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Junio 4, 2009 • Boston, Massachusetts

El periódico hispano más leído de Nueva Inglaterra

IRAK

Suplemento Especial

Destino de desaparecidos obsesiona a familiares

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Las memorias del Ketty

Un espía disparó la bala que cambió a Alemania Occidental

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Desorden cerebral que pasa desapercibido con facilidad


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Junio 4 al 10, 2009 • Suplemento Especial

Andanzas y vivencias

Las memorias del Ketty César Sánchez Beras csanchez@siglo21.com

SANTO DOMINGO, República Dominicana. No tengo la fecha exacta de cuando lo construyeron, quizás en otro escrito corrija el dato de su edificación o amplíe con una estadística estas simples notas, pero cuando llegué a la capital dominicana ya el cine, eufemismo para describir aquel lugar, estaba casi en decadencia. Estaba, quizás está todavía, ubicado en la calle Marcos Ruiz, mejor conocida como la 20, y su esquina al norte colindaba con la calle Moca. Eran los primeros meses de 1978 y el mundo era tan pequeño, que todavía Rusia era dueña de la mitad del mundo, la bachata era música de guardia ‘cobrao’ y New York era la meca del sueño americano. Cuando mi primo Gilberto Guerra me llevó, puse en duda su buen gusto y las bondades que él promocionaba del Ketty. De lejos se alcanzaba a ver su portal mugriento. Sus vendedores de friquitaquis, versión dominicana de un sándwich de cuarta categoría, consistente en dos lonjas de pan de agua con una delgadísima muestra de salami salpicado de una rara salsa llamada Pique. La fila era enorme y había que usar las dos manos para mantenerse en ella: Una, la

derecha agarrada al hombro del que avanzaba para evitar que alguien se metiera entre ambos, y la otra, apretando la cartera o el bolsillo delantero del pantalón, para que alguien no te timara en el intento. Todavía en la fila y próximo a la entrada me asaltaban las dudas de si seguir o devolverme. No lo hice por aparentar una hombría que me faltaba, pero la verdad era que estaba atemorizado con los que alborozados gritaban delante de mí, y con los que impaciente maldecían a mis espaldas. Pero como la cara también es parte del código de la hombría, puse mi peor cara y logré el camuflaje que me permitía seguir allí a pesar del nerviosismo mío y las malas palabras de los asiduos al cine. Goliat, que era como se llamaba el portero, era parte del rito de la iniciación al Ketty. Debía medir algo más de 6 pies y con una corpulencia física que recordaba los gladiadores romanos. Una década después me enteré de que era homosexual y yo que me enorgullezco de ser plural, todavía no creo que aquel mastodonte era afeminado en otra faceta de su vida. Ya dentro, el Ketty impuso sus reales y lo que contaba mi primo Gilberto era totalmente cierto. Era un lugar sacado de una narración truculenta, un

híbrido del realismo mágico escrito a dos manos entre García Márquez y José Donoso. Aquello era demasiado para mi adolescencia pueblerina y conservadora. Ni siquiera las bacanales europeas, ni las orgías romanas, ni las noches de juergas de Singapur, deben de tener la virtud de una catarsis tan exuberante para el espíritu macondiano y caribeño como aquellas noches de cine de pueblo. Todos los rostros parecían irrepetiblemente únicos, pero hermanados en una misma ilusión, todos buscaban en la magia del séptimo arte, esos momentos de plasticidad y deleite que le robaba el gobierno de Balaguer, la miseria de la clase baja, las redadas de la policía, las frustraciones de no ser alguien en la escala de valores burgueses, la necesidad de satisfacer el ego, la carencia de mujer, la falta de energía eléctrica, el no tener seguro médico, el no poder comprar un carro, el irse y volver en la misma yola hacia Puerto Rico, la solemnidad de la miseria que se mira a la cara día tras día, cuando se sale a buscar el trabajo que sea, a la hora que sea, para ganar lo que sea. Dentro del Ketty el mundo se detenía y reinventaba. Todos se gritaban y se amaban al mismo tiempo, todos se sabían

iguales en su condición de ser natural, en su membrecía del habitad de una desgracia común, viajeros del mismo naufragio, argonautas en las mismas noches de infortunios. Por eso te pedían una colilla sin aún conocerte, por eso te brindaban un trago a“picoebotella” sin haberte visto antes, por eso guardias y civiles se celebraban sus mutuos pecados y vergüenzas, y aunque refugio común de gentes de todas las calañas, las peleas eran pocas, quizás porque allí ser varón era un título de nobleza y ser cobarde una afrenta improbable. Si, allí dentro, el mundo era otra cosa.

