La exposición es, en las artes, una máquina de presentación y representación que permite ofrecer visibilidad a un determinado discurso cuyas finalidades son múltiples y heterogéneas. Este discurso alcanza mucho más allá de lo que somos capaces de intuir. Como mecanismo inserto en los sistemas culturales de la contemporaneidad, en torno a la exposición se articulan tanto la profesión curatorial como la labor crítica. Sin aquella, ninguna de estas dos disciplinas alcanzaría un sentido práctico.
El comisariado expositivo aparece como una disciplina compleja cuyas funciones trascienden la mera coordinación y disposición de unos objetos, documentos o artefactos artísticos, históricos o contemporáneos, en un espacio determinado durante un tiempo delimitado. La función curatorial verdadera se extiende desde y a partir de los complejos procesos de construcción de un discurso político, histórico, cultural o estético; enunciados que son articulados por medio del proyecto expositivo y la argumentación museográfica.
L