerta, en las ruinas de la capital de lo que fue el imperio mas grande el mundo de Emiliria.


Al final de todo, el imperio mas grande del mundo había sido destruido en un solo día, el consejo de Menalcas decidió que las reliquias serian estudiadas para el desarrollo y no como un arma, esta promesa se cumplió y Menalcas paso a ser una ciudad tecnológicamente desarrollada. El consejo decidió que era hora de expandirse y tomo lugar como la nueva capital del mundo, donde personas que cada cultura podrían convivir en paz y armonía. Al tomar el lugar como la nueva Capital del mundo, Menalcas o la ciudad de las Mil lenguas paso a tomar el nombre de Otokaia en honor al nombre de la hija que esperaba Nysa, la esposa de Nikomedes al momento de morir.

Otokaia - La ciudad de las Mil lenguas.  

Una historia situada en un mundo alterno, donde múltiples civilizaciones de la historia conviven en un mismo plano espacio tiempo.

Otokaia - La ciudad de las Mil lenguas.  

Una historia situada en un mundo alterno, donde múltiples civilizaciones de la historia conviven en un mismo plano espacio tiempo.

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