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La Seu

PARROQUIA DE SANTA MARÍA • XÀTIVA Hoja Parroquial - Nº 330 Domingo 26 de octubre de 2008 XXX del Tiempo Ordinario

Amar a Dios y amar al prójimo

Frases del Evangelio

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 22, 34-40 Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.


El Abad Este domingo concluye el Sínodo de Obispos que durante tres semanas se ha celebrado en Roma con el tema tan sugestivo: “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”. El Papa Benedicto en el Angelus del domingo día 5 de octubre hablaba sobre esta Asamblea diciendo: “Vosotros conocéis el valor y la función de esta asamblea particular de obispos, escogidos para representar a todo el episcopado y convocados para ofrecer al sucesor de Pedro una ayuda más eficaz, manifestando y consolidando al mismo tiempo la comunidad eclesial. Se trata de un organismo importante, instituido en septiembre de 1965 por mi predecesor, el siervo de Dios Pablo VI, durante la última fase del Concilio Vaticano II para aplicar una consigna contenida en el decreto sobre el ministerio de los obispos”. Durante tres semanas los obispos han trabajado sobre el tema propuesto hace dos años. Por Internet hemos podido seguir las varias intervenciones de los Padres Sinodales: ¡Valientes, claras, reales! Muy bien podemos afirmar que los Obispos han pisado la realidad de la Iglesia en el mundo. No se han ido por las ramas. Han manifestado la verdad de la vida cristiana en las diócesis, en las parroquias, en grupos eclesiales. Los Padres Sinodales han mostrado una gran altura en su formación bíblica y pastoral y esperamos que el Mensaje del Sínodo y las conclusiones del mismo nos ayuden en las celebraciones eucarísticas, en los planes pastorales, en la lectura y meditación de la Palabra de Dios y en el crecimiento de la vida espiritual. Cuando lean este editorial de nuestra Hoja ya se habrá hecho público el Mensaje del Sínodo. Se ha dicho que es el más bello de los publicados desde el primer Sínodo. El redactor ha sido monseñor Ravasi, un gran biblista italiano. Lo daremos a conocer desde este medio parroquial. ORACIÓN DE LA MISA DEL DOMINGO Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos.

T’estime, Senyor, força meua. Senyor, eres roca i muralla que em deslliura; Déu meu, roca on m’empare, escut i baluard, força que em salva! Clame al Senyor, que és digne de ser lloat: ell em salva dels enemics. Salm 17


Para saborear durante la semana ¿Por qué en la oración nos preocupamos de tantas cosas y nos preguntamos cómo hemos de orar, temiendo que nuestras plegarias no procedan con rectitud, en lugar de limitarnos a decir con el salmo: Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo? En aquella morada, los días no consisten en el empezar y en el pasar uno después de otro ni el comienzo de un día significa el fin del anterior; todos los días se dan simultáneamente y ninguno se termina allí donde ni la vida ni sus días tienen fin. SAN AGUSTÍN, OBISPO Nosotros, con un solo corazón y con una sola voz, elevemos el canto de nuestra común fidelidad, aclamando sin cesar al Señor, a fin de tener también nuestra parte en sus grandes y maravillosas promesas. Porque él ha dicho: Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman. ¡Qué grandes y maravillosos son dones de Dios! SAN CLEMENTE I, PAPA Lo enriquecí también al darle inteligencia, para que, en la sabiduría de mi Hijo, comprendiera y conociera cuál es mi voluntad, pues yo, inflamado en fuego intenso de amor paternal, creo toda gracia y distribuyo todo bien, di también al hombre la voluntad, para que pudiera amar, y así tuviera parte en aquel amor que es el mismo Espíritu Santo; así le es posible amar aquello que con su inteligencia conoce y contempla. SANTA CATALINA DE SIENA

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica ¿CUÁLES SON LOS SACRAMENTOS AL SERVICIO DE LA COMUNIÓN Y DE LA MISIÓN? Pregunta 321. Pág. 117. Dos sacramentos, el Orden y el Matrimonio, confieren una gracia especial para una misión particular en la Iglesia, al servicio de la edificación del Pueblo de Dios. Contribuyen especialmente a la comunión eclesial y a la salvación de los demás.


