Page 1

La Seu

PARROQUIA DE SANTA MARÍA • XÀTIVA Hoja Parroquial - Nº 210 Domingo 18 de junio de 2006 Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Corpus Christi

Frases del Evangelio

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 14, 22-26 Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron. Y les dijo: Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios. Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos.


El Abad Durante estos domingos que faltan a la visita del Santo Padre, desde esta modesta Hoja Parroquial, vamos ofreciendo la doctrina acerca del ministerio petrino, como ayuda a la preparación espiritual a la visita que el Papa realizará a Valencia con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias. El Catecismo de la Iglesia Católica, verdadero tesoro espiritual, dentro de la explicación que hace del Credo, señala algunos números dedicados al Papa como cabeza de la Iglesia en la tierra. A ellos quiero recurrir. Cristo Jesús al instituir a los Doce, como ya he dicho en semanas anteriores, formó una especie de colegio o grupo estable y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él. Así como, por disposición del Señor, san Pedro y los demás apóstoles forman un único Colegio apostólico, por análogas razones están unidos entre sí el Papa, sucesor de san Pedro, y los Obispos, sucesores de los Apóstoles. El Señor hizo a Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. ¡Cuántas veces lo leemos en el Evangelio! Le entregó las llaves de la Iglesia, lo instituyó Pastor del Pueblo de Dios. El Papa, Obispo de Roma y sucesor de san Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad tanto de los Obispos como de los fieles. El Santo Padre tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad. El Papa tiene a su cuidado todas las iglesias del mundo. Su ministerio universal debe llegar a todos los fieles católicos. Ya vimos, con inmensa alegría, siempre renovada, los muchísimos viajes apostólicos por el mundo entero, que realizó el Papa Juan Pablo II, el Grande. ¡El Párroco del mundo!, ¡Gran Misionero! ¡Cuánto bien hizo aquel hombre de Dios! Ahora su sucesor, Benedicto XVI, siguiendo sus pasos, viene a Valencia, viene a vernos a todos nosotros, con motivo del V Encuentro de las Familias, pero viene a Valencia, a nuestra tierra; entrará en la Catedral, visitará la Basílica de la Mare de Déu, verá nuestra tierra valenciana y la pisará. Por eso, como fieles de la Iglesia valentina, debemos acudir a Valencia. No pongamos pegas ni impedimento alguno para ir al encuentro con el Santo Padre. Nada debe obstaculizar nuestra presencia sobre todo en la Misa presidida por el Papa. Es un gran regalo que nos concede Nuestro Señor.

Com podria pagar al Senyor tot el bé que m’ha fet? Invocant el seu nom, alçaré el calze per celebrar la salvació. Salm 115


Para saborear durante la semana Queridos hijos: La festividad del Corpus Christi en Valencia es una de las “Fiestas Grandes” de nuestra ciudad. La celebramos llena de esplendor y solemnidad. El Papa Urbano IV instituyó la fiesta del Corpus en 1263. Para ensalzar la solemnidad, el Obispo de Valencia Hugo de Fenollet en 1355 promovió un acuerdo con el cabildo catedralicio, los jurados de la ciudad, el justicia y prohombres de Valencia para que una Procesión recorriese las calles de la ciudad. Se celebra este año el 650 aniversario de esta Procesión general, en la que participan todas las instituciones, parroquias, cofradías, asociaciones ciudadanas y fieles cristianos. Con alegría y generosidad los valencianos seguimos celebrando esta fiesta religiosa que ha impregnado nuestra cultura y nuestro modo de ser. Agradezco el interés y la colaboración de muchos fieles cristianos que a lo largo de estos últimos años han trabajado para recuperar el esplendor, la belleza y la religiosidad de la fiesta y de la Procesión del Corpus. No olvidéis que algunos quisieran hacer desaparecer o manipular esta Procesión para imponer sus ideologías radicales. Los valencianos rechazamos esos modos de proceder y de actuar. Y desde luego, nadie que se llame cristiano puede secundarlos. Esta Procesión responde al mandato del Señor Resucitado: Id hasta los confines del mundo, llevad el Evangelio al mundo. Sí. Llevamos a Cristo, presente en la figura del pan, por las calles de Valencia. Encomendamos estas calles, estas casas, nuestra vida cotidiana a la bondad del Señor.

