Issuu on Google+

No. 91

Arte - Cultura - Literatura - Historia - Sociedad

César Vallejo

título: EL GENIO Y SU SOMBRERO autor: CARLOS LANDINI

(16 / marzo / 1892 - 15 / abril / 1938) Yo nací un día que dios estuvo enfermo fragmento de poema Espèrgesia

“No es grato morir señor si en la vida nada se deja y en la muerte nada es posible, si no lo que se pudo dejar en vida” suplementoalebrije.blogspot.com C O L A B O R a n : J u d i t h Ca s ta ñ e da , E s t e p h a n i G ra n da , T e r e s a A n d r u e t t o, NE L LY A C O STA , CA R L O S L A NDINI , DA NIE L Q UINTA N A , J O R G E G UT Í E R R E Z y O C TAV I O CA R R A N Z A


5 de Abril de 2013•Pág II

Periódico Cómo?• Director Editorial: Carlos Gómez

Alebrije• Director: Gerardo Pérez Muñoz huauchi_perez@yahoo.com.mx

Levantar una ciudad Judith Castañeda Suarí I Barreras donde guarecerse del exterior se construyen muchas. Se improvisan varias veces. Barricadas, formaciones de artillería, muros de piedra, depende de lo agudas que sean las espinas de lo de afuera, así como de quien requiera la protección Quizá para un escritor baste con un espacio a solas, con silencios. Quizá. Pero para una mujer cuyas herramientas de trabajo son el papel y la tinta, la computadora o la máquina de escribir, no es suficiente sólo con un espacio al cual retirarse. Virginia Woolf lo menciona en un libro que comenzó como un texto para alguna conferencia sobre mujeres y novelas. Dinero y una habitación propia, además un gran lapso de tiempo libre de esos deberes aderezados con agua, jabón y trapos que recogen el polvo de los rincones.Tratándose de una mujer parece más difícil ejercer la literatura.Y sin embargo lo han hecho. Aunque se diga “casi no hay, y las poquitas que existen son malísimas”. La autora de La nueva ciudad de las damas, busca demostrar lo equivocado de dicha afirmación: ni pocas ni todas malas. Y al mismo tiempo, de su pluma nace un acto de rebeldía, un intento de tejer un árbol genealógico, como ella misma escribe en el portal de bienvenida de esta ciudad. Dentro del volumen publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México en diciembre del 2009, Eve Gil recopila una parte de los casi trescientos ensayos que conformaban hasta esa fecha su blog “La trenza de Sor Juana”, cuyo primer soporte fue un espacio en “el suplemento Arena de un zozobrante periódico Excélsior”, y desde los cimientos, los muros, las almenas, el puente principal, construye una ciudad–monumento entera, un sitio en el cual es posible reunir a escritoras de diferentes épocas y a lectores, a curiosos de esos que de vez en vez se asoman a una ventana, a una puerta entornada. La ciudad de la que autora sonorense es arquitecta lleva dentro de sus cimientos los bloques más antiguos: la primera escritora profesional, Cristina de Pizán, nacida en la Venecia del 1364 y autora de La ciudad de las damas, a quien Eve Gil rinde homenaje en el título de su obra, Murasaki Shikibu, nacida hacia el año 978, la responsable de la primera novela de la historia, o Aphra Behn, “primera dramaturga y narradora inglesa en ser remunerada por sus textos”, por ejemplo, prestan cuerpo y entorno para reforzar la firmeza de cada muro y así mantener a salvo las plazas, las calles y avenidas de un interior también lleno de callejuelas. Porque Eve Gil, además de abordar la obra de las habitantes de su ciudad, salpica en cada ensayo precisiones biográficas, hechos históricos y personajes relacionados con aquellas –“La diosa Fortuna, a quien Cristina alude con el mismo resentimiento que a una amiga ingrata, habría de jugarle una mala pasada: muere su poderoso protector, el rey Carlos, cuyos sucesores, si bien no la reprimieron, tampoco le prestaron mayor atención”, podemos leer en una de las primeras páginas, en el texto dedicado a Cristina de Pizán. Contrario a lo que en un principio pudiera pensarse, La nueva ciudad de las damas tiene la cualidad de lo ameno; la autora, como ocurre en otras de sus obras, parece estar sentada frente a nosotros, contándonos lo que le ocurrió en el trabajo, o describiéndonos la casualidad a través de la cual descubrió un libro nuevo en un pasillo muchas veces transitado. Por consiguiente, es posible recibir en su ciudad al lector común, al que después de revisar el índice muestra curiosidad por cualquiera de las escritoras sin ser un experto en literatura. Pero junto a dicha amenidad se encuentra presente el rigor en cada uno de los ensayos: lo vemos en la investigación al momento de redactarlos, en las lecturas detrás de ellos, algo que se refleja en las citas donde Eve señala editorial, año de publicación y en muchos de los casos, traductor.

