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LA REVISTA DIGITAL DEL ESPACIO PATIÑO


Travaux publics, Alfredo DomĂ­nguez, 1976


Nota 3 Es un placer presentarles el tercer número de la revista artístico-cultural Espacio CompARTido. Agradecemos el apoyo de los artistas, literatos, músicos, gestores culturales… en fin de los amigos del Espacio Patiño que nos han apoyado haciendo posible la realización de esta nueva entrega. También destacamos la generosidad de aquellos espacios culturales que nos abrieron sus puertas permitiéndonos recorrerlos y conocerlos. Esperamos seguir contando con su aporte como lectores para que puedan ser parte de esta revista.


Autoironía

(para lectura sincopada y piano jazz) Cultura y educación: pensar, pensar, pensar… ¡EUREKA! relacionar, planificar, coordinar, ejecutar… procesos, procesos, procesos… Investigar, conocer, negociar procesos, procesos, procesos… hablar, convencer, escribir procesos, procesos, procesos… sumar, restar, multiplicar, dividir ¡El PRESUPUESTO! sonrisas, risas, rictus, angustia… ADRENALINA quién, qué ,cómo, cuándo, por qué PARANOIA qué hago, qué hago, qué hago INSOMNIO bienvenidos, bienvenidas, qué honor, qué gusto, qué privilegio INAUGURACIÓN y ahora ¿qué, qué, qué hago? … se recomienza, y punto y a capo…


FotografĂ­a: Rodny Montoya


Exposición Homenaje a ALFREDO DOMÍNGUEZ Una de las primeras actividades grandes que se llevaron a cabo en nuestras instalaciones fue la exposición en homenaje al gran guitarrista y artista plástico tupiceño Alfredo Domínguez (19381980), inaugurada el 25 de enero. Esta actividad no se limitó a la exposición de sus obras en grabado, dibujo, caricatura y óleo, sino que también contó con una riquísima exposición documental de materiales relacionados con su vida y su actividad como músico, tanto aquí en Bolivia como en el extranjero, especialmente en Ginebra-Suiza, ciudad en la que Alfredo, junto a su familia, residió hasta su muerte. El día de la inauguración contamos con una nutrida asistencia que, además de disfrutar de las obras expuestas, se deleitó con la participación del guitarrista Alfredo Gavilano y de los hermanos Cortéz, quienes interpretaron composiciones de Domínguez y amenizaron la noche.

Sin título, Alfredo Domínguez

También es importante mencionar que durante el tiempo que duró la exposición (que se extendió 10 días más de lo previsto, a pedido del público) se llevaron a cabo actividades complementarias, como visitas guiadas a jóvenes de colegios, universitarios, normalistas y a niños en edad escolar, a quienes se les mostró un pequeño video biográfico de Alfredo Domínguez realizado por Rodny Montoya por encargo de nuestra institución, y que ahora se puede ver de forma gratuita en Internet. A esto se sumó la presentación de la revista Fuentes, publicada por la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, con un número especial dedicado a la vida del artista, y la conferencia sobre la producción musical de Alfredo Domínguez que ofreció Sergio Calero, experto en historia de la música nacional. El video realizado está disponible para todo público en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=m_n_16xdQ_I&t=10s

Sin título, Alfredo Domínguez


Añoranza, Alfredo Domínguez


SOPOCACHI Esta zona residencial de La Paz tiene un extraordinario encanto, con extensas y bien cuidadas avenidas, con árboles ornamentales y con amplios y acogedores parques, en cuya intimidad, en espacios umbríos, se puede respirar aire puro –y este encanto precisamente, si aún conserva su lozanía, es porque el desmedido impulso del progreso todavía no se ha manifestado en su verdadera magnitud, aunque sus estragos hánse [sic] puesto ya de manifiesto en la forma de altísimos edificios, los cuales vienen a romper la armonía y a deteriorar la atmósfera y el paisaje de la ciudad toda, y no sólo ya de Sopocachi. Pues aquel encanto lo constituyen efectivamente las antiguas casas residenciales, de indudable buen gusto arquitectónico, que se alzan en todo lo largo y ancho de Sopocachi, en calles y avenidas; casas que el solo mirarlas es ya un placer, con glorietas y jardines, con hermosos tejados y buhardillas, con balcones y balaustradas. Sopocachi está perdiendo, en efecto, su carácter peculiar, por la razón ya anotada; y sólo cabe esperar que, de un modo u otro, se den las circunstancias propicias para evitarlo, por ser uno de los más entrañables y tradicionales barrios paceños . SAENZ, Jaime, 1979, Imágenes Paceñas, Empresa Editora Urquizo S.A.

Fotografía: Rodny Montoya


Fotografía: Archivo Fundación Flavio Machicado Viscarra

Fotografía: Archivo Fundación Flavio Machicado Viscarra


Memorias de un barrio paceño (1900-1980) Este texto de Jaime Saenz escrito hace casi 38 años, es de sorprendente actualidad. Los barrios tradicionales, como Sopocachi, están cambiando vertiginosamente de la mano de nuevas construcciones que van modificando, cada vez más, su rostro habitual. El proyecto Memoria Sopocachi surgió como una manera de intentar recuperar parte de la memoria del barrio, realizando varias acciones como búsquedas hemerográficas y de otros materiales documentales y motivando a los vecinos y a todo aquel que desee aportar con material fotográfico para luego llevar a cabo una exposición fotográfico-documental. El proyecto nació a partir de una alianza entre tres Instituciones culturales sin fines de lucro: la Fundación Simón I. Patiño, la Fundación Flavio Machicado Viscarra y la Organización Cultural Sopocachi. Sopocachi fue la primera ampliación de la ciudad de La Paz a principios de siglo XX, que buscaba dar el salto de ser ciudad provincial a ciudad capital. De la mano de la modernidad y del partido liberal se buscó iniciar las construcciones que se promovían en ciudades vecinas como Santiago (Chile) y Lima (Perú). Con este fin se convocó al ingeniero