Nota de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Española “CURAR A LOS ENFERMOS PERO SIN ELIMINAR A NADIE”

ACLARACIONES SOBRE LOS HECHOS IMPLICADOS EN EL NACIMIENTO DEL LLAMADO PRIMER “BEBÉ MEDICAMENTO” El pasado 12 de octubre nació en Sevilla el primer bebé seleccionado para curar a su hermano, que sufre una enfermedad hereditaria, la beta-talasemia mayor, anemia congénita severa que le obliga a someterse a constantes transfusiones sanguíneas. Mediante la técnica utilizada, el diagnóstico genético preimplantacional, los embriones obtenidos a través de la fecundación in vitro son examinados para seleccionar aquellos que no sean portadores del factor genético que puede dar lugar al desarrollo de la enfermedad heredada. Entre los seleccionados, se implantan en el útero materno aquellos embriones que presentan el perfil de compatibilidad genética más adecuado con el hermano enfermo. Los demás son destruidos o congelados. Conviene aclarar al respecto las implicaciones morales que no han sido señaladas estos días por algunos medios de comunicación social. Se ha puesto el énfasis en la feliz noticia del nacimiento de un niño y en la posibilidad de la curación de la enfermedad de su hermano. Expresada así, la noticia supone un motivo de alegría para todos. Sin embargo, se ha silenciado el hecho dramático de la eliminación de los embriones enfermos y eventualmente de aquellos que, estando sanos, no eran compatibles genéticamente. El nacimiento de una persona humana ha venido acompañada de la destrucción de otras, sus propios hermanos, a los que se les ha privado del derecho fundamental a la vida. Se ha calificado el hecho como un éxito y un progreso científico. Sin embargo, someter la vida humana a criterios de pura eficacia técnica supone reducir la dignidad de la persona a un mero valor de utilidad. Los hermanos a los que se les ha privado del derecho a nacer han sido desechados por no ser útiles desde la perspectiva técnica, violando así su dignidad y


La Palabra del Papa Miércoles 1 de octubre de 2008

El concilio de Jerusalén y la controversia de Antioquía

Queridos hermanos y hermanas: El respeto y la veneración que san Pablo cultivó siempre hacia los Doce no disminuyeron cuando él defendía con franqueza la verdad del Evangelio, que no es otro que Jesucristo, el Señor. Hoy queremos detenernos en dos episodios que demuestran la veneración y, al mismo tiempo, la libertad con la que el Apóstol se dirige a Cefas y a los demás Apóstoles: el llamado “Concilio” de Jerusalén y la controversia de Antioquía de Siria, relatados en la carta a los Gálatas (cf. Ga 2, 1-10; 2, 11-14). Todo concilio y sínodo de la Iglesia es “acontecimiento del Espíritu” y reúne en su realización las solicitudes de todo el pueblo de Dios: lo experimentaron personalmente quienes tuvieron el don de participar en el concilio Vaticano II. Por eso san Lucas, al informarnos sobre el primer Concilio de la Iglesia, que tuvo lugar en Jerusalén, introduce así la carta que los Apóstoles enviaron en esta circunstancia a las comunidades cristianas de la diáspora: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros...” (Hch 15, 28). El Espíritu, que obra en toda la Iglesia, conduce de la mano a los Apóstoles a la hora de tomar nuevos caminos para realizar sus proyectos: Él es el artífice principal de la edificación de la Iglesia. Y sin embargo, la asamblea de Jerusalén tuvo lugar en un momento de no poca tensión dentro de la comunidad de los orígenes. Se trataba de responder a la pregunta de si era indispensable exigir a los paganos que se estaban convirtiendo a Jesucristo, el Señor, la circuncisión, o si era lícito dejarlos libres de la Ley mosaica, es decir, de la observancia de las normas necesarias para ser hombres justos, obedientes a la Ley, y sobre todo, libres de las normas relativas a las purificaciones


