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Parroquia de la Natividad de Nuestra Señora LA FONT DE LA FIGUERA

Hoja Parroquial Domingo 21 de agosto de 2005 XXI del Tiempo Ordinario

Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo

Frases del Evangelio

EVANGELIO DE SAN MATEO16, 13-20 En aquel tiempo, llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntaba a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Ellos contestaron. Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas. Él les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! Porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del Infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.


El Párroco

Al principio del verano cayó en mis manos un libro titulado En busca de las virtudes perdidas. Su lectura refresca los conocimientos ya sabidos sobre lo que el autor llama virtudes y que con el correr de la vida se han perdido. Esta lectura provoca una larga reflexión sobre el momento actual. Está claro que muchas virtudes se han perdido, es más, las han dejado morir y las han enterrado. Sobresale el vicio, hace más ruido. Pero me pregunto ¿es qué la virtud se pierde porque sí? La virtud necesita del corazón humano para desarrollarse y crecer. Luego quien ha perdido las virtudes es el mismo hombre que busca otras cosas. De ahí la importancia de convencer al hombre del siglo XXI para que ponga en circulación las virtudes ocultas y exponga su validez para la vida actual, para el hombre de hoy. Y aquí juegan un papel muy importante los padres, los educadores, profesores, catequistas, sacerdotes, el gobierno en sus deliberaciones y proyectos y la Iglesia en la evangelización. Ya me gustaría que algunos tomaran en serio este programa. ¿De qué virtudes se trata? He ahí algunas. El silencio. El hombre de hoy, más el joven, no puede prescindir de la compañía del ruido. No sabe apreciar el silencio, no le gusta, no lo quiere, no lo valora. Sin embargo es fundamental para la vida gozar de momentos de silencio para la contemplación, para interiorizar, para escuchar, para darse cuenta de la vida, de la belleza, del hombre, de Dios. El desierto en la ciudad. El respeto. Colocar esta virtud en el sitio que le corresponde. Nos debemos respeto unos con otros. El hombre tiene dignidad y esa hay que respetarla. La tiene el niño, el joven, el anciano, la familia, el enfermo, el marginado, el necesitado. Respetarse es la base para poder convivir como personas. La bondad. Sobra en la relación humana agresividad, gritos, odio, envidia, celos y rencor. La bondad nace de un corazón limpio, transparente, fiel. La caricia de la bondad hay que recuperarla de la tumba y ponerla sobre el candelero. La sencillez. ¡Cuántos hay que van detrás del poder!, les gusta estar en todas las fotos, aparentar, hacer creer a los demás lo que no tienen. Y ante esta actitud debemos raspar el barniz de las apariencias e intentar que aparezca el hombre de verdad, el hombre sencillo, auténtico, recto, sin maquillaje. La lista es interminable. Yo invito al lector a que la continúe con sinceridad; seguro que le sale la tira y que además intente reflexionar sobre cada una de las virtudes recuperadas y ponerlas en circulación comenzando en su propia vida; seguro que resulta y, con un poco de suerte, algo bueno podemos hacer todavía en este verano.

Que el Senyor continue favorint-me. El teu amor perdura sempre, Senyor! No abandenes l'obra de les teues mans! Salm 137


Para saborear durante la semana El amor basta por sí solo, satisface por sí solo y por causa de sí. Su mérito y su premio se identifican con él mismo. El amor no requiere otro motivo fuera de él mismo, ni tampoco ningún provecho; su fruto consiste en su misma práctica. Amo porque amo, amo por amar. Gran cosa es el amor, con tal de que recurra a su principio y origen, con tal de que vuelva siempre a su fuente y sea una continua emanación de la misma. SAN BERNARDO DE CLARAVAL, ABAD Cuando la Virgen de las vírgenes fue llevada al cielo por el que era su Dios y su Hijo, el Rey de reyes, en medio de la alegría y exultación de los ángeles y arcángeles y de la aclamación de todos los bienaventurados, entonces se cumplió la profecía del salmista, que decía al Señor: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir. SAN AMADEO DE LAUSANA, OBISPO ¡Ojalá todos los mortales conocieran el gran valor de la divina gracia, su belleza, su nobleza, su infinito precio, lo inmenso de los tesoros que alberga, cuántas riquezas, gozos y deleites! Sin duda alguna, se entregarían, con suma diligencia, a la búsqueda de las penas y aflicciones. Por doquiera en el mundo, antepondrían a la fortuna las molestias, las enfermedades y los padecimientos, incomparable tesoro de la gracia. Tal es la retribución y el fruto final de la paciencia. Nadie se quejaría de sus cruces y sufrimientos, si conociera cuál es la balanza con que los hombres han de ser medidos. SANTA ROSA DE LIMA, VIRGEN

Pregunta y respuesta del catecismo ¿QUIÉN PUEDE ADMINISTRAR EL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS? Sólo los sacerdotes y obispos pueden administrar el sacramento de la Unción de los Enfermos; para conferirlo emplean óleo bendecido por el obispo, o, en caso necesario, por el mismo sacerdote que celebra.


