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Crónica: El Viernes de la Humillación Cuando nos cuentan una historia nos la entregan, le quitamos el tinte que le dan los medios, el maquillaje, la parcialidad, el juicio que nos imponen. Cuando nos cuentan una historia, la abrazamos a nosotros, evitamos los lugares comunes, le quitamos lo que sobra, nos quedamos con lo humano. Una gran crónica que nos da un punto de vista alterno a una realidad que, hasta hoy, todos creíamos conocer. ZC.

Por: Víctor Láscarez Láscarez

-¡Don Miguel Ángel, usted está detenido! Las palabras suenan como una bofetada en su rostro. A usted, Miguel Ángel Rodríguez Echeverría: Ex presidente de la República de Costa Rica, lo han detenido al poner el pie en la escalerilla del avión en el aeropuerto. La sorpresa no te deja pensar. No entiendes. No crees que esto pueda estar ocurriéndote a ti. Sacudes la cabeza y miras a los dos hombres de la policía judicial y a los dos fiscales que te cierran el paso. -¡Señores, soy el Secretario General de la OEA! Ustedes no pueden detenerme. Esto no puede ser. Pero uno de los civiles, que se identifica como fiscal, le dice en un tono que no admite réplica: - ¡Son órdenes y vamos a proceder! -¿Dónde está mi abogado?, preguntas todavía, titubeando. ¡Tengo derecho a que me asista mi abogado! -¡Llámelo, si quiere!, responde uno de los fiscales con firmeza. No puedes creerlo. Estás visiblemente alterado. Buscas en tu bolsillo tu teléfono celular. Marcas, con apremio, un número. Es el de Rafael Gairaud, tu abogado en San José. Da ocupado. Esperas un momento, insistes, pero no contesta. Tus manos tiemblan. Vuelves a marcar. Nada. Ocupado. ¿Dónde se habrá metido este hombre?, dices ya fuera de ti. Tu corazón se acelera con el pip, pip, pip del teléfono. Te quedas que no sabes. Que no atinas. La presión te comprime. Pero, todavía con firmeza, alcanzas a decir: -No me pueden detener. Soy el Secretario General de la OEA.


Uno de los fiscales, no sabes si el de la camisa roja o el de la camisa clara, se adelanta y te dice entre dientes, con sonrisa burlona: -Sí, ¿y qué? Y, acto seguido, sin miramientos, imperturbable, se dirige a los dos policías: Procedamos, dice. Y ahí, entonces, se vuelve hacia usted, lo mira a los ojos y, como quien pronuncia una sentencia, ordena: -Espósenlo. -¿Esposar? ¿Por qué? Esto no tiene sentido. Están cometiendo un error. Yo he venido aquí voluntariamente. Y todavía con fuerza, repites una vez más: Soy el Secretario General de la OEA. Tengo una cita con el Fiscal General. No pueden esposarme. No pueden... Su infaltable corbata negra, que trae puesta, se la atropella el viento. El 7 de junio del 2004, Centroamérica se viste de fiesta: uno de sus hijos es elegido, por unanimidad, Secretario General de la Organización de Estados Americanos. Treinta y cuatro países, reunidos en el salón San Moris del Hotel Swissotel, en Quito, Ecuador, escogen al Doctor Miguel Ángel Rodríguez, Ex Presidente de la República de Costa Rica, como el primer centroamericano en 56 años de existencia de esa organización internacional, en llegar a ocupar esa posición. El pueblo costarricense celebra, con vítores en las calles, tal reconocimiento. Ya en el cargo, realizas dos viajes por Europa, y luego viajas a Haití. Todo camina bien, pero el 30 de setiembre recibes una llamada de Ignacio Santos de canal 7. Te pide que respondas a la declaración de José Antonio Lobo quien, el día anterior, para quitarse de encima la responsabilidad del delito de recibir dádivas de empresas extranjeras, declara que él fue un simple intermediario de Miguel Ángel, quien le pidió a él, el 60% de la comisión de ALCATEL. Desconozco esa declaración, Ignacio, dijiste entonces. Pero la acusación de José Antonio Lobo, sacudió al país y, desde ese momento, comenzó la campaña contra usted por parte de canal 7 y los periódicos del Grupo La Nación. No habías dudas: te estaban condenando por anticipado. -Le vamos a poner un chaleco antibalas antes que las esposas… Eso lo desconcierta a usted. ¿Un chaleco antibalas a mí?, ¿para qué?, piensas. Y, acto seguido, como movido por un impulso impostergable, declaras: -¡Ni cuando fui presidente use uno, mucho menos ahora! -Es por su seguridad, insiste el policía. Queremos evitar un atentado. -¿Un atentado? ¿A mí? ¿No entiendo?... Si he venido a dar la cara.


No insisten más. El asunto de ponerle el chaleco, queda en el silencio. No obstante, en ese momento piensas que solo están preparándose para ponértelo a la fuerza. -Sus manos atrás, ordenó el oficial. -¿Por qué me esposan con las manos hacia atrás? ¿Piensan que yo quiero ocultar mi cara? Yo no tengo ningún interés en ocultar mi cara. No tengo que ninguna vergüenza de nada. No voy a ocultar la cara. -Sus manos atrás, ordenó nuevamente el oficial. No te queda otra. Llevas las manos atrás y te colocan las esposas. Escuchas el sonido metálico, sientes que ala la carne de tus muñecas, al comprimirse cuando se cierran. Ya todo está claro para usted: desean humillarlo. Quieren doblegarlo, que baje su cabeza. Sí: que baje la cabeza. Eso es. No cabe duda. Y lo hacen como cuando un mal amansador, para dominar el caballo, le mete el freno y lo jala fuerte hacia abajo, para que baje la jupa, porque cree que, actuando así, lo domina. Y a partir de entonces ya no hay más miramientos. Prácticamente, los dos fiscales del Ministerio Público lo bajan a empellones por la escalerilla, rodeado de los dos agentes del OIJ. Bajas, grada a grada, esposado, con los brazos hacia atrás. Todos lo vimos por televisión. Fue un momento duro. Pero no tan duro para usted como la muerte de su hijo Miguel Alberto. Fue para Semana Santa, Viernes Santo de 1979. Él se fue con unos amigos a la hacienda de la familia Ruanesi, en Cañas, a cabalgar por el cerro Pelado, cayó del caballo, se precipitó sobre un montículo rocoso. Hasta el día siguiente lo encontraron. Ese Viernes Santo de 1979, perdías a tu joven retoño 15 años. El mismo que, tan solo una semana antes, había participado en el campeonato centroamericano de salto ecuestre. Ese viernes, Lorena, tu esposa, te dijo: Miguel Ángel tengo un mal presentimiento y, efectivamente, el sábado temprano partieron hacia Cañas en busca de Miguel Alberto. La noticia fue desgarradora. Era la primera Semana Santa que se despegaban de él. Y también un viernes, a las 2:15 de la tarde, vienes a Costa Rica en el vuelo 681 de TACA. Sale desde Washington al Salvador y de ahí a nuestro país, donde lo están esperando para esposarlo. Tenía que ser un viernes, piensa. Bajas, una, dos, tres, cuatro, cinco… las veintitrés gradas de la escalerilla del avión... Bajas las escalerillas pensando en tu hijo. Es como el escudo con que intentas salvarte de la humillación. Tu mente, en ese momento es un torrente de recuerdos. Precisas lo que te dijo tu hermano Manuel Emilio, que en paz descanse, cuando ibas bajando unas gradas, muchos años antes, con las manos entre las bolsas, y él te dijo: Miguel Ángel, nunca bajes gradas sin tener las manos libres, porque si uno se cae, no puede evitar golpearse la cara.


