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EDITORIAL

Mas allá de la lucha gremial por la Educación: a luchar contra la lógica neoliberal del sistema chileno. La sociedad de hoy se ha ido desarrollando bajo la profundización de las lógicas del capital, como resultado de esto se han ido incrementando las riquezas de un grupo minoritario a costa del sudor de una clase explotada y por ende la desigualdad incrementa cada vez más. Esta sombra inquisidora que se nutre de la sangre de los más desposeídos, además se ha disfrazado de reformas acuñadas bajo políticas públicas que solo representan los intereses de un grupo que quiere mantenerse en el poder y que tiene a sus representantes, los

parlamentarios, trabajando día a día por ello. Hoy la discusión es entorno a la educación, su forma de financiamiento, la ruptura con la banca privada, la calidad y su injerencia en el “progreso” del país, es de suma importancia que entendamos que la educación así tal y como está, solo logra la continuidad de la explotación de una clase sobre otra. Pero de la misma manera que han profundizado la mercantilización de la educación, en otros ámbitos de nuestra vida cotidiana, han logrado insertar las reformas privatizadoras donde ni


el Estado es capaz de distinguir la diferencia entre lo público y lo privado. Lo podemos ver en la salud, donde las políticas gubernamentales de los últimos gobiernos post-dictadura sólo han generado plataformas para que, hoy y mañana, los mercaderes que nos rigen se enriquezcan cada vez más a costa del trabajo de un pueblo dejando a nuestros padres, hermanos e hijos sin la posibilidad de recibir ni la salud ni la educación que se merecen. Es necesario que sigamos atacando cada vez más firmemente el real carácter mercantil de la educación, bajo esto resaltamos la ruptura de cualquier relación con la banca privada sumida bajo el yugo capitalista, de la misma forma la abolición de cualquier forma de impedimento para la participación tanto estudiantil, así como de otros estamentos, en las instancias de gobernabilidad universitaria y generando así el ejercicio democrático como parte de la construcción de una universidad al servicio de los intereses del pueblo, esto como eje fundamental en pos de la organización como sujetos políticos de trascendencia en nuestros espacios de participación. Nuestro deber es construir un verdadero movimiento estudiantil junto con todas sus virtudes, que éste demanda, y por lo tanto que sobrepase

la mera protesta, que nazca directamente desde la conciencia de clase y la organización con cada uno de los agentes que forman el pueblo fortalecido por el carácter de lucha, para edificar el poder popular. Trabajadores y estudiantes revolucionarios dispuestos a acabar este sistema educacional reproductor de la clase. Por lo tanto se debe entender que las demandas justas de un movimiento deben trascender lo sectorial, nuestro unión con los trabajadores deben seguir más firme que nunca, porque hoy somos sus hijos los que luchamos por una mejor vida para nuestras familias. Si bien desde el exterior, los estudiantes solo se nos ve acaparando las calles en días de marcha y tomándonos los espacios de formación, como liceos o universidades, apelamos también a que en nuestras conciencias, la dura lucha que nos resta por delante, las victorias y los errores emanados de estas movilizaciones, hayan repercutido de tal manera que el cambio no debe pasar por un mero maquillaje del sistema, si no que seamos agentes constructores, sujetos revolucionarios capaces de cambiar la realidad, una realidad que posea una mejor educación y salud para todos, construida desde la clase, junto al trabajador, al poblador y al estudiante.


APORTES AL DEBATE ESTUDIANTIL

A seguir con la lucha, pero de forma consciente y organizada Llevamos cuatro meses de intensas movilizaciones, movilizaciones donde hemos logrado hacer una crítica abierta al sistema de educación de mercado presente en nuestra educación y en nuestra sociedad, hemos sido capaces de poner en jaque la legitimidad de los partidos tradicionales, han sido meses donde hemos resistido con lucha y organización los embates que ha ideado este gobierno intransigente para criminalizar nuestra protesta . Es por esto,

que tenemos que analizar nuestros espacios, combinar formas de lucha, lograr reagrupar fuerzas, demostrar más que nunca que nuestras demandas siguen en pie de lucha y que no nos rendiremos ante un gobierno neoliberal incapaz. Como sujetos críticos no debemos ver la toma como el único medio para hacer presión, sino que debemos buscar nuevas formas de manifestarnos, entendiendo que nuestra movilización es permanente contra toda la injusticia y miseria en


la que vive la clase trabajadora. Como estudiantes lo que buscamos es generar un cambio profundo en el sistema educativo, no sólo mejoras económicas que se le entreguen a nuestra universidad y no sepamos qué ocurre con ellas, para esto la democratización deberá seguir siendo nuestra lucha más encarnizarte, es la única lucha que nos asegurará ese cambio estructural que buscamos, ya que nos permite romper con el sujeto apolítico y dedicado simplemente a ser una maquina del sistema, transformándolo en un sujeto crítico y actor de cambio en su ámbito de desenvolvimiento más cercano; la universidad. Estos meses han sido de luchas pero también de victorias, meses en que hemos logrado articularnos con la clase trabajadora, donde hemos recuperado espacios que habían sido arrancados, donde hemos alcanzado una organización en post de la consecución de nuestras demandas, donde hemos creado relaciones de