Año de la Eucaristía Carta Apostólica sobre el Domingo, día del Señor (27)

57. Para comprender, pues, plenamente el sentido del domingo, conviene descubrir esta dimensión de la existencia creyente. Ciertamente, la alegría cristiana debe caracterizar toda la vida, y no sólo un día de la semana. Pero el domingo, por su significado como día del Señor resucitado, en el cual se celebra la obra divina de la creación y de la « nueva creación», es día de alegría por un título especial, más aún, un día propicio para educarse en la alegría, descubriendo sus rasgos auténticos. En efecto, la alegría no se ha de confundir con sentimientos fatuos de satisfacción o de placer, que ofuscan la sensibilidad y la afectividad por un momento, dejando luego el corazón en la insatisfacción y quizás en la amargura. Entendida cristianamente, es algo mucho más duradero y consolador; sabe resistir incluso, como atestiguan los santos, (103) en la noche oscura del dolor, y, en cierto modo, es una «virtud» que se ha de cultivar. 58. Sin embargo no hay ninguna oposición entre la alegría cristina y las alegrías humanas verdaderas. Es más, éstas son exaltadas y tienen su fundamento último precisamente en la alegría de Cristo glorioso, imagen perfecta y revelación del

hombre según el designio de Dios. Como escribía en la Exhortación sobre la alegría cristiana mi venerado predecesor Pablo VI, «la alegría cristiana es por esencia una participación espiritual de la alegría insondable, a la vez divina y humana, del Corazón de Jesucristo glorificado». (104) Y el mismo Pontífice concluía su Exhortación pidiendo que, en el día del Señor, la Iglesia testimonie firmemente la alegría experimentada por los Apóstoles al ver al Señor la tarde de Pascua. Invitaba, por tanto, a los pastores a insistir «sobre la fidelidad de los bautizados a la celebración gozosa de la Eucaristía dominical. ¿Cómo podrían abandonar este encuentro, este banquete que Cristo nos prepara con su amor? ¡Que la participación sea muy digna y festiva a la vez! Cristo, crucificado y glorificado, viene en medio de sus discípulos para conducirlos juntos a la renovación de su resurrección. Es la cumbre, aquí abajo, de la Alianza de amor entre Dios y su pueblo: signo y fuente de alegría cristiana, preparación para la fiesta eterna». (105) En esta perspectiva de fe, el domingo cristiano es un auténtico «hacer fiesta», un día de Dios dado al hombre para su pleno crecimiento humano y espiritual.

I EL DIUMENGE? ANEM A MISA LA EUCARISTÍA ES EL CENTRO DEL DOMINGO Y LO SANTIFICA NO HAY DOMINGO SIN MISA


Ricardo Plá Espí, sacerdote mártir 1936 Arturo Climent Bonafé

UNA VIDA EJEMPLAR (15) Ricardo organiza los funerales del Cardenal Reig junto con el Cabildo y compone personalmente la inscripción que se colocará sobre el sepulcro preparado en la capilla de la Virgen del Sagrario de la catedral primada. Tengo el gozo de conservar los distintos borradores que hizo y el texto definitivo, en latín. Ricardo quiere resaltar el gesto de la triple coronación de las imágenes de la Virgen María en las diócesis que rigió: Barcelona - Virgen de la Merced; Valencia - Virgen de los Desamparados; Toledo - Virgen del Sagrario. Pues ahora Ella te corone a tí en el cielo. Al morir el Cardenal, don Ricardo se queda en Toledo, Diócesis en la que estaba incardinado desde que llegó con el Sr. Arzobispo. Conserva la Capellanía Mozárabe, es profesor del Seminario y Consiliario de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas; se encarga de la preparación espiritual de las Visitas Pastorales del Cardenal Segura; es nombrado Director de los Jueves Eucarísticos; y ayuda a la Parroquia de los Santos Justo y Pastor, ya que el Párroco es muy anciano. Ricardo siempre quiso ser cura de pueblo, sin embargo, nunca llegó a serlo, la obediencia la tuvo siempre bien clara y decidida. En junio de 1925, en la Universidad