Los Clásicos del Ketty:

Salvo algún estreno de último minuto el Ketty tenía un horario invariable, el cual lograba una audiencia compacta, dirigida, que no se aventuraba presenciar algo que no estaba en agenda. Los lunes: solamente películas de sexo. Y allí mi generación que tenía prohibida la revista Playboy, hizo culto al onanismo viendo de primera mano, clásicos del cine porno como: El sexo que habla, Amor en las minas, Enmanuel en África, La edad de la inocencia, Garganta Profunda, con la actuación inmejorable de Linda Lovelace, Los caballeros de la cama redonda y muchas otras.

Los martes: Cine de acción. Aunque no teníamos Rambos ni Terminators, nos deleitamos en grande porque el Ketty presentó a Los doce del patíbulo, Donde las águilas se atreven, Papillón, Un puente sobre el Río Kwait, Las ratas del desierto, y un montón de películas de vaqueros, del oeste interpretados por actores italianos, discriminados en su mayoría.

Los sábados: Suspenso. Y fue allí donde lloramos todos con John Voight por la actuación “El campeón”, lloramos con Juliá en Tango bar, Con Victorio de Sica, en “Nos amamos tanto”, con Sonia Braga en “Doña flor y sus dos maridos”y sobre todo con “Un hombre llamado Flor de Otoño”, cinta vanguardista sobre la homosexualidad en España.

Los miércoles: Artes marciales. Aún no llegaba Jet Li, ni Van Dan, pero Chen Kuan Tai y Bruce Lee eran los héroes indiscutibles de una muchachada que no estaba globalizada ni tenía la cibernética como pan nuestro de cada día.

Los domingos eran dobletes. En la tarde matinée para los niños, con los cartones animados del momento, con las aventuras de Rin tin tin, con Lazie, con El Llanero Solitario y las aventuras de Gullivers. En la noche, estreno de estrenos. Como eran dos películas por el precio de una, doblete de calidad presentado por el Ketty, al terminar una tanda y en lo que un “Tiguere en una Vespa, buscaba la otra tanda que recién terminaba en el Cine Marlboro, nosotros los asiduos de aquella catarsis, comentábamos la actuación de Vicente Fernández en María la Bandida, criticábamos a Lee Van Cliff en El bueno, el malo y el feo y nos hermanábamos en un mundo que aunque pobre, todavía tenía la gracia de las cosas simples, porque del portón mugriento para dentro, el Ketty era otra cosa.

Los jueves: Misterio. Sombras tenebrosas era un clásico, porque todavía los vampiros le temían a la cruz y a los rayos del sol. Los monstruos hecho a mano en los laboratorios no soñaban con llegar a Robocot, los extraterrestres eran verdes y feos y El túnel del tiempo era lo más cercano a la cuarta dimensión. Los viernes: de comedias. Cantinflas era mi favorito, pero estaban El Gordo y el Flaco, Resortes, Clavillazo, Los tres chiflados, Abbott y Costello y La Pantera Rosa, con el soberbio tema de Henry Manzini.


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Suplemento Especial • Junio 4 al 10, 2009

Alemania Oriental

Un espía disparó la bala que cambió a Alemania Occidental BERLIN. Se le conoció como “el disparo que cambió a la república”. En 1967, el asesinato de un manifestante sin armas, por parte de un oficial de policía en el Berlín Occidental, desató un movimiento de izquierda en protesta y puso a la conservadora Alemania Occidental en rumbo a evolucionar hasta el progresista país en que se ha convertido hoy día. Actualmente, un hallazgo en los archivos de la policía secreta de Alemania Oriental, conocida como la Stasi, ha puesto de cabeza la percepción de Alemania sobre su historia de Posguerra. El asesino, Karl-Heinz Kurras, si bien trabajaba para la policía de Berlín Occidental, también actuaba en esa época como espía de la Stasi por Alemania Oriental. Es como si las muertes de cuatro estudiantes que fueron baleados en la Universidad Estatal de Kent por la Guardia Nacional de Ohio hubieran sido cometidas por un oficial encubierto de la KGB, aunque las reverberaciones en Alemania al parecer han sido más profundas. “Marca una enorme diferencia saber si John F. Kennedy fue asesinado por una persona incontrolable que anda por ahí o por un agente del Servicio Secreto que trabajaba para el Oriente., dijo Stefan Aust, el ex editor en jefe del semanario de análisis noticioso Der Spiegel. “Yo nunca, nunca pensé que esto pudiera ser cierto”. La revelación de que un grupo de investigadores, al estar indagando sobre las muertes de agentes de inteligencia en el Muro de Berlín y en Alemania Oriental, había tropezado con los expedientes de Kurras suscitó una diversidad de incómodos temas que, repentinamente, son el centro de un debate nacional. Para la izquierda, la verdadera lealtad de Kurras yace en los cimientos del movimiento de protesta de 1968 en Alemania. El asesinato suministró el claro razonamiento para la oposición del movimiento a lo que sus integrante veían como un estado violento e injusto, cuando de hecho el supuesto villano