Antonio Camponovo y a su hermano, ambos de origen suizo, junto a los bolivianos: Adán Sánchez Lima (18801928), que estudió en Francia, Emilio Villanueva Peñaranda (1883-1970) y Julio Mariaca Pando (1890- 1936) estudiantes de la universidad de Chile. Todos ellos fueron los ejecutores del cambio, con la misión de transformar la imagen de La Paz en una ciudad moderna. Recordamos también al ingeniero Mario Del Carpio, que refaccionó la iglesia del Montículo, y al ingeniero Vittorio Aloisio, de origen italiano, que en los años 40-50 construyó casas y edificios. La exposición fotográfica y documental inaugurada en abril de 2017 entiende al barrio de Sopocachi como una geografía humana de límites indefinidos. Un barrio que se inicia a principios de siglo XX y que entre sus calles guarda el alma de la vida política, económica y cultural de toda una ciudad, incluso un país. Si usted, lector, posee fotografías u otro material que pueda ayudar al proyecto, puede subirla a la siguiente dirección: http://www.sopocachi.org/proyecto-memoria/?bwbps_page_1=3

Fotografía: Archivo Fundación Flavio Machicado Viscarra


Fotografía: Archivo Fundación Flavio Machicado Viscarra

Fotografía: Archivo Fundación Flavio Machicado Viscarra


Escribir en otros lugares Laura Derpic*

Un poco espeluznante, sí, pero también una forma de cuestionar el sistema y tratar de darle vuelta desde adentro, si uno se adscribía al sistema garantista. Si bien es algo mucho más complejo de lo que voy a explicar a continuación, nunca pensé que todo ese conocimiento podía enlazarse tan bien con la Dramaturgia y servirme tan bien para entender mejor este trabajo.

Empecé a escribir teatro en 2006, cuando estaba terminando mi tesis de licenciatura en Derecho en la ciudad de La Paz. En ese momento, sabía que me gustaba mucho el teatro y que era algo que quería hacer a tiempo completo, pero no sabía que cinco años más tarde me atrevería a dejar mi vida de abogada en Bolivia para mudarme a Buenos Aires y estudiar dramaturgia. En esa época, si había algo que me apasionaba del Derecho, era la Teoría del Delito. El ejercicio de analizar un caso de derecho penal era algo que simplemente me resultaba apasionante. No había lugar a dudas que desentrañar una acción delictiva, hasta su partícula más mínima, era una forma profunda de entender el comportamiento humano que, además de ser un desafío intelectual importante, podía llegar a tocar la fibra humana más íntima de cada uno. * Directora de teatro, dramaturga, gestora cultural y abogada.

Las siguientes líneas son la propuesta de algo que considero un hallazgo y comprueban que no hay nada mejor que perderse en el camino para encontrar cosas nuevas, así como escribir en otros lugares y de otras maneras, incluso en distintas disciplinas, puede ser una forma de escribir siempre aquello que nos apasiona. Escribir teatro tiene que ver con escribir el presente. El presente entendido como el lapso en el que suceden las acciones. Ese presente que no tiene nada que ver con el pasado, en cuanto a la consumación de las acciones que han ocurrido ya, ni con el futuro que tiene que ver con todas las acciones a punto de ocurrir. El presente que nos interesa, para los fines de este artículo, es aquel contenido en el verbo que es representado en la palabra, cuyo soporte es el papel. Ese periodo de tiempo abarca una sucesión de acciones y también de omisiones que serán realizadas por los personajes,


cuyos resultados tendrán, como consecuencia inevitable, la modificación del mundo en el que ocurren. Es decir, que todo lo que vayan a hacer o dejar de hacer los personajes afectará y modificará su entorno en pos de resolver o complicar su propia historia, hasta el final de la obra. Este análisis, lo extraigo del sistema de filtros de la teoría del delito que se utiliza para analizar si una acción u omisión realizada por una persona es delito o no y aplicarlo a la escritura dramática, donde, más allá de si la obra será un policial o una obra de suspenso, interesa que los personajes realicen acciones u omisiones que modifiquen su entorno, al igual que en el caso de la tipicidad: la acción delictiva debe encajar perfectamente en el tipo penal contenido en el código penal. La acción, entonces, se diferencia del mero hecho1, en tanto y en cuanto la acción surge a partir de la voluntad de hacer algo y, en el caso de la omisión, de la voluntad de no hacer algo en concreto. El hecho, en cambio, será solo algo externo al personaje, que ocurre en ese mundo y que no está mediado por su voluntad o por la de otro personaje; si acaso, podemos decir que los personajes tienen voluntad como lo seres humanos, ya que si alguna voluntad media en la aparición de estos hechos, será la voluntad de quien escribe la obra y no otra, lo cual nos lleva a otra discusión que amerita la escritura de otro artículo de igual o mayor extensión que este, por lo cual lo dejaremos para otro momento. En el ámbito del derecho penal, se analiza la voluntad de quien cometió el delito a partir de si sabía y quería producir ese resultado fatídico. En dramaturgia, sirve hacer este análisis al 1