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rituales, los alimentos puros e impuros y el sábado. A la asamblea de Jerusalén se refiere también san Pablo en la carta a los Gálatas (Ga 2, 1-10): tras catorce años de su encuentro con el Resucitado en Damasco —estamos en la segunda mitad de la década del 40 d.C.—, Pablo parte con Bernabé desde Antioquía de Siria y se hace acompañar de Tito, su fiel colaborador que, aun siendo de origen griego, no había sido obligado a hacerse circuncidar cuando entró en la Iglesia. En esta ocasión, san Pablo expuso a los Doce, definidos como las personas más relevantes, su evangelio de libertad de la Ley (cf. Ga 2, 6). A la luz del encuentro con Cristo resucitado, él había comprendido que en el momento del paso al evangelio de Jesucristo, a los paganos ya no les eran necesarias la circuncisión, las leyes sobre el alimento y sobre el sábado, como muestra de justicia: Cristo es nuestra justicia y “justo” es todo lo que es conforme a él. No son necesarios otros signos para ser justos. En la carta a los Gálatas refiere, con pocas palabras, el desarrollo de la Asamblea: recuerda con entusiasmo que el evangelio de la libertad de la Ley fue aprobado por Santiago, Cefas y Juan, “las columnas”, que le ofrecieron a él y a Bernabé la mano derecha en signo de comunión eclesial en Cristo (cf. Ga 2, 9). Si, como hemos notado, para san Lucas el concilio de Jerusalén expresa la acción del Espíritu Santo, para san Pablo representa el reconocimiento decisivo de la libertad compartida entre todos aquellos que participaron en él: libertad de las obligaciones provenientes de la circuncisión y de la Ley; la libertad por la que “Cristo nos ha liberado, para que seamos libres” y no nos dejemos imponer ya el yugo de la esclavitud (cf. Ga 5, 1). Las dos modalidades con que san Pablo y san Lucas describen la asamblea de Jerusalén se unen por la acción liberadora del Espíritu, porque “donde está el Espíritu del Señor hay libertad”, como dice en la segunda carta a los Corintios (cf. 2 Co 3, 17). Con todo, como aparece con gran claridad en las cartas de san Pablo, la libertad cristiana no se identifica nunca con el libertinaje o con el arbitrio de hacer lo que se quiere; esta se realiza en conformidad con Cristo y por eso, en el auténtico servicio a los hermanos, sobre todo a los más necesitados. Por esta razón, el relato de san Pablo sobre la asamblea se cierra con el recuerdo de la recomendación que le dirigieron los Apóstoles: “Sólo que nosotros debíamos tener presentes a los pobres, cosa que he procurado cumplir con todo esmero” (Ga 2, 10). Cada concilio nace de la Iglesia y vuelve a la Iglesia: en aquella ocasión vuelve con la atención a los pobres que, de las diversas anotaciones de san Pablo en sus cartas, se trata sobre todo de los de la Iglesia de Jerusalén. En la preocupación por los pobres, atestiguada particularmente en la segunda carta a los Corintios (cf. 2 Co 8-9) y en la conclusión de la carta a los Romanos (cf. Rm 15), san Pablo demuestra su fidelidad a las decisiones maduradas durante la Asamblea. Quizás ya no seamos capaces de comprender plenamente el significado que san Pablo y sus comunidades atribuyeron a la colecta para los pobres de Jerusalén. Se trató de una iniciativa totalmente nueva en el ámbito de las actividades religiosas: no fue obligatoria, sino libre y espontánea; tomaron parte todas las


