Page 1


ESTE

LIBRO E S PROPIEDAD

D E LA R E P Ú B L I C A

MEXICANA

Para que lo use y lo conserve se entrego en forma absolutamente gratuita, pero con la condición de que lo cuide, a

(nombre

del

educando)

alumno* alumna* del . (grado)

de la (escuela)

de (población)

(entidad

federativa)

Ninguna persona, física o moral, podrá convertir este libro en ob|eto de comercio, franco o clandestino; ni lucrar con él de ningún modo; ni pedir a cambio de él —por ningún concepto— cantidad o cosa alguna,- ni l l e v a r l o o mandarlo fuera del país, o intentar lo uno o lo otro. La persona o personas, físicas o morales, que contravengan cualquiera de las prohibiciones o limitaciones mencionadas, quedarán sujetas a'las sanciones penales que procedan. Comisión

Nacional

de ¡os Libros

de Texfo

Gratuitos

Tachar alumno o alumna, según el caso. * * Indicar, además del n o m b r e que Heve el plantel, su n ú m e r o de registro (clave).

xm>


II Lee - 1


Y o soy alumn

de la escuela

M i nombre es

E l nombre de mi maestr__ es

É s t e es M i Libro de S e g u n d o A ù o


MI DE

LIBRO

SEGUNDO

Aテ前


COMISIÓN NACIONAL DE LOS LIBROS DE TEXTO GRATUITOS DEPENDIENTE DE LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA

Presidente

Secretario

MARTÍN LUIS GUZMÁN

General

JUAN HERNÁNDEZ LUNA

Vocales ARTURO ARNÁIZ Y FREG, AGUSTÍN ARROYO CH., ALBERTO BARAJAS, ALFONSO CASO, JOSÉ GOROSTIZA, GREGORIO LÓPEZ Y FUENTES.

Representantes de la opinión pública DOLORES VALDÉS VDA. DE LANZ DURET, MANUEL BECERRA AGOSTA, RÓMULO O'FARRILL

JR.,

JOSÉ GARCÍA VALSECA, MARIO SANTAELLA.

Colaboradores

pedagógicos

SOLEDAD ANAYA SOLÓRZANO, LUZ CORONADO, RITA LÓPEZ DE LLERGO, AMELIA MONROY, LUZ VERA, DIONISIA ZAMORA PALLARES, ARQUÍMEDES CABALLERO, ANTONIO MANCILLA, ROMÁN PINA CHAN.


MI LIBRO DE SEGUNDO ANO por la profesora PAULA GALICIA CIPRÉS

Cubierta de JORGE GONZÁLEZ CAMARENA (Es la reproducción de un cuadro que representa a la nación mexicana avanzando al impulso de su historia y con el triple empuje —cultural, agrícola, industrial— que le da el pueblo.)

Ilustraciones y dibujos de JUAN MADRID, ANTONIO CARDOSO, PALMIRA GARZA, ALBERTO DE TRINIDAD SOLÍS, RUBÉN CARMONA.

COMISIÓN NACIONAL DE LOS LIBROS DE TEXTO DEPENDIENTE DE LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA

-

GRATUITOS MÉXICO, D.F.


Derechos reservados por los autores

Derechos reservados, sobre esta edición, por la C O M I S I Ó N N A C I O N A L DE LOS LIBROS DE T E X T O G R A T U I T O S DEPENDIENTE DE LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PUBLICA

Doctor Río de la Loza, Núm. 116, México 7, D. F.

®

Diciembre de 1960


LA MAÑANA Es la mañanita. El sol entra en mi cuarto silenciosamente. Parece que no quiere despertarme. Duermo un poquito todavía. Pronto la luz me despertará. ¡Amigo sol, buenos días! Has despertado a mamá y a papá. Has despertado a los papas y mamas de otros niños. Ellos han empezado su trabajo. Yo también estaré listo en seguida. 7


.lfKll>"f««»IIlfIiUf|

YA LLEGO ABRIL El ave canta en el boscaje, la flor revienta en el pensil, el campo estrena nuevo traje, ¡ya llegó abril, ya llegó abril! Las blancas mariposas de alitas de azahar, como almas de las rosas, revuelan sin cesar.


El chupamirto con donaire bate su leve ala gentil como dorada flor del aire. ¡Ya llegó abril, ya llegó abril! Hay muchos astros en el cielo, hay en la tierra flores mil, salta cantando el arroyuelo, ¡ya llegó abril, ya llegó abril! Amado

Ñervo

VOCABULARIO

boscaje — bosque pequeño, revienta — se abre. pensil — lugar donde hay muchas flores, con donaire — con gracia. 9


SALUDOS Cuando me levanto saludo a mamá y a papá. Me gusta empezar el nuevo día y que ellos estén conmigo. Papá y mamá me quieren y me cuidan. Trabajan para mí. Yo también los quiero. Por eso, diariamente al despertar, los saludo con alegría. —¡Buenos días, papá! ¡Buenos días, mamá! Carmela, mi hermanita, se adelanta y me dice desde su cuarto: —¡Buenos días, Pedrito! Cuando paso por la cocina saludo a Manuela: —Buenos días, Manuela. Y ella me responde con mucha urbanidad: —Buenos días, Pedrito. ¿Dormiste bien? Le respondo mientras Capi, mi perro, me saluda con sus saltos y sus juegos. 10


—¡Quieto, Capi \ — l e digo; mas el perro sigue saltando. Apoya en mí las patas delanteras y quiere lamerme las manos, los brazos, la cara. Doy vueltas, llamándolo. É l salta, mueve la cola alegremente; corre por el patio, ladra; vuelve; seguimos la fiesta. Entonces se tira en el suelo con las patitas revuelca; yo le acaricio la cabeza y el lomo; él me cerrando los ojos y moviendo la cola. Capi nos quiere a todos, pero más a mí. Sabe amo. Mamá le prepara la comida y yo se la sirvo cerola.

en alto, se deja hacer, que soy su en una ca-

Le pongo agua en una lata; agua limpia, que él bebe haciendo mucho ruido. Los domingos lo bañamos y lo peino con un cepillo. Si Carmela y yo nos quedamos solos en la casa, no tenemos miedo, porque está con nosotros el Capitán. 11


CUENTO Te voy a contar el cuento de un perro que tenía las orejitas negras. El perrito no tenía casa. Era un perro callejero. Una vez se lastimó una pata; adolorido, se echó junto a un muro para lamérsela. Pasaba por allí un médico, de corazón bondadoso, que amaba a los animales; se compadeció del pobre can, lo llevó a su casa, lo curó y lo vendó. Meses después, el médico oyó que arañaban la puerta de su casa; acudió a abrir y se encontró con el perro que había

12


Carmela pone la mesa. Tiende el mantel, coloca en cada lugar los platos, las tazas y las cucharas. Trae las serville­ tas y la charola con el pan. Yo llevo agua limpia a las gallinas y les doy de comer. Algunas veces, mamá me manda a comprar algo que ne­ cesita. No me gusta hacer mandados; antes, en ocasiones, rehu­ saba hacerlos; pero papá me contó una historia, y ahora, cuando no quiero ir por lo que me encargan, la recuerdo.


L A H I S T O R I A Q U E CONTÓ P A P Á Un domingo me mandó mi madre a comprar pan, y yo empecé a replicar, como siempre. Entonces mi madre llamó a mi hermana, y ella, siguiendo mi ejemplo, se negó a obedecer. Mi padre, que nos oía, dijo cariñosamente: —¡No se enojen, muchachos! Hoy, como es domingo, puedo jugar con ustedes un poco. Jugaremos a que yo soy el hijo y ustedes los papas. ¿Qué quieren que haga?

16


Acerco las sillas y las pongo en orden: aquí la de mamá; en seguida la que ocupará Carmela, mi hermanita; después la de papá. Por último traigo la mía. Frente a mamá están la jarra con la leche y un platón con frijoles. Mamá nos sirve a todos y cariñosamente nos invita a desayunarnos Carmela y yo no queremos manchar el mantel, ni hacer ruido con la cuchara, ni desmenuzar el pan, porque nos han enseñado a comer correctamente. Cuando hemos terminado, nos levantamos y vamos a lavarnos los dientes para conservarlos sanos y blancos.

VOCABULARIO

sorbo nutritivo desmenuzar conservarlos

— — — —

trago. que alimenta. deshacer en partes pequeñas una cosa. hacer que duren mucho tiempo.

19


pan de nubes con azúcar, cuernos de luna con sal. Todo el pueblo le decía: —Don Domingo, ¿ya está el pan? Don Domingo respondía: — L o estoy poniendo a dorar. El panadero hacía pan, pan de dulce, pan de sal; rosquitas para los niños que lo veían hacer pan.

Miguel

N.

Lira


¡QUÉ B U E N A S SON T U S MANOS! Mamá, tus manos trabajan para mí sin descanso. No hay cosa de las que necesito para vivir, que tus manos amorosas no ha van tocado. Temprano me asean y me peinan; me dan el pan, la leche, la fruta, los alimentos de la mañana; luego ponen en las mías la mochila, revisan si en ella están el libro, el 22


lápiz, los cuadernos, para que no falte nada y el día sea provechoso. Al salir, tus manos me acarician. Y o las beso con cariño y te hago una promesa: —¡Mamá! ¡Voy a trabajar bien! Oyendo mis palabras, tú sonríes. Tus manos preparan nuestras comidas, arreglan la ropa, ordenan toda la casa, y al llegar la noche, cuando mis ojos se cierran vencidos por el sueño, me bendicen. ¡Qué buenas son tus manos, mamá!

23


POEMA A LA MADRE Entre tus brazos, madre, entre tus brazos dormiré dulce sueño. Dormiré como el viento en las palmeras, como el cielo en el mar. Sobre mis labios se abrirán tus besos cuando yo duerma, cuando d u e r m a yo; soñaré con la espuma de las olas acariciando el mar.


Tus palabras serán en mis oídos lento arrullo a mi sueño; soñaré con el viento y con la brisa cantándole a la mar. Tus claros ojos mirarán los míos con un dulce mirar, y soñaré en la luna y los luceros iluminando el mar. Entre tus brazos, madre, entre tus brazos aprenderé a soñar.

Antonio

Acevedo

Escobedo


EL PERIÓDICO En las mañanas, temprano, un h o m b r e pasa por mi calle. Lleva un fardo atado a la rejilla de su bicicleta. Se detiene frente a una que otra casa. L l a m a y dice: —Periódico . . . En casa, yo recibo el periódico diariamente. M e gustan las letras g r a n d e s , las de los títulos y anuncios, porque las puedo leer sin dificultad. Pero, sobre todo, me agradan las historietas que el periódico trae los domingos. ¡Qué divertidas son! 26


Mis compañeros y yo conversamos sobre las travesuras del Pato Pascual como si fuera uno de los nuestros. Seguimos con interés las aventuras del Ratón Miguelito, y nos desternillamos de risa con el ingenio de los Supersabios. A las personas mayores — d i c e n — el periódico les lleva toda clase de noticias interesantes. Papá me cuenta que a los pueblos pequeños llegan muy pocos periódicos, y que éstos pasan allá de mano en mano. Si no fuera por los periódicos, aquella gente no sabría lo que sucede en otros lugares. Claro que ahora ayudan a informarnos de todo la radio y, en las ciudades grandes, la televisión.

VOCABULARIO

fardo — bulto. atado — amarrado.

27


UNA NOTICIA A n t e s de m a r c h a r al trabajo, papá lee aprisa las noticias importantes. Dice que es útil saber lo que sucede en nuestra república y en las otras partes del mundo. Ahora ha terminado el desayuno y extiende el periódico. De pronto, levantándose, e x c l a m a : " ¡ Q u é mala noticia! ¡Otro ciclón! Con sus l l u v i a s t o r r e n c i a l e s ha hecho que los ríos se desborden . . . L o s Estados de Veracruz y Oaxaca son los que más han sufrido . . . L a s ciudades de Veracruz, Tlacotalpan, Amatitlán y T u x t e p e c . . . Cerca de Tuxtepec viven los abuelitos. ¿Qué habrá sido de ellos? . . . Ahora m i s m o pido informes. P r e g u n t a r é a m i s paisanos qué noticias tienen." VOCABULARIO

marchar — caminar, ir. ciclón — viento temible por su fuerza, acompañado de l l u v i a s . desborden — se salgan del cauce sus a g u a s . torrenciales — como torrentes, que son g r a n d e s avenidas de agua. paisanos — personas que nacen en un mismo lugar o país. 28


EL MAQUINISTA Una maquinita lograré tener; será grande y fuerte, ¡no lo había de ser! Rodará en los rieles, con gran rapidez, por tierras lejanas que recorreré. En ella a mi casa feliz volveré. Ropa de mezclilla, la gorra de cuero; hombre fuerte y hábil, libre, muy entero; el cuerpo al trabajo, y el alma en anhelo de un mundo mejor, por claro y sincero . . . Como es el Helero, así yo he de ser.

P. G. C.

29


EL VIAJE Papá salió de viaje. Espera llegar a Tuxtepec, donde le darán noticias de los abuelitos y de sus otros parientes, pues todos viven en esa región; sólo papá reside en la ciudad de M é x i c o . Anoche lo acompañamos a la estación del ferrocarril. Mamá le había preparado, desde por la mañana, una maleta con las cosas más útiles p a r a el viaje. U n a maleta chica, que pudiera llevar con facilidad. L l e g a m o s a la estación mucho tiempo antes de la salida del tren. Entramos en la sala de espera, que es amplia y está bien iluminada.


Papá se colocó en una fila que había frente a la ventanilla donde venden los boletos, para comprar el suyo. Mamá, Carmela y yo encontramos asiento en una banca. Todas estaban ocupadas; había muchas personas de pie. Las voces y risas, el ir y venir de la gente y el movimiento de los empleados de la estación me tenían tan entretenido, que no oí la campana cuando llamó por primera vez a los pasajeros. Mamá dijo: — S i papá se retarda no logrará encontrar asiento. Papá vino corriendo. Carmela lo apremió: — ¡ S u b e pronto al vagón! ¡No vas a encontrar asiento! Papá sonrió al preguntarnos: — ¿ Y no nos despedimos? — ¡ C ó m o no, papá! Le dimos un abrazo mientras nos acariciaba. En seguida se despidió de mamá. Adiós, adiós, papacito! Que tengas buen viaje! Y que vuelvas pronto!