¡Queremos que nuestras calles sean calles de Jesús! ¡Que nuestras casas sean casa para él y con él! ¡Que en nuestra vida de cada día penetre su presencia! Con este gesto ponemos ante los ojos de Cristo los sufrimientos de los enfermos, la soledad de los jóvenes y de los ancianos, las tentaciones, los miedos, toda nuestra vida. La Procesión del Corpus quiere ser una bendición grande y pública para nuestra Valencia: Cristo es, en persona, la bendición divina para el mundo. Que su bendición se extienda sobre todos nosotros. En la Procesión del Corpus Christi, acompañamos al Señor Resucitado en su camino por el mundo entero. Y de este modo, respondemos también a su mandato: Tomad y comed... Bebed todos. No se puede comer la carne de Cristo, presente en la forma del pan, como un simple trozo de pan. Comer este pan es comulgar, es entrar en comunión con la persona del Señor vivo. Esta comunión, este acto de comulgar, es realmente un encuentro entre dos personas vivas, es un dejarse penetrar por la vida de quien es el Señor, de quien es mi Creador y Redentor. El objetivo de esta comunión es la asimilación de mi vida con la suya, mi transformación y configuración con quien es Amor vivo. Por ello, esta comunión implica la adoración, implica la voluntad de seguir a Cristo. Adoración y procesión forman parte, por tanto, de un único gesto de comunión; responden a su mandato: Tomad y comed. EL ARZOBISPO DE VALENCIA (de la homilía del Corpus del año pasado)


32 años de sacerdote Queridos hermanos y hermanas: El próximo día 23 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, cumpliré 32 años de sacerdote. Fue un domingo de junio, víspera de san Juan Bautista, cuando fui ordenado sacerdote en la Catedral por aquel santo arzobispo don José María García La Higuera. ¡Fue un día realmente muy feliz! Han pasado ya 32 años. ¡Muchos años!, ¡Mucha experiencia!, ¡Mucho trabajo pastoral! ¡Mucho de todo! ¡Mucha vida! La Divina Providencia me ha mimado siempre. A boca llena doy gracias a Dios todos los días por la cantidad de bendiciones que me regala. Todo es bendición, todo es gracia. Hasta los sinsabores, los problemas, los disgustos. ¡Todo es gracia tras gracia! Estar al frente de una Parroquia o en este caso al frente de la Colegiata como su Abad, no es nada fácil. Resulta muchas veces agobiante, complicado y a la vez ilusionante. Exige una entrega total al ministerio pero también a todo lo que como Colegiata lleva consigo, ¡que es mucho! El sacerdote es el hombre de Dios para los demás. Sacado del pueblo por Jesucristo para servir al pueblo. Ésa es la realidad tan hermosa del sacerdocio de Cristo. Después de 32 años profeso mayor amor a Cristo que en aquel domingo de 1974, una ilusión renovada, entrega de corazón indiviso y enamorado que conserva todo su frescor y su fuerza. El sacerdote nunca debe perder de vista estos elementos que son fundamentales para ejercer su ministerio según el corazón de Cristo y trabajar por el Evangelio. Cada día pido a Dios ser fiel al ministerio recibido y la humildad necesaria para ejercerlo, la sabiduría y la sencillez para evangelizar y la gracia para administrar los Sacramentos, de manera especial la Eucaristía. Todos sabéis la enorme preocupación que siento ante la descristianización galopante que nos invade y la invitación contínua que os hago cada domingo a trabajar en la evangelización, en el anuncio del Evangelio a todos los hombres. Pido, pues, a Dios, a la Mare de Déu de la Seu, a nuestros Mártires, en este 32 aniversario, ánimo, fuerza, ganas, valentía y gracia para seguir trabajando al frente de esta querida Comunidad Parroquial de la Seu. ARTURO CLIMENT BONAFÉ Abad-Párroco


BenEspe edi cial cto XVI Jo

sí t’espere

Aprovecho la ocasión para reiterar la invitación a todas las comunidades diocesanas a participar con sus delegaciones en el V Encuentro Mundial de las Familias que tendrá lugar el próximo julio en Valencia, en el que, Dios mediante, tendré la alegría de participar personalmente. Bnedicto XVI

LA FAMILIA ES IMPORTANTE.

