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Valoración de la clase política Nicaragüense presente en el imaginario de jóvenes universitarios de Managua

Gabriela Montiel

Resumen El presente ensayo plantea una línea de discusión en torno a la valoración que los y las jóvenes universitarios se construyen y expresan de y en relación a la clase política nicaragüense. Para efectos de este trabajo, el análisis se desarrolla en tres capítulos. El primero trata de los procesos y factores que aportan a la construcción de esa valoración en el pensamiento de los y las jóvenes universitarios, partiendo desde los diversos espacios de socialización y aprendizaje. En un segundo capítulo se analiza desde las narrativas de los y las informantes la definición de la clase política en principio, para luego trabajar y desentrañar de los testimonios y opiniones las valoraciones sobre las prácticas y los modelos a lo largo de una historia reciente, desde los últimos 31 años. El tercer y último capítulo contiene una reflexión construida en base a los testimonios de los y las entrevistados/as acerca del aporte que ellos y ellas perciben que la clase política previamente discutida, ha brindado y brinda a la sociedad nicaragüense.

I. Procesos de construcción de la valoración de la clase política nicaragüense en el imaginario de los y las jóvenes universitarios/as

La valoración en torno a las prácticas de la clase política se lleva a cabo en base a la información y el espacio de encuentro entre lo que ocurre en la dimensión/práctica de los diferentes actores y grupos involucrados, y lo que las personas, los ciudadanos construyen en base a este sistema. Esta información se puede obtener desde diversos medios y espacios, uno es la opinión pública, las ideologías familiares, la lealtad política, otra puede ser la cantidad de campañas mediáticas y los noticieros que desde una tendencia política proyectan una información y un contenido.


Sobre este acercamiento Marc Abeles plantea: El espacio público de las sociedades mediáticas no es contrario al de las formaciones tradicionales porque lleva a cabo un acercamiento entre la esfera del poder y la sociedad civil. Hay todo un conjunto de rituales que trazan un círculo mágico en torno a los gobernantes haciéndolos inalcanzables precisamente en la época en que los adelantos mediáticos nos permiten captar su imagen con una comodidad sin igual. Para entender estas simbolizaciones modernas de lo político es interesante repasar "The ritual construction of political reality" (Kertzer 1988: 77); y analizar el funcionamiento de las "liturgias políticas" (Rivière 1988) y de las escenificaciones del poder puede ser para el antropólogo muy revelador acerca del espacio público contemporáneo (1997:pp.8).

Las prácticas de la clase política se establecen desde sus propios formatos de funcionamiento y la población tiene la posibilidad de contactar y construirse un criterio y una opinión en torno a este fenómeno, desde la información y los contenidos que puede llegar a valorar desde su posición social. 1.1 Elementos externos que aportan a la construcción de la valoración de la clase política

Sobre la importancia que en este caso se puede identificar desde las narrativas juveniles, de los medios de comunicación en los procesos de construcción de la valoración sobre la política y lo político una de las informantes estudiante de la Universidad Centroamericana comenta: Desde los medios de comunicación y de lo que se ve a diario en las calles, los problemas que se enfrentan en el país, y lo de la influencia se identifica en la corrupción que miramos en las entidades públicas (Ceydi Hernández, 21 años).


La informante apela a que las evidencias de lo que es la clase política lo refleja la práctica, es decir, lo que se ve a diario, lo que se asume como cierto, desde la información a través y desde los medios de comunicación, entiéndase como medios de comunicación los escritos, la televisión, los noticieros. Pero cabe remarcar que la informante aporta un elemento que en muchos casos no se retoma, que es lo que se ve en las calles, es decir lo que muchas veces no es filmado desde la cámara de los medios de comunicación, desde los noticieros o desde las crónicas escritas por los periodistas de los diarios. A manera de complementar las miradas sobre este tema, uno de los informantes se refiere a otros elementos que aportan a los procesos de construcción de esa valoración, sobre este aspecto un estudiante de la UNAN Managua aporta: La he construido a partir de mis reflexiones tanto en lecturas como en canales informativos, en los cuales escucho y hago mis propios conceptos y categorías (Fred Oporta, 19 años).

Se hace referencia a los propios conceptos y a las propias categorías, es decir, las maneras propias de entender la realidad, no propias en el sentido de exclusivas, sino que desde el proceso de socialización se seleccionan aquellas categorías y aquellos conceptos que resultan ser útiles en los procesos de reflexión y de análisis personal sobre la realidad. La reflexión de este proceso de construcción de significados y de reflexiones sucede en los diferentes espacios de socialización. Estas dinámicas y los procesos de socialización se desarrollan en un contexto social y cultural, en el cual se construyen significados, símbolos y rituales, este conjunto simbólico y ritualísticos relacionado a la práctica política se conoce y se denomina como cultura política, desde la antropología se plantea esta categoría. En el sentido teórico y metodológico del ensayo Fabio López de la Roche plantea en relación al concepto de cultura política: Por cultura política otros estudiosos (lingüistas, semiólogos, antropólogos) han entendido también la simbología del poder (emblemas, himnos, escudos, banderas, colores, consignas, mitos fundacionales), los discursos, artificios retóricos o teatrales desde los cuales se construye o se legitima la autoridad política, o los rituales y ceremonias a través de los cuales se renuevan los vínculos políticos en una sociedad (mítines, manifestaciones, celebraciones) (pp.3).

Se trata entonces de todo el entramado cultural referido a la práctica política compuesta por lo ritualísticos, lo simbólico y lo discursivo relacionado a la dinámica política, desde cada una de las organizaciones, sus miembros, sus consignas, sus principios, sus tendencias y modelos de funcionamiento.


Desde la experiencia de cada informante se encuentra y se logra identificar elementos que aportan a este proceso de construcción de la valoración, partiendo de los espacios de aprendizaje y de socialización, sobre este tema uno de los informantes, estudiante de la Universidad Centroamericana aporta: A partir de mi experiencia, ya sea leyendo medios de comunicación o informándome mediante los medios televisivos, grupos de discusión política sobre realidad nacional, visitas a comunidades vulnerables en pobreza extrema, me hace asegurar que la clase política, partidaria, es solo de propaganda y pura demagogia (Carlos Romero, 27 años).

Carlos aporta los elementos de los grupos de discusión y las visitas a las comunidades como parte ya de un nivel de conciencia y de ejercicio de ciudadanía que refleja un interés por conocer más allá de la información facilitada por los medios de comunicación, parte entonces de una toma de iniciativa que trasciende a la información disponible en los noticieros o en los diarios; es un asunto de ir hacia donde está la realidad y conectar con la misma para poder construir desde un proceso personal de reflexión y análisis de la realidad una valoración de la misma y una búsqueda de explicación y de entendimiento. El observar una realidad, reconocerla y entonces construir y configurar un proceso de pensamiento, de opinión, de reflexión, de análisis, que no es estático, que es guiado y pautado desde diversos factores que forman parte de un contexto social, cultural, religioso, económico y político. La realidad política está sustentada en base a representaciones de carácter cultural, que son parte de procesos históricos y sociales que configuran los patrones políticos, las maneras de expresar la posición política, desde cada espacio social y cultural, siendo este sistema, un sistema dinámico, que contiene modelos de funcionar, hábitos y comportamientos que parten de un entender lo político, y la política, desde una perspectiva que se asienta en un imaginario político cultural. Sobre la conexión que existe entre este sistema de hábitos y comportamientos políticos con la base cultural de una sociedad, el autor plantea: "Cultura política" representa aquí, ante todo, un termómetro para medir la imagen del sistema institucional y sus principales actores -los políticos- a ojos de una población segmentada según sexo, edad, tamaño del municipio, educación, situación laboral, ocupación, práctica religiosa, adscripción ideológica y recuento de voto en anteriores elecciones. Lo que vale como "cultura" es propiamente un ramillete de imágenes sobre los que gobiernan; lo que cuenta como población, el universo de los gobernados, estratificado según criterios comunes al conjunto. Esta es sin duda, la más restringida de las posibles versiones del constructor, a resultas de un progresivo estrechamiento que va de la cultura ciudadana a la cultura política, de esta a la cultura cívica, de ésta a la cultura democrática o participativa, y de esta última a su caricatura: le parece bien o mal lo que hacemos los políticos (pp.9).


Este concepto, para asuntos del ensayo, es útil porque contiene el elemento de las imágenes sobre los que gobiernan, es decir trata de la percepción y de la valoración que se construye a partir del filtro de las acciones y dinámicas desarrolladas por la clase política; categoría central de este ensayo. Desde los espacios mediáticos, los y las entrevistados/as plantean que aunque es significativo el papel de los medios de comunicación tanto escritos como televisivos para la construcción de la valoración y la opinión sobre la clase política, existen algunas limitantes, sobre este aspecto una de las informantes estudiante de la UNAN Managua aporta: Los canales o medios de comunicación muestran una clara convicción política, unos cuyas críticas se reflejan no a favor de partido de gobierno y otros si, realmente es preocupante como los medios de comunicación del gobierno influyen en los mensajes que ellos pretenden dar a la demás población para convencer a la gente, y para tergiversar información que va en contra del gobierno (Amelia Cruz, 21 años).

El Periodista Alfonso Malespín en una entrevista el 18 de Noviembre del presente a ño en el canal 8 en la cual discutía que no se puede obviar que los medios de comunicación, que los canales tienen sus posiciones partidarias e ideológicas, que ese no es el problema, sino que el problema radica en que los periodistas de dichos medios en base a la tendencia del canal se encargan o se interesan solo de cubrir la parte de la noticia que interesa al medio, que beneficia a su partido o que apunta de manera negativa a los partidos o grupos opuestos. Es decir, cabe analizar que no solo los canales que se denominarían oficialistas, es decir afines a las políticas de gobierno actual en un país apuntan a ser parciales al momento de cubrir las noticias, al momento de transmitir la información y de llevar a cabo la crítica y posicionamiento periodístico desde los códigos de ética y objetividad con la información que desde la carrera de periodismo se plantea. Es una estrategia utilizada por todos los medios, al menos los existentes en Nicaragua, ninguno práctica la idealizada neutralidad, pues desde su ejercicio lo que se presenta es una apego a la tendencia de un partido o ideología especifica. Otra fuente de elementos para la construcción de la valoración y opinión de la clase política, que se posiciona dentro de una cultura política es el hecho de observar los modelos de funcionamiento de los mismos dirigentes o líderes políticos sobre todo entre lo que prometen o dicen hacer y lo que en la realidad hacen/practican. Esta revisión de los discursos y de la práctica, de las incoherencias, vicios y vacíos de los modelajes políticos de cada uno de los personajes, o líderes de las organizaciones políticas, sobre esta idea una de las informantes, estudiante de la UNI menciona: Me he formado esta opinión partiendo del comportamiento de los pequeños líderes de mi comunidad, luego reforzado por los diferentes contenidos que los medios de comunicación nos brindan (Eveling Narváez, 22 años).


Cuando se habla de comportamiento, se hace referencia a lo que los líderes, hacen de lo que llevan a cabo, de lo que las demás personas logran observar o se enteran, porque hay que remarcar que los líderes de las organizaciones políticas se convierten en figuras públicas, se encuentran bajo la lupa, aunque generalmente utilicen la impunidad que acompaña sus cargos, cuando son funcionarios, secretarios de partido, diputados o ministros. Acompañado a esta posibilidad de cuestionamiento esta un establecimiento de que la clase política se caracteriza por una serie de vicios y prácticas nocivas que desestiman a las organizaciones políticas, desde su práctica y los objetivos que persigue y sobre todo la conexión que existe entre estos elementos con la ciudadanía y la población. Las prácticas, los comportamientos y los modelos de funcionamiento de la clase política, se gestan en procesos culturales, de validación o de censura de ciertas conductas, es decir, desde una cultura política; la cual es sostenida desde los miembros de esa clase política y desde aquellos y aquellas que se construyen una opinión y valoración desde sus contextos sobre el actuar de este grupo. En este sentido, los autores Luis Humberto Guzmán y Álvaro Pinto en su texto Democracia y Partidos Políticos en Nicaragua plantean: La naturaleza y conducta de los partidos políticos son en general representativas de las sociedades en que operan y de la manera en que los ciudadanos ejercen su ciudadanía. El sistema de partidos políticos como cancha de juego de las elites políticas esta evidentemente ligado a la estructura social. Los partidos políticos actúan en un contexto social y normalmente buscan apoyo entre sectores o grupos específicos de la sociedad. Al mismo tiempo cada partido político puede ser considerado como un modelo de la sociedad, sus estructuras internas, las relaciones entre sus militantes y afiliados y sus problemas o conflictos internos reflejan a aquellos existentes en la sociedad y su cultura política (2008: pp.113).

La vinculación entre la cultura y la política, y sus manifestaciones y prácticas, resulta ser una conexión entre los hábitos y los imaginarios construidos desde los procesos históricos y sociales que cada grupo y colectivo experimenta. Estas experiencias se comparten y se le asignan significados, es entonces cuando se construyen y se configuran los patrones y las dinámicas que formaran parte de esta cultura y práctica política. Un concepto propuesto y trabajado desde la antropología es el de Imaginario, que según los planteamientos de Fabio López de la Roche consiste en las mentalidades y las representaciones sociales y culturales que un grupo humano, un colectivo construye y configura, que valida, a lo largo de procesos históricos y de cambio y estabilización de patrones y de maneras de entender y asignar significados a los fenómenos y comportamientos políticos.


