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sin Audio radio SinAudio Radio es una estación en línea que surgió tres años atrás, con el fiel propósito de mostrar la gran diversidad musical producida por artistas y agrupaciones que día a día arriesgan, proponen y nutren los movimientos y tendencias lideres en el mundo, carentes de un espacio en el foro comercial de la música. En este portal podrás encontrar el trabajo de los músicos indies de la región, ya que contribuye a la difusión de la producción musical de las bandas locales dándoles un espacio para expresar su opinión y transmitir su arte. El nombre SinAudio conlleva dos connotaciones. Por un lado, es un medio comunicativo que dedica parte de su espacio a toda la música que no es programada en la radio comercial, es decir, aquella que se queda sin audio en la escena musical cotidiana; por otro lado, el titulo hace alusión a la frase emitida por un radio escucha: "sería un pecado no escucharla", ya que la traduccion de su lectura en ingles sería algo como "audio-pecado". Se trata entonces, de un sitio en el que todas las expresiones culturales convergen e interactúan con el radioescucha; una invitación a la verdadera independencia musical, donde te aseguramos que escucharas propuestas novedosas y de excelente calidad. ! Ya basta de la misma música ! La gama de opciones es impresionantemente gigantesca como para seguir enfrascados en las mismas rolas de siempre. Es tiempo de darte la oportunidad de experimentar nuevos sonidos y darle click a www.sianudio.com que está revolucionando el concepto de la radio vanguardista en Mexicali. SinAudio Radio es tu mejor opción para escuchar mientras navegas en la red. Aprovecha todas las horas que pierdes en el Messenger, el Facebook y Twitter y sintonízate con este maravilloso sitio que te dejara con el mejor sabor de boca o, bueno, mejor dicho de oídos. Para contactar con nosotros vía e-mail: sinaudioradio@@gmail.com @ msn.com sinaudio@

www.sinaudio.com


Nortec collective presenta

bostich y fussible Bostich y Fussible sacan disco el próximo 14 de septiembre. Para todos los melómanos y fanáticos del colectivo Nortec llega una noticia extraordinaria: Pepe Mogt y Ramón Amezcua, mejor conocidos como Fussible y Bostich, estrenan un nuevo álbum el próximo 14 de septiembre. Bajo el sello Nacional Records sale a la luz Bulevar 2000, uno de los discos nacionales que más ruido han hecho durante este 2010. Después del éxito que obtuvieron con el Tijuana Sound Machine (nominado al Grammy), en su paso por escenarios como el del festival de Bonnaroo o los de sus giras europeas en Suecia y Alemania, esta dupla de músicos prepara la embestida de su siguiente producción con el sencillo "I Count the Ways", una rola compleja que cuenta con la colaboración de Kylee Swenson, la cantante de la banda de San Francisco, Loquat. Bostich explicó que "Bulevar 2000 es una de las más nuevas e importantes avenidas en el desarrollo urbano de Tijuana. Por un lado marca el trazo de la ciudad, pero también es una calle infestada de crímenes y accidentes, debido a la falta de vigilancia."

Por lo tanto, titular el álbum de esta forma es muy significativo, ya que es otro esfuerzo por recuperar la ciudad y hacer una crítica de la situación de violencia que se vive en la frontera. Bostich y Fussible han sido pioneros a la hora de fusionar su música con la tecnología, al grado de desarrollar una aplicación para el iPad que les permite controlar a distancia sus computadoras y sintetizadores. Entre las rolas del Bulevar 2000 se incluye "Last View From Slussen", una canción prácticamente acústica inspirada en un barrio en la ciudad de Estocolmo. Así que ya están advertidos, el disco saldrá del horno justo antes de los festejos bicentenarios, y este seguro que sí será un buen motivo para ponernos a bailar. Como lo dijo bien un periodista gringo: "la música de Nortec es sexy, suave, y tiene instrumentos de verdad."

