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La Seu

PARROQUIA DE SANTA MARÍA • XÀTIVA Hoja Parroquial - Nº 305 Domingo 27 de abril de 2008 Sexto de Pascua

No os dejaré solos

Frases del Evangelio

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 14, 15-21 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros en cambio, lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros. No os dejaré desamparados, volveré. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.


El Abad PASTOR DE LA IGLESIA UNIVERSAL A todos nos ha impresionado la Visita Apostólica del Papa Benedicto a Estados Unidos por su testimonio, su palabra y sus innumerables gestos; de verdad que ha sido una Visita eminentemente Pastoral. Para todos ha tenido palabras de ánimo, de alivio, de perdón, de paz y de amor. No se le ha escapado ningún detalle. A los Obispos con mucha claridad les ha pedido que ayuden a los sacerdotes, que sean padres y pastores con ellos, que vivan la unidad de la Iglesia y que la testimonien. A los sacerdotes les ha insistido en su fidelidad a Jesucristo y a la Iglesia: El Señor es el único lote de vuestra heredad. A los seminaristas, que sepan que se consagran a Cristo y sólo a él y eso requiere una sólida formación y una entrega generosa sin fisuras. A los jóvenes, que reconozcan en Cristo al Señor y al amigo que da sentido a sus vidas y a sus problemas, que se dejen llenar de su gracia. A todos los fieles, que valoren la Palabra de Dios; la fiesta del Domingo como día del Señor; que descubran el valor de la oración y el amor a Jesucristo; que conozcan a la Iglesia por dentro y que la aman; que sean miembros activos de la nueva evangelización; que amen con todo su ser al Señor, único Salvador del mundo. A los representantes de las Naciones Unidas, que en todos los países respeten la dignidad humana, la libertad religiosa, trabajen por lograr la paz entre los pueblos, luchen contra el terrorismo fanático, se esfuercen por combatir la pobreza y la miseria de los pueblos pobres. Si tuviera que titular este Viaje diría que ha sido una siembra de alegría, de paz, de dignidad, de oración, de ánimo. Una verdadera siembra de un Sembrador de Dios. ORACIÓN DE LA MISA DEL DOMINGO Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebrando con fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado; y que los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras.

Veniu a contemplar les gestes de Déu. Com és, d’admirable, el que fa amb els homes! Celebrem la seua gesta! Salm 65


Para saborear durante la semana Nosotros renacemos de la fuente bautismal como hijos de Dios y cuerpo suyo en virtud de aquel mismo Espíritu del que nació el Hijo del hombre, como cabeza nuestra del seno de la Virgen. Y así como él nació sin pecado, del mismo modo nosotros renacemos para remisión de todos los pecados. BEATO ISAAC, ABAD DE STELLA Sé muy bien cuántos sacrificios hay que soportar en el cumplimiento diario del propio deber, qué ejercicio de fortaleza y de paciencia es necesario para superar las continuas dificultades de la vida. Pues bien, el espíritu se fortalece en la paz, aún en medio de las tribulaciones, cuando hay fe, esperanza, caridad; cuando se pretende obrar el bien con el ejercicio voluntario de las catorce obras de misericordia; cuando se escucha la palabra de Jesús, que nos invita a seguirle en la mortificación y en el sufrimiento. BEATO JUAN XXIII, PAPA Cuando la congregación de las Misioneras de la Caridad acababa de ser fundada, tuvimos necesidad urgente de un edificio para casa matriz. Para conseguirlo, yo prometí a la Virgen 85.000 veces el Acordaos de san Bernardo. Por entonces éramos todavía muy pocas Hermanas. ¿Cómo podríamos hacer frente a nuestra deuda de oraciones? Se me ocurrió una solución: reunir a todos los niños y a los enfermos que teníamos a nuestro cuidado, les enseñé la oración y todos hicimos promesa de decirla. El edificio no tardó en ser nuestro. BEATA MADRE TERESA

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica ¿POR QUÉ HAY UN SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN DESPUÉS DEL BAUTISMO? Preg. 297. Pág. 111. Puesto que la vida nueva de la gracia recibida en el Bautismo, no suprimió la debilidad de la naturaleza ni la inclinación al pecado (esto es la concupiscencia), Cristo instituyó este sacramento para la coversión de los bautizados que se han alejado de Él por el pecado.