Ya has llegado abajo. Ves las cámaras. Son decenas de periodistas en una tarima improvisada, con más de diez cámaras de televisión enfrente... Piensas, tengo que aguantar esto. Trataré de mantener mi dignidad. Ellos pueden intentarlo, pero ni con todas las cámaras del mundo lograrán humillarme. Yo lo estoy viendo en la pantalla del televisor y me digo: Increíble, lo traen esposado a la espalda y este hombre, en lugar de bajar la cabeza, la levanta. Eso me sorprende. Lo exhiben así con la intención de humillarlo. Los directores de Canal 7 parecen utilizarte en una clase de moralidad pública. Lo condenan sin juicio previo. Pero usted continúa bajando la escalerilla, peldaño tras peldaño, con las manos hacia atrás y la cabeza en alto. Solo falta que le griten: Crucifíquenlo, crucifíquenlo. Pero lo peor no llegado aún. Cuando desciendes el último peldaño, allí están esperándolo otros policías y un carro inconfundible. ¡No, no puede ser! ¿Lo van a meter en una perrera? ¡Increíble! Es el colmo de la humillación: al ex Presidente, al Secretario General de la OEA, lo van a meter en una “perrera”. No es posible. Corro a buscar el texto de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. En su artículo 1 dice así: "Cualquier acto por el cual se inflinge intencionadamente un daño severo, tanto físico como mental sobre una persona, con el propósito de obtener de él/ella o de una tercera persona información o una confesión, castigarlo por un acto que él/ella o una tercera persona ha cometido o es sospechoso de haber cometido, o intimidar o coaccionar a esa persona o a una tercera persona, o por cualquier razón basado en discriminación de cualquier tipo, cuando dicho dolor o sufrimiento sea inflingido por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia". Te quitan las esposas y dices: -¿Por qué me esposan para bajar?, y ahora me quitan las esposas. Si me las ponen es porque represento un peligro, les puedo hacer daño, traigo un ejército, los voy a tomar, vengo a tomar a Costa Rica, vengo a invadir militarmente. ¿No es que por eso me esposaron? ¿Por qué me las quitan ahora? Después te darás cuenta, por qué te quitaron las esposas. Cuando bajaste en el Salvador como primera escala de vuelo 681 de TACA, te sorprendiste: ya había gente de televisión allí, buscándote. Te informaron que eran gente relacionada con canal 7 de Costa Rica, no del Salvador. Los funcionarios de TACA, como cortesía, te llevaron gentilmente a la sala de espera privada. Ahí viste un poco de prensa y noticias, te metiste en tú computadora para ver los periódicos digitales de aquí, en lo que se especulaba que si llegabas o no llegabas, qué que iba a pasar a tu llegada. Todos eran ataques contra ti. En La Nación digital, leíste una nota. Tres puntos te llamaron la atención: el primero, literal: “Rodríguez, pone un pie en Costa Rica y se cumple de inmediato la orden de detención en su contra", decía Dallanese. Los otros, que tu orden internacional de captura entraba en vigencia al momento de perder la inmunidad


de Secretario General de la OEA…Y, por último, que tu colaborador José Antonio Lobo, afirmaba, que le pediste el 60 por ciento de una comisión de 2,4 millones de dólares dada por Alcatel. Recordé el domingo 1 de febrero de 1998, cuando concurrí a las urnas electorales vestido de verde y blanco y gritando: Corrales, se oye, siente, Corrales Presidente, como buen Liberacionista. Los primeros cortes mostraban una tendencia: Miguel Ángel Rodríguez obtenía la confianza del el 46.88 %. El pueblo te entregaba los destinos de la patria. Fue toda una fiesta: decenas de miles, centenas de miles de personas, vitorearon tu nombre. Te sacan del Aeropuerto en una perrera. Pero de pronto se detienen: abren la puerta y te ordenan: - Quítese la faja y la corbata… Todos hemos visto, incluso con extrañeza, como durante muchos años has usado esa corbata negra, símbolo de un duelo permanente. Claro, uno espera enterrar a los padres, pero enterrar a un muchacho en su plena juventud, es desgarrador. Cierran la puerta con fuerza... Un largo viaje te espera, a mucha velocidad. Dentro te mueves de un lado para otro, te agarras como puedes, los pies adelante y las manos atrás, los pies contra la pared, doblado, el espacio muy corto. Oyes gente a lo largo del camino. Te gritan insultos, te tiran piedras. Un helicóptero sobrevuela cerca de la perrera, y las motos de los tráficos, con las sirenas prendidas, recorren una larga ruta hasta el OIJ. Te traen al González Lahman, a los sótanos de los tribunales, donde están los calabozos y ahí tienes las primeras muestras de trato humano. La gente de prisiones se portan muy decentes contigo. A manera de disculpas, te van a buscar el libro Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido, que leías en el avión. Eso te permite entretenerte por un rato. Los medios de comunicación estaban de fiesta, exacerbaban los ánimos: eras la noticia del siglo: Ex Presidente humillado, Ex presidente esposado, Ex Presidente en una perrera, Ex Presidente en el tabo, Ex Presidente fichado. Solo les falto decir: Ex Presidente a la hoguera. Prepararon al pueblo para que se apostara a la vera del camino, para gritarte, para humillarte. Fue el espectáculo más bochornoso que he visto. Estás como tres o cuatro horas en un calabozo. Te interrumpen dos veces: huellas, fotos, póngase así, póngase asá. Un oficial te ordena: coloque primero el dedo índice aquí, sobre esta tinta. Te toma la mano y te la mueve sobre la pieza, luego la pasa a una hoja con unos cuadros, después el dedo medio, le sigue el anular y, por último, el meñique. Y de nuevo la orden: ahora la mano izquierda. Huellas de todo, de todo el show, para hacerte parecer un delincuente recién fichado. Por segunda vez te sacan del calabozo, te llevan a un lugar hacer de