Nota cortesia de: http://www.chilango.com/


SPOON

presenta

transference Estoy confundido por las pocas voces discordantes que se han alzado frente a este Transference, octavo disco de Spoon. Por un lado, me reconforta saber que eso les muestra como ganadores en la carrera de larga distancia: el prestigio se lo han ido haciendo paso a paso y ahora ya es difícil mirarlos mal. Por otro, nunca me ha parecido demasiado bien que la trayectoria de una banda sirva para poner paños calientes a discos menores o fallidos: cada nuevo disco debe ser juzgado por el pasado y lo que pueda suponer para el futuro de un grupo, claro, pero sobre todo por lo que es para su presente. Por sus canciones, más que por lo bien que nos caigan. Spoon, a mí, me caen muy bien. Me parece un grupo que ha sabido moverse excepcionalmente en un segundo plano. Como los actores que roban escenas pese a tener que compartir pantalla con estrellas consagradas, durante casi quince años los discos de Spoon han sabido ser simpáticos, resultones, chicas de segunda mirada de las que acabas por colgarte más que de otras impresionantes a primera vista. Anunciate aquí Trasnference, sin embargo, baja el listón de la banda y relaja demasiado su nivel de autoexigencia: claro que tiene canciones inmediatas (son Spoon, hay cosas que nunca cambian), pero comparar esas con las de su pasado más reciente las deja en normalitas. Sólo ‘Written in Reverse‘ podría sostener la mirada a ‘Cherry Bomb‘, ‘Sister Jack‘, ‘I Turn My Camera On‘ o cualquier otro hit de Spoon en el que estes pensando ahora mismo. El problema, no obstante, no está tanto en las piezas claves y “buen-pedo”, no. La principal debilidad de Transference son las canciones que las acompañanan. Pasan y me quedo como si nada, lejos de la atmósfera turbia y cambiante de Ga Ga Ga Ga Ga, Gimme Fiction o casi cualquiera de los discos anteriores de Spoon.

Si en ellos siempre veíamos a una banda encantada de jugar, de darnos esquinazos, de soltar un dosis de power-pop para luego mandarnos a la pista de baile y después ponerse misteriosos sin perder la sonrisa, aquí todo tiende a una cierta monotonía. Las rolas de ‘I Saw The Light‘o ‘Go Nuffin‘ pueden pasar, pero fallos como ‘Before Destruction‘ o ‘Goodnight Laura‘ era raro verlos juntos en el mismo disco. Y me quedan aún dos problemas más en este Transference. El primero es la sensación de que el grupo no sabía con que carta quedarse a la hora de producirlo, si la de la crudeza o la de lo elaborado, así que el pastel sabe muy pasado en unos mordiscos y por cocinar en otros. El segundo, la sensación de que el séptimo disco de Spoon nunca logra atarte de principio a fin: los buenos momentos sobresalen demasiado frente a lo más anodino y no hay apenas ritmo narrativo interno. Decía antes que a un disco se le ha de juzgar, sobre todo, por lo que es y no por lo bien que una banda nos haya caído en el pasado. Mi problema es que no suelo hacerme demasiado caso a mí mismo, y estos días me he puesto muchas veces, del tirón, Transference y otros discos de Spoon. Y, sinceramente, no hay color, por lo que este último álbum queda como una derrota ante sí mismos. Honrosa o no, eso les toca a ustedes el decidirlo.


Cerveza y rock & roll ...qué más se puede pedir?

Próximamente

Miércoles a Sábado de 6p.m. a 3 a.m. Ave. Lerdo #699, Mexicali, Mexico


We Miss You

wisp It is fair to say that New Yorker Reid Dunn is the closest thing Americans have to an Aphex Twin (aka Richard D. James). But don't just take my word for it; Mr. Dunn is currently signed to Aphex Twin's very own label, Rephlex Records. Releasing music under the name Wisp, there is little doubt that he has received gobs of inspiration from Aphex himself, in addition to numerous other Warp Records recording artists (Boards Of Canada and Autechre come to mind). With that said, it is often hard to discern Wisp from these other artists and this leads to a very significant question: is Dunn simply another Aphex/Warp clone, or a significant new voice in the jam-packed world of beat-based electronica? Behind the music, the story of Wisp is quite inspirational: he has gone from an MP3 net-label darling to CD releases on Sublight and then, in a moment of extreme grandeur - a moment he must have surely savored - two CD releases curated by Richard D. James himself. If the physical CD releases are not enough, there is a website devoted to cataloging a majority of his freely released material. His story of bedroom artist obscurity to international recognition should prove to be one of legend. Wisp's latest recording, We Miss You, is a fourteen-track odyssey in abstract beats coupled with emotional synthesizer sweeps, uplifting melodies, and even some use of field recordings. While his beats and processing of such resembles much of Aphex Twin's work, his melodies are unique and stand out as his best asset. If Robert Smith decides to finally pull the plug on his tired, old band The Cure and make beat oriented electronica instead, the resulting music might sound similar to that of Wisp. In fact, the first two tracks on the recording, "Morning Myth" and "Trees Like Toys," both have a strong Cure-like synthesizer feel, ultimately leading one to wonder if Wisp receives as much inspiration from rock music as he does all things electronic.