Pero claro, este elemento de las valoraciones desde algo externo, ya sea desde los medios de comunicación, o desde lo que es observable compone solo una parte de los procesos que se desarrollan para dar pauta a la valoración y opinión sobre la clase política y sobre la cultura política de manera global. 1.2 Aportes desde el espacio familiar a la construcción de la valoración sobre la clase política

Este proceso parte de los elementos que los y las informantes recuerdan haber escuchado, de las opiniones, pláticas y transmisión de valores que dentro de las familias, desde las prácticas de los tíos, padres y otros adultos que formaron parte de los procesos de crianza y socialización primaria en la vida de los ahora jóvenes se relacionan y aportan a esta manera de entender y de valorar la clase política como grupo que influye en la actualidad, que es parte de la historia del país y que es un elemento significativo de la realidad nacional. Sobre las conversaciones familiares en torno a la clase política o a la política en general una de las informantes plantea: Bueno en mi casa se hablaba siempre mal de esta política pero en el desarrollo no solo por lo que hablaban en mi familia, sino por lo que está a la vista todo lo que hacen (Ceydi Hernández, 21 años).

Aquí Ceydi aporta los dos momentos de este proceso de construir un criterio y una valoración de la clase política: el momento primario en la familia, y el posterior proceso de asumir las propias opiniones, desde otros espacios y medios, desde la cotidianidad y lo que se puede percibir o llegar a conocer.


Sobre lo que se aprende en este proceso de socialización desde las familias, tiene mucho que ver con el posicionamiento y la opción personal por considerarse participe, por vincularse con alguna ideología o no, desde las valoraciones y percepciones aprendidas y asumidas como ciertas o bajo cuestionamiento que se transmiten en los espacio familiares, desde los adultos y adultas de estas estructuras. Sobre este aprendizaje y posicionamiento, uno de los informantes aporta: Aprendí a desconfiar y a criticar en exceso. Nunca hubo aceptación ante los patrones dañinos (Lucia Medina, 21 años).

La desconfianza parte de una percepción negativa de un grupo político, que desde las promesas, desde los discursos y desde los aparentes proyectos de gobierno y de incidencia social decepcionan a la población, a diversos sectores y sobre todo en términos de las alianzas y pactos que abonan a la desconfianza que las personas se construyen en base a la clase política. Yo aprendí a no participar de la política, a no ponerle atención y ver eso como algo inservible que no ayuda para nada la sociedad y que además era un tema tan sagrado como la religión. Dentro de las opiniones no me prohibían ser participe pero tampoco me inculcaron el interés para querer ser participe (Fred Oporta, 19 años).

En algunas familias, como en el caso del informante la política es un tema tabú, algo de lo que no se habla, sobre todo partiendo del momento histórico. Según Sofía Montenegro para la generación post conflicto, post guerra, de los 90, las familias nicaragüenses, optaron por desvincularse de la práctica de la política, debido al trauma social e histórico no superado de lo que fue la lucha armada, de la revolución y de la intervención norteamericana por parte de la contra. Lo político se desliga de la vivencia familiar, de lo doméstico al reconocer que dentro de la vivencia y la discusión de la política, el conflicto forma parte de la interacción entre las ideologías, las posiciones y los discursos; es así que la estructura familiar opta en algunos casos por no participar en esta dimensión, por no involucrarse creyendo que al desligarse de manera práctica de la dimensión política no serán afectados, sin embargo la omisión y la indiferencia forma parte de una posición política que aporta a los fenómenos políticos y sociales de una colectividad, es también una forma de participar. Lo que puede negar esta opción de no hablar ni discutir nada sobre política, es la información, la posibilidad de construir conocimiento y una opinión basada en la discusión que es la que permite asentar una opinión en base a argumentos, a diversas miradas y perspectivas de un mismo tema, aspecto o situación. La importancia de los valores transmitidos y las maneras de entender el mundo, la ideología, que desde la estructura familiar se hereda, es vital al momento de entender y acercarse a una comprensión del por qué y cómo las personas, en este caso los


jóvenes, piensan como piensan, porque y como perciben y valoran la realidad de la manera en que lo hacen. Como ejemplo de estos aprendizajes desde la familia, uno de los informantes menciona: En mi familia me enseñaron a seguir un partido político, hacerle reverencia al líder del mismo. Me enseñaron que se necesita pertenecer a un partido político para hacer política en el país. Me enseñaron que si no pertenece al partido político que formo parte es mi enemigo. Esa opinión es ligada a mi familia nuclear (Carlos Romero, 27 años).

El elemento de la polarización es de carácter histórico en la realidad política de Nicaragua, sobre todo porque existe una tradición bipartidista y luego por la tendencia polarizada enraizada en la revolución que se caracterizaba y se sigue caracterizando, aún con sus cambios y sus nuevas particularidades, en sandinismo y antisandinismo. Es así como la lealtad política heredada de las familias se construye en base a esta contraposición, en muchos casos razón de conflicto y de quiebre dentro de la estructura familiar, sobre todo si se sigue el patrón de la polarización y como menciona el informante ver al otro como el enemigo, como una amenaza, el asunto de la lealtad heredada desde las familias es vital y muy significativa al momento de analizar los posicionamientos políticos. Así mismo se construyen procesos de transición y de cambio de ideología y de partido a lo interno de las familias lo que puede generar una cierta confusión o desequilibrio, o una indiferencia al momento de que él o la joven construya su propia perspectiva de la realidad política y su tendencia partiendo de las miradas y prácticas familiares en la esfera de lo político. Sobre este tema una de la informantes plantea: Pues en principio fue confuso. La familia de mi mamá son todos sandinistas, ponían en lo alto a Daniel, mientras mi papa era liberal. Yo de pequeña me identifique con el frente porque lo ponían como lo mejor, claro me deje llevar por palabras y no tome en cuenta una historia que ni siquiera tenía conocimiento de ella. La familia tiene gran influencia yo era una de las que peleaba por Daniel, hasta trabaje como fiscal en las elecciones pasadas, hoy en día me doy cuenta de la mentira y la utopía que me dibujaba mi familia acerca del frente sandinista. Es hasta el día de hoy y ellos son simpatizantes del frente y no entiendo porque la gente, e incluyo a mi familia, sigue creyendo en estas mentiras, mi abuelo es fanático. Yo sé que ningún gobierno es perfecto pero no nos podemos quedar en el conformismo, y en las mentiras cuando se están violando los derechos de las mujeres, de los hombres, no hay libertad de expresión (Amelia Cruz, 21 años).

Algo que entra en el espacio de análisis de este planteamiento es que a nivel generacional los discursos de las primeras generaciones son puestos en muchos sentidos bajo crítica por las nuevas generaciones. Esto no es general, sucede lo contrario, que las nuevas generaciones se acoplen a las ideologías de las familias, de los adultos, de las primeras generaciones. También pasa por el elemento de ir más allá de lo que te dicen en el espacio familiar, contrastar, comprobar.


Desde el aporte de la informante se encuentra presente un nivel medio de participación en la vida política, en procesos electorales, se lleva a cabo desde su narrativa el método comparación/contraste, que cuadra y que no, y esto es muy pronunciado sobre todo en los casos en los cuales los y las jóvenes se han visto inmersos y han crecido en medio de dos tendencias, muchas veces tendencias que desde los discursos, la historia y las prácticas en algunos casos, se contraponen, se niegan mutuamente, lo cual genera conflicto y tensión, quiebre o en algunos casos continuidad. Así como se hereda la ideología también se hereda la posición o actitud desde la familia, en relación a lo política, a la acción política y a la participación de los miembros de la misma en la realidad política del país. Sobre el elemento de la actitud y del posicionamiento que se hereda, una de las entrevistadas comenta: Mi familia conoce poco sobre política si conoce mucho sobre la historia política del país pero sobre “Política” No hablamos en casa (Eveling Narváez, 22 años).

Regresa el asunto de que la política, lo político, se convierte al menos a manera de percepción en un tema del que no se habla, por ser complejo, porque encierra los elementos de percepción, juicios, valoraciones; los cuales parten de lo subjetivo y desde esta condición pueden marcar pautas de conflictos, de malos entendidos que son poco atractivos dentro de las estructuras familiares. Esta actitud de no tener nada que ver o no querer hablar de nada político, también conecta con un tipo de educación no formal y con la realidad que cada uno y una percibe, asimila y utiliza para construir pensamientos e ideas sobre las mismas. Como se podría retomar del texto Jóvenes y Cultura Política, La generación del 90, de Sofía Montenegro y Elvira Cuadra el concepto de aprendizaje político: El aprendizaje político, cuyo contenido lo da la orientación frente al régimen, va desde fines de la infancia hasta la adolescencia. Se trata de una fase de aprendizaje muy intensa, también ella con connotaciones de intensas corrientes emotivas dirigidas a las experiencias y a las personas que son la fuente principal de las informaciones de y las valoraciones sobre la realidad circundante, pero sobre todo estimulada por el deseo de organizar los conocimientos y los juicios de valor en un todo coherente de signo racional (2001:pp. 28).

Las subjetividades, los valores transmitidos desde la familia, los discursos, las ideologías; todas forman parte de los modelos de crianza y de los procesos de socialización que luego entran en conflicto con los espacios de resocialización que en algún momento de la adolescencia o juventud los y las jóvenes pueden experimentar.


Estos procesos de formación del pensamiento político, que no es estático, son vitales al momento de analizar las valoraciones que sobre la clase política del país, se construyen los y las jóvenes universitarios. Así mismo el proceso educativo formal, que proviene desde políticas educativas estatales y que parte de un proyecto macro de nación, aporta de manera significativa en el proceso de aprendizaje y valoración de lo político en las personas. 1.3 Influencia de la educación formal en la construcción de la valoración de la clase política

La educación formal, el proceso educativo guiado desde un ministerio de educación, regido desde un estado y normado por un proyecto nación no es un proceso neutral. En Nicaragua han existido diversas tendencias, era una tendencia educativa con José Santos Zelaya, otra con Somoza, otra durante los 80, otra en el gobierno de Violeta Barrios y otra diferente en la actualidad. Tantos cambios y transformación ocurren debido a que las ideologías y tendencias políticas de cada período son las que marcan la pauta de lo que se necesita enseñar, o de lo que no es importante o es peligroso enseñar. La historia que se enseña en la escuela es una historia filtrada, esto no es exclusivo de un gobierno, es práctica de todos. Los héroes, los criminales, los traidores son definidos en base a la ideología política de turno, desde una memoria oficial, que por el mismo hecho de ser oficial es excluyente, invisibiliza, obvia y deja olvidadas a conciencia elementos que no calzan en la lógica que esta memoria validada desde el estado, y desde el gobierno y la ideología partidaria de turno se proyecte presentar como la verdad. Es así como el conocimiento y la información que se puede obtener en los espacios de educación formal, son de carácter limitado, parcial e incompleto, aún así es una dimensión importante de indagar y de revisar, debido que este espacio de educación formal que si se realiza de manera continua es de 12 años aporta elementos que


muchas veces permanecen como ciertos y completos en las memorias y en la conciencia de los y las jóvenes.

En relación a estos aprendizajes que una de las entrevistadas recuerda se plantea: En la escuela se aprendió que fueron personas luchadoras por la paz en Nicaragua por la libertad, pero ahora todo está dando vuelta ahora depende de nosotras de cada uno nuestra percepción de estos cambios y los partidos que se hablaban en las escuelas era del FSLN y conservador (Ceydi Hernández, 21 años).

Hace referencia a lo que ella aprendió o recuerda que le enseñaron sobre esa clase política que desde diversos momentos históricos, desde diferentes banderas e ideologías ha estado presente en la realidad del país. La entrevistada es una joven que estudia en la UCA y que recibió la educación formal en Diriamba, municipio de Carazo, donde ella expone en su narrativa, le enseñaron sobre dos organizaciones políticas desde la historia del país, el FSLN y los Conservadores, que estos últimos están presentes en la historia de Nicaragua desde la independencia de la corona Española en 1821. Cabe rescatar de la narrativa anterior el hecho de las fuerzas políticas que sobresalen en la memoria y en el registro de la entrevista, siendo FSLN y los Conservadores los que ella recuerda. Así mismo está el elemento de la lucha siempre presente y relacionada con la práctica y la acción política, siendo Nicaragua un escenario histórico de luchas y de conflictos. De Diriamba, nos trasladamos a Managua desde la narrativa de Lucia, quien estudió en un colegio jesuita, ella nos comenta: En un colegio jesuita no se hablaba mucho de esto. Tuve un profesor que hablaba bien del gobierno de Somoza. De ahí, yo apoyaba al FSLN, pero después del pacto OrtegaAlemán dejé de hacerlo y creí en el MRS. Después entendí otras concepciones del poder y finalmente en este momento acuso a la estructura política (en el sentido amplio) en general y a la estatal en particular (Lucia Medina, 21 años).