EL FUTURO DE LA HUMANIDAD SE FRAGUA EN LA FAMILIA.

¡VEN A CONSTRUIR LA FAMILIA!

¡V EN

A

V ALENCIA ! HOMILÍA DE S.S. BENEDICTO XVI EN LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI Jueves 26 de mayo de 2005 Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; amados hermanos y hermanas: En la fiesta del Corpus Christi la Iglesia revive el misterio del Jueves santo a la luz de la Resurrección. También el Jueves santo se realiza una procesión eucarística, con la que la Iglesia repite el éxodo de Jesús del Cenáculo al monte de los Olivos. En Israel, la noche de Pascua se celebraba en casa, en la intimidad de la familia; así, se hacía memoria de la primera Pascua, en Egipto, de la noche en que la sangre del cordero pascual, asperjada sobre el


arquitrabe y sobre las jambas de las casas, protegía del exterminador. En aquella noche, Jesús sale y se entrega en las manos del traidor, del exterminador y, precisamente así, vence la noche, vence las tinieblas del mal. Sólo así el don de la Eucaristía, instituida en el Cenáculo, se realiza en plenitud: Jesús da realmente su cuerpo y su sangre. Cruzando el umbral de la muerte, se convierte en Pan vivo, verdadero maná, alimento inagotable a lo largo de los siglos. La carne se convierte en pan de vida. En la procesión del Jueves santo la Iglesia acompaña a Jesús al monte de los Olivos: la Iglesia orante desea vivamente velar con Jesús, no dejarlo solo en la noche del mundo, en la noche de la traición, en la noche de la indiferencia de muchos. En la fiesta del Corpus Christi reanudamos esta procesión, pero con la alegría de la Resurrección. El Señor ha resucitado y va delante de nosotros. En los relatos de la Resurrección hay un rasgo común y esencial; los ángeles dicen: el Señor “irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis” (Mt 28, 7). Reflexionando en esto con atención, podemos decir que el hecho de que Jesús “vaya delante” implica una doble dirección. La primera es, como hemos escuchado, Galilea. En Israel, Galilea era considerada la puerta hacia el mundo de los paganos. Y en realidad, precisamente en Galilea, en el monte, los discípulos ven a Jesús, el Señor, que les dice: “Id... y haced discípulos a todas las gentes” (Mt 28, 19). La otra dirección del “ir delante” del Resucitado aparece en el evangelio de san Juan, en las palabras de Jesús a Magdalena: “No me toques, que todavía no he subido al Padre” (Jn 20, 17). Jesús va delante de nosotros hacia el Padre, sube a la altura de