The talent Mr. Dunn has lies in the way he blends all these elements in a way that sounds fluid and effortless; tracks like "To Draw Something Beautiful," "Uriollach," "Lords And Ladies," and "Moss On Stone" are some of the highlights. Ultimately, Wisp does bring something new to the table - he has mastered the effects and techniques that were pioneered by his forebears, but he has done it so convincingly and with such bravado, it is difficult to feel unimpressed. The problem with We Miss You is that it suffers from a mid-life crisis, metaphorically speaking. The first six tracks on the record are full of energy and emotional captivity, but once we arrive to the seventh track, this winning streak slows down. From here, the record begins to slump a bit and we get a dose of three tracks ("Myriad," "Four Thistles," and "Bottoms Up, Charlie Longfeet") that are uninspiring, and, for all purposes, should have been left off of the record. It is quite surprising, considering the sheer strength and vitality of the tracks that preceded them. Fortunately, by the tenth track, "Happy Sneakers," Wisp is back in full form and the record carries out beautifully and with great temerity. This brings us to the largest, singular criticism regarding this album: its duration. It is really the only thing hampering this record from receiving a higher score. Wisp needs to trim the fat a little; if done so properly, this record would have been outstanding. But as it stands now, this is just a good album, but not a great one. Regardless, there is a very bright future ahead for Wisp and the fact that he is releasing music under the wing of the mighty Aphex Twin is enough to guarantee a continuance of following by a vast, hungry electronica audience. Let's just hope that he is more discriminating on his next release and that he'll give us a strong, solid, incisively edited record that he is

Granted, Wisp's music isn't at all revolutionary - his audience will have heard this sort of thing done many times before, but what separates Wisp from the pack, and likely the factor that keeps him from clone status, is the pure conviction of his work. Although his tracks offer nothing new under the sun, at least stylistically, they are always richly layered and rarely give us a dull moment - his beats and rhythm workings are incredible and the melodies are Nota cortesĂ­a de: http://www.thesilentballet.com/


Andrés Ciro Martínez ex lider de los piojos presenta su nuevo trabajo, “los persas”

La separación de las grandes bandas, aquellas que supieron acarrear un peso simbólico generando una identificación que va mucho más allá de la música, puede ser –en ocasiones– tanto o más traumática para sus seguidores que para los propios integrantes. En ese sentido, es muy probable que a los miles de chicos que se tatuaron un piojo en algún lugar del cuerpo les cueste mucho más elaborar el duelo por la separación que a Tavo, Micki o Ciro, los únicos miembros originales que quedaban en Los Piojos. Piti hace rato que está con La Franela; Tavo se divierte con Las Pelotas; y Micki (que aparece aquí como invitado) en algo andará. En lo que se refiere a su cantante, Andrés Ciro Martínez, se lo nota liberado, eufórico. Casi diría resucitado. En Espejos, su primer álbum solista –al frente de su nueva agrupación, Los Persas–, suena como si se hubiera sacado un peso de encima. Y esa sensación de libertad se tradujo en un aluvión de nuevas canciones. Son pocos los solistas que en este momento se animan a sacar un disco de 70 minutos con quince temas, pero a Ciro eso no parece haberle preocupado. Seguramente, la novedad de no tener que representar a nadie más que a sí mismo a la hora de componer –y, más específicamente, de escribir letras–, funcionó como un dique que se levantaba y dejaba fluir libremente la corriente creativa. En Espejos reaparece el Ciro más hedonista y sexual (o calentón, si prefieren), el que quiere salir a tocar rock & roll y llevarse las mejores chicas. Nada nuevo, por cierto, pero hay cosas que siempre funcionan. Y para ese propósito, lo que funciona con una potencia realmente formidable es su nueva banda. Andrés incluye un texto escrito por él mismo en el que relata el proceso que llevó a la formación, contando los pasos de prueba y error, y los músicos que quedaron en el camino. Por lo que aquí se escucha, su intuición (y su oreja) le indicaron las elecciones correctas, porque Los Persas –Juan Gigena Abalos y Juanjo Gaspari en guitarras, Broder Bastos en bajo, Lulo Isod en batería y Chucky de Ipola en teclados– suenan como si tuvieran mucho road encima; diferente de Los Piojos, pero manteniendo los rasgos básicos de la personalidad del cantante, que también se encargó de la producción artística del álbum.