momento de pensar si los personajes son conscientes de sus acciones y si querían y sabían que iban a producir esos resultados. Ahora bien, en un ámbito más teatral, lo atractivo de las acciones y omisiones que realicen los personajes radicará en que se escriban tratando de crear la ilusión de que ocurren por primera y única vez, aunque esas acciones se lleguen a reconocer porque se han visto antes o porque se repiten siempre. Cada vez que esas acciones u omisiones se lean o se representen, sus consecuencias serán todas las posibilidades juntas antes de que ocurran. Se reducirán a las que son posibles cuando se concreten; y serán esas y no otras cuando se hayan realizado. Serán acciones consumadas, inmodificables y permanentes como las de la vida misma. Sobre esta relación entre la vida misma y el teatro se ha discutido mucho a lo largo de la historia, sobre todo acerca de si el teatro es una mera imitación de la realidad. Muchas teorías afirman que el teatro debe reproducir la realidad tal cual es, como si fuera un retrato fiel. Otras afirman que el teatro en realidad debe buscar crear otras realidades, quizás las más imposibles, para que sean posibles aunque sea sobre un escenario. ¿O será que las realidades del teatro tienen que ser las más extrañas como las que se habitan en nuestros sueños o utopías? También existen posturas que sostienen que el teatro tiene que ser un desborde de ficción a toda vista. Y entre otras más, están las que sostienen que un cruce entre ficción y realidad, al menos, tiene que haber.

Cabe aclarar que en este punto nos referimos al “hecho” como tal y no al “hecho teatral”, cuyo concepto es muy distinto del que manejo acá.


Quizás hoy en día, independientemente de la postura que se tome sobre si el teatro y la vida deben parecerse, el teatro puede escribirse de cualquier forma, siendo que no existe el teatro único e infalible, que sirva como patrón para seguir y reproducir, pues hay tantos teatros como culturas y personas hay en el mundo: inabarcables, contradictorias y diversas entre sí. Sea como fuere, si hay algo del teatro que, en lo personal, encuentro como paradigmático y atractivo, es procurar que cada acción que se escribe parezca que ocurre por primera vez; es decir, de manera espontánea, fugaz, única e irrepetible. Pero en ese intento, lo que queda en evidencia es que detrás de todo lo que se presenta de manera espontánea en el teatro, hay todo un procedimiento de escritura mucho más complejo, preparado previamente de manera meticulosa y de la forma menos natural posible. Donde lo espontáneo, fugaz, único e irrepetible ocurre poco y hay que asumir la constante frustración de invocar algo que no aparece mucho, pero que, cuando aparece, lo hace en forma de piedras preciosas que deben ser cuidadas y aprovechadas al máximo, porque de sus destellos estará hecha la obra. Cuando esa invocación ocurre, trae consigo lo inesperado, lo sorprendente. Como si el pensamiento pudiera atraerlo. Una suerte de revelación o la intuición de algo que no se puede ver pero que se sabe está ahí presente, latente y vivo a través de la palabra, para que cuando se repita en el proceso de memorización que realicen los actores no lo parezca. Cuando se repita una y otra vez en los ensayos tampoco haya rastro

alguno de su existencia; para que finalmente, cuando lleguen las funciones y se repita tantas veces como sea necesario, parezca que, en todas y cada una de esas repeticiones, la acción está ocurriendo por primera vez. Así de compleja y fugaz es la escritura de una obra de teatro, que quienes nos dedicamos a esta tarea encontramos en ella misticismo, como si, de alguna manera, en este mecanismo encontráramos el sentido de la vida. donde la acción es la unidad mínima, una cápsula que encierra todas las posibilidades en sí misma mientras ocurre, tanto al nivel formal como en el contenido, porque la acción hace que todo ocurra. La acción hace que ese universo exista como tal y no de otra manera, es el medio que transporta la historia para que progrese. Es el detonante de sus propios límites. La acción contenida en la palabra, que una vez llevada al escenario no lo contiene, ni lo describe o lo resuelve, sino que lo desafía y explosiona. Así, sin límites, son las versiones de la acción, como realidades y teatros en el mundo existen, pero todas tienen en común la voluntad de los personajes que provoca una modificación en ese mundo en el que habitan, para expresar sus fragilidades, sus bajezas, sus sueños. Mientras todo este procedimiento del presente y la acción tiene lugar, pienso por qué elegí meterme en todo este andamiaje que hace que la obra de teatro exista. Si bien en un principio surgió de la necesidad de contar historias, de decir aquello que me llama la atención o remarcar lo que me perturba o apasiona, en un pun-


to es muy difícil lograr explicar el porqué de la necesidad de capturar el presente en palabras; para qué dedicarle tanto tiempo si, al poner todo en ese código, el presente se vuelve subjetivo e impreciso, porque una palabra jamás será lo que son las cosas. Cuando me refiero a este tema, me gusta pensar en los juicios orales en derecho penal, en los que dos abogados cuentan a los jueces sobre un hecho delictivo que no presenciaron, a partir de referencias, también subjetivas, de sus clientes y testigos para convencer al jurado que esa acción delictiva ocurrió o no. La versión mejor contada de ese hecho delictivo será la más convincente para los jueces, que tampoco estuvieron ahí, pero que decidirán sobre la libertad de la persona imputada, muy a pesar de que en realidad el hecho haya sido poco menos que interesante. También ocurre que la imprecisión de este procedimiento puede ser atractiva, muchas veces el error es el que induce al acierto. Empezar escribiendo algo y terminar escribiendo otra cosa es algo muy recurrente en mi escritura. No porque lo busque conscientemente, sino porque en la práctica me ocurre, como me pasó cuando quise escribir el Trainspotting2 boliviano y terminó siendo una obra épica sobre la recuperación del mar para Bolivia: Los Rubiecitos; o irme de Bolivia para que otros paisajes tan distintos como el de Buenos Aires y el de Madrid me inspiraran para hablar de mi país de una manera sistemática, como ocurrió también en Los Rubiecitos y en Del polvo de las esquinas3. Para concluir, no me queda más que decir que hay todo un procedimiento previo poco natu2 3

Película dirigida por Danny Boyle. Obra aún no estrenada.

ral al momento de escribir teatro, pero que también está lleno de imprecisiones y errores, de los cuales a menudo surgen grandes historias, porque si el teatro es un artificio, su escritura será el artificio mayor.


