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Sergio Humberto Brown Figueredo Huracรกn 76 Segunda Ediciรณn Rosarito: Editorial SERis, 2019. Portada: Miguel Erick Urquijo D. R. Sergio Humberto Brown Figueredo

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Huracรกn 76 Sergio Humberto Brown Figueredo

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A la serpiente —en conclusión— se le ha atribuido el emblemismo de los cuatro clásicos elementos. Se ha hecho notar que la Serpiente Emplumada puede representarlos

a

todos

ellos.

El

aire,

por

sus

ondulaciones, espirales y silbos que simulan los del viento. El agua por su evocación de las trombas portadoras de lluvia y por ser animal anfibio. La tierra, por ser reptil que se oculta en las entrañas. El fuego, por recordar la forma de los relámpagos. Fernando Ortiz, El huracán, su mitología y sus símbolos.

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Un día soleado en el patio de El Pueblito me tomé unas caguamas con mi hermano gemelo sentados en sillas de espejos. Escribí en una hoja el acertijo de la tarde: “independizar el planeta es liberar la nave en que vivimos”. El plan se construyó al paso de las cervezas: Derrotar la ignorancia y el miedo colectivo. Fortalecer consciencias e iniciar la agitación popular. Lanzar todo tipo de acción o llamado de rebeldía como continuidad de la lucha histórica revolucionaria y más temprano que tarde ganaremos la batalla.

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Mi madre decía que mi primer carrera por la vida duró ocho meses y medio. Se le rompió la fuente en el baby shower y nací horas después, a las once treinta y dos de la noche, en el Hospital San Francisco de la ciudad de Tijuana. Por esa premura me terminé de cocer en la incubadora o caja simulacro

de

vientre.

Por

instinto

originario,

durante varias etapas de mi vida regresé al hospital en busca de mi segunda madre plástica y a reencontrarme con mis hermanos del dolor: el catéter, el bisturí, el suero y las batitas culeras.

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Los pasos bĂĄsicos del autoconocimiento son: Acepto que sufro. Determino las causas y el mĂŠtodo para eliminar el sufrimiento. Escribo otra programaciĂłn. Etapa final del ciclo e inicio.

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Leer es construir mundos imaginarios. La lectura como práctica facilita las expresiones mentales, verbales y artísticas. Las palabras hacen crecer en el ser humano un árbol de conocimiento sólido y frondoso que crece hacia arriba y hacia abajo. El que lee se capacita para escribir historias porque entender el mundo de los otros es entendernos. Los navegantes de palabras e historias diseñarán los mapas creativos para los que vienen después de nosotros.

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Al morir mi padre y madre sacrifiqué poco a poco las relaciones sociales. Viví el luto apagando la interacción

efímera,

dejé

de

salir,

bailar

y

divertirme. Vi mi dolor en las sonrisas de los otros. Eran las proyecciones del fotógrafo en el cuarto oscuro de su profundidad. En cada ojo brillaba una calavera, en cada párpado un golpe de hueso afilado con sangre. Pensé que a nadie le importaba la lejanía de mis muertos. Fui un hombre viejo con barba mojada de melancolía.

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Sísifo, el hombre condenado a empujar una roca hasta la cima de la montaña y a perseguirla de regreso ganó ese castigo por intentar burlarse de los dioses. Después de muerto convenció al cuidador de la puerta entre los mundos de regresar un rato a la tierra para cumplir las indicaciones que dejó en vida a su esposa y no se cumplieron. Sísifo, al sentirse vivo de nuevo, no quiso regresar al inframundo. Su osadía pronto fue descubierta y castigada. El mito representa la voluntad que se regresa antes de cruzar la frontera al otro lado. También la mentira que siempre se cae. Sísifo es una intención de cambio derrotada hasta lo eterno.

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El hombre cerebro negativo no deja su materia prima en paz: los pensamientos. Siempre está quemando cinta, confrontado sus dos lados como danza de contradicciones. Creo en mí. No creo en mí. Creo en mí. No creo en mí. Así se dividen sus pensamientos en el túnel de lo confuso: Soy. No soy. Soy. No soy. Creo en mí. No creo en mí. Creo en mí. No creo en mí. El cerebro negativo complica las decisiones certeras porque la duda es el peor enemigo de la sanidad. Dudar es habitar dos lados al mismo tiempo. La duda es tormenta de niebla huracanada.

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Me llamo Humberto. El mismo nombre que llevó mi abuelo materno, el mecánico de carros y sueños. Masón grado treinta y dos, maestro secreto silencioso. Mi abuelo fue un dragón con bigotes largos de gato. Ir de Rosarito al Centro de Tijuana en taxi y luego a la Colonia Libertad en camión era mi viaje cíclico infantil, la visita a la casa de la abuela y el abuelo. De ahí, cruzábamos al otro lado. Aprovechaba para jugar en el estudio lleno de libros, cintas de audio e imágenes históricas de Humberto que, siempre estuvo presente en los días importantes de mis primeros años de vida. Fue mi abuelo más querido y a veces el padre sustituto que traía a casa los objetos de cocina modernos, las bicicletas, el árbol de navidad, el pavo y el jamón congelado.

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El coyote observa cómo la guacamaya devora la pierna del Huracán en un universo paralelo. Tres avionetas blancas cargadas de bombas vuelan por el color plenitud y prometen destrucción. Huracán es la fuerza que rompe, limpia y crea. La representación del click que originó el big bang. Lo siempre en movimiento, la revolución constante o el chicotazo eléctrico. Huracán es el individuo condenado a su perpetua transformación.

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Desperté con una secuencia de imágenes en la cabeza y el sonido de voces sabias que venían de lejos. Cantos y sonajas de antiguos californios. Entré de prisa a la cocina de la casa, vi a Isabel parada y le dije: tuve un sueño donde la mitad de tu rostro era joven y la otra mitad vieja. Respondió: ya pudiste ver el tiempo o al menos imaginarlo en dos planos a la vez. Señal de que estás creciendo porque entender el lenguaje inconsciente es el primer paso para conocerse. Bienvenido a la aventura de sabernos .

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El estilo arquitectónico de El Tajín se basa en la fórmula talud/tablero y utiliza la greca como símbolo

repetitivo,

figura

que

significa

el

movimiento de las galaxias, los planetas, la naturaleza y el ser humano. La greca simboliza los distintos patrones en los que se manifiestan los dioses. Las grecas son la proporción divina, el orden estético multiplicado. El Huracán es la espiral que rompe y sana. Los artistas del pasado veracruzano también se referían al señor Huracán como administrador del juego embriagante y patrón de los conejos pulqueros. El fiestero. El bailador.