diálogo con nuestros decanos antes tan distantes, es decir, un avance importante en la democracia universitaria, pero para seguir avanzando se necesita de más organización y constancia porque sólo así se consigue un triunfo verdadero. Por otra parte, criticamos el actuar de ciertos dirigentes de nuestra universidad que no poseen contacto real con sus bases, lo que genera poca claridad en cuanto a los tiempos de las movilizaciones y un excesivo desgate en nuestros compañeros, esta actitud populista no beneficia al movimiento estudiantil más bien lo perjudica. Por último compañeros, la invitación es a seguir combatiendo por una sociedad diferente, por una sociedad donde la miseria y la explotación no sean pan de cada día, pero entendiendo los procesos sociales, no dejándonos engañar, analizando la realidad y el escenario en el que nos encontramos, nunca privilegiando tácticas antes que la estrategia, no debemos


mostrarnos debilitados, este 22 y 29 de septiembre debemos salir desde nuestra universidad con la voz en alto, recobrando la lucha en las calles en conjunto con los trabajadores, rompiendo todos los paradigmas

gremialistas. Nuestras manifestaciones deben ser un claro ejemplo de que ni el gobierno ni los empresarios podrán detener este proceso, proceso que construye el pueblo no la clase explotadora.

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE LA SANTÍSIMA CONCEPCIÓN Represión y poca participación

Los últimos días la Universidad Católica de la Santísima Concepción ha sido tema obligado en las demás universidades del país y en todas las regiones, y no por su excelencia precisamente como a muchos nos gustaría, sino que por el sorprendente e inigualado nivel de represión de parte de las autoridades de la universidad en contra de los estudiantes movilizados a través de las tomas y diferentes tipos de manifestaciones,

llegando al limite de militarizar ambos campus de la universidad con Fuerzas Especiales de carabineros, contratando “matones” con perros sin bozal, contratando camiones para retirar las pertenencias de los alumnos movilizados de los edificios tomados, como notebooks, sacos de dormir, colchonetas, mochilas, etc. Además de esto, las constantes amenazas en contra de los alumnos movilizados con una cancelación de ma-


tricula o sumarios para expulsión de los compañeros. Esto se ve reflejado en el día a día de los alumnos movilizados que al momento de realizar las tomas son desalojados de inmediato por autoridades que hacen oídos sordos a las demandas estudiantiles, que beneficiarían mucho a una institución como la UCSC la cual no ha demostrado en los resultados ser una universidad de excelencia, quedando posicionado en lo más bajo de los rankings nacionales de las universidades chilenas de mayor excelencia. Claramente la autoridad ha demostrado que además de tener una pésima relación con el alumnado, tiene una pésima e ineficiente forma de hacer “Universidad” tanto en el plano administrativo como en el plano académico. Los estudiantes de la UCSC no tienen participación alguna en las decisiones tomadas por sus facultades o carreras, demostrando de este modo el bajo nivel de democratización existente en la universidad y la autoritaria forma de tomar las decisiones de parte de las autoridades, las que claramente no han dado los

resultados esperados. En cuanto a lo que realmente es hacer “Universidad”, la UCSC ha estado bastante lejos de alcanzar lo que realmente quiere decir el concepto. Los estudiantes han sido excluidos de espacios como la investigación donde no tienen mayor participación o motivación, ya que generalmente los espacios de investigación como las revistas de carrera, realización de charlas o congresos, son realizados por profesores, e incluso por personas ajenas a la universidad. El aporte que la UCSC hace a la sociedad es escaso, limitándose solo al espacio de los campus sin atravesar mayores fronteras o expandir los conocimientos a la sociedad toda como una verdadera universidad debiera hacerlo, y donde la UCSC “debiera” tener un rol protagónico dentro de la zona y el país, y no estar a la sombra de otras universidades. Son situaciones como estas las que deberían llevar a la Universidad a darle un espacio de participación al alumnado que es el gran perjudicado de una ineficiente administración de recursos y de una escasa participa-


ción en los diversos espacios que una verdadera universidad debiera entregarles. Los estudiantes son quienes deben adquirir un rol protagónico en lo académico, investigativo y lo participativo ya que las autoridades no han demostrado eficiencia en sus funciones, es momento de que las ideas del alumnado sean tomadas en cuenta, para conducir a nuestra uni-

versidad al espacio protagónico que debería tener a nivel regional y nacional, para que los ciudadanos chilenos aprendan de los conocimientos nacidos en esta universidad y podamos decir algún día “Yo egrese de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, esa donde los alumnos un día hicimos de la universidad, algo grande!”.


Octava Rebeldía Septiembre 2011