Desde el planteamiento de Lucia se puede retomar como aporte significativo de su narrativo el elemento procesual, es decir, como desde esta experiencia particular e individual, se construye la valoración de la clase política y de la estructura política en general. Como todo proceso esta construcción de la valoración tiene cambios, tiene transiciones, se hace presente el elemento de la influencia social, en este caso desde la esfera de lo educativo, pero que se determina con la decisión personal de un criterio propio, aunque no estático si un poco más definido. El hecho de estar al tanto de las alianzas y pactos políticos, de los modelos de funcionamiento y no quedarse con el discurso y la opinión de un docente, en el caso de


Lucia, permite ir mas allá: construir un criterio desde una mirada más amplia, con más argumentos; lo cual desde la narrativa de la entrevistada la conlleva a un cuestionamiento y una acusación hacia toda la estructura y la dinámica de lo político, lo cual también marca una tendencia y posicionamiento político desde su realidad. Sobre la práctica política desde la enseñanza educativa de lo formal se hacen aportes a lo que un futuro será la manera de participar en la dimensión política de adolescentes y jóvenes, en cada uno de los contextos y momentos históricos particulares. Sobre estos aprendizajes Fred que es un joven que realizó sus estudios en el municipio de Santo Tomas, departamento de Chontales, plantea: Aprendí a que la política no era relevante dentro de la participación de los partidos políticos, no se me inculcó el interés en participar y nunca dentro de ese proceso me interesé. Dentro de los héroes estaban Rubén Darío, Emanuel Mongalo, Andrés castro, pero nunca los ví como partidos políticos, sino que durante la época de septiembre se nos enseñaba (Fred Oporta, 19 años).

Fred hace alusión al elemento del nacionalismo, del patriotismo, como uno de los aspectos mas marcados en el asunto de lo que en la educación formal enseñan, es decir, estos aspectos forman parte de un proyecto enmarcado en construir identidades nacionales, las cuales dentro de los criterios necesarios para asentarse y argumentarse requieren la presencia o existencia de una mística histórica, de héroes, de mártires, de traidores y de historias que exalten el orgullo nacional, de ser, en este caso, nicaragüense. El informante menciona el mes de septiembre como el espacio que él recuerda, de discusión o atención a algo relacionado a lo político, pero que sin embargo, estaba meramente enfocada en los elementos ya mencionados anteriormente, que son: el nacionalismo y el patriotismo; no siendo tomada en cuenta de manera integral la historia del país, que es desde la diversidad cultural, desde memorias que son excluidas por el nacionalismo y por el proyecto de identidad nacional y desde el conflicto social existente desde el colonialismo y remarcado en el periodo poscolonial y post independentista hasta la actualidad. Sobre esta falta de atención en la histórica política y las organizaciones vinculadas a esta dimensión uno de los entrevistados plantea: Poco se hablaba en mi colegio sobre partidos políticos, y cuando se llegaba a hacer era en época de elecciones. Los profesores o las profesoras evitaban los comentarios de partidos políticos, pero si me enseñaron sobre la gesta histórica del FSLN de la Revolución del año 1979 y que Somoza es lo peor que le sucedió al país (Carlos Romero, 27 años).

Desde la narrativa de Carlos, se pone de manifiesto el elemento de la polarización, la cual no permite de por sí una educación integral, objetiva y de carácter formativo de criterios propios y de diálogo social. La polarización y el simplismo de ver los procesos


electorales como los únicos momentos y espacios en los cuales es válido hablar de política, o entender que sólo desde las propias ideologías se define que se va a hablar en un grupo de estudiantes, es uno de los aspectos a revisar desde una educación que aporta a los procesos formativos de las personas. Sobre la influencia de docentes desde las ideologías partidarias y políticas que portan en relación a la educación y los procesos educativos que desarrollan con los y las estudiantes, una de las entrevistadas que estudió secundaria en Granada menciona: Bueno en mi colegio se veía que no estaban a favor del gobierno actual, de hecho era católico, y desde que yo me acuerdo la Iglesia antes se llevaba mal con el frente. Nos enseñaban que Sandino era el líder del frente, pero casi ni resaltaba o por lo menos no mas que Daniel porque ha sido la figura principal del partido al menos bajo mi percepción de lo que he visto. Algo que me gustaría decir es que en el frente al cardenal Miguel Obando le decían "macho negro" y el cardenal le decía a Daniel y sus simpatizantes "la serpiente" (Amelia Cruz, 21 años).

En este caso, las categorías de "macho negro" y de "serpiente", parten de un contexto particular, forman parte de la práctica de la polarización política, la tendencia a satanizar al otro y también se relacionan con una ideología política que se implanta en los procesos educativos, y que desde los procesos de enseñanza/aprendizaje aporta a la construcción de referentes simbólicos y conceptuales de la realidad política del país, y de las principales figuras que en ella participan. Los elementos de consignas como la libertad, las luchas y los respectivos héroes resultantes de esos procesos transmitidos en la educación formal, aportan a la construcción de imaginarios políticos y también a la valoración que las personas arman en relación a la clase política. Sobre este tema una de las entrevistadas, estudiante de la UNI comenta: En la primaria tanto como en secundaria se nos enseñó que todos aquellos que lucharon contra la “libertad” eran héroes pero no se nos enseñó si estuvimos esclavos y porque? No se nos dio una historia sobre nuestra política. Al menos yo no la recibí, lo que sé lo aprendí por mi curiosidad. Pero creo que no es culpa de los profesores hay ocasiones que ellos no saben tampoco sobre política (Eveling Narváez, 22 años).

Sobre la época colonial no se estudia mucho, la historia reciente se estudia y se aborda, de acuerdo a los intereses de cada gobierno y los vacíos que este tipo de educación inestable, parcial y poco integral deja, las personas en sus diferentes espacios, decisiones e intereses eligen completar o asimilar lo aprendido como cierto e invariable dentro del proceso formal de aprendizaje.


1.4 Proceso de construcción personal de la valoración sobre la clase política Nicaragüense

Cada persona, cada joven, adolescente, experimenta momentos de conflicto, tensión y cuestionamiento en relación a los discursos, las enseñanzas y las herencias que desde los diversos procesos de socialización y educación se les han transmitido. Las enseñanzas y el aprendizaje sobre la política, lo político, la clase política pasa por los filtros de los abuelos, tíos, padres y educadores, quienes desde su óptica muestran una parte del mundo, de la realidad, de la historia, lo cual deja a las nuevas generaciones con retazos que en algún momento pasan a ser, ya sea por decisión de los jóvenes o por simple acceso a la información, a una lectura, a una noticia, a una historia compartida; ponerse bajo tela de juicio al encontrar incoherencia, inconsistencia y preguntas que parecen en la mayoría de casos no contar con respuestas tan fáciles, como aquellas que se construyen en base a los buenos y malos de la película. Estos procesos generan quiebres con la herencia familiar y con la transmisión social de valores y conocimiento, dicho quiebre o la posible continuidad de lo enseñado y aprendido pasa por los procesos de cada individuo, en su camino hacia la construcción de sus miradas, de sus perspectivas. Sobre este proceso de construcción personal, que puede contener cambios una de las entrevistadas menciona: Bueno, lo que se ha mantenido es que estos lucharon por la libertad del pueblo en eso si no cabe duda que lucharon por la libertad del país y es un honor que siempre lo van a tener, y el proceso de cambio se ha debido por su forma de actuar que antes pelearon por la libertad ahora ellos se están volviendo opresores (Ceydi Hernández, 21 años).


En el caso de Ceydi, ella mantiene su creencia en los estandartes de la lucha del pueblo y la libertad del mismo, sin embargo en su proceso de reflexión y análisis personal parte, según su narrativa, de las practicas, de los modelos de funcionamiento de miembros de la clase política, para cambiar sus maneras de verlos, verlas o de percibir a este sector de la población nicaragüense. Desde la narrativa la entrevistada hace énfasis en el elemento de la incoherencia y en la repetición de patrones históricos aparentemente ya superados, como lo es la opresión. En este caso es un asunto de prácticas políticas lo que ha ayudado a la entrevistada en mención, cambiar y reflexionar sobre la realidad política del país. En otros casos los estímulos para la reflexión vienen de personas y de lecturas, sobre este aspecto se plantea: Todo ha cambiado. He leído muchas cosas y escuchado personas que me han hecho reflexionar (Lucia Medina, 21 años).

Se puede hablar entonces de un quiebre, con lo transmitido desde los espacios ya sea familiares o de educación formal, el mencionar que todo ha cambiado invita a una reflexión de los modelos antes asimilados como válidos pero que en la actualidad desde la narrativa de la joven entrevistada, han sido sustituidos, por otros nuevos enfoques de ver y entender la realidad, aún cuando se reconoce que lo anterior no necesariamente desaparece, pasa por un proceso dialéctico de deconstrucción y reconfiguración de esos modelos y enfoques para construir miradas, opiniones y valoraciones sobre la realidad. En algunos casos en los cuales las enseñanzas giran en torno a no participar en la política, en algunos jóvenes eso puede haber cambiado, puede que por razones de influencia de otros jóvenes o por un asunto de reconocer la necesidad de participar en esta dimensión, sobre este aspecto uno de los informantes comenta: Dentro de lo que aprendí tanto en la familia como en la educación formal, considero haber cambiado totalmente mi punto de vista al respecto, ya que ahora si creo que todos los individuos de la sociedad deben de incorporarse dentro de la política, ya que en la vida diaria actuamos de acuerdo a cuestiones políticas (Fred Oporta, 19 años).

El reconocimiento de que lo político y la dimensión de la política están presentes en la cotidianidad y vinculación de la misma con todas las dimensiones de la vida del ser humano, es un cambio de paradigma y de enfoque, sobre todo cuando se nace y se crece en una familia en la que se enseña y se práctica lo contrario, como es el caso del informante. En otros casos un espacio determinante ha sido la universidad, como espacio de crítica, de cuestionamiento y de reflexión, no por el hecho de ser un espacio formativo sino por ser un espacio de encuentro y de diálogo, y en algunos casos de oportunidades de participación desde el ser jóvenes.


Sobre la importancia del espacio universitario en el proceso de construcción de criterio propio y de valoración de la realidad política del país, Carlos, estudiante de la UCA plantea: Mi percepción y opinión empezó a tomar valor ya estando en la Universidad, donde quise integrarme al movimiento estudiantil y descubrí la corrupción existente, al querer denunciar el hecho, me acusaron de todo tipo de falsedades. Investigué mejor el movimiento estudiantil y lógicamente es asesorado por un partido político, así se demuestra que en la gran esfera de un partido político, la malversación es algo que los caracteriza. Desde ahí me volví un crítico al sistema imperante en la sociedad. No desligo mi gusto al izquierdismo, pero si puedo asegurar que en Nicaragua no existe la Izquierda que pregona uno de los partidos existentes (Carlos Romero, 27 años).

El contactar con la dimensión real y no ideal de las practicas políticas desde organizaciones políticas de jóvenes, desde la práctica de movimientos juveniles, estudiantes, forman parte de ese proceso de reflexión, de conocimiento/acercamiento/participación de la práctica y de la dinámica política y la construcción posterior de una opinión en base a lo observado, lo vivido y lo analizado. Lo cual aporta a definir una posición, una valoración y principios que defender relacionado con los elementos que desde la opinión personal y desde los procesos de construcción de pensamiento e ideas, deben ser cambiados. El proceso y la decisión de cambio, en relación al imaginario, a la forma de concebir la realidad, a la ideología y al posicionamiento político, es un asunto que pasa por la toma de conciencia, generalmente los procesos de pensamiento y de ideología como son parte de herencias y de hábitos sociales, transcurren sin mayor conciencia en la cotidianidad de las personas, pero cuando ocurren cambios, estos exigen un momento de reflexión de la propia postura, de análisis, de comparación y de cambio/transformación que puede ser en aras a dar continuidad de una manera personal o de un quiebre con lo aprendido que marcaría la pauta de un nuevo enfoque de pensamiento en la vida de las personas. Sobre esta conciencia y percepción de los cambios a nivel personal, una de las entrevistadas plantea: Si ha pasado un cambio y muy grande, durante el período de este gobierno he visto como el gobierno mantiene un doble discurso, en el sentido de cómo ha manejado una negociación corrupta con otros partidos políticos, que buscan su propio beneficio. Al final Daniel ortega hace lo mismo: es corrupto y esta para su propio beneficio, se ha enriquecido del pueblo, utiliza a la gente con extrema pobreza y los engaña con pequeñas cosas, no ha cumplido nada de lo que prometió, la educación cada día es peor, y mis intereses van más que una limosna de este gobierno, quiero que se respete la libertad de expresión, como es posible que a través de sus grupos juveniles repriman a la gente, este país es de la JS y de los que están con el gobierno cuando debería de ser todo equitativo, entrar a la universidad también me hizo cambiar, yo miro las faltas de las autoridades, ellos son inalcanzables, solo se benefician ellos de nosotros, es así como veo este sistema influenciado por el gobierno, donde aquí no vale estudiar, sino ser fanático y adorar a un personaje político, y no estoy de acuerdo con esto, son


múltiples las razones, pero estas son unas de ellas, el abuso de poder siempre va por delante (Amelia Cruz, 21 años).

