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Número Trece. Enero 2012

04 Tema del mes Rainer Werner Fassbinder 14 Perfil La Cri pta 16 Cine Milos F o rman 20 Escenas ElJardín de las Delicias 24 Televisión ‘Boardwalk Empire’ 28 Música The Smiths 32 Literatura Stefan Zweig 36 Arte Richard Prince 40 Histo ria Bandolerismo 44 El Cierre

Edición) Asociación Think Again Redacción) Miguel Pradas, Jesús Peña, Sergio Sánchez Diseño) Sergio Sánchez (behance.net/diecinueve) Colaboradores) Emilio Perianes, Regina López, Juan Jesús Millán, Ana Fernández, Rafa Morata, Miguel Blasco, Nacho Sánchez, Nacho Gutiérrez, Laurent Wauquier, Irene Urbano, Isabel Bono, Sergio Contreras, María Sánchez, Rocío Yuste, Alejandro Díaz, Silvia Álvarez, Estanislao M. Orozco, Manuel España, Carmen Alcaraz, Sara G. Cortijo, Fran Sánchez, Juan Gabriel Pelegrina, Antonella Montinaro, Marietta Gedda Depósito Legal) MA 3069-2009 ISSN) 2171-3979 Dirección de contacto) manualdeusocultural@gmail.com Teléfonos) M. Pradas (650.963.622), S. Sánchez (651.141.293), J. Peña (645.623.693) Manual de Uso Cultural es una publicación gratuita de la asociación Think Again. No se hace responsable de la opinión de sus colaboradores. Prohibida la reproducción total o parcial de sus contenidos.


maria braun. el corazón encubierto

POR MARIETTA GEDDA.

«Es una mala época para los sentimientos. Yo lo prefiero así, porque así nada me afecta de verdad». No podemos saber jamás con precisión la intención profunda del comportamiento de una persona, si obra por el amor a alguien o por amor propio, pero sin duda, Maria Braun exhibe ante nosotros una historia de supervivencia que paulatinamente la transforma en alguien que ni su propia madre reconoce. La urgencia de ascender socialmente y de «ser alguien en la vida», cruzada por la larga espera de un marido que creyó muerto en la guerra y que luego va a la cárcel por encubrirla del crimen de su desgraciado amante congelan los sentimientos de Maria Braun. Desde que empeña una joya de oro a cambio de un sensual vestido negro para trabajar en un bar, comienza a encarnar el papel de la femme fatale que buscará el amor en su formato instrumental, seducirá a su mentor en un tren sin destino, el hombre que la proveerá del bienestar

económico que ella necesita, y a quien debe recordarle continuamente que «no le amará jamás». Su vestido negro la cubre con ese velo de indiferencia que caracteriza a quienes han perdido la esperanza o que simplemente han barrido la frontera entre el medio y el fin. Pareciera que, de pronto, la ambición de vivir una vida mejor trastoca la dignidad de nuestra heroína. Aunque no es posible sustraer a Maria Braun del escenario de la posguerra en Alemania y de su bombardeado matrimonio, sí nos queda abstraer la moraleja de esta fábula humana en la que la suerte no se pone de su lado y la justicia cobra su parte. Cuando cree ganada la batalla y se dispone a disfrutar de su fortuna, con su marido de vuelta en su vida real y su amante ya muerto, el destino le abofetea la cara: un fútil error al encender su cigarrillo origina una nueva explosión que termina con la vida de nuestra querida heroína y su breve biografía. Y su corazón encubierto.

veronika voss. Luces y sombras: los dos secretos del cine

POR ANTONELLA MONTINARO.

Inspirada libremente en la vida de la actriz Sybille Schmitz, 'Die Sehnsucht der Veronika Voss' ('La ansiedad de Veronika Voss', 1982) forma parte de la trilogía que Rainer Werner Fassbinder realizó sobre la posguerra alemana junto con 'Die Ehe der Maria Braun' ('El matrimonio de Maria Braun', 1979) y 'Lola' (1981). Fassbinder fue el primer cineasta en hablar de la 'Historia de Alemania' de esa época, expresándola a través de la memoria individual de sus personajes, y consiguió crear un cine con una fuerte carga ideológica y radical. Ambientada en 1955, la narración se centra en el obsesivo personaje de Veronika Voss, una actriz célebre en la época de los estudios UFA, durante el régimen del III Reich, y que se ve arrastrada en el declive más absoluto tras la II Guerra Mundial, volviéndose prácticamente esclava de la doctora que la mantiene prisionera en su propia casa. Penúltima película de Fassbinder,

crepuscular y barroca, es una mirada a la decadencia de una época y a la historia de una nación, un cine contra el olvido, que nos invita a reflexionar de manera casi análoga a lo que quiso reflejar Visconti en 'La caduta degli dei' ('La caída de los dioses', 1969). El director demuestra la decepción que siente por la sociedad originada del apogeo económico del 'milagro alemán', por su corrupción, el afán de

lucro, la 'desnaturalización' y la 'americanización' de Alemania. Veronika Voss no puede integrarse ni adaptarse a los nuevos tiempos porque sus recuerdos se anteponen al éxito en un presente que no soporta y le supera. Su personaje es visceral y neurótico y atormentado: es víctima de una época y es también su propia víctima. Entre las principales influencias que es posible reconocer en esta película seguramente la más fuerte es el melodrama americano, y especialmente 'Sunset Boulevard' ('El crepúsculo de los dioses', 1950) de Wilder, además de una fotografía y escenografía expresionista: componentes enfatizadas por los fuertes contrastes de luces y sombras, causados tanto por unos blancos deslumbrantes, como por unos negros intensos, que nos recuerda la estética que trabajaron directores como Pabst, Lang o Murnau, además de ecos del cine negro americano de los años 40.


Tema delmes

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Cineasta de la revolución Jean-Luc Godard llegó a realizar la siguiente pregunta sobre Rainer Werner Fassbinder (1945 - 1982): «¿Cómo no queréis que muriera joven si hizo él solo lo esencial del Nuevo Cine Alemán?». El realizador francés no exageraba: en tan solo una década y media, rodó más de cuarenta películas para cine o televisión en las que articuló un discurso donde los sentimientos y emociones humanas estallan como consecuencia de la tensión y la violencia que rigen las relaciones entre unas personas que son producto de su sociedad. Las clases altas, medias y bajas; las facciones políticas de todo signo; el pasado y el presente del pueblo alemán, no se libraron de una mirada crítica, profunda e insobornable que escandalizó a la conservadora nación germana de los años setenta. Su obra cinematográfica podría agruparse en tres etapas: 1) Films de cine, films burgueses

(1969-1970): En tan solo un año, Fassbinder dirige once películas donde se acusan influencias tan diversas como las de Godard, Melville, Straub, Fuller, Hawks o Walsh, dividiéndolas en dos categorías: «Por un lado están las burguesas, situadas en un contexto burgués netamente definido; por otro las de cine, que se sitúan en un contexto cinematográfico típico inspirado en diferentes películas de género». Unas y otras se caracterizan por un proceso formalista de experimentación que no excluye la parodia, la visión de la realidad de la época y un fuerte componente autorrepresentativo ('El amor es más frío que la muerte', 'Katzelmacher', 'El soldado americano' o 'Atención a esa prostituta tan querida'). 2) Melodramas distanciados (19711976): La segunda etapa coincide con su descubrimiento del cine de Douglas Sirk, que dará lugar a sus melodramas distanciados, que obligan al especta-

dor a reflexionar sobre lo mostrado en la pantalla sin dejarse llevar por las emociones y sentimientos que en ella se expresan, lo que sin duda le otorga un papel activo ante la película. Las obras de este período constituyen el retrato implacable de unas relaciones humanas que funcionan según las leyes de la economía de mercado: el amor es un instrumento de dominación que pone al descubierto la equiparación entre explotación económica y cultural y la explotación de los sentimientos en una pareja ('Las amargas lágrimas de Petra von Kant', 'La ley del más fuerte', 'Sólo quiero que me ames'). Tomando como referencia las relaciones de pareja basadas en el poder, la institución familiar como modelo opresor y los tics que sustentan la educación y los principios burgueses, Fassbinder hace visibles los fundamentos de una vida en sociedad basados en el egoísmo, la hipocresía, el rechazo

a la diferencia y la ausencia de amor y solidaridad entre las personas ('Todos nos llamamos Alí', 'Viaje a la felicidad de mamá Küsters'), sin olvidar su visión en negativo de la liberación femenina ('Effi Briest', 'Martha'). 3) Identidad e Historia (1977-1982): La última etapa de la filmografía de Fassbinder consta de una serie de películas sobre el inmediato pasado de Alemania, abarcando desde los años veinte ('Berlin Alexanderplatz') a los cincuenta ('El matrimonio de Maria Braun', 'La ansiedad de Veronika Voss'). Sobre ellas afirmará que «no son películas en las que huyo al pasado porque ayudan a comprender mejor esta extraña figura democrática que es la República Federal Alemana, con sus amenazas y sus peligros. Son obras muy políticas». Sin embargo, retomará la realidad contemporánea con films como 'En un año con trece lunas' o 'La tercera generación'. En junio de 1982, sin ver estrenada 'Querelle', Fassbinder murió mientras trabajaba en el guión de la que iba a ser su próxima película. Quizás fue la consecuencia de entender la vida como un exceso que a modo de cóctel combinaba complejas relaciones sentimentales, alcohol, drogas, tranquilizantes y somníferos. «Cada cual debe decidir si es mejor llevar una vida breve pero intensa o larga y rutinaria». Eligió vivir intensamente y morir joven, pero dejó tras de sí un imponente legado cinematográfico que no ha perdido un sólo ápice de su fuerza, de su valentía, de su radicalidad. | Rafa Morata | Pieza gráfica: Irene Urbano