EL ALTO Recientemente, dos eventos distintos: un funeral y un paseo, me llevaron a darme cuenta de cuánto ha crecido mi ciudad de El Alto en los últimos años.

ello, mucha gente se ve obligada a enterrar a sus muertos en el cementerio General de la ciudad de La Paz o el de la zona Mercedario, en El Alto, que es enorme, pero muy alejado de la ciudad. Para llegar a él tuve que, prácticamente, atravesar todo El Alto, recorrido en el que pude ver muchos nuevos barrios ya consolidados y otros nacientes ya con muchos habitantes y movimiento económico.

La muerte de un familiar es siempre un acontecimiento triste, en este caso se trató de un familiar lejano cuya ausencia me llevó a caer en cuenta que ya son 32 años los que esta ciudad lleva como tal. Los años pasan y la ciudad crece, crece de manera tan apresurada que los cementerios ya no El segundo evento fue un recopueden recibir a nadie más; por rrido en la recientemente inau-


EN LA CULTURA gurada línea azul del teleférico, la misma que recorre la ciudad desde la feria 16 de julio hasta la ex tranca de Río Seco. El panorama que puede verse desde las alturas es una confirmación del crecimiento del que hablaba líneas arriba. Cabe preguntarse, en esta ciudad en desarrollo, ¿cuál es lugar que ocupa la cultura? Para indagar en ello tal vez lo más pertinente sería enfocarnos en los espacios que albergan actividades culturales para niños y jóvenes en la ciudad de El Alto.

La Casa Juvenil de las Culturas Wayna Tambo y la Compañía de Productores en Arte (COMPA) son dos centros culturales que podrían considerarse “fundadores” de la actividad cultural en El Alto. Al igual que ellos, posteriormente, nacieron otros centros en diferentes zonas de la ciudad, entre los cuales están: Albor Arte y Cultura, Ayllu Kalaqaya, el Centro Cultural Arka Ira y el Centro de desarrollo comunitario “Utasa, casa de todos”, de los que hablaré a continuación.

Fotografía: Rodny Montoya


Centro Albor Arte y Cultura El Centro ALBOR Arte y Cultura cumple, en este 2017, veinte años de trabajo ininterrumpido. El fundador de la organización, Willy Flores Quispe, es el actual director del centro que se ha convertido en un referente fundamental de la actividad cultural en la ciudad de El Alto. Él y María Elena Cárdenas nos hablaron sobre sus líneas de acción:

Albor, en estos 20 años ha ido trabajando en temáticas relacionadas con los derechos humanos, derechos de la madre tierra, valores culturales y derechos sexuales para la sensibilización, reflexión y concientización, utilizando el arte de la poesía y el teatro como instrumentos para la transformación social. El centro fue el semillero de muchos grupos que, luego de consolidarse, se dispersaron en varias zonas de la ciudad. Hoy en día, en sus instalaciones de la zona de Villa Dolores, ofrecen a niños y jóvenes de la Ciudad de El Alto y La Paz, diversos talleres artícticos gratuitos. Dos de sus actividades anuales congregan a un multitudinario número de jóvenes asistentes: el Festival Nacional Intercolegial de Interpretación poética JIWASAMPHI SARTAÑANI y el Premio Nacional Intercolegial de Teatro Aldo Velásquez. El JIWASAMPHI SARTAÑANI se lleva a cabo hace 19 años y, en cada versión, participan en él aproximadamente 6000 niños y jóvenes de Unidades Educativas de todo el país. El Premio Nacional Intercolegial de Teatro Aldo Velásquez, congrega a elencos de jóvenes de diferentes Unidades Educativas. Anualmente, este evento convoca a cerca de 5000 estudiantes. En reconocimiento a su labor en favor de la niñez y juventud alteña, este 6 de marzo Albor recibió, de parte del municipio alteño, la condecoración Bartolina Sisa. Albor realizó presentaciones en diferentes países europeos, en Suecia, Dinamarca, Noruega; y en América Latina, Chile, en Perú, Nicaragua, Uruguay, con obras teatrales y poéticas como: Las Venas Abiertas de América Latina, Mama Coca, El panfleto del mercader de niños, entre otras. Contactos: alborbolivia123@gmail.com Teléfonos: 71515900 – 2820986 En Facebook: Albor Bolivia Arte Cultura albor-arte.blogspot.com


Centro Cultural Arka Ira El Centro cultural Arka Ira desarrolla sus actividades en el distrito 8 de la ciudad de El Alto, un sector alejado de lo que se considera el “centro” de la ciudad. Se fundó el 20 de marzo de 2008, por un grupo formado por Luis Marcelo Saucedo, Jaime Ruly Quena, Fernando Saucedo y Fernando Morales. Luis Saucedo nos dice:

