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Este libro es el fruto de un pequeño proyecto de animación a la lectura y escritura llevado a cabo en el C.P.E.I.P.S Nuryana, situado en San Cristóbal de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) por parte de Sergio Plasencia Mendoza, alumno de 4º curso del Grado en Maestro en Educación Primaria de la Universidad de La Laguna durante el curso 2013/2014. Todo ello apoyado y supervisado por Alberto Robredo, tutor de 3ºE durante el citado curso.

En este libro, escrito por niños y niñas de 3º de Educación Primaria, se han respetado y transcrito los textos fielmente, salvo algunas correcciones ortográficas y expresivas.

Diseño y coordinación: Sergio Plasencia Mendoza

Versión digital


Mario y el rescate de su madre

1

El pato rojo y el conejo morado

3

Billy y Paula en el futuro

6

La historia de Panchi

8

Turbo, el chico valiente y sabio

9

El chorizo azul

11

La serpiente María escapa

15

Star Hunk

16

Héctor el león

18

La guerra entre guanches y conquistadores

20

El ladrón

22

El caracol más valiente

25

El pequeño Rey León

29

El niño africano

30

La gata Domitila

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Autor: Samuel Goya Estévez

En tiempos antiguos, vivía un niño llamado Mario. Vivía en un pueblo llamado Candelar, en Burgos. Era un niño moreno con el pelo rubio y le gustaba vestir de campo. Su padre había muerto en una guerra y a su madre la habían secuestrado. Un día decidió ir en busca de su madre. Comenzó su búsqueda y descubrió que los secuestradores vivían en el castillo del rey Sampón. Su castillo estaba en el norte. Cuando ya llevaba un rato caminando, de repente se encontró con los guardias del castillo. Mario no tenía armas, pero era muy listo, así que partió una rama. Cuando los guardias corrían hacia él, Mario les lanzó la rama muy cerquita de los pies. A los guardias no les dio tiempo a frenar y se cayeron. Mario aprovechó para escapar y consiguió entrar en el castillo.

1


Vio a su madre encerrada en una jaula que colgaba del techo y tenía un botón para bajarla. Pero antes de rescatarla tenía que derrotar a Sampón. Cuando el rey se acercaba a Mario, este cogió una piedra y ¡Pum! … la tiró hacia el botón. La jaula se cayó y escachó al rey Sampón. Al final rescató a su madre y…colorín colorado, este cuento se ha acabado.

2


Autora: Carolina Ruiz Suárez Había una vez un pato rojo y un conejo morado. Eran amigos desde hacía unos años. Un día hubo una noticia terrible… ¡Había un monstruo! Ese monstruo era azul y pequeño pero muy fuerte. Unas horas después en la tele salió que solo un pato rojo y un conejo morado podrían salvar el mundo. El pato rojo y el conejo morado viajaron a Egipto y estuvieron en todas las pirámides donde decían que estaba el monstruo. Les costó mucho encontrar alguna pista, pero consiguieron una que estaba escrita así:

3


El pato rojo se bajó la aplicación de descifrar jeroglíficos y ponía lo siguiente: “Solo un pato rojo y un conejo morado podrán salvar nuestro mundo, pero tendrán que encontrar las dos varitas: La de fuego y la de hielo.” Tendrían que unir sus fuerzas y así derrotar al monstruo. Entonces fueron a ver al hombre que lo sabía todo. Le preguntaron dónde podían encontrar las varitas. El hombre les dijo: – La varita de fuego se encuentra donde habéis empezado. Si la encontráis, tendréis las pistas para encontrar la otra varita. – dijo el hombre. – ¿En el lugar donde hemos empezado? – Preguntó el pato rojo – ¡Aaah! Ya lo sé. Empezamos a conocernos en la guardería. Debe estar ahí. – dijo el conejo morado. Entonces se fueron a la guardería pero, como era sábado, estaba cerrada. Llamaron al director de la guardería y les abrió la puerta. Buscaron y buscaron y la encontraron en una cunita. 4