La Jornada Mundial de los Enfermos “Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados. La ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encotraban mal de diversas enfermedades y expulsó a muchos demonios” (Mc 1,32-34) La celebración anual de la Jornada mundial del enfermo tiene como objetivo manifiesto, sensibilizar al Pueblo de Dios y, por consiguiente, a las varias instituciones sanitarias católicas y a la misma sociedad civil, ante la necesidad de asegurar la mejor asistencia posible a los enfermos: ayudar al enfermo a valorar, en el plano humano y sobre todo en el sobrenatural, el sufrimiento; hacer que se comprometan en la pastoral sanitaria de manera especial las diócesis, las comunidades cristianas y las familias religiosas; favorecer el compromiso cada vez más valioso del voluntariado, recordar la importancia de la formación espiritual y moral de los agentes sanitarios y, por último, hacer que los sacerdotes diocesanos y regulares, así como cuantos viven y trabajan junto a los que sufren, comprendan mejor la importancia de la asistencia religiosa a los enfermos.” (Carta al Card. Angelini, 13 de Mayo de 1992) Hay muchas acciones que emprender o potenciar, pero ante todo es preciso comprometer toda la fuerza evangelizadora que le de sentido y solución al dolor, al sufrimiento, a la enfermedad, en el contexto de la salvación integral. Con María, Madre de Cristo, que estaba junto a la cruz, nos detenemos ante todas las cruces del hombre de hoy y en sus manos de Salud de los Enfermos, depositamos con fe y amor la acción pastoral renovada del Sacramento de Unción de los Enfermos. La Iglesia somos todos y entre todos debemos mantenerla. Al hacer la declaración de Hacienda, no olvide colocar la cruz en la casilla “Iglesia Católica”: es muy importante.


La Palabra del Papa VIAJE APOSTÓLICO A LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA Y VISITA A LA SEDE DE LA ORGANIZACIÓN DE LA NACIONES UNIDAS Celebración Eucarística, Homilía de Su Santidad Benedicto XVI Yankee Stadium, Bronx, Nueva York V Domingo de Pascua, 20 de abril de 2008 Queridos hermanos y hermanas en Cristo: En el Evangelio que acabamos de escuchar, Jesús dice a sus Apóstoles que tengan fe en Él, porque Él es “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6). Cristo es el camino que conduce al Padre, la verdad que da sentido a la existencia humana, y la fuente de esa vida que es alegría eterna con todos los Santos en el Reino de los cielos. Acojamos estas palabras del Señor. Renovemos nuestra fe en Él y pongamos nuestra esperanza en sus promesas. Con esta invitación a perseverar en la fe de Pedro (cf. Lc 22,32; Mt 16,17), les saludo a todos con gran afecto. Agradezco al Señor Cardenal Egan las cordiales palabras de bienvenida que ha pronunciado en vuestro nombre. En esta Misa, la Iglesia que peregrina en los Estados Unidos celebra el Bicentenario de la creación de las sedes de Nueva York, Boston, Filadelfia y Louisville por la desmembración de la sede madre de Baltimore. La presencia, en torno a este altar, del Sucesor de Pedro, de sus Hermanos Obispos y sacerdotes, de los diáconos, de los consagrados y consagradas, así como de los fieles laicos procedentes de los cincuenta Estados de la Unión, manifiesta de forma elocuente nuestra comunión en la fe católica que nos llegó de los Apóstoles. La celebración de hoy es también un signo del crecimiento impresionante que Dios ha concedido a la Iglesia en vuestro País en los pasados doscientos años. A partir de un pequeño rebaño, como el descrito en la primera lectura, la Iglesia en América ha sido edificada en la fidelidad a los dos mandamientos del amor a Dios y del amor al prójimo. En esta tierra de libertad y oportunidades, la Iglesia ha unido rebaños muy diversos en la profesión de fe y, a través de sus muchas obras educativas, caritativas y sociales, también ha contribuido de modo significativo al crecimiento de la sociedad americana en su conjunto. Este gran resultado no ha estado exento de retos. La primera lectura de hoy, tomada de los Hechos de los Apóstoles, habla de las tensiones lingüísticas y culturales que había en la primitiva comunidad eclesial. Al mismo tiempo, muestra el poder de la Palabra de Dios, proclamada autorizadamente por los Apóstoles y acogida en la fe, para crear una unidad capaz de ir más allá de las divisiones que provienen de los límites y debilidades humanas. Se nos recuerda aquí una verdad fundamental: que


