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—¡Mientes! Ella sacudió la cabeza con tristeza. —¿Por qué crees que nunca llegué a ayudarte? No pude llegar a ti después de que... ¡después de que lo mataran! Me arrastré hacia atrás desesperada por escapar de sus mentiras. Mi papá era un hombre bueno que no haría... no haría eso... —No... —le susurré. Su rostro se arrugó de dolor por mi dolor. —Pero tú, tú me los dejaste después de que él muriera... —le discutí. Ella suspiró profundamente. —Sí Eve, lo hice. Era demasiado tarde para mí en ese momento. Sabía que era una madre de mierda, infiernos, soy una madre de mierda. Había seguido a tu padre durante tantos años porque no me había dado otra opción. ¡Siempre había que hacer lo que decía Robert! —dijo con resentimiento—. Haz esto Lisa, haz aquello Lisa. Haz a estos hombres felices Lisa. Tengo que anotar puntos Lisa. Abre las piernas Lisa... —¡BASTA! —grité, tapándome los oídos con las manos. —¡NO EVE! ¡Ya es hora de que lo sepas! Tu verdadero padre... él... Negué rápidamente, me tapé los oídos y empecé a cantar en voz alta. —Por favor, para... —gemí. Las lágrimas corrían por nuestras mejillas cuando finalmente lanzó su secreto mejor guardado, su mayor dolor y su más grande pena. —Él me amaba Eve, tan condenadamente tanto. Él adoraba el suelo que pisaba. Me hacía sentir como una princesa. —Tenía los ojos vidriosos por los recuerdos—. Iba a dejar a Robert por él. Estaba tan enamorada de él. Era mi único ¿sabes? Como tú y Jax Eve... tan jodidamente enamorados. Él era mi alma, mi vida. —Un enorme y sucio sollozo mocoso escapó de sus labios—. Robert, él... él lo cazó Eve, él lo cazó como a un animal y... y... y yo nunca lo volví a ver. Lo apartó de mí... Iba a vomitar. Busqué frenéticamente por la habitación cualquier cosa en la que hacerlo pero era demasiado tarde. Estalló por todas partes, junto con mi mente. Vi a mi madre caerse de la cama y empezar a gatear hacia mí, sus manos y rodillas arrastrándose en el frío suelo de baldosas con el soporte del goteo rodando detrás de ella mientras trataba de alcanzarme. Me quedé inmóvil mirándola fijamente mientras se acercaba. El rostro blanco reflejaba su obvia agonía, pero fue su dolor emocional el que me rasgó cuando finalmente me sujetó y por fin, por fin, sostuvo a la hija que sólo quería su amor. Finalmente me amaba. Y me lo dijo una y otra y otra vez.

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Profile for Shusuke Fuji

Shocking heaven room 103  

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