Ruby Washington, The New York Times

Nicholas Kulish* The New York Times/Siglo21

“Stasi City” en una toma de video al interior de lo que fue la sede de la policía secreta de Alemania Oriental. fascista del folclor popular de la izquierda era en sí un socialista comprometido. Está el atemperante recordatorio de la infiltración de la Stasi en las estructuras de Alemania Oriental, pero también el interrogante sobre si fue mucho más profundamente de lo que se ha descubierto alguna vez. El alcance de la Stasi en Alemania Oriental es bien conocido; la Canciller alemana, Angela Merkel, dijo apenas hace unos días que el servicio de seguridad había intentado reclutarla, pero que ella se había negado. El interrogante más insidioso que hizo surgir la revelación está en saber si Kurras pudiera haber estado actuando no solamente como un espía, sino también como un agente provocador, intentando desestabilizar a Alemania Occidental. Como lo expresó el periódico Bild am Sonntag en un titular, al referirse al poderoso ex líder de la temida dependencia de seguridad de Alemania Oriental, Erich Mielke,“¿Le Dio Mielke a él la Orden de Disparar?” Los historiadores que desenterraron los 17 volúmenes de expedientes que revelaron la doble vida de Kurras dicen que no existen pruebas para respaldar la teoría en cuanto a que la Stasi estuvo detrás del asesinato. Funcionarios de la

Angela Merkel.

ciudad se han resistido a llamamientos populares por parte de grupos de las víctimas y otros para que se enjuicie de nuevo a Kurras. Lo exoneraron el mismo año que tuvo lugar el tiroteo bajo cargos de asesinato sin premeditación y posteriormente se le permitió reintegrarse a la fuerza policial, una vez que el veredicto se sostuvo. En una entrevista con el diario Bild, Kurras, de 81 años de edad, confirmó que él había estado en el Partido Comunista de Alemania Oriental.“¿Debería sentirme avergonzado de eso o de algo?”, dijo Kurras. En cuanto a la Stasi, él declaró al periódico: “¿Y qué si trabajé para ellos? ¿Qué importancia tiene? Eso no cambia nada”. Kurras no niega que él le haya disparado al manifestante,

Benno Ohnesorg, en la parte trasera de la cabeza, pero ha dicho que el disparo fue accidental. Negó los registros en los cuales se muestra que le había pagado el servicio de seguridad, y dijo que los agentes que habían puesto esos detalles en su expediente; deben haber estado llenando sus propios bolsillos. Kurras nació en Prusia Oriental y se ofreció como voluntario para el servicio militar en 1944, cuando tenía 16 años de edad. Poco después de la guerra, los soviéticos lo encarcelaron durante tres años en el campo de concentración de Sachsenhausen. Era conocido como un entusiasta coleccionista de armas y excelente tirador. Sin embargo, él empezó a llevar una doble vida en 1955, cuando acudió a las autorida-

des de Berlín Oriental y pidió mudarse a Alemania Oriental y sumarse a la policía allá. Más bien, con base en archivos desenterrados por los historiadores Helmut Mueller-Enbergs y Cornelia Jabs, le ordenaron quedarse con la policía en Berlín Occidental mientras espiaba para la Stasi, y su nombre cuando trabajaba de manera encubierta era Otto Bohl. Si Kurras al parecer encajaba en la etiqueta del“policía fascista”, Ohnesorg, cuyo apellido se puede traducir literalmente como “sin complicaciones”, daba la imagen de la más inocente de las víctimas, él era un estudiante que también escribía poesía, estaba casado y su esposa esperaba a su primer hijo, cuando fue a una manifestación en contra de una visita de estado por parte del Presidente iraní, Sah Mohammed Reza Pahlavi. La muerte de Ohnesorg tuvo un poderoso efecto movilizador. La fotografía de una mujer acunando su cabeza mientras él yacía en el suelo está entre las imágenes más icónicas de Alemania. Los estudiantes promedio que pudieran nunca haberse sumado al movimiento de protesta de 1968 fueron movidos a la acción.Y en lo que fue una nota más oscura, eso se convirtió en la principal justificación para acciones violentas por