VOCABULARIO

reside región vagón lograr apremió

— — — — —

vive, habita. lugar del país. coche de ferrocarril. conseguir. dio prisa.

31


MI P A D R E Papá fue a su pueblo a ayuda. Desea que vengan descansen; ya son ancianos papá y sus hermanos eran

visitar a los abuelitos y a darles a v i v i r con nosotros, para que y han trabajado mucho desde que pequeños.

Aunque papá siente gran cariño por sus padres, yo sé de sobra que a mamá, a C a r m e l a y a mí no nos quiere menos. Él también trabaja todos los días, todos los meses, y continuará así algunos años, sin d e s c a n s a r , hasta que Carmela y yo seamos mayores y lo a y u d e m o s . A veces, estando enfermo o m u y fatigado, mamá le dice 32


que se quede en casa, pero él no lo acepta. Se va al trabajo como todos los días. Se interesa por nuestros estudios; oye las historias que le contamos, y, en ocasiones, igual que todos los domingos, nos lleva a pasear y juega con nosotros. He oído cuando, de acuerdo con mamá, distribuye el dinero que gana. Cuentan diferentes cantidades: casa, alimentos, ropa . . . Si mamá le dice que Carmela ya no tiene zapatos, o que a mí me pidieron un libro en la escuela, no se molesta, sino que da para comprarlos. Luego pregunta: —¿Qué otra cosa hace falta? Siempre que mamá no puede resolver algún problema de la casa, ella nos dice: —Esto lo arreglará papá

m

m

VOCABULARIO

de sobra fatigado distribuye problema II Lect — 2

- más que lo necesario. - cansado. - reparte. - asunto difícil. 33


EL CARTERO Madre, estรกs triste porque no has recibido la carta que esperas. A veces, si llaman a nuestra puerta, interrumpes por un mo-


mentó tus labores y te quedas escuchando para saber si ha llegado el cartero. El va por las calles con su gran valija colgada del hombro; se detiene frente a algunas puertas y entrega las cartas que lleva en la mano; coge otras de la valija, lee las direcciones escritas en los sobres, y con paso rápido continúa su labor. Sabe los nombres de las calles y los números de las casas, y si pasa ante nuestra puerta sin llamar es porque no trae tu carta, nuestra carta. Mamá, no sufras más. Mira, yo he escrito una cartita; en ella he puesto lo que, según pienso, te escribiría papá. La he escrito con cuidado, para que todas las palabras se entiendan. ¡Verás qué bonitas letras he hecho! Quizá mañana llegue la carta que deseas. Será, como si papá viniese a platicar contigo, no con su voz, sino con sus letras, grandes, gruesas, limpias. No estés triste; pronto traerán tu carta= Y hoy, madre, yo he sido tu cartero. Las letras de esta carta te dicen mi cariño.

VOCABULARIO

llaman labores escuchando valija quizá

— — — — —

golpean la puerta para que abran. quehaceres, trabajos. oyendo. bolsa de cuero que usan los carteros. puede ser. 35


EL REGRESO Papá ha vuelto de su viaje. Llegó cuando mi hermanita y yo d o r m í a m o s . Entró muy quedito; pero lo s e n t i m o s , aunque no sé cómo, y despertamos.

— P a p á , ¡qué alegría que hayas regresado! ¡Cuánto te echábamos de menos! — Y los abuelitos, ¿por qué no han v e n i d o ? L e dimos muchos abrazos y lo b e s a m o s . É l , levantándonos de la cama, nos estrechó con c a r i ñ o . — L o s abuelitos se hallan bien — n o s d i j o — . Cuando se


inundó Tuxtepec habían ido a Ojitlán a visitar al tío Enrique. Después salieron para Tierra Blanca. F u e allí donde los vi. Quise que vinieran conmigo, pero el abuelito no aceptó. Dice que nos visitarán más adelante. Y luego papá nos dio una sorpresa, la mayor sorpresa de nuestra vida. Llamó en voz alta: —¡Martín, ven acá! Entró un muchacho ranchero, más grande que yo. De su cara, muy seria, muy morena, retuvo mi atención la brillantez de los ojos. En seguida, poniéndole la mano sobre el hombro, papá dijo: — E s t e es Martín. No tenía padre; su madre murió en la inundación. Desde hoy nosotros seremos su familia. ¿Quieres, Martín? Dije yo: —Martín sí quiere; Carmela y yo también. Si él no tiene casa ni padres, ¿por qué no ha de vivir con nosotros? VOCABULARIO


RELATO DE PAPÁ Papá nos cuenta: — L o s daños son muy s e r i o s . E n algunos poblados casi todas las casas quedaron destruidas. Los caminos y puentes han desaparecido. La gente se halla h a m b r i e n t a y m i s e r a b l e ; perdieron víveres, ropa, muebles, a n i m a l e s , herramientas. E n esas regiones casi todos son agricultores. Ahora ven con desesperación cómo sus sementeras se pudren bajo el lodo. De los plantíos de maíz y de caña de azúcar, de los platanares y campos de palmeras, nada permanece en pie. Son un destrozo. Tuxtepec es la población que más sufrió. P o r un momento los habitantes p e n s a r o n que nadie los ayudaría; pero no ocurrió así. 38


De Tierra Blanca, pueblo vecino, acudieron al auxilio todos los hombres. Arrancaron de las aguas a las víctimas y se las llevaron a vivir con ellos. A l l í , en Tierra Blanca, siguen acogidos con cariño los habitantes de Tuxtepec. Disfrutan de albergue y de alimentos; a los enfermos y heridos se les cura y atiende. Tierra Blanca es un pueblo del Estado de Veracruz cuyo ejemplo no debemos olvidar. VOCABULARIO

relato miserables víveres regiones

— historia, narración, cuento. — muy pobres. —alimentos. — partes naturales del país.

39


EL VIENTO Quise saber qué son los ciclones, que tanto daño causan, y pregunté a papá. Veamos lo que él me dijo: *-Cuando el viento sopla suavemente, mueve las hojas de los árboles. " A veces sopla con más fuerza. Entonces levanta y hace girar en pequeños remolinos el polvo y los papeles de la la calle. " S i aumenta su fuerza, sacude los árboles y hace caer las frutas maduras. " Y cuando sopla con toda su furia, arranca los árboles, levanta los techos de las casas, hace volar en todas direcciones cuanto encuentra a su paso. "Este viento furioso, destructor, acompañado de tempestades, se llama ciclón. "Pero el viento también ayuda al hombre. " E n los largos días del verano, cuando los rayos del sol, 40


ardientes entonces, secan las plantas y hacen sufrir a la gente y a los animales, el viento trae las nubes que han de convertirse luego en lluvia refrescante. " E l hace volar multitud de semillas, y éstas, si caen en lugar apropiado, germinan. A s í , después, los ganados que cruzan el campo en busca de hierba fresca encontrarán las plantas que el viento sembró, y las aprovecharán. " L a s semillas de algunos árboles, como las del pino, tienen algo que se parece a un ala y que les permite volar lejos. De ese modo, las siembra el viento. " E l viento, además, es una fuerza; los hombres lo saben. Para aprovecharla han construido torres de hierro y les han puesto unas aspas que se parecen a los rehiletes con que juegan los niños. Cuando sopla el viento, las aspas se mueven y se ponen a trabajar: ayudan a subir el agua de los pozos profundos, a moler el trigo en los molinos, a aserrar madera. " E l viento es un buen servidor." VOCABULARIO

girar — dar vueltas, moverse en círculo.

41 |


LA HUERTA E l domingo visitamos la huerta de don Vicente. Es una huerta muy grande y bien cultivada. Está plantada de manzanos. Los manzanos son árboles de poca altura, tienen el tronco algo torcido y la copa ancha. Da alegría verlos formar largas hileras. Este ha sido un buen año para el manzanar; las ramas de los árboles se doblan bajo el peso de la fruta. Queda bastante espacio entre un árbol y otro, porque los manzanos necesitan mucho sol y se les planta separados para que no se den sombra. Don Vicente nos dijo: 42 r


—¡Muchachos, corten todas las manzanas que quieran! No lo tuvo que repetir. Carmela, Martín y yo corrimos a cortarlas. A u n q u e están entre las hojas, las manzanas crecen con un mismo lado expuesto s i e m p r e al sol; ese lado se enrojece. ¡Dulces manzanas amarillas con su mancha roja, que el sol les pinta! Sobre el manzanar revolotean, zumbando, las abejas. — A q u í ya pasó su fiesta — d i c e don Vicente. —¿Cuándo es la fiesta de las abejas? —pregunta Carmela con curiosidad. — L a s abejas tienen su fiesta cuando los manzanos están en flor. Entonces, todo el día vienen y van al colmenar, salen y regresan cargadas de néctar. A la hora de la comida, don Vicente nos sirvió sidra hecha con el jugo de sus manzanas. Me gusta el color dorado de la sidra y v e r cómo suben en la copa las burbujas de gas. Al atardecer regresamos a casa. A l g o del sol y de la verde frescura de la huerta se vinieron con nosotros en una canasta colmada de manzanas. •

di VOCABULARIO

bien cultivada plantada manzanar expuesto enrojece revolotean colmenar colmena

— bien cuidada. — sembrada. — lugar donde hay muchos manzanos. —descubierto. — s e pone rojo. — v u e l a n dando vueltas, van y vienen. — l u g a r donde están las colmenas. — e s p e c i e de caja donde viven las abejas y hacen sus panales. néctar — j u g o de las flores. 43


LAS FRUTAS LA

PINA

Por fuera, dura, con su corona verde. P o r dentro, su color de sol y la miel ligera de su jugo. Corta la pina en rebanadas. E l jugo escurre, dulce y oloroso. ¿Qué esperas? ¡ A comer pina! LOS

CAPULINES

En el campo cuidan los capulines para los pájaros y los niños. Cada frutita, redonda y obscura, refleja un punto de luz. Su carne, breve y v e r d e , tiene la dulzura de nuestro país. 44


LAS

GUAYABAS

Con su piel amarilla y lustrosa parecen de cera. Su exquisito olor nos anticipa el gusto de morderles la pulpa, que es color de rosa. LAS

TUNAS

Te maltratan con sus espinas; te halagan con la frescura de su pulpa verde, blanca, roja. EL ZAPOTE

PRIETO

Es un globito verde que tiene negro y suave el coraz贸n.

VOCABULARIO

breve lustrosa exquisito pulpa miagan

peque帽a, que acaba pronto que tiene brillo, muy delicado y bueno, la carne de las frutas, dan gusto.


CONVERSACIÓN — D í m e , Martín: cuando estabas en tu tierra, ¿qué hacías? Martín me responde: " ¡ P c h s ! . . . Temprano, muy temprano, antes de las cinco de la mañana (porque allá, cuando el Sol está alto en el cielo, es mejor quedarse a la s o m b r a de los árboles o de la casa), las mujeres y los muchachos grandes, así, como yo, íbamos por agua al río. "Después había que llevar los animales al campo, ir por leña, vender en el mercado huevos y fruta . . . Muchos días faltaba yo a la escuela: me mandaban al pueblo a dar recados o a comprar algo que en el rancho no había. 46


" A l g u n a s veces, cuando la fruta estaba madura, me ocupaba todo el día en asustar las bandadas de periquitos que iban a picotearla. "Una señora que se llama doña Luisa me pagaba diez centavos y yo los espantaba; los periquitos volaban gritando y haciendo mucho ruido con las alas. '¡Si vieras qué alborotadores son! No volaban lejos; veía yo cómo se posaban todos en otros árboles." — ¿ Y los ibas a espantar? — N o ; aquellos árboles no eran de doña Luisa. — ¿ Y a qué jugabas? Cuéntame de tus amigos. " H a b í a otros muchachos: Hilario, Roberto, Chema, Florentino . . . F o r m á b a m o s dos partidos para j u g a r a los encantados. " E n las ramas de los árboles hacíamos maromas, como las de los cirqueros que habíamos visto en el pueblo» "Cortábamos fruta y, si hacía mucho calor, nos bañábamos en el río 99 Pasa un río muy grande cerca de mi pueblo; tú ni te imaginas cómo e s . " VOCABULARIO

bandada se posaban

— muchos pájaros que vuelan juntos. — iban a parar.

47


TRABAJO Martín y yo tenemos que cuidar las gallinas. Es un trabajo fácil, pero que ha de hacerse a diario. P r i m e r o barremos, sin llevarnos con la escoba la arena que está en un rincón, porque en ella se bañan las gallinas. En seguida limpiamos el ponedero, para que los huevos


ne erizadas las plumas y muy roja la cresta, y cuando me acerco, por si hay huevos, me da de picotazos. E s que está clueca y quiere empollar. Entonces compramos paja y le hacemos su nido. Mamá coloca varios huevos en una vasija con agua. Los que se van al fondo, porque están pesados, son los buenos. Los que flotan en la superficie son huevos que no sirven para empollar. Después de veintiún días nacen los pollitos; también ayu­ damos a cuidarlos. VOCABULARIO

suele — a veces sucede, erizadas — tiesas, esponjadas. empollar — calentar la gallina los huevos para que nazcan los pollitos, vasija — recipiente. flotan — se quedan sobre el agua.

49


CUENTO DE CARMELA

LAS TRES MARIPOSAS E r a una tarde de mayo, tarde calurosa. Tres maripositas, blanca una, roja otra y otra a m a r i l l a , jugaban alegremente bajo los rayos del Sol. De pronto el cielo se puso gris y gruesas gotas de lluvia comenzaron a caer. Para librarse del a g u a c e r o , las m a r i p o s a s volaron hacia su casita, pero hallaron la puerta c e r r a d a , y, ¡loquillas que eran!, habían perdido la llave. Cerca crecía un tulipán rojo con rayas doradas. Las tres mariposas se acercaron a él y le dijeron: — T u l i p á n , ¿nos permites g u a r e c e r n o s en tu cáliz mientras pasa la lluvia? E l tulipán contestó: — A b r i g a r é con mucho gusto a la m a r i p o s a roja y también a la amarilla, pero a l a b l a n c a no. — S i nuestra hermana blanca no puede entrar —dijeron las otras— no aceptamos tu hospitalidad. Gracias. Seguía lloviendo copiosamente. Las mariposas volaron hasta un lirio: — B u e n lirio, ¿serías tan a m a b l e que nos permitieras posar en tu cáliz mientras pasa la lluvia? El lirio dijo: 50


— M e gustaría mucho albergar a la mariposa blanca por­ que se parece a mí, pero a las otras no quiero cobijarlas. Entonces la mariposa blanca dijo: — S i mis hermanas no pueden entrar, yo no acepto tu fa­ vor. Gracias. Y volaron juntas las tres. Desde más allá de las nubes, el Sol se había enterado de cómo se querían las tres mariposas, y alegre volvió a bri­ llar para secarles las alas. 51


L a s mariposas revolotearon entre las flores y se dirigieron a su casita, c u y a puerta se h a b í a abierto al último rayo del Sol. María

Valdés

VOCABULARIO

calurosa cáliz hospitalidad copiosamente posar albergar guarecernos

52

de mucho calor. n o m b r e de una parte de la flor. gusto de r e c i b i r en nuestra c a s a a otras personas. abundantemente. alojar. dar a l o j a m i e n t o . p o n e r n o s a c u b i e r t o de un p e l i g r o o de las i n c l e m e n c i a s del t i e m p o , como la lluvia.


