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Apoyo Escolar y Espacio Comodín

Juan Manuel Medina, Blas Aseguinolaza, Paula Castagna, Lucila Nepote, Carlos Rubén Núñez

Secretaría de Extensión Universitaria. Universidad Nacional de Rosario

EJE 7: Educación y Extensión

El Área de Programas Comunitarios de la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional de Rosario (U.N.R.), coordina el Taller de Apoyo Escolar en la Biblioteca Popular Pocho Lepratti, el cual se desarrolla junto a voluntarios de diversas unidades académicas. Para poder dimensionar esta práctica es necesario hacer una referencia del contexto en el que nos encontramos. El Barrio Tablada, donde se encuentra ubicada la Biblioteca, se emplaza en el sur de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Hacia 1874 fue una zona considerada “área de servicios marginales”, pues era donde se instalarían posteriormente el matadero, los asilos y con ello se asentarían a su alrededor personas de muy bajos recursos económicos. Es así como el barrio desde un principio surgió caracterizado por el hacinamiento y vulnerabilidades que hablaban de una dificultosa calidad de vida de sus habitantes. Es un barrio obrero, relacionado con las industrias de la carne que fue depositario de aquellas instalaciones que los sectores de mayor poder adquisitivo alejaron de su entorno por desagradables: corrales, chiqueros, vaciaderos de basura (Campazas, 1997). Del mismo modo se radicaron algunas instituciones y servicios orientados a la atención y asistencia de enfermos infectocontagiosos o mentales, vagabundos, desamparados y reclusos, entre otros. Con el tiempo se han producido transformaciones de las relaciones vinculares entre los sectores de clase media y los grupos familiares que habitan en los asentamientos irregulares de la zona. Estos procedieron a mediados del siglo XX de provincias argentinas, que excluidos de sus lugares de origen buscaron en la ciudad de Rosario una alternativa laboral y de inserción social, conformando espacios barriales precarios. Hasta la mitad de los años `70 las familias de ambos sectores sociales, establecieron una red de vínculos sociales e institucionales, que actuaban como un verdadero tejido contenedor. Con la implementación del sistema económico


neoliberal y el

proceso de reconfiguración del Estado, en los años ´90 estas

relaciones se fueron desarticulando, disminuyendo lugares y entramados de sociabilidad e intercambio; al tiempo que van surgiendo confrontaciones y fricciones entre los distintos sectores étnicos y de clase. (Koldorf, De Castro y López, 2008) En la actualidad el barrio presenta una serie de situaciones problemáticas que se han ido profundizando, vinculadas de modo general a un aumento de la conflictividad y la violencia que impactan fuertemente en adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad social. El barrio La Tablada es señalado como el sector con mayor grado de violencia social, ya que presenta el más alto porcentaje de jóvenes muertos por diferentes situaciones vinculadas a las disputas por territorios marcados por el narcotráfico, la falta de oportunidades, desigualdades sociales, niveles de corrupción y un alto descreimiento. Éstas situaciones se enmarcan en un presente en el cual las la lógica del mercado se erige paulatinamente como principio central en la regulación de los lazos sociales, subalternizando al Estado y la comunidad. En este marco, son notorias las dificultades de la institución escuela para poder dar respuesta a determinadas transformaciones sociales. En este horizonte de crisis, el carácter homogeneizador de la escuela moderna se presenta estéril para poder incluir determinadas diferencias ya sea sociales, de género, culturales, etc. Sin embargo consideramos que esta institución sigue ocupando un lugar central en lo referente a la construcción de ciudadanía y es por ello que es necesario