Dios y nos invita a seguirlo. Estas dos direcciones del camino del Resucitado no se contradicen; ambas indican juntamente el camino del seguimiento de Cristo. La verdadera meta de nuestro camino es la comunión con Dios; Dios mismo es la casa de muchas moradas (cf. Jn 14, 2 s). Pero sólo podemos subir a esta morada yendo “a Galilea”, yendo por los caminos del mundo, llevando el Evangelio a todas las naciones, llevando el don de su amor a los hombres de todos los tiempos. Por eso el camino de los Apóstoles se ha extendido hasta los “confines de la tierra” (cf. Hch 1, 6 s); así, san Pedro y san Pablo vinieron hasta Roma, ciudad que por entonces era el centro del mundo conocido, verdadera “caput mundi”. La procesión del Jueves santo acompaña a Jesús en su soledad, hacia el “via crucis”. En cambio, la procesión del Corpus Christi responde de modo simbólico al mandato del Resucitado: voy delante de vosotros a Galilea. Id hasta los confines del mundo, llevad el Evangelio al mundo. Ciertamente, la Eucaristía, para la fe, es un misterio de intimidad. El Señor instituyó el sacramento en el Cenáculo, rodeado por su nueva familia, por los doce Apóstoles, prefiguración y anticipación de la Iglesia de todos los tiempos. Por eso, en la liturgia de la Iglesia antigua, la distribución de la santa comunión se introducía con las palabras: Sancta sanctis, el don santo está destinado a quienes han sido santificados. De este modo, se respondía a la exhortación de san Pablo a los Corintios: “Examínese, pues, cada cual, y coma así este pan y beba de este cáliz” (1 Co 11, 28). Sin embargo, partiendo de esta


intimidad, que es don personalísimo del Señor, la fuerza del sacramento de la Eucaristía va más allá de las paredes de nuestras iglesias. En este sacramento el Señor está siempre en camino hacia el mundo. Este aspecto universal de la presencia eucarística se aprecia en la procesión de nuestra fiesta. Llevamos a Cristo, presente en la figura del pan, por los calles de nuestra ciudad. Encomendamos estas calles, estas casas, nuestra vida diaria, a su bondad. Que nuestras calles sean calles de Jesús. Que nuestras casas sean casas para él y con él. Que nuestra vida de cada día esté impregnada de su presencia. Con este gesto, ponemos ante sus ojos los sufrimientos de los enfermos, la soledad de los jóvenes y los ancianos, las tentaciones, los miedos, toda nuestra vida. La procesión quiere ser una gran bendición pública para nuestra ciudad: Cristo es, en persona, la bendición divina para el mundo. Que su bendición descienda sobre todos nosotros. En la procesión del Corpus Christi, como hemos dicho, acompañamos al Resucitado en su camino por el mundo entero. Precisamente al hacer esto respondemos también a su mandato: “Tomad, comed... Bebed de ella todos” (Mt 26, 26 s). No se puede “comer” al Resucitado, presente en la figura del pan, como un simple pedazo de pan. Comer este pan es comulgar, es entrar en comunión con la persona del Señor vivo. Esta comunión, este acto de “comer”, es realmente un encuentro entre dos personas, es dejarse penetrar por la vida de Aquel que es el Señor, de Aquel que es mi Creador y Redentor. La finalidad de esta comunión, de este comer, es la asimilación de mi vida a la suya, mi transformación y configuración con Aquel que es amor vivo. Por eso, esta comunión implica la adoración, implica la voluntad de seguir a Cristo, de seguir a Aquel que va delante de nosotros. Por tanto, adoración y procesión forman parte de un único gesto de comunión; responden a su mandato: “Tomad y comed”. Nuestra procesión termina ante la basílica de Santa María la Mayor, en el encuentro con la Virgen, llamada por el amado Papa Juan Pablo II “Mujer eucarística”. En verdad, María, la Madre del Señor, nos enseña lo que significa entrar en comunión con Cristo: María dio su carne, su sangre a Jesús y se convirtió en tienda viva del Verbo, dejándose penetrar en el cuerpo y en el espíritu por su presencia. Pidámosle a ella, nuestra santa Madre, que nos ayude a abrir cada vez más todo nuestro ser a la presencia de Cristo; que nos ayude a seguirlo fielmente, día a día, por los caminos de nuestra vida. Amén.


