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En el programa de “El oído atento”, Fernando Palacios cuenta que en los últimos años ha tenido oportunidad de asistir a diferentes tipos de conciertos para niños y jóvenes. Analizándolos uno a uno, ha encontrado que hay gran dispersión entre ellos y que su calidad es muy heterogénea: entretenidos, aburridos, inteligentes, inadecuados, geniales, estúpidos… de todo un poco. Lo que sí ha descubierto es una cosa: a la salida siempre escucha las mismas expresiones: "un éxito rotundo", "una novedad", "un concierto arrasador". 3 objetivos:   

del aburrimiento Proponer espectáculos lúdicos Huir Recabar la participación

Lo importante de estos conciertos infantiles es que los niños se diviertan, sin importar la calidad de los conciertos. En cambio, Fernando Palacios cree que debería de haber otro tipo de intenciones como son: la calidad de contenidos, historia, el guion, la música, interpretación, puesta en escena, tratamiento original respetuoso y adecuado para las edades, crear mundos nuevos, desarrollar capacidades desencadenantes de fantasía, crear hábitos de comportamiento y de respeto a la obra de arte, saborear el silencio y familiarizarse con él… La crítica y la publicidad no tienen nada que ver con esto ya que no acude la crítica, y quienes van a los conciertos van concertados por cita previa y por esto no se necesita publicidad para reclamar la atención del público. Por lo que ni la crítica ni la cantidad de público son un balance fiable del existo de estos conciertos. El aplauso final tampoco puede ser considerado como medidor ya que los niños están acostumbrados a aplaudir constantemente en los espectáculos de manera intensa y breve. Además este aplauso puede ser manipulable e ilusorio. Los responsables de entidades culturales para asegurarse el éxito en los conciertos, organizan conciertos en los que suelen elegir una idea feliz para los niños y bandas sonoras para los jóvenes. Hay una gran complejidad en las respuestas de niños y jóvenes ya que estas son muy sensibles a todo tipo de influencias. Lo importante es todo lo que la obra aporta, la experiencia de haber asistido a una función de calidad, es decir, construir un gusto y ampliarlo desarrollarlo y profundizar en él a través de la obra. No ofrecer a los niños lo que les gusta porque ya lo tienen, sino ofrecer cosas nuevas que necesitan y que no son fáciles de conocer por los medios por los que se desenvuelven.


Los conciertos para niños