De repente escucharon una voz que decía: “Si queréis encontrar la varita de hielo, tendréis que esperar y la vais a encontrar en un sitio donde se duerme.” Fueron a la cama del pato rojo y esperaron, pero no pasó nada. Fueron a la del conejo morado, ya que fue a él a quien se le ocurrió la idea y la encontraron. Escucharon otra voz que les decía que debían subir al lugar más alto de la ciudad para derrotar al monstruo. Entonces se fueron al rascacielos de la ciudad y juntaron las dos varitas. Habían derrotado al monstruo y salvado al mundo.

5


Autora: Lucila Bacallado Vera Billy es un chico alto, simpático y listo y su amiga Paula es alta, rubia, muy flexible y lleva un vestido rosa. A los dos les gustaría viajar al futuro. Un día encontraron un coche muy raro. Se subieron y Billy tocó un botón y el coche rápidamente salió a toda mecha corriendo a gran velocidad. En un instante el coche se paró y llegaron al futuro, en el año 2018. – ¡Este es nuestro sueño! – le dijo Billy a Paula. – ¡Bien, lo hemos conseguido! – exclamó Paula – pero…, ¿ahora qué hacemos? – preguntó. – Pues vamos a ver cómo somos en el futuro – respondió Billy. Ellos iban paseando por la calle tan tranquilos cuando escucharon: ¡Billy y Paula, están despedidos! ¡Del trabajo! – Esos son nuestros nombres y ha dicho también que estamos despedidos – Le dijo Billy a Paula. 6


– Creo que en el futuro nos acaban de despedir – dijo Paula. – Vamos a hablar con ellos – dijo Billy. Billy fue a tocarse a sí mismo, pero el Billy del futuro no sintió nada. – Creo que no nos pueden ver – susurró Paula - Mi yo futuro está contenta porque tiene otro trabajo, pero en cambio el Billy del futuro no está para nada contento – añadió. – ¿Qué podemos hacer? – preguntó Billy. – Bueno…a ver Billy… debemos hacer que nos vean y ayudarle a encontrar trabajo. – respondió Paula. – ¿Cómo podemos hacerlo? – preguntó Billy. – Mira Billy, lo que vamos a hacer es volver a casa porque ya sabemos lo que nos pasa en el futuro. No trabajaremos en eso y ya buscaremos otro trabajo. – respondió Paula. Volvieron a casa y contaron todo a sus familias. Paula y Billy estaban muy contentos.

7


Autores: Ana Armas Suárez y Marino Carlos Polo En un planeta muy lejano vivía un niño llamado Panchi, era normal y muy guapo. En ese planeta todos eran ángeles o diablos, pero Panchi era medio ángel y medio diablo. Unas veces era bueno y otras veces era malo. A veces concedía deseos y a veces hacía maldades. Todos sus amigos estaban extrañados, pero el más listo, que era diablo, descubrió que Panchi era medio diablo y medio ángel. Entonces le dijo a los demás diablos que mataran a Panchi. Panchi salió volando porque le disparaban con escopetas. – ¿Por qué me disparan? – preguntó Panchi. Al fin pararon de disparar porque Panchi se iluminó con un enorme brillo blanco. ¡Se había convertido en un ángel completo!

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Autores: Alberto González Díez y Ailing Hernández Gutiérrez.

Una vez en la era de los dinosaurios, concretamente en Francia, vivía un chico que se llamaba Turbo. No tenía familia pero le encantaba ir por Francia con su bicicleta. Un día llegó un avión de China, otro de Madrid y otro de Rusia. De China venía Ailing, de Madrid venía Alberto y de Rusia venía Daniel M. . Turbo se asustó en cuanto los aviones tiraron una bomba en la casa del presidente, pero este sobrevivió. Cuando el presidente se fue corriendo a Salamanca, nombraron presidente a Rayo, que era amigo de Turbo. Un día Rayo y Turbo fueron a la playa mientras había guerra en su país. Esta guerra era contra los de Tenerife.

