Page 1

Nº 1

La desconfianza y el rechazo al orden burgués, se extienden y agudizan


La desconfianza y el rechazo al orden burgués, se extienden y agudizan La rica historia de lucha de nuestra clase obrera tiene elementos muy profundos que la caracterizan: cada vez que el enfrentamiento con su enemigo de clase -la burguesía- va adquiriendo una intensidad superior, confrontando con el orden institucional, con su aparato de dominación y sojuzgamiento, promovió desde su seno una camada de revolucionarios que se pusieron al frente de esa lucha, para darle un curso definido y planificado. La necesidad de una organización que dirija la lucha de todo el pueblo hacia la revolución socialista ha estado en la mira de nuestra clase obrera desde su mismo nacimiento. Cada avance de los trabajadores trajo consigo un llamado a la lucha de todo el pueblo, atando su propio destino al destino común y colectivo. La búsqueda de la unidad popular, ha sido y es una característica a lo largo de toda su historia. La necesidad de ampliar, desarrollar y fortalecer el partido revolucionario, cala en su conciencia, y el llamado a la unidad más amplia, es un signo de la clase obrera argentina. Ese su capital más importante, por el valor que adquiere para una estrategia de poder. El creciente y ofensivo enfrentamiento masivo y protagónico del conjunto de las masas populares, pone el acento en construir una organización revolucionaria, formando parte de la experiencia proletaria, y constituyéndose en el pilar donde afirmarnos hoy, hacia los futuros acontecimientos. La desconfianza y el rechazo al orden burgués se extienden y agudizan. Desde la lucha autoconvocada, ese enorme tesoro que como pueblo tenemos en nuestras manos, se garantiza que las luchas no sean cooptadas, que no queden atrapadas en las redes de la institucionalidad, que no sean entregadas ni negociadas en la farsa democratista de la mugre burguesa. Millones de argentinos en movimiento a lo largo de todo el país, fuerzas motrices del cambio revolucionario que nuestro país requiere, para que el fruto del trabajo de todos deje de quedar en los bolsillos de una ínfima minoría parasitaria. Un océano de fuerzas lanzadas a la acción, donde hoy se está decidiendo el curso de los acontecimientos, en donde se dirime la dirección política de los próximos combates y el futuro de todo el movimiento. El Partido y la estrategia revolucionaria se consolidarán y desarrollarán desde esa experiencia, poniendo el debate del poder a partir de su propio ejercicio; en la misma dinámica de acción y lucha, al calor del enfrentamiento, convocando a nuevos y superiores objetivos, involucrando a todos en una lucha general, profunda y generalizada. Mantener en alto las banderas que han jalonado las luchas del proletariado en nuestro país, con miles de ejemplos que nos enorgullecen, anclados en valores y tradiciones que no sólo nos mantienen firmes y de pie, sino que son los que abren las puertas a la expectativa y el protagonismo revolucionario que laten en nuestro pueblo. Desde una firme y decidida dirección, fortaleceremos y edificaremos desde cada lucha, como clase y como pueblo, la dignidad que nos merecemos.