título: LA LUCHA LIBRE autor: DANIEL QUINTANA II ¿Cómo se escoge a quienes integrarán una antología? Tal vez haya en dicho proceso una pequeña gota de lo arbitrario, la preferencia del compilador por un tema determinado, por la atmósfera, por las historias o por escritores específicos. No todos los lectores que se adentran en una antología, o en una reunión de textos en los cuales se aborda a diferentes autores, quedan conformes con la selección. Algunos dirán que faltó este o aquel, otros señalarán al que a su parecer no reúne los requisitos para figurar junto a los demás. Es casi una regla. ¿Cómo se eligieron los ensayos que dan cuerpo a La nueva ciudad de las damas? Eve Gil nos lo dice a la entrada. Este volumen “denuncia mis afectos más profundos, mis influencias literarias”, escribe, agregando que un amigo suyo afirma que ella, la autora, la arquitecta, se encuentra en cada uno de sus “relatos”. Dichos textos son su “autobiografía en clave”. Así, junto a aquellos cimientos antes mencionados, la obra incluye ensayos en los cuales se aborda a la mayoría de las mujeres galardonadas con el Premio Nobel de Literatura, pese a que la ideología y criterio de un par de ellas no ayudaron a crear empatía con la autora. Entonces podemos leer tanto datos biográficos como reseñas de algunas de las obras de Selma Lagerlöf o de Grazia Deledda, quienes, evocando las historias de su niñez sobre seres fantásticos una, y “contando la historia íntima de su pueblo, Nuoro, en Cerdeña” –donde se hablaba logudorese, dialecto variante del latín– la otra, son merecedoras de dicho premio en 1909 y 1926, respectivamente. A través de esta ciudad nos acercamos

•Consejo Editorial• Gregorio Cervantes, Joel Merino, Miguel Ángel Andrade, Araceli Toledo, Karen R. Kauffman, Judith Castañeda, Gina Lizeth, Oswaldo Camarillo y Corea Torres

• d i s e ñ o ed i t o r i a l • Martha García huauchi_perez@yahoo.com.mx


5 de Abril de 2013•Pág III

a otras Nobel, a Pearl S. Buck, por ejemplo, quien nacida en Virginia Occidental y premiada en 1938 –uno de los premios más controversiales que se han otorgado, dada la juventud de la escritora y lo escaso y apenas conocido de su obra–, narra a China, país en el cual residió cuarenta años de su vida. O a Toni Morrison, la primera y hasta ahora única mujer afroamericana que ha obtenido el Nobel de Literatura (1993), a una obra donde la discriminación, incluso entre los mismos negros, y los restos de una esclavitud abolida sólo de nombre se unen para tejer una narrativa llena a un tiempo de poesía y de tragedias, como la localización de una esclava fugitiva o el asesinato que al final significa el rescate, el escape último, para un bebé, esto en la novela Beloved. Así, a través de los temas que abordan, estas escritoras abren un pasadizo hacia cuestiones atemporales, universales, como la desigualdad, la preocupación por la situación de las mujeres, la pérdida de alguien cercano, el hecho de tener presentes fantasías y leyendas contadas durante la niñez por los mayores, junto a la cabecera, la violencia, por enumerar algunos. Junto a las narradoras, a las tejedoras de poesía y de obras teatrales, encuentran también un espacio quienes hacen del pensamiento el punto central de su obra. Simone de Beauvoir, Hannah Arendt, Susan Sontag. A través de los artículos que de ellas incluye Eve Gil en su ciudad, nos enteramos del casi poder premonitorio de Hannah Arendt, de su desconfianza ante la subida al poder de Hitler, ante el hecho que “los ciudadanos judíos fueran conminados por las autoridades parisienses… a registrarse voluntaria y pacíficamente como residentes ilegales”. Desconfianza que la llevaría a radicar fuera de su natal Alemania, primero en París y luego en Estados Unidos, donde el mismo sentimiento volvió a alertarla sobre “la posibilidad latente de otro régimen totalitario durante la persecución McCarthista”. Hannah Arendt y Simone de Beauvoir no se conocieron, pero “se hubieran caído gordas”, escribe la autora, ya que la alemana “decía sentir náuseas” de la ideología de Sartre. Simone de Beauvoir es otra de las autoras que encuentran sitio en La nueva ciudad de las damas, ciudad donde su cerebro de hombre y su desinterés por los trapos, por lucir femenina, no causan fastidio a nadie, donde se puede ser inteligente en vez de hermosa, esto último la obligación principal de las mujeres, en consideración del padre de la autora nacida en París a principios de 1908, y donde nadie