parte de grupos terroristas como la Facción del Ejército Rojo y el Movimiento Dos de Junio, que incluso tomó su nombre del día que Ohnesorg fue asesinado. “La mayor indicación en el camino hacia la violencia no fue lo que la gente pensaba que era”, destacó Aust, quien también escribió un libro sobre la Facción del Ejército Rojo. “El solo hecho que él fuera agente del Este cambia muchas cosas, sea o no que él haya actuado bajo órdenes”. Si bien el gobierno de Alemania Oriental puso de relieve el asesinato con fines propagandísticos, la disensión e insurrección sembrada por el tiroteo fue temporal y tuvo la consecuencia no planeada de convertir a Occidente en una alternativa mucho más atractiva al Oriente en el largo plazo. Con base en Marek Dutschke, la muerte de Ohnesorg encendió la modernización de Alemania Occidental, conduciendo a mayor democracia, igualdad de sexos y libertad sexual. “Alemania no se habría convertido en este lugar liberal, no de la misma forma, si este suceso no hubiera ocurrido”, afirmó Dutschke. *Victor Homola y Stefan Pauly contribuyeron con este reportaje.


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Jim Wilson, The New York Times

Junio 4 al 10, 2009 • Suplemento Especial

Iraq sigue siendo una ciudad violenta y sin seguridad para nadie.

En Iraq

Destino de desaparecidos obsesiona a familiares Timothy Wailiams y Suadad Al-Salhy The New York Times/Siglo21 BAGDAD. Durante la peor violencia sectaria de Irak en una tarde hace tres años, el hijo de 13 años de edad de Anam Diham salió a comprar vegetales. Nunca regresó. Desde entonces, Diham ha agotado los ahorros familiares de toda una vida intentando encontrar al muchacho, quien solía pasar los días con su padre recorriendo las calles de Bagdad en busca de monedas tiradas en el piso. Ella ha viajado a grandes prisiones de Estados Unidos y a cementerios en pequeños poblados. Y al igual que lo han hecho cientos de personas más, en su mayor parte mujeres cubiertas por abayas negras, ella a menudo se para pacientemente formada afuera de oficinas gubernamentales, a la espera de reunirse con

funcionarios que, abriga la esperanza, le tengan noticias. Nunca las tienen. Después de todo este tiempo, nadie puede decirle si su hijo está vivo o muerto. “Todo lo que me hace falta es encontrar alguna pista sobre él”, hizo hincapié Diham, madre de siete menores, en fecha reciente mientras estudiaba cientos de fotografías de cuerpos no identificados en la morgue.“Me gustaría construir una tumba para ir a visitarlo. Nada más que eso”. Ella estudió aproximadamente una cuarta parte de las fotografías antes de marcharse, demasiado alterada para continuar. Diez mil iraquíes están registrados como desaparecidos desde que empezó la invasión estadounidense hace seis años, aunque el gobierno iraquí reconoce que sus cifras probablemente representen apenas

una pequeña fracción del número real. Se cree que la mayoría de las personas desaparecidas están muertas. Pero, incluso aquellos cuyos cuerpos han sido hallados no siempre son identificados rápidamente; el Dr. Munjid Salah al-Deen, administrador de la morgue central de Bagdad, dijo que su personal trabajaba en la identificación de 28,000 cadáveres tan sólo correspondientes a los años del 2006 al 2008. Las autoridades están obstaculizadas por algunas de las crueldades de la guerra y la pobreza que trae consigo: Algunos cuerpos están mutilados y resulta difícil identificarlos, al tiempo que escasean los recursos para que nuevos forenses manejen la enorme carga de casos. No obstante lo anterior, las familias también ponen en duda la determinación del gobierno iraquí para investigar

los casos, al tiempo que grupos como la Cruz Roja han estado asumiendo una participación con respecto al tema. “El problema de los desaparecidos es enorme”, comentó Dibeh Fakhr, una de las portavoces de la oficina iraquí del Comité Internacional de la Cruz Roja. “Las familias tienen el derecho a saber, y los gobiernos tienen la obligación de ayudarles a que averigüen qué les ocurrió sus seres amados”. En algunos casos, las víctimas han sido liberadas luego que se efectuaron pagos por su rescate. Otras veces, sus cuerpos sin vida son hallados varios años más tarde, luego de haber sido extraídos de un río o excavados de una de las tumbas masivas que se siguen encontrando a lo largo de todo el país cada pocas semanas. Los parientes dicen que la falta de información por parte del gobierno los ha dejado en un limbo: sin querer reconocer

que un ser amado probablemente fue asesinado, pero tampoco creyendo que él o ella sigue con vida. El precio de no saber no sólo es emocional; en la sociedad dominada por los varones de Irak, también existe una consecuencia práctica de la ausencia de finalidad. En la mayoría de los casos, hasta que el gobierno declara la desaparición de un jefe de familia del sexo masculino, la esposa es incapaz de cobrar prestaciones, llevar a cabo un funeral, contraer matrimonio nuevamente o tener acceso a la cuenta bancaria de la familia, que normalmente está a nombre del marido, durante cuatro años. Algunas familias han recurrido a reclamar un cadáver que saben que no es su ser querido, para que las mujeres puedan tener acceso al dinero que necesitan para vivir, destacó el oficial de