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Ailing, Alberto y Daniel M. fueron a la misma playa. Conocieron a Rayo y Turbo y se hicieron sus amigos. Los de Tenerife tenían un plan para asustar al grupo de amigos… ¡Les iban a atacar! Alberto, Ailing, Daniel M., Turbo y Rayo huyeron a la caseta secreta de Turbo para poder atacar a los de Tenerife. Decidieron que Turbo y Rayo atacarían por la izquierda, Daniel M. y Ailing lo harían por la derecha y Alberto atacaría por encima soltando bombas fétidas. Tenían que hacerlo a la de tres. El ataque salió bien y ganaron la guerra.

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Autora: Carolina Ruiz Suárez

Hace tiempo, los chorizos hablaban, andaban, bailaban, etc. Un día un chorizo se hizo azul y fue tan popular que todos los chorizos decidieron hacerse azules. Al tiempo, nació un chorizo que era muy muy alto. Tan alto como cuatro chorizos uno encima de otro. Un día, cuando el chorizo había crecido, fue a comer a un sitio que se llamaba “Alimenta tu tripa chorizo”. Era una pizzería. Al salir, se fue a buscar a su mascota que se llamaba Arliuchakmoon. Su nombre significa “Esto es luna”.

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Cuando llegó a casa, en el buzón había una carta que decía: “Te invito a mi fiesta de la piscina”. Era de su amigo Hortensio Chorizo. Una vez en la fiesta, apareció otro chorizo con gafas de sol, peluca y zapatillas plateadas. ¡Era Michael Jackson Chorizo! – He oído que había un fiestón y he venido lo más rápido posible – dijo Michael Jackson Chorizo – ¿Quién necesita marcha? – gritó. – ¡Yooooooooo! – gritó todo el mundo. Rápidamente comenzaron todos a bailar. Al rato apareció un chorizo del futuro. – Nunca os pongáis en una barbacoa, si no… – dijo el chorizo del futuro antes de desaparecer. De repente apareció otro chorizo del pasado. – ¡Qué bueno es el futuro! – dijo antes de desaparecer.

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Más tarde vinieron chorizos de la antigua Roma. Luego los de la época de los dinosaurios. Después se abrió un agujero temporal. ¡El tiempo se había vuelto loco! – ¡Aaaaahh, el espacio temporal se ha vuelto loco! – exclamó Michael Jackson Chorizo. ¡Ven a mi laboratorio! – le dijo al chorizo alto. En el laboratorio estuvieron buscando algo que les pudiese ayudar con su problema. Encontraron un bote en el que ponía: “Para emergencias con el tiempo”. Salieron del laboratorio y abrieron el bote. Salió un gusano de dos centímetros y se comió el agujero temporal. Metieron al gusano en una nave espacial y lo mandaron al espacio. Nunca más vieron al gusano. Al día siguiente, para celebrar su victoria, se fueron a París. Se compraron cruasanes, boinas e hicieron turismo. Estaban encantados.

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Desde aquel momento, el chorizo azul alto fue el chorizo más famoso del mundo entero. Michael Jackson Chorizo debía dar un concierto en Canadá. Así que al día siguiente ambos cogieron el avión. Les tocó el vuelo 8-9-0-7. Tardaron dos días enteros en llegar, pero al fin lo consiguieron. En Canadá era todo muy bonito. Se quedaron el hotel Arinda.

Michael Jackson Chorizo dio el concierto y le fue todo muy bien. Cantó una canción sobre todas las aventuras que habían vivido.

