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El proyecto de hacer una adaptación ilustrada de una obra tan compleja como En busca del tiempo perdido es atrevido. Sin embargo, este primer volumen de los doce previstos demuestra que es alcanzable y, sobre todo, acertado. Detrás de esta primera parte de Por el camino de Swann hay un inmenso trabajo de investigación que se constata en cada detalle del dibujo. Stéphane Heuet ha logrado poner en escena una obra difícil que de por sí es muy visual, y lo ha hecho respetando cuidadosamente el texto, los personajes y los decorados que el mismo Proust creó hace casi un siglo. Sexto Piso, con esta publicación, trata de acercarse a un mundo complejo desde un punto de vista diferente y atractivo, sin pretender remplazar la lectura de una novela ineludible como la de Proust. Muy al contrario, las dos versiones (la original y esta nueva adaptación) son compatibles, y la lectura de cada una de ellas resulta aún más interesante si se tiene el referente de la otra.

Marcel Proust

Por el camino de Swann Primera parte: Combray Ilustraciones y adaptación de Stéphane Heuet

Por el camino de Swann / Primera parte: Combray

«No vale la pena que intentemos evocar nuestro pasado. Todos los esfuerzos de nuestra inteligencia resultan inútiles. Nuestro pasado se oculta, lejos de su dominio y de su alcance, en cualquier objeto material, insospechable para nosotros. Que antes de morir encontremos ese objeto o no, depende del azar.»

En busca del tiempo perdido

En busca del tiempo perdido

sextopiso ilustrado

Marcel Proust

I.S.B.N. 84-934739-9-5

9

788493

473952

Sexto Piso Ilustrado


Marcel Proust En busca del tiempo perdido Por el camino de Swann

Primera Parte

Combray

Ilustraciones y adaptación Stéphane Heuet

Colores Véronique Dorey


A Suzel, a mis hijos Fleur Lise y Jean-Baptiste Agradecimientos A la Société des Amis de Marcel Proust-Institut Marcel Proust International y a su presidente, D. Jean-Pierre Angremy, de la Académie Française, también presidente de la Biblioteca Nacional de Francia, y a su secretaria general, mi amiga Anne Borrel, cuya ayuda y apoyo han sido fundamentales; a D. Jean-Pierre Samoyault, conservador general de Patrimonio Nacional, administrador general de Mobiliario Nacional y de las manufacturas de los Gobelins, Beauvais y de la Savonnerie; a D.a Michèle Pierron, bibliotecaria del Museo de la Armada; a D.a Marie-Claude de Maneville, de la Société Nouvelle d’Exploitation de la Tour Eiffel; a D.a Catherine Fajour, de la editorial Gallimard; a D. Gérard Toupet y D. Guillaume Piens, del hotel Scribe, primera sede del Jockey-club; a D.a Brigitte Guillaumot, de la Société Nancéienne Varin-Bernier, al alcalde y a los habitantes de Illiers-Combray (Eure-et-Loir); y a todos los amigos que me han ayudado.

Bibliografía Dominique Camus, Guide des maisons d’artistes et d’écrivains en région parisienne, Lyon, La Manufacture, 1995. Nadine Beauthéac et François-Xavier Bouchart, Les promenades de Marcel Proust, París, Éditions du Chêne, 1997. Diane de Margerie, Marcel Proust, Saint-Cyr-Sur-Loire, Christian Pirot, 1997. Anne Borrel, Proust, la cuisine retrouvée, París, Éditions du chêne, 1991. Claude Mauriac, Proust par lui-même, París, Seuil, col. Écrivains de toujours, 1953. Título de la versión original À la recherche du temps perdu © 1998 Guy Delcourt Productions Diseño editorial: Cítrico Gráfico Traducción: Conrado Tostado Ilustración de portada: Stéphane Heuet © Sexto Piso España, S. L., 2006 c/Monte Esquinza 13, 4o. Dcha. 28010, Madrid, España www.sextopiso.com ISBN-13: 978-84-934739-9-0 ISBN-10: 84-934739-9-5 Depósito legal: M-42698-2006 Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida de manera alguna sin previo permiso del editor. Impreso y hecho en España Palgraphic, S.A. Humanes (Madrid) www.palgraphic.com Esta obra se benefició del P.A.P. GARCIA LORCA, Programa de Publicación del Servicio de Cooperación y de Acción Cultural de la Embajada de Francia en España y del Ministerio francés de Asuntos Exteriores. Este libro fue publicado con el apoyo de la Embajada de Francia en México, en el marco del Programa de Apoyo a la Publicación «Alfonso Reyes» del Ministerio Francés de Relaciones Exteriores.


Por el camino de Swann Primera parte

Combray Durante mucho tiem-

po me dormí temprano.