una morgue de Bagdad. Kamil Amin, uno de los directores del Ministerio iraquí por los Derechos Humanos, la dependencia a cargo de ayudarle a la población a que localice a los desaparecidos, dijo creer en fecha reciente que se debería hacer más por ayudarles a las familias de personas desaparecidas, particularmente a aquellas cuyos principales ganapanes han desaparecido. Su ministerio, comentó Amin, está dando su máximo esfuerzo por manejar la carga de trabajo. “El gobierno tiene la responsabilidad moral con estas familias”, notó. “Nosotros pensamos que casi todos los desaparecidos fueron asesinados por terroristas, pero el sistema legal requiere de pruebas”. Existe una diversidad de factores contribuyendo a las demoras para resolver los casos, con base en or-


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Christoph Bangert, The New York Times

Suplemento Especial • Junio 4 al 10, 2009

Los seis hijos que quedan en la casa a Anam Diham. ganizaciones de ayuda y el gobierno. Irak solamente tiene un laboratorio de análisis de ADN y capacidad limitada para congelar muestras, casi la mitad de las provincias del país no cuentan con patólogos forenses, y una falta de coordinación entre dependencias gubernamentales da como resultado que tanto el ejército como la policía iraquíes extraigan cuerpos de tumbas sin informarle primero al Ministerio de los Derechos Humanos, perdiendo a menudo en este proceso valiosa evidencia para la identificación. Más aún, Irak no tiene una base de datos central para intentar vincular a los más de 15,000 cuerpos no-identificados que se han sepultado de manera anónima en los últimos años, con una lista de nombres de los desaparecidos. Tampoco existe un registro de víctimas de la violencia sectaria que hayan sido enterradas

informalmente en lotes sin señalizaciones. Incluso si los familiares creen que encontraron a un pariente desaparecido, con frecuencia necesitan la ayuda de laboratorios del gobierno para estar seguros. Muchas víctimas de la violencia sectaria fueron decapitadas, les amputaron extremidades o les hicieron perforaciones en el cráneo, lo cual los vuelve menos reconocibles. Los cadáveres de otros han terminado en estado de descomposición, dejando tan sólo fragmentos de hueso, ropa desgarrada y sandalias de plástico como pistas. A veces, la identificación se reduce a una suposición, un vago recuerdo de la camisa vestida el día que un marido desapareció o qué diente había perdido un hijo antes en un accidente. Ghaniah Ayed Mudhi, quien vive en la ciudad industrial de

En el barrio Shuala de Bagdad, Fadhilah Harfish ha conservado la habitación que pertenecía a su hijo de 25 años, Muhammad, como él la dejó sólo un poco más limpia. La cama está hecha. Las cortinas están corridas. Sus camisas cuelgan pulcramente dentro de un armario. Los parientes quitaron las fotografías de Muhammad que había en la casa porque, al verlas, Harfish a veces pasaba horas llorando. Baiji, en el norte de Irak, tiene otro hermano, dos primos y dos cuñados que han estado desaparecidos desde 2006. Su hermano, Muhammad Ayed Mudhi, dejó tras de sí a cuatro niños y otras 11 perso-

nas que dependían de él. Desapareció luego de ser sacado de su camioneta en un retén. Más tarde, un desconocido llegó a la casa de la familia exigiendo el equivalente de 7,000 dólares por su devolución. La familia pagó el rescate, pero Ayed Mudhi, quien tendría 29 años si estuviera vivo, sigue desaparecido. En el barrio Shuala de Bagdad, Fadhilah Harfish ha conservado la habitación que pertenecía a su hijo de 25 años, Muhammad, como él la dejó sólo un poco más limpia. La cama está hecha. Las cortinas están corridas. Sus camisas cuelgan pulcramente dentro de un armario. Los parientes quitaron las fotografías de Muhammad que había en la casa porque, al verlas, Harfish a veces pasaba horas llorando. La familia ha visitado morgues, cárceles y cementerios, llegando incluso a comunicarse con integrantes del grupo Al-