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la unidad de la Iglesia no tiene más fundamento que la Palabra de Dios, hecha carne en Cristo Jesús, Nuestro Señor. Todos los signos externos de identidad, todas las estructuras, asociaciones o programas, por válidos o incluso esenciales que sean, existen en último término únicamente para sostener y favorecer una unidad más profunda que, en Cristo, es un don indefectible de Dios a su Iglesia. La primera lectura muestra además, como vemos en la imposición de manos sobre los primeros diáconos, que la unidad de la Iglesia es “apostólica”, es decir, una unidad visible fundada sobre los Apóstoles, que Cristo eligió y constituyó como testigos de su resurrección, y nacida de lo que la Escritura denomina “la obediencia de la fe” (Rm 1,5; Hch 6,7). “Autoridad”... “obediencia”. Siendo francos, estas palabras no se pronuncian hoy fácilmente. Palabras como éstas representan “una piedra de tropiezo” para muchos de nuestros contemporáneos, especialmente en una sociedad que justamente da mucho valor a la libertad personal. Y, sin embargo, a la luz de nuestra fe en Cristo, “el camino, la verdad y la vida”, alcanzamos a ver el sentido más pleno, el valor e incluso la belleza de tales palabras. El Evangelio nos enseña que la auténtica libertad, la libertad de los hijos de Dios, se encuentra sólo en la renuncia al propio yo, que es parte del misterio del amor. Sólo perdiendo la propia vida, como nos dice el Señor, nos encontramos realmente a nosotros mismos (cf. Lc 17,33). La verdadera libertad florece cuando nos alejamos del yugo del pecado, que nubla nuestra percepción y debilita nuestra determinación, y ve la fuente de nuestra felicidad definitiva en Él, que es amor infinito, libertad infinita, vida sin fin. “En su voluntad está nuestra paz”. Por tanto, la verdadera libertad es un don gratuito de Dios, fruto de la conversión a su verdad, a la verdad que nos hace libres (cf. Jn 8,32). Y dicha libertad en la verdad lleva consigo un modo nuevo y liberador de ver la realidad. Cuando nos identificamos con “la mente de Cristo” (cf. Fil 2,5), se nos abren nuevos horizontes. A la luz de la fe, en la comunión de la Iglesia, encontramos también la inspiración y la fuerza para llegar a ser fermento del Evangelio en este mundo. Llegamos a ser luz del mundo, sal de la tierra (cf. Mt 5,13-14), encargados del “apostolado” de conformar nuestras vidas y el mundo en que vivimos cada vez más plenamente con el plan salvador de Dios. La magnífica visión de un mundo transformado por la verdad liberadora del Evangelio queda reflejada en la descripción de la Iglesia que encontramos en la segunda lectura de hoy. El Apóstol nos dice que Cristo, resucitado de entre los muertos, es la piedra angular de un gran templo que también ahora se está edificando en el Espíritu. Y nosotros, miembros de su cuerpo, nos hacemos por el Bautismo “piedras vivas” de ese templo, participando por la gracia en la vida de Dios, bendecidos con la libertad de los hijos de Dios, y capaces de ofrecer sacrificios espirituales agradables a él (cf. 1 P 2,5). ¿Qué otra ofrenda estamos llamados a realizar, sino la de dirigir todo pensamiento, palabra o acción a la verdad del Evangelio, o a dedicar toda nuestra energía al servicio del Reino de Dios? Sólo así podemos construir con Dios, sobre el cimiento que es Cristo (cf. 1 Co 3,11). Sólo así podemos edificar algo que sea realmente duradero. Sólo así nuestra vida encuentra el significado último y da frutos perdurables. Hoy recordamos doscientos años de un momento crucial la historia de la Iglesia en los Estados Unidos: su primer gran fase de crecimiento. En estos doscientos años, el rostro de la comunidad católica en vuestro País ha cambiado considerablemente. Pensemos en las continuas oleadas de emigrantes, cuyas tradiciones han enriquecido mucho a la Iglesia en América. Pensemos en la recia fe que edificó la cadena de Iglesias, instituciones educativas, sanitarias y sociales, que desde hace mucho tiempo son el emblema distintivo de la Iglesia en este territorio. Pensemos también en los innumerables padres y madres que han transmitido la fe a sus hijos, en el ministerio cotidiano de muchos sacerdotes que han gastado su vida en el cuidado de las almas, en la contribución incalculable de tantos consagrados y consagradas, quienes no sólo han enseñado a los niños a leer y escribir, sino que también les han inculcado para toda la vida un deseo de conocer, amar y servir a Dios. Cuántos “sacrificios espirituales


