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a palabra Xupa porrazo o “caída de dos”, viene de la lengua zapoteca, del Istmo de Oaxaca El combate es la característica principal de esta disciplina propia del Estado de Oaxaca, particularmente de la región del Istmo de Tehuantepec, practicada el pueblo zapoteco. Se dice que el porrazo era el sistema de combate y que formaba parte del entrenamiento militar de los antiguos guerreros zapotecas. Al comienzo del combate cada competidor sujeta al contrario por la faja o ceñidor que lleva alrededor de la cintura. Esta forma de lucha implica el uso de la fuerza combinada con la astucia. Hay que desequilibrar al contrario, derribarlo y hacer que toque el suelo con la espalda, valiéndose de agarres o tipos de llaves. En ese instante finaliza el encuen-

tro. Durante el combate no se permite utilizar las piernas para derribar al adversario. Las jerarquías de los ceñidores son tres. Doó.-Mecate
Laari.-Tela
Guiidi.-Cuero El porrazo es una especie de lucha grecorromana prehispánica, en la cual vence quien logra colocar la espalda de su contrincante en el piso y le quita el pañuelo que lleva en la cintura. Siempre ha existido la teoría de que cada país tiene modalidades de lucha o artes marciales propias y éste es un ejemplo propio de nuestro país. El porrazo ha sido para Cristian Pineda el eje bajo el cual inició un proyecto que trastoca diferentes fenómenos de la cultura popular mexicana; en la cual dialogan, con este deporte zapoteca, los personajes rituales de los pueblos, la fe, la música-cumbia- y el arte del pancracio, la lucha libre.

suplementoalebrije.blogspot.com COLABORAN EN EL PRESENTE NÚMERO:Ulises Bernal, R osa Borrás, Jorge Lara, Omar Kuri y Mario Martell y C r i s t i a n P i n e d a }

pintura: l cristian pineda

L

El Porrazo / lucha libre


25 de Noviembre 2009•Pág II

Pe r i ó d i c o . . . C ó m o ? • D i r e c t o r : Pa b l o R u i z

Alebrije• Director: Gerardo Pérez Muñoz

Los poetas, siervos de la técnica

dibujo: l rosa borrás

Mario Martell

• C o n s e j o Ed i t o r i a l • Gregorio Cer vantes, Joel Merino, Roberto Martínez Garcilazo, Marco A. Cerdio y Cristian Pineda •diseño editorial• Isart GarciaCano

La poesía es más que una actividad literaria. En nuestros días se concibe al fenómeno poético como una actividad discursiva pero la poesía es una de las formas para humanizar a la técnica. Pero al parecer existen tendencias – muchas de ellas heredadas de las vanguardias sin tomar en cuenta a la historia- para volver al poema un mecanismo auto-referencial y vacío de contenido, aduciendo la “autonomía del texto literario”.  Poemas que no dicen nada y que sólo reproducen una serie de códigos fosilizados y normados por ciertas posiciones de la crítica literaria, verdaderos pastiches involuntarios, clonaciones circulares, reproducciones de poemas de una línea de ensamblaje. Frente al pensamiento racionalista y a la metafísica de la presencia que le han dado un horizonte a la técnica se requiere presentar estos horizontes de la técnica no como los únicos horizontes sino solamente como horizontes posibles de un frenético diálogo. De este modo ciencia y poesía dejan de ser actividades alejadas entre sí que miran en perspectivas contrarias para volverse a encontrar. De la violencia de la Metafísica a la que alude Adorno no se siguen más Auschwitz tampoco una reacción tecno-fóbica como la del Unabomber sino más bien un pensamiento de la fruición, que le quite a lo humano su centralidad, a la metafísica su carácter de fundamento último de la realidad, para devolver a una condición donde lo humano es sólo otro forma de lo “existente”, piensa Gianni Vattimo. La poesía humaniza a la técnica cuando a la racionalidad instrumental se le confronta con el rostro de lo otro, cuando el icono le devuelve el sentido al fragmento, es así, que la hospitalidad del fragmento permite que los dioses vuelvan a morar en la tierra, entre los humanos. La filosofía si quiere volver a sus orígenes necesita dialogar con la poesía y con lo corpóreo de la danza, volverse comunitaria y palpable, reconocer sus límites y los límites de lo humano,  para esto necesita escuchar; volverse local para escuchar el rumor benévolo del mundo esto no puede hacerse al margen del tiempo, es decir, fuera de la historia sino dentro de la historia que es a la vez tradición, diálogo, comunidad y memoria. Cualquier actitud que recupere ese ethos nos resulta prometedora y nos sana. En un mundo desacralizado rehuimos a esos saberes del cuerpo que nos permiten encarar a la enfermedad y a la muerte; la técnica sólo nos invita a replegarnos frente a estas realidades para vivir alienadamente en la tecnología. El imperio del modelo racionalista exhibe a lo “humano” como lo existente-primordial oscureciendo a través de su discurso todas las otras formas de vida a las que reconoce como actividades pero no como saberes. La reacción de Adorno ante la metafísica como violencia o las declaraciones de Lipovetsky, de Lyotard, de Vattimo, de Virilo, diagnostican la pérdida de lo comunitario. Para dominar al mundo había que volverlo vacío, desacralizarlo, volverlo inerte y mecánico, sólo así la ciencia podía imponerse como modelo del conocimiento. Los objetivos de este anteproyecto son delimitar las distinciones metodológicas entre lo técnico, lo tecnológico y la ciencia. Además, de recuperar los discursos, saberes, mitos y prácticas que muestran a lo humano como un existente más y que al mismo tiempo nos devuelven nuestra memoria óntica de lo humano. El mito ha sido desplazado por la naturaleza de la técnica, junto a este alejamiento del mito se encuentra también lo que filósofos como Heiddegger han denunciado como un “olvido del Ser”. En este escenario, la reducción de la filosofía a la literatura ha sido vista como una amenaza al pensamiento racionalista pero de lo que se trata ahora es de acercar a otro tipo de fenómenos que ha olvidado la metafísica occidental para darle paso a una relación entre los hombres y el Ser que desmonte todo las tentativas del pensamiento racionalista sólo como una tentativa entre otras. En este anteproyecto buscamos que se revitalice el diálogo entre la filosofía y las demás ciencias humanas. También intentamos tender puentes entre el pensamiento filosófico contemporáneo y las experiencias estéticas. De lo que se trata ahora es volver al hombre humano, es decir, nos enfrentamos a la pregunta ¿qué es volver al hombre humano? Para encarar esta pregunta contamos con varias herramientas.  Principalmente las que provienen de las tradiciones filosóficas contemporáneas de la hermenéutica — tanto Paul Ricoeur como Gadamer—; pero también de las reflexiones filosóficas de autores como Levinas que han desarrollado una tarea radical para fundamentar su pensamiento no en la pregunta de “¿qué es esto?” sino de “¿quién es esto?”  dándole una prioridad a la ética sobre la ontología. Consciente de esta diversidad vale la pena hacer una pausa, devolverle a la poesía su carácter histórico, rescatarla de sus sectarismos y de sus misiones suicidas y evitar que se vuelva una comparsa de la técnica, porque lo que requerimos es una poética del cuerpo, una danza y la voz comunitaria de los poemas que no son islotes de “autonomía literaria”.