nuevo todo el procedimiento. Piensas con humor: De seguro no salí bien la primera vez. Todo eso ocurre en el González Lahman, en la Fiscalía. Te pasan del OIJ a la Fiscalía. Ahí está Gairaud, tu abogado. Conversan. Luego, te muestra el expediente: Esto no es un caso, esto no es nada, te dice. Esto no tiene nada que ver, señala las contradicciones… Lobo dice que te dio esa plata, pero para esa fecha él no la ha recibido. Sigues en el intercambio con Gairaud, quien asegura que estudiará bien el caso y que darás una declaración corta en la Fiscalía. Te sacan en caravana de nuevo, ahora a los Tribunales de Guadalupe, otra vez fotos y otra vez calabozo, pero éste como ninguno. Gairaud te explica que tu caso corresponde a los tribunales de Goicoechea y que ahí espera, que al llegar a un Juez, te reciban, te fijen las medidas cautelares y que él considera que puedes salir rápido… Gairaud te pregunta que si tienes un lugar donde quedarte. Le dices, que sí… la casa de tú cuñada Nidia Echandi, la viuda de Manuel Emilio. Le das la dirección y el número de teléfono. Otra vez te sacan en la perrera y otra vez con motos, desfile y toda la cosa a Guadalupe, donde te meten a la celdas, que por cierto, tienen un escusado de hueco en el piso, para hacer la necesidades a vista de todo el mundo. Solo tienes tres visitas esa noche: la mía, la de Johnny Echeverría que había sufrido con sus hijos una situación similar, y la de Carlos Antillón, un muchacho que había sido tu presentador en las campañas. Los tres somos abogados. Por eso podíamos entrar. Cada uno te llevó un rato de relación humana. En Guadalupe te entregan algunas cosas de tu valija. Te dicen que las había mandado o las había recogido Nidia, después de que el OIJ te la quitó en el aeropuerto. Te mandan unas colchas, algunas cobijas, una almohada y algo de comer… Seis años después, vienes de los tribunales de Goicoechea. Me habías dado cita a las 6 de la tarde, en Escazú. Llegas tarde, por cierto. Vienes del juicio pronto y cumplido al que el Estado costarricense te da derecho. Se te nota cansado. Debe ser, me digo, porque estuvo todo ese día, martes 23 de noviembre, en sala de juicios. Sólo La Nación y Canal 7 lo cubrieron. Vienes con tu traje entero, crema, camisa blanca y la infaltable corbata negra. Suena un timbre. Tienes una conferencia telefónica hoy a las siete de la noche. Te disculpas... Hablas en inglés. Terminas y te dispones hablarme de tu hijo Miguel Alberto, por quién llevas esa corbata negra.


Crónica Una definición de ejército es también: “Grupo numeroso de personas organizadas o agrupadas para un fin”. Puede que este fin sea darle techo a los que no tienen, crear con nuestras manos felicidad, dar apoyo, y darnos un poco nosotros mismos. El o los medios, pueden ser agotadores y a veces desesperantes, pero el fin los justifica ¿no? .ZC.

Por: Rebeca Cartín Por dos días Costa Rica tuvo ejército. Uniformados de rojo y armados con alcancías de madera en forma de casa, miles de jóvenes tomaron como campo de batalla las carreteras, semáforos y esquinas del país con un solo objetivo, luchar contra la pobreza extrema, un viejo pero fuerte enemigo. Hace tres años nuestro país es participe de una recolecta que se realiza a nivel latinoamericano y lleva el nombre de "1 rojo x 1 techo". A pesar de los resultados satisfactorios a la hora de la cuenta final, las vivencias del pelotón rojo son un ejemplo más que ilustra la desconfianza de los ticos hacia el gobierno, lo cual, perjudica la generosa acción de los "techeros". Con la intención de involucrar a la sociedad en la noble causa de colaborar con "cualquier monedita" en beneficio de los desamparados, los voluntarios de la organización, Un techo para mi país, asomaban las alcancías a las ventanas de los carros para pedir una contribución. Mas este acto dejó de ser tan frágil y de peticiones inocentes se tuvo que pasar a las suplicas. Una casita de madera aparece en la abertura de un vehículo seguida de una cara sonriente y sonrojada, no por vergüenza sino por el quemante sol del medio día. Con la esperanza de recibir ayuda, el joven de rojo contempla como la ventana del carro sube lentamente y se va viendo reflejado en lo que se convertiría en su obstáculo más frecuente ¡Egoísta! Sí, eso abundaba en la mente de los voluntarios.


"Buenos días, ¿desea colaborar con un techo para mi país?... ¡Hola! Buenos días... buenos días..." la más poderosa arma del oponente, ignorar ¿Por qué los trataban como ladrones? La respuesta llegaría disfrazada de un hombre mayor a quien le faltaban 1 o 2 dientes "¿Esta organización es del gobierno?" la contestación de un joven fue negativa, a lo que el sujeto concluyó "¡Ah bueno! Es que si no, de fijo, se roban la plata". Desde ese momento, antes de pedir una cooperación, lo primero que brotaba de los labios del ejército rojo fueron palabras que explicaban la procedencia del organismo y su misión. En un día se logró recaudar en lo que el anterior se gastó en sudor y ampollas en los pies. En medio del sol, recuerdo un momento en el que se consiguió "soltar el codo" de los conductores y el afán de los rojos se hizo notar en alcancías llenas. Pero no podía faltar una situación de pasmo, un carro negro con dos banderas de Costa Rica en sus extremos paró al frente de un grupo de asistentes de los pobres, era el presidente de entonces don Óscar Arias. ¿1 rojo? ¿¢10.000? ¿¢20.000? ¿Cuántos millones iría a donar la máxima autoridad del momento? La ventana del pomposo carro bajó, del interior del vehículo emergió un dedo pulgar hacia arriba haciendo señal de aprobación, los voluntarios estaban listos para reaccionar ante la ofrenda del mandatario. Sin embargo, la ventana volvió a subir y el carro siguió su camino ¿será que don Óscar creyó que era una campaña de una institución gubernamental y no arriesgo su dinero por miedo a un robo? Yo estuve ahí, frenada por vidrios y sorprendida por el generoso dedo del ex presidente. He sido parte del ejército rojo en dos ocasiones y puedo asegurar que el pueblo costarricense es solidario. No obstante, es desagradable concluir que para ganar la batalla contra la pobreza, Un techo para mi país tenga que adherir a sus camisas el logo "trabajamos para el país pero no para el gobierno". Es indispensable que la autoridad estatal se tire a la calle para contribuir con sus escondidas armas de sinceridad y transparencia a la colecta "1 rojo x 1 techo" y nos ayude a conseguir el triunfo del ejército rojo.