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'Berlin Alexanderplatz' (1980): El interminable gesto silencioso Dicen que la novela original inaugura la narrativa moderna alemana: 'Berlín Alexanderplatz', Alfred Döblin, 1929. Dicen que explica las razones de lo que vino después. Dicen que, quizás, Franz Biberkopf esté representando a un país, a una nación, a una época, y no solo a una persona. Todo es factible. Igual que lo es el componente autobiográfico del que Fassbinder la haya impregnado, cincuenta años después. Puede ser. Como pueda ser que una función teatral televisada en catorce capítulos y un epílogo, con una duración de quince horas escasas permanezca en el imaginario de un servidor, y de tantos otros, después de haber pasado el calvario del cine y la televisión en su país, de la copia de respaldo en pocos milímetros, del VHS, y ahora de la merecida remasterización. Pero no estamos hablando del soporte, ya digo que no es sólo novela, teatro, cine o televisión, incluso que no es Fassbinder a pesar de ser su «El mismo Rainer se obra cumbre. acaba confundiendo con No lo es. sus muñecos de guiñol» Hay mujeres en la vida de Franz, y hay amigos, hay hambre y frío, cárcel, esperanza, crimen y traición. Hay de todo, menos un trabajo, o un final feliz. El espectador termina cada episodio con la necesidad imperiosa de respirar, de salir a dar un paseo urgente, de insuflar un poco de aire

fresco en los pulmones de Franz. Con el deseo contradictorio de no volver a contemplar semejante sufrimiento en un ser humano, a la vez que la sensación de que muy pronto, inevitablemente, va a estar sentado ante el siguiente capítulo. Tampoco es un melodrama, por más que realmente lo sea, o por más que la vida no sea otra cosa, para unos agridulce y para otros casi agrio o casi dulce, pero melodrama al fin y al cabo. Es el retrato realista, y ésa es su etiqueta, de una sociedad desesperada donde la ausencia de trabajo y de justicia constituye el nido perfecto para que germine el huevo de la serpiente. Y ya sé que no todas las serpientes ponen huevos –algunas víboras nacen en el vientre de la madre donde se mantienen hasta que deciden devorarlo– ni que éstos se incuben sin la temperatura adecuada; pero cosas más grandes se han visto. Curiosidades, al personal le gustan las curiosidades, las anécdotas, y no el sentido de la vida, el discernir los obstáculos donde pueda tropezar la humanidad, o prevenir los medios para que pueda levantarse cuanto antes, tras la caída. Curiosidad es que los escenarios fueron aprovechados de la recién acabada 'El huevo de la serpiente' de Bergman, que trataba el mismo tema. Al parecer el huevo de estos reptiles tiene una cubierta semitransparente a través de la cual puede observarse el monstruo

que lleva dentro. Ahora la bola de cristal es plana, y es de plasma, y a través de ella, y de esta serie fassbinderiana, quizás podremos intuir el futuro, el presente interminable de la recesión europea que terminó con la república de Weimar. Quizás, también podamos evitarlo. Por ello es bueno releer a Döblin, contemplar las imágenes de Fassbinder, meditar, como ellos, sobre la condición del ser humano, desde dentro de Franz Biberkopf. Cualquiera de nosotros. Fassbinder tiene una idea fija en todas sus películas. Dramas cotidianos sobre la marginalidad, sobre las imposiciones con que los fuertes esclavizan a los débiles. Inevitables en las relaciones personales, condicionadas por el sexo, por las diferencias sociales, fuente de amor y odio. Difíciles de enjuiciar desde otro punto de vista diferente al de sus ambiguos personajes. El mismo Rainer acaba confundiéndose con su obra, con sus muñecos de guiñol. El dramaturgo yonqui de la chupa de cuero, el prolífico escenógrafo de las pequeñas miserias –y de las no tan pequeñas– que nos alertan de la decadencia de una sociedad tan reconocible como cercana, se deja llevar por el texto de quien lo escribió antes. Limitándose a prestar su característica puesta en escena donde, a veces, únicamente el rostro del actor principal, Günther Lamprecht, en un interminable gesto silencioso, nos está diciendo aquello que, por nuestro bien, jamás deberíamos olvidar. | Emilio Perianes | Pieza gráfica: Laurent Wauquier


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'Whity' (1971):

Baile liberador en el desierto eterno Rainer Werner Fassbinder dirigió en 1971 una de sus películas más excéntricas, 'Whity', una tragedia germana, con aires de western retorcido hasta el absurdo, una historia de seducción y caída en desgracia. «Quiero que disfruten todo lo que hacemos por ellos», confiesa al inicio del metraje el protagonista, un sirviente negro en tiempos en los que había que sufrir racismo generalizado y humillación cotidiana. Su traje profundamente rojo, sus labios encalados, esa tácita aceptación del papel de sumiso ante el terrateniente, contrastan desde la primera escena con los ideales de sus hermanos de raza, que salpican de saliva su rostro, que le insultan por su complicidad con el hombre blanco que les doblega: le gritan 'Whity'. Fassbinder presenta una amalgama de géneros típicamente americanos: apelando a la polvareda propia del Far-West; apoyándose «El sirviente, guiado en la figura del por la cabaretera, acaba héroe solitario siendo el más cuerdo» que afronta la contienda sin nada que perder; adoptando la fatalidad de las grandes familias con el hijo que nunca hará justicia al ilustre apellido, como ese Theron Hunnicutt al que el padre de familia Robert Mitchum quiso conquistar en 'Con él llegó el escándalo'

(Vincente Minnelli, 1960); acariciando el melodrama de ese mismo hijo, que se reconoce incomprendido, abandonado a su suerte, a pesar de que aquí la madre no desaparezca como hiciera la Barbara Stanwyck de 'All I desire' (Douglas Sirk, 1953), sino que se quede para torturar al descastado. «Muerto serías un recuerdo dulce; vivo sólo eres un estorbo, una criatura inútil». El director alemán proyecta una parábola en la que se vulgariza la rigidez narrativa y temática de las convenciones del cine. A través de una serie de personajes insólitos, Fassbinder evalúa la ideología occidental y la problemática social que se deriva de su preeminencia. Se trata de un estudio de la psicología humana, de la desestructuración del núcleo familiar, de la descomposición de valores tradicionales cuyo esquematismo fomenta el liderazgo de los gobernantes. Una familia disfuncional es la que rige el destino de Whity, perpetuamente subestimado por su condición de vástago ilegítimo del patriarca, Ben Nicholson, a quien sirve como mayordomo. Es el ranchero más adinerado de los alrededores, con dos hijos que son figuras exóticas en el paisaje: uno por su reprimida homosexualidad; el otro, por acarrear un retraso mental. Y con una mujer que, mientras tanto, se deja llevar en una espiral de amantes.

Un látigo es el utensilio de dominación de Nicholson: con él, castiga la candidez de Whity o la ignorancia de su hijo discapacitado, sempiterno insoportable: «Hay tantas formas hoy en día, inyecciones... Sólo el aguijón de una aguja, no sentiría nada y se echaría a dormir para siempre». Todos ellos se precipitan a la perdición con ese talco desmesurado que colorea sus rostros, signo de distinción, sí, pero también de aislamiento. Blancos que quieren ser más blancos. «Frank está enfermo, David está enfermo, Katherine es una hiena, te ordeno que los mates a todos: te lo dejaré todo a ti, eres el único de mis hijos que ha heredado algo de mi carácter», acaba confesando el padre de familia a Whity, cuando aquél conoce que una penosa enfermedad le corroe las entrañas, cuando la blancura no se ve tan trascendental. El sirviente negro acaba siendo el más cuerdo de todos ellos, guiado por el esplendor de la cabaretera Hanna Schygulla. «¿Te das cuenta de que ahora moriremos de sed?», le dice ésta cuando la tragedia tenía la historia cubierta con su velo oscuro. Da igual, porque Whity ya había abierto los ojos, olvidando los ataques racistas de esos 'cowboys' de pelo ralo. Ben Nicholson acabaría besando el suelo de mármol y Whity, desligado de esa chaqueta profundamente roja, se regodearía con un baile liberador en el desierto eterno. | Miguel Pradas | Pieza gráfica: Fran Sánchez


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'Katzelmacher' (1969):

Todos deberíamos llamarnos Fassbinder «…Ya descansaré cuando esté muerto», reza el epitafio de la tumba de Rainer Werner. Fassbinder es –salvando las distancias– el ejemplo a seguir para salir de cualquier crisis. En lugar de restringir, crear. Angela Merkel debería fijarse en la filmografía de su compatriota. Es, además, el gran artista del acrílico que, a diferencia del artista del óleo, no exige un tiempo de secado en el que se está inactivo hasta que se seque/termine una obra. Poeta, escritor, dramaturgo, ensayista, metido en todos los fregados políticos de la época… Rainer empalmaba películas como el que empalma cigarros y en todas salía airoso. Hasta en las menos logradas siempre nos regala alguna idea. En 'El follagatos' ('Katzelmacher'), su segundo largometraje, encontramos a un grupo de amigos en crisis. Son 'I vinti' que diría Antonioni o la generación perdida, bebés de la Segunda Guerra Mundial, en su lactancia mama«Rainer empalmaba ron un destilado de películas y en todas odio y violencia deellas salía airoso» rivado del conflicto y sus juegos de infancia se desarrollaron en un país derrotado y en ruinas. Lo pionero de 'Katzelmacher' –adaptación cinematográfica de la obra teatral homónima escrita por el propio Rainer– es que con ella se inicia un tipo de película a la que Fassbinder iría añadiéndole

variantes y pequeñas modificaciones pero que ha sido una constante durante su vasta filmografía. Se podría llamar la 'película de grupo', ya sea este una pandilla de colegas, un equipo de rodaje o una célula terrorista. En todas ellas lo que le interesa al maestro alemán es poner de manifiesto (y tratar de explicarse a sí mismo) las duras jerarquías secretas del amor y del sexo. Es decir, las relaciones de dependencia más o menos visibles que se establecen a partir del amor y del placer y que no difieren mucho, por ejemplo, de las del trabajo. Él mismo con su troupe habitual de actores se encargaba de ejercerlas en la vida real relegando a papeles inferiores o ascendiendo a protagonistas de sus films a aquellos por quien más sintiera simpatías o quienes más contentasen sus caprichos de alcoba. No es de extrañar en un tipo que siempre ha presentado la pareja o el matrimonio como la mayor forma de prostitución; la familia como un nido de neurosis; la amistad como una mera mercancía y el mundo homosexual como una cueva repleta de víboras. En las películas de grupo el detonante del conflicto siempre suele ser un advenedizo. En 'El follagatos' es Yorgos, el inmigrante. Y atención a la perversidad deliciosa: el racismo que surge a flor de piel entre la pandilla no viene tanto por el miedo a que el griego les quite su trabajo sino más bien por el peligro de

