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Sólo me pasé un poco de la raya Eve. Sacudí mi cabeza. —Mamá, tú siempre te pasas de la raya, pero nunca habías terminado en un hospital —insistí y me detuvo con la palma de su mano. —Estoy bien Eve. ¡Ya olvídalo! Entrecerré mis ojos al ver la mentira en sus ojos pero decidí dejarlo, visto que estaba a la defensiva. —Entonces, ¿por cuánto tiempo te quedarás cariño? —preguntó, su comportamiento metamorfoseando a la personalidad de una madre amorosa. —Sólo hasta mañana. Tengo trabajo, y Jax tiene una presentación. Ella asintió, pero vi la desilusión en su rostro y sentí la usual culpa asomarse. Se volvió hacia Jax. —¿Eres parte de una banda cariño? Él solo asintió. Ella asintió ausentemente y amé que no estuviera consiguiendo la atención que quería de él. Dejé mi taza vacía en la mesada. —Llevaré a Jax arriba. Probablemente necesita refrescarse después del viaje —me excusé ante ella pero la verdad es que realmente quería que Jax pasara unos minutos sin sus ojos encima de él. Jax se disparó del banquito, como si estuviera aliviado de que lo arrastrara hacia otro lado. Recogió nuestros bolsos mientras lo guiaba hacia mi cuarto y suspiré pesadamente tras cerrar la puerta detrás de nosotros —Por Cristo, nena —suspiró y yo hice una mueca. —Sí, lo siento. Debería haberte advertido cómo era. Dejé que Jax husmeara por mi cuarto de la adolescencia mientras yo visitaba el baño. Tras cerrar la puerta me incliné sobre el lavatorio, agarrándolo tensamente y respiré hondo. La urgencia me superaba y luché por controlarla. Abrí el agua fría, esperé hasta que estuviera bien helada y puse mis muñecas debajo, conté hasta llegar a treinta. Mis manos estaban azules para cuando las saqué, pero la picazón aún se sentía en mis venas y cada folículo velloso de mi cuerpo molestaba. —¡Mierda! Comencé de nuevo con agua fría y el conteo, pero esta vez di un golpecito con mi pie con cada número que contaba. Había llegado a 24 cuando entró y me sentí avergonzada de que me atrapara. —Nena, ¿te pasa algo? Asentí y seguí la cuenta hasta llegar a cuarenta. Jax había comenzado a llenar la bañera y la llenaba con una buena cantidad de crema de baño. Tomó mis manos y las llevó a ambas hacia su boca, plantando un beso en cada palma.

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Shocking heaven room 103  

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