Hay una gran variedad musical en Espejos, pero abunda el rock & roll y el R&B. "Servidor" es un R&B que recuerda la primera época de los Stones; "Banda de garage" tiene un riff con alguna reminiscencia de "You Really Got Me", y ahí Andrés se destaca con su punzante armónica; "Noche de hoy" es un rock gozoso y festivo y "Blues del gato sarnoso" tiene –como muchos de los temas de este disco– una letra que parece autorreferencial ("soy el mejor gato sarnoso que está de vuelta en su hogar") junto a un excelente solo de Chucky, que, dicho sea de paso, hace un gran trabajo a lo largo de todo el disco. En "Rockabily para siempre", Ciro retoma la desfachatez de la primera época de Los Piojos: "Está tan loca, está tan fuerte... sobre el motor, te haré el amor". Pero hay mucho más que rock y blues: el tema que da título al disco y "Ruidos" son como cuentos cortos con un desarrollo casi literario, y un clima entre la ensoñación y la pesadilla. "Insisto" es una canción pop con intro beatle y deliciosos arreglos vocales, y "Paso a paso", con la voz invitada de Micki Rodríguez, un reggae con mensaje latinoamericanista y contestatario. Los piojosos van a disfrutar con "Chucu-chu", una de esas típicas marchas saltarinas, con referencias a la droga y citas de "El fantasma de Canterville" y "Ñam fri frufi fali fru". “Malambo para Luca", un hermoso homenaje a quien es seguramente la máxima influencia de Ciro, cuenta con la participación de La Chilinga y Diego Arnedo. Pero quizás el más confesional sea "Vas a bailar", un midtempo que es también uno de los grandes temas del álbum. Aunque aparentemente está dedicado a una chica, Andrés parece estar hablándose a sí mismo cuando dice: "Si ser lo mismo es virtud / vos sabés bien que también es quietud / si anda rondando la felicidad / no tengas tanto temor de cambiar".

Nota cortesía de: http://www.rollingstone.com.ar/


www.kompakt.fm artistas incluidos en el album: Matias Aguayo // Popnoname // Walls // Wolfgang Voigt // Gusgus // Maxime Dangles // Jatoma // Jürgen Paape // Ada // Heiko Voss // Superpitcher // Justus Köhncke // Mugwump // It´s A Fine Line // The Field // Sog // Sebastien Bouchet // Jörg Burger // Thomas Fehlmann // Michael Mayer // Gui Boratto // Iggor Cavalera // Robag Wruhme // Jonas Bering // Coma // Pachanga Boys // The Three Lions

TOTAL 11 - the time has come and we are now into the double digits. It's a privilege to think that its now over 12 years ago that we, KOMPAKT remain still not only as we started as a record store and label but also a distribution home for over 40 record labels, booking agency for our proud family of DJ's and acts, plus a publishing and management house. We have grown, our family certainly has as well and our annual collection of music and of course the Total parties have become an institution of what our fans expect year after year.

KOMPAKT chef Wolfgang Voigt has had a tremendously productive year back in the studio and brings his classic minimal techno forward to 2010 with the inspiring "Robert Schumann / Clara Wieck". We welcome the astounding 15 year old duo JATOMA from Copenhagen who debut on KOMPAKT with their psychedelic techno haze of glory "Helix". Walls have had a spectacular year following their self-titled debut Sam Willis of the act under his guise ALLEZ ALLEZ retools their single "Hang Four" into electro-notched exuberance.

We consider ourselves lucky and in these times and with this 26 track collection in particularly… The plot thickens with Total 11 - a year where many newcomers and familiar faces converge on a yellow dotted road and in many case this year, collaborating. Take Brazil's Gui Boratto who teams up with drummer Iggor Cavalera (ex-Sepultura) to come up with "Plié" and re-defines the scope emo-techno once again. MATIAS AGUAYO's smash hit "Rollerskate" gets reshaped again with his Chilean comrade Sanfuentes. Cologne's blond ambition Ada teams up with Heiko Voss for the soulful "Walk Over" then invites her mates Mayburg (aka Michael Mayer & Jörg Burger) to do a surprisingly smooth and catchy remix of GusGus "Hateful".

Joining Total comes Ivan Smagghe and Tim Paris aka It`s A Fine Line with their rockabilly wreck-no swinger "Eins Fine Grind", The Field elaborates on his passion for Krautrock with "Caroline".

Back to Burger where he teams up with Superpitcher and the chupacabra of techno Rebolledo to provide a super remedy for the British soul. The Three Lions soothing "You'll Win Again" will bring everything back home but Football plus features a brass section and Michael Mayer on saxophone! Our family also manages to stand proud on their lonesome - we can't highlight in this sacred space every moment of this collection but let's give it a one over. Michael Mayer's "Picanha Frenesi" is one of his first solo productions in years and proves that he's still got a whole lot to provea true highlight of Total 11.

Those Pachanga Boys surprised and demolished the last Total and return with a batch of dangerous homemade tequila-techno with "Power". Kompakt's maestro Jürgen Paape up's the notch with "Mensch und Maschine" - his days running the record store come to life using only sounds from the KOMPAKT warehouse! In perfect conclusion, Jörg Burger returns after his successful failure "Modernism Begins At Home" with another attempt to qualify for next year's Eurovision Song Contest with "Sparwasser". His love and sense for classical songwriting, combined with dubious song titles are a rare quality in the world of electronic music. Released // agosto 23, 2010 Formats // Do Cd // 3 Lp // Digital Catalog Nr // KOMPAKT CD 85 EAN // 880319046520

Nota cortesía de: http://www.kompakt.fm/


Javiera Mena Segundo disco de la chilena. con la colaboración de Kelley Polar,

Jens Lekman y un Ladytron.