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Tardé muchos años en ver de nuevo al maestro de filosofía que tuve en la preparatoria. Lo encontré caminando por la playa de Rosarito. Vimos el atardecer sentados en la arena y habló sobre las enseñanzas del Buda: “Cuando la envoltura de la consciencia se rompe, se libera de temores y vuela. El arte, el mito, la filosofía y las disciplinas extáticas son

instrumentos

para

superar

nuestras

limitaciones. El Buda, con su espada mental, rompió la burbuja del universo y la convirtió en nada. Porque su cuerpo y mente eran todo el universo”.

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Lo primero fue el color negro, el pico quieto del cuervo. Cuando sus alas despegaron nacieron de cuervo aleteo, las galaxias, el sol, la tierra, la luna, las rocas, los colores, las aves, el cielo, el atardecer, la sal, los cantos y los instrumentos. El sol creado ya estaba encendido pero no tenía movimiento. Entonces el dios Ehécatl, con su largo pico de viento, fue quien hizo andar al sol y a los planetas. Así inició la cuenta del primer calendario.

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Los pavos dan varias vueltas en forma de ese antes de que venga la tormenta huracanada. Los perros hacen lo mismo antes de echarse a dormir. Para los mayas,

la

espiral

representación

del

quebrada aliento,

es el

la

voluta,

espíritu,

la

comunicación y la palabra. Las espirales son un patrón universal: los rizos del cabello de las diosas, el vello púbico de los mortales y la forma en que desciende

el

excremento.

La

espiral

es

característica del cuerpo mágico que gira alrededor de la fogata. La espiral es el símbolo del guerrero que derrota su propia noche.

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Una parte de mí está anclada al pasado, a una mitad biográfica traumática. Cuando predomina en mí esa máscara, camina por la vida un bebito en cuerpo de adulto con una maleta llena de imágenes y juicios sin lugar ni tiempo. El pasado no trabajado pesa, estorba y secuestra a un hombre manteniéndolo niño.

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De Mahoma aprendĂ­ algunas ideas. Decir la verdad aunque sea amarga o vaya contra uno mismo. Lo destructivo en la vida son la ira, la codicia y la excesiva estima del yo. Facilitar una buena acciĂłn es lo mismo que hacerla.

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El cine como arte de luces y sombras es lucha contra el olvido. Sobre el cine y la muerte, André Bazin comenta: “cine es el medio por el cual el hombre continúa la lucha contra la muerte, contra lo

que

se

acaba, contra

desaparecer”.

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lo

que

tiende

a


La mente invierno es fantasía congelada: mañana lo haré. Mente invierno busca enfermarse para estar en la cama resguardada. Mente invierno es cuerpo y espíritu frío. Mente invierno pierde presión con frecuencia por costumbre o placer. Mente invierno pierde voluntad y se congestiona. Se morma. Se resfría. Se escurre. Su deseo es terminar en el quirófano, en una plancha metálica con la panza abierta o la nariz cortada. La mente invierno es un vuelco a la muerte como máxima soledad.

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Soñé que la computadora cósmica ubicada en Sirio transmitía

por

los

intersticios

de

la

Matrix

información arquetípica a la Tierra. Cambio de escenario. Camino por un cerro de barro negro y escucho una voz que dice: “La utopía se acerca. Se encontrarán de nuevo las partes del rompecabezas: presente, pasado y futuro. Y mucho ojo, los muertos, allá en su campo están a punto de ganar la guerra”.

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En Veracruz existe una ciudad antigua llamada El Tajín, que significa trueno o relámpago. Allí vivió el señor Huracán, a quien los arqueólogos modernos relacionan con Tláloc porque en esa tierra llueve en exceso y el cielo se cae seguido. Los lugareños practicaban el juego de pelota y sus murales aún exhiben animales mitológicos tallados en piedra y muchas otras figuras, memorias del sitio de la tempestad. Cuna de los vientos del Golfo de México que duran tres días sacudiendo los árboles, las consciencias y las casas.

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De niño le pedí a Santa Claus por varios años los mismos deseos del capitalismo infantil: “Quiero un robot como el que salió en la película Rocky para que limpie la casa y me lleve el desayuno a la cama. También quiero una moto de tres llantas para ir a la playa y una nave de la guerra de las galaxias

con

muñecos

y

baterías

Finalmente, me regalaban guayaberas.

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incluidas”.


Conclusiones de mis primeras terapias y lecturas psicolĂłgicas: el proceso de aprendizaje en cierto momento debe finalizar o corre el riesgo de ciclarse o desgastarse. Y, puedes volverte clichĂŠ de ti mismo prolongando la victimizaciĂłn. Un proceso de aprendizaje alargado puede ser una forma inconsciente de instalarse en la zona de confort. Lo sano es aprender a cerrar los ciclos, celebrar lo ganado, soltar lo perdido y a lo que sigue: la bĂşsqueda continua del equilibrio entre pensar y hacer. Entre acierto y error. Entre caer y levantarse.

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En mil novecientos noventa y cuatro estaba en la preparatoria del Instituto Cuautlatóhuac en el Centro de Tijuana. Desde lo profundo de México surgió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Miles de indígenas de la Selva Lacandona se levantaron en armas para decirle al gobierno mexicano: ya basta. Los jueves por la tarde con mis amigos de Rosarito tenía en el sótano de la casa un club de lectura zapatista. Comprábamos cerveza, tabaco

y

leíamos

los

comunicados

del

Subcomandante Marcos publicados en La Jornada. De fondo la música de Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa,

Manu

Chao,

Los

Fabulosos

Cadillacs.

Extendíamos la sesión hasta altas horas de la noche. Casi nunca iba a la escuela el viernes.

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Bienestar social. Progreso. República. Ciudadanía. Nación. Estado. Institución. Democracia. Ideología. Modernidad.

Capitalismo.

Consumidor.

¿Qué

significan esas palabras concepto? ¿Para qué sirve entenderlas y discutirlas si millones de seres humanos no pueden comer a diario y otros millones más viven eclipsados de pobreza material y

espiritual?