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Iglesias fundadas por san Pablo en Occidente. La colecta expresaba la deuda de sus comunidades a la Iglesia madre de Palestina, de la que habían recibido el don inefable del Evangelio. Tan grande es el valor que Pablo atribuye a este gesto de participación que raramente la llama simplemente “colecta”: para él es más bien “servicio”, “bendición”, “amor”, “gracia”, más aún, “liturgia” (2 Co 9). Sorprende, particularmente, este último término, que confiere a la colecta en dinero un valor incluso de culto: por una parte es un gesto litúrgico o “servicio”, ofrecido por cada comunidad a Dios, y por otra es acción de amor cumplida a favor del pueblo. Amor a los pobres y liturgia divina van juntas, el amor a los pobres es liturgia. Los dos horizontes están presentes en toda liturgia celebrada y vivida en la Iglesia, que por su naturaleza se opone a la separación entre el culto y la vida, entre la fe y las obras, entre la oración y la caridad para con los hermanos. Así el concilio de Jerusalén nace para dirimir la cuestión sobre cómo comportarse con los paganos que llegaban a la fe, optando por la libertad de la circuncisión y de las observancias impuestas por la Ley, y se resuelve en la solicitud eclesial y pastoral que pone en el centro la fe en Cristo Jesús y el amor a los pobres de Jerusalén y de toda la Iglesia. El segundo episodio es la conocida controversia de Antioquía, en Siria, que atestigua la libertad interior de que gozaba san Pablo: ¿Cómo comportarse en ocasión de la comunión de mesa entre creyentes de origen judío y los procedentes de los gentiles? Aquí se pone de manifiesto el otro epicentro de la observancia mosaica: la distinción entre alimentos puros e impuros, que dividía profundamente a los hebreos observantes de los paganos. Inicialmente Cefas, Pedro, compartía la mesa con unos y con otros: pero con la llegada de algunos cristianos vinculados a Santiago, “el hermano del Señor” (Ga 1, 19), Pedro había empezado a evitar los contactos en la mesa con los paganos, para no escandalizar a los que continuaban observando las leyes de pureza alimentaria; y la opción era compartida por Bernabé. Tal opción dividía profundamente a los cristianos procedentes de la circuncisión y los cristianos venidos del paganismo. Este comportamiento, que amenazaba realmente la unidad y la libertad de la Iglesia, suscitó las encendidas reacciones de Pablo, que llegó a acusar a Pedro y a los demás de hipocresía: “Si tú, siendo judío, vives como gentil y no como judío, ¿cómo fuerzas a los gentiles a judaizar?” (Ga 2, 14). En realidad, las preocupaciones de Pablo, por una parte, y de Pedro y Bernabé, por otro, eran distintas: para los últimos la separación de los paganos representaba una modalidad para tutelar y para no escandalizar a los creyentes provenientes del judaísmo; para Pablo constituía, en cambio, un peligro de malentendido de la salvación universal en Cristo ofrecida tanto a los paganos como a los judíos. Si la justificación se realiza sólo en virtud de la fe en Cristo, de la conformidad con él, sin obra alguna de la Ley, ¿qué sentido tiene observar aún la pureza alimentaria con ocasión de la participación en la mesa? Muy probablemente las perspectivas de Pedro y de Pablo eran distintas: para el primero, no perder a los judíos que se habían adherido al Evangelio; para el segundo, no disminuir el


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valor salvífico de la muerte de Cristo para todos los creyentes. Es extraño decirlo, pero al escribir a los cristianos de Roma, algunos años después (hacia la mitad de la década del 50 d.C.), san Pablo mismo se encontrará ante una situación análoga y pedirá a los fuertes que no coman comida impura para no perder o para no escandalizar a los débiles: “Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece, o se escandalice, o flaquee” (Rm 14, 21). La controversia de Antioquía se reveló así como una lección tanto para san Pedro como para san Pablo. Sólo el diálogo sincero, abierto a la verdad del Evangelio, pudo orientar el camino de la Iglesia: “El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rm14,17). Es una lección que debemos aprender también nosotros: con los diversos carismas confiados a san Pedro y a san Pablo, dejémonos todos guiar por el Espíritu, intentando vivir en la libertad que encuentra su orientación en la fe en Cristo y se concreta en el servicio a los hermanos. Es esencial conformarnos cada vez más a Cristo. De esta forma se es realmente libre. Así se expresa en nosotros el núcleo más profundo de la Ley: el amor a Dios y al prójimo. Pidamos al Señor que nos enseñe a compartir sus sentimientos, para aprender de él la verdadera libertad y el amor evangélico que abraza a todo ser humano.