que se folle a sus novias. Puro Rainer. Dentro del clima decadente que nos plantea en su segunda película resulta sorprendente la manera que tiene de filmar la imposibilidad de escape de este ambiente cerrado, endogámico. Es sencillo: durante todo el metraje se repiten largos travellings de acompañamiento de los personajes paseando por la misma calle. Los actores varían pero el plano «Le interesa plasmar se repite, la las duras jerarquías música de del amor y del sexo» Peer Raben es la misma y, poco a poco, se va gestando una sensación como de cárcel, de opresión, de no poder ir más allá, de estancamiento pese al movimiento. Es en este clima opresivo en el que Rainer se movía como pez en el agua. «Mis primeras películas estaban hechas para los amigos y trataban de reflejar nuestras obsesiones», dijo R.W. Después, conocería a Douglas Sirk y su estilo se sofisticaría, el monstruo se acerca al público pero de telón de fondo siguen estando esas obsesiones, ese amor que siempre es más frío que la muerte, frío como esos cines de la posguerra alemanes donde el joven Rainer se tragaba tres sesiones al día y así se iba gestando su particular universo fílmico. «No nos extrañó para nada que su corazón se parara», comentó uno de sus allegados el día de su muerte. Lo extraño es que no hubiera reventado antes. | Miguel Blasco | Pieza gráfica: Rocío Yuste


14 Elperfil

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cultura subterrÁnea

Por nacHo sÁncHez.

Una de las secuencias del documental 'Sombra en el paraíso' sirve para descubrir uno de los lugares más mágicos de la ciudad de Málaga. En ella, unos estudiantes aprenden sobre el pintor malagueño más universal, Pablo Picasso, en un aula que parece sacada de otro tiempo: ladrillo visto, arcos y columnas, ventanas a la antigua usanza… Un lugar de esos que hacen casi envidiar a esos alumnos, echar memoria y comparar con las paredes blancas y sosas de tus días de colegio. La impresión es tal, que te hace salir del cine e ir directo a preguntar al director –Alberto Jiménez– que dónde está eso. Lo mejor, es su respuesta: está en Málaga. Y, si antes era privado, ahora ese sitio está abierto a todos. Allí celebran conciertos y eventos culturales. Y se encuentra en pleno centro de la ciudad. La Cripta, se llama. Y es un acierto. Una necesidad. Una luz en el panorama cultural. Un sitio que debe existir. Y que nos hace olvidar el colegio… Mejor disfrutar este lugar con una cerveza y buena música en directo. La Cripta ha tomado forma en apenas

unas cuantas semanas, aunque llevaba en la mente de Alberto desde hace tiempo, más aún desde que ofrecer música en directo es en Málaga casi un delito. Unas enigmáticas fotos en las redes sociales fueron dando paso a un proyecto que va camino de ser un referente cultural en Málaga. Una sala ubicada en la antigua bodega del actual instituto Vicente Espinel, popularmente conocido como Gaona. La dirección del centro educativo vio necesaria la puesta en marcha de nuevos proyectos culturales y se quisieron sumar aceptando la idea de Malaparte Producciones, del propio Alberto Jiménez. Con mucho trabajo, a finales de noviembre la sala abría sus puertas en un entorno tan malagueño como calle Cabello (junto a Ollerías) con un concierto de los jerezanos Smiling Bulldogs. Sonido de lujo para un lugar especial que tuvo un bautizo soñado con una gran cantidad de público. Desde entonces, flamenco, rock, pop, teatro, performances… La variedad en la programación de La Cripta es algo ya visible y, por lo visto, será una constante; como

también lo será la atención especial a los artistas malagueños. Decían durante la presentación que una de las intenciones del espacio es la de tender puentes entre artistas y público. Se consiguió desde el primer día: allí es imposible lo contrario. Con el formato que han dibujado para el proyecto no había otra posibilidad. La arquitectura envolvente del espacio, la gran acústica y, por qué no, los precios de las bebidas invitan más que nunca a disfrutar de la música en vivo. Y a los músicos seguro que les motiva más tocar en un espacio así, tan cercano, creado con tanto entusiasmo e ilusión. Por si fuera poco, el acogedor patio superior remata la propuesta convirtiéndose en una gran plaza pública, un lugar donde charlar, conversar, debatir. Comentar la jugada de lo que está pasando un poco más abajo. Y sin molestar a los vecinos, porque allí el ruido se queda entre las paredes, se pierde en el vacío. Algo imprescindible en los tiempos actuales. Y digno de aplaudir, como lo es reconocer el trabajo a los nombres que hay detrás de La Cripta: Francisco Santana, Vicente Ortiz y Alejandro Fernández, además del propio Alberto Jiménez. Y, suponemos, otro buen número de colaboradores. Por supuesto, no todo es perfecto. Nada lo es. La iluminación o la propia barra pueden mejorar y seguro que lo hacen. Son cosas del principio, detalles que limar a un proyecto que sin dudas seguirá creciendo. Pero qué más da. Un sitio como este se disfruta sí o sí. Malagueños, no malgastemos la oportunidad que nos ofrece La Cripta. ¡Viva la música en directo!


Cine

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DENUNCIA SOCIAL Y LA GASA DE LA SORNA Jan Tomasz Forman, conocido como Milos Forman en las entretelas del celuloide (Caslav, Checoslovaquia, 1932), cumple 80 años este próximo mes aupado como heterogéneo maestro de la pantalla grande. De trayectoria irregular y genio guadianesco, el cineasta checo podría ser recordado en apenas unas instantáneas: ese shock corridor (a la usanza de Sam Fuller) hacia el que se deslizaba Jack Nicholson, excitado por el ansia de la libertad; esa escena ocre, con un Mozart encamado y ojeroso, donde resplandece el talento puro; esa secuencia, tan berlanguiana, de bomberos inútiles que pronto se harían invisibles entre los vapores del alcohol y la humareda de la Primavera de Praga; o esa mascarada eterna

entre un vizconde y una marquesa, intrigante, inevitable. Los inicios de Forman se ajustan como un guante a la Nueva Ola Checa, que acogería a cineastas como Jirí Menzel (Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1967 con 'Trenes rigurosamente vigilados'), Vera Chytilová (autora de 'Sedmikrásky', 1966, un revuelto inclasificable) o Ivan Passer ('Iluminación íntima', 1965). En todo un contexto de comedia y cotidianidad, de humor con crítica solapada, de costumbrismo ribeteado por la extravagancia, se sitúan sus tres primeras obras de ficción. La primera es 'Pedro el negro' (1964), crónica de adolescencia, modesta, sin aristas, que sobrevuela la Checoslovaquia de los 60, silenciosa, abrazada a la


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19 normalidad, como si lo que refleja se viera siempre; la segunda es 'Los amores de una rubia' (1965), profunda huella de sentimientos fracasados, de los que nunca desaparecen, de los que llaman sin descanso a la melancolía y a la soledad, aunque se cubran de esas luces cegadoras que siempre brotan de la cabellera en blanco y negro de una rubia; la tercera es 'El baile de los bomberos' (1967), la más cómica del trío, también la más comprometida, por su retrato agrio del poder público, incapaz de reaccionar aquí ante la metáfora del fuego amenazante: el concurso de belleza, el sorteo de comida o el incendio inextinguible son palos en las ruedas del discurso único de los camaradas de la poltrona. Entre el ramaje de esta terna formaniana asoma el documental 'Concurso' (1964), radiografía de sueños musicales interrumpidos: de nuevo, la desilusión de la juventud, la falta de expectativas, se evidencian para mostrar la tristeza. En 1971, Forman dirige 'Juventud sin esperanza', un nuevo cuadro de adolescentes extraviados e «Con costumbrismo incomprendidos y humor, Forman por sus esboza su denuncia» ascendientes. La cuestión es huir lo más lejos posible, da igual dónde, aunque los padres, siempre la jerarquía, quieran perpetuar su crédito a través de la hilarante Sociedad para los Padres de Hijos Fugitivos. De nuevo, Forman cubre la denuncia social con la gasa de la sorna.