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agradables a Dios” se han ofrecido en los dos siglos transcurridos. En esta tierra de libertad religiosa, los católicos han encontrado no sólo la libertad para practicar su fe, sino también para participar plenamente en la vida civil, llevando consigo sus convicciones morales a la esfera pública, cooperando con sus vecinos a forjar una vibrante sociedad democrática. La celebración actual es algo más que una ocasión de gratitud por las gracias recibidas: es una invitación para proseguir con la firme determinación de usar sabiamente la bendición de la libertad, con el fin de edificar un futuro de esperanza para las generaciones futuras. “Ustedes son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que les llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa” (1 P 2,9). Estas palabras del Apóstol Pedro no sólo nos recuerdan la dignidad que por gracia de Dios tenemos, sino que también entrañan un desafío y una fidelidad cada vez más grande a la herencia gloriosa recibida en Cristo (cf. Ef 1,18). Nos retan a examinar nuestras conciencias, a purificar nuestros corazones, a renovar nuestro compromiso bautismal de rechazar a Satanás y todas sus promesas vacías. Nos retan a ser un pueblo de la alegría, heraldos de la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5) nacida de la fe en la Palabra de Dios y de la confianza en sus promesas. En esta tierra, ustedes y muchos de sus vecinos rezan todos los días al Padre con las palabras del Señor: “Venga tu Reino”. Esta plegaria debe forjar la mente y el corazón de todo cristiano de esta Nación. Debe dar fruto en el modo en que ustedes viven su esperanza y en la manera en que construyen su familia y su comunidad. Debe crear nuevos “lugares de esperanza” (cf. Spe salvi, 32ss) en los que el Reino de Dios se haga presente con todo su poder salvador. Además, rezar con fervor por la venida del Reino significa estar constantemente atentos a los signos de su presencia, trabajando para que crezca en cada sector de la sociedad. Esto quiere decir afrontar los desafíos del presente y del futuro confiados en la victoria de Cristo y comprometiéndose en extender su Reino. Comporta no perder la confianza ante resistencias, adversidades o escándalos. Significa superar toda separación entre fe y vida, oponiéndose a los falsos evangelios de libertad y felicidad. Quiere decir, además, rechazar la falsa dicotomía entre la fe y la vida política, pues, como ha afirmado el Concilio Vaticano II, “ninguna actividad humana, ni siquiera en los asuntos temporales, puede sustraerse a la soberanía de Dios” (Lumen gentium, 36). Esto quiere decir esforzarse para enriquecer la sociedad y la cultura americanas con la belleza y la verdad del Evangelio, sin perder jamás de vista esa gran esperanza que da sentido y valor a todas las otras esperanzas que inspiran nuestra vida. Queridos amigos, éste es el reto que os presenta hoy el Sucesor de Pedro. Como “raza elegida, sacerdocio real, nación consagrada”, sigan con fidelidad las huellas de quienes les han precedido. Apresuren la venida del Reino en esta tierra. Las generaciones pasadas les han legado una herencia extraordinaria. También en nuestros días la comunidad católica de esta Nación ha destacado en su testimonio profético en defensa de la vida, en la educación de los jóvenes, en la atención a los pobres, enfermos o extranjeros que viven entre ustedes. También hoy el futuro de la Iglesia en América debe comenzar a elevarse partiendo de estas bases sólidas. Ayer, no lejos de aquí, me ha conmovido la alegría, la esperanza y el amor generoso a Cristo que he visto en el rostro de tantos jóvenes congregados en Dunwoodie. Ellos son el futuro de la Iglesia y merecen nuestras oraciones y todo el apoyo que podamos darles. Por eso, deseo concluir añadiendo una palabra de aliento para ellos. Queridos jóvenes amigos: igual que los siete hombres “llenos de espíritu de sabiduría” a los que los Apóstoles confiaron el cuidado de la joven Iglesia, álcense también ustedes y asuman la responsabilidad que la fe en Cristo les presenta. Que encuentren la audacia de proclamar a Cristo, “el mismo ayer, hoy y siempre”, y las verdades inmutables que se fundamentan en Él (cf. Gaudium et spes, 10; Hb 13,8): son verdades que nos hacen libres. Se trata de las únicas verdades que pueden garantizar el respeto de la dignidad y de los derechos de todo hombre, mujer