Qaeda en Mesopotamia y la milicia conocida como Ejército Mahdi, sin resultados. Muhammad, quien era profesor, había estado trabajando como chofer de taxi antes de su desaparición, trabajo común entre iraquíes que no pueden encontrar empleo relacionado con su carrera. De la misma forma, conducir taxis estaba entre los trabajos más peligrosos durante la cúspide de los asesinatos sectarios. Él desapareció una mañana de diciembre de 2007, en las primeras horas de su día laboral. “No puedo dormir por las noches”, dijo Harfish, sollozando.“No puedo olvidarlo. Él es como mi aliento”. La familia de Diham, cuyo hijo de 13 años de edad desapareció mientras compraba vegetales, ha estado invadiendo lo que solía ser una base militar en el barrio Amiriya de Bagdad. Ellos sobreviven reciclando

latas de aluminio que pepenan de un gran basurero, localizado a unas cuantas decenas de metros de su hogar. El vidrio de las ventanas fue destrozado por las explosiones de coches-bomba, y no hay propiamente una puerta de entrada al frente, sólo una franja de tela blanca. Una de las habitaciones está llena de pilas de latas vacías a la espera de ser embolsadas. Entre las escasas posesiones de la familia hay dos mulas blancas y un televisor. Diham dijo que había decidido parar la búsqueda de su hijo. Meethaq, debido a la frustración y fatiga. Sin embargo su marido, Basim, quien llora ante la sola mención del nombre de su hijo, juró que seguiría buscándolo. “Este caso ha agotado nuestro dinero”, dijo, sentado sobre un deshilachado tapete. “Pero no me detendré hasta que encuentre algo”.


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LIBROS

Junio 4 al 10, 2009 • Suplemento Especial

Ángeles y Demonios:

Errores colosales de Dan Brown El éxito de un libro lo define una serie de elementos y/o factores que van Rafael Rodríguez desde los Hernández* niveles de ventas hasta la calidad del libro. Lo que nos sugiere la idea de que no todos los libros exitosos son de buena calidad literaria. Recién acabo de leer el thriller “Ángeles y Demonios”, del reconocido escritor norteamericano Dan Brown, el mismo autor del bestseller internacional “El Código Da Vinci”. Es casi imposible hablar de un libro sin tener que mencionar el otro, pues aparte de tener el mismo personaje principal, ambos son prácticamente la misma historia en diferentes escenarios.

Si bien“El Código Da Vinci” narra una serie de acontecimientos que se desarrollan a partir del asesinato de un renombrado científico, “Ángeles y Demonios” no deja este elemento fuera de su trama. Pero esta vez el escritor hace un uso deliberado sobre uno de los temas que más llaman la atención: la Iglesia Católica; y más que un uso deliberado, ataca de manera contundente la integridad de esta institución. Más allá de un thriller, la trama de la historia nos sugiere a un autor resentido que busca traer del pasado errores cometidos por la Iglesia Católica y que ya han sido bastante trillados. Como ya he dicho, la trama —la cual se desarrolla en la plena Ciudad del Vaticano— inicia con el asesinato de un científico que acaba de crear

un invento que cambiaría el destino de la humanidad: la antimateria, la cual podía ser de gran ayuda a la humanidad pero a la vez era una poderosa arma de destrucción masiva. Este nuevo invento es robado y puesto en el Vaticano con la intención de desaparecer la Santa Sede. El resto de la historia transcurre entre asesinatos a sacerdotes, mentiras y la incesante búsqueda de la antimateria que pretende desaparecer la Ciudad del Vaticano en unas seis horas. El autor da por verdaderos hechos de los que jamás se ha tenido certeza, y esto desdice bastante de la integridad de la información que ofrece el thriller, además de otras imprecisiones que van desde fechas y ubicaciones hasta datos relativos a la Iglesia Católica y el proceso de la elección papal.

Me parece que el autor —en su afán por desprestigiar y satanizar algunas de las prácticas más sagradas de la Iglesia Católica—, ha cometido errores colosales. En el caso de la venida de Jesucristo para expiar nuestros pecados, dice que esta historia proviene de un ritual azteca llamado Quetzalcóatl. Este rito es posterior al cristianismo, y el contacto entre la cultura americana y la europea no se da sino hasta mediados del siglo XVI. Sería imposible citar todos los errores que contiene el libro. Asimismo, a diferencia de las clásicas historias de asesinos y héroes, en ésta los que predominan y los que reinan son los malos, incluso los que se consideraban buenos resultan ser malos; por eso a la obra le iba mejor el título de “Más demonios que ángeles”.

*RAFAEL RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ nació en 1986 en La Vega, República Dominicana. Es autor de la novela “La cruz de nadie”, publicada por Isla Books Publishing.

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Suplemento Especial • Junio 4 al 10, 2009

Temas espirituales

Santos de junio

En el año 1195 nació en Lisboa, Po r t u gal, el h o m b re Águeda Villamán* que sería canonizado 37 años más tarde por ser el más milagroso y elocuente defensor de la clase humilde y acusador de los abusos de poder. Fernando de Bullones, como fue bautizado por sus padres al nacer, adoptó el nombre de Antonio cuando decidió dedicar su vida a Dios. Por tradición, San Antonio es invocado en momentos de necesidad cuando hemos perdido toda esperanza. De nuestros ancestros recibimos esta oración: “San Antonio milagroso Tú devuelves lo perdido, Por tu poder milagroso Socórrenos que estamos afligidos”.