Tenemos dos líneas de acción, la primera es la gestión cultural a partir de la generación de espacios de difusión cultural tanto itinerantes como estables. El estable es nuestro espacio, en Ventilla, y los itinerantes se refieren a actividades como ferias y otros eventos a los que nos invitan. La segunda línea de acción es lo que denominamos Gestión Social Comunitaria, que es una colaboración directa a actividades de índole cultural y educativa. Esta colaboración está en el marco de la economía solidaria y consta de apoyo artístico y logístico en base a la lógica del ayni. Ya que se trata de un espacio que no cuenta con financiamiento, Arka Ira recurre al intercambio, con colegios, vecinos, otros centros culturales, etc. para continuar sus actividades. En el centro se dan talleres de música y teatro, exposiciones, presentaciones de grupos musicales, de títeres, entre otros. Desde hace once años, Arka Ira lleva ofrece una chocolatada navideña a los niños de la zona, actividad que fue el génesis de la composición del equipo. Este evento implica un pequeño festival cultural en el que colaboran grupos musicales, grupos de teatro, cuentacuentos, etc., que en algún momento pasaron por el centro. Todo ello no sería posible sin la participación de las 15 personas que conforman Arka Ira y los voluntarios que los apoyan. Una de las anécdotas más lindas que les dejó su trabajo fue que el grupo de Khantus que conformaron con los niños asistentes al centro, los K’uchi llokallas, ganó el primer lugar en la entrada folclórica del 18 de junio, frente a otros grupos, incluyendo danzas pesadas con mucho mayor presupuesto. Contactos: arkairaelalto@gmail.com Teléfonos: Luis Saucedo 76230874 Paola Febrero 76574057 En Facebook: Arka Ira


K’alaqaya Ayllu

El grupo musical K’alaqaya fue fundado el 1º de mayo de 1998; su nombre proviene de una composición en lengua aymara: k’ala (piedra) y laqaya (ruinas). Ese fue el germen de lo que, tres años después, sería el Ayllu K’alaqaya, centro cultural que trabaja con los niños y jóvenes del distrito 1 de la ciudad de El Alto, impartiendo talleres de música, danza, teatro y audiovisual, entre otros. Ricardo Illanes Quiñones, uno de los fundadores, nos contó:

El AYLLU K’ALAQAYA tiene por misión la de contribuir en los procesos de fortalecimiento social y cultural de nuestra comunidad a través de las diferentes expresiones artísticas de nuestro medio, en coordinación con diferentes instancias estatales, privadas y/o con la población en general, logrando de esta manera que nuestra sociedad tenga mejores capacidades críticas, propositivas y participativas. Una de las características del centro es la estrecha relación que mantiene con las actividades zonales, muestra de ellos son dos actividades anuales en las que participa: la feria de las Alasitas de Villa Dolores y la entrada de la misma zona, en la cual siempre destacan con danzas tradicionales como los wititis, con la que se hicieron merecedores del primer lugar en 2016. El Ayllu K’alaqaya tiene una presencia constante en la vida cultural de la ciudad de El Alto, los grupos de jóvenes y niños que ha formado en danza, música, teatro, son invitados a festivales, ferias culturales, y otras actividades como “72 horas de acción” y “Cultura desde las alturas”. Su trabajo permanente ha hecho que sean merecedores del reconocimiento de la comunidad. Contactos: ricky.kalaqaya@gmail.com Teléfonos: Ricardo Illanes 70631888 En Facebook: Ayllu K’alaqaya


Utasa, casa de todos

Ubicado en la Plaza 27 de Mayo de Senkata, el centro de desarrollo comunitario “Utasa, casa de todos” viene trabajando en beneficio de las familias del distrito 8 de la ciudad de El Alto, desde el año 2006. Su actual directora, María Jesús Lasa, nos compartió sus tres líneas de acción:

El plan de intervención infantil posee programas de desarrollo cognitivo, en kinder y educación primaria, que facilitan el proceso de aprendizaje de niños, niñas y adolescentes. Dentro de este plan de intervención se da prioridad al cuidado de la salud, con el comedor escolar y al cuidado de la higiene. El plan de intervención juvenil desarrolla una formación integral a través de talleres educativos y de tiempo libre, propiciando ámbitos de voluntariado social. Además, los y las jóvenes del centro UTASA acogen en el barrio a otros jóvenes ofreciendo una biblioteca donde poder consultar información. También se les brindan talleres lúdicos que intentan aportar, desde una educación más informal, conocimientos y recursos dentro del mundo del teatro, el arte, la música, la danza y el liderazgo juvenil. El plan de intervención con la mujer y proyectos productivos incluye formación, capacitación y empoderamiento y emprendimiento. Se ofrecen espacios formativos para facilitar la inserción al mundo laboral fomentando el asociacionismo desde un enfoque de equidad de género. Asimismo, se les ofrece a las mujeres una formación básica que les permita acceder a una titulación académica. Durante todos sus años de vida, Utasa ha logrado establecer alianzas y trabajar conjuntamente con otras instituciones, como el Espacio Patiño y los vecinos de Senkata. Actualmente busca alcanzar a un mayor número de beneficiarios y lograr la continuidad de los logros conseguidos. Contactos: María Jesús: 79127957 mjlasaa@gmail.com Junto a estas iniciativas nacieron muchas otras para hacer frente a la constante demanda de la ciudad más joven de Bolivia. El trabajo de cada una de ellas es un aporte más al desarrollo de los alteños y las futuras generaciones por venir.


Del papel al blog y del blog al papel Oscar Martínez *

Total, que me interesaba la cosa cultural y la vaina campo ciudad que siempre ha sido tan evidente en La Paz.

El año 2003 fue bastante importante para mí por varias razones. Terminé de estudiar psicología en la UCB. Mi mejor amigo murió congelado en la Plaza Abaroa. Decidí estudiar Literatura y dejar el alcohol. Estas dos últimas cosas no las pude hacer, primero porque al no tener tesis ni trabajo, mi subsistencia diaria dependía de trabajos eventuales: ayudar a un primo a vender hamburguesas cuadradas en la Plaza España, contrabandear autos de Chile (cosa que era bastante divertida porque había que ir a la frontera y conducir minibuses japoneses por caminos inhóspitos hasta algún garaje en Oruro donde los transformaban), y subsistir con los veinte dólares que me enviaba el hermano de mi madre desde los Estados Unidos con la inefable recomendación de que acabe mi tesis y encuentre trabajo. En la hoja informativa que conseguí en la carrera de Literatura vi que, por lo menos el primer año, me la pasaría estudiando y leyendo día y noche de lunes a sábado, por lo que opté no estudiar Literatura y meterme a Antropología, que tenía unos horarios menos salvajes. * Escritor, psicólogo social, docente universitario.