Lo que entra por los ojos, lo que se vivencia, lo que se experimenta, es en muchos de los casos de los y las informantes, los puntos de quiebre en relación a lo que traían como verdades y aprendizajes, y lo que ellos y ellas deciden desechar, reformar, transformar y cambiar. Cada proceso de cambio deviene en crisis, conflicto y quiebre con un pasado, puede ser un quiebre rotundo o uno que busca armonizar o anterior y el presente. La vivencia de la universidad se presenta como una de las más significativas al momento de contrastar lo que la persona creía o pensaba como cierta, y lo que luego, a partir del proceso de educación-profesión, conoce y vincula. Vincula desde la comparación, desde la crítica, desde el cuestionamiento;vincula desde hacerse preguntas y desde buscar respuestas que muchas veces conectan con cuestiones ya conocidas; en el caso de las prácticas de la clase política, de los funcionarios, de los discursos generalmente llegan a la corrupción, al engaño y a la manipulación. La valoración que se realiza desde los jóvenes universitarios de la práctica del poder se relaciona con lo que van conociendo, con lecturas, con pláticas y conversaciones que entablan con personas que los estimulan a seguir informándose, preguntándose y leyendo; que bien pueden ser docentes, amigos, familiares, tutores y otros/otras. Estos cambios van enmarcados y relacionados con la utilización de nuevos enfoques para analizar y entender la realidad. Parte del posicionamiento hacia lo político y la práctica de la política, se relaciona con decisiones personales e influencias y concluye en nuevos modelos de pensamiento político hacia una realidad social particular, en este caso la nicaragüense. En relación a este cambio de enfoques una de las entrevistadas, estudiante de la UNI plantea: Yo, pensaba cuando era pequeña que el malo de la película eran los que iban en contra de las leyes sociales, en contra del “progreso” generalmente los partidos de izquierda, mientras he ido creciendo he podido apreciar que quizás los partidos socialistas no tienen completa la razón pero sin embargo “maltratan menos” los derechos del pueblo. Se logra percibir un Estado donde la voz del pueblo llega a rezumbar en los oídos del gobierno. Aunque aún no es suficiente, aclaro (Eveling Narváez, 22 años).

A veces lo procesos de cambio optan por utilizar la tendencia del mal peor, como en la narrativa anterior, lo cual también parte de procesos y de momentos que permiten a la persona decidir y establecer una posición y una mirada sobre la política, sobre la práctica, los modelos y los personajes implicados.


Es así como los procesos de educación familiar, la transmisión de valores y de ideologías, la endoculturación; y por otro lado, la educación formal y sus narrativas históricas parciales, centradas en una historia oficial e incompleta, contribuyen ambos procesos a esta construcción del sujeto político, del conocimiento y de la opinión que sobre la realidad política se construye el y la joven durante su infancia, adolescencia y juventud. Estos procesos de socialización marcan pauta para la aceptación/continuidad del sistema dominante, de la cultura política, o a un rechazo/quiebre de una estructura política y una dinámica que no estaría siendo positiva en términos prácticos a una sociedad con diversas demandas y necesidades. En estos sistemas, por ello, la socialización política no solo es un problema de mayor relieve, sino también un fenómeno de mayor complejidad respecto de por lo menos dos aspectos, que, aunque vinculados, pueden considerarse analíticamente distintos: Es la aceptación o no del sistema, es decir del problema de su legitimidad y el de la formación de los individuos –sujetos políticos capaces y dispuestos a participar en el proceso político democrático (Ibídem).

La capacidad y el interés en participar en los procesos políticos de un país está vinculado a las decisiones y los posicionamientos que sobre la realidad política y la práctica de la clase política, cada joven se construya, partiendo de su conocimiento, del cuestionamiento que se puede hacer sobre la realidad y sobre el mismo/a dentro del sistema político y de una cultura política en general que valida hábitos y vicios que ameritarían ser cambiados o revisados. Es aquí donde entra en la arena de construcción de lo política, el propio criterio, y la toma de decisiones sobre las opiniones, la ideología, las posiciones, los principios, que los y las jóvenes van consolidando desde la adolescencia hacia la juventud, proceso que no llega a un punto de no retorno, puesto que la cultura y la política y la persona son procesos y realidades dinámicas y dialécticas. 2. Valoración de la clase Política desde los y las jóvenes Es importante para efectos del presente ensayo, definir desde la mirada de los y las jóvenes informantes, que es para ellos y ellas la clase política, que grupos la componen, cual es su naturaleza, su esencia; así mismo como sus prácticas y sus modelos más conocidos e influyentes dentro de la práctica de la política en el contexto nicaragüense.


2.1 Definición de la clase Política

Se les preguntó entonces a los y las jóvenes, que es para ellos y ellas la clase política, partiendo de sus perspectivas se posiciona la posterior discusión y análisis sobre las valoraciones de la misma, que es el interés central del trabajo. Una primera definición la aporta Ceydi Hernández, estudiante de Marketing y Publicidad, sobre este tema ella plantea: En mi opinión, las clases políticas actualmente que está dirigiendo el país es supuestamente la izquierda y se dirige mas a la población baja, mientras ellos los que dirigen se encuentran empresarios (Ceydi Hernández, 21 años).

Este planteamiento se sostiene en principio en base a entender la clase política como esos grupos que dirigen el país, el hecho de ser dirigidos es un asunto poco democrático y mas impositivo, la dirección desde la definición formal es definida, en base a Llevar o hacer ir a alguien o algo por un camino o a un lugar, Orientar algo hacia una determinada dirección y Gobernar, organizar, estar al frente. Es decir, es una manera de entender a la clase política, desde lo que se conoce, desde la opinión que se ha formado, desde la narrativa de otros y otras, de la influencia de los medios de comunicación, como ya se planteó en el primer capítulo; como la parte de la población que ejerce poder: poder de guiar, poder de decisión, poder de controlar, poder de ejecutar acciones y planes según voluntades de los y las que forman parte de dicha clase política.


Desde esta primera parte de la definición sobre la clase política surgen de manera inevitable las valoraciones, como la opinión sobre la tendencia de izquierda que en los discursos oficialistas esta presente, y que la entrevistada cuestiona sobre todo en vista a que a pesar de ser gobierno para los más pobres, según la perspectiva de la informante resulta ser lo mismo, más para los que ostentan ese poder entendido como el poder político, de puestos y cargos, y menos para los que siguen estando pobres. Otro aporte a la definición lo expresa Lucia, estudiante de la UNAN Managua, quien plantea: El FSLN, “la oposición”, la disfuncional sociedad civil y los grupos económicos fuertes (Lucía Medina, 21 años)

Lucia realiza un balance de fuerzas políticas entre lo gubernamental, lo no gubernamental, lo económico y lo opuesto al oficialismo, es decir la oposición que ella encierra entre comillas, lo cual desde ya demuestra niveles de cuestionamiento, puesta en duda e inclusive poca confianza en torno al papel que dicho grupo definido desde la práctica política histórica del país, como un grupo reaccionario, antisandinista y fragmentado, ha desarrollado. Una mirada de la clase política que puede complementar la discusión, sobre todo adentrándose a la reflexión jurídica y legal, la comparte Fred, estudiante de Antropología Social de la UNAN Managua, quien expresa: La clase política se conforma por todos aquellos individuos que de alguna u otra manera están organizados institucionalmente y legalmente. Son: Los partidos políticos, las instituciones gubernamentales y El estado como tal (Fred Oporta, 19 años).

La clase política entonces desde esta perspectiva forma desde patrones y normas legalizadas e institucionalizadas, que permiten contar con estatutos, en el caso de los partidos políticos, con una Constitución Política en el caso del Estado y los poderes que lo componen, el ejecutivo, y los diversos ministerios e instituciones gubernamentales. Reconociendo que en toda sociedad y grupo humano las normas desde lo que es la práctica y la construcción cultural contienen dos tendencias: lo normado y la tradición. Lo primero es la regla desde la cual funciona el grupo, el colectivo; la tradición reside en la costumbre, en el hábito cultural, en el patrón, que muchas veces puede armonizar o disentir de la norma, es ahí donde surgen los diferentes procesos de conflicto y posterior acuerdo entre lo normado y la tradición de un pueblo. Las normas pueden ser acatadas o no por las organizaciones en cuestión, las políticas, desde este hecho se construirán en la perspectiva de los y las informantes la valoración sobre dicho grupo social. Una definición que aporta a este ejercicio de entender que es la clase política lo plantea Carlos R. estudiante de Psicología, quien plantea:


La clase política se resume en partidos políticos, los que tienen mayor incidencia en el país son: FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) y los partidos Liberales ya sean PLC (Partido Liberal Constitucionalista), PLI (Partido Liberal Independiente), ALN (Alianza Liberal Independiente) (Carlos Romero, 27 años).

Desde esta definición que Carlos aporta a la discusión se puede retomar el hecho de centralizar la atención en los partidos políticos. Estos son organizaciones políticas que poseen personería jurídica y que desde el contexto nicaragüense han sido configurados en base a momentos de transición, tensión, conflicto e inestabilidad. El centrar la atención del análisis de la clase política en estos grupos se vinculará más con las limitaciones y las debilidades de las mismas en cuestión de incidencia social, demanda social y respuesta social a las necesidades de la población más allá de sus programas y agendas político partidarias. Una de las entrevistadas posiciona su aporte desde una mirada histórica, y expresa: Históricamente la clase política ha estado dividida en dos bandos políticos, pero actualmente vemos como el PLC se ha debilitado por sus corrupciones, pero en el caso del frente sandinista es la elite política que predomina en el país, pero no por ser un partido de gobierno ejemplar, sino porque sus estrategias han creado dependencia en los sectores que reciben un beneficio del gobierno obviamente, ya sabemos que estos sectores están compuestos por el movimiento de estudiantes de secundaria, la UNEN, la juventud sandinista, que bajo mi opinión son unas lacras, impiden el desarrollo de Nicaragua, tanto en la seguridad de los ciudadanos que se han visto afectados por estos grupos y por la parte intelectual porque en vez de que se esté estudiando y dando una preparación intelectual a los jóvenes, más bien se les crea un retroceso que daña al país y al desarrollo mismo (Amelia Cruz, 21 años).

Hablar de corrupción, de generar dependencia y de la vinculación poco positiva en términos de influencia entre la práctica política de un partido y la educación y las organización estudiantiles, es hablar de los modelos de funcionamiento de la clase política, de la cultura política y de los patrones políticos que desde diversos grupos u organizaciones se practican se repiten y se validan. Sin embargo, hay algunas opiniones entorno a la no existencia o no bases para definir una clase política en el país, sobre este aspecto Eveling N. plantea: Creo que Nicaragua no tiene una clase política definida, en lo que yo puedo observar identifico personas guiándose por un interés económico para beneficio propio (Eveling Narváez, 22 años).

Aun cuando no se considera clase política a los partidos políticos debido a su mal funcionamiento en relación a su respuesta y servicio a la comunidad, a la sociedad; el elemento de interés económico que la informante resalta y la búsqueda de beneficio solo para los miembros de un grupo, forma parte de las valoraciones que la mayoría de informantes expresan sobre la clase política en sí.


Para hablar sobre la valoración de la clase política es importante graficar desde los aportes teóricos quienes conforman o han conformado a través de la historia de la humanidad, de la política, este grupo; y desde este punto entablar un diálogo entre el concepto y los planteamientos presentes desde el imaginario político de los y las jóvenes. Sobre la categoría de clase política el autor Gaetano Mosca en su documento “La clase política” plantea: Existen dos clases de personas, una de los gobernantes y la otra de los gobernados. La primera, que es siempre la menos numerosa, realiza todas las funciones políticas, monopoliza el poder y goza de las ventajas que ello trae consigo; mientras que la segunda, más numerosa, es dirigida y regulada por la primera, de un modo más o menos legal, ya más o menos arbitrario y violento, y ella la provee, al menos aparentemente, de los medios materiales de subsistencia y de aquellos que para la vitalidad del organismo político son necesarios (pp.1).

La clase política es entonces entendida como ese grupo de quien el resto de la población depende, siendo este un grupo pequeño en comparación con el total de la población nacional. Se trata de una relación de poco equilibrio, el hecho de que unas cuantas personas, en muchos de los casos poco conectadas con la realidad de las diferentes sectores de la población, posean el poder y el derecho de decidir sobre el presente, el futuro y la vida de los y las personas que habitan un territorio. Sobre las dinámicas que se desarrollan a lo interno de esta clase política el autor plantea: En la vida práctica todos reconocemos la existencia de esta clase dirigente o clase política como en otra parte decidimos definirla. El primero de estos fenómenos consiste en el hecho que en cada organismo político hay siempre una persona que es la cabeza de la jerarquía de toda clase política y que dirige aquello que se llama el timón del Estado. El segundo fenómeno se explica con un hecho que es de fácil percepción: cualquiera que sea el tipo de organización social, las presiones provenientes del descontento de las masas que son gobernadas, de las pasiones con las que son agitadas, ejercen una cierta influencia sobre la acción de la clase política (Ibídem).

Este concepto de la clase dirigente contiene el elemento de la vinculación entre la clase política y el poder que controlan y utilizan y la presión social que diversos movimientos y organizaciones sociales puede ejercer y manifestar en torno a cuestionar y criticar la práctica de una clase política que tiene funciones y responsabilidad de carácter público, es decir con la población. La clase política históricamente no ha estado conformada solo por los partidos políticos. También se debe retomar el aspecto de las alianzas sobre todo con otros poderes y sectores que en las diferentes culturas y sociedades, y en distintos momentos históricos, han jugado un papel fundamental en los acontecimientos de varios lugares del mundo.


Sobre los grupos que comparten el poder y la toma de decisiones sobre asuntos públicos y políticos con la estudiada clase política, el autor plantea:

En las sociedades en las cuales las creencias religiosas son muy fuertes y los ministros del culto forman una clase especial, se constituye casi siempre una aristocracia sacerdotal, que obtiene casi siempre una parte más o menos grande de la riqueza y del poder político. A este propósito debemos considerar dos observaciones: la primera es que todas las clases políticas tienden a convertirse de hecho en hereditarias: Todas las fuerzas políticas poseen como cualidad, lo que en física se llama la fuerza de inercia, la tendencia a permanecer en un punto y en el estado en el cual se encuentran. El valor militar y la riqueza fácilmente, por tradición moral y material, se mantienen en ciertas familias; la práctica de los grandes cargos, los hábitos y la aptitud al tratar los asuntos de importancia se adquieren más fácilmente cuando desde pequeño se tiene con ello familiaridad (pp.3).

