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La Seu

PARROQUIA DE SANTA MARÍA • XÀTIVA Hoja Parroquial - Nº 335 Domingo 30 de noviembre de 2008 Primero de Adviento

Estad alerta: viene el Señor

Frases del Evangelio

Evangelio según san Marcos 13, 33-37 Dijo Jesús a sus discípulos: Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!


El Abad Este domingo comienza el Adviento. Ya se adivinan las luces y los cantos de Navidad. Los cristianos, en el mundo entero, conmemoramos el nacimiento de Jesús en Belén. El Hijo de Dios comienza a vivir humanamente en nuestro mundo para abrirnos los caminos de la vida y de la salvación. En Navidad comienza el mundo de nuevo. Jesús es un nuevo inicio. Por eso sentimos tanta gratitud y tanta alegría. El adviento es tiempo de alegría cristiana. Este año tendremos también el riesgo de convertir la Navidad en una fiesta del consumo, tarjetas, regalos, dulces, fiestas, hasta el agotamiento. Las circunstancias del momento nos obligan a ser especialmente claros con nosotros mismos. Si queremos vivir la Navidad religiosamente, sabemos lo que tenemos que hacer, participar en las celebraciones de la Iglesia, leer y meditar los textos bíblicos, celebrar con alegría el nacimiento de Jesús en la familia, con los amigos, en ambientes cristianos. Mantener una cierta sobriedad en los gastos y celebraciones extraordinarias. Para entrar un poco a fondo en el mensaje del Adviento y vivirlo de verdad tenemos que pensar que Dios está presente en nuestro mundo. Llega a todos nosotros por medio de Jesucristo, hecho Niño en Belén y ese Niño, hombre como nosotros, se hace presente en la Iglesia, en los sacramentos, en nuestros corazones y en el corazón del mundo. Y a la vez viene a nosotros cada vez que escuchamos su palabra, cada vez que participamos espiritualmente en la Eucaristía, cada vez que nos arrepentimos y buscamos el perdón de nuestros pecados en el sacramento de la penitencia, cuando hacemos una obra buena a alguien, perdonamos una ofensa, cuando ayudamos a alguien que necesita de nosotros, siempre que damos testimonio de la verdad con nuestra vida. La constante venida de Jesús a nuestro mundo abarca también a quienes no piensan en Él. En este mundo que algunos quieren sin religión católica, sin Iglesia católica, sin que resuene la palabra, ni siquiera el nombre de Dios, Jesús está también presente, Jesús actúa y sale constantemente al encuentro de los hombres. También de los que no creen en Él. Para unos y para otros, el Adviento es símbolo de la vida. Vivimos esperando, queriendo descubrir en la lejanía el rostro del Dios que viene hacia nosotros con los brazos abiertos, con el gran regalo de la vida, con la gran promesa de la vida eterna entre las manos. Nadie puede vivir sin esperar. Dios viene, su fidelidad dura para siempre.

ORACIÓN DE LA MISA DEL DOMINGO Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno.

Pastor d’Israel, escolta, tu que guies els de Josep com un ramat, tu que tens querubins per carrosa, resplandeix davant d’Efraïm, de Benjamín i de Manasés. Desvetla el teu poder, vine a salvar-nos. Salm 79