En 1975 llega su éxito más rotundo, 'Alguien voló sobre el nido del cuco'. La autoridad vuelve a ser el objetivo contra el que golpear. A un lado, la enfermera Ratched, enérgica, dominante; al otro, el Randle McMurphy de Jack Nicholson, idealista, arrogante, pieza incómoda en esa urdimbre serena que conforman las drogas y los electroshocks en un hospital psiquiátrico. McMurphy se sienta siempre en ese banco acolchado e insiste en el desafío a la figura que le domina y aísla, como al falso tartamudo Jefe Bromden. En 1979, Forman continúa con su particular cruzada frente al establishment con 'Hair', un musical hippie, de ir contra las convenciones, contra las imposiciones. A partir de 'Ragtime' (1981) –el grito ahogado de un pianista negro («¡Respétame o mátame!») bajo las faldas de Theodor Roosevelt en el cambio de siglo–, el director checo se acerca a dos dramas del XVIII: 'Amadeus' (1984), con la estrafalaria interpretación de Tom Hulce poniendo rostro al compositor más fino, y 'Valmont' (1989), relato de celos de alta alcurnia. Después llegarían 'El escándalo de Larry Flynt' (1996) y 'Man on the moon' (1999), retratos de dos iconos de América: el creador de la revista 'Hustler' y el revolucionario cómico Andy Kaufman. Más tarde, 'Los fantasmas de Goya' (2006), recorrido por la España más negra: Forman insiste en la injusticia, como siempre hizo, resaltando la indolencia del poderoso. | Miguel Pradas

‘in tHe mooD for love’ Wong kar-Wai, 2000

‘la viDa De boHemia’ aki kaurismaki, 1992

seGunDo De cHomón, PaDre Del cine

Por carmen alcaraz. 'In the Mood for Love' es una canción. Belleza, sensibilidad y sutileza se mezclan para componer una pieza en la que existe placer para todos los sentidos. Esta cinta es como el sutil roce de labios del beso que nunca se llegó a dar, el ensayo de una despedida, la asfixia convertida en estrechos pasillos, la desesperación cubierta con vestidos cheongsam, la sensualidad de un trozo de piel, la pasión y el deseo dibujados con silencios y miradas. Una película en la que es posible escuchar el sonido de la lluvia, las lágrimas, los pasos sigilosos de la soledad, el miedo en susurros e incluso el dolor del corazón al sobrecogerse. 'In the Mood for Love' es el murmullo de un secreto con el que Wong Kar-Wai revela el mejor retrato del desamor y el amor. Belleza para contar una de las historias más tristes. | Sara G. Cortijo

Es esta película del cineasta finlandés Aki Kaurismaki la estampa del perdedor perenne, aunque sus protagonistas cultiven las disciplinas más elevadas. Un pintor, un músico y un escritor hacen confluir su existencia miserable en el París más bohemio, aquel mismo en el que, sin embargo, el arte no da para comer. Que se lo digan al literato, que quema sus poemas para tener algo con lo que calentarse. Kaurismaki expone a estos personajes tan sencillos, tan creíbles, a la luz pública del desahucio o la extradición. Uno es francés, otro albanés y, el tercero, irlandés, pero todos se sumergen en esa realidad tragicómica que compone siempre tan bien este director finlandés. Todo Kaurismaki, como 'La vida de bohemia', acaba siendo ese agujero negro que absorbe, sin piedad, a unos personajes encantadores. | M. Pradas

Dicen que nadie es profeta es su tierra, y no les falta razón. Una evidente muestra es el desconocimiento nacional que existe en torno a la figura de Segundo de Chomón, uno de los pioneros gracias a los cuales se ha escrito la historia del cine. Nacido en Teruel, Chomón realizó la mayor parte de su filmografía en Francia, donde le reclamaron temprano y pudo desarrollar su faceta como ‘truquista’, esos efectos especiales de entonces. No puedo dejar de imaginar la cara del «Hizo realidad espectador que viese por primera sueños con una vez películas como 'El hotel elécmaestría desnuda» trico', 'Satán se divierte' o 'La casa embrujada', entre otros muchos títulos de un cine recién nacido que desbordan ingenio e inteligencia y que sientan las bases de todas las técnicas de las que ahora podemos presumir en cinematografía. Con apenas una experimental cámara y a tientas sobre su manejo, este cineasta de excepción hizo realidad sueños y construyó ilusiones con una maestría desnuda de la que sólo los más grandes son capaces. No sólo de Almodóvar vive el cine español.


Escenas

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FERNANDO ARRABAL: 50 AÑOS TARDE Desgraciadamente en la península ibérica siempre se recuerda la estupidez y pocas veces la sabiduría. Seguramente pocos españoles conozcan la obra dramática de Fernando Arrabal, Premio Nacional de Teatro 2001; pero todos sabrán que este intelectual es «el tipo que se emborrachó en la televisión y ese pequeño que canta durante las entrevistas». Circo nunca falta –tampoco el dramaturgo lo desaprovecha– pero pan para el alma pocas veces sobra. En esta época de crisis en la que cualquier tipo de pan es bienvenido, compañías como Curtidores de Teatro y Proyecto Bufo están aunando sus fuerzas para hacer despertar el apetito con obras de alta cocina. Por primera vez, 'El jardín de las delicias' se representa en su lengua materna. Programada en el marco del XXIX Festival de Teatro de Málaga,

la obra de Arrabal estará en cartel en el Teatro Cervantes durante los días 20 y 21 de enero. Lais (Angels Jiménez) es una actriz retirada que convive con el hombrebestia Zenón (Arturo Bernal) y nueve ovejas. Lais es entrevistada sobre su vida y en su particular viaje introspectivo hacia el pasado se encontrará con su amiga del internado de monjas Miharca (Mercé Rovira), y conocerá a Teloc, un mago interpretado por Carlos Domingo. Lais y Zenón transmutarán finalmente en un huevo en una unión eterna. El elenco está dirigido por Rosario Ruiz Rodges, ex directora adjunta de la Fundación Teatro de La Abadía, Premio Nacional de Teatro del Ministerio de la Cultura y directora de obras como 'Divinas Palabras', de Valle Inclán.


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22 'El jardín de las delicias' es una alegoría sobre la transformación espiritual del individuo. La libertad, lo ritual y la representación de la violencia se catalizan en un trabajo físico de los actores muy intenso. Aunque fue escrita hace ya medio siglo, los temas y los símbolos no parecen haber envejecido. Y el montaje de Ruis Rodges es de carácter 'transtextual', es decir, que integra a la dramatización elementos de carácter plástico, audiovisual y dancístico. EL TEATRO PÁNICO La dicotomía onírica terror-dulzura, las imágenes interiores y los elementos ceremoniales o mitológicos inexplicados son característicos del Teatro Pánico y, por tanto, de la dramaturgia de Arrabal. Los elementos surrealistas y tintes del teatro cercano al absurdo –y también al de la cruedad de Artaud– se deben a que los fundadores de este movimiento bebieron directamente de los últimos coletazos del movimiento surrealista en sus reuniones en el café parisino La Promenade de «Los temas y símbolos Venus. En 1960 de 'El jardín de las Arrabal y Roland delicias' no envejecen» Topor se conocen en París. Ese mismo año se les suma el chileno Alejandro Jodorowsky y, juntos, se alejan de André Bretón. «El pánico es la crítica de la razón pura, es la pandilla sin leyes y sin mando, es la explosión de 'pan' (todo), es el respeto irrespetuoso al dios Pan, es el himno al

talento loco, es el antimovimiento, es el rechazo a la 'seriedad', es el canto a la falta de ambigüedad... Es el arte de vivir (que tiene en cuenta la confusión y el azar), es el principio de indeterminación con la memoria de por medio... Y todo lo contrario», según Fernando Arrabal. Si el inicio de esta nota es impiedoso con el nivel cultural español, la culpa no es sólo del «La obra de Arrabal público. Uno de los grandes ha sido elevada al nivel de Beckett» motivos por los que este no conoce la producción artística del autor de 'El jardín de las delicias' es porque apenas se publica o se interpreta en España. Fernando Arrabal destaca, además de como dramaturgo, como novelista, ensayista de ajedrez, poeta y cineasta. Su obra ha sido elevada al nivel de Samuel Beckett y dirigida por directores de la talla de Peter Brook o Jerome Savary. Y en concreto, según el experto arrabaliano Francisco Torres Monreal, el texto 'Picnic' se ha convertido en la obra más representada a nivel mundial de la segunda mitad del siglo XX en el teatro occidental. Y sin embargo, a España, como la tele en color, Arrabal parece llegar 50 años después. Un pequeño gran hombre –pues su tamaño es característico– que cabría en el huevo con Lais y Zenón. Un huevo que habría que conservar entre las más provocadoras y brillantes mentes del siglo XX. | María Sánchez

‘la cena De los iDiotas’

‘Por un cuÑaDo De Dólares’

Por JesÚs PeÑa.

'La cena de los idiotas', de Francis Veber, se ha convertido ya en uno de los clásicos del humor representándose con grandísimo éxito en los escenarios de todo el mundo. Bajo la experta dirección de Juan José Afonso y protagonizada por Josema Yuste, Agustín Jiménez y Félix Alvarez “Felisuco” retorna ahora a nuestros escenarios para mostrarnos una inteligente crítica a una sociedad en la que no es fácil saber quién, de todos, es realmente el idiota. | Teatro Alameda

La Serda Teatro celebra diez años de andadura teatral con una divertida comedia sobre los problemas económicos de dos peculiares personajes, Abelardo y Lee. La situación económica de los dos no atraviesa por un buen momento. Aunque con distintos problemas, la solución para ambos es la misma: encontrar urgentemente dinero. La necesidad del ansiado caudal económico les une pero, sin embargo, sus tentativas disparatadas les llevarán a la desesperación. | Teatro Cánovas

Hay muchas formas de hacer turismo, unas más recurrentes que otras, aunque no siempre sean las más idóneas para cultivar la buena salud del espíritu. Por ello, en estas improvisadas líneas propongo un cambio en el registro sin renunciar al ocio. Seamos viajeros culturales. Sirven lugares habituales, no hay que seleccionar ningún destino exótico, es suficiente con renovar el catálogo de búsqueda. Vayamos a la capital del Reino Unido, paseemos por el céntrico Soho, elijamos un teatro al azar y compremos las entradas de un musical cualquiera. Musical, ese es el término. Cantemos la realidad, pongámosle nueva letra a los viejos caminos y que Dorothy, en su viaje a Oz a través del sendero amarillo –recreado en el Palladium londinense con maestría gracias al empleo de las más avanzadas tecnologías escénicas–, destierre lo anodino; rompiendo, además, los esquemas en los que encajamos nuestras vidas. El Lope de Vega de Madrid estrenó unos meses atrás 'El Rey León'; no es un mal plan para inaugurar el 2012, ¿cierto?.

teatro alameda (10/02)

nuevas letras Para vieJos caminos

teatro cánovas (28/01)


Televisión

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Cómo destilar un imperio marítimo Margaret: How can you do what you do? Nucky: We all have to decide for ourselves how much sin we can live with.

Ya era una realidad que la HBO había apostado por trasladar a la televisión el mejor cine. ¡Y vaya si había ganado la apuesta! Adosada al éxito, la posterior pregunta tendría el propósito de escudriñar un deseo apetitoso –más bien gula febril– de los teleadictos: ¿conseguiría mantener las cotas de calidad de aquí en adelante? Pues bien, la cadena americana sigue en sus trece con solventes ejercicios de cómo destilar historias que convenzan a crítica y público. Muestra de ello es su ambiciosa –la serie más cara de la televisión– apuesta dramática en activo: 'Boardwalk Empire'.