la considera diferente o rara por frecuentar lugares de mala muerte a causa de la necesidad de separarse de la hipocresía de la clase acomodada a la que pertenece y en la que, señala Eve Gil, “los jóvenes se atribuían el derecho a jugar con muchachitas de clase proletaria mientras encontraban una novia de su misma posición”. III ¿Qué dificultades enfrentan las mujeres para poder ejercer la escritura? Las calles de La nueva ciudad de las damas se ven atravesadas no sólo por la falta de dinero y de una habitación propia. En el libro se enumeran varias, por ejemplo la responsabilidad de apoyar económicamente a la familia cuando el padre muere, como debió hacerlo Sigrid Undset, Premio Nobel de Literatura 1928, deber que, por otro lado, no la frenó en la redacción de su primera novela: la escritora aprovechó las horas muertas en su trabajo de oficina, burló a su jefe, para poder terminar su Marta Oullie. Están de igual forma las labores domésticas y el matrimonio, actividades que sí obligaron a Sigrid a hacer un alto de siete años en su quehacer literario. Otro de los frenos para que una mujer sea escritora es su propia condición de mujer, o así lo parece, como lo pone de manifiesto la necesidad de firmar con un nombre masculino –o con Anónimo, como lo aventura Virginia Woolf en el tercer capítulo de su libro Una habitación propia: “Me atrevo a adivinar que Anónimo, que escribió tantos poemas sin firmarlos, era a menudo una mujer”–. La nueva ciudad de las damas nos da como ejemplo a James Tiptree Jr. cuyo nombre real era Alice Sheldon. Sobre el rostro de la autora, en su incógnita, podían caber todos los rostros. Cualquiera; el de un agente de la CIA, el de alguien con viajes a Shangai y temporadas en el Pentágono, el de un bebé en una fotografía donde resulta imposible definir el sexo del retratado. Pero siempre el de un hombre. James Tiptree Jr. no podría ser una mujer, escribe la autora, sí un alienígena, un agente de la CIA, o un alter ego de Salinger, pero no una mujer. ¿Por qué resguardarse detrás de un nombre masculino? Por el tema que la escritora aborda, o porque “todo sonaba mucho más interesante si provenía de un hombre”, dijo la propia Alice cuando reveló su verdadera identidad (aunque por otro lado, tal vez podría resultar más atrayente aún el hecho de que una mujer escribiera ciencia ficción), porque la voz de una mujer no es digna de escucharse al provenir de un ser inferior, alguien a quien el