Entrevista: Juan Pablo Meneses, el testigo entrañable Juan Pablo Meneses es un gran periodista chileno que, al buscar romper con lo común, se ha dedicado a publicar libros de crónicas a profundidad, o como él mismo lo llama: “Novelas sin ficción”. En su obra podemos leer: Equipaje de mano, Sexo y Poder, Crónicas Argentinas y el libro que hoy se pone en el tapete: La vida de una Vaca. Bueno, precisamente, esta entrevista que presentamos a continuación, realizada por Gabriel Ruiz-Ortega, es la inmersión al libro en el cual Meneses convierte a una vaca como el personaje principal de una novela sin ficción. Pero la entrevista no solo se queda ahí, sino que nos retrata el punto de vista crítico de Meneses sobre el boom de la crónica, además, defiende la enorme necesidad de la humildad, la investigación exhaustiva y la huída de los lugares comunes a la hora de escribir crónicas. ZC. Tomado de la página Portada 9 Por: Gabriel Ruiz-Ortega Un buscador de buenas historias. Así debe definirse a quien para muchos, incluyéndome, es el mejor cronista latinoamericano. Juan Pablo Meneses (Santiago de Chile, 1969). La vida de una vaca, es una de sus obras más traviesas y creadoras. Sobre esta publicación, y algunas cosas más, conversé con el autor. La vida de una vaca parte de varios libros, aunque de uno en especial: The Steer´s Life de Michael Pollan, ya que este autor se compró un novillo para explicar el fenómeno de las vacas locas. Ese libro, como un par más que menciono, está basado en una investigación que una vez concluida se publica. En mi caso, yo lo hice público desde el primer


momento que me compré la vaca y a la semana siguiente ya había escrito la primera columna sobre lo que pensaba hacer con La Negra. ¿Y qué pasó? La gente empezó a participar del proyecto, me escribían de muchos lugares, me daban sugerencias, datos, es por eso que este es un libro mucho más interactivo. Este interés por la carne lo tuviste por mucho tiempo… Lo que pasa es que era un tema que me tenía obsesionado. No sé cómo comenzó. Me empezó a interesar el tema de la carne. Además, siempre me gustó escribir del consumo. La gran motivación, la religión de hoy en el mundo es el consumo. Y la carne era la muestra más perfecta de aquello. Los países, mientras más dinero tienen, más consumen, gastan más. Pero hubo un tiempo en el que el tema no te interesó. Estuve viviendo en Barcelona como periodista portátil y terminé envuelto en un entorno de vegetarianos, en el que compartí cuarto con un grupo de alemanes. Había una alemana que era absolutamente vegetariana, al punto que si nos encontrábamos caminando por la calle y veía a alguien comiendo carne, se ponía a criticar abiertamente. Bueno, yo intenté incluso hacerme vegetariano. Y no pude. Y a escondidas me iba a comer hamburguesas, pero era una realidad muy decadente. Y conocí a una argentina que me salvó en muchos aspectos, y que me hizo ir a Buenos Aires en plena crisis. Llegué a un país que estaba en llamas. Sin embargo, en plena crisis los argentinos comieron muchísima más carne que antes. Exacto. La gente desde temprano salía a las marchas, protestaban durante el día, y todo terminaba con un gran asado.


¿La distancia te ha ayudado a la hora de abordar este trabajo? Yo me he manejado en esa distancia incluso estando en Chile. Siempre he sido de las personas que prefieren ver las situaciones desde afuera. No me gusta ser el centro de la atención. Me gusta ser más un observador que un protagonista. Esa es una de las grandes diferencias entre un cronista y un novelista. La gracia de este libro es que está escrito con mucha distancia, pero por momentos también hay mucha cercanía, porque en algunos pasajes cuento cosas que me están pasando, cosas que siento por los personajes con los que me involucro, que viven cosas que a mí me van afectando. Claro, ahora que lo dices, me viene a la mente Juan Jorajuría, el ganadero que te vende a La Negra, quien sintoniza rápidamente con lo que tú quieres hacer. No te digo la palabra “mágica” porque puede parecer muy cursi, pero fue algo especial. Estaba en un país que no era el mío, y una persona que no te conocía, que vivía en el campo. Un día recibe la llamada de un periodista chileno que le pregunta “Señor, ¿me puede vender una vaca?”, y le responde “Bueno, dale, ven a mi casa”. Me abrió la puerta de su casa y se embarcó conmigo en este viaje. Él llevaba más de sesenta años trabajando con vacas, pero jamás se había detenido en la vida de una. Y cuando a La Negra le empezaron a hacer fotos para revistas importantes de Latinoamérica y España, como que él empezó a sentirse también importante. Jorajuría era un hombre que estaba solo y sintió un renacer con el proceso de La Negra. En cuanto a los ganaderos, prácticamente estos tienen el poder de bajarse hasta a un presidente. Eso es cierto. En Argentina la carne es un derecho. Los argentinos sienten que tienen que comer carne. Ellos piensan que tienen la mejor carne del mundo y son los que más la consumen. Es por eso que los ganaderos tienen un inmenso poder.