involucrarnos

en

su

fortalecimiento,

lo

cual

no

supone

un

acompañamiento a-crítico sino por el contrario un compromiso de recrearla e interpelarla desde la apropiación comunitaria. No obstante, hay que destacar que gran parte de los vecinos del barrio siguen creyendo y trabajando por la articulación e integración de los espacios, el compromiso por la educación y la salud, participando y trabajando por el barrio y la comunidad en general. Dentro de este contexto y luego de los sucesos ocurridos en todo el país en el año 2001 es que surge la Biblioteca Popular Pocho Lepratti. Esta es una Asociación Civil Sin Fines de Lucro inaugurada el 18 de Octubre de 2002. Lleva el nombre de Claudio “Pocho”Lepratti que fue un militante social, ex seminarista cristiano, con el que compartieron sueños y trabajos, y que realizó un intenso trabajo comunitario dirigido a los niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad social en la ciudad de Rosario. Fue asesinado en las jornadas de Diciembre del 2001 cuando increpaba a la policía desde el techo de la escuela donde trabajaba en el comedor, para que no


dispararan porque allí sólo había chicos comiendo. A raíz de esta acción el cantante argentino León Gieco le dedicó su tema “El ángel de la bicicleta” La Biblioteca que hoy lleva su nombre se propone recordar su trayectoria y realizar acciones socioculturales desde la óptica de la educación popular, reivindicando la inclusión social desde la perspectiva de un proyecto y de un equipo de trabajo que propicia la participación, el protagonismo popular y la construcción de una ciudadanía plena. La biblioteca se ha propuesto desde sus inicios como un espacio de cultura y educación popular que apunta a recuperar experiencias y promover relaciones sociales; y como un espacio de comunicación comunitaria, que ha intentado siempre articular las problemáticas de interés de sus vecinos con el fin de contribuir a hacer del barrio un lugar solidario y organizado, donde sus habitantes puedan apropiarse de cada actividad y sentirse partícipes de cada logro. Cabe señalar que quienes más han estado participando son los niños, niñas y jóvenes. En el transcurso de los años se fueron dando diversos espacios destinados a la comunidad del barrio como por ejemplo, talleres de arte, de juegos, de apoyo escolar, de alfabetización de adultos y de expresión audiovisual. Actualmente se están llevando a cabo los talleres de guitarra y canto, un taller cuentos, ajedrez, un taller de radio para jóvenes, otro de producciones en el taller de serigrafía como una posibilidad de generar microemprendimientos productivos y el taller de apoyo escolar. A su vez, se brindan actividades de programación cultural (música, teatro, cuentos, muestras, presentaciones), y hasta una revista anual con temas de interés para el barrio, entrevistas a algunos referentes y las actividades que se despliegan en la temporada. También cuenta con una Radio Comunitaria denominada “FM La Hormiga” en la que se desarrolla una variada programación abordando temáticas propuestas y coordinadas por los jóvenes, programación dedicada a los derechos humanos, un programa junto con la secretaría de extensión y otros. Por ultimo también cuenta con el Jardín de Infantes “Las Hormiguitas”, que surgió en 2009 como una reflexión de las prácticas que venía realizando la Biblioteca en el barrio desde la educación no formal, remarcando la importancia de contar con un espacio para acompañar a los niños y niñas desde sus inicios educativos. La finalidad de esta institución es la de poder constituirse como un espacio del que la comunidad del Barrio Tablada pueda apropiarse, sintiéndose libres de expresarse y desarrollar sus intereses; respetando siempre las diferentes identidades culturales, revalorizando los conceptos de igualdad, de participación y de cooperación, la valorización de los diferentes saberes y el respeto por los derechos humanos y


siempre teniendo en cuenta que todos somos parte del mismo barrio, de parecidas historias y experiencias. En el marco de un convenio que se realizó entre la Universidad Nacional de Rosario y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares en el año 2012, desde el Área de Programas Comunitarios perteneciente a la Secretaría de Extensión Universitaria nos acercamos a la Biblioteca Popular Pocho Lepratti con la finalidad de conocer la historia y la realidad institucional y así poder coordinar acciones en conjunto. El Taller de Apoyo Escolar es uno de los talleres que se llevó a cabo desde los inicios de la Biblioteca, pero en ese momento no se contaba con los recursos necesarios para llevarlo adelante por lo que se tomo la decisión institucional de no concretarlo ese año. Ante esta situación y dada la demanda de los mismos vecinos y las escuelas, y ya que muchos están marcados por condiciones de marginalidad que les dificulta el acceso y el tránsito por la escolaridad, se propone retomar con dicho espacio. Este fue el primer acercamiento con la institución y a partir de la firma de un convenio marco de trabajo en conjunto se empezaron a diseñar las estrategias necesarias para retomar este taller. Primero se propuso un recorrido por las escuelas primarias de la zona (Escuela Nº 551 “Isabel la Católica”; Escuela Nº 81 "Doctor Juan José Paso"; Escuela Nº 1235 “Constancio C. Vigil”; Escuela Nº 615 “República del Perú”; Escuela Nº 658 “San Cristóbal) en el que, habiendo hablado previamente