LOS A M I G O S He leído el cuento titulado Las tres mariposas. El tulipán quería dar abrigo a la mariposa roja y a la amarilla, pero a la blanca no. El lirio daba albergue a la mariposa blanca, y no a las otras. Las tres mariposas prefirieron volar juntas bajo la lluvia, aunque podían maltratárseles o rompérseles sus alitas. Ellas sabían que una mariposa con las alas rotas muere pronto; pero no quisieron separarse, porque eran amigas. Y o también tengo amigos. Son Martín, Pepe y Luis. Si paseamos, o jugamos, o hacemos la tarea de la escuela u otro trabajo, todo es más alegre, porque estamos juntos. A la hora de la comida pregunté a papá: — P a p á , ¿tú tienes amigos? — P o r supuesto. Hay que tener amigos y saber ser amigo. Y dije a Carmela: — ¿ T ú tienes amigas? Carmela respondió: —Todas las niñas son mis amigas. Mamá también tiene amigas. En mi casa todos tenemos amigos. Me he quedado pensando en la frase de papá: H a y que tener amigos y saber ser amigo." Las tres mariposas sabían serlo. ¿Verdad? ??

VOCABULARIO

albergue — lugar donde se halla abrigo

53


como ella, y repite tanto sus nombres, que me los he aprendido: Yolanda, Gloria, Eva, Chabela, Rosa. A mí me complace jugar en el patio con mis amigos. A los más los conocí el año pasado; otros son nuevos. Me gusta trabajar en clase y obtener buenas calificaciones. Papá revisa con cuidado mis cuadernos y mi boleta mensual. Si mis calificaciones son buenas, me dice: "¡Vamos bien, Pedro!" Y no sé por qué me satisface tanto el oírlo. También me agradan los ejercicios militares. Cuando todos marchamos erguidos, en silencio, y el profesor cuenta . . . "uno . . . dos . . . uno . . . dos " . . . , nuestros pasos suenan iguales; parecemos soldados de verdad. ¡Y qué alegría me da oír la campana que nos anuncia el recreo! Mi maestra dice que hago travesuras. Sí, soy travieso, pero cumplo mi tarea.

VOCABULARIO

complace — agrada. me satisface — me deja contento.


AL TRABAJO Antes de las ocho, papá, C a r m e l a y yo s a l i m o s de casa. Papá es m é d i c o . Trabaja por las mañanas en un consultorio de. la Asistencia P ú b l i c a . C a r m e l a y yo t r a b a j a m o s en la e s c u e l a . E l trabajo de todos los niños está en la escuela. C a r m e l a estudia p r i m e r año. Y o estoy en segundo. A esa hora transitan por la c a l l e m u c h a s personas que , van al trabajo: e m p l e a d o s q u e se d i r i g e n a las oficinas o casas comerciales; maestros y estudiantes que se encaminan aprisa a sus escuelas; a l b a ñ i l e s , pintores, carpinteros, que cpn sus herramientas van a los edificios en construcción o a los talleres. M a m á se queda en casa. A l l í está su trabajo. 56


El otro día mi maestra preguntó a Luis én qué trabajaba su mamá, y Luis dijo que en nada. Luis cree que su mamá no trabaja porque la ve quedarse en casa, y no ha pensado en todo lo que allí es necesario hacer. Cuando las personas que van a las fábricas u oficinas, y los niños que van a la escuela, han concluido su tarea, regresan a su casa a descansar; pero la mamá, que no salió en todo el día, o casi no salió, sigue trabajando.

VOCABULARIO

asistencia

pública — ayuda a los pobres. transitan — caminan. concluido — acabado. 57


Todos los días papá nos acompaña hasta cerca de la escuela. Carmela va entre los dos, porque él y yo debemos cuidarla. Encontramos a la vendedora de flores, que lleva a la espalda una canasta enorme, y, al brazo, otra pequeña. Las flores le a s o m a n sobre la cabeza. V a cantando con voz delgada: — ¡Las flores, niña! ¡ L o s c h í c h a r o s ! ¡ L a nube! ¡Semilla de nabo, pirú . . . ! Pasan vendedores, lecheros en bicicleta, señoras camino del mercado, niños que se dirigen a la escuela. Varios señores se han detenido frente a un puesto de periódicos. Están leyendo los títulos. S e enteran así de las noticias principales. 58


Martín se entretiene con los autobuses que pasan. Sus exclamaciones nos divierten» — ¡ M i r a qué lleno va ese autobús! ¡Aquellas señoras ya no pudieron subir! Caminamos con paso rápido y conversamos hasta llegar a la esquina donde papá se despide. Él nos ha enseñado cómo atravesar la calle con cuidado, a no correr por ella, a no pararnos ante la gente que vende, grita o discute. Podemos andar solos por las calles de la ciudad. I

VOCABULARIO autobuses

— camiones que transportan personas.

59


MARTÍN Mi profesora l l a m ó a Martín p a r a h a c e r l e algunas preguntas. Erguido ante la mesa de la profesora, Martín ha contestado Con voz clara. La maestra le preguntó: — ¿ C ó m o te llamas? —Martín Aguilar Campos. —¿Qué edad tienes? — D o c e años. — ¿ P o r qué no has adelantado en la escuela? ¿En qué te ocupabas? 60


—Señorita, mi mamá me necesitaba en casa y muchas veces faltaba yo a la escuela. Por eso no he podido llegar a tercer año . . . —¿Dónde vives? —En . . . en la casa de Pedrito. Martín calla, apenado por vivir en casa ajena. La maestra comprende y, para animarlo, le dice: —Entonces estarás contento, porque Pedrito es un buen chico. Tú no eres de aquí, ¿verdad? ¿De dónde eres? —De Oaxaca Mi maestra lo tranquiliza más con estas palabras: —Nos gusta que vengas a nuestra escuela, porque, ¿sabes?, todos nosotros conocemos y admiramos a otro niño oaxaqúeño. Un indito inteligente y valeroso que llegó a ser Presidente de la República. Y volviéndose al grupo, pregunta:

61


BENITO J U Á R E Z Esta es una historia verdadera que parece cuento. En un pueblecito oculto entre las montañas de Oaxaca nació un niño a quien pusieron por nombre Benito. Nada les puedo contar de su cuna, ni de su casa, ni de sus padres, pues este niño quedó huérfano antes de cumplir cinco años y vivía en casa ajena. Un tío suyo, al verlo sin amparo, lo había recogido, y cpmo los pobres han de ganar su pan desde pequeños, Benito ganaba el suyo como pastor. Así fue creciendo; hasta que un día, cansado de malos tratos, marchó a la ciudad de Oaxaca. 62


Trabajaba allí de mozo cuando lo encontró un hombre bueno que se dispuso a protegerlo. Aquel hombre se llamaba Antonio Salanueva. Fue él quien enseñó a Benito a hablar el español, pues el niño sólo hablaba en lengua zapoteca. También le enseñó a leer y a escribir. Don Antonio Salanueva ayudó a Benito durante muchos años, los necesarios para verlo terminar la carrera de abogado. Al poco tiempo, la gente de Oaxaca conocía ya a Benito y lo tenía por hombre laborioso y honrado. El pueblo lo eligió gobernador. Al fin, Benito llegó a ser Presidente de la República. Con voluntad igual a la que había puesto en su lucha por la vida y por aprender, defendió a nuestra patria en épocas aciagas. México necesita hombres tan valerosos, honrados y patriotas como don Benito Juárez. VOCABULARIO

aciagas — penosas, tristes, difíciles.

63


CUENTO DE MARTÍN

E L CONEJITO BLANCO I

Éste era un conejito blanco que tenía una casita de palmas. Un día llegó a visitarlo la zorra. —Conejito blanco —le suplicó—, déjame entrar un mo­ mento en tu casa, que tengo frío. Y así que estuvo dentro, la zorra dispuso: —Aquí no cabemos los dos. La casa es muy chiquita. Y el conejito, llorando, tuvo que salir. 64


II

Por el camino encontró a un gato —¿Por qué lloras? —el gato le preguntó. —¡Cómo no voy a llorar! —respondió el conejito—. Yo tenía una casita de palmas. La zorra me pidió permiso para entrar, y después, cuando estuvo dentro, me echó a la calle. — ¡ Y o le voy a dar un susto a esa zorra! —dijo el gato hecho una furia. Pero cuando llegó frente a la zorra, ésta le replicó tranquilamente; —Mira que si salgo te voy a comer. —Entonces me voy —contestó el gato, y se fue corriendo. El conejo, todo lloroso, se retiró también III

Por el camino tropezó con un asno. El asno le preguntó: —¿Por qué lloras, conejito blanco? — ¡Cómo no voy a llorar! Yo tenía una casita de palmas. Dejé entrar a la zorra, y la zorra me echó fuera. —Iré yo a darle un susto a esa zorra —dijo el asno, y corrió hasta la casita de palmas. —¡Sálgase de ahí la zorra!- —gritó dando un rebuzno amenazador. — S i salgo te voy a comer —le replicó la zorra tranquilamente. —Entonces me voy —dijo el asno, y se fue corriendo. II Lect — 3

65

I


El conejito, todo lloroso, se retiró también. IV

Por el camino se encontró a un gallo. El gallo le preguntó: —Conejito blanco, ¿por qué lloras? Contestó el conejito: —¡Cómo no VOY a llorar! Yo tenía una casita de palmas. Permití entrar a la zorra, la zorra me echó a la calle y .ahora no me deja entrar a mí. —Iré yo a darle un susto a esa zorra —dijo el gallo, y se fue a la casita de palmas. Cuando llegó allá, se puso detrás de la casa y cantó con todas sus fuerzas: Aquí en la mano tengo un fusil para matar a la zorra. ¡Quiquiriquí! Si no sale corriendo la mato yo aquí de un solo tiro. ¡Quiq u i r i a u i Espantada por el ruido que el gallo hacía con su canto, la zorra escapó mientras decía: — Me voy corriendo 66


¡Y salió con tanto susto, que no volvió nunca más!

/

Zorra tranquila, ante el que ruega; zorra atrevida, con el que llora; zorra miedosa, hablándole fuerte; fue zorra astuta, mas no fue valiente. (Anónimo)


UN CONCURSO En la escuela hicimos un concurso. Se trataba de leer pa­ labras difíciles. Desde la víspera formamos los partidos, elegimos el capi­ tán y el nombre de cada grupo. Nosotros quisimos llamarnos Aguiluchos, y Martín fue nuestro capitán. Andrés fue el jefe de los Gavilanes. La maestra nos repartió, impreso en hojas, el trozo que habíamos de leer, para que lo estudiáramos en casa. Martín lee con dificultad las palabras terminadas en d; pero las repasó con tanto entusiasmo que^ por la noche, 68


cuando papá nos llamó para que hiciéramos un ensayo, pronunció muy bien comunidad. Sólo tropezó en directamente y policía. Yo leí mal organizaciones. Esto me sucede con las palabras largas cuando las quiero leer muy aprisa. Papá dijo que debíamos estudiar más, y así lo hicimos. El trozo que leímos fue el siguiente: ^Muchos hombres contribuyen directamente a que sea más segura y fácil la vida de la comunidad, "Son aquellos que pertenecen a organizaciones dedicadas a servicios públicos: empleados de Correos y Telégrafos, miembros del Cuerpo de Bomberos, policías y otros más." Cuando Martín leyó frente a los Gavilanes, no cometió un solo error. Todos gritamos: '¡Viva nuestro capitán!" VOCABULARIO

contribuyen elegimos comunidad

y

ayudan. escogimos. todas las personas que viven en un mismo pueblo, ciudad, provincia o nación.

69


FIESTA Las niñas de la escuela de Carmela y nosotros hicimos una fiesta. En un jardín cercano a nuestras escuelas celebramos el Día del Árbol. Hubo cantos, recitaciones y una representación dramática muy bonita, que mi maestra nos enseñó y ensayó. Las profesoras nos explicaron que plantar árboles no sólo es abrir la cepa y ponerlos allí, sino, después, cuidarlos constantemente para que crezcan sanos y robustos. Como número final plantamos los arbolitos que nos obsequiaron en los viveros. Son mimosas, que pronto se engalanarán con delicados ramilletes de flores perfumadas y amarillas; truenos de hojas lustrosas y obscuras, y Jacarandas que en próximas primaveras se cubrirán de bellas flores azules. Desde la víspera limpiamos la tierra, la aflojamos y la dejamos mullida, sin piedras ni terrones, para que las raíces puedan encontrar fácilmente su camino. 70


Después de plantar los arbolitos y rellenarles sus cepas, los regamos muy bien, y en seguida colocamos en torno a cada uno de ellos estacas de madera que los protegerán du­ rante su crecimiento. VOCABULARIO

cepa— hoyo que se cava para plantar un árbol. viveros — terreno donde se cultivan plantas que des­ pués se llevarán a otros lugares. engalanarán — adornarán. lustrosas — brillantes. mullida. — suave, blanda.