Para saborear durante la semana Anunciamos la venida de Cristo, pero no una sola, sino también una segunda, mucho más magnífica que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del reino divino. El Salvador vendrá, no para ser de nuevo juzgado, sino para llamar a su tribunal a aquellos por quienes fue llevado a juicio. Aquel que antes, mientras era juzgado, guardó silencio refrescará la memoria de los malhechores que osaron insultarle cuando estaba en la cruz, y les dirá: Esto hiciste y yo callé. SAN CIRILO, PATRIARCA DE JERUSALÉN La Iglesia celebra cada año el misterio de este amor tan grande hacia nosotros, exhortándonos a tenerlo siempre presente. A la vez nos enseña que la venida de Cristo no sólo aprovechó a los que vivían en el tiempo del Salvador, sino que su eficacia continúa, y aún hoy se nos comunica si queremos recibir, mediante la fe y los sacramentos, la gracia que él nos prometió, y si ordenamos nuestra conducta conforme a sus mandamientos. SAN CARLOS BORROMEO, OBISPO DE MILÁN El Hijo de Dios en persona, aquel que existe desde toda la eternidad, aquel que es invisible, incomprensible, incorpóreo, principio de principio, luz de luz, fuente de vida e inmortalidad, expresión del supremo arquetipo, sello inmutable, imagen fidelísima, palabra y pensamiento del Padre, él mismo viene en ayuda de la criatura, que es su imagen; por amor del hombre se hace hombre, por amor a mi alma se une a un alma intelectual, para purificar a aquellos a quienes se ha hecho semejante, asumiendo todo lo humano, excepto el pecado. SAN GREGORIO NACIANCENO, OBISPO

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica ¿CÓMO SE CELEBRA EL SACRAMENTO DEL ORDEN? Pregunta 331. Pág.119. En cada uno de sus tres grados, el sacramento del Orden se confiere mediante la imposición de las manos sobre la cabeza del ordenando por parte del Obispo, quien pronuncia la solemne oración consagratoria. Con ella, el Obispo pide a Dios para el ordenando una especial efusión del Espíritu Santo y de sus dones, en orden al ejercicio de su minsiterio.


La Cruz de Cristo: signo del cristiano y de salvación De nuevo vuelve la polémina de la presencia de la Cruz en centros públicos. Nunca nos ha molestado ver la Cruz en ningún sitio. Siempre ha sido y es el signo del amor de Dios al mundo y al hombre. Ver la Cruz nos alegra, pues es un signo de vida, de amor, de paz, de reconciliación. ¿A qué viene tanta agresión hacia la Cruz? ¿Por qué a los políticos que nos gobiernan en España les molesta tanto? Los cristianos adoramos la Santa Cruz porque en ella murió nuestro Señor Jesucristo. Pongamos en cada Hogar cristiano una Cruz para venerarla y para mostrar a todos que por este Signo nos salvamos. No tengamos reparos ni vergüenza de la Cruz de Cristo.

¡Tu Cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección aclamamos. Por el madero ha venido la salvación al mundo entero! El Belén

Otro de los signos que molesta en algunos ambientes es el Belén. En Navidad celebramos el nacimiento de Jesús, el Señor, nuestro Salvador. No se celebra otra cosa. De ahí que sea una fiesta eminentemente cristiana. Montemos el Belén en nuestra casa. Coloquemos el tapIz del Niño Jesús en nuestros balcones y ventanas. Mostremos lo que celebramos en estos días santos.


La Palabra del Papa AUDIENCIA GENERAL Miércoles 5 de noviembre de 2008

La resurrección de Cristo en la teología de san Pablo Queridos hermanos y hermanas: “Si no resucitó Cristo, es vacía nuestra predicación, y es vacía también vuestra fe (...) y vosotros estáis todavía en vuestros pecados” (1 Co 15, 14.17). Con estas fuertes palabras de la primera carta a los Corintios, san Pablo da a entender la importancia decisiva que atribuye a la resurrección de Jesús, pues en este acontecimiento está la solución del problema planteado por el drama de la cruz. Por sí sola la cruz no podría explicar la fe cristiana; más aún, sería una tragedia, señal de la absurdidad del ser. El misterio pascual consiste en el hecho de que ese Crucificado “resucitó al tercer día, según las Escrituras” (1 Co 15, 4); así lo atestigua la tradición protocristiana. Aquí está la clave de la cristología paulina: todo gira alrededor de este centro gravitacional. Toda la enseñanza del apóstol san Pablo parte del misterio de Aquel que el Padre resucitó de la muerte y llega siempre a él. La resurrección es un dato fundamental, casi un axioma previo (cf. 1 Co 15, 12), basándose en el cual san Pablo puede formular su anuncio (kerigma) sintético: el que fue crucificado y que así manifestó el inmenso amor de Dios por el hombre, resucitó y está vivo en medio de nosotros. Es importante notar el vínculo entre el anuncio de la resurrección, tal como san Pablo lo formula, y el que se realizaba en las primeras comunidades cristianas prepaulinas. Aquí se puede ver realmente la importancia de la tradición que precede al Apóstol y que él, con gran respeto y atención, quiere a su vez entregar. El texto sobre la resurrección, contenido en el capítulo 15, versículos 1-11, de la primera carta a los Corintios, pone bien de relieve el nexo entre “recibir” y “transmitir”. San Pablo atribuye mucha importancia a la formulación literal de la tradición; al término