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Autora: Daniela Pimentel Alba Hace unos años había una serpiente llamada María. Era muy grande, amistosa, agradable y juguetona. El catorce de abril de 2015, en la Sabana, iba paseando María tranquila y contenta. Pero inesperadamente oyó a un cazador que la intentaba matar para hacerse unos zapatos de piel de serpiente. María, asustada, intentó escapar para que no la matasen. De repente la encerraron en una jaula. – ¡Socorroooo! – gritó María. Al rato se dio cuenta de que la jaula tenía un pequeño agujero. Aprovecho y se escapó. María corrió hacia su casa y se alegró mucho al llegar. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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Autor: Bruno Martín Boix Capítulo 1. La era de los Dinobots. Una estación espacial llamada “La Estrella de la Cueva” gobernada por el Emperador Gjgugjgu con la intención de ganar a la Alianza de una vez por todas… Un joven llamado Aggnaggkingg, aprendiz de Dark Pung va a explorar la Estrella de la Cueva con su maestro. Al llegar empezaron por el centro de energía, donde había un rayo altamente peligroso. Mientras Dark Pung iba caminando se encontró con Ovuvivio, su antiguo enemigo. Con él estaba su alumno Kelu Worsky.

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Se inició una pelea de espadas láser. Lucharon y lucharon hasta que fueron descubiertos por los soldados de estación espacial, quienes les disparaban sin rumbo. Kelu, Ovuvivio, Aggnaggkingg y Dark Pung robaron una nave y escaparon hacía un planeta. Continuará…

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Autora: Silvia Isabel Castañeda Martín Esto ocurrió el 20 de mayo de 2014 en una selva muy lejana. Allí vivía un león llamado Héctor que ayudaba a la gente. Un día Héctor se había levantado y se había enterado de que había alguien muy malo que andaba pegando a la gente. Héctor salió a buscarlo pero no había tenido suerte. De repente oyó un grito que decía: ¡Ayudaaa, ayudaaaa! Héctor fue hacía allí y vio a un tigre. Ya conocía a ese tigre. Siempre tenía que tener lo que quería, pero eso a Héctor le daba igual. Se dio cuenta de que el tigre había cogido a una cabra. Eso significaba que el tigre era carnívoro y Héctor tenía que tener cuidado, porque el tigre podía intentar comerle. A Héctor se le ocurrió una idea para atraparlo. Había dos árboles por donde el tigre iba a pasar. Héctor puso una reja para atraparlo.

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Al final consigui贸 atraparlo y todo volvi贸 a la normalidad.

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Autores: Eloy Rguez. Rivero e Isabel Trujillo Díaz

En tiempos antiguos, en la época de los guanches, en las montañas de Tenerife, vivía un Mencey llamado Tegueste. Era gruñón y un poco amable. Tenía una hija llamada Irena. Ella era maja y llevaba las cabras a todas partes. Un día Irena se cayó y no podía caminar. Otro guanche que había por allí, avisó que venían los guaches. Al ver a Irena así, la ayudó llevándola hasta una cueva. Se intentaron esconder en la cueva, pero a Irena no le dio tiempo y la cogieron. Le empezaron a pegar con látigos mientras le decían que confesase. Como la chica estaba tan nerviosa e indefensa, les dijo donde estaban los escondites guanches.

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Se llevaron a algunos guanches y los demĂĄs que quedaron, se enfadaron tanto con Irena que la degollaron. DespuĂŠs ganarĂ­an los guanches la batalla.

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Autor: Shaiel Saavedra Camacho Hace años existió un niño llamado Chocho que era rubio, bajito, feíto, con piel morena y un poco malucho. Un día del 2514 Chocho iba caminado por Santa Cruz de Japón. Llevaba un escudo por si acaso le llegase alguna bala, porque estaban en guerra. Un chico se levantó y le dijo: – Corre todo lo que puedas. – – Mi madre dice que no hable con barbudos – dijo Chocho. Chocho salió corriendo. Al día siguiente vio un cartel que ponía: “Peligro”. Era el ladrón más peligroso del mundo. Chocho se dio la vuelta y se encontró con él. – Uu...uus… ¿Usted quién es? – dijo Chocho con voz temblorosa. – Soy el del cartel – respondió el ladrón.