71


VIDA R E T I R A D A (Fragmento)

Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto que con la primavera, de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el truto cierto,

El aire el huerto orea y ofrece mil olores al sentido, los 谩rboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido. Fray Luis de Le贸n


(DRAMA

MINÜSCULO)

P E R S O N A J E S : La Tierra - E l Árbol - El Campesino Un P a j a r i t o — Un C o n e j o

(Antes de principiar la representación se habrá dispuesto, extendido por enfrente del árbol, un papel o cartón, pintado de color café obscuro, donde se ocultará el niño que ha de personificar a la Tierra, El traje de ésta será obscuro también.) /^^>

S e l e v a n t a el telón. (El Conejo está sentado a la sombra del árbol; el Pajarito se acerca caminando a saltitos.) El Pajarito:

Amigo conejo, ¡muy buenos días! ¡Hoy por la mañana no te vi! 73


Salí un poco tarde. No dormí bien, pensando en tu personita. ¡Ah, sí! Te asustó el vendaval que soplaba anoche y el ruido que hacían las hojas. ¿No es cierto? Sí; ese ruido hace pensar en el agua que cae. Creí que tu nido se vendría al suelo y que tus polluelos . . . No; no temas. Mira qué alto y lleno de vigor es el árbol donde puse mi nido. Cuando el viento sopla con fuerza . . . uuuuh . . . uuuuh . . . uuuuh . . . el árbol apenas si se estremece y protege así mi nido. Y o lo amo. Yo también lo quiero. (El niño que personifica al conejo da saltitos semejantes a los de los conejos.) Después de corretear aquí y allá buscando hierba fresca, siempre vengo a descansar a la sombra del árbol. ¡Qué bueno y hermoso es! (Parando las orejas.) Oigo pisadas. ¡Me voy! (Corre a esconderse.) ¡A volar! (También

se va.)

(Trae un hacha en la mano. Se detiene frente al árbol.) Necesito algunos centavos . . . Cortaré este árbol y venderé la leña en el pueblo. (Levanta el hacha como para descargar un golpe formidable.)


La T i e r r a ;

(Rompe el cartón que la esconde, y, levan¬ tándose rápidamente, grita:) ¡Detente!

El Campesino: (Retrocede asustado; suelta el hacha.) ¡Ah! ¿Qui . . . qui . . . quién eres? ¡Perdóname! No levanté el hacha contra ti. No te había visto. Es que voy a cortar el árbol. La Tierra:

J l¿

Soy la Tierra, la Madre de todo lo que vive. Tuyo es este campo, ¿verdad? (Señalando hacia el campo con un ademán.)

K}

El La

El La

El

¿Te gusta verlo cuando las plantas que sembraste muestran ya los frutos? C a m p e s i n o : Nada me gusta más en la vida. Tierra: Pues óyeme. Si corlas este árbol y los otros, como has hecho con todos aquéllos (hace un amplio ademán, como si señalara innumerables árboles), llegará el día en que las semillas que deposites en mi no germinen. A la tierra de tu campo, seca, estéril, se la llevará el viento C a m p e s i n o : ¿Se la llevará? ¿Por qué? Tierra: Porque son los árboles quienes llaman a la lluvia, y sus raíces forman el tejido que detiene la buena tierra, la vegetal. Si aquí no quedan árboles, por falta de lluvia y de buena tierra, no germinarán tus semillas. Campesino: ¿ Y entonces yo? 75


La Tierra:

¿Tú? Morirás, por haber dado muerte a los árboles. (La Tierra se sienta junto al árbol, ocupando el menor lugar posible, y se queda quieta.)

E l C a m p e s i n o : (Recoge el hacha. Retrocede gritando:) ¡No los cortaré más! ¡No quiero morir! TELÓN


LA TIERRA Bajo la tierra viven las raíces: las grandes raíces de los árboles, las débiles raíces de las hierbas» En la tierra está el extenso reino de los minerales. Hay minerales blandos, como el yeso; minerales muy duros, como el diamante. Hay minerales que se esconden en la roca, como la plata, el oro, el hierro. Hay minerales que forman ríos, como el agua: agua subterránea, pura y clara, que no ha sido tocada ni por la luz del sol. Hay minerales que forman, bajo la tierra, quietos lagos de color obscuro, como el petróleo. Sobre la tierra hay montañas muy altas, bosques, desiertos sin plantas ni agua, y llanuras cubiertas de vegetación, húmedas de arroyos y ríos. Sobre la tierra viven los animales: animales salvajes, animales domésticos; animales enormes; animales muy pequeños. Sobre la tierra viven los hombres, que son, aunque no siempre, los amos de cuanto en ella existe. VOCABULARIO

extenso amos

muy grande, dueños. 77


LA RAÍZ DEL ROSAL Un día se encontraron —bajo tierra— un hilo de agua y una raíz de rosal, y se pusie­ ron a platicar. "Vecina raíz —dijo el hilo de agua—, nunca vieron mis ojos nada tan feo como tú." La raíz, humilde, respondió: "Verdad, hermano hilo de agua, que debo de parecer fea a tus ojos. El contacto con la tierra me ha dado este color pardo, y el mu­ cho trabajo me ha deformado como se de­ forman los brazos del obrero.


" Y o también soy una obrera; trabajo para la parte de mi cuerpo que mira al sol. Es a ella a quien envío el líquido que me das para mantenerla fresca. Cuando tú te apartas, voy a buscar alimento en otra dirección. "Hermano hilo de agua, cuando salgas al sol, busca la planta que soy sobre la tierra." Y cuentan que cuando el hilo de agua salió a la luz con­ vertido en arroyo, quedó mudo de admiración al contem­ plar, en el mismo lugar en que estaba la .raíz, una rosa be­ llísima, y prometió no volver a burlarse de las cosas feas, porque, a veces, son principio de algo bello.

Gabriela

Mistral 79


RECUERDO He venido por la senda con un ramito de rosas del campo. Tras la montaña nacía la luna roja; la suave brisa del río daba frescura a la sombra; un sapo triste cantaba en su flauta melodiosa; sobre la colina había una estrella melancólica. He venido por la senda con un ramito de rosas.

Juan

80

Ramón

Jiménez


LOS A B U E L I T O S Los abuelitos han venido a México. Pasarán varios días en nuestra casa, y esto nos alegra. Mi abuelo es un ranchero alto, de mirada inteligente. Tiene las manos ásperas. Al saludarme estrechó mi mano con tal fuerza, que la retiré vivamente. El rompió a reír con risa alegre. Mi abuelita es seria; sólo sus ojos se sonríen cuando nos miran. Nos habla con suavidad; se ve que nos quiere. De pie junto al abuelo, parece buscar la sombra de él para protegerse. Yo sé que es muy buena. ¡Papá me ha contado tantas cosas de ella! Dice papá que los abuelitos han trabajado toda su vida, y sufrido mucho; sin embargo, no son gente triste ni enferma. 81


La vida en el campo los ha hecho sanos y enérgicos. El abuelito nos trajo de Oaxaca algunos regalos. A mamá le dio un juego de loza para desayuno. ¡Qué bonito es! Puestas sobre la mesa, las jarras y tazas atraen la mirada por lo alegre y brillante de los colores: rojo, amarillo, verde, azul. Es un regalo hermoso; mamá está encantada con él. Para nosotros el abuelo trajo silbatos de barro que figuran animales; pájaros tejidos con palma de colores y adornados con plumas rojas y azules, y una campanita de barro negro, con sonido casi metálico, que parece que canta cuando suena. Para Carmela son los pájaros y la campana. Martín y yo nos hemos repartido los silbatos. La casa se llena de silbidos agudos y nota^ claras: íli . . • fli . . . tin , . . tin . . . tin . . .

82


E L BOSQUE DE CHAPULTEPEC Ir al Bosque de Chapultepec es una de mis mayores alegrías. ¡Qué fresco y silencioso está siempre! Siguiendo los camimtos que lo cruzan en todas direcciones, encontramos, entre espesos grupos de árboles, prados florecidos o campos cubiertos de césped, donde es grato tenderse a tomar el sol. El domingo fuimos con los abuelitos. Mi abuelo admiraba el castillo, situado en lo alto del cerro, y se detenía a contemplar los ahuehuetes que aún quedan. Según cuenta la leyenda, fueron plantados por orden del emperador azteca Moctezuma La abuelita se deleitaba contemplando el lago; los gansos, 83


los cisnes. Seguía con los ojos los botes tripulados por muchachas y muchachos que reían y cantaban. Caminando, caminando, llegamos a un campo de juegos. Allí hay columpios, sube-y-bajas, toboganes. Carmela, Martín y yo jugamos un buen rato y después llevamos a los abuelitos a pasear en el ferrocarril infantil. Este ferrocarril tiene una maquinita diminuta y tres vagoncitos de techos bajos, pues son para niños; pero también las personas mayores pueden pasear en ellos. Corre el tren por una vía muy estrecha y la locomotora va silbando como si fuese de verdad. VOCABULARIO

florecidos grato deleitaba toboganes

84

— que están cubiertos de flores. — agradable— gozaba. — resbaladillas.


E L P A R Q U E ZOOLÓGICO Al bajar del ferrocarril, Carmela dijo: —Ven, abuelita; vamos a ver el lobo. ¡Es igual al de Caperucita! Los abuelitos rieron y siguieron a Carmela. Entramos en el Parque Zoológico. El Parque Zoológico de Chapultepec ocupa un campo extenso, rodeado de tela de alambre. Anchas calzadas permiten transitar cómodamente por él. Los animales viven en grandes jaulas de hierro o en cuevas artificiales.

Vimos los venados, los coyotes, la cebra. Ésta nos admiró por lo extraño de su piel, rayada de negro y blanco. Hay guacamayas, periquitos, garzas. Al verlos exclamó Martín: — ¡ Y a los conozco! ¡Y los he visto libres, no encerrados en jaulas! 85


Pero cuando llegamos a donde están el tigre y los leones, cuando vio los osos pardos y los osos blancos, unos y otros de pie sobre las piedras de sus cuevas, se quedó con la boca abierta. A los abuelitos les divirtieron muchos los elefantes, que tomaban agua con la trompa y, para refrescarse, se la echaban en el lomo; contemplaron el avestruz y la llama, que tienen largo el cuello y pequeña la cabeza, y son de aire reposado. Regresamos a casa satisfechos . . . ¡Cuántas cosas admira uno en el Bosque de Chapultepec!

VOCABULARIO

parque zoológico — lugar donde podemos ver animales vivos de diversas regiones del mundo. transitar — andar. artificiales — hechas por los hombres.

86


LAS ARDILLAS Las ardillas figuran entre los animales más graciosos que conozco. Tienen los ojos negros y vivos, el cuerpo fino, cu­ bierto de suave pelo leonado o gris, y la cola hermosa, y móvil. Tan interesantes como su aspecto son sus costumbres. Las ardillas viven en los bosques de pinos. Se alimentan principalmente con las semillas de estos árboles. A medida que se acerca el invierno, el trabajo de las ar­ dillas aumenta. Todo el día saltan, suben y bajan; mas en sus ires y venires nada les resulta inútil. Así acarrean ramitas, hojas secas y musgo para hacer caliente su madriguera. Almacenan nueces, semillas, granos. 87


Tienen las ardillas costumbre de esconder, una vez que han satisfecho su hambre, todo el alimento que encuentran. Para esto hacen en el suelo agujeritos donde depositan las provisiones, y luego los cubren con tierra, apisonándola rápidamente con las patitas. También utilizan como despensa los agujeros que hay en los troncos de los árboles añosos. Cuando llega el frío del invierno y en el bosque no es fácil encontrar alimentos, las ardillas no sufren, pues tienen suficientes provisiones y recuerdan el sitio en que las han guardado.

VOCABULARIO

provisiones apisonándolo despensa añosos

88

— alimentos. — apretándola. — lugar donde se guardan los alimentos. — que tienen muchos años.


EL CUENTO DE ABUELITA

PATITAS BLANCAS I

—Hija mía —dijo la oveja madre a su ovejita—, voy a salir, no me tardo; pero mientras estoy fuera de casa, ten cuidado de no abrir la puerta sino a los amigos. Recuerda que el lobo ronda por estos contornos; pudiera venir . . . Cuídate mucho. Y a sabes que la palabra convenida para abrir a los conocidos es ésta: "Miel de Obispo". Cada vez que toquen la puerta, pregunta quién es, y si no responden "Miel de Obispo", no abras.


—Está bien, mamá —dijo, obediente, la ovejita. Y la madre se fue, tras de cerrar con llave la puerta. II

E l lobo^ malo y cruel, espiaba. Corriendo, vino hacia la casa tan pronto como la oveja madre se alejó. —Tan, tan, tan . . . Sus patas golpeaban sobre la puerta. La ovejita, prudente, preguntó desde adentro: —¿Quién es? E l lo\)o, endulzando la voz, contestó con acento suave: —"Miel de Obispo". Pero la ovejita, que, como ya se ha dicho, era muy prudente, quiso cerciorarse: —Mete por el portillo una de tus patitas, y si son blancas como las de las ovejas nuestras hermanas, te abriré. 90


El lobo, que ya se relamía pensando en lo sabrosa que estaría la carne de la ovejita, respondió muy corrido: —;Patitas blancas? . . . Las mías son amarillas . . . Adiós.

La ovejita quedó muy asustada. Cuando la madre volvió y supo el suceso, abrazó a la ovejita y le dijo: — L a prudencia es una de las más hermosas cualidades. Consérvala siempre, pues a ella debes hoy la vida. María

Enriqueta

VOCABULARIO

cerciorarse — asegurarse de la verdad. muy corrido — muy avergonzado. 91


LAS MUÑECAS Mi abuelita ha hecho a Carmela una muñeca y un muñeco de trapo. Los ojos, la nariz, la boca y las orejas están bordados con seda, y el cabello simulado con estambre negro. Carmela tiene otras muñecas. A las niñas les gustan mucho las muñecas. Carmela invita a sus amigas a jugar a "la casita". Trae sus juguetes: trastos, muebles y todas sus muñecas, hasta las más feas. Algunas no tienen cabellera o carecen de un brazo; a Lulú le falta la nariz desde el día en que se cayó de la ventana al patio. A veces se la hacemos con cera de Campeche o migajón, pero se le desprende. Hay una negrita, con el cabello pasudo, la boca muy roja y los ojos grandes. Cuando la compraron traía en las orejas hermosas arracadas doradas.

92


Carmela suele cambiarle los aretes por otros que compra en el mercado. Entre las más bonitas está una muñeca que mi tía Luz regaló a Carmela en un cumpleaños. Tiene muchos vestiditos, que con ella se guardan en una gran caja. A Carmela le gusta mucho. Le puede cambiar de ropa que no necesita coser. Abuelita quiere que Carmela sepa de costura. Cuando sea mayor —dice— tendrá que coser, y, para que vaya aprendiendo, la llama a que la ayude a cortar, hacer o remendar la ropa de la muñequita de trapo.

VOCABULARIO

simulado — que no es verdadero. carecen — no tienen. pasudo — muy crespo.