El elemento de la religiosidad vinculada a la práctica de poder y a la política, a lo político; este ejercicio y vinculación parte y se construye desde las alianzas históricas que ambos grupos y élites, la política y la religiosa han establecido con fines de beneficio de ambos grupos, para ganancia de ambos sectores, desde estas alianzas y acuerdos los líderes religiosos y políticos abonan a la concentración de poder, de control y sobre todo de beneficio social, económico y político entre las manos de estos líderes. Para análisis de la realidad nicaragüense, el elemento de la religiosidad, de la alianza entre la clase política y la clase religiosa, es un asunto presente, que no se puede obviar cuando desde estas relaciones en las esferas públicas, de lo público, de lo político; se construyen relaciones de poder, de tomas de decisiones y de respaldo político ante la población. 2.2 Valoración de la clase Política


Las valoraciones que cada uno y una de los y las informantes expresa parten de los procesos personales y de los conocimientos y perspectivas que sobre la clase política han construido, definido y aprendido a lo largo de sus procesos de socialización, como ya se ha planteado, desde las familias, el sistema educativo, los medios de comunicación y las propias reflexiones. Una de las primeras valoraciones a retomar para esta discusión la aporta Ceydi, estudiante universitaria de 21 años, quien plantea: Es una clase política que quiere acaparar a la población pobre jugando con su hambre y necesidades (Ceydi Hernández, 21 años)

Una de los primeros elementos a retomar en relación a la valoración de la clase política es el aspecto de la manipulación, generalmente relacionado al momento de las votaciones, en el cual la ciudadanía es buscada y asediada con los programas de gobierno de cada organización política. Esta manipulación se estima entonces como una manera de utilizar la pobreza de las personas, para poder entonces obtener votos a través de promesas y así alcanzar puestos influyentes, dentro de la estructura política nacional. Desde una valoración construida en base a características y prácticas de las organizaciones políticas y de los grupos que componen la clase política, Lucia M. comenta: Capitalista, corrupta, ignorante, llena de vicios, ambiciosa (Lucía Medina, 21 años).

Desde la narrativa se contempla una valoración de carácter socioeconómico, de funcionamiento y estrategias políticas, de falta de eficiencia, de una cultura política viciosa y por ende negativa para aquellos y aquellas que dependen de las decisiones que se toman a lo interno y desde esta clase política, como lo es la población. Se trata entonces a los ojos y sentir de la informante de una clase política que aporta poco o nada a los procesos de cambio en positivo de una sociedad que necesita avanzar y necesita aprender y mejorar sus maneras de vivir y de funcionar, como es el caso de la sociedad nicaragüense. Otro de los aportes se posiciona desde los hábitos y la generalidad de esta clase política, en este sentido Fred O. plantea: Puede ser calificada tanto general como grupal, en lo general puede ser descrita como un grupo en general que se organiza para fines estrictamente políticos; y de manera grupal son todos los sub grupos nacionales que se organizan para representar a los diferentes sectores del país (Fred Oporta, 19 años).

La valoración de Fred esta más posicionada a la función que deben cumplir las organizaciones y grupos que componen la clase política previamente definida por los y las informantes; sin embargo cabe remarcar que dicha función de representación en


palabras de otros y otras es una tarea no cumplida, y tratada de manera irresponsable y deficiente. Sobre este tema mencionado por Fred, como característica de la clase política, que es el asunto de la representatividad se retoma de los autores Luis Humberto Guzmán y Álvaro Pinto plantean en su texto en relación a la naturaleza del estado y su vinculación con la población: La concepción Weberiana entiende el estado como un medio de dominación para establecer y garantizar la continuidad de un orden social. En términos prácticos esto significa que los dominados, ya sean estos súbditos o ciudadanos, obedecen a la autoridad de quienes ocupan las principales posiciones del gobierno en el estado y sus aparatos coercitivos. El monopolio del uso de la fuerza le permite al estado garantizar su continuidad como único regulador de las relaciones sociales dentro de su territorio gracias a la efectividad de sus cuadros administrativos (pp.22).

Esta relación de dominación y de dependencia entre el estado, la clase política y la población marca de manera determinante, a lo largo de la historia de un país, la vivencia de la dinámica política como algo desigual, excluyente e inestable, desde la valoración que se pueda construir en torno a los patrones y las prácticas que las organizaciones políticas y la clase política lleva a cabo. Dentro de esta relación de dominación y desigualdad el asunto de la corrupción surge como una de las prácticas posibles, sobre este tema los autores plantean: La corrupción es un problema de cultura política, y en países donde ha habido enfrentamientos armados y mucha desintegración social, como es el caso de Nicaragua, la corrupción no se entiende en su justa medida, pues hay corrupción pequeña, mediana y grande. El problema es que la actual cultura política no tiene en cuenta que los bienes públicos hay que utilizarlos de manera recta, seria y dando cuentas de lo que se gasta y con qué fines se gasta (pp.220).

Los niveles en los cuales se representan los hábitos y las dinámicas culturales, que desde los comportamientos y procesos de cada colectivo, aportan a que conductas como la corrupción, que es un sistema de hábitos y de prácticas; se establezca en una cultura, avalada por todos y todas desde las diversas cuotas de participación por acción u omisión que ciudadanos y ciudadanas en conjunto con la clase política y la estructura estatales construyen en el día a día. Sobre el tema de la corrupción un aporte que resulta pertinente para este tema y este ensayo es el que hace Oscar René Vargas en su libro Círculos del Infierno, Corrupción, dinero y poder; en el cual plantea: La corrupción es un comportamiento antiguo, hace mucho tiempo ilegal, pero objeto de una práctica tolerada en las altas esferas de la clase dominante y de la opinión pública de la sociedad nicaragüense (2000:pp.25).


Es decir la corrupción no es asunto de un solo partido político, de una sola alianza, de un solo gobierno, es un asunto de cultura política, de historia y de instauración y validación de patrones que dentro de la cultura, se establecen y se fortalecen con el tiempo y desde las alianzas, conductas y actitudes que les permitan sostenerse y existir. Otro elemento presente en el funcionamiento de la clase política es el tema de la polarización, que también está vinculada con el modelaje político, heredado de la post dictadura, sandinismo y antisandinismo; desde las narrativas de los y las informantes se analiza este tema.

Sobre el tema de la polarización, Carlos R. comparte su opinión al respecto: Son clase política polarizada, solo buscan su bienestar partidario y desligan el bienestar común de la sociedad Nicaragüense. Además de caracterizarse por ambición de poder y control sobre la población aprovechándose de la vulnerabilidad en la situación de inestabilidad económica que sufre la mayoría (Carlos Romero, 27 años).

De la narrativa de Carlos se pueden retomar dos elementos importantes en relación a lo que construye esta valoración de la clase política, en principio, la búsqueda del bienestar partidario. Aún cuando en Nicaragua y en general en la política de la mayoría de los países latinoamericanos se construyen rituales en torno al personalismo dentro de las estructuras de las organizaciones políticas, el fin es la lealtad al partido, al clan, que en muchos de los casos funciona en base a una especie de patriarcado político, pero que sin el grupo de leales y de militantes o miembros, la sola persona sin identidad colectiva partidaria no sería visto como una fuerza política. Al enfocar su trabajo en torno a mantener este fortalecimiento o avance de la maquinaria político partidaria, las necesidades sociales, las posibilidades de incidencia social, de incluir a la población, de aportar a los procesos de promoción social se ubican en los últimos lugares de la lista de las preocupación y urgencias de los partidos


políticos. El cómo financiar el partido, los conflictos internos, las luchas de poder; pesan más en las reuniones y asambleas que el trabajo directo y sin manipulación que se podría llevar a cabo con la población. Dentro de la clase política el gobierno ocupa un puesto particular, sobre todo cuando acumula poder de decisión ya sea a través de alianzas, pactos o acuerdos, en cuanto a la valoración que se podría hacer del gobierno del FSLN que está a punto de culminar un periodo y empezar otro, una de la entrevistadas comenta: Como una mampara es decir, sus políticas reflejan una realidad diferente, este gobierno es autoritarista, hipócrita, porque refleja una educación de primera y los estudiantes en las rotondas, se dice libre expresión y mandan a la JS a golpear a la gente que no es a fin al partido de gobierno, si se diferencia por grupos cada grupo representa estructuras diferentes pero claro esta lo fines son los mismo y es fregar al pueblo (Amelia Cruz, 21 años).

La contradicción y la incoherencia entre el discurso y la práctica forman parte de las valoraciones hacia el gobierno actual. Cuando se hace referencia al discurso se parte de la presencia de elementos como Paz, Amor, solidaridad, Cristianismo, los cuales se conjugan de manera distorsionada según la entrevista en los hechos de violencia desarrollados durante más de la mitad del período presidencial del secretario general del FSLN Daniel Ortega Saavedra. El tema de la educación es una tarea poco atendida y una responsabilidad evadida en los diferentes gobiernos que han pasado por Nicaragua, unos más que otros. El poco reconocimiento de la importancia de la educación en el avance y procesos de cambio de los pueblos, de las sociedades, en la necesidad de invertir en una educación para qué sea integral, de calidad, con documentos actualizados, no partidaria, no manipuladora, que promueva capacidades sociales e invite a la creatividad; son estos elementos los que faltan en las políticas educativas que se han centrado en acatar en la historia de Nicaragua los intereses de los gobiernos de turno creando una inestabilidad en la Curricula, en la calidad, y en el proceso de aprendizaje de los y las estudiantes. Sobre el elemento de la violencia y la agresión política, sobre todo hacia aquellos que no comparten un mismo pensamiento, que en este caso es el dominante, por ser el oficial, desde el gobierno de turno, se retoma el concepto de represión de Fabio López de la Roche en su texto “Aproximaciones al concepto de cultura política”. La represión (en sentido lato) induce efectos de desactivación, pulveriza las organizaciones sociales, condiciona una cultura del miedo y favorece en todos los ámbitos de la sociedad el disciplinamiento de la población (pp.17).

El miedo y el temor serían entonces los comportamientos resultantes, que se hacen presentes en una población que experimenta una aversión hacia el pensamiento diferente, contrario, crítico y cuestionador.


Lo cual amarra con uno de los patrones que surge de manera transversal en las narrativos, como lo es, el personalismo, que se vincularía con el concepto de culto a la personalidad de Luis Humberto Guzmán y Álvaro Pinto quienes plantean: Este tipo de funcionamiento político se vincula con las características del tipo ideal de un régimen sultánico contemporáneo se caracteriza por lo siguiente: está basado en el gobierno personal, pero la lealtad al gobernante no está motivada por un cuerpo ideológico articulado, ni por una misión personal única, ni por cualidades carismáticas, sino por una mezcla de temor y de premiación a sus colaboradores (2008:pp.42).

Este tipo de comportamiento, de los grandes líderes, de los grandes hombres, se encuentra en las distintas manifestaciones de las organizaciones políticas, en algunas mas marcadas que en otras. Otra valoración que aporta el elemento de la manipulación la expresa Eveling N. quien plantea: Como mencionaba anteriormente No identifico clase política, si es verdad que Nicaragua hace política pero no como debería, lo hace de una manera manipulada (Eveling Narváez, 22 años).

El hecho de no calificar o concebir como clase política a la existente en Nicaragua, entiéndase partidos políticos, las alianzas y otros grupos afines, es desde la perspectiva de la informante un asunto de que no cumplen con los criterios de una clase política que aporte de manera positiva a la población, sino todo lo contrario. Cuando la entrevista menciona no lo hace como debería, hace referencia a una desviación de las funciones y el camino para el que supuestamente existen estas organizaciones política, a lo cual la entrevista añade, actúa de manera manipuladora. La manipulación desde la traducción formal consiste en Realizar alguna operación con las manos o mediante instrumentos, otra definición es Influir en alguien o algo en provecho propio mediante la astucia o por medios ilícitos, se hace referencia entonces cuando se habla de manipular, desde la clase política, de una doble agenda, del provecho y beneficio en principio hacia el partido, la persona que resalta como líder dentro del partido y a los simpatizantes y afines a las maneras y modelos de hacer política de un partido político especifico.

2.3 Reflexión sobre las prácticas de la clase política Las prácticas de la clase política forman parte de un sistema más amplio que viene a ser la cultura política. Desde los estudios y análisis de diferentes investigadores políticos, analistas, la cultura política en Nicaragua presenta una serie de patrones y hábitos propios que caracterizan las prácticas políticas y los modelos de funcionamiento, hoy en día existentes.


Pero estos hábitos y estas prácticas no son recientes, son herencia de un pasado político que encuentra raíces en el periodo colonia, el post colonial, y el post independencias y de eventos significativos por su influencia en la política nacional, de la historia reciente, como lo son la dictadura, la Revolución y las elecciones de los 90. En cuanto a ejemplos y manifestaciones de esa manipulación ya analizada Ceydi H. plantea: Se encuentra: la corrupción, violencia, manipulación, exigencias en los trabajos a ser parte de un partido, desestabilidad en el país (Ceydi Hernández, 21 años).