Intenté con mucho esfuerzo dejar el alcohol, lo intenté varias veces, sobre todo porque quedé muy asustado y afectado por la muerte de Jorge. Creo que nuestros excesos nos habían pasado una factura muy alta con su muerte. Ese año, por sugerencia de mis padres, fui al grupo de Alcohólicos Anónimos en San Pedro. Triste experiencia por la que, precisamente, volví a beber. Las reuniones se llevaban a cabo en un recinto con las paredes descascaradas por la humedad, pintadas de un verde agua y adornadas con antiguos posters de equipos de fútbol de la liga nacional donde, reunido en círculo, escuchaba testimonios de cómo el trago había arruinado la vida y las familias de mis “compañeros”. Creo que nunca pude aceptar que lo mío era necesariamente una enfermedad y menos que no tenía cura. Era muy joven y comodón como para pensarme como alcohólico. Un día organizaron una parrillada sin alcohol, de donde desertamos con un amigo para irnos a beber Ron Pampeño y Simba Guaraná a una tienda en Villa Copacabana. Acabadas unas tres botellas, juramos no volver a las reuniones de AA y nos despedimos en medio de abrazos llenos de hipos y lágrimas de borrachos. Nunca más supe de él. Esos dos acontecimientos, el Jorge y la experiencia en AA, hicieron que me acercara a los libros de Jaime Saenz, y ahora lamento si algunos de mis cuentos tienen esos que llaman “tufillos post saenzeanos”. Yo no sé mucho de tufillos literarios, escribo lo que me acuerdo no más o lo que veo en las noticias y luego me imagino los desenlaces. El año 2005 tenía un buen cúmulo de lecturas que no sabía cómo escribir, así que intenté hacer poesía, pero, obviamente, mis intentos fueron más que de-


sastrosos (y lo continúan siendo), aunque al menos sirvieron para que abriera un blog en el que me masturbaba públicamente por lo menos una vez a la semana reescribiendo cositas sentimentaloides que rescataba de periódicos antiguos, muy antiguos, que buscaba en la hemeroteca. Me gustaban las noticias de La Paz de inicios del siglo XX y, sobre todo, me encantaban y aún me gustan las noticias y crónicas periodísticas de la Guerra del Chaco, que era un tema que por ese entonces me interesaba bastante. Mi blog se llamaba “El perro rabioso” y en él disfrutaba darles caña a otros bloggers, en cierto modo se podría decir que era bastante agresivo, aunque aún hoy no sé bien por qué. En esas reuniones de bloggers, organizadas por Willy Camacho, actual editor de la Editorial 3600, fue que empecé a frecuentar los círculos de los bloggers en los que había uno que otro literato. Ese mismo grupo, conformado por varias personas que tenían blogs, ya que el Facebook aún estaba en pañales, fue el que trabajó los conocidos “Lunes de literatura” en el Etno Bar, con la ayuda de los dueños del boliche que abrían ese espacio para que poetas, cuentistas, pajpakos y otros, fueran a leer sus cosas y lleven a sus respectivas barras. Fue un lindo tiempo, innegablemente. De ese entonces es que datan por lo menos tres cuentos del libro “Diez de la mañana de un domingo sin fútbol”, el primero de ellos fue “Oídos, de paredes en una fila” y también “Ausencias deseadas”, aunque el que más me gustaba es uno que se llama “El efecto salchipapa” que no está en el libro porque no va mucho con el tema, que es bastante urbano y, además, no es un cuento en todo el sentido de la palabra cuento (lo que sea que ello signifique). De ese tiempo es que conozco al buen Alexis Argüello, que era un entusiasta estudiante de turismo con aficiones literarias y el que, por alguna razón que desconozco, siempre me ha

tomado en cuenta para lecturas. Gracias a él participé de un encuentro sobre Jaime Saenz, en el lago, el año 2011, y ya cuatro años después, antes de irme a España, supe que iba a lanzar su Editorial, aunque por ese entonces, lejos de los blogs y del Movimiento Urbandina donde fueron publicados otros tantos cuentos del libro, había decidido que los libros no van para mí y que prefería publicar solo por Internet. Debo reconocer que el proceso de publicación implica varias aristas que hacen a una mejor creación, sobre todo porque uno se da cuenta, con el juicio a veces severo de gente que no te conoce, que has estado escribiendo mirando al piso, al ombligo, mal, sin estilos narrativos decentes, sin líneas de argumentos, con fallas en la sintaxis y a veces hasta en la ortografía. Errores miles que sólo un arduo proceso de edición pueden salvar y dejar una historia legible y con cuerpo. Es por eso que muchos cuentos han sido repensados, reescritos y bastante corregidos, para que puedan tener una línea y una identidad en “Diez de la mañana de un domingo sin fútbol”. Hablando sobre el libro, el Alexis me dijo una cosa muy sabia: que sean otros los que hablen de tus cuentos. Así que para bien o para mal, bien para dar a conocer un tiempo, una época, una ciudad, y mal para enfrentarse a la crítica y para reinventarse en versiones mejoradas para uno mismo o para hacerse más legible, el libro está al aire como una manada de recuerdos, de cosas que medio que pasaron y medio que no, de verdades medio mentirosas y también al revés, como queríamos que sea. De esta forma, solo queda dar gracias a los espacios que se han ido abriendo y a la gente que ha hecho posible la existencia de ese tiempo como un ente libro que espero pueda ser leído, criticado, disfrutado o lo que tenga que ser. Gracias.