93


LOS Ó R G A N O S D E L O S S E N T I D O S Cuando están más entretenidas cosiendo, llega Rosa, la amiga de Carmela, juega con el muñeco, lo sienta, lo hace bailar, lo examina atentamente. El muñeco tiene overol azul y camisa blanca con rayitas cafés. Le hicieron la camisa con el retazo que sobró de la mía. Yo también tengo puestos un overol azul y una camisa blanca con rayitas cafés. Rosa ríe y dice: — ¡Mira, Carmela; este muñeco es Pedrito, tu hermano! Lleva ropa igual. Estos son sus ojos, ésta su nariz. ¡Mírale 94


la boca y las orejas! ¡Sus manos, de dedos juntos! ¡Te va a saludar! Carmela no sabe qué decir. Calla un momento, luego responde: —¡No importa que tengan trajes iguales! Los ojos del muñeco no ven; a él, la nariz no le sirve para oler; no tiene lengua para conocer el sabor de las cosas. Esas manos de trapo no sienten el calor ni el frío. ¿Cómo crees que un muñeco sea ig.uai a Pedrito? La abuelita la interrumpe, diciendo: —Tampoco Pedrito oye con las orejas. Oye con los oídos. Las orejas sólo ayudan a oír. Vean a Manuela; tiene sus dos orejas y no oye, porque se ha enfermado de ios oídos.


QUIÉNES NOS A Y U D A N A T R A B A J A R Los órganos de los sentidos son nuestros mejores auxi­ liares. Ellos nos ayudan a trabajar. Debes aprender a cuidarlos; así te servirán mejor. Para que tus ojos no enfermen necesitas leer y trabajar con buena luz. La posición propia para leer es aquella que te permite recibir la luz por encima de los hombros. Si algo se te introduce en un ojo, no te lo frotes; las lá­ grimas lo lavarán. Si esto no basta, pide ayuda para que alguna persona, con todo cuidado, haga salir el polvo o la basurita que te molesten. Los oídos oyen mejor cuando están limpios. Aséatelos con una tela suave y limpia que te cubra la punta de un dedo. No introduzcas en ellos nada; si te dan dolor o comezón, avisa a tu mamá; no trates de curarte solo.

VOCABULARIO

auxiliares — ayudantes. propia -—debida, adecuada. introduce —mete. 96


OTROS S E R V I D O R E S La boca y la nariz son, asimismo, ayudantes nuestros. También ellos necesitan cuidado; sobre todo, limpieza. ¿Cómo puedes asearte la boca? Con un cepillo y un dentífrico, que utilizarás para lavarte los dientes. Debes mantener la boca cerrada, pues si la llevas abierta entrará polvo en ella. No te metas en la boca nada, salvo alimentos y bebidas. Algunos niños llevan a ella lápices, juguetes, monedas; pero tú no eres un niño de tan feos modales. Todos los días debes limpiarte la nariz; utiliza para ello un pañuelo que no esté sucio. Nunca uses el pañuelo de otros niños ni permitas que nadie use el tuyo. No te introduzcas nada en la nariz. En ella tienes una gran amiga, pues te sirve para respirar y, además, para distinguir, por el olor, muchas cosas.

VOCABULARIO.^

y?

asimismo dentífrico salvo modales introduzcas II Lect — 4

— — — — —

también. pasta especial para lavarse los dientes. con excepción de. maneras, costumbres. metas. 97


LAS COMPRAS Abuelito ha terminado sus compras y pronto volverá al ran­ cho. Le pregunté qué había com­ prado, y él, pacientemente, me > respondió: —Hijito, la mayor parte del dinero que tenía la gasté en un camioncito de carga muy usado, pero con buen motor. Allá en el campo nos servirá mucho. También he comprado herramientas y semillas; pero todavía nos hará falta algo más, porque los hombres del campo necesitamos multitud de cosas que sólo se encuen­ tran en la ciudad. Si queremos una lámpara, un reloj, una escopeta, a la ciudad tenemos que pedirlos. En la ciudad se encuentran las grandes fábricas de hila­ dos donde se producen la manta, los percales, las cambayas y toda suerte de telas. En ella hay muchos talleres donde multitud de obreros confeccionan la ropa que los vendedores ambulantes llevan hasta los ranchos más remotos. En la ciudad se fabrican zapatos, herramientas, maqui­ naria y todas las cosas que utilizamos para que nuestra vida y nuestro trabajo sean más cómodos o fáciles. Cuando los campesinos estamos enfermos, necesitamos 98


medicinas que sólo en la ciudad se preparan; .y si sentimos deseos de saber más, de estudiar, a la ciudad tenemos que pedir periódicos y libros. Con su actividad constante, los obreros de las ciudades producen todas esas cosas en las fábricas, talleres y labo­ ratorios. VOCABULARIO

toda suerte confeccionan ambulantes remotos elaboran

— — — — —

toda clase, cortan y cosen la ropa. que van de un lugar a otro. distantes. fabrican.

99


1

E L P R I M E R O DE M A Y O Este es el "DĂ­a de los Trabajadores". Las fĂĄbricas y los talleres no han abierto sus puertas. Las escuelas estĂĄn cerradas. En sus hogares, los obreros se preparan para asistir al desfile. 100


Pronto los veremos marchar ordenadamente, llevando sus carteles y músicas por las calles de la ciudad. Y no sólo desfilarán nuestros obreros por nuestras calles; los de otros lugares de nuestro país, y los de lejanas ciudades del mundo, pasarán hoy también bajo sus banderas. Hace muchos años, los patrones de las fábricas podían obligar a los trabajadores a laborar hasta dieciséis horas diariamente. Imagina a tu padre entrando al trabajo a las cinco de la mañana y saliendo de allí a las siete de la noche. ¿Comprendes lo duro de esa tarea, lo tremendo de esa fatiga? 9

Un día, el l de mayo de 1 8 8 6 , un grupo de obreros de Chicago, ciudad de los Estados Unidos del Norte, se rebeló contra los patrones pidiendo mejores condiciones de trabajo. Los jefes de aquellos obreros fueron perseguidos por la policía, encarcelados y condenados a muerte. Pero después de lucha larga y cruel, los obreros obtuvieron lo que reclamaban: "Mejores salarios" y "ocho horas de jornada al día". Desde entonces, poco a poco, los obreros del mundo empezaron a disfrutar de las ventajas que habían conquistado sus compañeros de Chicago, y por eso, cada año, el l de mayo celebran su triunfo. 9

9

El l de mayo, "Día del Trabajo",, debe ser, igualmente, festejado por los niños. Piensen que los obreros fabrican todas las cosas útiles, y, además, que casi todos los niños son -hijos de trabajadores. 101


Muchos de tus compañeros de escuela, cuando sean hombres, trabajarán en fábricas y talleres. Quizá tú mismo llegues a ser algún día un obrero útil.

VOCABULARIO

tremendo rebeló cruel salario jornada quizá

— — — — — —

enorme, horrible. se negó a obedecer. inhumano, brutal. sueldo. horas de trabajo por día puede ser.

logradas — alcanzadas.


.

OCUPACIONES

Los obreros trabajan en las fábricas. Los ferrocarrileros manejan los ferrocarriles, y los choferes conducen automóviles y camiones. Los mineros trabajan bajo tierra extrayendo de las minas los minerales. Los aviadores guían los aeroplanos que vuelan entre las nubes. Los médicos estudian mucho para conocer el cuerpo humano y saber por qué enferma. Así pueden devolvernos la salud cuando la hemos perdido. Los trabajos que hacen los arquitectos y los ingenieros son muchos y muy útiles. Tú sabes cómo los arquitectos y los ingenieros dirigen juntos la construcción de casas, escuelas, hospitales, fábricas, y que los ingenieros trazan y construyen las carreteras. Hay muchas otras profesiones: las de los artistas, las de los sabios, las de los escritores, las de los maestros. Los maestros y las maestras llegan, jóvenes, a enseñar en la escuela, y año tras año instruyen y educan a los alumnos que tienen frente a sí., Eso hacen y siguen haciendo con muchos niños. Cuando se han vuelto ancianos y ya no trabajan, ocupan sus días en añorar sus labores, la alegría de las horas de recreo, los nombres de los niños buenos; pero, sobre todo, echan de menos a sus niños, a sus niñas. A veces creen oír la campana de la escuela que los llama al trabajo y se entristecen al pensar que ya no suena para ellos. 103


LOS C A M P E S I N O S Los obreros que trabajan en las fábricas de la ciudad no son los únicos que contribuyen a facilitarnos la vida. Una importantísima parte de nuestro bienestar depende de los campesinos. Escuchando las conversaciones del abuelito he compren­ dido cuan duro es el trabajo de los hombres del campo y cuántos productos de la tierra aprovechamos. Abuelito me ha explicado la transformación que sufren algunos de esos productos. 104


Por ejemplo: él siembra en su rancho caña de azúcar, y cuando la caña está madura la cortan y la llevan al ingenio, donde el jugo se transforma en azúcar. El azúcar se lleva a la ciudad y allí se utiliza para fabricar conservas de frutas, caramelos y otras golosinas, y para endulzar galletas, pasteles, chocolates, bebidas refrescantes y algunos medicamentos. Mucho del pan que todos consumimos tiene también azúcar. El azúcar, alimento valioso, no debe faltar en nuestras comidas. Los campesinos cultivan el trigo y, al cosecharlo, lo venden a las fábricas de harina, llamadas molinos. De la harina de trigo se hacen el pan, las galletas, las pastas para sopa. Entre estas últimas figuran los ñdeos, los macarrones, los tallarines v otras. Hay obradores especiales para fabricar las pastas de harina. Lo mismo que el azúcar y el trigo, se industrializa el algodón. En los algodonales, los campesinos recogen los capullos del algodón. En las fábricas, el algodón se transforma, principalmente, en telas para los vestidos. Los campesinos cuidan de los animales útiles: vacas, bueyes, caballos, muías, asnos, borregos, cerdos, gallinas. A muchos de estos animales los 105


aprovechamos en nuestra alimentación; además, obtenemos de ellos otros materiales, como pieles, pelo, lana, pluma, que los obreros, con sus máquinas o sus manos, utilizan y transforman. Mi abuelito, que me explicó cuántas cosas de las que fabrican los obreros necesitan quienes viven en el campo, también me ha enseñado cómo los obreros se benefician con el trabajo de los campesinos.

VOCABULARIO

contribuyen — ayudan. transformación — cambio, ingenio — fábrica donde se muele la caña y se hace el azúcar. lo cosechan — lo recogen. valioso — que vale mucho. obradores,— lugares donde se hacen ciertas labores o donde se producen ciertos artículos. industrializar — transformar en artículos útiles.

106


LA B A N D E R A El lunes de cada semana hacemos en la escuela una fiesta sencilla para saludar a la bandera. Los alumnos formamos filas en el patio; el director ordena con voz grave: "¡Firmes!", y el abanderado llega con la bandera al aire. Todos la saludamos. En seguida, un profesor nos habla de lo que significa nuestra enseña nacional, de su historia y de las luchas que el pueblo mexicano ha sostenido para honrarla. Esta semana el profesor nos explicó cómo podemos los niños honrar a la bandera. 107


Dijo que en todo el mundo los hombres han construido casas para vivir, muchas casas, algunas espléndidas, otras humildes: pero que cada niño quiere con todo el corazón una sola casa: aquella en que vive con sus padres y sus, hermanitos. La casa nuestra, la que amamos sobre todas las otras, se halla en tierra mexicana, y la República Mexicana es como una casa muy grande donde vivimos todos los mexicanos. Para que recordemos siempre nuestra casa, la tierra en que esa casa se levanta y la gente a quien queremos, está la Bandera Nacional. La Bandera Nacional representa a la Patria Mexicana. Así como un niño que siente cariño por su casa, cuida ésta y se esfuerza porque esté limpia y ordenada, así también puede manifestar su amor a la Patria y a la Bandera, siendo trabajador, ordenado y limpio. Cuando el buen niño encuentra en la calle a su padre o a su madre, los saluda con alegría. Igual cosa debe hacer siempre que frente a él pase la Bandera. Después de la plática del profesor, escuchamos algunos coros y recitaciones, y al final cantamos el Himno Nacional ¡Con cuánto entusiasmo lo cantaba Martín! El lo había aprendido en su pueblo. Todos los niños de los pueblos y ciudades de México cantan en su escuela el Himno Nacional.


HIMNO N A C I O N A L M E X I C A N O (Fragmentos) CORO

Mexicanos, al grito de guerra el acero aprestad y el bridón, y retiemble en sus centros la Tierra al sonoro rugir del cañón. I

Ciña ¡oh Patria! tus sienes de oliva de la paz el arcángel divino, que en el cielo tu eterno destino por el dedo de Dios se escribió. Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio.


Mexicanos, al grito de guerra el acero aprestad y el bridón, y retiemble en sus centros la Tierra al sonoro rugir del cañón. III

Como al golpe del rayo la encina se derrumba hasta el hondo torrente, la discordia vencida, impotente, a los pies del arcángel cayó. Ya no más de tus hijos la sangre se derrame en contienda de hermanos, sólo encuentre el acero en tus manos quien tu nombre sagrado insultó. no


¡Patria! ¡Patria! Tus hijos te juran exhalar en tus aras su aliento, si el clarín con su bélico acento los convoca a lidiar con valor. Para ti las guirnaldas de oliva! Un recuerdo para ellos de gloria! Un laurel para ti de victoria! Un sepulcro para ellos de honor!