25 de Noviembre 2009•Pág III

Terciopelo en Mi menor Araceli Toledo

Para F. “Hay un acuerdo de brujas en Gibraltar que todo amor perpetuo deberás matar cuerpo sobre cuerpo y cuerpos sobre el mar el mar de los caídos (…)” La balada de Donna Helena, Fito Páez. Es ahí en ese lapso humeante cuando sentada a media espalda

caídas las

piernas en tintura de violín aspiro el entrecejo verde olivo de tu parpadeo remembranza destilada en pardo cimarrón ¿Cómo obviarte y desentenderte de este vacío mientras busco confundir verdades frente a láminas espejo-lentejuela índigo matiz en distorsión?

Antepongo lejanías espesuras depuradas por cíncel bronce aleteo de hojarasca en remolino Ónice felino en acecho de sílabas menguantes Disección de nostalgias enraizadas en la palma de tu mano fuga transparencia de auras remota apostilla de tu voz Tu voz acaso desfigurada cera del tiempo desmemoriado testigo de esta ambivalencia que perturba que invoca reflectores Terciopelo angustia refugiada en mi menor

fotografía: l heriberto cano

maria todorova

Radoy Ralin (1923-2004, pseudónimo de Dimitar Stoyanov) es el poeta a quien los búlgaros solían atribuir durante décadas los chistes y epigramas dirigidos a políticos y fenómenos sociales. Conocido más como poeta satírico, Ralin, no obstante, destacó también en la poesía lírica, siendo la constante en toda su obra el gusto por el aforismo, la expresión sintética e intensa de sentimientos y pensamiento. Entre los poemarios publicados por Radoy Ralin se pueden señalar “Chiles picosos”, “Cuaderno del soldado”, Conclusión”. El poema “Tercer emblema” pertenece al libro de “Talud”.

Tercer emblema

Ya mis secretos perdieron sentido, Ya dócil, la ambición se durmió. Y largos, tan largos son los caminos. Cerquita, la única, mi muerte quedó. Traducción del Búlgaro l María Todorova Gueorguieva


25 de Noviembre 2009•Pág IV

traducciones maria todorova

Stanka Péncheva (1929) es considerada como una de las poetisas más leídas por las búlgaras, no precisamente por ser una escritora feminista, sino por haber sabido reflejar con honestidad desnuda en su poesía los sentimientos más profundos de la mujer en las diferentes etapas de su vida: la juventud, la edad madura, la vejez.

Espejo quebrado

Cuelga de la pared, en su marco apretado, Todavía brillante, pero confuso: La verdad conocida añora, Una duda tremenda le quiebra, Cada imagen en dos, Mitades sin simetría. Las dos de reojo se miran por la rendija Y una a otra se niegan. Llevado casi a la locura, al pobre espejo Se aferra, desesperado, el marco aprieta…

dibujo: l rosa borrás

Mientras tanto, el intelecto resquebraja el todo, Y a esto, solemos llamarlo conocimiento.

Dos ancianos

Aquí puedo platicar con Dios, Yo de mi jardín y él, desde el suyo. Platicamos largo y tendido, no hay prisas, En fin, a ambos el tiempo nos sobra. Callamos de pronto, mientras allá, arriba, se prende alguna supernova, O aquí, abajo, una culebra se esconde bajo la piedra. Viejos somos, los dos Y solos estamos En un universo que tan incómodamente se va ensanchando, Con aires que se cuelan y cruzan por todos los huecos. ¿Pues, qué más nos queda, Si ya hace mucho nuestros mundos hemos creado? Tan solo sentarnos solemnes, Tocados con aureola o con un viejo sombrero de paja Y hacer como que todavía hay mundos que de nosotros dependen. Por fin, a mí me gana el sueño. Dios, amoroso, me tapa con una cobija de estrellas Y, aún más solitario, se queda velando en medio de su triste universo.

Traducción del Búlgaro l María Todorova Gueorguieva

Alebrije 0014  
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