El elemento de la presión política sobre la dimensión laboral que consiste en mantener desde la coacción una lealtad política a cambio de un puesto de trabajo, de un ascenso; es parte de las estrategias que diversos partidos políticos en diferentes momentos de la historia del país ejercen como una de las vías para resguardar su concentración de poder, sus votos y su imágen. Estas estrategias utilizadas por las organizaciones políticas parten de un contexto y de un ambiente político heredado, como ya se ha mencionado, de una dictadura, una etapa de conflicto armado, una transición y una etapa denominada como democrática, que marco las pautas de la cultura política actual. En relación a las debilidades de estas prácticas políticas una de las informantes aporta ideas de cómo desde el aspecto educativo y de participación se podría mejorar: En mi opinión no me ha gustado cuanto no desearíamos los jóvenes que los políticos o hasta el propio presidente visitar las universidades para conversar con el futuro del país (Ceydi Hernández, 21 años).

En este planteamiento entra en juego el carácter de la ideología. El presidente Ortega si ha visitado algunas universidades, no con el propósito de dialogar y promover la crítica, sino con el propósito de publicitar el modelo de gobierno actual del FSLN que se mueve en base a las consignas de Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria en conjunto con los principios de la campaña electoral que se utilizó para las elecciones nacionales del 2011 de Amor y Paz, como dictan las camisetas de la ya conocida y reconfigurada Juventud Sandinista que en siglas se conoce como JS. El otro aspecto a retomar es que el presidente actual ha visitado las universidad que de alguna u otra manera expresan su aprobación y apoyo al modelo de gobierno del FSLN y de su figura más conocida Daniel Ortega; cabe señalar que estas universidades son en principio la UNAN Managua, donde incluso el año pasado Daniel Ortega visitó el recinto para deslegitimar a los medios de comunicación que publican noticias sobre la corrupción en el FSLN y las instituciones gubernamentales, a lo que desde su discurso cataloga como Medios de derecha. Así mismo ha visitado la UNI, ya sea la parte pública y la privada, la UNA, pero no a la UCA, que es donde estudia la informante. Es difícil que esté en su agenda ya que esto es parte de la ideología y la polarización política que se ha vuelto natural en el país.


Existe al mismo tiempo desde las estructuras de UNEN una alianza y lealtad hacia el partido de gobierno, y a la figura y modelo político de Daniel Ortega Saavedra, aunque desde los estatutos de UNEN todas y todos los matriculados/as son parte de esta estructura, son los lideres de facultad, pero sobre todo de recinto quienes marcan alianzas y toman decisiones sobre estas lealtades políticas mediante su relación con la Juventud Sandinista. Aún cuando las opiniones de muchos y muchas de las estudiantes de las universidades mencionadas se opongan a este tipo de lealtad política, la realidad muestra que pesa más esta lealtad que la crítica o el cuestionamiento dentro de las esferas de las organizaciones estudiantiles. Otro de los patrones que se manifiestan desde las prácticas políticas es el tema del paternalismo, sobre este aspecto una de las informantes plantea: También se practica paternalismo, la figura del “hombre fuerte”, machismo, prebenda, corrupción naturalizada (Lucia Medina, 21 años).

El establecimiento de patrones dentro de la cultura política de un país, pasa por la validación y la permisividad de un grupo, de un colectivo, de una sociedad, que desde la concepción de que la clase política es viciosa, y que es la que posee el derecho de dirigir el destino de todo lo que sucede en el país, el hecho de poder salirse de la línea de dependencia o de dejar de creer en los grandes hombres, como lo plantearía Marvin Harris, es asunto de cambios de enfoque y de modelos, de imaginario, elemento que es sostenido desde un proceso histórico y sistemático, y que para transformar amerita procesos similares de deconstrucción y de cambio. El paternalismo podría partir de los modelos aprendidos durante la colonia y la post colonia, las relaciones patrón y obrero, el señor feudal, el jefe, el hacendado; y el resto de hombres y personas al servicio de este, funcionando desde la dependencia y el agradecimiento y lealtad eterna por recibir lo que el gran señor le regala, a cambio de la libertad y del pensar, procesos que a los esclavos mentales y físicos les está prohibido. Las diversas culturas construyen grandes hombres, dentro de los imaginarios sociales y políticos son vitales para guiar los procesos colectivos, los modelos de este tipo no son únicos y no son naturales, forman parte a como plantea Lewellen en su libro Introducción a la Antropología Política, de una serie de procesos de transformación de las organizaciones políticas, desde las bandas hasta los proto/estados, las cuales de alguna manera conviven y han estado coexistiendo desde entonces en la dimensión política de la humanidad. Siguiendo sobre la línea de análisis de los liderazgos, de los grandes hombres, de lo que Oscar René Vargas denominaría como caudillos, Carlos R. plantea:


El patrón más característico, el líder siempre tiene la razón. Se alienan a un partido político y lo que menos ejecutan es propaganda para sancionar la violencia, sobre todo a la mujer (Carlos Romero, 27 años).

Hay una de las consignas que he leído en los murales que están en diversos espacios dentro de la UNAN Managua que plantean el elemento de los principios del FSLN. El año pasado que era el Año de la Solidaridad, se podía leer en uno de los murales que la critica dentro de las estructura del partido debía ser una crítica que fuera de la mano con los principios del sandinismo, no una crítica que amenaza el proyecto político, ni una crítica que debilitara o que dividiera, esas críticas no iban a ser bien vistas o aceptadas. Entonces en relación a lo que plantea Carlos R. es reflexionar un poco sobre que la crítica y el cuestionamiento en la mayoría de casos existe para poner en tela de juicio o revisar un argumento, una idea, una creencia, sobre todo cuando se trata de esas verdades absolutas que la humanidad es experta en producir, a lo que se puede agregar entonces que la crítica no va de la mano con las estructuras de los partidos políticos, debido a que si por un lado existe un interés primordial en beneficiar y fortalecer la estructura política, en un segundo lugar existe la figura del gran hombre al cual se respeta y se guarda lealtad y se sirve, y esta luego que se debe obedecer a un plan/proyecto de partido, la critica queda excluida y mal vista, en el mejor de los casos, limitada a solo aquellas que simpaticen y evalúen como positivo todo lo que hace o deje de hacer el partido desde su funcionamiento y práctica política. Esto aplica a todas las organizaciones políticas, y en particular a los gobiernos de turno. Sobre este patrón de funcionamiento se originan otros que minan las posibilidades de pensar diferentes, sobre este aspecto Amelia Cruz comenta:

En lo particular se ha creado la violencia en un hábito, porque los grupos afines al gobierno hacen y deshacen, hay abuso de poder, dicen que se les da espacio a la mujer y se prefiere solucionar otros problemas y no tomar en cuenta realmente el derecho que tenemos, yo no sé si sea verdad, no me consta, pero, una señora me contó que su marido que trabaja en el MARENA le contó que la JS llega a las zonas de la costa atlántica con provisiones que manda el gobierno y lo que hacen estos malditos es que les dan las provisiones a las familias a cambio de tener relaciones con la mujer que le guste de alguna familia, así que aquí se están violando todos los derechos, de mujer, de ser humano de todo, da tristeza esta situación (Amelia Cruz, 21 años).

En general los que habitan en la zona del pacífico de Nicaragua llegan a conocer una parte de la realidad del país. Históricamente la realidad del territorio caribeño se ha desarrollado con cierta lejanía de la realidad del pacífico, hechos como los que comenta la entrevista pueden no ser totales, no ser absolutos, pero desde el ejercicio del poder, desde la concentración de recursos y desde la estrategia de intercambio político por beneficios, hay voluntades y dignidades que pesan más que otras y las que habitan en la periferia del poder deben en distintos momento y de diversas maneras ceder ante la voluntad única y en muchos casos tiránica de un poder malversado en abuso.


Desde una revisión histórica de las prácticas políticas, se les solicito a los entrevistados valorar sobre los últimos 31 años de la historia política del país, desde lo que recuerda, lo que han escuchado, lo que han entendido como parte de este proceso, sobre este aspecto Lucia Medina aporta: Ha sido diverso pero creo que los problemas de la cultura política del país están construidos desde mucho antes. El caudillismo y la violencia como forma de resolver conflictos o buscar el cambio se da desde la colonia. La historia política de Nicaragua tiene más continuidades que rupturas. En general lo valoro mal, pero sobre todo desde los 90s para acá. En los años 80 la situación era diferente, el FSLN en algún momento intento concretar un proyecto diferente y popular, pero no tuvo la capacidad reflexiva, ni ética, ni institucional para hacerlo. Pero la guerra marcó a la sociedad. Los 90 me dan la sensación de irresponsabilidad y corrupción (Lucia Medina, 21 años).

Desde la valoración histórica se hace presente el elemento de la colonia como punto de partida o de influencia del comportamiento político de las organizaciones partidarias, y de los aliados a las mismas. Se da también una diferenciación entre el proceso de revolución y los años 90 lo cual es válido porque en realidad son realidades y momentos de la historia de Nicaragua muy particulares, aunque no aislados, es decir; por ejemplo, desde muchos análisis sobre las elecciones de los 90, se dice desde el FSLN que estos cedieron el hecho de que se llevaran a cabo las elección respetando la democracia, otros y otras plantean que el FSLN tenía que desarrollar elecciones pues el asunto de la legitimidad y de derechos políticos estaba siendo cuestionado a nivel internacional. Es decir cada proceso político reciente conecta de manera determinante con el acervo histórico que como país se carga y se lleva sobre hombros, historia que muchas veces se desconoce, no se cuestiona, ni se analiza pues desde la academia, el sistema educativo formal y los discursos políticos, se trabaja en base a una sola verdad, dejando por fuera una serie de percepciones valiosas que podrían aportar a construir miradas más amplias. En cuanto a las consideraciones de la clase política como grupo a analizar, uno de los entrevistados plantea: Considero que socialmente la clase política es catalogada como un sector desconfiable, ya que socialmente estos roban a la población, se aprovechan de las leyes que los respaldan y al final no hacen todo lo que se supone deben de hacer y dar para la sociedad, sino que lo hacen para sus aliados o para ellos mismos (Fred Oporta, 19 años).

La desconfianza sobresale como uno de los principales efectos que la clase política genera en la población, la población puede no saberse las leyes de memoria como los abogados, pueden no tener postgrados de análisis político, pero saben y reconocen quienes se burlan de ellos y ellas. Nicaragua tiene una larga historia de personajes políticos que se han burlado de la población, que a través de discursos han logrado sus objetivos particulares, y una vez en el poder, como se dice popularmente, se olvida de


todo lo que no sea el culto al líder, la lealtad al partido y los beneficios que se distribuyen entre los y las miembros de las organizaciones políticas en el gobierno y las aliadas. Cuando se pregunta sobre la perspectiva histórica cabe señalar que los y las jóvenes no siempre están conectados con ese pasado y el registro, aunque si desde el conocimiento reciente y contemporáneo que posee, construyen sus propias opiniones, sobre este tema uno de los informantes comparte: Bueno históricamente no tengo respaldo sobre lo que ha sucedido, he escuchado que cada gobierno ha tenido sus pro y sus contras, pero que en su mayoría antes de la política actual los asuntos del gobiernos casi no eran expuestos a la población en general, habían menos participaciones sociales y solo se participaba si se era parte de un grupo político. Durante el periodo de gobierno actual si he sentido que la población es tomada un poco más en cuenta, pero la verdad al igual que los otros gobiernos se ha centralizado el poder pero esta vez no para el exterior (convenios, tratados) solamente sino para que nacionalmente se ha politizado todas las instancias estatales y se promueve hablar del partido en gobierno para bien y no para mal. Es como en todos los gobiernos se dan, pero con este se ha expuesto con mayor explicites (Fred Oporta, 19 años)

Se presenta el tema de la centralización de poder, la publicidad única y exclusivamente en positivo de los partidos de gobierno, así como el abarcar las instituciones estatales, llenarlas de lo que se conoce como proselitismo político. Desde un análisis del gobierno actual existe desde la narrativa una percepción sobre el asunto de la participación de la población o de tomarla en cuenta, como algo diferente en relación a los periodos de gobierno anterior, se puede tratar de la comunicación que establece el FSLN con la población, con los simpatizantes del partido de gobierno, sobre todo desde las diferentes actividades, celebraciones y programas que el gobierno desarrolla cuyo destinatario es, desde su discurso, el pueblo. Existen algunas posturas que expresan que no ha habido cambios de los 80 a la actualidad, sobre este aspecto Carlos R. comenta: La dinámica no ha cambiado, quien está o logra llegar al poder es para establecer medios lucrativos, agrandar su poder económico y las causas sociales son pura propaganda. Menos inversión en educación y salud. Desempleo sin control, vulnerabilidad en la estabilidad social (Carlos Romero, 27 años).

De lo que estaría hablando Carlos R sería, relacionando con un planteamiento anterior de una de las informantes (Lucia M.) el asunto de la continuidad de patrones, sobre todo desde la cultura política, una lealtad a una serie de maneras de funcionamiento político que sigue los mismos objetivos de centralización de poder, de lucro, de beneficio personal y de grupo cercano, lo cual afecta de manera tajante áreas tan importantes para un país como lo son, la educación, la salud y el trabajo.