En el espiritismo, llamado Papá Legbá, se le asiste por trece días con velas marrones, pidiendo lo deseado, y hay testimonio de millones que han recibido la gracia que se le pide. Amigo entrañable de san Francisco de Asís, se le concedió la gracia de hacer milagros estando vivo; y dicen que su lengua aún se conserva viva. Siendo el más humilde de los frailes, Antonio pudo demostrar su elocuencia, haciendo vibrar multitudes, cuando sus coherentes y emotivas palabras reclamaban justicia para los desposeídos. Se le llamó Antonio de Padua porque en el convento de Arcella, que está ubicado cerca de esa ciudad, fue donde vivió y murió el 13 de junio del año 1231. La fecha para recordar el aniversario de los

santos está relacionada con el día en que ellos mueren, a excepción de san Juan Bautista, que nació el 24 de junio, el cual es celebrado en San Juan, Puerto Rico, adonde regresan los nativos y extranjeros para asistir a celebraciones. Todos acuden al mar para repetir el bautismo, pues es de todos sabido que san Juan fue bendecido en el vientre de su madre, cuando María, embarazada de Jesús, fue a visitar a Isabel para dar gracias por los dos embarazos. Años más tarde, Juan el Bautista, bautizó a Jesús en el río Jordán, para cumplir con las profecías. La tradición dice que si recortas tu pelo el 24 de junio, este crecerá sano y abundante. Siguiendo con las tradiciones, el 27 de junio se celebra el Perpetuo Socorro, reclamando la ayuda

de la Virgen que lleva este nombre para nunca estar desamparados. Cuenta la leyenda que la pintura que representa esta Virgen la llevaba en su equipaje un importante señor en su viaje en barco por el Mar Mediterráneo en el siglo XV. Comenzó una tormenta y el barco se salvó milagrosamente cuando el caballero pidió protección a la Virgen del Perpetuo Socorro. La vida de los santos mencionados nos dejan un mensaje de fe, no importa sus creencias religiosas. Sus historias enseñan que el ser humano, cuando dedica su vida a mejorar otras vidas, deja un legado y será recordado con respeto y admiración.

*ÁGUEDA VILLAMÁN es autora de libros especializados en temas espirituales. Dirige el Centro Espiritual Águeda, en Nueva York.

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Salud Personal:

Desorden cerebral que pasa desapercibido con facilidad Jane E. Brody The New York Times/Siglo21 Edward Ferguson es un ingeniero civil que vive en Vancouver, Washington, que se retiró a los 65 años de edad de un empleo manejando contratos multimillonarios. Cinco años más tarde, él no podía llevar una cuenta de cheques, caminar sin caer, conducir un automóvil, controlar su vejiga o reconocer a su nieta. En vez del activo retiro que él había anticipado, Ferguson, actualmente de 74 años de edad, pensaba que pasaría el resto de su vida en una silla de ruedas, incontinente y luchando para combatir la demencia. Diez médicos fueron incapaces de decirle qué estaba mal, pero en una búsqueda en Internet que hizo su hija, encontró una condición que al parecer coincidía con sus síntomas: hidrocéfalo de presión normal, o HPN. Este desorden se relaciona con una acumulación de fluido espinal en los ventrículos del cerebro, ocasionando presión sobre nervios que controlan las piernas, el equilibrio, la vejiga y la función cognitiva. “Es como si el cerebro hubiera regresado al estado de un bebé”, dijo en una entrevista el Dr. Michael Kaplitt, neurocirujano en el Hospital Presbiteriano de Nueva York/Centro Médico Weill Cornell. “Al igual que bebés, las personas que presentan HPN caminan con lentitud y sus pies van muy separados entre sí; son incontinentes y no tienen memoria”. Kaplitt denomina lo anterior como “una clásica triada de síntomas” que debería alertar a los médicos ante la posibilidad del HPN. Sin embargo, esta enfermedad a menudo es confundida con la demencia, mal de Alzheimer o de Parkinson o algún problema de la columna vertebral. O se atribuye a la edad, pues casi todos los afectados son mayores de 55 años.