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– Tengo que ir al baño – dijo Chocho. Después de unas horas mirándose mutuamente, Chocho salió corriendo. – ¡Aaaaaaaaaaaahh! – gritaba mientras corría. Cuando por fin llegó a su casa… – ¡Maaaamááááá! ¡Un tío con forma de rana me persigue! – gritó Chocho. – ¿¡Qué dices!? – preguntó sorprendida su madre ¡Chocho, estás loco! Chocho se fue a la calle y se encontró con el hombre de la guerra, pero esta vez lo vio muerto, ¡muerto del todo! Luego se encontró con el ladrón. – Tú también morirás entre terribles sufrimientos – le dijo el ladrón. – ¡Aaaaah! – gritó Chocho. De repente se oyeron unas sirenas y una voz que decía:”Atención, somos el FBI de Japón” – ¡Aaaahh! – gritaba el ladrón mientras huía.

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– Toma un GPS – le dijo un agente del FBI de Japón a Chocho – Así sabremos dónde se esconde el ladrón – – ¿Cómo funciona? – preguntó Chocho. – Cuando lo encuentres, se lo pones – respondió el agente. Una vez más, Chocho encontró al ladrón. Aprovecho y le puso el GPS. El FBI miró el GPS y pudieron cogerlo. Así concluye esta historia.

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Autores: Héctor Santana Lima, Marcos Hdez. Gutiérrez, Oscar Pitti Bernardo y Adrián Glez. Fumero.

Había una vez un caracol que se llamaba Valicol y era muy valiente porque no le tenía miedo a nada Un día se fue a una aventura: escalar el Everest. Solamente había un problema: ¡estaba nevando y hacía mucho viento! Bueno, mejor dicho dos, porque en el Everest se encontraba un lobo con su manada. Por mala suerte, no era tan rápido como los lobos, pero era pequeño y podía meterse en la nieve. Lo intentó, pero el viento no le dejaba, así que se metió en su concha. Los lobos, al ver que no salía, se fueron y Valicol pudo continuar. Por suerte encontró una casa y ahí se refugió.

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Partió por la mañana. Afortunadamente hacía calor y siguió sin problemas. De repente oyó un ruido extraño, como si fuese una avalancha, hasta que al fin entendió lo que era: ¡Una avalancha! Caían un montón de piedras y se le heló el caparazón. Ahora descubrió algo que le daba miedo. El caso es cómo saldría de ahí. De repente se le ocurrió una idea: podía esquivar las piedras. La primera le vino de frente y la esquivó. Se le ocurrió una nueva idea: salir huyendo. Y así hizo, salió huyendo. Más tarde consultó el mapa, pero todavía le quedaban 7.000 metros de ascenso. Así que siguió, siguió y siguió caminando hasta que estuvo a unos 6.000 metros. Pero Valicol nunca se rinde, así que con uñas y dientes, bueno, mejor dicho con caparazón y babosa siguió caminando. De repente se encontró con una serpiente que le cogió y se lo llevó a su casa, que era un árbol con muchas hojas para que la serpiente no fuese descubierta.

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Allí las crías de serpiente estaban durmiendo. – Como te muevas de ahí, te como ahora mismo – le dijo la madre serpiente a Valicol. En este momento se notó la inteligencia de Valicol que cogió unas cuantas hojas, se hizo una réplica de sí mismo y consiguió escapar por los pelos. Una vez alejado de la casa de la serpiente, consultó el mapa. Le quedaban 4.000 metros. Ya había escalado la mitad del Everest. Revisando el mapa se dio cuenta que había leído mal: ¡Solamente le quedaban 2.000 metros para llegar! Se alegró mucho, tanto que salió corriendo para llegar al final. Estaba tan contento que el viento no lo detenía, pero no contaba con el granizo ni con los murciélagos hambrientos comecaracoles. Por suerte estos estaban durmiendo y consiguió cruzar su cueva sigilosamente. Siguió con dificultades por el granizo, que por suerte paró al poco tiempo. Valicol siguió caminando hacia arriba, mientras pensaba en cómo bajaría. Se le ocurrió hacer un paracaídas y tirarse.

