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e n t r e v i s t a

Jóvenes jugadores de la UDS

T L C V

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t i , K i k e p e z y r l o s l v e r d e Toti, Kike, C.Valverde a las puertas del Helmántico

“Tenemos un sueño, jugar los tres juntos y meter un gol” Se les alegra la cara cuando recuerdan los momentos en las categorías inferiores de la UDS. En ellas compartieron compañeros y entrenadores, pero... Quién les iba a decir cuando empezaron a jugar al fútbol que, con menos de veinte años, iban a firmar su primer contrato para dedicarse a lo que más les gusta: jugar al fútbol. Ahora, pocos años más tarde, opinan desde dentro del primer equipo sobre la situación en la que se encuentra la Unión y, aunque esta temporada ha estado en la zona roja, son optimistas y, para salvarse, proponen una solución: “correr”. Seila Villoria Ávila Es habitual cruzarse con ellos caminando por el centro de la ciudad. "Solemos ir a alguna terraza, a jugar a la Play o a ver el fútbol" dice Toti. Las risas que se oyen al hablar de lo que han hecho durante la última semana sirven para afirmar que son compañeros de equipo pero, ante todo, buenos amigos. Esto es así fuera y dentro del vestuario, donde se siguen considerando "un grupo" aunque aclaran que, a pesar de eso, allí se llevan bien con todos, sobre todo con los más jóvenes. Aún así, es raro que los demás se unan a ellos para salir después de los entrenamientos: "Saben que siempre vamos los tres juntos, de todas formas, hay más grupos dentro del vestuario". Lombán o Zamora son algunos de los pocos que, de vez en cuando, hacen una llamada para enterarse de cuál es el plan del día. De todas formas, a menudo tienen planes para lo que ellos llaman "hacer equipo", se reúnen todos los jugadores para comer, cenar o "ir a tomar unos pinchitos todos juntos".

A pesar de que ellos lo niegan, es difícil creer que no sean los que más arman dentro del vestuario ya que, contando varias de las anécdotas que allí suceden, siempre sale el nombre de alguno de los tres salmantinos. Y es que, después de los entrenamientos, el cansancio también deja espacio para las bromas, Kike contó alguna de ellas: "Un día Carlos y yo cubrimos todo el coche de Bernabé con papel higiénico"."Todavía no le hemos dicho que fuimos nosotros, pero un día mi coche apareció igual y supe que había sido él", añadió Carlos. Cuentan que todos han pasado alguna vez por las bromas de los demás, y coinciden en que Bernabé suele estar implicado en ellas, aún así, lo tienen claro: "El que corta el bacalao en el vestuario es Carlitos". Carlos es el más joven, pero a pesar de ello, es uno de los que más años lleva perteneciendo a la Unión ya que empezó a jugar en las categorías más bajas. Este año a penas ha disfrutado de unos minutos en el campo pero, aún así, se le llena la boca al decir que lo mejor de

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ser futbolista, sin duda, es jugar: "Poder dedicarte a lo que de verdad te gusta no es algo que pueda hacer todo el mundo". A pesar de esto, “en el mundo del fútbol no es todo tan bonito”: coincide con los demás en que el lado malo de esta profesión se encuentra en las lesiones. Carlitos, como le llaman sus compañeros, comparte con Toti su peor lesión; los dos han sufrido una fractura del quinto metatarso, esto les retiró del terreno de juego durante varios meses a cada uno y, además, los dos han tenido que soportar la misma lesión por segunda vez en menos de dos años, lo que les terminó llevando a ambos a pasar por el quirófano. El mayor de los tres, aunque por pocos meses, es Toti, el extremo de la Unión. Tal vez esa sea la razón por la que, al preguntarle sobre quién es el más responsable del grupo, aparece su nombre, aunque alguno tenga dudas. “Yo soy el que recibe las llamadas antes de los entrenamientos para preguntarme a qué hora tenemos que estar al día siguiente” aclara Carlos, “Pero fuera del fútbol sí creo que puede que sea Toti el más responsable”. Daniel García (Toti) cuenta que una vez pensó en dejar el fútbol: “Pensé en dejarlo cuando jugaba en División de Honor, antes de ser profesional”. Cuando dijo esto, quedó claro que ha sido el único al que esta idea se le ha pasado por la cabeza. “A mi nunca se me ha ocurrido dejarlo. Yo pienso seguir en esto hasta que me echen”, le contestó Kike muy convencido de sus palabras. Carlos piensa igual que su compañero. Para él, lo más importante después de la familia es el fútbol, y esto se ve reflejado en su día a día ya que, a menudo, debe dejar de lado otros quehaceres de su vida cotidiana para dedicar el tiempo a este deporte: “Estudio Magisterio de Educación Física pero casi no puedo ir a clase por los entrenamientos”. El lateral zurdo es el único que estudia en estos momentos pero no el único que lo ha intentado. Toti, después de terminar un ciclo de Comercio y Márketing ha intentado empezar con otros varias veces: “Empecé Electrónica, Administración... pero es imposible compaginar las clases con los entrenamientos”. De todas formas, aunque la falta de tiempo sea una razón de peso para no seguir en las aulas, piensa que, cuando se le termine esto del fútbol, no se ve estudiando de nuevo: “Yo vengo de una familia currante, si algún día tuviera que dejar el fútbol me pondría a trabajar en cualquier cosa, no tengo ningún