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del pasaje que estamos examinando subraya: “Tanto ellos como yo, esto es lo que predicamos” (1 Co 15, 11), poniendo así de manifiesto la unidad del kerigma, del anuncio para todos los creyentes y para todos los que anunciarán la resurrección de Cristo. La tradición a la que se une es la fuente a la que se debe acudir. La originalidad de su cristología no va nunca en detrimento de la fidelidad a la tradición. El kerigma de los Apóstoles preside siempre la re-elaboración personal de san Pablo; cada una de sus argumentaciones parte de la tradición común, en la que se expresa la fe compartida por todas las Iglesias, que son una sola Iglesia. Así san Pablo ofrece un modelo para todos los tiempos sobre cómo hacer teología y cómo predicar. El teólogo, el predicador, no crea nuevas visiones del mundo y de la vida, sino que está al servicio de la verdad transmitida, al servicio del hecho real de Cristo, de la cruz, de la Resurrección. Su deber es ayudarnos a comprender hoy, tras las antiguas palabras, la realidad del “Dios con nosotros”; por tanto, la realidad de la vida verdadera. Aquí conviene precisar: san Pablo, al anunciar la Resurrección, no se preocupa de presentar una exposición doctrinal orgánica —no quiere escribir una especie de manual de teología—, sino que afronta el tema respondiendo a dudas y preguntas concretas que le hacían los fieles. Así pues, era un discurso ocasional, pero lleno de fe y de teología vivida. En él se encuentra una concentración de lo esencial: hemos sido “justificados”, es decir, hemos sido salvados por el Cristo muerto y resucitado por nosotros. Emerge sobre todo el hecho de la Resurrección, sin el cual la vida cristiana sería simplemente absurda. En aquella mañana de Pascua sucedió algo extraordinario, algo nuevo y, al mismo tiempo algo muy concreto, marcado por señales muy precisas, registradas por numerosos testigos. Para san Pablo, como para los demás autores del Nuevo Testamento, la Resurrección está unida al testimonio de quien hizo una experiencia directa del Resucitado. Se trata de ver y de percibir, no sólo con los ojos o con los sentidos, sino también con una luz interior que impulsa a reconocer lo que los sentidos externos atestiguan como dato objetivo. Por ello, san Pablo, como los cuatro Evangelios, otorga una importancia fundamental al tema de las apariciones, que son condición fundamental para la fe en el Resucitado que dejó la tumba vacía. Estos dos hechos son importantes: la tumba está vacía y Jesús se apareció realmente. Así se constituye la cadena de la tradición que, a través del testimonio de los Apóstoles y de los primeros discípulos, llegará a las generaciones sucesivas, hasta nosotros. La primera consecuencia, o el primer modo de expresar este testimonio, es predicar la resurrección de Cristo como síntesis del anuncio evangélico y como punto culminante de un itinerario salvífico. Todo esto san Pablo lo hace en diversas ocasiones: se pueden consultar las cartas y los Hechos de los Apóstoles, donde se ve siempre que para él el punto esencial es ser testigo de la Resurrección. Cito sólo un texto: san Pablo, arrestado en Jerusalén, está ante el Sanedrín como acusado. En esta circunstancia, en la que está en juego su muerte o su vida, indica cuál es el sentido y el contenido de toda su predicación: “Por esperar la resurrección de los muertos se


