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La mejor creación de Idalia

Desde hace 26 años Adalia consiente a los habitantes de Montemorelos con el mejor pie de Manzana de todo el estado. Por Sibia Aguilar y Gabriela Villegas En 1992 se inauguró la cafetería y pastelería “El palacio”, fundada por Don Edmundo Davila Escamilla y Adalia Irma Trejo De Dávila, lugar que ahora es regionalmente reconocido por su pie de manzana, la estrella de su negocio. Dalia, de 76 años, cuenta con 52 años dedicándose a la repostería. Esa experiencia que ella ha adquirido a través de los años le dio la oportunidad de crear sus propias recetas, con el propósito crear algo diferente y mejor a los demás productos del mercado. “La famosa receta del pie de manzana”, cuenta Adalia, “me la dio una familiar de Estados Unidos. Cuando la preparé la verdad no me pareció, la gran cosa, así que poco a poco fui modificando la receta hasta que logre lo que ahora todo conocen como mi pie de manzana. Se podría decir que cambié por completo la receta que me habían dado”. Definitivamente el cambio que le realizo al pie fue un gran éxito, ya que lo hizo altamente reconocido en toda la región, y del el se derivaron otros productos


tales como las famosas empanadas sin azúcar, que es una buena opción para las personas que no pueden comer demasiada azúcar por enfermedad. Mientras pela las manzanas, al fondo en la cocina suena una licuadora que revuelve el frosting que lleva encima de la manzana. La cocina se llena de un delicioso aroma que viene a ser la combinación del olor de la manzana, el azúcar, la mantequilla y canela que hacen que te eleves, incluso el aroma traspasa las pesadas puertas de madera hacia la calle. Es un olor delicioso que es imposible no probar.

Mientras la cafetería se va llenando de personas que llegan a degustar los alimentos, Adalia le pide a una de sus ayudantes que comience a desmoronar las galletas para la base del pie, mientras afirma como se siente al elaborar el pie: “Cada vez que hago uno, siento como si fuera la primera vez. Esa incertidumbre de pensar en como se verá y sabrá al final me emociona siempre”, platica Adalia, mientras sus arrugadas pero increíbles hábiles manos, revuelven con una espátula la costra o galleta que utiliza para el pie con una habilidad, como aquella persona que es docta en este arte en especifico. Anteriormente Adalia y su esposo, originarios de Montemorelos habían tenido un restaurante llamado “El jaguar” y al lado de el tenían su pastelería que había sido el negocio de toda su vida. Después cerraron ese establecimiento y abrieron lo que ahora es “El palacio”. Entre risas y recuerdos Adalia afirma que el nombre fue elección de su marido, ya que se le hizo fácil ponerle así porque se encontraba justo en frente del palacio municipal y porque creía que era un buen nombre para que el negocio pudiera ser rápidamente identificado.

Al entrar a la pastelería se siente la sensación de traspasar a otra época, gracias a la arquitectura del lugar que te remontan a los tiempos antiguos coloniales de México. Sus puertas altas y pesadas de madera, muy tradicionales de barrio, las ventanas de proporción grande y protección de hierro que parecen contar historias del antiguo Montemorelos en épocas de nuestros abuelos, embellecen y dan fuerza al local, pero sobre todo el delicioso aroma de manzana y canela envuelve el lugar, haciendolo aún más hogareño y acogedor.

Adalia sentada cómodamente en una silla frente a su caja registradora nos cuenta como nació el restaurant tan solo con unos cuantos platillos tales como: tortas, hamburguesas y sandwich, pero unos 6 meses después ya tenían una carta muy


extensa de recetas como antojitos, comida regional, almuerzos y claro, sus famosas tartas y pies. Mientras Adalia cuenta como avanzó rápidamente su proyecto, se esboza de su cara una sonrisa de orgullo y satisfacción, como cuando se logra una hazaña importante. Mientras camina lentamente a la cocina arrastrando sus pies, cuenta la decisión que tomaron su esposo y ella de mover el negocio a un lugar más estratégico. “Creo que al cambiarnos de local la pastelería se fortaleció. No perdimos clientes, ya que todos nos siguieron al nuevo establecimiento y desde allí comenzamos a ceder de una manera extraordinaria” menciona Adalia mientras , delicadamente, apila rodajas de manzana, para después cubrirlas con un delicioso frosting elaborado a base de leche condensada, queso tipo filadelfiia y vainilla, que despide un aroma delicioso, imposible de no probar. Mientras le preguntamos a Adalia cuantos pies hace aproximadamente por día, nos dice que no tiene un número exacto, ya que a ella le gusta elaborarlos conforme se vayan vendiendo. “No puedo saber a ciencia cierta los pies que venderé al día, solo puedo ir calculando mediante la demanda que haya” El negocio se ha preocupado por su imagen y han decidido invertir para tener una identidad corporativa definida que les permite tener una identidad propia dentro de los nichos de pastelerías y cafeterías. Sus productos gozan de buena aceptación en la comunidad haciéndola la pastelería más famosa de toda la ciudad, entre ellos se encuentra el icónico pie de manzana, el pie de queso, pie de limón, pie de nuez y una extensa diversidad de pasteles que se han ido agregando a la carta con el pasar de los años. “Cuando vas al Palacio” menciona Lilia Velasquez, cliente asidua del restaurant, y ves que la mesera se acerca con tu pie de manzana, sientes una emoción enorme, quieras acabártelo todo tu sola y no compartirle a nadie” afirma mientras se ríe. También Gladys Cantú que por años ha frecuentado el negocio, menciona que “aunque actualmente la ciudad ha crecido en cuanto a lugares que ofrecen comida y repostería, el palacio siempre ha sido un lugar icónico, no solo por su pie de manzana, sino también por el sazón de sus comidas, el jugo de naranja, por su arquitectura y la sensación que te produce comer en un lugar como este, no sé… se siente como estar comiendo en un lugar hogareño y familiar, parecido como a la casa de la abuela.”

Con orgullo Adalia expresa que su pequeña empresa cuenta con una certificación ISO 9001, que le dan a los restaurantes que proveen productos pensados en las necesidades del cliente. Nos presume que la certificación es única en toda la región y


menciona también que distintos medios de comunicación como TV azteca y TELEVISA se han interesado en la historia de su negocio y la ha entrevistado dos veces queriendo conocer mas sobre los inicios de el restaurant y también sobre el maravilloso postre que ha cautivado el paladar de toda una ciudad. En noviembre de 2013 fallece Don Edmundo, dejando el negocio en manos de su esposa e hijos, quienes hasta ahora han sabido dirigirlo y administrarlo sabiamente, haciéndolo prosperar. Su hija Catalina es su mano derecha en la elaboración de pasteles y pies, y su hijo Edmundo se encarga de la administración del negocio. Aparte de ellos, cuenta con un personal de trabajo excelente, “cada día es un placer venir a trabajar a este lugar”- afirma Yolanda que es trabajadora del restaurant, “es un lugar lleno de tradición, de comida preparada con amor y sazón.” Antes de partir del palacio, Adalia nos regaló una rebanada del pie que con tanto amor y delicadeza estuvo preparando mientras la entrevistábamos. Al probar esta delicia vinieron a nuestras mentes algunos recuerdos personales estando en familia, sentados en la mesa, mientras el pie permanecía en el centro esperando ser degustado.


Crónica "La mejor creación de Adalia"  

Crónica que cuenta el legado de un restaurant emblemático de Montemorelos y su famoso pay de manzana.

Crónica "La mejor creación de Adalia"  

Crónica que cuenta el legado de un restaurant emblemático de Montemorelos y su famoso pay de manzana.

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