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SIGLO.21 OPINIÓN 15

MIÉ 29 06 11

El intruso

Paxil Kayala’*

Un modelo que mata en silencio Rigoberta Menchú Tum PREMIO NOBEL DE LA PAZ MAYA QUICHÉ

rigobertamenchutum@gmail.com

L

a última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida indica que 51 de cada 100 guatemaltecos viven en situación de pobreza, y entre ellos 15.2 de cada 100, en extrema pobreza. El hambre afecta a más del 50% de niños y niñas menores de 5 años, el peor índice en América Latina y el cuarto lugar a nivel mundial. El hambre, la desnutrición y la pobreza son las mayores dificultades de nuestra población. Problemas estructurales en los que tienen grave responsabilidad los grupos de poder tradicional y los gobiernos de los últimos 55 años

que jamás se preocuparon por erradicar estos males sociales de la población vulnerable. Las muertes asociadas al hambre, el año pasado sumaron 6,575, más que las muertes causadas por la violencia. Las muertes que se dan como consecuencia del hambre son lentas, suceden cada día y los medios de comunicación dan poca cuenta de ellos. Ocurren en la invisibilidad y no acaparan la atención pública porque no son violentas y porque en nuestra historia han sido tenidas como normales, tal como la pobreza y la miseria misma. He abordado ya en esta misma columna las causas globales y nacionales de esta triste realidad, incluso he delineado algunas propuestas que bien pueden adelantar esfuerzos nacionales para que mediante la acción del Estado se enfrente con determinación este fenómeno cuyas consecuencias para el país son lamentables. Sin embar-

El hambre, la desnutrición y la pobreza son las mayores dificultades de la población guatemalteca.

go, hay una región de Guatemala que vale la pena abordar y que, ninguna duda cabe, allí no solamente el hambre seguirá matando, sino también la violencia que se genere por la conflictividad entre quienes se han hecho y quieren hacerse de los territorios para la explotación de la tierra y de los recursos naturales y quienes se resisten a entregarlos tal como han resistido a lo largo de la historia. Esta es la región habitada sobre todo por los hermanos q’eqchi’ en Izabal, el Valle del Polochic, el Ixcán y la Franja Transversal del Norte. Hoy, a diferencia de años anteriores, es en estas regiones donde la producción para la agroexportación y el monocultivo a gran escala se sigue concentrando, tal como el azúcar y la palma africana, materia prima, para los biocombustibles y cuya implantación y expansión se da

a partir de las formas clásicas de acumulación del capital; es decir, mediante el despojo, desalojos y compra forzada a las comunidades de su recurso vital: la tierra, alma y corazón de su vida, su cultura y sus sueños y cuyas consecuencias son la emigración, el desarraigo, un mayor empobrecimiento y en muchos casos la criminalización y la muerte. Poca duda cabe que los desalojos de este año de 14 comunidades del Valle del Polochic, la muerte de María Margarita Che Chub y de los hermanos Antonio Beb Ac y Óscar Reyes, de las Comunidades de Miralvalle y de Canlun sean fuera de este contexto, todo con permisibilidad y acción del Estado. Se les mata con hambre, se les despoja de la tierra y se les da una vida con violencia. Las muertes causadas por hambre constituyen una deuda histórica e impagable.

*Paxil Kayala’: Término toponímico maya que significa país de Guatemala.

Nota bene

Sí importa la familia Carroll Ríos de Rodríguez MAESTRÍA EN ESTUDIOS LATINOAMERICANOS

crios@siglo21.com.gt

L

a propaganda electoral que juega con el tema de la familia arranca en los votantes risas, aprecio o indignación. Indistintamente de las motivaciones que originaron esta veta en el debate nacional, es un acierto resaltar la importancia de la familia para el bienestar social y económico del país. Es una verdad que sabemos intuitivamente, por experiencia u observación, pero que se puede nublar. A veces tomamos a la familia por sentado y le restamos valor, o peor aún, permitimos que se invada su ámbito de com-

petencia. Lo que tal vez no se sabe es que existe evidencia científica para el caso específico de Guatemala. El estudio Determinantes del Crecimiento Económico, Población y Familia: El Caso Guatemala (2007), elaborado por la Dra. María Sophia Aguirre, se plantea la pregunta: ¿está vinculada la pobreza o riqueza de los guatemaltecos con la estructura familiar? La respuesta es sí. Usando los datos generados por la Encuesta Nacional de Empleos e Ingresos (ENEI), Aguirre encontró que la familia constituida por hombre y mujer unidos en matrimonio es la estructura que mejores resultados obtiene en pro de sus miembros, seguida de las uniones de hecho (matrimonios de facto). Estas familias tienen un mayor nivel de ingresos y de ahorros, y tienen más probabilidades de ser propietarios. Además, los miembros acumulan más