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me juzga” (Hch 23, 6). Este mismo estribillo lo repite san Pablo continuamente en sus cartas (cf. 1 Ts 1, 9 s; 4, 13-18; 5, 10), en las que apela a su experiencia personal, a su encuentro personal con Cristo resucitado (cf. Ga 1, 15-16; 1 Co 9, 1). Pero podemos preguntarnos: ¿Cuál es, para san Pablo, el sentido profundo del acontecimiento de la resurrección de Jesús? ¿Qué nos dice a nosotros a dos mil años de distancia? La afirmación “Cristo ha resucitado” ¿es actual también para nosotros? ¿Por qué la Resurrección es un tema tan determinante para él y para nosotros hoy? San Pablo da solemnemente respuesta a esta pregunta al principio de la carta a los Romanos, donde comienza refiriéndose al “Evangelio de Dios... acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos” (Rm 1, 1.3-4). San Pablo sabe bien, y lo dice muchas veces, que Jesús era Hijo de Dios siempre, desde el momento de su encarnación. La novedad de la Resurrección consiste en el hecho de que Jesús, elevado desde la humildad de su existencia terrena, ha sido constituido Hijo de Dios “con poder”. El Jesús humillado hasta la muerte en cruz puede decir ahora a los Once: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra” (Mt 28, 18). Se ha realizado lo que dice el Salmo 2, versículo 8: “Pídeme y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra”. Por eso, con la Resurrección comienza el anuncio del Evangelio de Cristo a todos los pueblos, comienza el reino de Cristo, este nuevo reino que no conoce otro poder que el de la verdad y del amor. Por tanto, la Resurrección revela definitivamente cuál es la auténtica identidad y la extraordinaria estatura del Crucificado. Una dignidad incomparable y altísima: Jesús es Dios. Para san Pablo la identidad secreta de Jesús, más que en la encarnación, se revela en el misterio de la Resurrección. Mientras el título de Cristo, es decir, “Mesías”, “Ungido”, en san Pablo tiende a convertirse en el nombre propio de Jesús, y el de Señor especifica su relación personal con los creyentes, ahora el título de Hijo de Dios ilustra la relación íntima de Jesús con Dios, una relación que se revela plenamente en el acontecimiento pascual. Así pues, se puede decir que Jesús resucitó para ser el Señor de los vivos y de los muertos (cf. Rm 14, 9; 2 Co 5, 15) o, con otras palabras, nuestro Salvador (cf. Rm 4, 25). Todo esto tiene importantes consecuencias para nuestra vida de fe: estamos llamados a participar hasta lo más profundo de nuestro ser en todo el acontecimiento de la muerte y resurrección de Cristo. Dice el Apóstol: hemos “muerto con Cristo” y creemos que “viviremos con él, sabiendo que Cristo resucitado de entre los muertos ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él” (Rm 6, 8-9). Esto se traduce en la práctica compartiendo los sufrimientos de Cristo, como preludio a la configuración plena con él mediante la resurrección, a la que miramos con esperanza. Es lo que le sucedió también a san Pablo, cuya experiencia personal está descrita en las cartas con tonos tan apremiantes como realistas: “Y conocerlo a él, el poder de su resurrección y la comunión de sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos” (Flp 3, 10-11; cf. 2 Tm 2, 8-12).