con la directora de cada institución, se acordó informar a los

responsables de los niños y niñas con una nota que cada uno podía llevar a su casa. También se habló con las maestras ya que ellas son las que en el seguimiento diario pueden proponer que se recurra al apoyo escolar como soporte para algunos casos en particular. Al mismo tiempo fuimos haciendo desde la secretaría de extensión una convocatoria en las distintas unidades académicas y en las redes sociales y contactos con los que contábamos para que tanto los estudiantes como los graduados o cualquier interesado en la temática pueda sumarse como voluntario en este espacio. Considerando necesaria la integración de los espacios populares y de las prácticas Universitarias es que la principal convocatoria se destinó a estudiantes de todas las carreras para que puedan tener acceso a una práctica en terreno y poner en relación lo académico y lo comunitario, porque creemos que hay que salir de la universidad e inmiscuirse en los terrenos, en los barrios y en los espacios populares donde se construye una posibilidad de desarrollo con los otros, con los iguales y con los distintos, con todo lo que se tiene y lo que falta. Estos espacios deben tener presencia tanto de los vecinos como de la sociedad en su totalidad.


Para dejar de ser claustros cerrados en si mismos y poder integrar la practicad de extensión con las de docencia e investigación, para poder hacer partícipes a los estudiantes en los cambios que la comunidad procura y demanda, siendo parte, ya que la Universidad tiene que estar atenta a las acciones sociales y en particular anticiparse a las necesidades para que las demandas específicas tengan respuesta por parte de un actor social, que es la universidad comprometida con el medio y el contexto. Así se planificó el taller que tiene como destinatarios a los niños y niñas de las escuelas primarias del barrio y se propuso llevarlo a cabo en tres encuentros semanales en un horario en el que puedan asistir tanto los niños y niñas del turno de la mañana como los de la tarde. En esta instancia se hizo notoria la demanda de este taller ya que casi inmediatamente empezaron a acercarse las madres, los padres o los tíos a anotar a los chicos. El apoyo intenta focalizarse en las tareas específicas que ellos traen de la escuela y en las actividades que van demostrando una mayor dificultad, así como en el estudio para evaluaciones y confección de trabajos prácticos. Al mismo tiempo que se realiza un seguimiento del recorrido de cada materia o asignatura también se busca propiciar el interés y la búsqueda de información en los textos, ya sea en los manuales de clase como en los libros de los que dispone la biblioteca, poniendo especial interés en el desarrollo comprensivo de los mismos, ya que consideramos que ese proceso les brindará herramientas para su posterior recorrido educativo y cultural. El objetivo se centra en brindar un acompañamiento a los niños y niñas en su proceso de enseñanza - aprendizaje con la finalidad de que puedan transitar el año escolar siendo partícipes de este camino, así como también fortalecer los vínculos entre la escuela, la familia y la Biblioteca. Para poner en práctica este espacio nos basamos en los planteos que Paulo Freire realiza acerca de la Educación Popular, en donde se entiende a la educación como un proceso transformador en el que los propios participantes son los actores fundamentales. Este proceso transformador se retroalimenta y se redefine continuamente; también se sostiene la necesidad de una educación que no implique una transmisión lineal y un depósito de conocimiento ya acabados en un niño concebido como pasivo; sino que por el contario, como un proceso dinámico, dialéctico, de problematización de la realidad y crecimiento con un otro en donde se conjuga el diálogo, la acción y la reflexión crítica como base del aprendizaje. Siguiendo con esta perspectiva de pensamiento retomamos la idea de Freire de que