¿Qué

humanidad

hicimos

sin

importarnos lo humano? La de los pecados capitales. ¿Algún día terminará la esclavitud de las mayorías ante los amos del dinero? ¿Algún día viviremos en igualdad y fraternidad o estamos destinados

a

colapsar

y

desaparecer

como

proyecto civilizatorio? Las señales mediáticas y apocalípticas indican estamos más cerca del colapso que del para todos todo, para nosotros nada.

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Neva. El hombre halcón y yo descendemos una montaña sobre patinetas indestructibles. El viento frío de la zona de los muertos corre entre las llantas a velocidad inaudita. Corte. Estamos en una escalera de agua en un centro comercial oscuro. Entramos a una tiende de té, un chino con barba y bigotes ralos nos da agüita con alucinógenos que nos produce un ataque de risa. Salimos y en la esquina encontramos al hombre toro en una silla de ruedas tocando la guitarra. Tiene el pie izquierdo enyesado, lo empujo mientras huimos de una peregrinación de católicos que cantan “La Guadalupana”. El hombre halcón, el hombre toro y yo chocamos las palmas de las manos y decimos al mismo tiempo: estamos en un sueño.

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Después de la muerte de mi madre busqué los doctores me diagnosticaran una enfermedad portal porque mi corazón y mente querían seguirla. Intentaba irme con ella porque me sentía dolido y solo por su ausencia. Seguido caía en cama y pensaba las mismas cosas: tengo cáncer, colesterol alto o infectados los riñones. Deseaba quedarme parapléjico o tener pulmonía. Neumonía. Ganglios inflamados. Gastritis. Calentura. Anginas. Vómito. Con el tiempo entendí que tenía apego a la enfermedad y a la muerte para mantener a mi madre viva. Hasta que cerré el duelo.

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En la antimateria se escondió el código de nuestra historia humana. El reto del psiconauta es accesar a esa información secreta y retenerla en su memoria. En la antimateria se grabó cómo se aniquiló a la Tierra en soles pasados. Dieciséis poderes bajaron del centro de la Vía Láctea. Treinta y dos manos salieron de huevos rotos por el pico del tiempo. Dieciséis corazones y mil pensamientos invencibles, brillantes, indestructibles.

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El primer concierto de rock al que asistí fue en el edificio de la Logia Zaragoza, la banda principal y quienes convocaron fueron los Tijuana No. Ese año las lluvias fueron ríos celestes desbordados y la ciudad era de lodo. Inundadas muchas casas, hubo cientos de damnificados en albergues. La cuota de entrada al concierto eran tres latas de comida para ayudar a los afectados. Fue un evento solidario. El primer golpe de adrenalina fue entrar a la tocada y ver a cientos de jóvenes como yo. El segundo, navegar el slam y sentirme parte de ese huracán humano. A quien caía en el baile se le levantaba. A quien se excedía de fuerza lo calmaban entre todos. El slam se autorregula como todo sistema libre. La experiencia independentista fue sabernos parte de una música y discurso crítico: que chingue su madre el PRI gobierno.

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Los árboles son seres vivos y el fuego la voz milenaria de sus músculos rotos. La Modernidad sustituyó la fogata por el televisor y la caja idiota ocupó el centro de la vida familiar. Triunfó el simulacro del fuego. La humanidad desarrollada en la era mediática unidireccional fue pasible, manipulable y agachona. En la sala familiar, el padre o la madre tienen el control en sus manos y en la televisión se ve lo que él o ella quieran. El control es el poder.

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Mi abuelo Humberto dejó entre sus libros una nota a mano del Popol Wuj que encontré después de su muerte: “La primera manifestación de Jurakán se llamaba El Rayo de Una Pierna. La segunda manifestación se llamaba El Más Pequeño de los Rayos. Y la tercera, se llamaba Rayo Muy Hermoso. Y así son tres el Corazón del Cielo”.

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El excremento, en el sueño, es símbolo de poder o de fuerza biológica. Una vez evacuada la mente onírica, puede ser transformada la mierda en oro. Paradoja del alquimista: lo que en apariencia carece de valor en lo profundo está cargado de diamantes.

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Vamos a exceso de velocidad por una calle de Ciudad Juárez entre manadas de muertos: espíritus olvidados por la violencia en la tierra. Somos cuatro personas con máscaras de animales dentro del carro, fragmentos perdidos de una legión futura. El piloto, El Tigre. De copiloto, El Cuervo. Atrás, la Abuela Joven de pelo blanco, diente de oro, quien asiste a la Mujer Maíz a punto de parir un niño civilizatorio.

Salimos

de

aquel

holograma

fantasmagórico antes del nacimiento. Una fuerza desconocida abre la puerta dimensional y nos reciben cuatro personas idénticas a nosotros en la calzada de los muertos de Teotihuacán.

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Los cuervos proféticos escribieron en la piel de mi noche venidera: prepárate, el ejército de injusticias se avecina sobre tu cabeza. Al principio nada será entendible pero después todo será explicable. A los afectados por la ambición y el crimen el mal les venda los ojos de sus actos y sus consecuencias. Mantente alerta Huracán y no lo olvides: vienen cientos de flechas a perturbarte.

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A mi abuela Hildeliza no le gustaba tomarse fotos. Cuando era obligaba a retratarse se ponía rígida y no veía a la cámara. Por si las dudas, después rompía las fotos. Contaba pocos detalles de su vida. Era dura pero amorosa. Siendo joven, secuestraron y mataron a su padre. A su familia, originaria de Jalisco, le robaron su dinero y su ganado e incendiaron su casa: ella y sus hermanas salieron huyendo. Vivió la tradicional dupla del inicio del siglo XX mexicano: migración y violencia. Llegó joven a la Ciudad de México, fue enfermera hasta que se encontró con el exagente aduanal, el señor gato, Don Humberto. Vivieron juntos hasta su muerte en la Colonia Libertad de Tijuana.

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Ilusión es vivir aferrado al yo programado por otros. Padre.

Madre.

Familia.

Maestros.

Amigos.

Televisión. El iluso viste una capa que arrastra versiones caducas de software. Un yo fijo en el ayer que ahora no sirve de nada. Y para tirar a la basura ese yo tiene que hacerse pedazos, porque toda creencia puede ser un engaño o un intento de dominación.

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Cerca de los treinta años, buscando respuestas cosmológicas, viajé a las pinturas rupestres de Cataviña. En una cueva escuché con nitidez la voz de mi padre: “Tomar las riendas del sol es guiarte por el canto de los huesos, los órganos y las estrellas”. Al salir, por intuición me acerqué a la falda del cerro y encontré una piedra pequeña que pareció decirme: “llévame, seré tu compañera y protectora”. Después llegamos juntos a China.