/

VOCABULARIO

acero aprestad bridón ciña oliva osare profanar exhalar guirnaldas

espada, preparad, caballo brioso, rodee. hoja del árbol que produce aceitunas, atreviere. tratar sin respeto las cosas que deben respetarse. lanzar. coronas abiertas, de hojas y flores. 1 1 1


LA BANDERA Bandera mía bella bandera, te doy mi vida, mi vida entera. Hoy que soy niño, desde la escuela, lleno de orgullo, mi canto suena. ¡Canto la imagen, clara y eterna, que sola surge de ti, bandera! anto la vida, útil y buena, de tantos hombres que en esta tierra por ti trabajan, piensan y sueñan Canto la sangre noble, perfecta: la de los héroes que con tus lides tú nos recuerdas. ¡Bandera mía, alma bandera, tuya es mi vida, mi vida entera! P. G. C.

r L12


E L AHORRO El sábado mamá fue de compras y me llevó consigo. Antes de salir de casa le pedí permiso para romper mi alcancía. Era un cochinito muy gordo; ya estaba lleno. Lo puse en la mesa de la cocina y con un martillo le di un golpe en el lomo. El cochinito se rompió; de él salieron todas las monedas que durante varios meses había yo venido guardando. ¡Qué gusto me dio ver toda mi riqueza! Había monedas de cinco centavos, de diez, de veinte; las de veinticinco no eran pocas, y las de cincuenta centavos, que mi tía me da cada vez que nos visita, se destacaban, por su tamaño, entre las demás. 113


Carmela me ayudó a ponerlas ordenadamente en pilas de un peso. Después contamos: uno . . . dos . . . tres . . . cuatro . . . Si algún día puedo hacer una alcancía grande, grande, ¿cuántos montones de a peso se formarán? Me alcanzará para comprar muchas cosas a mamá, a Carmela y a todos los de casa. Por el camino iba yo muy contento, pues llevaba en el bolsillo del pantalón dinero para comprar cosas. Al pasar por " L a Sorpresa" nos detuvimos frente al aparador. Los cochecitos, camiones, tanques, ametralladoras, boliches, casi no dejaban lugar para las muñecas, las cajas con juegos de té y trastos de cocina, aunque sí para las pelotas, las bolsas con canicas de todos colores y para otros juguetes. Entramos. Pregunté el precio de una caja con seis aviones pequeños —plateados, rojos y azules—, que siempre había deseado. No costaba mucho. Pude adquirirla. Más adelante compré un monedero para mamá, pues el de ella estaba ya muy usado. De la pastelería llevamos pastelillos de crema para todos. Al volver a casa sólo me quedaban sesenta centavos. Con ellos compré otra alcancía.

VOCABULARIO

consigo

— con ella.


LA L L U V I A La mañana fue muy calurosa. Al volver de la escuela por las calles inundadas de sol y sin la más pequeña sombra, pensaba yo en un vaso de agua clara y fría, muy fría, que apagara mi sed. Después de la comida, mamá me permitió ir a casa de Rosa y Luis: nos habían invitado a visitarlos para que viéramos los conejitos que compraron el domingo. — V a a llover. Lleven mi sombrilla —elijo mamá. —Tu sombrilla es chica —respondió Carmela— y no alus


canza para los tres. ¿Quieres que mejor llevemos el paraguas del abuelito? El paraguas del abuelito es muy grande. ¡Qué bien nos cubre cuando llueve! Vimos los conejitos de Luis. Dos son blancos; gris el otro. Los dejamos salir de la conejera y pasamos buen rato observándolos. Luego nos pusimos a jugar. Al atardecer, grandes nubes negras velaron el cielo y un vientecillo súbito vino a agitar las hojas de los árboles. Martín nos dijo: — Oigan a los pájaros llamando al agua. ¡Vamonos antes que llueva! Nos despedimos de nuestros amigos y nos dirigimos a casa. A mitad del camino nos alcanzó la lluvia. Gotas gruesas empezaron a caer. Eran pocas, pero aumentaron rápidamente. Chocaban contra los techos y las paredes de las casas, y contra el pavimento de la calle, haciendo mucho ruido. Tratábamos de correr, pero nos lo impedía el paraguas, del que no queríamos desampararnos. De pronto, Carmelita pisó un charco y nos mojó; Martín, 116


para no hacer lo mismo, se apartó de nosotros llevándose el paraguas. ¡Cómo nos reímos! Cuando llegamos a casa nos secamos. Luego, con la cara apoyada a los vidrios de la ventana, estuvimos viendo llover hasta que Martín nos dijo: —Hagamos unos barquitos de papel para echarlos en aquellos arroyitos tan ligeros.que están formándose. Los hicimos; y cuando la lluvia se calmó un poco, Martín los puso en la calle para que el agua que corría se los llevara.

inundadas

de sol — llenas de sol. velaron — cubrieron, ocultaron. súbito — repentino, que no se espera.

117


HISTORIA DEL AGUA CLARA Agüita abajo, saltando, se va la piedrita negra. (Manita de colegial la convirtió en maromera.) De un lado a otro del agua ve la piedrita la hierba, y al verla esbelta y pulida se acuerda de que ella es fea: ¡ A y , tengo la cara sucia! ¡Ay, tengo la cara negra! A y , ¡qué dirá agüita clara de que en su casa me meta . . .! r

118

95


Agüita clara se ríe con su carcajada fresca: "No seas boba, piedrita . . . ¿Por qué me tienes vergüenza? ¿Porque eres dura y opaca y yo diáfana y ligera, transparente como el día, y tú como noche densa? ¡Qué importa ser noche o día. qué importa, piedrita negra! ¡El día enciende los ojos; pero . . . en la noche se sueña! Y blanco y negro es lo mismo para el que pinta las piedras, para el que ajusta los mares, para el que mece la tierra." Yo escuché la voz del agua, y al oírla me dio pena, porque los hermanos hombres no tienen el alma buena, clara, como el agua clara que a todos los seres besa . . , Catalina

Recavarren

de Zizold

VOCABULARIO

esbelta y pulida opaca diáfana densa

— — — —

alta y lustrosa, sin brillo, que no deja pasar la NI clara, que deja pasar la luz. muy obscura, compacta, apretada. 119


EL AGUA En mi libro hay una recitación que dice: La lluvia viene de la nube; la nube es de agua que sube . . .

Y eso es cierto. El sol calienta el mar, los ríos, los lagos y las fuentes, los charcos que se forman en las calles. El calor convierte en vapor una parte del agua. El vapor sube al cielo y forma las nubes. Cuando allá arriba sopla un viento frío, el vapor se con­ vierte en agua y vuelve a bajar a la tierra en forma de lluvia. Todos los seres vivimos porque en la tierra hay agua. El agua calma nuestra sed. 120


Un hombre puede vivir varios días sin comer si bebe agua. El agua le conserva la vida. El agua nos da la salud; sin ella no podríamos asear nuestro cuerpo, nuestra ropa, nuestro hogar. Todos hemos visto a los animales domésticos beber el agua indispensable para su vida, y sabemos cómo los animales salvajes, por la noche, llegan silenciosamente a los ríos y abrevan allí. Si tomamos un puñado de tierra y lo examinamos, sólo vemos terrones y piedrecitas, pero en ellos están escondidos los alimentos que nutren a los árboles y a las plantas. El agua disuelve esos alimentos, gracias a lo cual los vegetales pueden utilizarlos. El agua de las lluvias forma los ríos. Donde un río pasa cantando, los hombres levantan sus pueblos: saben que el agua es la gran benefactora de todos los seres vivientes. Los ríos bajan de las montañas y corren hacia el mar. Algunas veces encuentran en su camino escalones muy altos; saltándolos para bajar, forman cascadas. Los hombres conocen desde hace tiempo el secreto que les permite convertir en electricidad la fuerza con que cae el agua. VOCABULARIO

abrevar — beber agua los animales disuelve — deshace. benefactora — que hace el bien. 121


LA L Á M P A R A DE ALADINO Cuando Aladino murió, los cortesanos, para apoderarse de la Lámpara Maravillosa, registraron hasta los rincones más secretos del palacio de aquel rey. Todo fue inútil. La Lámpara Maravillosa, a la que estaba sometido el Genio Poderoso, había desaparecido. .

Por las calles y plazas de las viejas ciudades de China la gente murmuraba: " ¡ L a Lámpara Maravillosa no parece! ¡Feliz quien logre descubrirla!" Y al recordar que Aladino, llevado por aquel genio, podía viajar sin caballos ni bajeles, y que manos invisibles 122


trabajaban para él fabricando lo que necesitaba, muchos hombres se dedicaron a buscarla. Pasó el tiempo. Todos creyeron que la Lámpara Maravillosa se había perdido para siempre, y la olvidaron. Mas sucedió también que, en libros vetustos, se leía esta historia maravillosa: "Hubo una vez un Genio Poderoso capaz de dar descanso a los hombres mientras él trabajaba para ellos, capaz de iluminar las noches haciendo arder soles diminutos . . Leían aquello algunos sabios y se quedaban pensativos. —Puede suceder que la Lámpara Maravillosa no se halle nunca —decían—, o que jamás haya existido; pero nosotros encontraremos algo que ayude a los hombres tanto como pudo haberlo hecho el genio esclavo de la lámpara. Y durante muchos años los sabios buscaron, estudiaron, trabajaron, hasta dar, por fin, con el Genio Poderoso. 123


Nosotros le damos* otro nombre: lo llamamos "Elec­ tricidad". La electricidad nos permite viajar con rapidez en tranvías y ferrocarriles. La electricidad alumbra las calles y las casas tan pronto como se pone el sol. La electricidad lleva por el teléfono y la radio la voz hu­ mana, la lleva más allá de los montes, más allá de los mares. La electricidad mueve las máquinas de las fábricas, que así trabajan para nosotros. La electricidad, genio poderoso, es servidora del Hombre.

VOCABULARIO

cortesanos estaba sometido murmuraban descubrirla bajeles vetustos

- servidores del rey. estaba obligado a obedecerlo. - decían en voz baja. - encontrarla. - barcos - antiguos, viejos.


HISTORIA DE UN NIÑO POBRE Tomás tenía ocho años. Vivía con sus padres en una ciudad de pocos moradores. Muchas veces, acompañado de su madre, pasaba frente al edificio de la escuela; oía las voces de los muchachos que leían en coro; con curiosidad se asomaba por la puerta, abierta siempre. —Mamá, ¿cuándo me traes a la escuela? —preguntaba. La madre se entristecía. Tomás no iba a la escuela porque sus padres, siendo muy pobres, no podían comprarle ropa, ni libros, ni cuadernos. Tomás insistía: — Mamá, ¿cuándo me llevas a la escuela? Quiero aprender a leer. Una mañana la madre arregló a su hijo tan bien como pudo y lo llevó a la escuela. 125


Tomás se sentía gozoso. Por fin aprendería a leer, y a escribir . . . Mas su felicidad sólo duró algunas semanas. La pobreza de los padres lo obligó a no asistir a la escuela. Entonces la madre, que sabía leer, comenzó a enseñar al hijo. Aunque Tomás aprendió muy pronto, aquel fue el único estudio que haría en su infancia, porque al ver la miseria en que vivían sus padres quiso ayudarlos y buscó trabajo.

Por el pueblo de Tomás pasaba un ferrocarril. Allí le dieron ocupación. El tenía entonces catorce años. Todos los días Tomás viajaba en el tren con un gran paquete de periódicos que vendía en las estaciones. Los periódicos se le agotaban rápidamente. Quienes esperaban en las últimas estaciones no alcanzaban a comprarlos.. Tomás ahorró algún dinero, compró una prensita muy usada; se agenció tipos viejos, y así consiguió imprimir, mientras viajaba, hojas que reproducían las noticias principales de cada día. De ese modo aumentaron sus ganancias. 126


Cierta vez, esperando la llegada del tren, vio cómo el hijito del jefe de la estación atravesaba los rieles en el momento en que una locomotora se acercaba. Tomás comprendió el peligro: corrió, tomó en brazos al niño y logró salvarlo. El padre, agradecido, decidió enseñar al muchacho el manejo de los aparatos telegráficos, que funcionan mediante la electricidad. Pero Tomás no se conformó con el simple aprendizaje, quiso saber cómo estaban hechos los aparatos; qué cosa era

127


la electricidad; por qué ésta hacía que los aparatos se mo­ vieran. Todo el dinero que le daban sus padres lo invirtió To­ más en libros e instrumentos: libros que le explicaban la electricidad; instrumentos que le permitían construir apa­ ratos que él ideaba, y de esa manera acabó dedicando toda su vida a inventar aparatos que los hombres usaran para aprovechar mejor la electricidad. El fue quien inventó, entre otras cosas útiles, la lámpara eléctrica, que noche a noche encendemos en nuestra casa. El nombre completo de Tomás fue éste: Tomás Alva Edison.

128


LOS JUEGOS Las niñas juegan en el patio de mi casa. Todas forman una fila; sólo Carmela queda aparte. Anita es la primera; siguen Concha, Isabel, Rosa, Lupe y Blanca. Anita no se mueve; en torno de ella giran las otras niñas formando un caracol. Cantan alegremente:

II Lect — 5

129


Ángel de oro, fio recita del vergel que de Francia he venido por un niño portugués. Esta no porque es ésta me la por limpia

la quiero perezosa; llevo y hermosa.

Parece una rosa, parece un clavel acabado de nacer.

Cuando cantan " ésta me la llevo . . Carmela detiene a una de sus amigas, la cual sale de la fila y ase a Carmela por detrás. Desde las ramas de una higuera, Martín y yo las vemos jugar De pronto, Martín baja de un salto y me grita: — ¡A que no me alcanzas! Corro tras él. Martín pasa y vuelve a pasar entre la fila de las niñas. Ellas gritan y ríen, corren tras de nosotros. Entonces Martín dice: —Mejor juguemos todos al lobo. ¿Quieren?

VOCABULARIO

ase

130

coge.


E L LOBO

5 5

(Juego)

Martín es el lobo y corre a esconderse. Los demás formamos una ronda v cantamos Juguemos en el bosque mientras el lobo no está; si espera hasta la noche a nadie encontrará. Luego preguntamos: —Lobo, ¿estás? El lobo responde: —No; me estoy poniendo los calcetines Seguimos cantando: Juguemos en el bosque mientras el lobo no está .


Preguntamos: —Lobo, ¿estás? —No: rae estoy poniendo los pantalones. Varias veces más preguntamos al lobo si ya está listo, pero él necesita ponerse la ropa, los anteojos, el sombrero, y tarda mucho. La ronda sigue: Juguemos en el bosque mientras el lobo no está; si espera ha sta la noche a nadie encontrará. i

—Lobo, ¿estás? -Síííí . . . —responde el lobo, Todos corremos. ios. Martín ha h cogido a Rosita Ahora Rosita será el lobo. jugamos un buen rato, hasta que anochece. Mamá ha encendido la luz. Las niñas se despiden. Carmela, Martín y yo las acompañamos hasta la esquina.

132


ADIVINANZAS Al volver, nos sentamos a la puerta de la casa y pla­ ticamos. Martín nos cuenta que en su pueblo había un viejecito llamado don Julián. Por las tardes, al obscurecer, le gustaba verse rodeado de muchachos a quienes divertía con adivi­ nanzas y cuentos. Entre risas y conversaciones, dejaban co­ rrer el tiempo hasta que las mamas empezaban a llamar a sus hijos y don Julián entraba en su casa. —Les diré una adivinanza de las que aprendí con él —dice Martín—. A ver quién acierta lo que es. 133


Verde fui, negro soy, rojo seré; convertido en cenizas me veré.