Pontificia de San Ildefonso de Toledo, había terminado los estudios y obtenido el Doctorado en Derecho Canónico. Ahora, a partir del fallecimiento del Sr. Cardenal, el 25 de agosto de 1927, libre también del trabajo y preocupaciones que conllevaban sus cargos cerca del Eminentísimo Prelado, se dedica intensamente al ministerio de la Palabra de Dios; se convierte en un auténtico y eficaz trabajador del Evangelio. Sus sermones son bien claros, profundos, repletos de teología adaptada al entender de los fieles, a la vez que con una hermosa carga pastoral. Don Ricardo es un excelente pastor de la Iglesia. Todo su saber y toda su inteligencia, lo puso al servicio de la Iglesia, del Evangelio, de la fe que profesaba e iba transmitiendo a todos. El mismo año de la muerte del Cardenal, Ricardo predica el sermón en la fiesta del Milagro, en Agullent, el 4 de septiembre y ante la Sagrada Tabla de San Vicente, tan llena de recuerdos para él y para todo agullentino, el Capellán mozárabe de Toledo, deja hablar al corazón: “En lo más profundo de nuestro corazón existe pesar por la muerte inesperada de aquel insigne Cardenal Reig, que había llegado a vincular de tal suerte su nombre por su manera de obrar y coincidir en todo tiempo y sazón al de este pueblo por él adorado, que habrán llegado a convertirse en una misma cosa, de suerte que quien pronunciaba el nombre de Agullent, evocaba ya inconscientemente el de aquella figura eminestísima, y el que repetía el nombre del Cardenal, no podía menos de recordar este pueblo venturoso y ennoblecido. El Cardenal Reig era para todos el Cardenal de Agullent”. No se sabe de donde sacaba el tiempo para trabajar tanto, estudiar, preparar esquemas, comprometerse con tantas y tantas cosas y empresas apostólicas: novenas, triduos, misiones populares, las clases del Seminario, las horas de confesonario y la oración personal, porque nada podía restarle a su oración, que era diaria, larga y muy seria. Él mismo decía que la oración era su alimento y su fuerza principal. Sólo de esa manera se puede entender la eficacia del trabajo pastoral de don Ricardo Plá Espí.


SANTORAL DE LA SEMANA

Día 24 de agosto • San Bartolomé, apóstol • Siglo I Bartolomé significa: “Hijo de Tolomé” (Bar=hijo. Tolomé o Tolomeo, significa: cultivador y luchador). A este santo (que fue uno de los doce apóstoles de Jesús) lo pintaban los antiguos con la piel en sus brazos como quien lleva un abrigo, porque la tradición cuenta que su martirio consistió en que le arrancaron la piel de su cuerpo, estando él aún vivo. Parece que Bartolomé es un sobrenombre o segundo nombre que le fue añadido a su antiguo nombre que era Natanael (que significa “regalo de Dios”) Muchos autores creen que el personaje que el evangelista San Juan llama Natanael, es el mismo que otros evangelistas llaman Bartolomé. Porque San Mateo, San Lucas y San Marcos cuando nombran al apóstol Felipe, le colocan como compañero de Felipe a Natanael. EL ENCUENTRO MÁS GRANDE DE SU VIDA

El día en que Natanael o Bartolomé se encontró por primera vez a Jesús fue para toda su vida una fecha memorable, totalmente

inolvidable. El evangelio de San Juan la narra de la siguiente manera: “Jesús se encontró a Felipe y le dijo: “Sígueme”. Felipe se encontró a Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquél a quien anunciaron Moisés y los profetas. Es Jesús de Nazaret”. Natanael le respondió: “ ¿Es que de Nazaret puede salir algo bueno?” Felipe le dijo: “Ven y verás”. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: “Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Natanael le preguntó: “¿Desde cuándo me conoces?” Le respondió Jesús: “Antes de que Felipe te llamara, cuando tú estabas allá debajo del