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Cuando el SER humano abre una puerta hacia su autoconocimiento desciende sobre él la fuerza opositora para interrumpirlo. La sombra pide favores a sus cómplices el miedo y la ignorancia e inventan distracciones y obstáculos para sabotear al individuo en su transformación. La fuerza oscura ataca e impide la marcha del humano hacia adelante: le estorba, impugna, reta y persigue para que se quede igual. En el retroceso.

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Algunos estudiosos de la mitología dicen: el Huracán es viento destructor. Por eso los dioses lo amarran al fondo del mar unos meses para que no agarre forma y sacuda lo que encuentre en su camino. No es del todo preciso asignarle valor maléfico a la serpiente de una sola pierna, ya que su paso por la tierra arranca lo que no está fijo, una oportunidad de que renazca con otra figura lo derribado por la naturaleza.

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El capitalismo es un sistema de recambios. Un objeto nuevo sustituye a otro por ciclos de primavera verano u otoño invierno. El capitalismo esclaviza pero tiene la virtud de hacernos creer que dentro de él podemos ser libres:

es clasista,

racista, excluyente y exterminará en determinado momento

a

las

masas

porque

los

pueblos

despiertos son el pasaporte a su destrucción.

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Tenía trece años cuando moví las letras del tablero de la ouija con la mente. Mi amiga Emilia tenía el tablero sobre sus piernas y dijo: ¿se movieron solas? Es Dios, dije yo. No, afirmó ella casi pálida, son los muertos.

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Al morir, regresamos al proceloso mar universal. La liberaciĂłn del cuerpo es el retorno elĂ­ptico al origen del tiempo. Al morir viajamos en tablas de surf sobre olas celestes hasta llegar, luego de superar varias pruebas, a la morada de los antepasados: la pirĂĄmide que habita la casta del sol.

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En el avión que me llevó a China soñé la mariposa anticapitalista que salía de la frente de una mujer rusa que viajaba en tren a Tokio y en su bolsa traía bombas de liberación. En el mismo sueño, caminé en la playa de arena blanca entre leones y tigres y no me daba miedo. A lo lejos, otros hombres y mujeres acariciaban tranquilos a otros tigres y leones

sin

que

nadie

se

hiciera

independencia es la derrota del miedo.

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daño.

La


Huracán es viento nuclear bailando al revés. Raíces extirpadas a la fuerza. Sonidos de ramas rotas. El que silba la muerte de lo débil. Aprendizaje forzado, guerra natural sin defensa. Ecosistema alterado. Ofensiva de polvo y agua. Huracán es la belleza negativa de la destrucción .

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La ley del amor es como la mano al fuego: si se acerca demasiado, se quema la piel; si se retira mucho, se enfrĂ­a el hueso.

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Después de una fiesta intensa, el poeta dejó escrito en el pizarrón de la casa: el dedo arrugado vive lleno de sí. Esa noche actué ante los asistentes al payaso del inconsciente y provoqué carcajadas. Leía el libro sobre La Risa del filósofo francés Henri Bergson y entendí que la comedia está en lo más podrido de nosotros, pero exagerado. También es cómico lo adulto infantil porque nos recuerda lo engañoso para el carácter el no crecer: la risa es un pensamiento atropellado por la contradicción.

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Según quedó escrito en un mural de la ciudad del Huracán en El Tajín, al morir el señor Trueno llegó al inframundo acompañado por sus nahuales: el pájaro-serpiente y el perro. Ya en la región de los muertos, después de sacrificios y meditaciones para limpiar su vida temporal en Veracruz, olvidó su personalidad huracanada, su vida material, para convertirse en planeta. Y así en el cielo brillante por fin alcanzó la paz.

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Cuando supe que mi hermana encubrió dos casos de abuso sexual a menores de edad, varias veces soñé con mierda derramada en el piso de la sala. O que unas manos con uñas pintadas de negro me hacían

comer

carne

agusanada.

Cuando

la

pederastia se presenta en una familia aunque se oculte un tiempo, como la mierda, siempre sale y la historia mancha a los involucrados en los hechos. Dañar con alevosía los cuerpos y espíritus de menores de edad es lo más jodido del ser humano, y más grave que el responsable sea un padre y la encubridora una madre. Con esa experiencia entendí en piel propia qué significa el asco.

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La hipocresía es una yegua salvaje en jaula de porcelana o una actriz maldita maquillada de monja buena. La mente hipócrita desconoce la ley causa efecto porque nada destruye con más potencia que la mentira cercana. El familiar que miente es ruptura del vidrio ético, terremoto y cola de injusticia. Quien rasgó el límite de la verdad respirará piedras y tronará pronto su raíz. Los familiares mentirosos olvidan un principio antiguo: nada es para siempre aquí.

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Cuando el vendaval anuncia la guerra huracanada, las mareas crecen y las olas suenan como caracoles metálicos. El rayo eléctrico quiebra cada nube en otras nubes. Antes de la llegada del Huracán, los chubascos en los techos simulan ser ráfagas de ametralladoras y la humedad en el aire es viscosa como la carne del molusco. Los cuerpos se sienten revueltos por la temperatura que perciben sus ojos y manos. La intranquilidad es el prólogo del Huracán.

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La reunión fue citada de emergencia. Misión de Hackers. El hombre pájaro entró a los archivos inframundanos y se robó los huesos de la humanidad pasada. Lo asistió su doble, el perro Xólotl. Los nombres de esos señores nocturnos burlados fueron: Cuchillo Divino. Señor del Fuego. Dios del Semillero. Falda de Jade. Calavera Verde. Hueso Boca Pintado de Negro. Sol de Jade. Corazón Rocoso de Montaña y el Míster Lluvia de Largos Dientes. Todos juzgados y encarcelados por haber perdido el fuego a manos de un simple pájaro hombre.

53


Huracán, borra mis imágenes de tus espejos, seca mis humores de las paredes de tu casa, limpia las telarañas mezcladas con cabellos bajo la cama y después quema mis imágenes al fuego. Que no se te olvide, fuimos portadores uno de la piel del otro y acumulamos juntos conocimiento. Alternancia de las estaciones nuestros sexos. Lluvias mágicas bajo el color del atardecer.