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La teología de la cruz no es una teoría; es la realidad de la vida cristiana. Vivir en la fe en Jesucristo, vivir la verdad y el amor implica renuncias todos los días, implica sufrimientos. El cristianismo no es el camino de la comodidad; más bien, es una escalada exigente, pero iluminada por la luz de Cristo y por la gran esperanza que nace de él. San Agustín dice: a los cristianos no se les ahorra el sufrimiento; al contrario, les toca un poco más, porque vivir la fe expresa el valor de afrontar la vida y la historia más en profundidad. Con todo, sólo así, experimentando el sufrimiento, conocemos la vida en su profundidad, en su belleza, en la gran esperanza suscitada por Cristo crucificado y resucitado. El creyente se encuentra situado entre dos polos: por un lado, la Resurrección, que de algún modo está ya presente y operante en nosotros (cf. Col 3, 1-4; Ef 2, 6); por otro, la urgencia de insertarse en el proceso que conduce a todos y todo a la plenitud, descrita en la carta a los Romanos con una imagen audaz: como toda la creación gime y sufre casi dolores del parto, así también nosotros gemimos en espera de la redención de nuestro cuerpo, de nuestra redención y resurrección (cf. Rm 8, 18-23). En síntesis, podemos decir con san Pablo que el verdadero creyente obtiene la salvación profesando con su boca que Jesús es el Señor y creyendo con el corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos (cf. Rm 10, 9). Es importante ante todo el corazón que cree en Cristo y que por la fe “toca” al Resucitado; pero no basta llevar en el corazón la fe; debemos confesarla y testimoniarla con la boca, con nuestra vida, haciendo así presente la verdad de la cruz y de la resurrección en nuestra historia. De esta forma el cristiano se inserta en el proceso gracias al cual el primer Adán, terrestre y sujeto a la corrupción y a la muerte, se va transformando en el último Adán, celestial e incorruptible (cf. 1 Co 15, 20-22.42-49). Este proceso se inició con la resurrección de Cristo, en la que, por tanto, se funda la esperanza de que también nosotros podremos entrar un día con Cristo en nuestra verdadera patria que está en el cielo. Sostenidos por esta esperanza proseguimos con valor y con alegría.


Año Jubilar de san Pablo Continuamos señalando las distintas Cartas del Apóstol. Son para todos nosotros alimento espiritual y doctrinal. Este Año Jubilar debe ayudarnos a leerlas con interés y profundidad. ¿CUÁLES SON ESAS CARTAS? A los Romanos I a los Corintios II a los Corintios A los Gálatas A los Efesios A los Filipenses A los Colosenses I a los Tesalonicenses II a los Tesalonicenses I a Timoteo II a Timoteo A Tito A Filemón

CARTA A LOS EFESIOS

Toda esta Carta es un insondable abismo de misterios divinos que hemos de conocer porque nos revelan el plan de Dios sobre nuestro destino, e influyen de un modo decisivo en nuestra vida espiritual situándonos en la verdadera posición, infinitamente feliz, que nos corresponde gracias a la Redención de Cristo. Frente a tales misterios, dice el Cardenal Newman, “la conducta de la

mayoría de los católicos dista muy poco de la que tendrían si creyeran que el cristianismo era una fábula”. Éfeso, capital de Asia Menor, donde más tarde tuvo su sede el Apóstol S. Juan, es la ciudad en la que S. Pablo, en su tercer viaje apostólico, predicó el Evangelio durante casi tres años. La carta, escrita en Roma en el primer cautiverio (61-63), se dirige tal vez no sólo a los efesios sino también a las demás Iglesias, lo que se deduce por la ausencia de noticias personales y por la falta de las palabras “en Efeso” (v. 1), en los manuscritos más antiguos. Algunos han pensado que tal vez podría ser ésta la enviada a Laodicea según Col. 4, 16. Os recomiendo que no viváis más como los paganos, con la cabeza vacía, con el pensamiento a oscuras y ajenos a la vida de Dios. (4, 17).