De nuevo se nos sitúa ante un tejido ficcional centrado en el hampa de Nueva Jersey, tal como sucedía con 'Los Soprano', aunque esta vez el espacio temporal sea otro: el de la ley seca de los felices años veinte. Es este un periodo convulso de EEUU, que desde el episodio piloto, cuya dirección corrió a cargo de mismísimo Martin Scorsese, marcando para su posterior desarrollo un estilo refinado y sugestivo, se muestra coherente y magistralmente trenzado. Pero la exquisita ambientación no hubiese sido posible sin su osado despliegue de medios y efectos especiales y sin su infatigable trabajo de documentación histórica. El plano visual está cuidado con verdadero mimo y esto rezuma en cada detalle; el


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26 aderezo del serial, desde la vestimenta hasta la música burbujeante de la época o los decorados del paseo marítimo y de las pródigas fiestas del Club Babette, atrapa la atención desde el minuto uno, sumergiéndola con suma facilidad en lo que tuvo que ser aquellos años turbulentos de Atlantic City. Todo este arsenal audiovisual, sin embargo, puede inducir a un reduccionismo suntuoso la valía de 'Boardwalk Empire' y entender que es solo un producto de fuegos artificiales, un capricho de purpurinas para la córnea. Nada queda más lejos de la complejidad que se oculta bajo el brillo de su vitrina. Ciertamente, hay episodios realmente sublimes ('Home' o 'The Emerald City', por ejemplo) en los que su estructura narrativa, cinemaliteraria y semántica invita a reflexionar sobre sus diversos significados y engranajes subyacentes. Es una serie-pulso que requiere del brazo resuelto del espectador para exprimirle todo el jugo a la trama. La liberación sexual –la pornografía muda, las modas sexuales parisinas «La frontera entre encarnadas en lo lícito y lo ilícito se Angela, el uso confunde en una farsa» del Lysol como corrosivo método anticonceptivo–, los tímidos logros de las sufragistas y la dinamitación –también la confirmación– de las mujeres-florero, el rechazo de los excombatientes, el movimiento de liberación irlandesa o la segregación endémica,

raciman el núcleo duro de la serie: la prohibición del alcohol y sus nefastas consecuencias. Esta política represiva –desoladora la semejanza con el México actual– es celebrada por el tesorero Nucky Thomson y su farisea comitiva. «Prohibitions means progress», comenta chistoso Nucky al tiempo que sus secuaces le ríen la ocurrencia. La sentencia es escalofriante, pero la realidad es esa. La corrupción se nutre gracias a absurdas restricciones y esto provoca una metástasis galopante que afecta a la verticalidad del sistema. Y todos los personajes saben –incluso los más probos como la joven irlandesa Margaret sucumben– que arrimarse a ella es cuestión de supervivencia y una forma útil de eludir la miseria. La frontera entre lo lícito y lo ilícito, entre lo moral y lo amoral, se confunde en una farsa oscura y brutal que cuartea el interior de los personajes. Por ello, no resulta extraño que el capo de Nueva Jersey, el tesorero Nucky, sea curiosamente uno de los más humanos; y que el devoto agente Nelson sea uno de los más maquiavélicos, fríos y distantes. Pero la metamorfosis más cruda y sombría, provocada por la vivencia salvaje e indeleble de la guerra, es la que se produce en Jimmy, un joven rengo, circunspecto, con alma de aluminio, que es inducido por la codicia disimulada de su madre –algo shakesperiana– a derrocar a Nucky y recuperar su imperio marítimo. | Manuel España

‘boss’

‘HomelanD’

Gideon raff, 2011

Por serGio sÁncHez.

La cadena americana Starz apostó en la apertura de la temporada televisiva otoñal por ‘Boss’, un drama protagonizado por Kelsey Grammer (el hilarante e irónico Frasier) quien, para aquellos que ya le han echado un ojo, dicen que merece un Emmy por el papel. Grammer es el alcalde de Chicago y le diagnostican una enfermedad terminal; sin embargo, elige ocultar la verdad a su familia y a la ciudad y apuesta por continuar en el cargo. Atmósfera HBO.

El marine norteamericano Nicolas Brody es liberado tras ocho años de cautiverio en Iraq. Recibido como héroe de guerra, la oficial de la CIA Carrie Mathison sospecha un cambio de bando en el soldado estadounidense. Influenciada por el estilo AMC (recordemos la gran ´Rubicon’, cancelada), ‘Homeland’, de Showtime, destaca por traspasar la barrera de la serie procedimental tradicional y crea un ambiente que arrastra a todo espectador a adentrarse más y más.

Muchos de los que han leído el titular sonreirán al recordar el final de la quinta y última temporada de ‘Friday Night Lights’, hace ya algunos meses: Dillon se quedó vacío. De fútbol americano pre universitario. De las historias de los habitantes de ese ficticio pueblo de Texas. Del entrenador Eric Taylor y de Tami. De los Panthers (y de los Lions). De Saracen, de Smash, de Jason Street, de Riggins (eterno ‘33’). De Tyra, de Landry, de Julie, de Lyla. Los que no «Dillon se quedó vacío de fútbol americano, la han visto no saben de que hablamos. Ahora de Eric y de Tami»» tienen la oportunidad de conocer Dillon y a sus gentes como nosotros lo hicimos: empezando desde cero, desde que el matrimonio Taylor llegara a la ciudad americana y se embarcara en la aventura de un nuevo comienzo, porque la vida a veces necesita de borrones y cuentas nuevas. Pero, cuidado, cuando ‘Friday Night Lights’ te atrapa, te absorbe de tal manera que casi sin tiempo de reacción te sitúa en el final. Recuerda: «Clear eyes, full hearts, can’t lose!».

farhad safinia, 2011

se aPaGaron las luces De Dillon


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SMITHS THE

P R E T T Y

G I R L S

Del cerebro letrista de los Smiths, el inimitable Morrissey, se han dicho tantas cosas que no caben ni en la 'Mozzipedia'. Una de las comidillas por la que más tinta ha corrido es la de que nuestro hombre es ciertamente misógino. Pero si atendemos a sus influencias literarias, sociales y estéticas, esa afirmación pierde toda sustancia. Todos nos acordamos de Oscar Wilde cuando toca hablar de la herencia cínica y dramática de las letras de los Smiths, banda de cuya formación estos días se cumple el 30º aniversario. Pero lo cierto es que cuando Morrissey trata de homenajear en sus letras a autores, las mujeres resultan en clara ventaja con respecto a los hombres. Una de las mayores influencias del cantante, que trasciende sobre todo

M A K E

G R AV E S

en los temas que conforman el primer álbum ('The Smiths'), es la dramaturga y guionista Shelagh Delaney, famosa por su primera pieza teatral, 'A taste of honey' (1959; dos años más tarde llevada al free cinema por Tony Richardson). Versos íntegros de las letras de la banda proceden de las obras de Delaney. El influjo es tal que Morrissey llegó a declarar en 1986 que al menos el 50% de sus motivos para escribir se los debía a Shelagh Delaney. Otra de las mujeres sin las que no se entendería la poética smithsoniana es Elizabeth Smart, fascinante escritora canadiense, que en español podemos leer desde hace muy poco tiempo gracias a la editorial Periférica. Su novela 'En Grand Central Station me senté y lloré' constituye otra gran fuente de la


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30 que Morrissey bebe para enriquecer sus letras; la impronta de Smart se percibe especialmente en algunas canciones del álbum de 1985 'Meat is murder', como 'Well I wonder', 'Nowhere fast' o 'What she said', que podríamos considerar como una libre adaptación de la novela, tantas son las referencias a su texto. Lo mismo sucede con el tema 'Shakespeare’s sister'; esta canción, que el propio Morrissey definió como «the song of my life», destila una fuerza propia del 'Meat is murder', aunque se lanzó como single independiente sólo un mes después de la publicación del álbum. Algunas de sus líneas podemos relacionarlas con extractos de 'En Grand Central…' Y, ya que hablamos de escritoras, no hay que olvidar que el título 'Shakespeare’s sister' surge de una de las reflexiones principales de 'Una habitación propia': en su ensayo, Virginia Woolf se inventa a una hipotética hermana de Shakespeare, que aun contando con el mismo talento que su hermano no habría llegado jamás a ser una dramaturga de éxito en la sociedad isabelina, «¿Por qué la música de The Smiths está tan pues a causa de su sexo se le habrían ligada a lo femenino?» cerrado las puertas de una educación privilegiada. El título del disco 'Louder than bombs' también aparece en la novela de Smart. De hecho, la portada elegida para dicho álbum nos presenta a una mujer que ya nos suena de algo: es la misma que aparece en el single 'Girl-

friend in a coma', que no es ni más ni menos que, de nuevo, Shelagh Delaney. No en vano, el característico artwork de los discos y singles de The Smiths lo diseñaba siempre Morrisey, quien gustaba de homenajear en ellos a sus actores, películas y artistas favoritos. Aparte de escritoras (entre las que también cabe destacar a Sylvia Plath, las Brontë, Anne Sexton o las feministas de los 70 y 80), en la influencia que las artistas han ejercido en la lírica de The Smiths caben innumerables cantantes como la muy eurovisiva Sandie Shaw, a quien Morrissey escribía febriles ''fan letters' durante su adolescencia y cuyo hit 'Heaven knows I’m missing him now' recibe el guiño de 'Heaven knows I’m miserable now'; o Patti Smith, que fue de alguna manera la responsable de que Marr y Morrissey se conocieran, en un concierto suyo en Manchester en 1978. Nico, Marianne Faithfull y Siouxsie Sioux también forman parte del Olimpo de diosas musicales smithsonianas. ¿Por qué la música de The Smiths permanece tan ligada a lo femenino? Tal vez encuentre Morrissey en ciertas mujeres un espejo, otras personas que sienten, como él, el desasosiego y la sensación de incomprensión que lo caracteriza desde su etapa en la banda y continúa hasta sus más recientes trabajos como solista. O, simplemente, en casa de los Smith sabían que «Some girls are bigger than others»… | Regina López Muñoz | Piezas gráficas: Juan Jesús Millán

'tHe roots of cHicHa'

'aPocalyPse' bill callahan, 2011

Por DaviD DueÑas.