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y niño en nuestro mundo, incluidos los más indefensos de todos los seres humanos, como los niños que están aún en el seno materno. En un mundo en el que, como Juan Pablo II nos recordó hablando en este mismo lugar, Lázaro continúa llamando a nuestra puerta (Homilía en el Yankee Stadium, 2 de octubre de 1979, n. 7), actúen de modo que su fe y su amor den fruto ayudando a los pobres, a los necesitados y a los sin voz. Muchachos y muchachas de América, les reitero: abran los corazones a la llamada de Dios para seguirlo en el sacerdocio y en la vida religiosa. ¿Puede haber un signo de amor más grande que seguir las huellas de Cristo, que no dudó en dar la vida por sus amigos (cf. Jn 15,13)? En el Evangelio de hoy, el Señor promete a los discípulos que realizarán obras todavía más grandes que las suyas (cf. Jn 14,12). Queridos amigos, sólo Dios en su providencia sabe lo que su gracia debe realizar todavía en sus vidas y en la vida de la Iglesia de los Estados Unidos. Mientras tanto, la promesa de Cristo nos colma de esperanza firme. Unamos, pues, nuestras plegarias a la suya, como piedras vivas del templo espiritual que es su Iglesia una, santa, católica y apostólica. Dirijamos nuestra mirada hacia él, pues también ahora nos está preparando un sitio en la casa de su Padre. Y, fortalecidos por el Espíritu Santo, trabajemos con renovado ardor por la extensión de su Reino. “Dichosos los creyentes” (cf. 1 P 2,7). Dirijámonos a Jesús. Sólo Él es el camino que conduce a la felicidad eterna, la verdad que satisface los deseos más profundos de todo corazón, y la vida trae siempre nuevo gozo y esperanza, para nosotros y para todo el mundo. Amén.

Palabras del Santo Padre a los fieles de lengua española

Queridos hermanos y hermanas en el Señor: Les saludo con afecto y me alegro de celebrar esta Santa Misa para dar gracias a Dios por el bicentenario del momento en que empezó a desarrollarse la Iglesia Católica en esta Nación. Al mirar el camino de fe recorrido en estos años, no exento también de dificultades, alabamos al Señor por los frutos que la Palabra de Dios ha dado en estas tierras y le manifestamos nuestro deseo de que Cristo, Camino, Verdad y Vida, sea cada vez más conocido y amado. Aquí, en este País de libertad, quiero proclamar con fuerza que la Palabra de Cristo no elimina nuestras aspiraciones a una vida plena y libre, sino que nos descubre nuestra verdadera dignidad de hijos de Dios y nos alienta a luchar contra todo aquello que nos esclaviza, empezando por nuestro propio egoísmo y caprichos. Al mismo tiempo, nos anima a manifestar nuestra fe a través de nuestra vida de caridad y a hacer que nuestras comunidades eclesiales sean cada día más acogedoras y fraternas. Sobre todo a los jóvenes les confío asumir el gran reto que entraña creer en Cristo y lograr que esa fe se manifieste en una cercanía efectiva hacia los pobres. También en una respuesta generosa a las llamadas que Él sigue formulando para dejarlo todo y emprender una vida de total consagración a Dios y a la Iglesia, en la vida sacerdotal o religiosa. Queridos hermanos y hermanas, les invito a mirar el futuro con esperanza, permitiendo que Jesús entre en sus vidas. Solamente Él es el camino que conduce a la felicidad que no acaba, la verdad que satisface las más nobles expectativas humanas y la vida colmada de gozo para bien de la Iglesia y el mundo. Que Dios les bendiga.