Esta semana se ha publicado en iTunes el segundo disco de la chilena Javiera Mena (no se sabe si conseguirá distribución física). La cantante comenzó su carrera en 2001 trabajando tanto en solitario como en algún grupo como Prissa. Llegó a telonear en su país a Entre Ríos o incluso a L’Altra, en 2006 publicó su debut ‘Esquemas juveniles’, que incluía el single ‘Sol de invierno’ y finalmente, cuatro años después, sale este álbum en el que ha logrado, insistiendo a través de mail y MySpace, la colaboración de Kelley Polar, Jens Lekman y Daniel Hunt de Ladytron, entre otros. Aunque en España es conocida después de haber teloneado a Kings of Convenience y actuado en el Primavera Sound, parece que Javiera Mena es ya una pequeña celebridad indie en Latinoamérica y la lectura de las múltiples entrevistas que ha concedido deja millones de anécdotas sobre la grabación de este disco. Cita como favoritos, a pesar de que el álbum es básicamente electrónico, a Smog y a Los Planetas, cuenta cómo consiguió la colaboración de Jens Lekman a pesar de que no pudo telonearle en Chile porque sufrió un pequeño accidente en el último momento o que se ha convencido de titular el álbum con su apellido después de consultar en la Wikipedia los múltiples significados de la palabra “mena” (el de la minería era el que más le atraía), entre otras cosas.

Pero ciñéndonos a la música, lo mejor que se puede decir de ‘Mena’ es que después de tantos esfuerzos por lograr las colaboraciones deseadas, Javiera las ha llevado a buen puerto y ofrece resultados de la esperable calidad, a diferencia de otras. El single ‘Hasta la verdad’ tiene la obligación de ser el mejor ejemplo. La canción parece un número funky como el que abre el álbum, ‘Ahondar en ti’, pero pronto las cuerdas de Kelley Polar la convierten en un sugerente tema de ramalazos disco. Un “grower”, y lo mejor es que se nota desde la primera escucha.A pesar de las colaboraciones de la argentina Lara Pedrosa, la colombiana Lido Pimienta, Daniel Hunt o incluso Jens Lekman, la mar de gracioso cantando en castellano ‘Sufrir’, es justo reconocer la buena labor en la producción tanto de Javiera como del habitual Cristián Heyne, que ha sabido entender perfectamente cada influencia de Javiera, incluso sus momentos más horterillas, como la balada ‘No te cuesta nada’ o ‘Primera estrella’, que contiene una parte kitsch un tanto ‘Tú’ de Umberto Tozzi (en el disco anterior había una versión de ‘Yo no te pido la luna’). También muy bien resuelta está la aparición de la batucada en la híper bailable ‘Luz de piedra de luna’, pero incluso más allá de la sofisticación del sonido, próxima a veces a Junior Boys (de la que ya podrían aprender Fangoria, de los que por cierto Javiera es fan, y en alguna base se nota), destaca la personalidad de una artista que, triunfará o no, pero tendrá muchos fieles y durante muchos años, seguro, gracias a la honestidad de sus sencillas letras sobre el amor y el mundo de la noche y a la tenacidad que ha mostrado en su trabajo.

Nota cortesía de: http://jenesaispop.com/


Regresan con nuevo disco Sobrios trajes negros, guitarras de centelleos alargados, un bajista digno de novela y un sonido que lo mismo provoca declaraciones incendiarias de amor que de odio. Todo esto se reúne en un paquete llamado Interpol, banda que luego de haber pasado por adicciones, recuperaciones, proyectos alternos, un disco previo que a pesar de algunos éxitos no tuvo suerte con la crítica y los fans y, todavía más importante, la salida de su bajista, regresa por sus fueros en este 2010 para recuperar su lugar como una de las bandas más cool de Nueva York. Interpol no es una continuación de su anterior placa. Afortunadamente la experimentación orquestal y la ligereza de las notas han sido superadas en favor de la obscuridad que ocupaba su producción debut, aunque complementada por una nueva crudeza que da como resultado un sonido mucho más duro y lleno de contrastes, que recuerda en sus mejores momentos a bandas como The Cure, pero sin perder su propia personalidad. En este álbum también se nota el espíritu experimental del proyecto alterno de Sam Fogarino y el multifacético del Plenti de Banks. Pero la reina es la guitarra de Daniel Kessler, el hombre responsable de dar forma al sonido de Interpol y que en esta oportunidad toma el protagónico, iniciando casi todas las canciones con notas sostenidas y cacofónicas que sirven para darle estructura y ritmo a cada tema. Así de hecho comienza "Success", el track que abre este disco y en el que se mezcla tanto el sonido obscuro de su primera producción, como el ritmo a medio tiempo de OLTA. Esta canción es además un perfecto ejemplo de otra de las particularidades del sonido del ahora trío neoyorquino en esta producción, es decir, el uso de capas superpuestas, en las que se conjugan el sintetizador, la batería, voces y coros en varios tonos y una sección rítmica consistente para crear texturas diversas y retacadas.

