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LA CASA SOBRE LA ROCA Cnt. 1:17; Mt. 7:24; Lc. 46:48 INTRODUCCIÓN: El libro de Cantares nos muestra una historia de amor en distintas facetas, pero no un amor fingido, si no un verdadero amor, enseñándonos que de igual forma es el Evangelio, ya que Dios dio a la humanidad a su Hijo (Jn. 3:16), quien se humilló hasta lo sumo (Fil. 2:6­11), despojándose de su gloria para sobrellevar el sufrimiento, siendo despreciado, desechado, experimentado en aflicción y llevando nuestras enfermedades (Is. 53:1­10) La Biblia enseña que somos templo del Espíritu Santo (1 Co. 3:16­6:19), es decir, la Casa de Dios, la morada en la que El habita, por ello debemos estar fundamentados en Cristo Jesús, nuestra Roca (He. 2:23), ya que Él ha puesto nuestros pies en la Roca firme (Sal. 40:2) DESARROLLO: En Cantares 1:17 vemos como la Amada, es decir, la parte de la Iglesia que tiene las características del grupo que será arrebatado para el encuentro con el Señor, empieza a hablar de la casa, indicando los materiales de los que está construida, y cuando leemos el contexto en Mateo 7:24, el Señor nos muestra otro grupo de características que ésta Amada tiene. Escudriñemos a la luz de la Palabra como desea Dios que nuestra vida esté fundamentada y edificada: · ·

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SE BUSCA UN LUGAR SEGURO, Lc. 6:48: La Biblia nos enseña que cuando escuchamos y practicamos la Palabra, sabiamente estamos edificando sobre la roca, es decir, Jesús nuestra roca firme (He. 3:3) SE CAVA HONDO, Lc. 6:48: Al encontrar el lugar seguro para edificar la casa, la Biblia nos enseña que debemos cavar hondo, para que cuando venga cualquier adversidad no sea derribada; esto nos habla de que estando en Cristo debemos humillarnos delante de Dios, pero también nos enseña que es necesario pasar por un proceso de humillación, para que Dios, el constructor (He. 11:10) finalice la obra que inició en nosotros. FUNDAMENTOS, Lc. 6:48: Esto nos enseña que necesariamente debemos edificar sobre la roca, es decir sobre Jesucristo, pero también nos habla del fundamento establecido por Dios en la doctrina de los apóstoles y profetas (Ef. 2:20), y es un fundamento firme (2 Cr. 3:3) COLUMNAS, Pr. 9:1­6: La Biblia nos enseña que debemos edificar nuestra casa con sabiduría e inteligencia, con siete columnas que nos hablan del crecimiento que debemos buscar, dejando se ser niños (He. 6:1), siguiendo la perfección en la santidad (2 Co. 7:1), en el poder de Dios (2 Co. 12:9), en las obras (Stg. 2:22) y en el amor (1 Jn. 2:5) PAREDES, Ef. 2:14: La pared nos habla de separación, y en este caso, de la separación que debe existir entre la Iglesia y el mundo, ya que la Biblia indica que no podemos amar al Señor y al mundo, porque el amor al mundo es enemistad con Dios (Stg. 4:4) TECHO, Cnt. 1:17; Ef. 4:10­12: Esto nos habla que en la construcción de la casa, también debemos tomar en cuenta la cobertura de los 5 ministerios, que Jesucristo ha dejado y que necesariamente debe existir en nuestra vida para construir la casa como Dios lo ha establecido. ACABADOS, 1 R. 7:36: Esto nos habla de los adornos que se colocan en la casa, de la misma forma como Salomón los colocó cuando construyó el Templo, representando los dones que Dios ha dejado para el adorno y atavío de Su Iglesia, dones del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y los de Ayuda (1 Co. 12:4­11; Ro. 12:6­8). MANTENIMIENTO, 2 Cr. 29:15­16: Esto nos habla del proceso constante de ministración que debemos practicar, para que nuestra casa, es decir que nuestra vida, sea en santidad hacia Dios.

De la misma forma como Dios deja a nuestra disposición los elementos necesarios para que construyamos firmemente nuestra casa delante de Él, el enemigo se ocupa en derribarla, veamos algunas artimañas que utiliza para este propósito. ·

FUEGO EXTRAÑO, 2 R. 25:9: Esto nos habla de pecados sexuales (Pr. 2:16­18; Lv. 14:44­45)


DIVERDAS PRUEBAS, Am. 3:15: Estas son diversas pruebas que el enemigo envía a nuestra vida con el propósito de destruirnos (Mt. 24:32, Hch. 20:7­11) · NO PRACTICAR LA PALABRA, Lc. 6:49: Todo aquel que escucha la Palabra y no la pone por obra, está construyendo su casa sobre la arena y por ello da lugar a que el enemigo fácilmente la derribe, ya que no está edificada sobre el fundamento que es Jesucristo. · POTESTADES ESPIRITUALES, Cnt. 4:16; Lc. 6:46­48: El enemigo utilizará potestades para derribar nuestra vida, por ello leemos que la amada reprende este tipo de ataques cuando dice: "Retírate viento del Norte (Aquilón)", Aquilón o cierzo (polo ártico, viento que sopla de dicha parte), se traduce del latín Aquilo y Aquilones, son vientos que soplan del norte Borear. Según la mitología griega Borear era hijo de Titán y Aura. Titán significa "sujeto de excepcional padre", era un gigante que en la antigüedad había querido asaltar el cielo. Aura: viento suave, apacible, hálito. Este viento representa potestades espirituales de parte del enemigo, que vienen en contra del creyente para derribarlo y destruirlo, pero debemos tener discernimiento para reprenderlo, como el Señor lo hizo en la tormenta (Mt. 8:23­27), o como Pablo que oró al Señor para que los guardara (Hch. 27:13­14; 22­24) también representa a los murmuradores (Pr. 25:23) ·

Luego leemos que la amada dice Ven, oh Austro! Soplad en mi jardín, y despréndanse sus aromas. Venga mi amado a su huerto y coma de su exquisito fruto. Este viento se manifiesta sin el propósito de destruirnos. Austro significa Almejo y es viento que levanta o torbellino, representa la cobertura de los cinco ministerios (Job 37:17; Sal. 78:26). Amos 4:13 indica que Dios crea los vientos, y se refiere al Viento Solano o del Este (Viento que señala el levanto; Nm. 11:31, Sal. 78:26­28) que se manifestó cuando se abrió el mar rojo (Ex. 14:21) y cuando Dios habló con Job para hacerlo reaccionar de su actitud equivocada (Job 38:1). Este viento hace que nuestro huerto exhale fragancias (olor, suave, delicado y delicioso) hacia el Señor; como el Nardo (planta aromática, que su tallo mide 5 cm., sus hojas son de color rojo, y su ungüento era muy costoso; Jn. 12:5) y hace que se esparzan (fluyan) sus aromas (Bálsamos que sirven para: medicina y para el aceite de la santa unción; Jer. 8:22) Esto con el propósito que lleguemos a decir: "Entre mi amado a su huerto y coma de sus mejores frutos" CONCLUSIÓN: La Biblia enseña en Malaquías 4:5­6 que el Señor hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y el de los hijos, hacia los padres. Es evidente que Dios desde el principio de los tiempos se ha ocupado por los hogares, sin embargo el enemigo a querido destruir, dividir y hurtar la paz de ellos, pero la promesa de Dios es más poderosa y aferremos las bases de nuestro hogar y del pueblo del Señor ya que El es nuestra Roca y nuestro escudo y terminará su Obra (Fil. 1:6)


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