Centro de Acción Pedagógica El Centro de Acción Pedagógica (CAP) es un área del Espacio Patiño que busca proyectar y concretar acciones de apoyo complementarias y/o alternativas a la educación formal. Michela Pentimalli, directora del Espacio Patiño, en una breve entrevista para esta publicación contó: Siempre he pensado que la capacitación de los maestros en Bolivia es una necesidad, por ello, cuando estuve de directora interina en Cochabamba, inicié los talleres de comprensión de la lectura, dirigidos a ellos. Más adelante, por la necesidad de tener un área de formación dedicada a los niños en La Paz, se implementaron los Talleres Pata Pata de poesía para niños, en coordinación con el grupo Chuymampi Ser de Corazón. Este inicio de los talleres para los niños se amplió posteriormente a talleres para maestros y a otras múltiples actividades que continúan en aumento y acerca de las cuales nos habló la actual responsable, la psicopedagoga Sussy Soto, en la entrevista que les presentamos a continuación:


El CAP comenzó a funcionar como una sección estableci-

da del Espacio Patiño a partir del año 2009, con los talleres de metodología de la enseñanza aprendizaje de la lectura de comprensión. Primero con un paralelo en 2009 y con dos en 2010. Las acciones que realiza el CAP del Espacio Patiño están dirigidas a profesores, educadores, profesionales involucrados con el área educativa, pero también a estudiantes de la Escuela Normal Superior Simón Bolívar, estudiantes de la universidad, de las carreras: Ciencias de la Educación, Literatura, Lingüística, y, en algunos casos, han participado estudiantes de Psicología y Filosofía, también. Dentro de una de las líneas de acción del Centro de Acción Pedagógica está el taller Educando con Amor, dirigido a padres de familia del sector de El Alto específicamente. Trabajamos con el Centro de Nutrición Albina R. de Patiño, en capacitación para padres de familia, y también con el centro Utasa, en El Alto, con la misma dinámica. También apoyamos al Centro de Nutrición Albina R. de Patiño en Villa Ingenio, El Alto, en algunas actividades específicas dirigidas a las auxiliares de enfermería, por ejemplo, se ha estado trabajando sobre autoestima, habilidades para la vida, desarrollo infantil, temáticas muy vinculadas con las actividades que ellas realizan. Otra importante actividad que lleva a cabo el CAP son las Jornadas Pedagógicas, las mismas que buscan crear un espacio de discusión y debate sobre temáticas educativas, desde una mirada un poco más técnica, para ir respondiendo a problemáticas de la cotidianidad. Esa es la idea: crear espacios de discusión y debate con profesionales, con gente involucrada en el área educativa, que permitan que los profesores puedan responder a las problemáticas de aula. Estas jornadas se realizan año por medio. En cada versión viene algún invitado internacional que pueda compartir, que pueda orientar y que pueda dar algunos insumos a los profesores para el trabajo en aula que realizan. Otra de las actividades que tenemos es el Taller con Invitado Internacional. Todos los años, entre los meses de junio y julio, que coinciden con la vacación invernal, realizamos un taller de capacitación para los profesores, educadores y gente vinculada al área educativa, con un invitado internacional. Esta actividad se realiza en coordinación con la Academia Boliviana de Literatura Infantil y juvenil. La inquietud de estos talleres es vincular el tema de la literatura con el trabajo de aula, específicamente en la promoción de la lectura. Hemos estado trabajando diferentes lenguajes y dispositivos en la lectura, lectura de imágenes, etc. Han sido varios los talleres que hemos tenido, siempre con


un invitado internacional que viene a contar su experiencia. Esto se da durante tres jornadas completas y la participación de los profesores es masiva, pese a que nosotros buscamos que el número no sea muy grande porque la característica de esto es básicamente un taller, y nos interesa que haya una producción. Otra actividad fuerte que tenemos en el CAP es el Libro Álbum. Desde el año 2009 se ha estado trabajando con el fomento a la creación literaria y artística boliviana, y se lo ha hecho a través de unos talleres. Ha venido un invitado especial: Fanuel Díaz, que estuvo, primero, capacitando sobre la construcción del libro álbum, después estuvo hablando sobre la edición del libro álbum y, por último, sobre cómo leer un libro álbum con los profesores. Simultáneamente lanzamos el Concurso Libro Álbum. A partir de este concurso se pretende tener propuestas propias, nacionales, sobre la producción de este género tan nuevo en Bolivia. Estamos en nuestra cuarta versión del concurso; un año es el concurso y al siguiente es la publicación de la obra ganadora. Otra de las actividades que nos parece importante es la participación en la Feria del Libro, que es un espacio que nos permite aplicar todas las estrategias y todas las propuestas que venimos difundiendo en los diferentes talleres, capacitaciones y seminarios. Nuestro enfoque es, definitivamente, el acercamiento a la lectura de una manera creativa, divertida, didáctica, y se hace a través de cuentacuentos, talleres de pintura, de dibujo, ludotecas, etc. Es una serie de propuestas que se van transformando y renovando en cada una de las versiones de la Feria. El CAP lleva a cabo también, desde 2011, los Homenajes a Pedagogos Bolivianos, con el objetivo de reconocer la trayectoria profesional de docentes, profesores, investigadores y teóricos de la educación. Para cada homenaje se produce un video documental que refleja el trabajo de la persona homenajeada y su contribución a la didáctica, la investigación, la práctica educativa, entre otros. Un aspecto que vamos fomentando es el hecho de que la lectura no se refiere exclusivamente al texto escrito, la lectura implica otros componentes, como es el caso de una lectura visual, por ello fomentamos el cine. En vacaciones invernales tenemos nuestros Ciclos de Cine Argentino, realizados en coordinación con la embajada argentina, con la que generamos una propuesta de películas no comerciales que contengan un enfoque pedagógico y que sean atractivas, no solo para los niños sino para el público en general. Esta es una actividad importante, que dura cuatro o cinco días; en las diferentes versiones, ya van cuatro, hemos llenado el cine 6 de Agosto; las presentaciones han sido a sala completa. Esta respuesta nos permite crear ciertos hábitos en los padres y los hijos. La convocatoria sale promoviendo que un adulto lleve


