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Se volvió a mirarme con los ojos muy abiertos. —¿Estás diciéndome que no te acostaste con nadie hasta Sed? ―Podía escuchar el escepticismo en su voz y lo fulminé con vehemencia. —Dieciocho malditos meses Jax. ¡La primera vez que folle después de ti! Dieciocho largos malditos meses y todavía se sentía como traición incluso entonces —le grité—. ¡No te atrevas a girar esta conversación en mi contra sólo para hacerte sentir mejor! Pareció triste por un momento, sus dientes superiores mordían furiosamente su labio inferior —¿Has esperado mucho tiempo por mí nena? —Sí Jax —dije en voz baja—. Y ahora... No creo que pueda simplemente dejar todo aquí por esto. Te moviste demasiado rápido Jax —dije tristemente—. Y... para mí nuestra relación lo era todo. Mi vida, mi alma entera, sólo respiraba por ti Jax, pero tú... tú acabaste dándote por vencido con nosotros demasiado pronto. Él frunció el ceño aún sumido en sus pensamientos y vi las muchas emociones que cruzaban su rostro. —No fue así nena. Nunca me olvidé de ti, nunca te olvidé, y nunca te saqué de mi corazón. Simplemente porque me folle a alguien no significa que yo no te amara nena. —Sin embargo, estabas dispuesto a pensar eso de mí Jax —planteé en voz baja. La tristeza en sus ojos se apoderó de mi corazón, pero tenía que ser fuerte. Tenía que hacerle comprender lo que había hecho. —Sí —dijo, asintiendo débilmente. Ahora estaba hundiéndose, el dolor en su rostro me partió en dos, pero no había nada que pudiera hacer o decir para cambiarlo. Nuestra relación estaba condenada al fracaso, inalcanzable e imposible. —No creo que pueda hacerlo de nuevo nena —susurró suavemente mientras sus ojos perforaban los míos y fruncí el ceño. —¿Hacer qué? —pregunté en voz baja mientras tomaba su mano en la mía, tratando de aliviar algo de su dolor. —Dejarte nena. Cerré mis ojos y suspiré pesadamente. —Lo sé bebé, pero tenemos que hacerlo. No puedes dejar a los chicos tirados y yo no puedo hacerle eso a mí muchacho —dije con tristeza. La angustia en su rostro reflejaba la mía mientras ambos aceptábamos lo inevitable. Nuestras mentes reconociendo que no podíamos estar juntos, pero nuestros corazones se rebelaban contra la verdad.

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Shocking heaven room 103  

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