^9

—;Qué fácil! —exclamamos—. Es el carbón. — S í , porque cuando es árbol está verde; con la leña hacen el carbón, que es negro; se pone rojo si lo queman, y, al fin, se convierte en cenizas. —Adivinen ésta: Agüita salada qne hasta la reina, si tiene penas, lleva en los ojos.

I

i) w

— Y a sé —digo y o — , son las lágrimas, porque son saladas, y si la reina tiene penas, también llora. A ver otra más difícil. ¿Por qué nos las propones tan fáciles? —Para que las adivinen pronto. Ahora va una difícil: Vuela sin alas, silba sin boca v no se ve ni se toca. Ni Carmela ni yo la adivinamos. Voy corriendo a buscar a mamá. La encuentro sentada en su sillita. Está cosiendo. 9

—Mamá, oye esta adivinanza y dime qué es. — E s el viento, hijito. 134


Se lo digo a Martín, y él responde que sí, y se levanta. Carmela y yo le pedimos:

135 i


E L R A M I T O BLANCO Para ti, linda hermana, arrancaré los ramos de florecillas nuevas a los almendros blancos, en un tranquilo y triste alborear de marzo. Los regaré con agua de los arroyos claros, los ataré con verdes junquillos del remanso. ¡Para ti, linda hermana, yo haré un ramito blanco!

Antonio

136

Machado


L A MONEDA PERDIDA Era la hora de salida. Mis compañeros y yo guardábamos los útiles. Algunos lo hacían tan apresuradamente, que sus cuadernos y lápices caían al suelo, y queriendo ser los primeros en terminar, fueron los últimos. Cuando estuvimos listos, la maestra nos dio orden de salir. Entonces Felipe dijo: —-Señorita, traía un peso y no lo encuentro. Mamá me encargó que comprara una medicina; con ese dinero iba a pagarla. La maestra ordenó que esperáramos y ayudó a Felipe a buscar en la mochila, entre las hojas del libro, en los cuadernos; pero fue inútil. Todos regresamos a nuestros asientos. 137


La maestra nos elijo que ayudáramos a Felipe a buscar su dinero. Revisamos las mochilas, los mesabancos, el piso. Alguien observó: —Pienso que Felipe no trajo ese dinero. Protestó Felipe. Traía la moneda —-dijo— en el bolsillo del pantalón; ya en clase, la había guardado en la mochila. De eso estaba seguro. Carlos refirió cómo había visto a Vicente cuando daba una moneda al primo suyo (el de Vicente) que estudia en cuarto año. —He ido a buscarlo —agregaba—>pero ya había salido. Carlos suponía que Vicente había tomado el dinero, y algunos compañeros empezaban a creerle y a murmurar con él. Vicente, muy pálido, lloraba explicando que había dado a su primo una rondana que encontró en la calle. 1


LA BIBLIOTECA •

En la escuela queremos formar una biblioteca. Será útil a los pequeños y a los mayores. Los niños de primero y segundo año encontraremos allí libros de cuentos e historietas sencillas. Los alumnos de grupos más adelantados encontrarán libros para estudio. Los maestros nos han invitado a traer todos los libros que nuestros padres quieran obsequiar a la escuela.

Ahora tenemos ya algunos. Entre ellos abundan los buenos cuentos. Están El Gato con Botas, La Cenicienta, El Rey del Río de Oro, La Reina de las Nieves y otros tan bonitos como éstos. Hay niños que en su casa no disponen de libros, y 139


como les gusta mucho leer, se pasan todo el año releyendo los textos de la escuela. Algunos hasta se aprenden las lecciones de memoria. ¡Cómo ha de seguir esto así, habiendo tantos libros interesantes y pudiendo contribuir todos para que se compren! Nuestros maestros organizaron, a beneficio de la biblioteca, una función de cine que nos agradó mucho. Pasaron varias películas: El Negrito y el Lobo, Paisajes mexicanos, Historia del libro. En esta última vimos los libros de piedra que los hombres antiguos usaban para escribir con figuras que no se parecen a nuestras letras. También nos mostró los libros hechos en el papel que los antiguos pobladores de México fabricaban con las fibras de la corteza de algunos árboles. Claro que esos libros tampoco se parecen a los nuestros: no tienen cubiertas, ni lomo, ni hojas. Son columnas de piedra, o ladrillos de barro, o grandes hojas de papel que se guardaban dobladas, como se guardan hoy las piezas de tela. La última película fue muy divertida; se llama El gallo perezoso.

140


E L GALLO PEREZOSO Había una vez un gallo grande y otro chico. Gallo Grande quería que Gallo Chico aprendiera todo lo que deben saber los gallos. Al llegar la media noche, Gallo Grande decía a Gallo Chico: —Vamos a cantar, gallito, para anunciar que mañana hará buen día: Mientras llega el día hermoso, quiero la noche en reposo, murmuraba el gallito, y se quedaba quieto. Al amanecer, Gallo Grande explicaba: — Gallito, vuela al suelo, colócate con firmeza, bate las alas y canta: ^¡Quiquiriquí!", porque ya va a salir el sol. Batir las alas enfría y enferma al gallo en el día, rezongaba el gallito, y no cantaba. •

141


Al mediodía, Gallo Grande, viendo las nubes que se amontonaban en el cielo, aconsejaba a Gallo Chico: —Mira esas nubes; tenemos que prevenir a los hombres que esta noche lloverá. Si ha de llover, que se moje el que ande fuera de noche, decía el gallito con mucha tranquilidad. Una noche, Gallo Grande, alarmado, dijo: — L a zorra anda por aquí; tenemos que asustarla. Canta fuerte, Gallo Chico: ";Cocó cocoricó! ¡Coco cocoricó!"

142


Y Gallo Grande cantó tan fuerte, que despertaron las gallinas, ladraron los perros y la zorra salió corriendo. — Y tú —preguntó entonces a Gallo Chico—, ¿no tienes que ayudarme a cuidar el gallinero? Gallo Chico, sin responder, sólo abrió un ojo, y luego lo volvió a cerrar y se quedó inmóvil.

Gallo Grande, muy enojado, cogió al Gallo Chico por la cresta y lo echó a la calle. En la calle se quedó tirado el gallito. Cuando en el cielo brilló la primera claridad del día, la Aurora bajó al pueblo y encontró al gallito. 143


— ¡ Y a te conozco! ¡Eres muy perezoso! Como no quieres trabajar, te transformaré en un gallo de hojalata. El campanero salió de su casa para ir al trabajo y vio en el suelo un gallo de hojalata. —¡Qué bueno que encontré este gallo! —dijo—. Lo pondré en la veleta de la iglesia para que el viento lo haga girar y nos diga en qué dirección sopla. Y hablando al gallo, agregó: — ¡Alégrate! Vas a estar muy alto. Te iluminará el primer rayo del sol, y el último te pintará de rojo. Te cubrirá de gotitas claras la lluvia. ¡Alégrate! Vas a ser útil. Lo que el gallito rehuía lo hace ahora todo el día. VOCABULARIO

rezongaba — refunfuñaba, protestaba en voz baja. rehuía — evitaba.

144


LA PUNTUALIDAD El viernes visitamos una fábrica de papel. : Desde la víspera mi maestra nos explicó que los alumnos impuntuales seguramente se quedarían sin asistir a la excursión, pues la salida se había fijado, precisamente, para las ocho de la mañana. El jueves por la noche pedí a mamá que al día siguiente me despertara muy temprano. Igual recomendación hice a papá. El me dijo: —Para que estés más tranquilo, pondré el despertador cerca de ti. —No, papá —le contesté—. Y o soy enemigo del despertador y de los otros relojes; siempre me hacen correr. — S i no hubiera relojes —respondió mi padre—, correrías más, y muchas veces inútilmente. 145


Luego continuó así: "Imagínate lo que sucedería si no hubiera relojes. "Saldrías tranquilamente de casa para ir a la escuela, y al llegar te encontrarías con que la maestra y tus condiscípulos habían empezado el trabajo desde mucho antes, pensando que ya era tarde.

" A l mediodía, cansado tú v con hambre, no sonaría la campana para salir, porque el director podría imaginarse que aún era temprano. "Otras veces llegarías a la escuela corriendo, y resultaría que tú y otros muchos tenían que esperar largo rato a los demás. "Pienso que a tu escuela asisten algunos niños que viven en el País sin Relojes. "Son aquellos que llegan cuando los otros han hecho va uno o dos trabajos, y que responden al maestro, si éste les pregunta la causa de su retardo: 146


"—Creí que era temprano . . . "Son niños que interrumpen el trabajo de los demás y les hacen perder el tiempo. "En resumen, que el reloj nos ayuda a adquirir la costumbre, muy útil, que se llama puntualidad. "Puntualidad quiere decir llegar a tiempo. "Llegar a tiempo al trabajo. "Llegar a tiempo a las diversiones. "Llegar a tiempo a las visitas." VOCABULARIO excursión — visita a un lugar para estudio o recreo. interrumpen — estorban o impiden. resumen — breve manera de decir algo. 147


UNA E X C U R S I Ó N (Primera parte)

Todos esperábamos impacientes la llegada de los autobu­ ses que nos llevarían a visitar la fábrica de papel. Queríamos saber cómo se convierte la madera de los ár­ boles en papel para libros. *

Te voy a decir lo que aprendí en esa visita. Empieza por imaginarte un bosque, un extenso y solitario bosque de oyameles, pinos o chopos.

148


Cada año, durante algunas semanas, el bosque se llena de ruidos: voces de hombres, chirriar de sierras, golpes de árboles que caen. A los troncos derribados se les convierte en rajas chicas. Las rajas siguen hasta la fábrica de papel. Vimos en el patio de la fábrica cómo apilan las rajas, sobre grandes tanques, donde las lavan y les quitan la corteza. Luego las rajas llegan a las máquinas, que las trituran hasta convertirlas en astillas. La madera, triturada así, pasa a unos depósitos de acero donde se la hierve en agua. Hervida la madera, se convierte en pulpa. La pulpa se mezcla con más agua y se pone en cubas enormes que se llaman batidores. En el batidor, la pulpa de madera parece arroz con leche. Muy bien batida ya, la pulpa se lava cuidadosamente y queda lista para ir a la máquina que la transformará en papel. Esta máquina es muy grande, y su funcionamiento, maravilloso. Por un lado entra la pulpa, que todavía es madera, aunque hecha pasta; por el otro, sale convertida en una tira de papel de varios metros de ancho v de ocho kilómetros de longitud, que se enrolla alrededor de un eje llamado mandril. 149


Dijo mi maestra que los chinos fueron los inventores la fabricación del papel. VOCABULARIO

derribados—

que se les ha hecho caer.

trituran — despedazan.

150


UNA EXCURSIÓN (Segunda parte)

Terminada la visita a la fábrica, todos gritamos: — ¡ A comer! Llevábamos tortas de huevo, de mole, de queso, de aguacate; frijoles y mucha fruta. Cada uno buscó a sus amigos, y en grupos nos sentamos a comer bajo los frondosos árboles de un jardín. Descansamos buen rato. En seguida los maestros nos permitieron jugar. 151


Quiénes jugábamos al burro, quiénes a las canicas, quiénes al trompo o a la pelota. Mi maestra nos enseñó el juego de "Los enanitos y el gigante". Te explicaré cómo es, para que también tú te diviertas jugándolo. Uno de los compañeros más grandes hace de gigante. Los demás son los enanos. El gigante pone su tesoro en el suelo y, colocándose cerca, se prepara a vigilarlo. El tesoro es un pañuelo anudado por las puntas. Todos los enanitos procuran quitar el pañuelo al gigante, y tan pronto como alguno lo consigue, echan a correr. Siempre corriendo, irán pasándose de mano en mano el pañuelo, mientras el gigante trata de recuperarlo.

~

2

9

152

El enanito que se descuide y deje que el pañuelo caiga en poder del gigante, será gigante a su vez. En este juego no hay refugios que ofrezcan descanso a los jugadores. Además, el gigante no puede quitar por la fuerza el pañuelo, ni se permite a ningún enanito retener la prenda, sino que pronto ha de pasarla a otro.


Tras de jugar y retozar toda la tarde, emprendimos el regreso. Nuestras canciones y risas eran como fiesta para la gente que transitaba por el camino.

VOCABULARIO

frondosos vigilarlo recuperarlo emprendimos transitaban retener refugios

con muchas ramas y hojas. cuidarlo. tenerlo otra vez. empezamos. caminaban. tener mucho tiempo. lugares a salvo de ataque o peligro.

153


EL P ÜARILLO En el jardincito lleno de sombrean, está un pajarito Picotea afanoso la tierra allá; a veces se queda quiet luego se esconde bajo las cando, diligente, gusanos ) Carmela y yo lo vemos d lo mejor, salimos al jardín El pajarito no advierte ni Ahora las grandes hojas de Carmela me dice en voz Pero él nos descubre en rama del árbol, inclinand< mira con inquietud.

1

154

lores, y que dos grandes arbole Vivo y gracioso, va de aquí par , inclinada la cabecita a un ladc natas, y a poco reaparece, bus semillas. sde -la ventana. Para contemplai ístra presencia y sigue comiendc un platanillo me impiden verle 3aja: " A l l í está" mees, alza el vuelo, y desde un hacia abajo el cuerpecito, no


Espera un instante y luego asciende hasta otra rama. Desde allí abre las alas y se lanza al aire. Mi hermanita y yo seguimos con los ojos la gracia de su vuelo. Nuestro pajarito tiene su nido en uno de los árboles del jardín. Una mañana, al asomarme por la ventana para ver el nuevo día, lo descubrí. Posado en una rama, esponjaba su plumaje y con el pico lo alisaba. De pronto empezó a trinar, primero como para sí, después con tres o cuatro gorjeos altos y sostenidos. ¡Qué gusto me dio el oírlo y saber que casi a diario era él quien me despertaba! Porque, imagínate: no bien despierto, todas las mañanas murmuro en la cama: "¿Me levantaré? ¿No me levantaré?" Pero oigo el canto del pájaro y brinco al suelo. Empieza el nuevo día; el cielo se ha teñido de rosa por el oriente; hacia el poniente, en el azul profundo, palidece la última estrella. VOCABULARIO

diligente — activo. murmuro — digo en voz baja.