Ahora mola la cumbia sicodélica para marihuanos. La blogloesfera hace reseñas y la crítica se sorprende de la calidad de este hallazgo arqueológico en forma de recopilatorio. Los que recomendamos este, sí, discazo, nos apuntamos un tanto cuando vemos la cara de asombro de nuestro interlocutor. Y sí, entiendo lo que dicen quienes toda su vida han escuchando esta música: ¿de qué os sorprendéis? Ahora que un gringo le ve salida comercial a estos temas decís que son buenos, cuando antes incluso os reíais de nosotros. En fin, así de idiotas somos. Colonialismo aparte, algo especial tiene este ritmo hipnótico y melancólico que nos parece pintoresco pero que no es más que la música que bailan en Perú en las verbenas y fiestas populares. La música del pueblo, con la que baila la gente, que no es poco. | Nacho Gutiérrez

Bill Callahan, a veces escondido bajo el seudónimo Smog, es uno de los músicos secretos del que siempre nos olvidamos al nombrar a los grandes. Pionero forzado del lo-fi, al verse forzado a grabar sus primeras canciones con un equipo de mala calidad, se posicionó desde sus inicios en la vanguardia y el rock art junto con el productor loco Jim O’Rourke. Experimentalista sin quererlo, porque no lo sabe hacer de otro modo, su último disco es una respuesta a su gran obra 'Sometimes I wish we were an eagle', pero si antes se atrevía con complejos arreglos orquestales, como el jin y el jan, 'Apocalypse' ofrece sus canciones desnudas mostrando su tendencia a la tristeza, al humor negro y las letras oscuras que en sus últimos discos se convierte en afán de retorno a la naturaleza. | N. Gutiérrez

El nuevo trabajo de Nacho Vegas, titulado 'Cómo hacer crac', contiene seis temas en una cuidada edición en vinilo de 10” que hará las delicias de todos los que son conocedores de la importancia, como objeto cultural, que tiene el continente de un disco. Algunas de estas canciones quedaron fueran de su anterior largo porque pedían ser recogidas dentro de un concepto que no era el planteado en ese disco y otras fueron compuestas después como la que da título a «Vegas planea a pie este EP. En ellas, Vegas planea de calle haciéndose a pie de calle haciéndose eco eco del 15-M» del movimiento 15-M. Arropado por Abraham Boba, Manu Molina, Xel Pereda y Luis Rodríguez, el asturiano recorre todos los rincones del alma vertiendo el resultado en un puñado de temas cálidos, con un luminoso sonido que descubre los claroscuros de unas letras que diseccionan sin atenerse a las consecuencias. Estamos ante una nueva parada de una voz de la escena nacional que ya es una rotunda realidad.

vv.aa., 2007

cómo Hacer crac


Literatura

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El escritor, la guerra y la muerte Stefan Zweig (Austria, 1881 – Brasil, 1942) no consiguió cambiar el mundo escribiendo. Quizás lo pretendiese durante cierto tiempo, pero más tarde debió claudicar ante la imposibilidad de aquella tarea. En realidad, el escritor austriaco se veía a sí mismo como un intermediario entre las distintas culturas existentes en Europa. No cesó de explorar el panorama cultural europeo. Su asombroso intercambio epistolar con los intelectuales más influyentes de su época –más de 20.000 cartas privadas– no deja lugar a las dudas. En otras palabras, Stefan Zweig fue un gran europeísta, viajero entusiasta, acérrimo defensor de la comunidad intelectual europea y enemigo de las doctrinas nacionalistas. De esta manera, como hombre

de letras comprometido, tradujo por primera vez al alemán obras de escritores totalmente desconocidos en Austria como Émile Verhaeren o Romain Rolland, con quienes mantuvo una estrecha amistad. También escribió biografías y ensayos sobre autores que, como él, transmitían un «pensamiento europeo». Estas convicciones cosmopolitas se vieron sometidas a una dura prueba cuando, en 1914, estalló la Primera Guerra Mundial. Fue movilizado por el ejército austriaco por un período de tres años aunque no llegó a pisar el campo de batalla puesto que fue declarado no apto para el combate. En 1917, aprovechando un permiso de dos meses, se trasladó a Suiza en donde se exilió. Ese mismo año la editorial


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35 Insel publicó su obra dramática ‘Jeremías’, de marcado carácter antibélico. Sus ideas pacifistas, otro de los rasgos que definieron su personalidad, se habían consolidado en su interior como respuesta a la turbulenta realidad europea de aquellos días. En 1918, terminada la Gran Guerra, regresó a Austria. Pero no eligió Viena (su ciudad natal) como destino, sino Salzburgo. En 1920 se casó con la escritora Friderike von Winternitz, a quien había conocido ocho años antes. Comenzaba para Stefan Zweig una década de escritura incesante y fructífera pues Friderike ejercía de factótum posibilitando que su célebre marido gozase de una tranquilidad para trabajar que este no desaprovechó, publicando durante estos años gran parte de sus mejores obras, destacando de entre todas ellas las historias breves ‘Amok’ y ‘Carta de una desconocida’ (ambas de 1922), las «catorce miniaturas históricas» (según sus propias palabras) que componen ‘Momentos estelares de la humanidad’ (1927) y las biografías de escritores, tres «La guerra destrozaba excelentes trípsus sueños de un mundo ticos titulados basado en la cultura» respectivamente ‘Tres maestros: Balzac, Dickens, Dostoievski’ (1920), ‘La lucha contra el demonio: Hölderlin, Kleist, Nietzsche’ (1925) y ‘Tres poetas de su vida: Casanova, Stendhal, Tolstoi’ (1928), en los que el escritor encubrió hábilmente su fondo erudito tras una equilibrada composición y un lenguaje

preciso y profundo, de gran agudeza psicológica. Sin embargo, no tardaron en volver a torcerse los acontecimientos en Europa. En 1933, Adolf Hitler fue nombrado Canciller de Alemania. Stefan Zweig, de origen judío (aunque no fue educado en esa religión), fue estigmatizado como no ario por el régimen nazi que prohibió sus libros en 1936. Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Zweig, junto a su segunda mujer, su joven secretaria Charlotte Altmann, se trasladó a París para, desde allí, viajar a Inglaterra donde obtuvo la ciudadanía. En 1940 emigró a los Estados Unidos, pero fijó su residencia finalmente en Brasil. En 1941 escribió ‘Novela de ajedrez’, ‘La tierra del futuro’ y ‘El mundo de ayer’, su autobiografía, que tuvo que ser publicada póstumamente ya que el 22 de febrero de 1942, en Petrópolis, Stefan Zweig y Charlotte Altmann se suicidaron. En las cartas que dejó preparadas, el escritor explicó los motivos de tan trágico final, fundamentalmente la desesperación y el sufrimiento por su lejanía de Europa en donde la guerra destrozaba sus sueños de un mundo basado en la cultura y la comprensión humana. Pero su muerte fue también un último gesto de libertad pues Stefan Zweig, «con pleno conocimiento y lúcido», decidió quitarse la vida junto a su amada consciente de que sus fuerzas se habían agotado. | Estanislao M. Orozco

‘funDación’

‘muerte De un viaJante’

Debolsillo. 9€. 260 PÁG.

tusQuets. 8€. 160 PÁG.

El padre de la ciencia ficción sustentó las bases del género en ‘Fundación’, la primera parte de la supuesta trilogía sobre la corrupción imperial en una galaxia no muy lejana. Decimos supuesta porque, a pesar de conformarse en tres etapas, se le atribuyen hasta al menos quince libros o colecciones de relatos durante más de cincuenta años, hasta 1992, cuando desapareció este genio de la literatura. Así, ‘Fundación’ propone el nacimiento y expansión de la Psicohistoria, una ciencia que permite predecir de modo matemático lo que sucederá en el futuro para evitar el desastre imperial al que se verá sometido la galaxia, resquebrajada políticamente y sumida en el caos social. Planteado su hilo conductor de un modo espontáneo, ‘Fundación’ asusta por su visión del mundo actual. | Sergio Sánchez

Como un viejo Chevrolet atravesando una larga y solitaria carretera, así nos presenta Arthur Miller a Willy, el protagonista de esta obra, quien, en su cotidiano y eterno viaje de comerciante, además de kilómetros va quemando el sueño americano, los principios éticos y morales y su propia dignidad. Willy es un antihéroe desbordado por la vejez, los sinsabores, la convivencia con las mentiras y el paso de la idolatría al desprecio por parte de sus hijos. En esta obra, estrenada por Elia Kazan, Miller hace crítica social, juega con los símbolos, nada entre el pasado y el presente, viste y desviste a sus personajes e incluso superpone la muerte a la vida para contar una historia de mediocridad y fracaso, una extraordinaria historia de seres de humanos. | Sara G. Cortijo

isaac asimov, 1951

arthur miller, 1949

refuGios De PaPel

Por carmen alcaraz.

Ray Bradbury es sinónimo de sus dos obras más célebres, 'Crónicas marcianas' y 'Fahrenheit 451'. Sin embargo, este escritor en todas las acepciones posibles de la palabra, cuenta con una deliciosa bibliografía entre la que se encuentra 'Ahora y siempre', un libro compuesto por dos novelas cortas de larga gestación surgidas de la matriz del autor. ‘En algún lugar toca una banda’, es una suerte de realismo mágico perdido en algún punto de una América profunda que desaparece envuelta en su propia inmovilidad. «Bradbury cuenta Porque Summerton está situada con una deliciosa exactamente en otro tiempo y en bibliografía» otro lugar, un espacio en el que enamorarse de una mujer como un pasado perdido, un vientre materno al que regresar, un pueblo sin niños en el mantener intacta la inocencia. Con ‘Leviatán 99’ el autor recupera la añorada historia de Moby Dick en una versión futurista y desalmada que nos reporta a una infancia de lectura bajo las sábanas y figuras en las nubes. Una novela como un refugio, ahora y siempre.