54


Preguntas al documentalista. Desde el documental, ¿qué es la realidad? Y desde esa realidad, ¿qué es el documental? ¿Qué diferencia existe entre el documental

de

resistencia

y

el

documental

apegado a los modos de las industrias culturales? Cuestionar el reflejo de lo que somos es ver la imagen

política

que

nos

constituye:

¿cómo

entiendes las relaciones de poder dentro del arte hegemónico? ¿Qué puede hacer el lenguaje para liberar al arte? ¿Qué puede hacer el arte para liberar al lenguaje?

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El quince de diciembre que cumplí treinta y ocho años cené con una mujer lechuza en un restaurante italiano. Al terminar su pechuga en salsa Alfredo, se levantó de la mesa y voló por el restaurante, luego se quedó suspendida frente a mí y en sus ojos apareció la secuencia de imágenes de la primer película: una mujer delante del fuego, desnuda, sudada, a punto de parir al primer sol.

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En las pirámides de Teotihuacán se me pegó el fantasma del señor Navaja de Nube y viajó conmigo de regreso a Baja California. Al llegar, sentado en la barra de la cocina, me habló como si fuera yo su alumno a punto de ser reprobado: “No intentes defenderte ni atacarme, soy de humo y no me hacen daño las espadas, ni los dardos, ni las balas. Soy el último círculo de tu destino y te lo adelanto: perderás tus brazos y piernas ahora, pero si eres paciente, te daré otras con múltiples poderes”.

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La fuerza mental de Isabel me salvó de la muerte en los momentos críticos del combate con mi doble interior. Al separarnos rompimos en común acuerdo los retratos y los compromisos entre los dos. El día que nos vimos por última vez escribimos una carta irónica de despedida: “La santa muerte de las emociones se aferró a bailar las calmadas con nosotros y secó nuestra planta del amor. Decidimos ponernos punto final y no quedarnos sin energía, sin salud, sin gatos y sin ropa. Porque nadie le gana un baile ni un volado a la señora de las emociones gastadas”. Y se acabó.

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Los varones corruptos que someten el despertar de nuestra cultura en el Siglo XXI piensan lo mismo que los varones corruptos del siglo pasado: utilizaremos

el

gobierno

para

saquear

el

presupuesto público y junto a los burócratas ambiciosos y corruptos robaremos con dedicación y pulcritud. Los varones corruptos dicen entre ellos: seremos el ojo superior de la pirámide y desde lo alto robaremos lo que se pueda hasta ser uno de nosotros el mayor ladrón del país: Presidente de la República.

59


Fui un niño enfermizo y miedoso. No entraba a los cuartos oscuros solo porque creía existían dentro monstruos descarnados. Tenía sueños recurrentes con las momias de Guanajuato o con zombis de las películas del Santo. En invierno seguido padecía enfermedades y pasaba muchos días acostado, tomando tés, medicinas, jarabes o recibiendo inyecciones que me dejaban paralizada la nalga y la pierna casi por una hora. Lloraba. Sufría. Visité hospitales por picaduras de araña y el quirófano para que me quitaran las anginas, el apéndice y una hernia. Pasé a la adolescencia con varias partes de mi cuerpo desprendidas. Fueron rituales de sacrificio y yo sin saberlo.

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Primero murió mi madre y al irse mi padre murió de nuevo mi madre. Algo de nosotros se va con ellos a ese viaje porque somos sus células. Cuando alguien fallece su biografía se cierra, a los vivos nos toca entender y celebrar su paso efímero por el mundo, entendiendo sus aciertos y errores, porque al acabarse su vida ya nada será modificado. Todos sus

actos

quedan

grabados

como

biográfica definitiva. Como punto final.

61

escritura


Cuando se completó la cadena mortífera que se llevó a mis abuelos, a mi madre y a mi padre decidí cambiarme el nombre, dejé la nomenclatura Sergio Humberto Brown Figueredo, me autonombré e hice llamar ante los espíritus y los demás como Huracán.

Fue

el

símbolo

que

resumía

las

emociones que experimenté después de la muerte de mis árboles genéticos fundacionales.

62


Cerca de los treinta y tres años recurrí a la medicina tradicional mexicana, a las enseñanzas de la rama de cactáceas limpiadoras del espíritu que sucio, apretado o roto, casi siempre es lo que enferma el cuerpo. El cactus de San Pedro me puso una revolcada estomacal y con vómitos abrí las distintas puertas del cielo: expulsé traumas superiores y el coraje acumulado de vidas o experiencias pasadas. Después de la tormenta, ya en calma, en el cielo vi el absoluto en una película sucesiva de nubes animadas.

63


Una de las primeras imágenes que recuerdo en mi vida es el cuadro del indio Gerónimo que habitó muchos años en la sala de la casa. Fue un testigo de óleo de lo sucedido en los años tempranos de la familia Brown Figueredo. El indio interfaz de los mundos me recordaba al señor Don Toño que vivía detrás de La Misión, la tienda de artesanías de mi padre. Un indio Kumiai originario de Ensenada, que por su gordura y edad caminaba lento como caracol. Los ojos del cuadro del indio Gerónimo parecían estar vivos y seguirme a donde me moviera. Dicen, el mago guerrillero poseía en su sangre los códigos para comunicarse con seres de otras dimensiones y los convertí en aliados. Gerónimo,

sin

duda,

resistencias.

64

es

el

espíritu

de

las


Conforme estudié el campo del sueño y la psicología, más el saber acumulado de las antiguas culturas del mundo, avancé en mis aventuras oníricas y en la decodificación de los diálogos e imágenes de ese otro mundo complemento de éste. En un sueño escuché al primer jinete del apocalipsis decir: “Antes que el mundo muriera, se enfermó”. He visto zonas arqueológicas brillantes como el oro y muchas naves espaciales. Seguido dialogo con los muertos de mis linajes o anticipo hechos que suceden durante el día y me pregunto: ¿qué sucederá cuando sueñe con mi propia muerte?

65


De niño me avergonzaba perder los juegos de mesa y como castigo tener que salir a la calle a gritar tres veces: ¡estoy loco! Sentía la misma vergüenza cuando iba a la iglesia con mi madre y ella cantaba en voz alta desafinada. Me escondía debajo de la banca para que nadie me viera. Después en la adolescencia, en ciertos momentos de confusión tuve vergüenza de mi corazón, mis ojos, mis dientes, mis orejas, mi panza, mi ropa. Me daba vergüenza yo.