Ricardo Plá Espí, Sacerdote mártir 1936 Arturo Climent Bonafé

Una vida ejemplar (37) En esta biografía me he propuesto algo muy importante, mostrar el martirio de un sacerdote, que vivió santamente y fue capaz de regar su vida con su propia sangre, derramada por Cristo. Ricardo Plá es uno de los Testigos que Jesucristo quiere tener en todos los tiempos: “Seréis mis testigos… hasta los confines de la tierra” (Hechos 1, 8). A la vez en Ricardo se cumple aquello del Señor: “Os entregarán a los tormentos y a la muerte” (Mateo 24, 9). Como hemos podido comprobar este joven sacerdote tuvo siempre en su corazón la idea del martirio y nunca dudó en aceptarlo con decisión y, ¡algo fuerte y hermoso a la vez!, con alegría. A veces oímos por las calles o leemos en periódicos o por los distintos medios de comunicación la frase famosa: “hay que olvidar”. Pero ¿es lícito olvidar? Por supuesto que perdonamos y además

de corazón ¡a todos!; pero es muy importante la fidelidad a la historia, a la historia de España y a la historia de la Iglesia. Y ésta es la historia del Cuerpo Místico de Cristo, escrita con los actos de los mártires, profundamente incardinados en la historia de la cruz de Cristo. Iglesia rica en santos, en testimonios de cantidad de mártires desde los Apóstoles hasta Ricardo. ¿Cómo presentar a estos mártires en su plena realidad, si ocultamos u olvidamos las figuras de los verdugos? Tan importante es la fidelidad a la historia como lo es la fidelidad a la verdad. Debemos conocer la verdad, enfrentarnos con ella, incluso cuando resulte muy dura e impopular hoy. Un sacerdote joven, 34 años, paisano mío, don Enrique Boix Lliso, es martirizado en su propio pueblo y por gente más o menos de su misma edad, de la forma más cruel que un ser humano pueda idear. Después de una terrible pasión llena de sufrimiento, éste fue su martirio: Desnudo, es atado a un limonero; van pasando mujeres del comité, también desnudas, delante del joven sacerdote, provocándole sexualmente con posturas y gestos obscenos, “si folla bien le dejaremos un día más”; luego es obligado a hacer de toro, es toreado, banderilleado y muerto a estoque. Su cuerpo, mutilado, colocado dentro de una carbonera es quemado. El carbón después es vendido a la gente del mismo pueblo, su madre compra de ese carbón. Sin saber su origen. Único motivo: SER SACERDOTE DE CRISTO. Ante esta atrocidad, hay que inclinar la cabeza con respeto hacia este sacerdote. Su proceso de canonización está muy adelantado.


SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS El viernes celebramos la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. El amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Del costado abierto del Salvador brotaron los sacramentos de la Iglesia que son para nosotros manantiales de gracia y de ternura. Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único para salvarlos. Hasta ahí llega el amor misericordioso del Padre.

SAN JUAN BAUTISTA También el sábado celebramos la solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista. Hijo de Zacarías e Isabel. Con palabras de Jesús es el hombre más grande nacido de mujer; él bautizó con agua del Jordán al autor del Bautismo y desde entonces el agua pura tiene fuerza de salvación. El Bautismo de Juan era provisional en vistas al Bautismo que traería Jesús que, después de su resurrección, envió a sus Apóstoles diciéndoles: Id por todo el mundo y bautizad a todos los hombres en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

SANTORAL DE LA SEMANA Día 19.- San Romualdo, abad. Año 1027. Santos Gervasio y Protasio, mártires. Año 304. Día 20.- Santa Florentina de Cartagena, abadesa. Año 633. Día 21.- San Luis Gonzaga, religioso jesuita, patrono de la juventud. Año 1591 Día 22.- San Paulino de Nola, obispo. Año 431. Santo Tomás Moro, seglar, canciller de Inglaterra y mártir, patrono de los políticos. San Juan Fisher obispo y mártir. Ambos martirizados en 1535 Día 23.- Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. San José Cafasso. Año 1860. Día 24.- Solem. de la Natividad de S.Juan Bautista. Inmaculado Corazón de María Día 25.- Domingo. Día del Señor. San Máximo de Turín, obispo. Año 423. San Próspero de Aquitania.