toda la tarea de educar sólo es auténticamente humanista en la medida en que procure la integración del individuo a su realidad, procurando que pierda el miedo a la libertad y de esta manera poder crear en el educando un proceso de recreación, de búsqueda, de independencia y, a la vez, de solidaridad. También plantea que los hombres tienen que tomar sentido de su propia existencia para poder ser personas, esa toma de conciencia supone la capacidad de contextualizar su existencia y la de sus semejantes. Retomando el actual planteo que la Universidad se está haciendo a sí misma y poniendo de relieve que la extensión universitaria va tomando cada vez más una perspectiva integradora es que sostenemos esta práctica guiados por la concepción de integralidad con la cual se modifica el acto educativo porque lo cotidiano y lo concreto se da con estudiantes en terreno y con actores sociales reales. Así se establece la posibilidad de que exista un diálogo mas abierto en el acto educativo, mas allá del aula, donde los contenidos no son pre pautados sino que los establece el trabajo concreto que se hace a nivel de campo. Este modelo que plantea una enseñanza activa unida a una práctica en situaciones reales aumenta la posibilidad de apropiarse del acto educativo. A pesar de que en el modelo áulico se pueden construir procesos activos, el trabajo en terreno y la extensión en esta dimensión aportan un plus. La relación dialógica con los sujetos de la comunidad es ese plus que posee el acto educativo. Es de este modo que el acto educativo integral, sostenido en la complementariedad de los actores involucrados, provoca que el lugar de liderazgo no esté siempre depositado en un solo sujeto, en una persona o figura en particular, que en general es el docente. Por el contrario, se produce una rotación habilitada por la situación concreta de trabajo en el medio (Tres tesis básicas sobre extensión y prácticas integrales” Cuadernos de extensión nº 1). Freire sostiene que educar es conocer críticamente la realidad, en donde conocer el mundo es un proceso colectivo, práctico que involucra conciencia, sentimiento, deseo, voluntad. Su frase “Nadie lo conoce todo ni nadie lo desconoce todo; nadie educa a nadie, nadie se educa solo, los hombres se educan entre sí mediados por el mundo” debe leerse como “quien enseña aprende y quien aprende enseña” y no como un desconocimiento de la especificidad del papel activo que deben jugar los educadores. Es decir que, conocer el mundo no es una operación meramente intelectual; es un proceso articulado a la práctica y a todas las dimensiones humanas. El presupuesto no es tanto conocer o tomar conciencia del mundo para luego transformarlo, sino conocer el mundo desde y en la práctica transformadora,


en la cual intervienen los deseos, valores, voluntades, las emociones, la imaginación, intenciones y utopías. Este proceso educativo de conocimiento del mundo nunca es definitivo; más bien siempre es inacabado, dado que el mundo no está dado, determinado, sino dándose, cambiando; también los sujetos, en el proceso de conocer y transformar el mundo, van cambiando ellos mismos y sus preguntas. Por ello, los productos del conocer no deben asumirse como verdades acabadas, inmodificables, sino susceptibles de perfeccionar, de discutir y cuestionar. Se requiere más una pedagogía de la pregunta y no una de la respuesta. En otras palabras, necesitamos de los demás para conocer y transformar el mundo a la vez que nos constituimos como sujetos. El reconocer ese sentido de carencia, de necesidad de los otros para conocer, actuar y ser en el mundo, justifica la posibilidad de la educación, que no puede ser otra cosa que comunicación y diálogo. Considerando que la educación es tanto un derecho como una necesidad, proponemos al Taller de Apoyo Escolar como un escalón más que puede acercar, en este proceso interactivo, a que los niños y niñas sean capaces de tomar sus propias decisiones en las diversas situaciones que se presentan en el día a día, interviniendo en el lugar social del que forman parte y habilitando a la denuncia y al cambio social. En este espacio lo que remarcamos es la importancia de acceder al conocimiento como eje que trasciende la pura acumulación de datos, conocimiento como herramienta para el tratamiento, el análisis y la transformación, tanto de su realidad como de si mismos como actores habilitados y habilitantes del cambio social y la construcción de un sociedad mas justa, mas equitativa y con posibilidades de acceso y participación. A partir de la experiencia realizada en este taller durante la última mitad del año 2012 y analizando algunas situaciones particulares durante el desarrollo del mismo, consideramos clave el hecho de crear una instancia intermedia que brinde otras posibilidades, un espacio donde se puedan poner en práctica actividades desde una perspectiva lúdica, en la que se combine la participación activa, la integración y la comunicación. Esto se da al notar que el grupo destaca actitudes individualistas y competitivas por lo que consideramos que se hace necesario generar algunas instancias que tengan como eje de trabajo la cooperación y el respeto. Aquí volvemos a tomar en consideración algunas características desde la perspectiva de la Educación Popular que plantea la producción de nuevos instrumentos metodológicos y didácticos adecuados a los objetivos y la realidad de las personas a las que se dirige; la orientación consciente y permanente de su