“Curar a los enfermos pero sin eliminar a nadie” el respeto absoluto que toda persona merece en sí misma, al margen de cualquier consideración utilitarista. Por su parte, el hermano que finalmente ha nacido ha sido escogido por ser el más útil para una posible curación. Se ha conculcado de esta manera su derecho a ser amado como un fin en sí mismo y a no ser tratado como medio instrumental de utilidad técnica. Conviene recordar a este respecto el documento de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, del 30 de marzo de 2006. Algunas orientaciones sobre la ilicitud de la reproducción humana artificial y sobre las prácticas injustas autorizadas por la ley que la regularán en España, que señala la injusticia que se comete con los seres humanos producidos en el laboratorio, al ser tratados “como un mero producto conseguido por el dominio instrumental de los técnicos”. “La dignidad del ser humano exige que los niños no sean producidos, sino procreados (...). Por tratarse de una relación puramente personal –no instrumental– la procreación es conforme a la dignidad personal del niño procreado, que viene así al mundo como un don otorgado a la mutua entrega personal de los padres”. Respecto a la práctica de la que hoy hablamos, se dice también en el mismo documento: “Los planteamientos emotivos encaminados a justificar estas prácticas horrendas son inaceptables. Es cierto: hay que curar a los enfermos, pero sin eliminar nunca para ello a nadie. La compasión bien entendida comienza por respetar los derechos de todos, en particular, la vida de todos los hijos, sanos y enfermos”. El hecho feliz del nacimiento de un bebé sano no puede justificar la instrumentalización a la que ha sido sometido y no basta para presentar como progreso la práctica eugenésica que ha supuesto la destrucción de sus hermanos generados in vitro. La Iglesia desea prestar su voz a aquellos que no la tienen y a los que han sido privados del derecho fundamental a la vida. Con estas aclaraciones no se juzga la conciencia ni las intenciones de nadie. Se trata de recordar los principios éticos objetivos que tutelan la dignidad de todo ser humano. Madrid, 17 de octubre de 2008

2008-2009 Año Jubilar con motivo del 2000 aniversario del nacimiento de san Pablo. La Colegiata de Xàtiva es Templo Jubilar. Cada tercer domingo de mes la misa de las 7:30 de la tarde será Jubilar facilitando poder lucrar las Indulgencias.


PAPAS DE LA IGLESIA SAN PÍO X (4)

El 24 de junio de 1914, la Santa Sede firmó un concordato con Servia; cuatro días más tarde, el archiduque Francisco de Austria y su esposa fueron asesinados en Sarajevo; a la medianoche del 4 de agosto, Alemania, Francia, Austria, Rusia, Gran Bretaña, Servia y Bélgica estaban en guerra. Era el undécimo aniversario de la elección del Papa. Pío X no solo había vaticinado aquella guerra europea, como otros muchos, sino que profetizó que estallaría definitivamente para el verano de 1914. Aquel conflicto fue para el Papa un golpe fatal. “Esta será la última aflicción que me mande el Señor. Con gusto daría mi vida para salvar a mis pobres hijos de esta terrible calamidad”. Pocos días más tarde sufrió una bronquitis; al día siguiente, 20 de agosto, murió. Fue, en verdad, víctima de la Guerra. “Nací pobre, he vivido en la pobreza y quiero morir pobre”, dijo en su testamento. Demostró la verdad de aquellas palabras: su pobreza era tanta que hasta la prensa anticlerical quedó admirada. Después del funeral en la basílica de San Pedro, Mons. Cascioli, escribió lo siguiente: “No tengo la menor duda de que este rincón de la cripta se convertirá, muy pronto, en un santuario, un centro de peregrinación… Dios glorificará ante el mundo a este Papa cuya triple corona fue la pobreza, la humildad y la bondad”. En 1954, el Papa Pío XII canonizó a su predecesor en la Plaza de San Pedro. Aquel fue el primer Papa al que se canonizaba desde Pío V, en 1672.

SANTORAL DE LA SEMANA Día 27.- Santos Vicente, Sabina y Cristeta, Mártires, patronos de Ávila. Siglo IV. Día 28.- San Simón y san Judas Tadeo, Apóstoles. Día 29.- San Narciso, Obispo de Jerusalén. Año 222. San Joaquín Royo, sacerdote mártir dominico en China. Año 1748. Beato Salvador Damián, padre de familia y mártir en Alzira. Año 1936. Beato José Ramón Ruiz, sacerdote y mártir en Foios. Año 1936. Día 30.- Santos Marcelo, Claudio, Lupercio y Victorio, Mártires. Siglo IV. Día 31.- San Jerónimo Hermosilla, obispo mártir dominico en Vietnam. Año 1861. San Alonso Rodríguez, religioso jesuíta. Año 1617. Día 1 de noviembre. Solemnidad de Todos los Santos. Día 2.- Domingo. Día del Señor. Conmemoración de todos los Fieles Difuntos.