Sobre el hecho de que en muchos casos, a lo largo de la historia la política, su práctica y sus modelos de funcionamiento desde los grupos que la conforman, se convierte en un negocio familiar, en un negocio redondo que ninguno de los y las implicados/as quiere soltar, dejar ir, sobre este tema Amelia C. plantea: Lo valoro como aquellos gobiernos y sus políticas descaradas, donde ser presidente y miembro de un partido es un negocio, así que no hay que estudiar, no hay que hacer nada, con formar parte de un partido te da grandes beneficios económicos que al final es lo que mueve a la gente, los gobiernos que han pasado por nuestros país los defino en pocas palabras como aquellas empresas de enclave, vienen se benefician del pueblo de sus recursos y luego se lavan las manos cuando ya no hay mas nada en nuestro país, es así ellos vienen se enriquecen y nosotros cada vez mas jodidos, todos los gobiernos que han pasado son así, claro uno más inteligente que otros para engañar al pueblo (Amelia Cruz, 21 años).

Se trata del hecho de que la clase política asume como propiedad privada las arcas del estado, el dinero público es un asunto de voluntades políticas, de uso personal, de la familia de gobierno, del partido de gobierno, el dinero de la cooperación, como en el caso de Alemán un fondo vacacional, donde la esposa y aliados cercanos recorren el mundo. El descaro, que puede ser una de las virtudes políticas mejor practicadas, va de la mano con el uso corrupto del dinero del estado, con el tráfico de influencias, con las licitaciones que no se realizan de forma legal y justa, de la práctica del nepotismo, habito arraigado en la clase política como virus, y que mostró su máxima expresión durante la dictadura somocista. Es de expresión popular el hecho de plantear que los políticos roban, o que la política es sucia, o que quien se mete a política se hace de riales. No es algo nuevo, pero el hecho de estar presente a lo largo de la historia política del país, lo ubica como un patrón cultural, un hábito, una conducta validada al menos desde las esferas políticas, es decir; entre los miembros de la élite política se cubren, se cuidan y se entienden, mientras la población es la mayor afectada por la practica culturalmente establecida de la corrupción, como bien lo plantearía Oscar René Vargas en su libro “Círculos desde el infierno” en el cual uno de los casos más estudiados es el periodo de gobierno de Arnoldo Alemán. A manera de síntesis la opinión que se expresa en torno a la clase política la aporta Eveling, quien plantea: Me da vergüenza ajena, eso lo resume (Eveling Narváez, 22 años).

La política le concierne a todos y todas, el asunto es que al delegar esa centralización de la decisión y de poder, el asunto no camina bien, los implicados se enamoran del poder, lo quieren poseer constantemente, y la población aun cuando conoce las fallas y los vicios de manera general de la clase política opta en muchos casos por expresar esta vergüenza y seguir adelante, con su vida, con su cotidianidad, mientras ellos y


ellas, los de la clase política continúan con sus modelos viciosos de representar al pueblo. 2.4 Modelajes de funcionamiento político más reconocidos en el imaginario de los y las jóvenes universitarios Como parte de la reflexión se les preguntó a los y las informantes sobre que modelos consideran ellos y ellas son los que más sobresalen o los que aportan algo, ya sea en cuanto al liderazgo, estilo, discursos o vicios, a lo largo de la historia de Nicaragua. Las respuestas aquí expuestas son una pauta inicial de reflexión sobre el tema de liderazgo, discurso y práctica política. Uno de los primeros aportes lo realiza Lucia Medina, quien expresa: Si es lo que creo. Daniel O es el modelo más fuerte. Y El cardenal Miguel O y B. También Arnoldo A (Lucia Medina, 21 años).

Dicha identificación de los modelos que sobresalen en la historia nacional parte en principio de las dos fuerzas políticas, el bipartidismo como planteara Luis Humberto Guzmán en su libro Partidos Políticos de Nicaragua, el bipartidismo, que caracterizó la realidad política nacional desde mediados de los 90 hasta el presente año entre FSLN y PLC quienes además protagonizan el pacto más reciente en la historia de Nicaragua , y que se cae o se transforma luego de los resultados electorales del presente año 2011 en los cuales resulta como segunda fuerza política ya no el PLC sino la alianza UNEPLI. En la actualidad, luego de las elecciones algunos expresan que se debe enterrar a Arnoldo Alemán en el sentido político, otros dicen que puede resurgir con más fuerza para las elecciones del 2012 en las municipalidades, todo puede pasar en la esfera de lo político, sin embargo el liderazgo que por años Arnoldo Alemán resguardó en su partido decayó y las razones pueden estar asociadas a elementos como el estudiado en este ensayo, es decir; ¿Cómo percibe o valora la población la figura de Arnoldo Alemán? Ya sea como candidato, como persona, como político, como oposición, hay una serie de líneas transversales que se pueden utilizar para esa reflexión y análisis. Siguiendo con valoración a líderes tradicionales en la historia política de Nicaragua, en relación a Daniel Ortega una de las informantes comenta: Daniel: malísima ha sido su participación en la política el ha demostrado que en lo único que el apoyo al país y en lo que fue bueno es en la lucha en la guerra en el balear a las personas para que nos sirve una persona así todos conocemos quien es realmente la persona que gobierna, y de que nos sirve un presidente que no está abierto al dialogo (Ceydi Hernández, 21 años).

Uno de los elementos a retomar de esta narrativa, mas allá de que el antecedente bélico siempre será un elemento que aporta poco al dialogo y a al respeto de derechos políticos; el asunto de la cerrazón con la que el actual gobierno se posiciona sobre todo


hacia el diálogo social, no necesariamente con otros partidos políticos, al final todos ellos están en una competencia, sino con organizaciones, con movimiento sociales y otros. Es así como el ejercicio de la intolerancia como respuesta a cualquier crítica o cuestionamiento, marca de manera tajante un ambiente de incomunicación, de incomprensión y de exclusión social, en el cual el/la que no es sandinista es derechista, oligarca, imperialista, traidor de la patria, somocista y un sinnúmero de adjetivos que lo que hacen es generalizar, subestimar, invisibilizar e irrespetar al otro, a la otra, dentro de un marco en el cual se ha venido construyendo en el imaginario político de los y las que simpatizan con el partido de gobierno, que los derechos de los sandinistas tienen más valor y peso que los de los no sandinistas. En relación a otros personajes de la esfera política, una de las entrevistadas comenta: Edmundo: aunque Edmundo solamente ha aparecido en los últimos anos en la política me dejó guiar por lo que escribe y por su forma de estar abierto al diálogo por la forma de llegar al pueblo creo que es una personas con conocimientos a explotar en nuestro país que nos puede ayudar (Ceydi Hernández, 21 años).

Aquí se puede analizar el hecho de que sobre algunos personajes se conoce muy poco, el aporte de Ceydi sobre el conocimiento que posee en torno a la persona de Edmundo Jarquín es parcial e incompleto, así mismo la participación de Edmundo Jarquín ha sido de poco protagonismo, acompañante de propuestas alternas a los partidos tradicionales PLC y FSLN y una vez a la presidencia en sustitución del fallecido Herty Lewites; aun así no es un personaje que conecte de manera significativa con la población, al menos si lo relacionamos con los votos de las fórmulas en las cuales ha participado de lo conocido que es en el territorio nacional y de su historia política.

Una perspectiva que puede ayudar a complementar lo discutido hasta el momento la realiza Fred Oporta: Como modelo no sé si se puede hablar de los políticos que han sido gobernantes, pero considero que ideológicamente los gobiernos desde la Violeta hasta Bolaños considero que han sido políticas muy ajenas a una realidad buscando como ayudar a unos cuantos pocos y las políticas no eran reales en su mayoría ya que el desconocimiento de la realidad era ocultada dentro de la educación formal por ejemplo. Actualmente con Daniel es igual, el poder es para unos pocos, pero en su sentido ideológico se desconectó de los anteriores, ahora se habla más de la historia como componente de una realidad (asuntos como los héroes, la lucha contra la dictadura, etc.) pero que son utilizados para sus beneficios y están siendo partirizados y no viéndolos como una realidad de todos y todas (Fred Oporta, 19 años).

De la narrativa de Fred un elemento importante al momento de revisar las prácticas políticas, es la instrumentalización que en general los partidos gobernantes han llevado a cabo con la educación, este proceso educativo ha servido de proyecto ideológico,


excluyente y parcial para la mayoría de presidentes y partidos que han llegado al poder, durante la historia como nación, que lleva Nicaragua, la cual es de una edad corta, siendo la independencia de la corona española en 1821. En asunto de una reflexión sobre el liderazgo de diversos personajes a lo largo de la historia de Nicaragua surge una limitante, que consiste en el hecho de la focalización sobre unos pocos héroes, unas pocas narrativas político/legendarias, que dentro de las historias oficiales invisibilizan y nublan la posibilidad de contactar y conocer otros modelos y otras historias. Al respecto Carlos comenta: Siendo muy sincero, es difícil elegir alguna persona o personajes modelos a seguir o establecer como líderes, ya que por el modelo de exclusión de los partidos políticos tradicionales se opacan esos personajes. Sé que existen personas con una calidad humana excelente, pero para la participación en al ámbito político deben renunciar a un modelo de vida tradicional y entrar de lleno a la participación de transformar el país (Carlos Romero, 27 años).

Hay una reflexión importante que puede derivarse de esta narrativa, y trata de los relevos generacionales y de la descentralización desde los imaginarios y los esquemas de pensamiento y de acción, del ejercicio político, de la dinámica política. Es simple, viejos y eternos líderes, viejos modelos, repetición de errores, poca autocrítica, mayor glorificación de los grandes hombres, pues en Nicaragua aún falta mucho para ver a más mujeres en puestos de importancia e influencia real en cuanto a la toma de decisiones dentro de la práctica política. En otras narrativas se mantiene el apego por las figuras tradicionales, clásicas, que forman parte de las gestas legendarias de la identidad/proyecto nacional, con sus héroes y mártires; sobre este aspecto Amelia comenta: Mira creo que un modelo sería Sandino, el luchó hasta donde yo sé por el pueblo, pero lo que pasa que su imagen como líder lo han instrumentalizado por el partido y se están valiendo de la lucha de Sandino, para amparar que gracias a ellos somos libres, cuando es todo lo contrario, cada día Nicaragua vuelve al pasado dictatorial, a los ojos de los nicaragüense se nos violan los derechos y si se reclama se tiene por seguro que la seguridad personal está en peligro (Amelia Cruz, 21 años).

La actualidad, el presente en comparación con el pasado, el pasado se percibe como una amenaza que en cualquier momento puede retornar, sobre todo en vista de que los y las que componen la clase política, pueden tender a repetir patrones que se creían superados. El miedo a volver al pasado, el miedo a combatir esa posibilidad, la instrumentalización del pasado, de la memoria, es un asunto que amerita mayor análisis y mayor incidencia desde cada persona, desde cada opinión e historia. La valoración de la clase política entonces es una percepción en negativo, que se alimenta de los vicios, de la presencia de valores poco sanos para la población y el


país, y que desde diversas opiniones no aporta ni ayuda a que los y las nicaragüenses avancen, en el día a día; sobre este aspecto Eveling reflexiona: Repito lo anterior Me da vergüenza ajena, “no hay ni uno solo justo” como dice la biblia, la política en Nicaragua esta desvirtuada completamente (Eveling Narváez, 22 años).

La justicia es un asunto de valores, de equilibrio social, de restauración; desde la clase política y sus vicios lo que los y las informantes expresan y perciben es una total perversión de la práctica política, partiendo de la suposición que ellos y ellas deben ser servidores de la sociedad, sin embargo en el día a día desde sus estrategias políticas de centralización del poder y los recursos, comprometen el futuro, la educación y las oportunidades de miles y miles de nicaragüenses. 3. Aporte de la clase política Nicaragüense en la realidad del país

Luego de las reflexiones en torno a las narrativas expuestas y compartidas por los y las informantes, un asunto que queda sobre la palestra para revisar es, ¿Qué aporte puede esperarse de una clase política que históricamente y en la mayoría de casos es valorada o percibida como corrupta, poco confiable, autoritarista, intolerante y que se ensalza en el culto a las personalidades? Es una interrogante que se compartió con los y las entrevistados, y desde sus opiniones se iniciaría una reflexión sobre este tema. Uno de los primeros aportes lo expresa Ceydi Hernández: Si abarca la realidad del país al que estamos enfrentando y a la actualidad, es una forma de alternativa en presentar al político malo y como el otro puede cambiar la situación (Ceydi Hernández, 21 años).

Existe una manera de entender a los personajes de la clase política desde dos tendencias, los buenos y los malos, a como lo plantea la entrevistada. Los buenos son


aquellos que se promocionan como los que resolverán los problemas de todos y todas los/las pobres del país, otra estrategia desde el discurso es decir que darán trabajo. Partiendo de esta tendencia a clasificar a los políticos, a los candidatos; la política es un juego en el cual cada uno se oferta y a esperar en quien gana más gente, a esto se suma la campaña mediática, la publicidad partidaria y los recursos que cada organización política pueda utilizar para su beneficio. Desde una reflexión sobre los aportes de la clase política a la realidad nacional, la misma entrevistada plantea: En mi opinión no ha aportado lo principal que es la educación y el ejemplo para el futuro del país (Ceydi Hernández, 21 años).