El siguiente tema, "Memory Serves", se sostiene en un ritmo lento y sombrío nuevamente cortesía de Kessler, ritmo que es complementado por la voz de Banks en diversos matices y una batería precisa. Aquí hay que decir que la sección rítmica de esta banda siempre ha sido uno de sus grandes dones, sin embargo, en esta oportunidad se nota un poco disminuida. Y es que mientras Sam Fogarino sigue imbatible detrás la batería, el bajo de Dengler ya parece estar anunciando la despedida, pues aunque cumple a cabalidad en la mayoría de las canciones, no brilla como antaño. De hecho, es hasta el tercer tema "Summer Well", que sale a escena para marcar el punto de inicio, darle el ritmo a los lamentos de Banks y crear así uno de los mejores temas de la placa. A esta le siguen los dos primeros sencillos de la producción. El primero, "Lights", retoma la tradición obscura de TOTBL, sólo que con una sobrecapa de coros y un ritmo contenido que crece de pronto hacía el final de la canción, mostrando que a pesar de todo la agrupación es capaz de crear un tema efectivo sin que esto signifique tomar la salida fácil. Otra cosa curiosa en este álbum es la definitiva falta de ganchos radiales. La mayoría de las canciones son mucho más lentas que en anteriores intentos, y si bien cuentan con la clásica estructura de versocoro-verso, la parte media parece confundirse y perderse dentro de las capas de instrumentos y los ritmos acompasados. Una notable excepción, y tal vez por ello uno de los mejores tracks del disco, es "Barricade", canción en la que la agrupación cambia la dinámica para comenzar con una batería certera a la que le sigue la guitarra energética de Kessler y la voz casi en ruego de Paul Banks quien, si bien nunca ha sido un gran vocalista, aquí logra un estilo que de alguna manera complementa y levanta el ritmo de la canción.


El siguiente tema, "Memory Serves", se sostiene en un ritmo lento y sombrío nuevamente cortesía de Kessler, ritmo que es complementado por la voz de Banks en diversos matices y una batería precisa. Aquí hay que decir que la sección rítmica de esta banda siempre ha sido uno de sus grandes dones, sin embargo, en esta oportunidad se nota un poco disminuida. Y es que mientras Sam Fogarino sigue imbatible detrás la batería, el bajo de Dengler ya parece estar anunciando la despedida, pues aunque cumple a cabalidad en la mayoría de las canciones, no brilla como antaño. De hecho, es hasta el tercer tema "Summer Well", que sale a escena para marcar el punto de inicio, darle el ritmo a los lamentos de Banks y crear así uno de los mejores temas de la placa. A esta le siguen los dos primeros sencillos de la producción. El primero, "Lights", retoma la tradición obscura de TOTBL, sólo que con una sobrecapa de coros y un ritmo contenido que crece de pronto hacía el final de la canción, mostrando que a pesar de todo la agrupación es capaz de crear un tema efectivo sin que esto signifique tomar la salida fácil. Otra cosa curiosa en este álbum es la definitiva falta de ganchos radiales. La mayoría de las canciones son mucho más lentas que en anteriores intentos, y si bien cuentan con la clásica estructura de verso-coro-verso, la parte media parece confundirse y perderse dentro de las capas de instrumentos y los ritmos acompasados. Una notable excepción, y tal vez por ello uno de los mejores tracks del disco, es "Barricade", canción en la que la agrupación cambia la dinámica para comenzar con una batería certera a la que le sigue la guitarra energética de Kessler y la voz casi en ruego de Paul Banks quien, si bien nunca ha sido un gran vocalista, aquí logra un estilo que de alguna manera complementa y levanta el ritmo de la canción, a pesar de su notoria falta de habilidad para alcanzar las notas altas.