2008-2009 Año Jubilar con motivo del 2000 aniversario del nacimiento de san Pablo. La Colegiata de Xàtiva es Templo Jubilar. Cada tercer domingo de mes la misa de las 7:30 de la tarde será Jubilar, facilitando poder lucrar las Indulgencias.


PAPAS DE LA IGLESIA PÍO XI (1) Su nombre de nacimiento era Achille Damiano Ambrogio Ratti. Era hijo de los consortes Francesco Ratti, directivo de la industria sedera, y Teresa Galli. Estudió en el seminario menor de Seveso, en los mayores de Monza y Milán y en el Lombardo de Roma. Fue ordenado sacerdote en 1879. Sus trabajos de filosofía llamaron la atención del papa León XIII. Ingresó nuevamente en el seminario de Milán, siendo destinado a la Biblioteca Ambrosiana. Se doctoró en teología en Universidad La Sapienza de Roma, en derecho canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana y en filosofía en la Pontificia Accademia di S. Tommaso d’Aquino, también de Roma. Desde 1882 hasta 1907 fue profesor de teología en el Seminario de San Pedro Mártir, y de sagrada elocuencia y lengua hebrea en el Seminario Teológico de Milán. Entre 1907 y 1911 fue prefecto de la Biblioteca Ambrosiana de Milán. Llamado por san Pío X a la curia romana, se convierte en viceprefecto de la Biblioteca Vaticana (1912), prefecto de la misma, canónigo de la Patriarcal Basílica Vaticana y protonotario apostólico (1914). En 1918 es nombrado visitador apostólico en Polonia y Lituania.

SANTORAL DE LA SEMANA Día 1 de diciembre.- San Edmundo Campion y compañeros mártires. Año 1581. Beato Carlos de Foucauld, fundador de los Hermanitos de Jesús. Año 1916. Día 2.- San Roberto de Matallana, Abad cisterciense. Año 1185. Día 3.- San Francisco Javier. Patrono de las Misiones. Año 1552. Día 4.- San Juan Damasceno. Año 750. Santa Bárbara, virgen y Mártir. Siglo III. Día 5.- San Sabas, Abad. Año 532. Día 6.- San Nicolás de Bari, Obispo. Año 341. San Pedro Pascual, Obispo y Mártir. Año 1300. Día 7.- Segundo Domingo de Adviento. Día del Señor. San Ambrosio de Milán, Obispo y Doctor de la Iglesia. Año 397.

ORACIÓN

Señor Dios nuestro, tú has querido que numerosas naciones llegaran al conocimiento de tu nombre por la predicación de san Francisco Javier; infúndenos su celo generoso por la propagación de la fe, y haz que tu Iglesia encuentre su gozo en evangelizar a todos los pueblos.

San Francisco Javier


Vida parroquial Ayuda a la Colegiata Si no está colaborando todavía en la campaña de autofinanciación de la Iglesia colegial, piénselo. Ya son bastantes las familias que lo están haciendo. A través de banco aportan una couta, la que deciden en conciencia, y la ingresan. También lo pueden hacer echando el donativo al buzón. Este proyecto ha sido aprobado por el Cabildo colegial y por el Consejo Pastoral y el Consejo de Economía. ÉSTE ES EL NÚMERO DE CUENTA BBVA. 0182 – 0563 – 40 – 0201531361

Nueva imagen de la “Milagrosa” para la iglesia de sant Francesc El pasado jueves, fiesta de la Milagrosa, el Sr. Abad bendijo con toda solemnidad, la nueva imagen de la Milagrosa que a partir de ahora se podrá venerar en una de las capilla de la iglesia de sant Francesc. Esta imagen se está costeando con donativos de los fieles. Pueden entregar el donativo en mano o echarlo a los buzones. Muchas gracias a cuantos colaboran. Donativos: 50+10+15+5 euros. Tenemos ya: 1.510 euros.