práctica educativa hacia el reforzamiento de los procesos organizativos de los sectores populares; y la afirmación de la dimensión político y pedagógica de su intervención educativa. Vemos que en los barrios y sectores mas vulnerables, en donde los niños, las niñas y los jóvenes viven en condiciones de exclusión social, generalmente carecen de espacios donde se brinde la posibilidad de desarrollar actividades que combinen el juego, el arte y la comunicación, de lugares en donde a través de esas herramientas puedan representar y compartir con otros algo de sus deseos y sus intereses, mostrar sus debilidades y sus fortalezas, comprometerse con un grupo, explorar y conocer sus aptitudes, involucrarse física e intelectualmente para fortalecer lazos desde el respeto y la integración. Así es que en la planificación del taller para este año 2013 se propone un espacio más al que hemos denominado “Espacio Comodín” en el que tomamos como ejes de desarrollo lo histórico-social, lo artístico-cultural, lo pedagógico y la salud en general. Consideramos que propiciar un espacio creativo, un lugar de expresión donde descubrir lo propio, hablar de las culturas, de la música, promover actividades y gustos propios puede ser una ventana, un lugar de acceso a lo grupal donde disminuir las actitudes individualistas o violentas sosteniendo normas de convivencia. A partir de éstos es que se intentan abordar las diferentes propuestas de trabajo entre las cuales podemos destacar: el juego del “dominó matemático” en donde las fichas se unen cuando el resultado de las cuentas coincide; el juego del “chancho va”; el juego “de la memoria” en el que las fichas coinciden cuando corresponden los dibujos o la palabra con el dibujo; el juego del “bingo con palabras”; todos estos juegos son realizados manualmente, también se dan visitas de algunos de los trabajadores del centro de salud municipal “Eva Perón” que queda a pocas cuadras de la biblioteca, en estos encuentros se abordan charlasen las que mediante el juego y la participación se intenta acercar algunas prácticas de prevención y asistencia de la salud; también contamos con la participación de un personaje secreto y misterioso que se hace llamar “el dibujante de la noche” y con el cual los chicos mantienen una correspondencia de cartas y dibujos; visitas de malabaristas o bailarines; visitas y charla con referentes del barrio o de la institución. Es decir, en este espacio se intenta combinar lo escolar y el aprendizaje formal con los saberes propios potenciando las aptitudes y haciendo hincapié en el cuidado y el respeto, tanto de uno mismo como del compañero, remarcando la idea de que el dominio de la palabra, el saber escribir, el saber leer, solamente tienen sentido si se traduce en