Pueden faltar muchas cosas, menos la carne. La vaca lo simboliza todo. El campo, el ganado. Los ganaderos son vistos de manera diferente. ¿Y cómo eras considerado por el hecho de tener una vaca? No era considerado un ganadero, pero el hecho de tener una vaca, ya me daba cierto status ante los demás. La gente ya no me miraba como antes. ¿Investigaste muchísimo? Hice innumerables entrevistas. Muchos me han dicho que el libro parece un reality showescrito. Quería que el libro se leyera como una novela de no ficción. Y leí sobre el tema, por ejemplo: llegué a leer un tomo de tres mil páginas de la historia ganadera latinoamericana para terminar usando tres líneas. El inicio de la ganadería es el mismo para toda Latinoamérica. Lo que pasa es que las condiciones geográficas y climáticas eran tan buenas en Argentina que el ganado terminó desarrollándose como una plaga. Las mismas vacas que llegaron a Perú, Colombia, Paraguay, son las mismas que llegaron a Argentina. ¿Y en cuanto a las referencias literarias? La primera referencia literaria en relación a las vacas es el cuento llamado “El matadero” de Esteban Echevarría, que trata de las vacas y de la pasión que despierta la carne. Fue un tema muy real, con trabajo reporteril pero a la vez con calidad literaria. Después no se ha vuelto a hablar del tema, aunque Borges escribió algunas cosas y hay toda una corriente de la literatura gauchesca de la gente que trabaja en el campo.


Los lectores de tu blog también se comprometieron… Muchísimos lectores se solidarizaron con la vaca, se identificaban con ella. Y eso me gustó, es algo muy literario. Me compré la vaca exclusivamente para comérmela. Y llegó el punto en que la vaca me estaba comiendo a mí. Recibí cartas y mails de muchísimos países preguntándome por La Negra. Y no pocos te pedían que no mates a La Negra. Claro, muchos me decían que no la matara, mientras ellos comían carne. Una irrefutable muestra de hipocresía. No tiene que ver con la hipocresía. Lo que les pasa a todos, a ti, a mí, es que somos seres contradictorios. Se suele decir que en la vida hay que tener una práctica coherente, pero la realidad nos muestra que no somos así. Por ejemplo: a mí no me gusta que los animales sufran, pero me encanta la carne. Ahora, sí creo que hay componentes que se pueden mejorar para que seamos menos hipócritas. Creo que en ese sentido, uno de los grandes culpables en cuanto a la hipocresía son los vegetarianos. ¿Y algo que te haya pasado fuera de la experiencia virtual? En uno de mis viajes me encontré con alguien que me preguntó “Y, ¿cómo está la vaca?”. Esto se fue tornando en una cosa muy fuerte que no pensé que iba a ocurrir. Una vaca como protagonista de un libro es de por sí poco peculiar. Ahora que se habla supuestamente de un boom de la crónica, se piensa que es solo hablar de un dictador, un narcotraficante, la corrupción de un ex presidente, y casi no se sale de allí, y en este libro, en vez de tratar sobre un personaje corrupto, tenemos a una vaca, nada más que a una vaca, y sin embargo funciona, sale en varios países, y eso es lo que me gusta rescatar, su lado literario, el hecho


que sea una buena historia, en este caso la investigación de una vaca. Es un tema que por primera vez se hace en Iberoamérica. Fontanarrosa habla de que Argentina tiene dos grandes pasiones: el fútbol y la carne. De fútbol se ha escrito mucho, pero de la carne no se había escrito ningún libro. Se han escrito estudios, pero escribir de todas las vacas es como no escribir de ninguna. He leído todos tus libros, y siento que este es tu libro. ¿A qué te refieres con tu libro? Me refiero a que en él hay muchísimo de ti. Por ejemplo: la relación escritura–carne viene desde tus años de estudiante en la Universidad de Chile, cuando escribiste para el Taller José Donoso el cuento “Carnicería Humana”… La semana pasada, en El Mercurio de Chile, salió una crítica del libro, y se decía que el libro era también una autobiografía del autor. Como en todos mis libros, he puesto mucho de mí. O sea, podría decirse que es tu libro más descarnado. El libro es fruto de una obsesión de muchos años. Y fue como sacarme de la cabeza algo que lo llevaba desde hace diez años. En diez años ocurrieron muchas cosas, empecé a escribir, viví en tres países, pasé por etapas muy importantes de mi vida. El libro es un ajuste de cuentas conmigo mismo. Tampoco quedas como un héroe. No, no quedo como héroe. Aparezco más que nada como un actor de reparto, como en todos mis libros. La estrella en este libro es La Negra. Hace un tiempo leí un libro sobre Abimael Guzmán y casi la mitad era la biografía del autor del libro. Yo estoy en contra de ese tipo de cosas, mi camino va por otro lado.


E imagino que está sembrando buenas críticas. Tiene buena crítica en los medios literarios más especializados. No es un libro hecho por hacer, es un libro serio. Me gustaría saber cuál es el patrón que encuentras en Equipaje de mano, Sexo y Poder. El extraño destape chileno y este último libro. En el fondo de toda esta historia, puedo decirte que todos se parecen. Uno era de viajes, el otro era sobre el sexo, un libro más urbano, en donde muestro a una ciudad que pocos chilenos conocen, y éste de una vaca. Todos mis libros son como viajes, cada uno con sus peculiaridades. En cuanto a este último, los mismos argentinos se sorprendían de que un chileno hable de ellos. Hace un tiempo te entrevisté para Siglo XXI y te hice una pregunta sobre qué pensabas del hecho que a la crónica no se le considere un género literario. Claro, sí me acuerdo. A mí, lo que más me interesa es contar una historia que sea buena, que sea entretenida, en el sentido que se deje leer y que aborde distintos temas. Ahora, si es ficción, no es ficción, si es solo periodismo, la historia determinará de qué manera debe escribirse. En este caso, la historia me pedía que la escriba como un libro de no ficción, como una crónica. A mí lo que me gusta es escribir. Después veo si lo que escribo es poesía, cuento, novela o crónica. Ahora, se piensa últimamente que escribir crónica es algo fácil. Muchos de los que escriben crónica siempre hablan de ellos mismos. Lo hacen para que su foto aparezca en las páginas de sociales de los diarios. Y esa es una manera de no trabajar. En la vida de una vaca hay mucha investigación.


¿Y qué es lo que ves en este “boom de la crónica”? Lo que veo ahora es que muchos quieren escribir crónicas para levantarse a una chica en el bar, para que lo publiquen en otros países, para sentirse superior dentro del grupo de sus compañeros periodistas, y todas estas cosas son las que importan menos. Y para terminar, ¿te arrepientes de haberlo dejado todo para escribir crónicas? No, no me arrepiento. Aunque a veces pienso que si no lo hubiera hecho, ahora tendría otro tipo de vida, sin apuros. Pero esto también trae muy buenas recompensas.