San Simón y san Judas


Vida parroquial Ayuda a la Colegiata Si no está colaborando todavía en la campaña de autofinanciación de la Iglesia colegial, piénselo. Ya son bastantes las familias que lo están haciendo. A través de banco aportan una couta, la que deciden en conciencia, y la ingresan. También lo pueden hacer echando el donativo al buzón. Este proyecto ha sido aprobado por el Cabildo colegial y por el Consejo Pastoral y el Consejo de Economía. ÉSTE ES EL NÚMERO DE CUENTA BBVA. 0182 – 0563 – 40 – 0201531361

200 aniversario del Retablo del Altar Mayor Como ya se anunció en la Revista Camimen Junts, la Seu quiere celebrar los 200 años del Retablo de la Mare de Déu de la Seu con distintos actos. Dos conferencias: 1.ª Iconografía del Retablo, por el Sr. Abad. 2.ª Los distintos artistas y arquitectos y D.ª Mª Victoria Albero, por D. Juan Ignacio Pérez.

Fiesta de san Jacinto Castañeda Tenemos ya para la fiesta de este año la nueva aureola de plata para la imagen de san Jacinto. Ha sido cincelada por Piró Orfebres con un coste de 1600 euros. También ha sido colocada en el relicario de plata la nueva Reliquia Insigne del Santo que el Sr. Abad trajo de Roma el año pasado.

Una nueva imagen de la “Milagrosa” para la iglesia de sant Francesc

Son muchas las personas que piden tener en sant Francesc una imagen de la Virgen Milagrosa. Si Dios quiere la tendremos para su fiesta el 27 de noviembre. Donativos: 100+10 euros. Tenemos ya: 1.070 euros.

Campaña Navidad Ante la campaña laicista, también de cara a la Navidad, nosotros proponemos adornar los balcones y las ventanas con la imagen del Niño Jesús. Porque en Navidad celebramos el nacimiento del Niño Jesús y no otra cosa. Pueden pasar a recogerlos por la Seu o por sant Francesc. Ya se han vendido cien tapices.


Nuevo Curso 2008-2009

Calendario Mes de Noviembre DÍA 1 Solemnidad de Todos los Santos: Misa en el Cementerio a las 4:30 t. DÍA 3 6 t. Confirmación. 8 t. Instituto de Ciencias Religiosas. DÍA 4 6:30 t. Adoración nocturna, en St. Francesc. DÍAS 5, 6 Y 7 6:30 t. en sant Francesc Triduo a san Jacinto Castañeda DÍA 6 8 t. Nueva Evangelización: Trabajo por grupos. DÍA 7 Fiesta de san Jacinto Castañeda con Misa solemne en sant Francesc. DÍA 8 Fiesta del Santísimo Cristo del Carmen con Misa solemne en sant Francesc y seguirá en los días 10, 11 y 12, a las 6:30 t, el Triduo. II Encuentro de Consejos Parroquiales de Pastoral de la Vicaria IV en Xàtiva. DÍA 9 Fiesta externa a san Jacinto Castañeda con Misa solemne por la tarde y veneración de la nueva Reliquia. DEL 10 AL 17 Peregrinación a Tierra

Santa de los Arciprestes de la Vicaría IV. DÍA 10 6 t. Confirmación. 8 t. Instituto de Ciencias Religiosas. DÍA 17 6 t. Confirmación. 8 t. Instituto de Ciencias Religiosas. DÍA 18 8 t. Ensayo de Coro DÍA 20 8 t. Nueva Evangelización: 200 Aniversario del retablo del Altar mayor: su iconografía DÍA 21 A las 8:30 t. Pastoral Familiar en el Palau del Ardiaca y para toda la Vicaría IV, conferencia sobre Bioética: Aborto y Eutanasia. Dirige el Arzobispado de Valencia. DÍA 23 Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. DÍA 24 6 t. Confirmación 8 t. Instituto de Ciencias Religiosas. DÍA 25 8 t. Ensayo de Coro. DÍA 27 8 t. Reunión prebautismal para padres y padrinos. DÍA 30 Primer Domingo de Adviento.

Dos libros para leer

A LA SOMBRA DE TU MANTO. Autor: Sr. Abad

FAMILIA, DERECHO Y RELIGIÓN: FRANCISCO ANTONIO CEBRIÁN Y VALDA.

Autor: D. Ramón Aznar García

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