Vida en la incertidumbre

“Yo era la persona más frustrada del mundo”, porque ni

Diagnóstico y tratamiento

un médico nos dio un solo diagnóstico real”, comentó la esposa de Ferguson, Elva. Las sospechas de la hija de Ferguson con el tiempo llevaron a una diagnóstico preciso a través de una resonancia magnética y pruebas neurológicas. Los Ferguson también encontraron al Dr. Jeffrey Chen, el director de neurotraumatismo por el Sistema de Salud Legacy en Portland, Oregon, quien tiene amplia experiencia en tratamiento de esta condición, la cual a menudo es reversible. Dos días después de una cirugía para instalar un desvío programable que aliviaba la presión sobre los lóbulos frontales de su cerebro, Ferguson caminó de lado a lado de la habitación por primera vez en un año. Fue capaz de pensar y escribir con claridad, y su incontinencia mejoró. Actualmente, la pareja Ferguson espera con impaciencia

su 56 aniversario. El Sr. Ferguson, quien había contemplado la posibilidad de suicidarse, considera que la vida le dio otra oportunidad.“En un punto dado, no vi la luz al final del túnel”, destacó, “y ahora, sencillamente es hermoso”.

Problema corregible

Nadie sabe con qué frecuencia ocurre la enfermedad de hidrocéfalo de presión normal, pues con muchísima frecuencia se pasa por alto o se diagnostica erróneamente. Los estimados van de 50,000 a 375,000 personas en Estados Unidos, con mayores probabilidades que la cifra superior sea la correcta, notó el Dr. Mark Luciano, neurocirujano en la Clínica Cleveland. “Hay muchísimas personas por ahí con un problema corregible que suele atribuirse a la edad avanzada”, notó el Dr. Luciano.“Cuando el problema se corrige, es como rescatarlos del olvido. Un pequeño

A fin de localizar grupos de apoyo y centros que pueden diagnosticar y atender el Hidrocéfalo de Presión Normal, quizá desee visitar el sitio en Internet creado por Codman, el fabricante de un desvío programable, en: www.lifenph.com. porcentaje de personas que padece demencia -- quizá de 10 a 15 por ciento -- realmente padece HPN”. El desorden fue reconocido y recibió su nombre en 1965. Sin embargo, la mayoría de los médicos que atiende a personas de edad avanzada no está consciente de ella o no logra pensar en ella cuando atiende a pacientes con síntomas clásicos, aunque confusos. En la mayoría de los casos, las causas del HPN son desconocidas. Algunos pacientes habían sufrido una severa lesión a la cabeza, embolia,

meningitis y tumor cerebral, quizá varias décadas antes, lo cual pudiera haber ocasionado cicatrices o inflamación que interfirió gradualmente con el drenado de fluido espinal. Kaplitt explicó que cada día, el cerebro produce normalmente “aproximadamente dos latas de refresco de fluido espinal”. Este fluido protege al tejido blando del cerebro, mismo que flota en el cráneo. Producido en las profundidades del cerebro, el fluido espinal fluye a través de una serie de canales hasta los cuatro ventrículos del cerebro, saliendo finalmente al exterior del cerebro y la columna vertebral. Cada día, la misma cantidad de fluido espinal que se produce debe ser reabsorbido en el torrente sanguíneo. Pero, si algo desacelera u obstruye su camino, este se acumula en los ventrículos, los cuales se expanden y presionan a los nervios del cerebro.

El hidrocéfalo de presión normal se diagnostica de la mejor forma a través de un equipo que incluya a un radiólogo, un neuropsicólogo y un neurólogo o neurocirujano experimentado en distinguir esta condición. La mejor pista suele venir de un cuidadoso historial médico, ya que el HPN típicamente empieza con problemas para caminar, informaron Luciano y su colega, Dr. Ronan Factora, geriatra en la Clínica Cleveland, el año pasado en la revista de Geriatría. Los daños cognoscitivos no suelen preceder a los problemas para caminar, notaron, pero cuando efectivamente ocurre así, o cuando la demencia ya se volvió severa, la respuesta al tratamiento es menor. La incontinencia, que empieza como urgencia para orinar, puede ocurrir en cualquier etapa de la enfermedad, y con frecuencia empeora debido a problemas para caminar o demencia. Si bien no existe una sola ruta para alcanzar un diagnóstico, si se sospecha de HPN, una tomografía o una resonancia magnética del cerebro pueden revelar uno o más ventrículos agrandados, lo cual es una de las características esenciales de la enfermedad. En una resonancia magnética, dijo Kaplitt, el fluido espinal a menudo es brumoso o turbio. El tratamiento de HPN requiere de insertar un desvío en el cerebro para drenar el fluido espinal que se acumula y desviarlo hacia el abdomen, donde puede ser reabsorbido al torrente sanguíneo. El desvío ideal cuenta con una válvula y puede ser reprogramado para que regule el drenado. Una nueva cirugía está entre las posibilidades si el desvío termina drenando demasiado o muy poco fluido espinal. Si bien este desvío no es una cura para el HPN, en el 70 a 80 por ciento de los pacientes que se benefician de este procedimiento, pudiera darles una década o más de vida casi normal, notaron los expertos.

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Suplemento The New York Times de Siglo21.

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