Deportes: Fútbol, Fútbol, Fútbol, Fútbol Y Más Fútbol El Costarricense vive en un país de fútbol. El deporte ha dejado de ser tal y se ha convertido en algo atado a la idiosincrasia de casi todos los habitantes, en un juego donde todos somos D.T y público al mismo tiempo. Este juego nos da la licencia de decidir quién merece respeto y a quién tenemos que hundir, o al menos esa licencia se la han tomado los medio.ZC.

Por : Gabriel Quesada Costa Rica, pequeño país centroamericano, donde los medios de comunicación nos pasan recetando fútbol, una y otra vez, no importa si es por la mañana, si es al medio día, son las 6 de la tarde, o si se acerca la medianoche, siempre veremos algo relacionado con el fútbol. Veremos del fútbol de más alto nivel, como lo es el europeo, hasta del más mediocre que puede existir, como lo es la segunda división de nuestro país, en la cual la mitad de equipos no tienen dinero para subsistir. El pasado fin de semana, jugó nuestra flamante selección nacional. Una escuadra que sin duda no pasa por el mejor momento, aunque claro para recordar un buen momento de nuestra selección, habría que remontarse hasta el 2002 o más atrás aún hasta 1990. Por esa razón nuestra “Súper Sele” está siendo constante blanco de críticas, desde que patéticamente quedó eliminada del pasado mundial, además el nuevo entrenador, cierto “Bigotón” argentino, no termina de convencer a la afición que sigue deseosa de triunfo. Si bien es cierto las criticas abundan, no faltan, sea como sea siempre que juegue la selección el país se paralizara, todos encontrarán la manera de ver el partido, o al menos escucharlo. El partido del domingo era correspondiente a la Copa de Oro, torneo diseñado para que gringos y aztecas la ganen, a excepción de los canadienses, quienes en una ocasión rompieron con la hegemonía de los dos grandes del área. Pero aún así quienes creen que nuestra selección puede ganarla, de que se puede dar la sorpresa, de que se puede avanzar futbolísticamente hablando.


Llegó tan esperado debut, debut que venía precedido de una mediocre actuación ante una selección juvenil de Nigeria, lo cual no daba una buena sensación sobre si se ganaría la Copa, pero hay que admitir algo, el optimismo se mantenía, se seguía creyendo en la selección. Se jugó el partido, se goleó 5-0, se jugó bien. Se aprovecharon las oportunidades. Se vio la idea del entrenador en la cancha, júbilo de los aficionados, la fe volvía para muchos, voces roncas de tanto gritar gol, en fin todo era una fiesta, como si se hubiera quedado campeón. Sin embargo, no para todos la goleada fue una fiesta completa, hubo algunos que disfrutaron el partido con más mesura, con menos locura y además sin terminar con nuestra garganta afectada por tanto gritar. Yo soy uno de esos calmados aficionados, y no porque me falte pasión, o porque no confíe en mi selección o porque no me guste el fútbol, todo lo contrario soy todo un fiebre, más de una vez he quedado afónico de tanto gritar gol. Pero este partido, como dije, fue la excepción. En primer lugar porque venía de mejengear y quede muy cansado, y a eso le tuve que sumar el hecho que tuve que verlo solo en mi cuarto, debido a que mi papá paso dormido toda la tarde, mi mamá trabajó y mi hermano le interesan más los video juegos que el fútbol. Tirado en mi cama empecé a ver el partido con mucha reserva, trataba de analizar que tan difícil sería el partido para la selección, claro todas mis ideas de un juego cerrado se fueron a la basura cuando vino el gol temprano. Gol que celebré con mucha euforia, grité y me levanté de la cama para celebrar la primera conquista tricolor. Con la segunda anotación fui menos efusivo, mientras en mi casa todo estaba silencioso. Apenas cerré el puño para celebrar el 2-0. Mientras estaba el entretiempo me puso a ver una película, muy mala por cierto, cuando de repente me acorde de la “súper sele”, puse el partido y vi que ya era goleada, que habían caído dos goles más, lo cual me sorprendió teniendo en cuenta que la última vez que miré a la selección casi me duermo del aburrimiento. El último gol ya me pareció un abuso, lo único que le alabo a ese gol es que fuehecho por el joven maravilla, la esperanza del fútbol tico, y que según el “Bigotón” es nuestro jugador de clase mundial. Pero mis asombro y sorpresa no terminó, esto debido a que después de ver el partido de la selección, situación que no veía hace mucho tiempo, algo que me dejó anonadado, fue el escuchar como analistas y periodistas deportivos alababan el trabajo del “Bigotón”.


Cuando esta misma gente, hace una semana se querían comerse vivo al entrenador, cuando lo mataban por el pobre juego contra Nigeria, ahora la estaban elogiando, empezaban a creer en él, dejaban sus dudas a un lado.Increíble, como es que en nuestro país se olvidan rápido las cosas, un partido y ya somos campeones del mundo, una victoria y ahora tenemos al mejor entrenador de todos. Claro está que si perdemos con México, volveremos a ser mediocres, los peores de todos y habrá que despedir al entrenador. Pero por supuesto, tampoco nos extrañemos de oír estos dobles discursos, porque así es nuestro país: bueno para criticar cuando todo va mal, pero aún mejor para subirse en el “carro de la victoria” cuando todo va bien.


Reportaje: El futuro del agua en sus manos El agua es el recurso que más necesitamos y quizás con el que más abusos cometemos. Olvidamos que no es infinito y que ocasionalmente nos quedaremos sin ella. Nuevos métodos tratan de evitar esto, juzguen ustedes. ZC.