Un matrimonio ejemplar (25) Siervos de Dios Manuel Casesnoves y Adela Soldevila ARTURO CLIMENT BONAFÉ, ABAD DE XÀTIVA Llueven los testimonios de las personas que admiran a los Siervos de Dios Manuel y Adela, sobre todo referente a la caridad que desde la farmacia se practicaba. La caridad que practicaban era sin ostentación y sin querar llamar la atención. Una persona cuenta que fue a la farmacia y dijo: Don Manuel, por favor, apúnteme lo que me llevo, es que no tengo dinero ahora, se lo pagaré cuando pueda. Y don Manuel me contestó: olvídalo, no te preocupes, no me lo tienes que pagar; llévate todo lo que necesites. Otro testimonio afirma: “De doña Adela diría que era un mujer con delicadeza espiritual, un alma de Dios, una persona muy agradable; creo que sabía la caridad que ejercía don Manuel, y no ponía ninguna pega, todo lo contrario, ella también ayudaba a los pobres y visitaba a los enfermos. De doña Adela me acuerdo más, era una mujer de oración y vivía muy unida a Dios, se le notaba”. Estoy impresionado de los testimonios que me llegan de los Siervos de Dios. Algunas personas no les conocieron, pero han oído hablar de ellos a sus padres y guardan como oro en paño esos recuerdos y a medida que se enteran que la Hoja parroquial los va recopilando, me los ofrecen. ESCRITOS DE ADELA Si un rayito de luz me iluminara segura estoy, jamás te abandonara. Si una chispa de tu amor en mí prendiera a fuego devorador me convirtiera. Sin luz, sin fuego cómo puede vivir mi pobre alma. Amor de Dios, fuego purificador.

Empezamos la campaña: Si pides los sacramentos para tus hijos, pide también la clase de Religión para tus hijos. No lo olvides: es muy importante.


PAPAS DE LA IGLESIA

SANTORAL DE LA SEMANA

Angel Braschi nació en Ceena, en 1717. Doctor en Leyes, fue secretario del cardenal Antonio Ruffo, y más tarde secretario privado de Benedicto XIV. En tiempo de Benedicto XIII fue consagrado obispo y llegó a ser el tesorero de la Cámara apostólica, bajo Clemente XIV fue creado cardenal y elegido Papa con el nombre de Pío VI. Celebró el 19º Jubileo (1775). Con este Papa comenzó en Roma la iluminación nocturna con farolas. Es el último Papa que fue a caballo a tomar posesión de la Basílica de san Juan de Letrán como Obispo de Roma. Se enfrentó con varios países. Fue un Papa nepotista, su política llevó a la bncarrota a la Santa Sede. Pío VI pronunció un discurso ante los Cardenales elogiando el testimonio y el martirio de Fry. Jacinto Castañeda en Tunkín sufrido en 1773. Los últimos años de su vida fueron muy difíciles, sufrió hasta el exilio y la prisión. Murió en la cárcel el 29 de agosto de 1799. En 1802 su cuerpo fue trasladado a Roma y sepultado en san Pedro. Su pontificado duró 24 años.

Día 28.- San Pedro Chanel, sacerdote marista, protomártir de Oceanía. Futuna, año 1841. San Luis Griñón de Monfort, sacerdote. Año 1716. Santa Juana Beretta, madre de familia. Magenta (“Mártir de la maternidad”), año 1962 Día 29.- Santa Catalina de Siena. Virgen dominica, doctora de la Iglesia, patrona de Italia y copatrona de Europa. Roma, año 1380. Día 30.- San Pío V, Papa dominico. Año 1572. San José Benito Cottolengo. sacerdote fundador de la Pequeña Casa de la Divina Providencia (Cottolengo), año 1842. Día 1 de mayo.- San José Obrero. Día 2.- San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia. Día 3.- Santos Apóstoles Felipe y Santiago. Día 4.- Domingo VII de Pascua. Solemnidad de la Ascensión del Señor.

ORACIÓN

Señor Dios, que hiciste a santa Catalina de Siena arder de amor divino en la contemplación de la pasión de tu Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia; concédenos, por su intercesión, vivir asociados al misterio de Cristo para que podamos llenarnos de alegría con la manifestación de su gloria.

Santa Catalina de Siena


Panorama parroquial Galería de personajes ilustres Cáritas La Seu. ¿Cómo de la Iglesia de Xàtiva colaborar con Cáritas? El primer lienzo de esta Galería estará dedicado al Padre Uríos, misionero de Xàtiva en Filipinas (s. xix-xx) Donativos: 20+10+20+50+5 euros. Tenemos: 270 euros.