En resumen, Interpol ha logrado recuperar el sabor obscuro y primitivo de sus primeros discos, creando un álbum de notables influencias thecurescas, ritmos finos y guitarras estridentes, mucho más poderoso que su antecesor y en el que armoniza con perfecto equilibrio la grandilocuencia orquestal de su última placa. Un álbum contenido con contados sencillos radiales y una experimentación a la medida de unos músicos lo bastante talentosos para crear buenas canciones pop, aunque no lo suficiente para salir cien por ciento librados del encuentro. Y es que, a pesar de todo, uno se queda con la sensación de que algo le falta a este disco, tal vez la contundencia de un bajo o un número menor de capas, una interpretación más inmediata. De hecho, creo que es obvio que Carlos Dengler ya no se sentía parte del grupo, pues aunque hay flashazos de arreglos orquestales y uno que otro de su bajo, en este trabajo no brilla como sus contrapartes ni sobresale como antaño. También trabajan en contra de este disco las miles de capas que adornan cada uno de los temas, principalmente aquellas que contienen coros repetitivos en diferentes tesituras, pues crean un resultado por momentos rocambolesco muy alejado del acercamiento directo y sin cortapisas de sus primeras producciones. 7.8/10 Sin embargo, después de OLTA este es un sorbo de agua fresca. Es claro que la banda está más cómoda en su propia piel, más segura de sus fortalezas y con la obscuridad más arraigada en el alma. Es un hecho que Interpol no será jamás una banda reconocida por su virtuosidad, pero con su nueva producción estos neoyorquinos han logrado demostrar su capacidad para hacer buenas canciones en su propio estilo y salir adelante en los momentos álgidos. Sólo el tiempo dirá si Interpol es capaz de sobrevivir con buena salud el paso de los años, pero por el momento, nos quedamos con un disco para disfrutar en un largo otoño, luego de su salida el próximo 7 de septiembre.

El dinamismo sin embargo termina con el fin de esta canción, pues la banda regresa al sonido OLTA con los primeros acordes de sintetizador en "Always Malaise (The Man I Am)", tema que no termina de amarrar pues en él prácticamente desaparecen las cualidades de la banda (la guitarra) y se muestran en todo su esplendor sus defectos, como la sobresaturación de la voz y sus arreglos grandilocuentes. Un tema un poco más primitivo pero con los mismos resultados es "Safe Without", en el que se combinan las repeticiones de la guitarra y la voz con pésimos resultados. Afortunadamente llega al rescate "Try it On". Aquí el eco es producido no por la guitarra sino por el piano, en una introducción obscura pero al mismo tiempo calurosa que poco a poco te va llevando hasta el verdadero arranque de la canción, cuando la guitarra se une, el ritmo aumenta y de pronto te encuentras moviendo los pies y la cabeza al compás de la música y de una de las mejores canciones de la producción. De nuevo bajamos el ritmo con "All of The Ways", un tema tipo "The Lighthouse", sostenido por la cacofonía de la guitarra y la voz de Banks que parece sufrir mientras nos platica de un inesperado triángulo amoroso. Aquí abro otra pausa para hablar de otra de las particularidades de este disco, las letras de Banks. Personalmente siempre he creído que sus letras son uno de los puntos más débiles de la banda, pues en muchos casos son pretenciosas y sin transfondo, ocultas tras una capa de misterio y ambigüedad que no es suficiente para disfrazar las rimas estúpidas. Sin embargo, es cierto que este misterio ha sido poco a poco abandonado en favor de una expresión más directa, que en este disco sorprende en temas como "Try It On" en el que el cantante le ruega a su amante "por favor explora la resistencia de mi amor, y quédate, quédate (please explor my love`s endurance and stay, stay);o "Summer Well", en el que repite la tónica del amor abandonado rogándole a su amante que permanezca a su lado. Claro que también hay versos bastante mal hechos, pero en general es un hecho que Banks ha mejorado tanto en sus letras como en sus vocales, pues ahora se notan mucho más fuertes y diversas. El disco termina con "The Undoing", un tema de acordes hipnotizantes y más ligeros que poco a poco van creciendo auxiliados por coros, sintetizadores e incluso algunos metales ampulosos y en perfecta combinación, aunque con la desafortunada inclusión de un par de líneas en español sin el más mínimo sentido.