…y al despertar en medio de la noche no sabía dónde estaba ni, por un instante, quién era yo;

…el recuerdo, entonces (aún no del lugar donde estaba, sino de algunos donde había vivido o donde podría estar), llegaba a mí como un socorro de arriba para sacarme de la nada…

…pasaba la mayor parte de la noche recordando la vida que habíamos llevado en Combray con mi tía abuela, en Balbec, en París, en Doncières, en Venecia y en muchos otros lugares…

…mi memoria se estremecía…

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Todos los días, en Combray, al caer la tarde y mucho antes de ir a la cama, donde permanecía sin dormir, lejos de mi madre y de mi abuela, mi habitación volvía a ser el objeto fijo y doloroso de mis preocupaciones.

Le he preparado la leyenda de Geneviève de Brabant.

Se les ocurrió, para distraerme ciertas noches en las que me veían demasiado triste, darme una linterna mágica… Su señora madre ha pedido que le instalemos la linterna mágica mientras llega la hora de la cena. Su tía abuela va a subir.

Muy bien, Françoise.

Hoy cenaremos estofado de ternera.

«…Golo el criminal ordenó entonces a los asesinos que encerraran a la pobre Geneviève en el calabozo…»

«…conmovidos por tanto infortunio, los espadachines fingieron matarla y la dejaron huir por el bosque…»

«…La pobre Geneviève se ocultó durante meses con su hijo en lo más profundo del bosque…»

«…temía que el infame Golo la encontrara y la matara…»

4


ding ding

¡La cena está servida!

ding

Por desgracia, después de cenar me veía obligado a dejar en seguida a mamá, quien se quedaba charlando con los demás, en el jardín si la noche era tibia o en el saloncito, donde todos se refugiaban cuando hacía mal tiempo.

Todos, salvo mi abuela que, sin importar el clima, aunque se desatara la lluvia, recorría sus senderos encharcados. —¡Es una pena, quedarse encerrado en el campo! ¡Por fin se respira aire libre!

¡Oh, está lloviendo!

Françoise, sirva los licores en el saloncito.

Como a mi abuelo le habían prohibido los licores, mi tía abuela le servía unas cuantas gotas, para provocarla. Vamos, Amédée.

Sólo una cosa era capaz de hacerla volver de sus paseos por el jardín después de la cena…

¡Bathilde, ven, tu marido está a punto de beber coñac!

Yo no sabía que mi falta de voluntad, lo delicado de mi salud y la incertidumbre que todo eso proyectaba sobre mi futuro preocupaban a mi abuela durante sus caminatas mucho más que las pequeñas infracciones de la dieta de su marido…

5


Mi único consuelo, cuando subía a acostarme, era que mamá vendría a darme un beso cuando estuviera en la cama.

Aun así, esas noches en que mamá pasaba tan poco tiempo en mi habitación…

Pero sus buenas noches duraban tan poco… Llegué a desear que tardara lo más posible en subir, para prolongar el momento de respiro en el que aún no había venido.

…eran agradables, comparadas con otras, en las que venía gente a cenar y ni siquiera subía a darme las buenas noches.

La lista de invitados se limitaba casi siempre al señor Swann, quien, aparte de algunos extranjeros que se hallaban de paso, era prácticamente la única persona que, como vecino, venía de vez en cuando a cenar a nuestra casa (después de su mala boda lo hizo pocas veces, porque mis padres no querían ver a su esposa), aunque en ocasiones, de pronto, después de cenar…

¿Visita? ¿Quién podrá ser? No murmuren, no hay nada más descortés para alguien que llega.

ding g din

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El proyecto de hacer una adaptación ilustrada de una obra tan compleja como En busca del tiempo perdido es atrevido. Sin embargo, este primer volumen de los doce previstos demuestra que es alcanzable y, sobre todo, acertado. Detrás de esta primera parte de Por el camino de Swann hay un inmenso trabajo de investigación que se constata en cada detalle del dibujo. Stéphane Heuet ha logrado poner en escena una obra difícil que de por sí es muy visual, y lo ha hecho respetando cuidadosamente el texto, los personajes y los decorados que el mismo Proust creó hace casi un siglo. Sexto Piso, con esta publicación, trata de acercarse a un mundo complejo desde un punto de vista diferente y atractivo, sin pretender remplazar la lectura de una novela ineludible como la de Proust. Muy al contrario, las dos versiones (la original y esta nueva adaptación) son compatibles, y la lectura de cada una de ellas resulta aún más interesante si se tiene el referente de la otra.

Marcel Proust

Por el camino de Swann Primera parte: Combray Ilustraciones y adaptación de Stéphane Heuet

Por el camino de Swann / Primera parte: Combray

«No vale la pena que intentemos evocar nuestro pasado. Todos los esfuerzos de nuestra inteligencia resultan inútiles. Nuestro pasado se oculta, lejos de su dominio y de su alcance, en cualquier objeto material, insospechable para nosotros. Que antes de morir encontremos ese objeto o no, depende del azar.»

En busca del tiempo perdido

En busca del tiempo perdido

sextopiso ilustrado

Marcel Proust

I.S.B.N. 84-934739-9-5

9

788493

473952

Sexto Piso Ilustrado


Fragmemnto En busca del tiempo perdido  

El prestigioso ilustrador Stéphane Heuet se dio a la tarea de adaptar, a lo que en francés es conocido como bandes dessinées, la obra comple...

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