conocimiento le sienta mal. Otra de las razones para escudarse detrás de un seudónimo, sea o no masculino, es lo mal visto que pueda llegar a ser un escritor en determinado círculo, como le ocurrió a la poeta Anna Ajmátova, a quien su aristocrático padre pidió no usar su nombre real cuando publicó sus primeros poemas. Con el transcurso del tiempo, las dificultades que una escritora enfrenta han ido cambiando. Algunas, incluso, llegan a toparse con obstáculos que, si bien no son exclusivos de los hombres, parece más fácil asociarlos al género masculino. Las amenazas de muerte son un ejemplo de ello. Y Eve Gil menciona dos casos en los dos últimos apartados de su libro. Uno es el de Anna Politkovskaya, asesinada en octubre del 2006 en un ascensor, cerca de su departamento. La periodista nacida en Nueva York, de padres soviéticos, declara “abiertamente yo no creo en Putin… no me gusta Putin…” y denuncia en su libro La deshonra rusa el río de sangre que es una “operación antiterrorista” en Chechenia. Este y otros escritos le acarrearán una “andanada de mensajes insultantes –como los que un grupo de militares rusos publicó en una carta abierta en marzo de 2001– y amenazas de muerte”. En el segundo caso, el que atañe a Ayaan Irsi Ali, autora de Infiel, la autobiografía de la mujer que se rebeló contra el Islam, la sentencia de muerte promovida por líderes islámicos aún no se ha llevado a cabo. La causa, denunciar el sometimiento de las mujeres dentro del Islam, colaborar con el director de cine Theo Van Gogh en un documental donde una joven increpa a Alá mientras otra porta un vestido de novia hecho trizas y consignas denigrantes. Amenazas, censura, las propias condiciones de vida… Aun con estos baches y otros, la ciudad que levanta Eve Gil dentro de estas páginas es transitable. En sus callejones y avenidas se puede respirar, hacer uso de la pluma, o sonreír mientras se lee un dato biográfico que involucra a Oscar Wilde, a Mary Shelley, con alguna de las autoras. Pero además, desde lo alto de sus murallas es posible avistar carreteras y puentes hacia otras zonas urbanas –la obra de las treinta y dos escritoras abordadas–, siendo esta cualidad de punto de encuentro y de fuga al mismo tiempo una característica más a destacar en La nueva ciudad de las damas.

Estephani Granda Lamadrid Juliette

Puedo sentir desde lejos el miedo cuando entristeces porque el mundo es un ruido de muñecas destrozadas un horizonte de óleos donde sólo cabes desnuda toda Tu corazón de mariposa ha sido atravesado por alfileres ya mil veces has huido al mar buscando la cura contra el olvido has enviado señales de humo y del otro lado nadie respondió Juliette tú conoces mejor que nadie esta Isla que ha sido tu casa has sembrado zarzas en el laberinto y refrescado con tu llanto el cuerpo de algún Minotauro Pero tu cuerpo es un pez uno de color azul aunque insistas en el magenta uno muy fuerte que ya sabe nadar a contra luz a contra noche sabes multiplicarte dentro de las fotos para no insistirte sola arriesgas tus costas vacías por temporadas cuando en tus venas la marea se hace luz

foto: jorge gutiérrez


5 de Abril de 2013•Pág IV

Octavio Carranza sábana

Dios te salve María,

del tedio, de la monotonía  de emerger a la noche sin una caricia, esperando una mano que te despoje  de las cadenas que sujetan tu alma. Llena eres de deseo, tu cuerpo tiembla de apetito carnal sofocado por el tedio,  ahogado en líneas paralelas. La pasión es contigo una constante una tenaz emoción que busca derramarse  por tus lavios de estrella. Bendita eres entre todas las mujeres pues tus senos son de súcubo, por tus piernas, tu piel, tu sonrisa. Bendito el fuego de tu vientre que anhela una erupción de orgasmos multicolores, ardientes, violentos, mágicos, aquellos que incineran la rutina.

Teresa Andruetto Foto de archivo Yo quería mandarle fotos a mi primo de Italia y te pedí que me sacaras una con la minifalda nueva y las sandalias de corcho. Una donde me vea linda, dije, y vos hiciste ésa donde estoy apoyada en la pared que da al patio de baldosas.Yo quería ser flaca y odiaba tener tetas, pero el pelo me caía sobre la frente. Quiero una foto que haga historia, dije, y vos hiciste ésa donde me veo todavía sin dolor. Me puse el vestido de salir, como un uniforme de viernes o domingo. Necesitás ayuda, pregunté, y vos dijiste, sólo un poco más de luz. El domingo estaba yéndose a otra parte, pero nadie había muerto todavía. Me pediste

título: desnudo autor: NELLY ACOSTA

que cruzara las piernas y yo me apoyé sobre la tapia, como una actriz de pueblo. Después le mandé a mi primo una carta con esa frase que me da vergüenza recordar y la frase que podría caber en boca de mis hijas, se mezcló con una historia de catecismo sobre las bodas de Canaá.

todos los

El Vuelo del Colibrí

viernes DE 5 A 7 de la tarde

se transmite por movimiento.tv

VOCES DE LA DIVERSIDAD Un espacio para la reflexión, el debate, las letras, la música, las culturas y las artes


Alebrije 0091