árbol, yo te vi”. Le respondió Natanael: “Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”. Jesús le contestó: “Por haber dicho que te vi debajo del árbol, ¿crees? Te aseguró que verás a los ángeles del cielo bajar y subir alrededor del Hijo del Hombre.” (Jn. 1,43 ) Felipe, lo primero que hizo al experimentar el enorme gozo de ser discípulo de Jesús fue ir a invitar a un gran amigo a que se hiciera también seguidor de tan excelente maestro. Era una antorcha que encendía a otra antorcha. Pero nuestro santo al oír que Jesús era de Nazaret (aunque no era de ese pueblo sino de Belén, pero la gente creía que había nacido allí) se extrañó, porque aquél era uno de los más pequeños e ignorados pueblecitos del país, que ni siquiera aparecía en los mapas. Felipe no le discutió a su pregunta pesimista sino solamente le hizo una propuesta: “¡Ven y verás qué gran profeta es!” Una revelación que lo convenció. Y tan pronto como Jesús vio que nuestro santo se le acercaba, dijo de él un elogio que cualquiera de nosotros envidiaría: “Éste sí


que es un verdadero israelita, en el cual no hay engaño”. El joven discípulo se admira y le pregunta desde cuándo lo conoce , y el Divino Maestro le añade algo que le va a conmover: “Allá, debajo de un árbol estabas pensando qué sería de tu vida futura. Pensabas: ¿Qué querrá Dios que yo sea y que yo haga? Cuando estabas allá en esos pensamientos, yo te estaba observando y viendo lo que pensabas”. Aquélla revelación lo impresionó profundamente y lo convenció de que éste sí era un verdadero profeta y un gran amigo de Dios y emocionado exclamó: “¡Maestro, Tú eres el hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! ¡Maravillosa proclamación! Probablemente estaba meditando muy seriamente allá abajo del árbol y pidiéndole a Dios que le iluminara lo que debía de hacer en el futuro, y ahora viene Jesús a decirle que El leyó sus pensamientos. Esto lo convenció de que se hallaba ante un verdadero profeta, un hombre de Dios que hasta leía los pensamientos. Y el Redentor le añadió una noticia

El libro muy antiguo, y muy venerado, llamado el Martirologio Romano, resume así la vida posterior del santo de hoy: “San Bartolomé predicó el evangelio en la India. Después pasó a Armenia y allí convirtió a muchas gentes. Los enemigos de nuestra religión lo martirizaron quitándole la piel, y después le cortaron la cabeza”. Para San Bartolomé, como para nosotros, la santidad no se basa en hacer milagros, ni en deslumbrar a otros con hazañas extraordinarias, sino en dedicar la vida a amar a Dios, a hacer conocer y amar más a Jesucristo, y a propagar su santa religión, y en tener una constante caridad con los demás y tratar de hacer a todos el mayor bien posible. Muy estimado San Bartolomé: Pídele a Jesús que logremos imitarte en tu amor inmenso al Redentor y en tu manera de dedicarte por completo a hacer amar más a Dios y a salvar la propia alma y las almas de muchos otros. Sepulcro de san Bartolomé. Roma

muy halagadora. Los israelitas se sabían de memoria la historia de su antepasado Jacob, el cual una noche, desterrado de su casa, se durmió junto a un árbol y vio una escalera que unía la tierra con el cielo y montones de ángeles que bajaban y subían por esa escalera misteriosa. Jesús explica a su nuevo amigo que un día verá a esos mismos ángeles rodear al Hijo del Hombre, a ese salvador del mundo, y acompañarlo, al subir glorioso a las alturas. Desde entonces nuestro santo fue un discípulo incondicional de este enviado de Dios, Cristo Jesús que tenía poderes y sabiduría del todo sobrenaturales. Con los otros 11 apóstoles presenció los admirables milagros de Jesús, oyó sus sublimes enseñanzas y recibió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego.

“LOS QUE ENSEÑEN A OTROS SER BUENOS BRILLARÁN COMO ESTRELLAS POR TODA LA ETERNIDAD“.

(PROFETA DANIEL, 12)


Intenciones de Misas 23-28 DE AGOSTO DE 2005 MARTES 23 MIÉRCOLES 24 JUEVES 25 S. Familia Lorente Ros, Ramón Lorente y Amparo Lorente. VIERNES 26 S. Miguel Moreno Nieto y Vicente Tomás Sanz. S. Familia Más-Calderón. SÁBADO 27 20 h. Bodas de Plata de José Manuel Biosca Vizcaino y Mª Teresa Alcaraz Beneito Aniversari de Luis Fernando Toledo de León. S. Familia Llopis González. S. Ismael Biosca Ángel y Amelia Biosca Penadés. DOMINGO 28 9h. Pro populo. 12 h. Bautizo de Noelia Belda Cambra. S. Manuel Ros Gimeno y Ángels Vela Tomás. S. Agustín Cantavella Doménech. S. Ramón Garrigós García e Isabel Roselló Micó. S. Rosario Gómez Silvestre y Francisco Lluch Revert.


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