Hágase socio. Colabore con su aportación económica. Infórmese en el Centro sant Francesc donde está instalada Cáritas La Seu.

Punto de Fe

Cada martes, a las 12’30 h., Punto de fe en Punto Radio Xàtiva, con el Sr. Abad. Luis Miguel Sarrión entrevista al Sr. Abad sobre noticias cristianas y la marcha pastoral de la Seu.

Fechas a tener en cuenta

• Hoy, en la misa de una: Jornada Mundial del Enfermo. Se administrará la Sagrada Unción de los Enfermos a cuantos enfermos y mayores de 75 años lo deseen. • También hoy, 27 de abril, domingo, con una misa solemne a las 8 de la tarde, se reanuda el culto en la Colegiata. • 3, 4 y 11 de mayo: Primeras Comuniones. • 8 de mayo, jueves, “Nueva Evangelización”: Trabajo por grupos. • Del 27 al 30 de mayo, Cursillos Prematrimoniales de 8’30 t. a 10 noche. • Solemnidad de Pentecostés: domigo 11 de mayo.

Lo que hemos aportado materialmente a la Iglesia de sant Francesc • Desde antes de la consagración del Templo comenzamos la campaña de los bancos para la iglesia y luego siguieron distintos elementos litúrgicos; ésta es la aportación que hemos hecho. Bancos: 29.400 euros. Restauración Virgen: 6.000 euros. Restauración imagen de san Francisco: 2.500 euros. Restauración Sagrario: 3.400 euros. Muebles sacristía: 3.120 euros. Candelabros altar: 600 euros. Patenas: 790 euros. Copón de plata: 7.459 euros.

Vía Crucis de madera comprado en Belén: 8.000 euros. Imagen del Smo. Cristo de la Vida: 3.000 euros (regalo). Cuatro lampadarios: 3.700 euros (regalo). Imágenes de San Pío, santa Rita, Nuestra Señora de Fátima, Bta. Madre Teresa: 3.200 (regalo). Imagen de santa Gema: 2.000 euros. Total: 73.169 euros. • Todo se ha pagado con donativos y regalos de los fieles. ¡DEMOS GRACIAS A DIOS!


SE REANUDA EL CULTO EN LA COLEGIATA Y SE CONTINUA EN SANT FRANCESC CULTO EN LA COLEGIATA La Colegiata se abrirá todos los días, también domigos y festivos, a las 9’30 h. hasta las 13 h, excepto los lunes que se cerrará a las 12 h. A las 9’50 h, rezo de Laudes y a las 10 h, Misa Conventual. De 10’30 a 11 h, confesiones. Por la tarde, estará abierto de 18 a 19’30 h. Domingos y festivos: a las 10’05 h, rezo de Laudes y a las 10’30 h, Misa Conventual. Por la tarde, se abrirá a las 18 h. A las 19’30 h, rezo de Vísperas y a las 20 h, santa Misa. Nota: los entierros, bautizos y bodas serán en la Colegiata. CULTO EN SANT FRANCESC La Iglesia de sant Francesc se abrirá todos los días, excepto el lunes por la mañana que estará cerrado, a las 10 h. hasta las 13 h. Por la tarde se abrirá a las 18’30 h. hasta las 20 h. A las 19 h, rezo del santo Rosario y a las 19’30 h, santa Misa. Los sábados y vísperas de fiesta, la Misa será a las 20 h. Los domigos y festivos, a las 13 h, santa Misa en valenciano. RESUMIENDO El culto de las mañanas se celebrará en la Colegiata y el culto de las tardes, también sábados y vísperas de fiesta, en sant Francesc. A excepción de la misa de una de los domingos y festivos que se celebrará en sant Francesc. Deseamos que las iglesias abiertas faciliten a los fieles entrar a rezar y estar con Dios, nuestro Señor: encontrar un momento de paz en medio de la ciudad. ¡Demos gracias a Dios!

hp 305  

No os dejaré solos Hoja Parroquial - Nº 305 Domingo 27 de abril de 2008 Sexto de Pascua P ARROQUIA DE S ANTA M ARÍA • X ÀTIVA Veniu a contem...

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