Hablando de los aportes a la realidad del país, la educación es uno de los ejes más importantes en el desarrollo de un país, no el tipo de desarrollo de más consumo, o de fabricas, hoteles de lujo y empresas; sino un desarrollo de pensamiento, de habilidad, de capacidades, de iniciativa social, de crítica y propuesta, de creatividad, de acción política, una educación integral, que alimente la mente y el pensamiento y que conlleve a una participación informada, que cuestiona, que busca respuestas y que construye nuevas maneras de de convivir y de funcionar, maneras que no sean nocivas, maneras que respeten al otro, a la otra, sin discriminación. Si existen debilidades en lo básico de la educación, que es la educación inicial y la educación primaria; estos otros elementos quedan sueltos cuando lo que más le interesa a la clase política es su propio beneficio. Se está planteando entonces un Estado que en general en la historia de Nicaragua, depende y responde a las voluntades personalistas y partidarias de las organizaciones políticas, es un estado y es una clase política deficiente e irresponsable, ante las necesidades reales y desde su modelo de funcionamiento que no promueve soluciones sostenibles a las problemáticas de las poblaciones dentro del territorio nicaragüense. Sobre la ineficiencia del estado y de la clase política Luis Humberto Guzmán y Álvaro Pinto plantean: La ineficiencia del estado para cumplir sus obligaciones de carácter público y hacer cumplir la ley conduce a la corrupción. Estas circunstancias favorables al soborno y la incursión de intermediarios se encargan de solventar estas deficiencias estatales (2008:pp. 71).

Existen condiciones y circunstancias claves para que las prácticas corruptas y desleales ante compromisos adquiridos con la población, con las poblaciones nicaragüenses, se instauren y se consoliden desde las organizaciones políticas hacia el estado, siendo la estructura política de una sociedad la que valida y sostiene la cultura política viciosa, que pare una clase política irresponsable en un contexto como el nicaragüense.


Y también es resultado de procesos históricos que apuntan a consolidar patrones e imaginarios en una sociedad hacia su práctica política, Sobre la conexión entre el pasado y el presente Lucia Medina comparte una reflexión: Pues el resultado de la historia es el presente. Más que una relación es un producto (Lucia Medina, 21 años).

La vinculación de lo pasado, la herencia social y cultural de lo que antecede a la sociedad nicaragüense es parte de la responsabilidad y el deber que cada uno y una se puede plantear para así analizar y reflexionar sobre los orígenes de la realidad actual, el porqué se actúa como se actúa. Los hábitos y patrones culturales son construidos a través del tiempo, de la repetición, de la validación social; la corrupción y la irresponsabilidad de la clase política es parte de ese aprendizaje y validación social que amerita ser deconstruida. Sobre la percepción que se tiene en torno a la realidad social de los y las nicaragüense, la misma entrevistada comenta:

Creo que el reflejo de una sociedad anestesiada moralmente (Lucia Medina, 21 años).

La misma validación cultural de la corrupción de la clase política y en general de la sociedad, de percibir como normal que los políticos no respondan de manera responsable a la población que los elige, que irrespeten las leyes a su conveniencia y que se definan como ciudadanos de primera categoría y el resto de la población de cuarta categoría, es parte de la aceptación social y del establecimiento de una cultura política que busca no conflictuarse con las estructuras de poder, y los políticos lo que logran de este hábito es fortalecer su modelo de funcionamiento.

Sobre los intereses de los y las políticos/as dentro de las organizaciones, Fred Oporta comenta: Considero que cada uno ha visto su quehacer a partir de responder a los asuntos partidarios y no políticos públicos para beneficio de los y las pobladoras nicaragüenses, además cuando están en el poder cambian las políticas públicas en su mayoría para beneficio de ellos sin tomar en consideración en ciertos momentos la conexión continua de los planes y proyectos (Fred Oporta, 19 años).

La sostenibilidad, impacto y seriedad con la que los y las miembros de la clase política se toman el asunto de la incidencia social, de los proyectos, los programas, pasa por una manera de entender el papel que tiene la población en todo el proceso político; pasa por las voluntades y los planes personales de los y las que ostentan el poder, entendido como el poder institucional y legalizado desde la constitución política, en los cargos públicos de presidente, vicepresidente, ministros, secretarios y demás personajes.


Desde la centralización de poder y recursos la clase política se define como privilegiada, sobre esto el mismo entrevistado aporta: Ha hecho que sea vista como un sector intocable, sin lugar a recibir críticas y a utilizar al poder como su beneficio (Fred Oporta, 19 años).

El elemento de la impunidad, ya sea por razones políticas, económicas o religiosas, es un asunto que no abona al equilibrio y armonía social, sino que alimenta la desigualdad social, la injusticia, la inequidad, la permisividad en cuanto a los crímenes perpetrados por ciudadanos que gozan de protección y que no pueden ser procesados o son difícilmente acusados por la misma aceptación del hecho, como una verdad absoluta, que ellos valen más que los demás, que el resto de la población. Sobre los aportes que el modelo político puede hacer a la realidad del país, a la población en general, Carlos Romero expresa: Este modelo político-partidario es algo obsoleto, por eso su funcionamiento no establece políticas justas de desarrollo. Su tradicional búsqueda de poder y acaparamiento de poder, difícilmente, en la práctica, les hará crear políticas públicas de bienestar social sin distingo alguno (Carlos Romero, 27 años).

Las políticas públicas que podrían aportar de manera positiva al desarrollo integral del país, para beneficio de la población generalmente son poco atendidas o no se llegan a construir debido a que los intereses partidarios, personalista y cortoplacistas de las organizaciones políticas enfocadas y concentradas en permanecer en el poder, en concentrar recursos y en mantener un estatus y una fuerza política, es un asunto que desestima la realidad social por la realidad de la clase política que es un porcentaje mínimo de la población total del país. Sobre algunos aportes de la clase política a la sociedad, el mismo entrevistado agrega: Lo único que han aportado es centralizar el poder, depender de un partido político, polarización en la sociedad, manipulación de todo tipo, demagogia, falta de oportunidades, desempleo, fuga de cerebros.....Pobreza de todo tipo (Carlos Romero, 27 años).

El tema de la dependencia es un asunto de urgencia, debido a que mientras más dependiente sea una sociedad, más fuerte es la posibilidad de que un gobierno tenga la libertad de convertirse en autoritario, corrupto y con ansias de permanencia eterna en el poder, y de esto ya se cuenta con varios ejemplos en América Latina y en Nicaragua. Sobre algunas propuestas ante las debilidades de un sistema político, una de las entrevistadas menciona: En primer instancia es necesario que se realicen personalmente, una valoración de lo que como jóvenes pensamos y conocemos de nuestra historia, y aunque yo no sé mucho de historia, lo poco que se y me han contado mis abuelos hago relación con las


políticas de los gobiernos, donde no solo hace falta política en pro del desarrollo del país, sino que no se cumple nada, yo siento como joven que no tengo por quien decidir, es decir no me siento identificada ni conforme von un partido político y esto me preocupa porque no se vaya a pasar más adelante (Amelia Cruz, 21 años).

El hecho de expresar no tengo por quien decidir, revela la crisis y la complejidad en torno a los niveles de desconfianza, de poca compatibilidad y de conflicto entre las maneras tradicionales de funcionar políticamente hablando y las nuevas miradas, los nuevos enfoques, las nuevas propuestas, en un ambiente cerrado al diálogo, autoritarista, agresivo e intolerante con la crítica o la opinión diferente es mucho mas fuerte el no sentirse parte de la dinámica política, desde las esferas de la competencia y la representatividad que se relacionan con los partidos políticos. La clase política no trabaja para cambiar su imagen negativa, aun cuando desde sus estatutos existan políticas reguladores de comportamientos indeseables, a como lo menciona un militante de un partido político en el estudio de Luis Humberto Guzmán y Álvaro Pinto:

La verdad es que todos los partidos políticos tienen su reglamentación de ética y sus penalizaciones para aquellas personas que de una u otra manera disientan de las decisiones que se toman. Aquí las decisiones que se toman es de una organización vertical, como deben de ser tomadas en cuenta dentro de una organización que funciona dentro de un orden burocrático (2008:pp.231).

Desde esta narrativa aunque se habla en un principio de que son regulaciones éticas, luego expresa que lo que en realidad interesa es mantener un orden dentro de la organización política con el fin de minimizar a los posibles críticos o, si lo viéramos desde el punto de vista de la lógica de que siempre todos y todas las/los militantes de un partido político, deben pensar igual; estaríamos hablando que aquellos/as que no lo hagan serian vistos como traidores. Una más de las contradicciones y debilidades/amenazas desde lo interno hacia la población, de las organizaciones políticas. ¿Qué significa entonces la clase política para una parte de la juventud?, Amelia Cruz comparte su opinión al respecto: La verdad, que para mí la clase política desde la historia es un grupo que vive para sus intereses, unos manipulan la revolución como tal, pero al final lo que han hecho por Nicaragua es burlarse, la economía está por los suelos, a pesar de que Nicaragua tenía recursos para poner manejar una economía estable (Amelia Cruz, 21 años).

Es un grupo de poca confiabilidad, percibido como una clase experta en manipular, en instrumentalizar la historia a su beneficio, para sus propósitos, irresponsable, que no aporta ni ayuda al crecimiento y desarrollo del país, de la nación y que no se toma en serio la tarea que los y las nicaragüenses les han encomendado, lo cual es de por si razón para la inestabilidad actual.


Las maneras de funcionamiento de la clase política se vinculan con la desinformación de los y las ciudadanos/as, lo cual podría ser un primer punto sobre el cual revisar y reflexionar, al respecto Eveling N. comenta: Para saber el aporte de esta clase política en la realidad antes debía de haber conocido los planes de gobierno de mis ex presidentes sorpresa NO los conocí es más ahora no los conozco lo poquito que se es porque los medios de comunicación buscan informarnos (Eveling Narváez, 22 años).

Aun conociendo los planes de gobierno, como se dice en lenguaje popular el papel aguanta todo, y en estos planes se pinta un futuro mejor para Nicaragua, el problema radica en que la distancia que existe entre el plan escrito y la voluntad real de los candidatos ya sea a nivel nacional o local, es enorme, y parte de la razón por la cual esto ocurre es que entre la clase política y la población hay una brecha enorme de perspectivas y de realidades, que se amarran desde la enfermedad de la dependencia desde la cual ninguno avanza, ninguna mejora y no se alcanza un mayor equilibrio social, sino todo lo contrario.

Sobre esta última reflexión Eveling menciona: Creo que lo único que han logrado es que las personas ya no quieran ir a votar (Eveling Narváez, 22 años).

El no querer ir a votar se traduce a decidir no participar en uno de los pocos procesos en los cuales la población siente que posee un lugar y puede hacer algo en la dinámica política del país. Lamentablemente los últimos hechos acontecidos en Nicaragua amenazan nuevamente la ya erosionada confianza en los procesos electorales o en la práctica política en general, las posibilidades de fraude o la agresión y coacción política desde las Juntas receptoras de votos, desde el día previo a las elecciones, desde los meses previos al negar la entrega de cedulas, desde el discurso de paz y tranquilidad que desde el gobierno se expresó en relación a las elecciones, en comparación con imágenes, videos, testimonios de lo contrario en diversos puntos del territorio nacional, gente amenazada, agredida, expulsada de las JRV, irrespeto por el proceso electoral, por la ley electora, intimidación política; son algunos de los elementos que se agregan a la valoración que la población, que los jóvenes se puedan construir en torno a la clase política y sus alianzas, pactos y juegos, sobre sus prácticas y vicios; es un tema por analizar.


Algunas conclusiones Existen diversos procesos a través de los cuales se construye una valoración de la clase política y de la cultura política en general de un país, de una nación, de una colectividad, partiendo de la información en los denominados medios de comunicación, de las narrativas familiares, de las enseñanzas desde el sistema educativo formal. Pero también ocurren procesos personales que aportan a poner bajo cuestionamiento el conocimiento previo y a asumir una postura y opinión más desde el propio análisis y el criterio del/la mismo/a joven que de otras personas. La clase política desde el imaginario de los y las jóvenes entrevistados/as esta compuesta principalmente por los partidos políticos, en un menor nivel por los empresarios y los líderes religiosos, siendo estos dos últimos entendidos como aliados. Las prácticas y los modelos de funcionamiento de la clase política nicaragüense es valorada de manera negativa, desalentadora y ceñida en la desconfianza al expresar que hábitos como la corrupción, el abuso de la condición de impunidad, la repetición de patrones antiguos relacionados con la represión, el abuso de poder, el autoritarismo, comportamiento como la intolerancia, la violación de la libertad de expresión, la ilegalidad y el deseo de permanecer en el poder son parte de las conductas que imposibilitan que la clase política sea valorada como algo positiva a nivel social. El aporte que se le podría asignar a esta clase política hacia la sociedad nicaragüense, es casi nulo, debido a que las practicas viciosas de los y las líderes políticos/as merman las posibilidad de una incidencia en positivo, sobre todo en aras a promover y potenciar capacidad, iniciativa y pensamiento crítico a través de un diálogo social incluyente; siendo el aporte que se relaciona con la clase política nicaragüense en negativo, en términos de promover dependencia, proselitismo, corrupción que limita la inversión en campos como una educación integral y de calidad y en el futuro del país, que generalmente no es visto o tenido como prioridad para las organización políticas que conforman la clase política analizada.


BIBLIOGRAFÍA Abélès Marc. 1997. La antropología política: nuevos Objetivos, nuevos objetos.

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Mosca Gaetano. La clase política.

Vargas, Oscar René. 2000. Corrupción, dinero y poder. Círculos del Infierno. Foro Democrático y CEREN. Nicaragua, Centro América.

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