problema”. El canterano de la UDS parece tener las ideas bastantes claras al hablar de su futuro, no sólo respecto a los estudios: “Cuando ya no pueda vivir de esto me gustaría conseguir dinero para montar un negocio”. “Queremos montar un bar”, añade Carlos. De nuevo el ambiente de complicidad entre los salmantinos hace que empiecen a recordar experiencias por las que han pasado juntos durante estos últimos años. Kike, por su parte, dice que si no hubiera sido jugador de fútbol hubiera sido fontanero o electricista. ¡Vamos! ¡Es todo un manitas! El mediapunta del equipo es el único que no ha intentado estudiar: “Mi madre se sorprendió cuando aprobé el examen de conducir”, afirma entre las risas de sus compañeros. Kike López ha sido el único que dejó el escudo de la Unión Deportiva Salamanca para unirse a las filas del Real Valladolid. Allí ha jugado durante bastante tiempo en el equipo filial hasta que consiguió debutar en primera división y pertenecer al primer equipo. Kike se define como un chico “responsable, cariñoso y romanticón” en el tema del amor, sin embargo no se considera un buen conquistador y llega a la conclusión de que “al que mejor se le dan esos temas es a Carlos”. Sorprende que esto sea así ya que el jugador procedente de la plantilla vallisoletana es el único que no tiene actualmente una relación estable, aspecto que sus colegas piensan que debería cambiar para asentar un poco más la cabeza.

Los salmantinos lo tienen claro: “En el vestuario el que corta el bacalao es Carlitos”

La vida como futbolista Los tres jóvenes jugadores coinciden en una idea: “La vida como futbolista no es tan buena como parece”. La falta de tiempo, el cansancio o las lesiones son algunos de los inconvenientes con los que deben convivir en esta profesión. “Siendo conocido estás expuesto a que la gente hable mucho de ti, y eso no le gusta a nadie” reprocha Toti. El número 22 de la plantilla se ha convertido en el jugador más popular y reclamado del equipo tras tener una de las mejores temporadas en su carrera como futbolista. ¿El menos conocido? Seguramente sea Kike: “Si en Salamanca alguien me conoce es por haber jugado en el Valladolid, por aquí pasó desapercibido”. Carlos también

Kike López: “Yo nunca he pensado en dejarlo. Pienso seguir en esto hasta que me echen”

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Toti: “Siendo conocido estás expuesto a que hablen mucho de ti”

Compañeros pero, sobre todo, grandes amigos

considera como una de las desventajas de su trabajo las pocas vacaciones que tienen, tal vez esto sea así por comparar su periodo vacacional con el de sus compañeros de clase. “No tenemos ni un mes de vacaciones”, dice Toti para apoyar a su amigo. Los futbolistas profesionales cuentan con menos tiempo libre del que parece, aunque a estos tres salmantinos no les causa tanto problema como a las personas que son de otra ciudad, los cuales muchas veces no pueden irse a casa en Navidad o Semana Santa, ellos lo ven como un gran inconveniente ya que les impide poder viajar durante la temporada o pasar los días en familia. “Aunque sin duda lo peor de las vacaciones de verano es la vuelta con la pretemporada ¿eh?” dice Kike buscando la respuesta de los demás. Carlos le contesta: “La pretemporada te deja muerto físicamente”. Toti también comparte esa sensación: “Lo que pasa es que, hasta por una ampolla, parece que ya no vas a poder más”. Estas son las razones por las cuales, al preguntarles qué le dirían a los niños que quieren ser futbolistas, la respuesta es unánime: “Que no piensen en dedicarse a esto”. “Lo más importante en el fútbol es divertirse jugando, esa es la única forma con la que se puede llegar a ser futbolista” aconseja Kike López. La idea de convertirse en jugador profesional no apareció en ninguno de estos tres salmantinos hasta que no firmaron su primer contrato. Toti lo hizo en el primer equipo de la

Unión Deportiva Salamanca, Carlos en el filial de este mismo grupo y Kike en la segunda plantilla del Real Valladolid. Ahora, en el primer equipo de la UDS, aseguran que se sienten muy cómodos jugando juntos aunque, esta temporada, no han tenido la oportunidad de salir en el mismo partido al terreno de juego y, a pesar de estar llegando al final de la liga, no pierden la esperanza: “Tenemos un sueño, jugar juntos y meter un gol”. Las celebraciones de sus goles siempre suelen ir dedicadas a la familia: “Cuando meto gol les apunto. Al final son los que siempre están ahí. Aunque muchas veces también se los he dedicado a Carlitos.”, cuenta Toti. A pesar de ello, el día que su sueño se cumpla, lo celebrarán con algo que tienen preparado desde hace tiempo pero que, de momento, queda “bajo secreto de sumario”. Gracias a mucho esfuerzo y a buenos consejos, los cuales recuerdan en los momentos más duros, los tres jóvenes no pierden la ilusión y confían en conseguir pronto su sueño. Después del fútbol ya se verá cómo están las cosas, pero, de momento, viven centrados en su profesión y día a día intentan hacerlo lo mejor que pueden superando las contras del futbol para llegar a lo más alto: “La meta de cualquier jugador yo creo que es llegar a una Campions o lucir la camiseta de tu país en el Mundial” dice Kike. Esperemos que algún día lo consigan lo que persiguen: ¡Mucha suerte!

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