Por: Soledad Montero Hace nueve años, Pietro Romano, comenzó con un proyecto de tratamiento de aguas residuales y purificación, con solo productos orgánicos. “Tengo nueve años de estar atrás de este proyecto aguas residuales, porque le veo un gran futuro sistema. Yo sabía lo que quería pero no existe en el Fui a muchas ferias alrededor del mundo pero lo que yo quiero no comentó el italiano.

con las con mi mundo. existe”,

Romano descubrió, luego de varios experimentos, que por medio de un ingenioso proceso se puede lograr que el agua residual se convierta en agua totalmente cristalina. Por medio de la utilización de tres productos orgánicos; uno de ellos que solamente él lo conoce. “Usted imagínese un litro de agua negra, apenas yo le pongo un producto orgánico (mezcla) que inventé, se separa lo solido del agua, lo solido se va hacia el fondo del recipiente. Entonces el agua de arriba es cristalina, todo lo solido queda abajo”, argumentó Romano, mientras explicaba con palabras simples el proceso. Además del agua residual, aplicó su experimento a diferentes tipos de aguas contaminadas y consiguió que su sistema fuera eficaz para cualquier tipo de líquido. Luego del proceso, los productos orgánicos duran de cinco a seis horas y desaparecen, sin hacer cambio al agua cristalina resultante. Para la separación total del agua y los sólidos, aparte de su experimento, el italiano inventó una máquina que se ajusta a su proceso de purificación y cumple con separar lo sólido de lo líquido. La máquina separa lo sólido de lo líquido, y así resulta solamente agua cristalina sin ningún contaminante ni materia solida. El agua es procesada por un filtro en otro purificador que impide el paso de virus. Lo solido es triturado por la maquina convirtiendo todo en arena, que es 100% aprovechada para producir materiales como alcantarillas, bloques, adoquines e imitaciones de madera, entre otros.


El proceso es totalmente beneficioso para el ambiente y todo esto es posible con una máquina de invento propio. El sistema de automático físico químico, que el mismo mandó a hacer a Italia, y con otros tipos de maquinaria modificada. Pero, ¿El agua que resulta limpia, esta descontaminada? Tras varios análisis, de la Universidad de Costa Rica, la Universidad Nacional entre otras organizaciones, al agua resultante del proceso, es agua sin rastro de algún tipo de contaminante según las entidades. Si bien, hoy en día en Costa Rica el tratamiento de aguas no es totalmente eficiente, según los informes a los que se acudió. Datos del Laboratorio Nacional de Aguas, del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AYA). En su informe anual para el 2009, denominado “Evaluación de las coberturas y calidad del agua para consumo humano”, un 13% de los usuarios reciben agua con algún grado de contaminación. Sistema Único Dicho proceso fue inventado solamente por él, y es el único sistema a nivel mundial. Existen otros tratamientos de purificación de aguas con métodos beneficiosos para el ambiente, pero son muy distintos a su sistema. A pesar de los intentos de los países de China, Estados Unidos y México, entre otros empresarios, por hacer uso de su sistema, Pietro está muy interesado en que Costa Rica sea el hogar de su proyecto. Actualmente, está en proceso la construcción de una “megaplanta de tratamiento”, como así lo llamó el. En un terreno de 16 hectáreas, ubicado en el coyol de Alajuela. Prácticamente piensa recibir los camiones de aguas residuales de todo Costa Rica, para tratar el agua con su sistema de físico químico. Así se evitaría que muchas de las aguas residuales del país fueran a dar a los ríos. Ya que no todas las aguas del territorio costarricense reciben tratamiento y son desechadas a las cuencas. Más ingenio En el territorio nacional, la basura tanto orgánica como inorgánica, normalmente es desechada en botaderos a cielo abierto y vertederos semicontrolados que contaminan aire y suelo. Entonces, Romano tiene planeado hacer un convertidor de basura. Una máquina que automáticamente separa lo orgánico de lo inorgánico.


Lo orgánico iría a la planta de tratamiento y con lo inorgánico se producirían derivados del petróleo, como gasolina diesel y querosén. Con este proceso se aprovecharía la basura a un 100%. “Lo importante es darle uso a lo que antes era un alto contaminante”, agregó Romano. Actualmente Pietro presta sus servicios de tratamiento de aguas a la planta ADITEC. Sin embargo hoy solo realiza pruebas de tratamiento de aguas con su sistema a las empresas que lo soliciten. No piensa dar su servicio a más industrias, hasta no tener su megaplanta lista en Costa Rica y obtener el permiso del Ministerio de Salud para desarrollarse. Tiene como proyecto futuro también, un mini tanque séptico para las casas de habitación. El mini tanque incluye su sistema de purificación y tratamiento de aguas. Todo con el objetivo de poder reciclar el agua en un futuro. En Costa Rica, datos del Ministerio de Salud, el aumento en el deterioro de la calidad del agua en las cuencas que abastecen las plantas potabilizadoras, causado por prácticas agropecuarias inapropiadas y por un desarrollo urbano mal planificado, afecta severamente la oferta de agua. Y la necesidad de este líquido en el país comienza aumentar. ¿Qué piensa hacer con el agua que resulte de la “mega planta” en un futuro? Para utilizar esa agua, que va a hacer una cantidad inmensa, tendría que hacer una ciudad nueva. Porque usted no se va a tomar el agua que procede de un tratamiento de agua residual, es algo psicológico, hoy en día la cultura no es así, por lo menos en Costa Rica, a pesar de la necesidad del recurso hoy en día. ¿Presta usted el servicio de su sistema en alguna ciudad de Italia? No, yo vivo acá (Costa Rica) desde hace 20 años. Yo quiero que mi megaplanta y mi sistema sean en primera instancia para Costa Rica. Por otro lado, ¿Cuales has sido sus estudios primarios y secundarios? y ¿Qué significa para usted hasta donde ha llegado? Ninguno, solamente estuve cinco años en la escuela. Y de seguro si hubiera ido a la universidad me hubiera enfocado en una carrera y no hubiera logrado nada de esto. Para mi es una satisfacción muy grande ser el propulsor de este sistema.


Para un mejor futuro Un informe de la Universidad Nacional de Costa Rica, revela que un 19 % de acueductos recibe agua tratada con cloro, producto que además de ser toxico es cancerígeno. Y aproximadamente en 953 acueductos, el agua no es desinfectada totalmente. Entonces un 76% de la población recibe agua bajo programas de vigilancia. Es aquí en donde Romano podría tener el futuro del agua en sus manos. Ya que este sistema innovador es una gran herramienta. Debido a que en el proceso no se utiliza ninguna sustancia tóxica ni química. Además, el agua resultante podría ser utilizada por el país para satisfacer algunas de sus necesidades. Mientras, Pietro Romano espera que la construcción de su megaplanta avance, para que sea avalada por el Ministerio de Salud. Y así poder aportar beneficios a Costa Rica con su sistema de tratamiento y purificación de aguas.


Artículo: Amputación de la alegría Desacreditar desde el oponente es una técnica bastante polémica para los artículos de Opinión. Si a la mezcla le agregamos una tribu urbana nihilista y absurdista, podemos tener este resultado polémico y crítico. ZC.