200 aniversario

del Retablo del Altar Mayor (1808-2008)

CELEBRAMOS ESTE ANIVERSARIO CON DIVERSOS ACTOS

Ya impartió el Sr. Abad la primera conferencia sobre la Iconografía del retablo. Ahora, el Jueves 4 de diciembre, a las 8 de la tarde en el Palau del Ardiaca, se impartirá la segunda conferencia sobre el tema: Doña Victoria Albero y los arquitectos y artistas del retablo y será impartida por don Juan Ignacio Pérez, Archivero de la Colegiata.


Agenda Mes de Noviembre LUNES 1: 6 t. Confirmación. 8 t. Instituto de Ciencias Religiosas. MARTES 2: 6 t. Adoración Nocturna. MIÉRCOLES 3: 8 t. Reunión para padres de los niños de Primera comunión. JUEVES 4: 6 t. Catequesis de Infancia 8 t. Nueva Evangelización: Doscientos aniversario Altar Mayor. Conferencia a cargo de don Juan Ignacio Pérez, Archivero de la Colegiata. VIERNES 5:

8 t. Nueva actividad: clase de inglés. SÁBADO 6: 4 t. Juniors en la casona parroquial. LUNES 8: SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN MARTES 9: 7:30 t. Ensayo Coro parroquial en sant Francesc. JUEVES 11: 6 t. Catecismo de Infancia. 8 t. Nueva Evangelización: Año Paulino. VIERNES 12: 7:45 t. Clase de inglés en el Palau del Ardiaca. 8:30 t. Conferencia

Ayuda a los cristianos de Belén Durante los martes y viernes de diciembre colocaremos a la puerta de la iglesia de sant Francesc unas mesas en donde ofreceremos artículos religiosos de madera de olivo y madre perla: belenes, rosarios, imágenes, cruces de muchos tamaños, etc., trabajados por los cristianos de Belén. De esa manera podemos ayudar a aquellas familias cristianas de Belén.

sobre Bioética, Aborto y Eutanasia, a cargo del Arzobispado y abierta a la Vicaría IV, en el salón de actos del Palau del Ardiaca. 10 n. Cena navideña para los Agentes de Pastoral de la Seu. LUNES 15: 6 t. Jornadas de Espiritualidad en Adviento. Iglesia de sant Francesc. 6 t. Confirmación. 8 t. Instituto de Ciencias Religiosas. MARTES 16: 6 t. Jornadas de Espiritualidad en Adviento. 7:30 t. Ensayo del Coro

parroquial. MIÉRCOLES 17: 6 t. Jornadas de Espiritualidad en Adviento. JUEVES 18: 8 t. Presentación del libro del Sr. Abad: Papeles de Historia: Colegiata de santa María de Xàtiva. VIERNES 19: 8t. Clase de inglés. SÁBADO 20: 4 t. Juniors. LUNES 22: 6 t. Confirmación. 8 t. Instituto de Ciencias Religiosas. JUEVES 25: NAVIDAD DOMINGO 28: FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

PEREGRINACIÓN A ROMA: SEMANA DE PASCUA 2009 AÑO PAULINO Y AÑO DE CALIXTO III

La instauración de la Colegiata año 1909

Celebraremos su primer centenario en 2009. Como saben en el Concordato de 1851 se suprimieron todas las Colegiatas de España, también la nuestra, que había sido erigida por Benedicto XIII en 1413. Gracias al trabajo del don José Plá y el beato Gonzalo Viñes, se logró la instauración de la Colegiata en 1909. El Papa san Pío X, firmó la Bula de proclamación. Celebraremos este aniversario con diversos actos el próximo año. Con ese motivo también queremos dedicar un busto de bronce de tamaño natural del primer Abad Mitrado, don Juan Vayá, que tanto trabajó por la Colegiata en los años difíciles de la posguerra. Busto que colocaremos en el interior de la Colegiata, siempre y cuando los fieles colaboren con sus donativos y éstos cubran su coste.

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