Salta, URGENTE: 40 heridos y una clase obrera y un pueblo, firmes en la lucha por sus reclamos y su dignidad Los trabajadores del Ingenio El Tabacal Agroindustria de la empresa multinacional norteamericana SEABOARD CORPORATION, y el pueblo de Yrigoyen, Salta, cortando la Ruta 50, en la puerta de dicho ingenio, se enfrentaron a la represión de la infantería que, a pesar de los 40 heridos, no pudieron desactivar el corte que aún permanece. Lejos de amedrentarlos, los trabajadores y el pueblo se sienten triunfadores y fortalecidos, despertando la simpatía y solidaridad de comunidades colindantes, como Orán y Colonia Santa Rosa, como así también de trabajadores en la Capital de Salta. Al tiempo que el gobernador Urtubey le echaba la culpa a la intransigencia del pueblo que estaba cortando la ruta, el ministro Loutaif negaba y se preguntaba “quién había ordenado la represión”. No se haga problema, Sr. Ministro; nosotros se lo informamos: acá manda la Corporation, muy por arriba de ustedes; son dueños de los jueces, la policía, de usted, ministro, y de usted, gobernador. Fue la empresa la que ordenó la represión. Pero esto recién empieza. La situación comenzó de menor a mayor, y las ganancias queman, y no hay mucho tiempo que perder. Primero fueron cuatro horas de paro por turno adentro de la planta, que a la empresa le resultó intolerable, y apeló a un lock out patronal, presumiendo que los trabajadores no tenían dignidad, con el objetivo de amedrentar y de dividir. Como no le alcanzó, le mandó el telegrama de despido a 300 trabajadores. Estos cortaron la Ruta Nacional 50, a la altura del ingreso a la planta; la empresa mandó la represión, y también fracasó. Es de destacar que comenzó a retroceder, planteando la reincorporación de todos los trabajadores, menos de 17 que para la empresa son no negociables, y para los trabajadores tampoco; siendo la reincorporación de los 17 compañeros, la demanda que destrabe la situación violenta para volver al punto del reclamo salarial. Los medios de la burguesía (nacionales y locales) lo único que hacen aparte de mentir es tratar de ensuciar a los trabajadores, diciendo que estaban armados y con drogas. Tratan de justificar en todo momento la represión y minimizan la cantidad de heridos, diciendo que eran 10, cuando en realidad son 40, y entre ellos niños. Pero no hacen mella en la voluntad de lucha de los trabajadores y sus familias. Ya llevan 9 días en el corte. En estos momentos, de un lado, cortando la ruta, siguen firmes los trabajadores y el pueblo; y del otro lado, no tiene mejor ocurrencia el poder que aglomerar más y más tropas de infantería para intentar un nuevo ataque para el desalojo de la ruta. Pero esto no va a ser fácil porque todos los pobladores de Salta están indignados con la actitud de la empresa, con la represión y la connivencia de los políticos gobernantes (estos lo único que hacen, con vano afán, es tirar nafta al fuego). Esta situación se da en el marco de un reclamo salarial donde los trabajadores ven día a día cómo se les deprime sus ingresos producto del aumento de los precios generado por multinacionales como ésta, con el único objetivo de achicar los salarios. Este es un momento histórico de nuestro país donde la irrupción de la clase obrera a nivel nacional en la escena de la lucha y la política, pone de relieve y en blanco sobre negro lo que se está viviendo y lo que se viene en el actual proceso de la lucha de clases. En El Tabacal ¡¡¡se lucha por nuestra dignidad!!! La revolución está en marcha.


Esta es la esencia de la lucha de los trabajadores del Ingenio San Martin del Tabacal en Oran Salta, exigida y arrancada desde bien abajo a la direcci贸n gremial del ingenio.


Sin ningún tipo de escrúpulos

Sin ningún tipo de escrúpulos, gobierno, sindicalistas y empresarios, anunciaron el acuerdo por un salario mínimo de $2.875. Teniendo en cuenta, que los trabajadores que cobran el salario mínimo, recién en febrero del 2013 llegarán a ese monto, y que el aumento que va de $2300 a $2875, es en cuotas, esto significa, que para ellos, según los valores calculados, con este acuerdo quienes ganan por arriba de esta cifra no son pobres. Tanto los medios masivos de comunicación oficialistas como los que no lo son, mas allá de los puntos de vista que dan sobre este aumento, todos esconden donde está la verdadera esencia de la definición del salario mínimo. Por un lado es importante tener en cuenta que existen actualmente un porcentaje muy alto de trabajadores formalmente en blanco y trabajadores en negro, que cobran estos salarios aberrantes. Pero también hay que destacar que la imposición de un salario mínimo de estas características, intenta condicionar todos los niveles salariales de los trabajadores, teniendo en cuenta que el salario promedio en la argentina es de $4.000. Ya que de esta manera pretenden chantajear a la clase obrera, porque si un obrero que cobra por arriba del salario mínimo ya no es pobre, por lo tanto un obrero que gana $5.000 ó $7.000 estarían muy bien pagos. Y ni hablar de los obreros que ganan entre $10.000 y $15.000, prácticamente estarían pasando a una categoría de “trabajadores ricos”. Es por eso que es muy común escuchar las voces del gobierno decir, que los trabajadores de tales o cuales gremios no se pueden quejar porque ganan 10.000 pesos o más, mientras que otros ganan mucho menos. Decimos estas cosas, para dar un ejemplo de cómo la burguesía pretende burdamente desorientar y confundir sobre el problema del salario. Y en este mismo sentido, pretenden darle legitimidad al mal llamado impuesto a las ganancias ya que, según el gobierno “los trabajadores que más cobran deben ser solidarios con los que menos cobran”. Es por eso que en definitiva el acuerdo del salario mínimo, es una política determinada por la oligarquía financiera contra toda la clase obrera. Porque por más que en las principales industrias paguen salarios por arriba del mínimo, el objetivo de fondo está puesto en ponerle un techo a la masa salarial que se paga a toda la clase obrera. La única realidad es que la tremenda inflación creciente en estos últimos meses, que va de la mano de un dólar ya instalado a 6 pesos, provocando objetivamente un nuevo arrebato al poder adquisitivo del salario real en la Argentina, es el anuncio de la profundización de los niveles de empobrecimiento, que la oligarquía financiera y su gobierno, planean aplicar a la clase obrera y al pueblo en general en nuestro país.


LA CHISPA  

DE LOS TRABAJADORES