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16 opiniÓN siglo.21

MIé 29 06 11

Pupitre roto

Bajo la lupa

Cabezas arrasadas

Tremenda situación de violencia

Virgilio Álvarez Aragón

Verónica Spross de Rivera

Sociólogo

ECONOMISTA

valvarez@siglo21.com.gt

L

a detención del general Héctor Mario López Fuentes, jefe del Estado Mayor del Ejército en 1982-83,ha despertado la molestia de todos aquellos que sin ambages justifican la estrategia militar de tierra arrasada, la violación de mujeres, la tortura, la desaparición forzada y el asesinato de todos aquellos que de una manera u otra discrepaban con el régimen autoritario, corrupto y antidemocrático que los militares le impusieron al país durante más de 30 años, y que en muchas acciones incluyó al entorno familiar y social de los opositores, estuviesen o no levantados en armas. Con conocimiento de causa, varios formadores de opinión intentan confundir a las nuevas generaciones simplificando los hechos, lo que en muchos e innumerables casos, como ha quedado de sobra demostrado, fueron perpetrados en contra de personas desarmadas o, cuando armados, luego de reducidos torturados y asesinados sin mediar juicio. En sus exposiciones muestran los hechos con un simplismo infantil: los alzados en armas, sus vecinos, familiares y amigos debían ser arrasados para salvar una supuesta democracia y tradiciones culturales que, como el autoritarismo y la violencia, consideran inherentes a la identidad guatemalteca, siempre y cuando se practiquen desde el poder y en beneficio absoluto de los grupos que por siglos han detentado las riquezas del país. Para ellos los esfuerzos porque esos crímenes se aclaren y se juzguen son simplemente actos de venganza. De una manera más que vergonzosa nos quieren imponer miradas estáticas sobre el pasado, justificando prácticas violentas y sanguinarias, pero paradójicamente quejándose de la corrupción y violencia de hoy. Autócratas con disfraz de demócratas rellenan páginas de diarios y tiempo en programas de radio y televi-

vspross@siglo21.com.gt

P

I: JULIO LAGO

En Guatemala se aplicó también la estrategia de inteligencia arrasada.

sión defendiendo los crímenes en nombre de una libertad mal conceptualizada. Victoriosos, no se imaginan que las instancias aún débiles de nuestro sistema de justicia puedan juzgar a los que hicieron de la guerra su negocio y de la tortura, la violación, el asesinato y la quema de personas su práctica profesional. Lo triste de todo esto no es, sin embargo, que algunas voces se alcen para defender a los directamente responsables de tantos crímenes. Lo trágico es que la detención del Sr. López Fuentes ha pasado casi desapercibida para el grueso de la sociedad, demostrándose con ello que el silencio y la impunidad que se nos han impuesto por décadas ha logrado su efecto, llevándonos a una indiferencia casi generalizada con relación a los crímenes de lesa humanidad. Todo ello, consideramos, tiene una explicación, en Guatemala no sólo se aplicó como política de Estado la estrategia militar de la tierra arrasada. Se aplicó también la estrategia de inteligencia arrasada. Los asesinatos del Lic. Julio Camey Herrera, en diciembre de 1970, y el del Dr. Adolfo Mijángos López, en enero de 1971, parecen haber sido el inicio de una práctica sangrienta que pronto se convertiría en política de Estado. Poco a poco se fue eliminando, con lujo de fuerza y total impunidad ,a todo aquel que desde el salón

de clase, la curul del Congreso, la dirigencia estudiantil o el servicio público cuestionaran la política entreguista, el autoritarismo o el modelo económico imperante. De Colom Argueta a Yurrita Cuesta, de Guerra Telhaimer a Jesús Marroquín, de Andrade Roca a Julio Segura, de Rita Navarro a Guadalupe Navas, de Oliverio Castañeda a Alejandro Cotí, para citar sólo algunos ejemplos, Guatemala fue llenando sus cementerios de intelectuales y académicos asesinados en la flor de su producción y vida profesional. Acribillados en pleno día y a vista de todos. Sus asesinos siempre se refugiaron en los centros policiales y militares, sin que el Ejecutivo militarizado y el sistema de justicia a sus plantas se preocuparan por aclararlos. Hoy cosechamos el fruto de tales crímenes. La clase política es monocorde y monotemática. El debate político e ideológico está ausente. Impera y se impone el individualismo y el oportunismo. Y aunque el desmantelamiento del Estado y la conversión en mercancía de todos los bienes públicos nos tiene al borde de la eclosión social, los jóvenes, aquellos que dentro de poco gobernarán y dirigirán el país, apenas si saben lo que es la justicia y la equidad, mucho menos tienen posibilidad de indignarse ante los crímenes cometidos por sus padres y abuelos.