Arte

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PRINCE / PICASSO UNCOPYRIGHTED Según Gérard Genette, el plagio es la relación de co-presencia entre textos, generando la presencia de un texto en otro de forma literal, pero sin desvelar de forma explícita la fuente de referencia. En los años ochenta esta acción se bautizó dentro del circuito de las artes plásticas con otro término: «Apropiación». El cambio del término «plagio» por «apropiación» forma parte del argumento propuesto por los artistas que defendían, la (cierta) originalidad de sus obras. Éstas no eran una mera copia, sino un nuevo original re-contextualizado y re-significado. Por ello, la apropiación supone otro tipo interés estético, producido por el tipo de relación intertextual que mantiene una obra con la otra, y con otros textos,

que posibilitan reflexionar sobre las nociones de verdad, copia y unicidad. De esta forma, la apropiación implica una adaptación, una transformación con un código propio. En esto, Richard Prince es un maestro. Nacido en 1949, en la zona del Canal de Panamá, actualmente vive en Nueva York. Con su trabajo –no libre de polémica– se ha consagrado como uno de los artistas más observados y debatidos de la actual escena artística internacional. Tomando imágenes de todo tipo de fuentes, las incorpora a sus obras provocando una hermenéutica creadora de nuevos horizontes de sentido. Su apropiación no es la de imágenes canónicas de la historia del arte, sino del discurso anónimo de la publicidad


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39 y del consumo, consiguiendo que el efecto sea aún más paradójico: el aura se recupera de cierta forma, pero –atención– no como originalidad, sino como metalenguaje poético de la banalidad consumista. LA FIGURA DEL AUTOR La lógica propia de la sociedad de consumo ha tratado de potenciar cualquier premisa que implique el reforzamiento de la figura del autor, apoyada por el mercado del arte y el estamento cultural institucional. Esta tendencia, viva desde el romanticismo, cobra especial intensidad en la década de los ochenta con una exposición retrospectiva de Picasso en el MOMA, significando uno de los mayores empujes a este culto al autor. Nunca antes de esta exposición habían proliferado tanto en Estados Unidos las apologías sobre el genio artístico. En breve, a partir del 27 de febrero y hasta el 27 de mayo, podremos disfrutar en el Museo Picasso Málaga la primicia mundial de una exposición que mostrará la obra «El Museo Picasso de inédita del artista Málaga mostrará obra norteamericano, inédita de Prince» creada especialmente para esta institución. Se trata de unas cien obras, entre las que se hallan obras realizadas para esta exposición a lo largo los dos últimos años, además de collages y foto-collages. Prince aborda en esta exposición a Picasso aplicando una táctica de

'canibalismo' del artista malagueño. De forma análoga, dialoga con el padre del cubismo al igual que éste mantuvo una relación 'caníbal'con los grandes maestros de los que nutrió su creación, como Manet, Delacroix, Degas, Renoir, Zurbarán, Goya, Velázquez, Gauguin o Cézanne, entre otros. Quizás no haya tanta distancia entre el genio y el rebelde ladrón de imágenes. En nuestro «La última finalidad tiempo, cones la de conducir al sideramos extrañamiento» especialmente interesante prestar atención al debate en la creación artística entorno a las fronteras entre el original y la copia, los derechos de autoría y la libre circulación de la cultura, o la legitimidad de las prácticas artísticas cuyo hábitat es el espacio virtual posibilitado por las nuevas tecnologías. La última finalidad es la de inducir al espectador al extrañamiento. Utilizar la apropiación y la manipulación de la imagen, como una estrategia para perturbar y poner en duda el origen de la misma, así como el aparente inalterable sentido de las cosas. Este distanciamiento conseguirá alertarnos de la necesidad de revisión de las percepciones y convenciones, entre las que tampoco faltan tópicos como la sexualidad, el erotismo o el deseo. Temáticas también reveladas como lugares comunes en la obra de ambos artistas, posicionados tan lejos… y tan cerca. | Silvia Álvarez Mena

el oJo Del cÍcloPe cac málaga (hasta 22/01)

euGenio cHicano muPam (hasta 12/02)

a las ciuDaDes se las conoce como a las Personas, en el anDar

Por Juan Gabriel PeleGrina. El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga acoge, hasta finales de este mes, 'El ojo del cíclope' en el Espacio Proyectos. La exposición está compuesta por el trabajo de quince artistas malagueños que han participado en el taller de fotografía y retrato impartido por Gloria Rodríguez, profesora de la prestigiosa escuela La Petit École (Madrid). Los retratos son el tema escogidos por estos artistas noveles, que por primera vez se podrán ver en el espacio expositivo del museo. | CAC Málaga

Esta exposición del Museo del Patrimonio Municipal de Málaga cierra el año dedicado al artista Eugenio Chicano por su 75 cumpleaños. A través de 70 obras que van desde los años cincuenta hasta la actualidad, podremos contemplar la trayectoria artística y la diversidad de temas y técnicas que ha cultivado Chicano a lo largo de su vida pictórica. Esta muestra complementa a otras como 'Chicano pinta a Picasso' o 'Los murales de Chicano. Fotos, bocetos y diseños'. | Área de Cultura

Matrícula abierta todo el año

El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo muestra, hasta el 4 de marzo, la obra de 48 artistas que alguna vez anduvieron, o andan todavía por Sevilla: Desde la Expo 92, reprochada con su propia señalética, obra de Rogelio López Cuenca, al puro realismo en video de Juan Carlos Robles. Desde las recetas urbanas para curar a la terraza reprimida, de Santiago Cirugeda, al documental «Al salir de la muestra, comprendemos con super 8, sátira esperanzadora de Juan Sebastián Bollaín. Al salir de la muestra, compren- menos la ciudad» demos menos la ciudad. Necesitamos un ritmo más periférico, alegal, colmado, que aquel que marcan las geografías turísticas de la ciudad para saber si aquí, en cualquier ciudad, nos hallamos. Parece que faltan muchos pasos por dar antes de que podamos decir que la hemos andado, como quiere el título de la exposición. Nos falta saber algunas de las cosas serias que aquí ocurren, y otras tontas, como el lugar donde venden el mejor pan, para decir que esta es nuestra ciudad.

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Histo ria

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BANDOLEROS EL roMAnCE DEL TrAbuCo y LA nAvAjA «¿Sabes lo que es un bandolero? Bandolero, pa’ que lo sepas, no se nace, se hace. ¿Tú sabes quién nos hace? Los mismos hijos de puta que nos meten aquí». Tego Calderón, 'El Abayarde', justifica las decisiones de su Yo despreciado mientras un guardia, metralleta al cielo, vigila atento los movimientos de los presos que se refugian tras los barrotes. Resulta que ese pillaje forzado que llamamos bandolerismo no entiende de épocas ni de sociedades. Nace en la desigualdad social y se alimenta de la avaricia del alma humana. Sin embargo, tal suerte de bandidismo, como modo de vida, sí remite a un contexto específico, el de la España del diecinueve y, concretando aún más, el de la Andalucía romántica: su marco mejor conseguido. Históricamente, se desarrolló en zonas de pobreza y en situaciones hostiles germinadas en guerras y epidemias.

La escarpada orografía y la tradición caciquil hicieron de los montes del sur de la península cuna de salteadores y forajidos. Cuesta distinguir los hechos en medio de la leyenda. Es complicado evaluar el alcance del mito, pero es innegable que desde 'Viriato', todavía bajo el dominio de Roma, hasta 'Pasos Largos', avanzada ya la Segunda República; el bandolero fue parte activa en la realidad ibérica. Braceros echados a la sierra, labriegos exiliados de los campos por terratenientes déspotas, amantes condenados por la carraca de su navaja, delincuentes hallados en la ironía del destino. Hicieron del asalto y el secuestro su código de conducta; el trabuco y la faca fueron su discurso. Como guerrilleros, además, ocuparon un lugar destacado en la lucha contra los franceses durante la Guerra de la Independencia. Estos cuatreros se erigieron en héroes


42 para el pueblo, y en ocasiones también villanos. Esa dualidad, la ineludible pugna entre el bien y el mal, define la historia del bandolerismo e, incluso, la experiencia vital de muchos de ellos. Los caminos definieron dos tipos de hombres. Por un lado, los que perseguían satisfacer su avidez de dinero y joyas y que, como Diego Corrientes o José María 'El Tempranillo', rehuían la sangre; mostrándose, en ocasiones, solidarios con los campesinos. Por otro, criminales despiadados; arquetipo que encontramos en figuras como la de 'El Pernales' o 'El Tragabuches'. Dos estructuras montañosas, Sierra Morena y la Serranía de Ronda –ciudad, la del Tajo, referencia del oficio–; y tres vértices, Málaga-Córdoba-Sevilla, acotan su seña de identidad. Seis nombres exponen su legado. 'El Tempranillo', 'El Tragabuches', Diego Corrientes, 'El Pernales', 'El Bizco' de El Borge y 'Pasos Largos'. También aparecen en el listado, aunque con una huella más difusa, 'Zamarrilla' y 'Flores de Arocha'. José María Hinojosa 'El Tempranillo' (Jauja, 1805; Alameda, 1833) «Braceros echados se autoproclamó a la sierra, labriegos rey de la sierra y exliados del campo» fue, para muchos, el bandolero más temido de la época. Se inició con tan sólo 15 años, se erigió en pesadilla del monarca Fernando VII y murió a manos de un miembro de su banda, pues dedicó los últimos años de su vida a combatir a los que un día fueron sus iguales.