Por: Juan Bieler Hola papá y mamá, esta carta es para poder expresarles lo que es mi diario vivir y ojalá para que puedan entender mi estilo de vida y mi moda. Eso que ustedes dicen que no les gusta para nada, que me veo triste, que visto de negro con rosado y que uso ropa tan ajustada, no es algo que se me ocurrió y punto, es un estilo de vida y una moda que hemos implantado millones de jóvenes alrededor de este asqueroso mundo. Nos llamamos emos. No es una locura y menos una manera de atentar contra mi vida y contra esencia de la juventud, es un estilo de pensar que me hace mostrar a los demás que esta vida es una porquería y que no merece ser vivida con alegría, y la verdad es una filosofía con mucha razón. ¿Para qué vivir con alegría si al final de todo voy a sufrir? Mmmm, sufrir, por el sufrimiento es que la moda emo entró en la sociedad. Entiendan una cosa, el dolor que de todos modos voy a sufrir prefiero sentirlo cuando yo quiera, por eso es que me corto. Lo llamamos auto flagelo y con eso yo controlo el dolor. Cuando quiero lo siento y cuando no simplemente no me corto. Las demás personas, como ustedes, son simples presas del sufrimiento, yo más bien lo he domado y se ha vuelto mi mascota fiel. Cuando se me antoja le permito que me ataque y cuando no quiero sentirlo, lo domino. Esa es la magia de flagelarse. Algo que por supuesto la gente no entiende y menos ustedes que creen que esto que hacemos es escandaloso. Oh ignorantes. Además del absurdo sentido de vivir con alegría que acabo de mencionar, odio todo lo que es la felicidad y el amor cursi. Eso no existe, así que en mi estilo de vida, que como ya les dije comparto con otro montón de compañeros de dolor alrededor de esta pocilga esférica, no practicamos el amor. Para qué fingir que el amor me va hacer feliz si eso es mentira, algún desgraciado no va a buscar amor sino otra cosa y yo voy a terminar sufriendo y el dolor me va atacar por la espalda, sin esperarlo. Así que como una emo no creo en esa estupidez de amar, nosotros tenemos en claro que nadie nos va amar igual a como nos odian. Así que no me


vengan a decir que me aman. Ustedes son mis papás ¿qué van a entender del amor? Ah que ilusos. “La juventud es la etapa más feliz de la vida, mi chiquita”, me sueles decir, mamá. Todos debemos sentir el sufrimiento porque para eso hemos nacido, así que no me digan que ustedes fueron felices en la adolescencia y lo son ahora porque es mentira, La felicidad es un simple cristal con el que se ve la realidad, por eso yo decidí quitarme los lentes de la fantasía y mirar la porquería y dolor que ocultan ustedes con ese vidrio empañado de alegría vana, bueno al menos eso es lo que argumentan las canciones de las bandas emo más importantes. Otra cosa que espero que me dejen de molestar es que como una emo soy anoréxica. Sí, no como simplemente porque no quiero, esto no es esa estupidez de que me siento gorda y por eso no como. Es porque los emo tenemos que ser delgados y por eso no comemos. Bueno, en realidad aún no sé por qué somos anoréxicos, pero la gran mayoría de emos los son, entonces por eso yo lo soy también. Creo que con todo esto que les he dicho he dejado en claro que ser emos no es ninguna forma mala de expresar lo que creo y lo que pienso, la verdad flagelarme a mi misma no es algo dañino para los demás, el hecho que no coma no afecta a nadie y aunque nunca he sufrido nada grave como la muerte de un familiar o que ustedes se divorcien, ósea que la vida me haya tratado bien, por así decirlo, no significa que no puedo creer que el dolor sea la constante de la vida, así que les pido por favor, dejen de llevarme a un terapeuta. En estos tiempos amputar la alegría es algo normal. Me despido y recuerden, no los amo tanto como los odio. Su hija emo.


Editorial: Juego de moral Tenemos esa extraña tendencia a estar siempre de un lado, atrincherarnos con las ideas de alguien, ser liguista o saprisista o herediano, ser de un partido político o de otro, ir con los judíos (porque como dice Tom “con ellos está Dios”) o con los palestinos, ser pro Yankee o pro Fidel, o simplemente apoyar o no cualquier idea de las personas que nos rodean. Siempre apoyamos un lado, y este apoyo corresponde a lo que pensamos que es correcto o no. Carlos Howden Pascall fue sacado de su casa el pasado 2 de junio a las seis de la mañana, el conocido empresario y presidente de Limón F.C fue arracando del sueño de un jueves que estaba apenas iniciando para ser encarcelado por un presunto crimen de lavado de dinero. Se dice que recibía dinero de un hermanastro que ahora está detenido en U.S.A y que utilizaba el dinero para invertirlo y de esta forma “legitimarlo”. Pero si vemos la forma en que lo estaba legitimando: Primera y segunda división de Limón F.C, equipos de Baseball, escuelas, etc… es cuando logramos entender porque la población de la provincia está dividida entre si debe o no ir a la cárcel por estos hechos. No buscamos dar un veredicto esta vez, tampoco escoger un lado, sino proponer la discusión sana y la capacidad de cada persona de elegir lo que mejor le parezca. Para nadie es un secreto que Limón ha sido siempre la provincia olvidada de nuestro país y que es la que tiene índices más altos de violencia, abandono de aulas, peligro, drogas y un largo etcétera de situaciones. Nuestra moral, coaccionada por las razones que sea (religión, familia, clase…) puede tender a titubear al tratar de decir de qué lado estamos en esta clase de situaciones. Es entonces cuando llega la pregunta: ¿Somos moralmente correctos? Y metemos al hombre a la cárcel, aún sabiendo que con esta acción podríamos terminar de condenar a una provincia y a su gente, quitar las opciones que sacan a los jóvenes de las drogas, el ocio, etc.… con la excusa de que esto nos deje dormir tranquilos por la noche ó ¿Somos moralmente incorrectos? Dejamos al tipo libre en la provincia que él ha visto crecer de a pocos, aún sabiendo las implicaciones que esto nos podría traer, y que la conciencia nos moleste por la noche. Los juegos de la moral a veces nos ponen a dudar entre lo que es correcto hacer y lo que no ¿y usted? ¿es moralmente correcto o no?


Zona Cronica Semana#2  

Segunda Edicion de Zona Cronica, del 10 al 16 de Junio

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