or la cercanía de esta fecha con el Día del Maestro, usualmente habría dedicado espacio para reconocer a los buenos docentes, que día a día están trabajando arduamente en el aula, luchando con empeño por preparar a sus alumnos para la vida y el mundo del trabajo. La carencia de útiles, libros de texto y de alimentación escolar, que son la realidad diaria en muchas escuelas, no hace sino recalcar la importancia que tiene para los estudiantes contar con un maestro que hace la diferencia. Mi reconocimiento a los maestros y maestras que se esfuerzan porque sus alumnos aprendan y se preparen adecuadamente para la vida. Sin embargo, dada la tremenda situación de violencia que estamos viviendo, el homenaje a los docentes será breve para dar espacio a un llamado a la acción que permita frenar esa ola de criminalidad que en junio ha segado la vida de muchos guatemaltecos. Desde el expendedor de gas propano asesinado a quemarropa, las pasajeras de un taxi, madre e hija víctimas de asesinato, el joven ingeniero asesinado vilmente por robarle el celular, hasta los cobardes asesinatos de los profesionales que estaban como candidatos a alcalde de San José Pinula o los ataques a pilotos de autobuses, entre otros, vemos con suma preocupación que muchos guatemaltecos han perdido la vida por hechos criminales en junio. Afortunadamente el Ministerio Público ha comenzado a responder haciendo su trabajo de investigación con seriedad. La Fiscal General ha podido encaminar al equipo para que se tengan resultados concretos traducidos en las capturas de presuntos asesinos y miembros de bandas criminales y extorsionistas. El trabajo en equipo

con la Policía Nacional Civil ha permitido dar con los supuestos responsables de algunos de estos terribles asesinatos. Ahora será la prueba de fuego al realizar los procesos judiciales que diluciden si los sindicados resultan siendo culpables. Por otro lado, dado que miles de hechos delictivos y actos criminales han quedado impunes, persiste la incredulidad hacia la efectividad del sistema de justicia. Algunos hechos de violencia y crímenes aún no han sido esclarecidos ni se ha encontrado a los culpables. Y, otros, salen libres debido a que las pruebas no fueron suficiente evidencia para probar el delito. La coordinación con las autoridades municipales parece ser clave para poder identificar a los culpables de los crímenes, asesinatos, asaltos, robos de celulares, extorsiones y demás atrocidades que estamos sufriendo los guatemaltecos diariamente. La existencia de cámaras de vigilancia ha sido un elemento fundamental para dar con los sindicados de cometer los recientes asesinatos. La coordinación de acciones entre los cuerpos policiales, incluyendo a la PMT y de seguridad, así como con policías privados parece ser importante para fortalecer las acciones requeridas. La cumbre realizada en nuestro país puso en evidencia la necesidad de unir esfuerzos a nivel centroamericano para el combate al narcotráfico. Las lecciones de Colombia y México contribuyen a establecer una ruta a seguir en esa lucha, que en el fondo no debería ser nuestra, pero no tenemos escapatoria dado el nivel al cual ha llegado el problema. Es necesario analizar profundamente si vale la pena despenalizar las drogas. La prioridad es poner un alto a la creciente ola de violencia que se vive en la ciudad capital y en ciertas regiones del país, previniendo el crimen y llevando a cabo acciones que reduzcan los hechos de delincuencia, especialmente los robos y asaltos, así como los infames asesinatos. No toleremos más muertes de guatemaltecos honrados y trabajadores.

Los artículos en esta sección son responsabilidad de sus autores. Su publicación es una contribución de SIGLO.21 al foro de discusión nacional, pero este diario no necesariamente los avala.

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