Nota cortesía de: http://cucharasonica.com/


the dead weather

entre un mar de cobardes The Dead Weather es un grupo que, desde el primer día que se anunció, prometía muchísimo. ¿Por qué? Básicamente porque la gente que compone la banda tiene una gran experiencia en el mundo musical. Si a eso le sumamos la técnica que tiene Jack White en la guitarra y que la voz de Alisson Mosshart es única no había que ser un genio de la crítica o un productor con gran capacidad para saber que sus producciones serían excepcionales. Obviamente los dotes de Dean Fertita, de Queen Of The Stone Age y Jack Lawrence, de The Raconteurs, no se quedan atrás. Ya lo he dicho muchas veces con anterioridad (no fui el único ya que Keith Richards también lo ha asegurado) pero Jack White es uno de los guitarristas más dotados de toda su generación. Lo podemos ver tanto en The White Stripes como en The Raconteurs o The Dead Weather. Si bien todos en el grupo, como dije antes, saben perfectamente lo que hacen y son grandes músicos, Jack tiene una energía que sobresale y su guitarra nos hace, por momentos, emocionar y envidiar. La primera gran diferencia que hay entre Horehound, su primera producción, y Sea of Cowards es que en el primero la cantante de The Kills tomó las riendas y fue la vocalista prácticamente en todo el disco. El segundo no es así. En Sea of Cowards Jack se deja escuchar y lo hace muy bien. Unas letras potentísimas y unos gritos que solamente él puede pegar sin despegar los ritmos que, además de pesados y completamente coordinados, tienen ese dejo de importancia que es un sello de The Dead Weather. En este nuevo disco no hay solamente un cantante y otro que acompaña como antes sino dos y ambos son increíbles. A su modo lograron producciones que son increíblemente pegadizas. Obviamente, al ser un estilo realmente crudo no podemos esperar que se nos peguen como una canción pop (que en realidad odiamos que esté en nuestra cabeza), pero este rock alternativo blusero que tiene un poco de todo en él realmente nos llegará a lo más profundo.Nuevamente, denle las gracias a la guitarra e increíbles capacidades de Jack Whit y al órgano de Dean.

No hay que escuchar más que la primera canción para darnos cuenta de qué se trata el disco. "Blue Blood Blues" es una obra maestra de coordinación, riffs y punteos que logrará que su cabeza comience a moverse sin ni siquiera darse cuenta. Van a llegar a la mitad de la canción y estarán moviéndose al ritmo de la música. El coro es demasiado y no sé si es por culpa de los "da da da da" o por su letra pero será el encargado de engancharte y hacer que escuches toda la producción sin poner stop un segundo: "I only got one face da da da da / I tried too long to erase / You know if I left da da da da / I wouldn't leave a trace". Otro de los grandes que tiene Sea of Cowards es "Die By The Drop". Empieza de una forma que no parece The Dead Weather y un órgano que logra atraparnos (Dean otra vez). Pero a medida que va pasando la canción un acorde repetitivo y la voz de Jack hace que nos demos cuenta que tranquilamente podría tratarse de uno de los cortes de difusión. Sea Of Cowards, para los fanáticos de The Dead Weather, será un verdadero regalo salido desde lo más profundo de la cabeza de sus integrantes. Para aquellos que quieran incursionar en el mundo alternativo sin duda es un excelente comienzo. Quizás parezca algo pesado por momentos, pero sin duda se trata de una producción que irás descubriendo cada vez que la escuches porque tiene detalles que se nos querrán escapar todo el tiempo. En la canción "Blue Blood Blues", que como les dije abre el disco, Jack le dice una frase muy simple a una mujer que es "I wouldn’t leave a trace". Lamento decir que con semejante producción eso no sucederá nunca. Dejar rastro es lo que este grupo hizo con su primera producción y que seguirá haciendo con Sea of Cowards, sin duda.

Nota cortesía de: http://cucharasonica.com/


Nortec Collective presenta: Clorofila Corridos urbanos

El músico mexicano Clorofila presentó su primer disco en solitario "Nortec Collective Presents: Clorofila Corridos Urbanos" donde tomó la libertad de desarrollar sus propios intereses musicales.

El músico detalló que contiene 12 temas como Discoteca nacional", "Llantera", "Baby rock, rock", "Naked ladies", "Arriba el novio", "Nicole ya no baila aquí", "4:15 AM", "Eso esperamos" y "Radio 80".

En conferencia de prensa, detalló que el álbum es a la par de su trabajo en Nortec Collective, que se creó hace más de una década caracterizado por combinar elementos de música norteña y banda.

Clorofila dijo que parte de ellos estaban planeados incluirse para el nuevo álbum de Nortec Collective, pero no se concretó pues un sello discográfico le ofreció sacar su propio material en solitario."No estamos trabajando como colectivo, eso ha sido una cosa de mucha confusión, mantenemos el nombre pero trabajamos por separado', comentó.

"Antes Bostich y Fusible habían hecho algo pero en pareja, no como ahora lo hago yo en solitario. El disco es la misma propuesta de Nortec pero con mi versión, además colaboró con músicos de Tijuana y otros extranjeros como David J. (Bauhaus y Love and Rockets)", dijo.

«Desde un principio la esencia era tocar de forma individual, en parejas o trío, pero a partir de diciembre de 2007 teníamos muchas inquietudes y cada quien quería tener su parte', refirió el músico."Para este disco desarrolle el sonido y cosas que de alguna manera dentro del contexto de un disco de Nortec no lo haría', comentó. Señaló que el material tiene influencias de funk y la presencia más notoria de guitarra y bajo, así como elementos pop y rock más ambientales. Compartió que la iconografía de dicha placa fue una decisión estética de norteño y banda pero con influencia de los años 70.


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Compilación: José Juan Bautista

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