66


El represor para ser efectivo necesita saberlo todo, leerlo todo, grabarlo todo. Analizar la vida privada de los demás, para tronar los múltiples vínculos afectivos de los observados. Sus comunicaciones. Sus movimientos. Sus conversaciones. El Estado totalitario conoce la gestación de los gritos y del silencio. El represor desea apagar a sus críticos porque el autoritarismo teme una revolución violenta en su contra. Los cambios pacíficos le dan risa porque no son cambios reales. Son maquillaje.

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Previo a terminar mis estudios en Ciencias de la Comunicación

trabajé

en

el

grupo

de

investigaciones especiales del

diario regional El

Mexicano.

sobre

Escribí

crónicas

la

vida

sociocultural de Tijuana. El periódico enfrentaba una crisis de credibilidad por su priísmo cíclico, entonces

abrieron

espacios

a

nuevas

voces

universitarias. Conocí zonas de la ciudad que ampliaron mi mirada sobre los problemas de la vida fronteriza y su gente. Hace poco encontré las preguntas de un trabajo inconcluso de esa época: ¿Desde un punto de vista cinematográfico, el sonido es un poder descriptivo que recrea la ciudad? Si la música es lo que no se dice con palabras, ¿qué expresa usted con lo que hace sonar?

68


No salgo a la calle sin lápiz y cuaderno en la mochila.

Desde

los

trece

años

escribo

mis

observaciones y reflexiones sobre la realidad, la sociedad y mis anécdotas de vida. Escribir es el ejercicio que he requerido para expulsar ideas que si no proceso pueden volverse en mi contra o aterrizar en el olvido.

69


Identificar los arquetipos negativos es el inicio para detener

el

actuar

de

esas

programaciones.

Clarificar cรณmo funciona el miedo en las cadenas neuronales es un paso para vencerlo: sin centro el miedo me paraliza, el miedo me quema, me pierde, me esconde. Sentir miedo detona las alertas del retiro. El miedo me provoca no ver mรกs allรก de las paredes gelatinosas de la duda.

70


El cuerpo es la nave. El desplazamiento. El códice genético. Los ojos de la piel que transpira. El cuerpo

es

dolor

y

éxtasis.

Destrucción

y

renacimiento. El cuerpo es la célula, la física, la química, los líquidos y los números. El cuerpo es la flecha irreversible del nacer, crecer, madurar, envejecer y morir. Después de muerto se quema, se entierra, se momifica, se transforma en otra cosa porque la energía que abandona su recipiente se hace espíritu para enfrentar los retos del viaje postexistencial.

71


Crecí escuchando a mi madre responder ante la pregunta sobre su número de hijos: “son dos, pero serían tres”. Entre mi hermana y yo, mi madre vivió un embarazó frustrado, perdió al bebé durante los primeros meses de gestación. En su narrativa familiar, le asignó lugar y sexo: sería hombre mi hermano mayor. En un taller de terapia grupal psicológica como ejercicio de liberación, le escribí unas palabras: “Hermano inexistente. Te traigo cargando en la espalda. Pegado a la diabetes del padre y a la quimioterapia de la madre. Hermano, habitas la sala de emergencia de mis crisis emocionales,

te

llevo

en

mis

recuerdos

hipocondriacos como llevo la angina de pecho que mató a la tía Guillermina. Que descansen en paz”.

72


Le pregunté a Isabel cuáles fueron las palabras de Nezahualcóyotl en el templo del jaguar nocturno, el día que fue nombrado gobernante de Texcoco y respondió

de

memoria:

“Señor

humanísimo,

gobernante invisible e impalpable. Sé que me conoces, que soy un pobre hombre de baja suerte, nacido entre estiércol, hombre de poca razón, de bajo juicio, lleno de defectos y faltas. El que no se conoce, ni sabe quién es” .

73


Creo que los nombres determinan parte de nuestro destino y actividad en la tierra. La terapeuta que acompañó mi proceso de duelo sobre la muerte de mi padre y madre fue Alma. Cada visita a su consultorio estaba ante el reto innovador de conocer algo de mí. Su método era la actuación del yo. En una sesión de la terapia, me pidió escribiera lo que pensaba de mi ego: es dramático y panchero, todo acto fuera de control es una afrenta a su dignidad. Toda crítica, una espina clavada en la lengua. El ego es padres y hermanos neuróticos en uno, muchas madres y hermanas neuróticas en uno.

El

ego

es

una

inconsciencia social .

74

órbita

infectada

de


Soy el gallo desplumado pero no vencido de Benito Juárez. Soy la mano espiritista de Francisco I. Madero, el alma chocarrera de Plutarco Elías Calles. Soy un migrante seducido por la huesuda medias blancas a medio desierto. Soy energía reciclada en cuerpos sucesivos, soy aquel y el otro. Soy ayer y pasado mañana, mente colibrí, el animal triturado entre las muelas del primer humano. Soy un obrero asfixiado por la sed económica de la explotación. Soy el esclavo y el amo. Soy.

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Isabel es mujer roja, mujer morada. Seis soles serios en dos pies. Muro de contenciรณn. Sonido de campana que abre pรกrpados. Mirada detrรกs. Delante.

Mujer

mar

de

plumas.

desestructurada desestructurรกndose .

76

Estructura


Con las mรกscaras ocultando el rostro, la mujer y el hombre contactan sus posibilidades mรกgicas. Al tener la mรกscara puesta como otra cara, dejan de ser ellos y de manera aparente o real, se transforman en el animal, el dios o el demonio que el disfraz representa. La mรกscara permite el juego de las suplantaciones. Representar lo que no somos en veces libera un deseo reprimido o una imagen atorada en la sombra.

77


Plana del seguimiento psicolĂłgico: seguir a mi madre en su bondad, seguir a mi madre en sus aciertos, seguir a mi madre en la sonrisa, seguir a mi madre en la disciplina, seguir a mi madre en el ahorro, seguir a mi madre en el amor, seguir a mi madre en sus visiones, seguir a mi madre en sus ojos felices, seguir a mi madre en los libros y los nĂşmeros. Seguirla a donde sea, menos a la muerte.

78


En el México de los doscientos mil asesinados, al desenterrar un cuerpo, se develan miles de injusticias archivadas en escritorios judiciales. Las procuradurías

son

cementerios

podridos

de

silencio. Miles de reclamos sin respuesta. La injusticia es el mayor acto de violencia contra la población. La injustica es parte fundamental del sistema de dominación .