José Ulloa 'El Tragabuches' (Arcos de la Frontera, 1780) compartió aventuras con 'El Tempranillo' en la conocida cuadrilla de 'Los siete niños de Écija' (a quien Villalón dedicó los versos Remolino en el camino, / siete bandoleros bajan, / Catites, rojos pañuelos, / patillas de boca de hacha. / Siete caballos caretos, / siete retacos de plata). Gitano, torero; se hizo al monte después de matar a su esposa y al amante. Diego Corrientes (Utrera, 1757-1781) se convirtió en un bandido generoso. Cuenta la historia que nunca mató a nadie, que se limitó al dinero y a humillar a las autoridades, en especial al Regente de Sevilla, Don Francisco de Bruna. Su muerte fue violentísima, acabó descuartizado y algunos de sus miembros expuestos en los senderos como señal de advertencia. Francisco Ríos 'El Pernales' (Estepa, 1879; Albacete, 1907) fue un delincuente despiadado, un asesino terrorífico y frío que recurrió al bandolerismo para satisfacer sus instintos violentos. Luis Muñoz García 'El Bizco' (El Borge, 1837; Lucena, 1889) llegó a ser un gran tirador pese a su estrabismo. Se convirtió en fugitivo tras asesinar a un pretendiente de su novia en Alfarnate, formó parte de una partida muy peligrosa y murió envenenado una noche en la posada Cortijo Grande. Juan Mingolla Gallardo, 'Pasos Largos', (El Burgo, 1873; Ronda, 1934) fue el último bandolero. Acorralado y herido en Sierra Blanquilla, murió junto al Tajo. En Málaga son abundantes los

reclamos turísticos que han surgido del bandolerismo. Desde la Axarquía hasta Ronda; sin olvidar la ruta de 'El Tempranillo'. Andalucía se entiende y se explica en jerga cuatrera. En Ronda se encuentra el Museo del Bandolero, que comparte recuerdos con el restaurante Tragabuches y el Hotel Bandolero, denominación que también regenta una afamada posada de El Burgo. LEGADO LITERARIO Y FÍLMICO Las artes han hecho de los salteadores galanes descarriados. La herencia es extensa. La literatura abordó el fenómeno desde muy temprano. Sobresalen textos de Tirso de Molina (‘La Condesa Bandolera’), Lope de Vega (‘Antonio Roca’) o Washington Irving, quien en sus ‘Cuentos de la Alhambra’ retrata la fascinación que los cuatreros generaban más allá de las fronteras de la península. No fueron pocos los extranjeros que se pasearon por los caminos para ser atracados. En televisión destaca 'Curro Jiménez' (1976), serie ideada a partir de la figura de Andrés López, 'El barquero de Cantillana'. En la gran pantalla son inolvidables ‘La hija del corregidor’ (1925), ‘La duquesa de Benamejí’ (1949), ‘Amanecer en puerta oscura’ (1957) o ‘Llanto por un bandido’ (1963), del genial Carlos Saura. El bandolerismo encara su final con el desarrollo de las comunicaciones, la creación de la Guardia Civil y la impiedad del castigo. Muy pocos celebraron su 30 aniversario. | Jesús Peña | Piezas gráficas: Ana Fernández


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LA DETERMINACIÓN DEL MÍSTICO

POR ISABEL BONO.

Cierra los ojos: piensa en la casa de tu abuela, ¿qué ves? Seguramente un Sagrado Corazón. En todas las casas había uno, ya fuera en un calendario o metálico sobre la mirilla de la puerta. Ahora piensa en un símbolo de la modernidad. Sí, es ese póster que todo aspirante a vanguardista ha tenido alguna vez en la pared de su cuarto. Mondrian viene a ser el Sagrado Corazón de nuestros tiempos, atravesado por cuatro chinchetas. Lo que algunos no saben es que lo que cuelga de su pared es la esencia de un frondoso bosque. Piet Mondriaan nació en Holanda y pintó los más tradicionales paisajes románticos. Me maravillan esas personas que toman una decisión y la ejecutan al cabo de los años. Sólo un místico es capaz de eso. El joven Piet se dijo que cuando encontrara su verdadera personalidad renunciaría a una A de su nombre. Cada cual elige su propia penitencia. Si Cézanne tenía Sainte

Victoire, Mondriaan tenía ese árbol. Pinto sus ramas hasta la extenuación y, al fin, a los 41 firmó una de sus advocaciones como Mondrian: 'El árbol rojo', en 1909. Mondrian cumplió al pie de la letra el «Si tienes dos túnicas regala una», y no contento con desvestir su nombre siguió desnudando ramas. «Cézanne tenía Sainte Ramas que se Victoire, Mondriaan tenía ese árbol» cruzan y acaban siendo líneas negras. El rojo las hojas, el azul el cielo, el amarillo la luz del sol. No hay más, nunca hubo tanto en tan poco. La abstracción geométrica (o su «estilo abstracto-realista», como él mismo bautizó) no es más que el camino hacia una estética purificada y serena. «El arte ha desvelado las leyes de la existencia: las del equilibrio universal». Sagrado árbol rojo de Mondrian, en vos confío.

CADA 108 MINUTOS

POR ALEJANDRO DÍAZ.

Como a Desmond Hume en la estación Dharma, los días nos parecen iguales. Miedo. Miedo. Más miedo. Desde que por primera vez, en agosto de 2007, los bancos centrales inyectaron capital en un sistema financiero norteamericano al que vimos caer con la misma perplejidad con que asistimos al derrumbamiento de las Torres Gemelas, un bombardeo apocalíptico golpea con fuerza la línea de flotación de la actualidad informativa. El pasado «Consumo. Consumo. 18 de diciembre, Más consumo. Yo. el diario El País Yo. Más yo» publicó 'Ansiosos', un reportaje de Luis SánchezMellado que afirmaba que en la última década se ha duplicado el consumo de ansiolíticos entre los españoles. Al receptor le recetaron miedo desde hace más de cuatro años. Miedo a perder sus derechos fundamentales. A no tener acceso a un proyecto de

vida digno. Sumidos en los millones de dramas cotidianos que forja un crac económico de escala mundial, las personas se asocian o se alienan. Se radicalizan o ceden. Se medican o somatizan su ansiedad traducida en múltiples patologías. La radiografía social es imposible y los antecedentes históricos, inquietantes. Y no me confundan: yo no quiero contribuir a soltar lastre. Todo lo contrario: creo que al miedo habitual hay que sumarle otro de mayor envergadura. Seamos cautos y tengamos miedo también al miedo. En España se ha constituido una nuevo Gobierno. A estas alturas, no voy a echar más leña al fuego subrayando cifras macroeconómicas que pesan sobre el Estado como la espada sobre Damocles. Pero voy igualmente a alimentar la llama; porque el fuego, además de arder, puede aportar también algún destello. Como alguien que

siente mayor debilidad por las letras que por los números, creo que hemos de reparar en que, por ejemplo, Cultura y Educación ahora compartirán sábanas con Deportes en un extraño trío ministerial. Y Economía, que no es un vocablo vano, ya no estará sola, porque se ha comprometido con Competitividad: Caballo de Troya que saca a relucir un ideario de consumo insostenible, una concepción de la sociedad inspirada en valores individualistas de un postmodernismo radical. Lo mismo que nos trajo hasta aquí, pero elevado a la enésima potencia. Consumo. Consumo. Más consumo. Yo. Yo. Más yo. La ecuación se resuelve en aislamiento. La incertidumbre, en ansiedad. En seguir pulsando el botón cada 108 minutos porque tenemos miedo; porque esperamos, en vano, a que una élite supuestamente tecnócrata venga a dinamitar la escotilla por nosotros.


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sin lÍmites

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¡Qué jodida es a veces esta maldita zorra! Ya me sirvo un whisky doble de malta. Presto atención para escuchar el sonido cuando lanzo los cubitos en el vaso. Siempre tres. Me encanta ver cómo se muerden el fuego del alcohol y el frío del hielo. Eso sí que es único. Ya sé que olvidar no es fácil así que me acostumbro a recordar pasados involuntariamente ¡Maldita sea! Sí, me enciendo un cigarro, de hombres claro, un rubio. Ya mismo va a anochecer, pero de verdad, y me tengo que enfrentar otra jornada más con la muerte que nunca llega. La he esquivado de mil maneras, sin embargo, no tengo la seguridad total de que sea inmortal. Algún día se me acabará. El caso es que esa gentuza me quiere muerto aunque cierto es que yo no les tengo mejores deseos. No podemos perpetuarnos por más días. De aquí sólo puede salir vivo uno. Y esta vez van a saber quién soy.

Esos tipos lo sabían y yo también. Disfruto fantaseando. En ser el pronombre, en un nombre que me reemplaza, un flotador humano, un salvavidas, un vaquero (léase ‘cowboy’) justiciero. Un ser que no tiene compasión y piedad con el mal, a «De aquí sólo puede veces incluso salir vivo uno. Y esta vengativo, y vez sabrán quién soy» que actúa sin ningún premio. El premio de consolación es éste. No obstante, de otro modo, no tendría jamás una mención en la ‘Wikipedia’. Ni tan siquiera derecho a mis quince minutos de gloria que me prometió Warhol. Seguro que ningún conocido iría a echarme flores al epitafio o, más grave aún, tendría un epitafio vacío de esos sin nombre para la gente que es irreconocible hasta para la policía científica. En tu mundo, quizá no sea nadie. Pero en el mío, no tengo límites.

MÁLAGA Café Negro, Café con Libros, Café del Viajero, Librería Luces, Centro Cultural Provincial, Galería Alfredo Viñas, Ancora, CAC Málaga, Cincoechegaray, Galería Isabel Hurley, Hotel del Pintor, Café Citrón, Ateneo, La Casa del Libro, Fundación Picasso, Café Alamos 38, Clandestino, Galerías Goya UNIVERSIDAD DE MÁLAGA Comunicación, Filosofía y Letras, Psicología y Educación, Empresariales, Industriales, Informática, Telecomunicaciones, Medicina, Derecho, Bellas Artes, Biblioteca General, Rectorado. SEVILLA Librería especializada en arte Un gato en Bicicleta. JAÉN Librería Metrópolis, Café Deán, Café del Consuelo. RONDA Museo Joaquín Peinado. FRIGILIANA Casa de la Cultura, Galería Krabbe.


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Manual de Uso Cultural 13  

Enero 2012

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