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Decidió refugiarse cuando llegó la noche, aunque solo le quedaban 1.000 metros para llegar. Soñó que era el único caracol que había subido al Everest. Partió por la mañana y hacía muchísimo sol. Tanto que no había ni pizca de nieve. Consultó el mapa y estaba en la cima del Everest. ¡Había cumplido su sueño! Bajó usando el paracaídas que había construido. Cuando llegó a la casa de sus padres, le dijeron que no se volviera a escapar nunca más.

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Autora: Arrieta Lugo Migueláñez

Hace años en la Sabana de África nació un pequeño león que se llamaba Zimba. Era muy gracioso, le encantaba saltar y era muy educado. Pero un día se enfadó porque se burlaban de él. Entonces se fue de allí a buscar amigos. Llegó a un zoo. Allí se encontró con unos cuantos leoncitos. Todos volvieron a ser amigos.

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Autor: Marcos Hernández Gutiérrez Erase una vez un niño africano que podía hablar con los animales. Tenía una jirafa y un hipopótamo como mascotas. Un día la jirafa vio un volcán en erupción. – ¡Alerta! ¡Aleerta! ¡Aleeertaaaa! – gritó la jirafa. Todo el pueblo salió corriendo. Hicieron un viaje muy largo hacia la parte norte de África, hasta que llegaron a una especie de río. – ¿Cómo vamos a cruzar esta especie de río? – dijo el hipopótamo. De repente vinieron veinte barcas flotando que además estaban vacías. Se subieron todos a las barcas y pudieron cruzar la especie de río, que resultó ser el Mediterráneo. Llegaron a Barcelona y fueron al campo del Barça. El Barça ganó 20 a 0. Aunque el volcán en África ya no estaba en erupción, decidieron quedarse en Barcelona porque les gustaba más. 30


Autores: Silvia Isabel Castañeda Martín, Alexia Darias Correa y Héctor Santana Lima.

Había una vez una gatita que se llamaba Domitila y era muy presumida. Un día Domitila tenía que salvar a su amiga Alexia y a su padre Silvio. Pero como era muy presumida, no lo quería hacer porque tenía que pasar por un charco de barro y entre diez telas de araña. Por eso tuvo que ir con su amiga Sonia, que era una perra. Tenían que reunir mucha comida porque tardaban dos meses, por lo que necesitaban tener mucha fuerza para caminar. Como Domitila era muy presumida, seguro que se le hacía muy largo el viaje. Domitila por la mañana se hizo la dormida para no ir de viaje. Tenían que ir al Sahara y sabía que no le gustaría. El Sahara era una jungla muy bonita, pero con muchas trampas, como las telas de araña, con las que Domitila tenía que tener mucho cuidado.

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Domitila no había hecho más que empezar y ya se estaba quejando. Luego dejó de quejarse y empezó a caminar, por su amiga y su padre. Domitila estaba muy asustada porque tenía que pasar por un charco de barro. Entonces cogió una manta que ella tenía, la puso encima del charco, se sentó encima y consiguió cruzar el charco. Después conoció al caracol Valicol, a Jason (su mascota) y a Mikelín (el hijo de Jason). También conoció a Raqui, Racorrico y Rajón. Conoció también a la sardina Blinky y sus amigos. Todos se contaron sus aventuras. Valicol, Jason y Mikelín contaron sus quince aventuras. Raqui, Racorrico y Rajón contaron su larga aventura y la sardina Blinky y sus amigos contaron sus siete aventuras. Jasón, como buen héroe que es, hizo una chaquetilla de tela de araña para Mikelín con la ayuda de Valicol. Luego prosiguieron todos juntos el camino. Al final, encontraron suficiente comida para Alexia y Silvio.

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Los cuentos de 3ºE