79


Los antiguos mexicanos decían que el señor Huracán descendía a la tierra mediante un cordón umbilical gestado en el planeta Venus y que al morir, por esa misma cuerda, volvía al treceavo cielo. Para algunos grupos indígenas de Veracruz, el Huracán descansa por temporadas en el fondo del mar meditando su futura destrucción. Otros dicen que una vez concluida su obra en la tierra, el Huracán y su gente suben a una hamaca tejida con finos hilos de plata por el dios del maíz y después de celebrar tres días seguidos, se duermen mil años antes de regresar de nuevo a la tierra. .

80


Deja que tu mente piense todo lo que quiera, pero no le creas todo lo que piensa. Cuando uno le cree a la mente todo lo que piensa, se vive bajo estampidas de chamucos ruidosos. La sombra empoderada es la voz interna que castiga, reprime y vulnera. La sombra engrandecida derrota al ser autodeterminado y lo convierte en un miedoso escondido en la caja de los chicotazos elĂŠctricos. El miedoso estĂĄ roto y enfermo, no estĂĄ completo y puede ser derrotado con facilidad.

81


El día más frío de mi vida fue cuando me dijeron: tu madre tiene cáncer. Supe de inmediato se acercaba un cometa mortal. La quimioterapia destruyó

sus

órganos

vitales,

las

sustancias

químicas encogieron su cuerpo hasta que falleció y sufrí un apagón en el corazón profundo de los ojos. Tardé muchos años en hacerlos latir de nuevo .

82


Prende el cerillo en el cuarto oscuro. ¿Te ves? Eres materia y espíritu. Padre y madre. Esperma y óvulo. Cerebro derecho e izquierdo. Hijo. Prende el cerillo de nuevo y piensa en un instante ocurrido mil años atrás: la Coatlicue pariendo otra cultura en el mismo territorio.

83


En el sueĂąo un viejo vestido de negro que sĂłlo tenĂ­a un ojo me dijo: los generales inframundos son divinos pero tramposos.

84


Ganar la batalla deportiva es portar la piel del otro a la fuerza, desollarlo simbólicamente. Capturar sus ojos. Los combatientes lo saben mejor que nadie: la lucha con las sombras será hasta el último día de la existencia. Los demonios nunca piensan en perder, porque si pierden desaparecen.

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Mañana fría de diciembre. Salí de la casa temprano y cuando regresé mi papá estaba muerto. Su vida culminó a causa de una fuga de gas en el calentón. Me heredó una forma de ser-yo y un papel escrito el 4 de julio de 1996 por el Subcomandante Insurgente Marcos. Mi padre fue diputado federal suplente de un miembro de la Comisión de Concordia y Pacificación del Congreso y asistió a las pláticas de paz entre el gobierno federal y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Me platicó le pidió al guerrillero un pensamiento para su hijo que estudiaba Ciencias de la Comunicación en la UABC y escribió el Sub: “con el deseo de que el poder que da el conocimiento se ponga al servicio de los que no tienen ni poder ni conocimiento”.

86


Cuando el Huracán se acerca a la costa, el cielo enrojece y simula un incendio. Antes de que descargue su coraje, las nubes se convierten en figuras surrealistas: picos de gallos, árboles de escamas, pezuñas de cerdo y colas de caballo. Todo Huracán es hijo de tormentas pasadas. Es rugido. Garra. Aliento.

87


Los árboles genealógicos contienen información energética que debe ser develada y procesada para no repetirla. Mi bisabuela paterna tenía una cicatriz en la cara. Antes de huir sin paradero desconocido, mi bisabuelo Brown, ante un ataque de celos dejó esa marca en su esposa y un apellido gringo en las actas de nacimiento de sus hijos. Bisabuela, a posteriori, le quiero decir dos cosas a su rostro y espíritu lastimado: una, rompí todos los úteros artísticos donde crecí; y dos, que estuve en el palacio de un antiguo emperador chino y un dragón tallado en madera me marcó la mente como a usted esa cicatriz la cara.

88


Una sociedad libre sería silenciosa, porque la libertad

es

ausencia

de

interpretaciones.

La

realidad sin intermediación será lo que viene: otra comunicación era.

89


Los huracanes entienden la necesidad de enfrentar situaciones no incluidas en sus planes de vida. Para los huracanes, la disciplina es el arte de asumir lo inesperado. Su valentĂ­a radica en estar llenos de asombro y asĂ­, una derrota siempre serĂĄ convertida a victoria.

90


Una madrugada sonó urgente el teléfono de la casa: el restaurante de mi padre, El Rosarito Village se quemaba. Las pérdidas fueron cuantiosas como la tristeza familiar. Era niño y ese acto me dejó rayado el álbum de las emociones. Lo recuerdo claro y seguido: se hizo cenizas lo que teníamos. El mejor negocio que administró mi padre. Por muchos años desde mi inconsciente viví buscando iniciar fuegos. Cuando salía, pensaba: la casa se quemará mientras estoy lejos. Y quería regresarme para salvarla de una catástrofe inexistente. Así me atormentaron los pensamientos descontrolados .

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El primer muerto de la historia fue el alma original liberada. ¿Cuál sería el primer humano que traicionó a otro? ¿Quién el primero que mató? Y hablando de males extendidos en la modernidad, quienes hicieron mucho daño fueron los que dijeron: “eso es mío y de nadie más”. Así surgió el patriarcado, la propiedad privada y el capitalismo.

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En culturas que habitan el Mar Caribe al Huracán se le trata como si fuera persona, de carácter imprevisible y decisiones inexplicables. Le hablan. Lo maldicen. Lo veneran. Dicen cada Huracán que azota las costas tiene condiciones particulares pero todos

comparten

sobrenatural,

tres

cosas

sobrehumano

en

común:

es

y

ejerce

un

autoritarismo implacable. Los Huracanes son los señores del aliento.

93


Sueño recurrente durante mi infancia: entro a la dirección de la escuela primaria Abraham Lincoln donde estudié, abro la vitrina, tomo la bandera mexicana, salgo y me subo al techo de un salto. Corte. Estoy en el Castillo de Chapultepec enrollado

en

el

estadounidenses

lábaro me

patrio,

apuntan

los

con

soldados sus

rifles,

consciente de que me arrebatarán la vida, me tiro al precipicio para defender de los gringos esa bandera bordada con el águila, la serpiente y nuestro pasado milenario. Despertaba siempre cuando iba cayendo.