una mejor lectura del mundo, una mejor lectura del contexto del hombre que le hace estar en el mundo, en la realidad, para poder transformarla; así es que sostenemos esta practica en el intento de fortalecer los vínculos y el sentido de grupo como procesos indispensables en una educación que haga posible la autorreflexión sobre su tiempo y su espacio. Creemos que pueden ser herramientas para enfrentar situaciones cotidianas, promover lugares de cooperación y solidaridad… Como dice Freire, “no perdemos nada si intentamos una nueva pedagogía. Por el contrario, podemos ganar una nueva sociedad, un nuevo hombre, un nuevo mañana”. El contexto actual presenta grandes retos a las universidades públicas como al tipo de conocimiento que en ellas se produce. Es por esto que en nuestras prácticas no podemos dejar de preguntarnos qué tipo de extensión universitaria sostenemos, replanteando el accionar del estudiantado, de los equipos docentes y de los equipos extensionistas. Creemos acercarnos a las nuevas concepciones a las que hace referencia B de Sousa Santos cuando renueva la idea de extensión y educación. Esta perspectiva nos marca que la Universidad debe participar de manera activa en la construcción y profundización de la democracia, luchando contra la exclusión social, la degradación ambiental y en defensa de la diversidad cultural. Las prácticas extensionistas pueden estar destinadas a grupos sociales, organizaciones o movimientos populares, a comunidades locales o regionales, etc. Lo importante es que la Universidad pueda responder a problemas reales y actuales de interés social. Lo que surge como alternativa es lo que Sousa Santos define como la ecología de saberes. Esta noción se sostiene en no concebir al conocimiento como elemento abstracto, sino como el conjunto de prácticas de saberes que posibilitan o impiden ciertas intervenciones en la realidad. Se revaloriza el saber puesto en acción, siendo una nueva metodología que privilegia la interactividad sobre la unilateralidad y propone un intercambio de conocimientos. La alternativa propone un diálogo de los diferentes saberes y propone que a la hora de pensar en acciones y en intervenciones la preferencia debe ser dada a la forma de conocimiento que garantice el mayor nivel de participación a los grupos sociales involucrados. De esta manera la ecología de saberes se aleja de una visión idealizada del saber popular o del saber científico, tendiendo a que el diálogo y preferencia de cada uno de ellos esté mediatizada por la acción concreta, por la resolución de problemáticas en conjunto con los actores sociales. El gran desafío es integrar, tanto al interior de la Universidad como a la Universidad y la Sociedad. Lo que se propone es una apertura hacia toda la población, donde los


espacios de formación se definen en el lugar en el que se implementa una propuesta de aprendizaje, con lo cual se vuelve a abrir el campo de acción y práctica mas allá de lo espacios tradicionales asociados al aula. Es así que este taller y todas las actividades que desarrollamos desde la Secretaría y nosotros desde el Área de Programas Comunitarios tienen el eje apostado al trabajo desde lo integral, teniendo en cuenta que no es una solución en si misma sino que es la consigna que nos convoca. Es la forma en que se concibe al estudiante y a su formación, y es la forma en concebimos al sujeto, ya que éste no es, no actúa y no aprende de manera fragmentaria, sino que por el contrario, lo hace de manera integral. Tomamos la educación integral como propuesta en la que se piensa a la integralidad del otro y con otros, y desde la que se tienen que diseñar los dispositivos y las estrategias (“Sobre los espacios de formación integral en la universidad” Cuadernos de extensión nº 1). La formación desde la integralidad es el puntapié para el cambio hacia y desde el interior de las universidades. Esta perspectiva tiene que atravesar las formas de articular las funciones y las acciones de todos las instancias, pensando en que desde los dispositivos existentes se pueden crear otras formas de relacionarse con los conocimientos a partir de otras maneras de participar.


BIBLIOGRAFIA Campazas, Alberto (1997) “Historias de los barrios de Rosario” Homo Sapiens Ediciones. Coppens Federico y Van De Velde Herman. (2005). “Técnicas de Educación Popular” Programa De Especialización En Gestión Del Desarrollo Comunitario. Freire Paulo. (1967). “La educación como práctica de la libertad” Torres Carrillo Alfonso. (2005). “La palabra verdadera es la que transforma el mundo. Paulo Freire y las pedagogías criticas” “Cuadernos de extensión – Nº 1 – Integralidad: tensiones y perspectivas” (2011) Universidad De La República.

Proyecto 2008. Directora: Ana Esther Koldorf. Integrantes: de Castro, Rosa; López, Verónica; Greca, Verónica; Moreno, Mercede “Transformaciones socioculturales en Rosario entre fines del S XX y principios del S XXI. “


APOYO ESCOLAR Y ESPACIO COMODÍN.