Issuu on Google+

GIRO PROFESIONAL ¿Abogada de turno de oficio?- esa fue mi pregunta. Tan justa iba en mi economía en el despacho de abogados que opté por llevar casos de difícil resolución, penurias varias de divorcios empedernidos, maltrechas relaciones conyugales y negocios mal administrados por no decir, cualquier negocio hundido por una conocida codicia cortoplacista de los gestores. Todos ellos con trasfondo gris, casi negro, donde lo que privaba era el no pagar los servicios de un abogado ilustrado conocedor de sus tasas profesionales. Mi primer caso de esta nueva tipología consistía en defender a una agencia de viajes que solía vender un boleto diario falso por internet. Empecé a darme cuenta que lo primero que debía hacer era ir a una iglesia y encender un cirio. ¿Cómo iba a defender algo tan aplastantemente fraudulento?. Quizás debería incorporar a mi nuevo repertorio rezar diez Ave Marías.


Giro profesional