94


Según ciertos psicólogos, el no, como hecho de negación, queda sin registro en la mente y la memoria. Es probable que las huellas del caos moderno se encuentran en esas fallas lingüísticas. Por lo tanto, la historia aprendida en el catecismo católico queda así: (no)fornicarás, (no)robarás, (no)matarás, (no)desearás la mujer de tu prójimo, (no)deshonrarás a tu padre y a tu madre, (no)darás falsos testimonios, (no)usarás el nombre de dios en vano.

95


Isabel me envió por correo una carta cifrada. Según sus instrucciones, para poder leerla, debía quemar leve el papel con un encendedor y revelar un poema. Si yo nunca muriera, si nunca desapareciera. Allá donde no hay muerte, allá donde ella es conquistada, que allá vaya yo. Nezahualcóyotl

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Fueron dieciséis los sueños que definieron el guion final de la época sangrienta. En las guerras celestiales rescatar del olvido un movimiento mágico cambia el rumbo de los mitos. Las luchas épicas son fantásticas, divertidas, dolorosas y sangrientas. Se enfrentan la luz y las tinieblas para liberar nuestra percepción y romper la jaula planetaria. Son batallas por el conocimiento, por el fuego. Por los huesos y su liberación. Las guerras celestiales terminan con el nacimiento de un nuevo sol .

97


Me encontré en el sueño con mi abuelo Gabriel y me dijo: “las guerras enferman el aire de muerte. Díselo a tus otros animales: al coyote, al cuervo, al jaguar, al hombre serpiente. A tu espejo quebrado. A los señores conejo. Huracán, ya lo sabes: las guerras enferman el aire de muerte”.

98


Lo anoté en mi libreta al salir de terapia con la psicóloga: así se explica el carácter del ser humano. Lo que los demás saben de ti, lo que los demás no saben de ti, lo que tú sabes de ti y los demás no saben de ti. Lo que ni tú ni los demás saben de ti. Esos rostros son tus máscaras. Y de lo que se trata es que aprendas a romperlas o te romperán ellas.

99


El veintiuno de diciembre del dos mil doce soñé que estaba delante de la chimenea de mi casa y con sorpresa vi como en el fuego apareció el holograma de un rey maya. Se sentó a mi lado, lo vi y al analizarlo con calma, a detalle, me cuestionó: ¿Qué es lo que ves? No sé, respondí. Soy un hombre maíz,

un emisario del tiempo ,y vine a

contarte una historia. La de tu pasado futuro. La de tus otras vidas y muertes.

100


Huracán es espiral de coraje y fuerza. Dictadura que no puede ser de otra forma: destrucción, ceniza y renacimiento. Fenómeno cíclico que nada detiene. Es el ojo que escupe peces a cientos de kilómetros por hora.

101


Las máscaras más duras permanecen en nosotros por fidelidad a las manos que las construyeron. Para identificarlas

determina sus frecuencias,

rutinas y hábitos. Reconócelas. Nómbralas. Dale formas en el lenguaje del cuerpo y después vomítalas. El desprendimiento del pasado es poder tener los pies en la tierra presente.

102


El Huracán es hijo, abuelo y padre de los vientos. El espíritu revuelto que a su paso derrota lo fijo sacudiendo sus cimientos. El que gira sin parar dándole tormento a la calma y expulsando de su quietud al humano que piensa en su posible muerte temprana. Arrebatado de la luz, con los oídos zumbados, envueltos de sal los labios, cubierto por la reveladora tempestad, el humano se muestra ante el huracán como lo que es: diminuto y débil.

103


Lo que estรก naciendo en la humanidad es el seis sol: sistema basado en la mujer ciencia, la mujer artista, la mujer estado, la mujer religada y religante. La sexta y el sexto sol.

104


Como documentalista, la cรกmara es un escudo extensivo del Yo: luz y oscuridad corriendo a veinticuatro caballos por segundo. La cรกmara como animal

mecรกnico

salta

escalas

de

planos

y

desenfoca realidades. Gira. Se desplaza de un lado a otro reptando el suelo. Vuela. Levanta polvo de memoria proyectada. Los hombres cรกmara somos garra de รกguila en REC.

105


¿De qué están hechos los huracanes? De rumores implacables. De sonajas de los primeros chamanes. De espíritus de animales sacrificados. Nada queda estable ante las carcajadas del Huracán: los ladrillos tiemblan, los suelos tiritan y las venas de los ríos se expanden. El Huracán produce navegaciones en la profundidad humana. Lanchas volteadas, vidrios rotos y después silencio. Mucho silencio.

106


¿Cuáles son los caminos que conducen a la degradación? Ignorancia.

Oscuridad. Egoísmo.

Confusión.

Cinismo.

Apasionamiento.

Autoritarismo. Castración. Carencia. Pornografía. Abusos. Golpes. Atropellos. Traiciones. Burla. Hambre. El miedo a la muerte. La locura. La venganza. La ira. ¿Y a dónde se dirige una sociedad en decadencia?

107


En la última carta que recibí de Isabel, escribió el Fragmento 18 de Heráclito, el filósofo griego: Si no se espera a lo inesperado, no se lo encontrará, dado que es inencontrable y sin camino.

108


¿Qué sentiría el primer hijo que perdió al primer padre? ¿Y la primera madre que perdió al primer hijo? ¿Lloraron? ¿Cuántos días después de muertos los enterraron? ¿Qué tiempo les llevó entender la muerte o algún ser humano que regresó del inframundo les contó?

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Era domingo por la mañana y un señor que dijo ser cristiano tocó la puerta de mi casa. Salí y apenas abriendo los ojos lo escuché detrás de la reja. Muy educado, con la voz entrenada, citó un texto de memoria que nada tenía que ver con la Biblia: “Cuando el poder global se vuelve omnipotente, cruel y castigador, surge del centro de la tierra la tribu que podrá derrotar cualquier imperio. Por más poderoso que sea”. Muchas gracias por escuchar, dijo. Cerró su libro y fue a tocar la puerta de la siguiente casa.

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El poder devastador de los huracanes depende del lado en que fueron creados. Si por los dioses del viento de la derecha o por los dioses del viento de la izquierda. Varios mitos mexicanos relacionan al Huracán con Quetzalcóatl, quien al morir fue directo al inframundo y durante siete días libró batallas con los dioses oscuros. Una vez triunfante, su espíritu voló directo al planeta Venus.

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Huracán 76  

De Sergio Brown F. Literatura postonírica-autobiográfica: Huracán es viento nuclear bailando al revés. Raíces extirpadas a la fuerza. Sonido...

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