ORACIÓN Señor Dios dispensador de los dones celestiales, que has querido juntar en San Luis Gonzaga una admirable inocencia de vida y un austero espíritu de penitencia, concédenos, por su intercesión, que si no hemos sabido imitarle en su vida inocente sigamos fielmente sus ejemplos en la penitencia.

SAN LUIS GONZAGA


SEGUNDO CONGRESO DE VIDA PARROQUIAL un anuncio muy importante Lo he pensado mucho y lo he rezado mucho más. Después de consultar al Consejo Parroquial de Pastoral, he decidido convocar el segundo Congreso de Vida Parroquial para el próximo curso 2006-2007. Y aprovecho la solemnidad del Corpus para anunciarlo a toda la Comunidad Parroquial.

¿POR QUÉ ESTE NUEVO CONGRESO?

Son varias las razones que me mueven a ello. 1º. Necesitamos tener ideas muy claras de nuestra fe y de nuestra vida cristiana; y para ello debemos llenarnos de la doctrina cristiana, siguiendo el Catecismo de la Iglesia Católica, verdadero tesoro de sabiduría. 2º. La presencia del católico en la vida pública, y actuar como tal, es necesaria; y para ello necesitamos vencer los complejos, miedos y reparos a la hora de comprometernos, de dar la cara y manifestar nuestro ser católico.


3º. Es urgente reforzar la vida espiritual, renovar la práctica sacramental y litúrgica, sobre todo la Misa dominical, que debemos valorar asistiendo y participando con fervor en ella; y para ello nos hace falta la oración; crear ambiente de oración en la familia, enseñando a rezar a los hijos y rezar con ellos, en la Parroquia, asistiendo en familia, y ese mismo ambiente crearlo entre los amigos. 4º. Ante la descristianización galopante, la campaña laicista y los continuos ataques a la Iglesia Católica, o sea, a todos nosotros, la paganización de las celebraciones cristianas: bautizos, bodas, primeras comuniones, fiestas. Necesitamos estar muy unidos, trabajar mucho en el campo de la evangelización, hacer llegar el mensaje de Jesús, el Señor resucitado, a todas las personas que podamos, a cuantos más sitios mejor; para ello hace falta despertar de esa especie de comodidad que nos invade, de la cobardía que penetra nuestra alma y sobre todo la falta de un catolicismo firme, vivo, serio, y sobre todo desterrar la forma de vivir el cristianismo tan descafeinada y burguesa que nos arropa. 5º. Finalmente el Congreso pretende dar un repaso a nuestra vida cristiana, animar y ayudar a vivir la fe con alegría, a llenarnos de Cristo, a no sentir vergüenza de ser católicos en medio de la sociedad secularizada en la que nos ha tocado vivir, y sobre todo a ser cristianos de cuerpo entero. He aquí, pues, la finalidad del Congreso de Vida Parroquial que celebraremos, si Dios quiere, en la Seu el próximo curso. Creo que nos ayudará todos a tomar postura. No podemos permanecer impasibles ante tanto atropello; no debemos permitir que el desconcierto nos desanime y nos desilusione. ¡Nada de eso! Sabemos la situación en la que se encuentra la familia, los jóvenes, el ambiente, incluso, nuestro propio ambiente. Y no podemos cruzarnos de brazos, lamentarnos y pensar que no podemos hacer nada.

¡ATRÉVETE A SER CRISTIANO! Ése será el lema que guiará el Congreso. Lo repito muchas veces pero es porque quiero que llegue al corazón y se trasluzca en las obras. ¡ATRÉVETE A SER CRISTIANO! Hoy mismo, 18 de junio de 2006, solemnidad del Corpus, deposito a los pies de la Mare deDéu de la Seu y sobre el Sepulcro de nuestros Mártires este proyecto de renovación parroquial, con la confianza de poner iniciar los trabajos en el próximo octubre. Ya te invito a participar en el Congreso. EL ABAD


hp 210  

Corpus Christi Hoja Parroquial - Nº 210 Domingo 18 de junio de 2006 Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo P ARROQUIA DE S ANTA M ARÍA • X ÀTIV...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you