a un niño al cine y que comparta la actividad. Por un lado está el concepto pedagógico de que hay otra forma de lectura, que es una lectura visual, pero, por otro lado, también nos interesa que los padres creen hábitos compartiendo con sus hijos, con sus nietos, con sus sobrinos, y brindarles un espacio. En este mismo marco, el de la lectura, pero una lectura más corporal, está el Festival de Teatro para la Infancia Kusisiña. El teatro involucra no sólo el lenguaje oral sino también el lenguaje corporal; tiene que ver con el vestuario, la música. El teatro tiene una serie de elementos que los niños pueden disfrutar; por ello formamos parte del comité organizador del Kusisiña y, en esa medida, vamos viendo las puestas en escena que se van a dar, los grupos que van a trabajar, y hacemos una selección de los grupos invitados, para que lo que los chicos vayan a apreciar sea algo de calidad, bajo todo punto de vista: trabajo actoral, la escenografía, la luz, la música, etc. Con todo este trabajo, el CAP pretende ser un referente en el campo de la educación, con un reconocimiento en el ámbito social, específicamente en el educativo. ¿A qué nos referimos con esto? Nos interesa que los profesores sepan que el CAP del Espacio Patiño tiene una biblioteca especializada en educación y que si quieren hacer alguna investigación pueden venir aquí y contar con el material, que las personas que quieran conocer componentes de lectura de comprensión digan: el Espacio Patiño es donde nosotros podemos encontrar información adecuada, apropiada, contextualizada. Esa es la mirada con la que hemos estado trabajando durante estos años, con la que apuntamos hacia el futuro y sobre la cual hemos estado trabajando durante estos años. Creo que vamos por buen camino. Para los lectores que han llegado hasta aquí y se interesan en el trabajo que viene realizando el CAP del Espacio Patiño, pueden contactarse con ellos en el Anexo del Espacio Patiño, en la Av. Ecuador Nº2475 en horarios de oficina, y al (591-2) 2410329 int. 235. En la web en: cap@fundacionpatino.org www.espacio.fundacionpatino.org


Nuestra música en La Nube Archivo digital de música contemporánea

Bolivia está en vías de convertirse en una sociedad de la información y ello ha generado un mayor uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación por parte de la población en general. En este entendido es que nace un proyecto innovador y necesario: el Archivo Virtual de Compositores Contemporáneos Bolivianos, que actualmente está siendo desarrollado por el Conservatorio Plurinacional de Música y el Espacio Simón I. Patiño. Acerca de cómo nació el proyecto, el Mtro. Gabriel Revollo nos comentó: Hace un par de años nos reunimos, la directora del Espacio Patiño, Michela Pentimalli, y yo, que en ese entonces era profesor del Conservatorio y estaba promoviendo la creación de un archivo virtual de compositores contemporáneos bolivianos. Para tal efecto, ambos pensamos que sería apropiado firmar un convenio entre el Conservatorio Plurinacional de Música y el Espacio Patiño para que este archivo se hiciera realidad. Trabajamos durante un par de meses en la elaboración de los documentos, en entrevistas con abogados, en la elaboración de los borradores, hasta que finalmente se firmó el acuerdo; ese fue el primer paso para que el archivo virtual se hiciera realidad. Se trata de un acuerdo a veinte años plazo, que tiene el ambicioso objetivo de crear un archivo virtual donde los compositores bolivianos puedan almacenar sus obras y que éstas puedan

ser difundidas tanto en Bolivia como en el mundo entero. El Conservatorio Plurinacional de Música se dio a la tarea de contactar a los compositores para comenzar a alimentar al archivo, entre ellos están: el Mtro. Ramiro Soriano, el Mtro. Gastón Arce — recientemente ganador del premio más importante premio de composición en Bolivia, el premio Orlando Alandia Pantoja— también están la Mtra. Bertha Artero, que ha estudiado composición en Venezuela y es compositora profesional, el Mtro. Oldrich Halas, que fue rector del Conservatorio durante varios años, Rolando Peña, que estrenó un concierto de guitarra en las Jornadas Contemporáneas de Música en Cochabamba en 2016, entre otros. El archivo virtual contiene las partituras que proveen los compositores; estas partituras pueden ir acompañadas por audios y videos. Una vez disponible, cualquier persona del mundo podrá tener acceso al material y descargar las obras. Sin embargo, existe una restricción legal que está referida a los derechos de autor: se pueden descargar las obras para su uso en concierto o su uso pedagógico, pero nunca para uso comercial. El lanzamiento oficial se hará el martes 13 de junio en el Espacio Patiño y, para tal ocasión, el Conservatorio Plurinacional de Música prepara un concierto en el que se interpretarán algunas de las obras incluidas en la Nube.


Michela Pentimalli Directora Sergio Velasco Muñoz Idea original Jaqueline Calatayud Rodny Montoya Artículos, diseño y maquetación Laura Derpic Oscar Martínez Redactores invitados La Paz-Bolivia, mayo de 2017

Fotografía: Rodny Montoya


Presencia

Viernes 27 de septiembre de 1989


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Espacio compartido Nº3  

Revista digital del Espacio Simón I. Patiño

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