El insustituible rol de la familia es reconocido bellamente en el preámbulo de nuestra Constitución.

estudios, lo cual es positivo para la economía nacional, pues un incremento en el nivel de educación genera más capital humano. Lo dicho es cierto tanto para familias ladinas como indígenas. Las personas con un índice de necesidades básicas no satisfechas más alto tienden a ser familias de personas divorciadas o separadas, y madres solteras. Como factor determinante del bienestar económico, es más importante la estructura familiar que otros factores, como por ejemplo, diferencias étnicas, la recepción de remesas, o si se vive en el área rural o urbana. El insustituible rol de la familia es reconocido bellamente en el preámbulo de nuestra Constitución. Allí se admite “la primacía de la persona humana como sujeto y fin del orden social” y a la familia “como génesis primario y fundamental de los valores espirituales y mora-

les de la sociedad”. En otras palabras, la familia no sólo contribuye a la economía y a la estabilidad social, sino debería ser el ámbito donde se colman nuestras necesidades afectivas. En aras de la dignidad inherente de cada persona, el Estado está llamado a respetar a la familia y garantizar los derechos básicos de sus miembros. Los votantes debemos evaluar las propuestas concretas para la familia. Sospechemos de políticas públicas metiches que se arrogan atribuciones que nos competen a los padres o reducen la libertad de nuestras familias. Las relaciones amorosas y contractuales que unen a los miembros de la familia son responsabilidad de personas únicas, y éstas reciben un espaldarazo más eficaz de parientes, grupos de apoyo, líderes religiosos y profesionales especializados, que del abstracto y distante Gobierno.

Ayer, por ejemplo Javier Payeras ESCRITOR

jpayeras@siglo21.com.gt

T

iene el pelo a la rapa y usa un vestido floreado sobre una bermuda llena de lodo. La veo masticando algo, quizá los gajos de una naranja. Me pide un quetzal, a veces le doy una moneda antes de cruzar la calle. Me acostumbré a verla añadida al Palacio Nacional, adentro de la verja y sentada cerca de los rosales. Ayer, por ejemplo, pasé y estaba cubierta debajo de un nailon azul, llovía y ella permanecía inmóvil sobre la cubeta plástica de siempre. Son una m.., malditos, asesinos... grita de vez en cuando a la puerta del Palacio. El personal de seguridad la observa, algunos disimulan y otros se ríen. Pero sus gritos suben por los escalones, cruzan las puertas, llegan hasta las oficinas y el eco se reparte en los corredores. No sé nada de ella. Creo que duerme en el callejón del Mercado Central; una madrugada la vi moviendo sus cosas hacia allá. Lo único que sé es que es tan fiel como un fantasma no hay mañana ni tarde ni noche que ella no vele la misma esquina. Ni siquiera cuando asoma algún encopetado político extranjero y se hace necesario redoblar la seguridad. Se mueve unos cuantos metros, lejos de todo el aparato de carros polarizados, radios y armas, pero no se despega de la misma banqueta. La memoria es la intemperie. La memoria es el zumbido que se dispersa entre los vehículos y hace temblar las ventanas. La memoria es el paso rutinario de los solitarios en la esquina de la sexta avenida y séptima calle. La memoria es una bandera pesada que se escurre sobre una plaza con desempleados que se llama “Constitución”. La memoria es un edificio disecado frente a los manifestantes que extienden sus mantas cada semana y que sin nada vuelven a casa. Vendrá un nuevo gobierno muy pronto. La misma mujer seguirá vigilando la misma esquina. Vigila para que la memoria no se escape por completo y para que sus gritos nos enciendan una llama adentro.

LOS ARTÍCULOS EN ESTA SECCIÓN SON RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES. SU PUBLICACIÓN ES UNA CONTRIBUCIÓN DE SIGLO.21 AL FORO DE DISCUSIÓN NACIONAL, PERO ESTE DIARIO NO NECESARIAMENTE LOS AVALA.

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