155


U T I L I D A D D E LOS P Á J A R O S Muchos de ustedes tienen en macetas o en el jardín diversas clases de plantas. Si observan esas plantas notarán que en los tallos, en las hojas, y aun ocultos en las flores, hay muchos animalitos. Si cavan la tierra alrededor de las plantas, pronto descubrirán otros. Algunos de esos animalitos se llaman insectos. Hay insectos que atacan a las plantas y a los árboles. Devoran las hojas, secan las raíces, destruyen las semillas, llenan de gusanos las frutas. Si los insectos destruyen las plantas que sembró el campesino, éste pierde su trabajo. Por las plantas destruidas o las frutas agusanadas nadie le dará dinero, y él será tanto más pobre. ¿Qué es lo que debe hacer en este caso el campesino? Acabar con los insectos. » Acabar con los insectos resulta tarea difícil, porque se les halla en gran cantidad. 156


El campesino no puede quitarlos uno por uno de cada una de sus plantas. Pero si este trabajo no puede hacerlo el campesino, lo hacen los pájaros. Durante todo el día los pájaros comen insectos, todos los insectos que encuentran en las plantas, aun aquellos, tan pequeñitos, que nosotros no vemos. Todos los días de su vida los pájaros persisten en esta labor. Comen tantos insectos perjudiciales, que bien puede permitírseles que picoteen alguna fruta, que aprovechen algunos granos de maíz, de trigo, de avena, o que, de vez en vez, se nutran de hortalizas. Abundan las personas que desconocen la utilidad de los pájaros. De lo contrario, se guardarían de perseguirlos. Cada pájaro enjaulado o muerto deja con vida a millones de insectos perjudiciales.

VOCABULARIO

ocultos cavan devoran hortalizas abundan se guardarían de persisten

— — — — — — —

escondidos. remueven la tierra. comen. verduras que comemos. hay muchas. no se atreverían a. hacen, sin interrupción, esa labor. 157


UN M A L COMPAÑERO La mayoría de los muchachos que formamos el grupo de segundo año nos tratamos bien y nos queremos. El único que siempre está buscando pendencia es un chico atrabiliario a quien muchos llaman el Grandullón. Y en verdad que se trata de un muchacho mal educado que a todos nos molesta. Hoy, a la salida de clases, arrebató un caramelo a un niño de primer año y lo arrojó por encima de la barda. Martín y los mayores de mi grupo, en defensa del pequeño, le reclamaron y él los insultó. Entre todos lo cogieron, y levantándolo en peso, lo llevaron hasta la calle. 158


Salí yo caminando despacio y me detuve en la esquina a esperar a Martín. De pronto, alguien se arrojó sobre mí. Caí al suelo; el otro cayó también. Y o luché por desasirme; con los dientes apretados daba puñetazos. El que así me había atacado era el Grandullón. Uno de mis compañeros acudió en mi auxilio y el Grandullón me soltó. Me levanté indignado y sudoroso, volví la cabeza para saber quién me había defendido y vi a Martín. Terminada la lucha caminamos en silencio hacia la casa. Puse mi mano en el hombro de Martín y él hizo lo mismo. Si se necesita, yo también lo defenderé, porque es mi amigo.

159


LA C A S A Llegamos a casa. ¡Cuánta frescura y qué silencio! Al entrar me saludan con sus colores las flores del jardín. Todos los cuartos tienen las ventanas abiertas para que entren por ella el aire v la luz del sol. A esta hora la casa entera es aseo y orden. Las alcobas están arregladas. El cuarto de baño luce brillante: la toalla limpia, los peines y cepillos en su lugar. En el comedor, que un pequeño florero alegra con sus rosas, la mesa se halla dispuesta para la comida. 160


Es la casa que mis padres crearon y que sostienen para nosotros. Es la casa, mi casa: limpia y amable como mi madre; pro­ tectora y tranquila como mi padre. Algunas veces, en la escuela o en la calle, me suceden cosas desagradables o tristes; pero no puedo quejarme ni debo llorar, porque tengo mi casa, y en mi casa tengo a mis padres. VOCABULARIO

alcobas â&#x20AC;&#x201D; cuartos para dormir.


EL ÁLBUM En mi clase tenemos, para presentarlo en la exposición de fin de año, un álbum de Historia. Es un álbum grande, formado con recortes de periódicos y revistas, y con tarjetas postales y dibujos que se refieren a sucesos de la historia de México que nos interesan. Queremos que en la exposición final nuestro álbum no quede olvidado sobre una mesa, sino que sea hojeado por los muchachos de la escuela y por los visitantes. Para que no se rompa lo hemos hecho con papel grueso. Puede abrirse bien y las hojas se pasan fácilmente, pues en vez de coserlas las hemos trabado con pequeñas anillas de alambre. La cubierta es de cartón grueso, forrado de papel azul. 162


Mi maestra ha dibujado en la portada una hermosa ban, dera mexicana, tan bien hecha, que parece que el viento le abre los pliegues que él mismo acaba de formar. Queremos que a nuestra obra no le falte nada: al pie de las ilustraciones hemos escrito breves notas explicativas. Muchas de estas notas han sido redactadas por nosotros en la clase de Lengua Nacional; otras las hemos copiado de los libros; algunas son las que publicaron los periódicos como pies de grabados. Cuando terminen las clases obsequiaremos el álbum a los maestros de primer año, a fin de que lo utilicen durante el nuevo curso al enseñar a los chiquitines algunos pasajes históricos. Te daré a conocer varias de las hojas que forman nuestro álbum. VOCABULARIO

portada

— la primera página de un libro o de un álbum. breves — pequeñas, cortas. pies de grabados — explicaciones que aparecen debajo de los grabados.


TENOCHTITLAN

En la primera hoja está la leyenda de Tenochtitlan. Tenochtitlan era el nombre de la hov hermosa ciudad de J

México. Antes lo acentuábamos de otro modo. Decíamos Tenochtitlan. Cuenta la leyenda que desde un lugar remoto, llamado Chicomostoc, palabra que significa Lugar de las Siete Cuevas, llegaron los aztecas hasta las orillas del lago de Texcoco. Los aztecas habían peregrinado durante muchos años, soportando sufrimientos innumerables, guerreando contra las otras tribus a quienes hallaron en su ruta. Nada los había detenido, pues su dios, el dios Huitzilopochtli, les prometió, por boca de los sacerdotes, darles una tierra donde se establecerían definitivamente. "Allí donde encontremos una águila devorando una serpiente —habían dicho los sacerdotes— terminará nuestra peregrinación. Allí fundaremos nuestra ciudad." Al llegar a las orillas del lago de Texcoco, los aztecas, perseguidos por los pobladores de las tierras cercanas, se refugiaron entre los tulares y recorrieron los islotes en busca de sustento. En uno de esos islotes encontraron la señal prodigiosa: sobre un nopal el águila devoraba a la serpiente. Principiaron entonces a construir su ciudad. 165


Para extender el territorio trajeron troncos y tierra y formaron chinampas. Al borde de las chinampas plantaron huejotes, árboles resistentes que no se pudren por el exceso de agua. Lentamente fue creciendo la ciudad. Al principio solo la componían chozas de ramas y zacate; luego tuvo casas de adobe; al fin, la embelleció un templo magnífico, y hermosas calzadas la unieron con la tierra firme.

VOCABULARIO

lugar remoto — lugar muy lejano. habían peregrinado ruta se establecerían islotes sustento

166

— — — — —

habían recorrido muchas tierras. camino. se quedarían a vivir. islas muv pequeñas. alimento.


LOS AZTECAS Los aztecas eran guerreros incansables. Pelearon contra pueblos numerosos; enriquecieron a sus reyes y sacerdotes con los tributos arrancados a las poblaciones que conquis足 taban, y aplicaron al engrandecimiento de su ciudad el tra足 bajo de los vencidos. 167


Entre los aztecas había hábiles artesanos que trabajaban maravillosamente el oro v la plata; que labraban collares, orejeras, vasos, platos y multitud de otros objetos, útiles o de ornato. Conocían el algodón, y lo hilaban para transformarlo en finas mantas, hermosas por el trazo y el color de sus dibujos. De las plumas de los pájaros, a que daban caza en los bosques, tejían ropajes, tan bellos como delicados, y confeccionaban vistosos adornos para el rey, los sacerdotes y los grandes señores. Fabricaban, decorándolos con grecas y otras figuras, vasijas y diversos utensilios de barro o de madera. Inventaron un calendario que llevaba la cuenta de los días v los años. Conocían las propiedades v virtudes de muchas plantas,

168


y las utilizaban en la medicina y la industria. Así obtenían las tintas con que coloreaban el algodón. Conservaban la historia de sus hechos y conquistas, para lo cual los consignaban con dibujos,* no con letras, en amad, papel por ellos fabricado con la albura del árbol que hoy llamamos amate. Así vivieron durante muchos años. Así los encontraron los españoles que, capitaneados por Hernán Cortés, llegaron a conquistar a Tenochtitlan en el año de 1 5 1 9 . En aquel tiempo era rey de los aztecas Moctezuma Xocoyotzin. VOCABULARIO

albura — capa blanda que se halla inmediatamente debajo de la corteza de los árboles.

169


CUAUHTÉMOC A la muerte de Moctezuma, Cuitláhuac fue el rev. j

Era éste un jefe joven, dispuesto a la lucha. Atacó a la gente de Hernán Cortés y la obligó a huir de la ciudad de Tenochtitlan. 170


En seguida reunió su ejército, llamó a sus capitanes y los envió a combatir a los españoles. Éstos se defendieron con valor y habilidad, auxiliados por varios miles de indios, enemigos de los aztecas, y las tropas de Cuitláhuac fueron derrotadas. Sin acobardarse por aquello, el rey continuó organizando con sus vasallos la defensa que se proponía hacer; pero no pudo realizarla porque enfermó de viruelas y murió. Entonces los aztecas eligieron rey a Cuauhtémoc. Cuauhtémoc quiso unir a todos los pueblos indígenas en la lucha contra los conquistadores. •

A los caciques de los indios les advirtió que estuvieran con las armas preparadas y pelearan con bravura, pues de otro modo los españoles los vencerían y los harían esclavos. Como sabía que la ciudad más codiciada era la suya, preparó a sus guerreros, construyó canoas, almacenó armas y alimentos, cada día más decidido a defender, hasta la muerte, a Tenochtitlan. •

Sus preparativos se interrumpieron al aproximarse los españoles a la ciudad y comenzar el asedio. Los españoles, y los indios que se les habían sometido, rodearon el lago en que estaba edificada la ciudad e impidieron el paso de provisiones y auxilios. Cerraron las cuatro calzadas que comunicaban a Tenochtitlan con la tierra firme,* hicieron imposible el tránsito de las canoas. \

Durante noventa y tres días los aztecas se defendieron heroicamente. Incontables guerreros perecieron.


Privados de agua y alimentos, los niños y las mujeres morían de hambre; montones de cadáveres se veían por dondequiera; las casas y los templos habían sido destruidos. Cuauhtémoc decidió salir de la ciudad cruzando el lago, y en la travesía cayó prisionero. Conducido ante Cortés, le dijo: "Malinche, he hecho cuanto debía en defensa de mi ciudad y mis vasallos, pero no puedo más; y pues me traen, preso y por la fuerza, ante tu persona y poder, toma ese puñal que tienes en el cinto y ahora mismo mátame con él." La palabra Cuauhtémoc quiere decir "águila que cae". Cuauhtémoc llevó con honor su nombre. Fue valeroso y audaz como las águilas y prefirió combatir hasta lo último antes que rendirse para ser esclavo.

VOCABULARIO

vasallos audaz indígenas advirtió caciques codiciada asedio edificada travesía Malinche cinto 172

— — — — — — — — — — —

hombres sometidos a la autoridad del rey. muy atrevido. nacidos en estas tierras. avisó. jefes. vista con ambición. sitio, rodeo. construida, levantada. viaje. nombre que daban los aztecas a Cortés. cinturón.


HIDALGO Al terminar la lucha contra los españoles, los aztecas se encontraron con su ciudad destruida y su emperador prisionero. Dejaron de formar un pueblo libre para convertirse en siervos. Durante trescientos años la tierra y el trabajo de los indios, así llamados desde el descubrimiento de América, produjeron riqueza y bienestar que casi fueron tan sólo para los descendientes de los conquistadores y los colonos. 173


Al parecer, la opresión y miseria de los indios no tenía remedio. Tampoco parecía fácil que saliera de la sumisión y la inferioridad otra parte de la población de México: la que formaban muchos descendientes de españoles, o los hijos de indias y españoles. En 1 8 1 0 un anciano sacerdote, llamado Miguel Hidalgo y Costilla, pensó que el sufrimiento de los indios y todas aquellas otras cosas debían terminar. Don Miguel Hidalgo era un hombre instruido. Desde niño había tenido inclinación por el estudio. En el Colegio de San Nicolás, de la ciudad que entonces se llamaba Valladolid, y hoy Morelia, se distinguió por su inteligencia y aplicación. Hidalgo sabía que si la gente quiere vencer a la miseria sólo tiene un medio: el trabajo. Se puso a enseñar a los indios diversos oficios: cómo hacer muebles, cómo fabricar ladrillos y trastos de barro, cómo criar el gusano de seda, todo ello fuente de riqueza. ¿Pero de qué sirve a nadie ganar dinero si tiene un amo que se lo quita? ¿Cómo pueden librarse de su condición inferior hombres a quienes se tiene sujetos de modo que no prosperen? Para que los hombres puedan aprovechar lo que ganan con su trabajo y su inteligencia necesitan ser hombres libres. Así lo comprendió Hidalgo. Reunió a sus amigos, entre los cuales se contaban algunos militares y dos mujeres cultas y valerosas, y les explicó la necesidad de pelear contra los dueños del país, que eran los españoles. 174


Todos aportaron su ayuda, pero alguien les hizo traición: dio a los españoles aviso de lo que pensaba hacer Hidalgo. Al saber que la conspiración estaba descubierta, don Miguel Hidalgo mandó repicar las campanas de su parroquia en la madrugada del 1 6 de septiembre de 1 8 1 0 . Acudieron los vecinos, y cuando estuvieron reunidos, Hidalgo los invitó a tomar las armas y a sostener la guerra contra los españoles hasta que se lograse la independencia de México.

VOCABULARIO

siervos'— hombres sometidos a otros, como los esclavos. aportaron — dieron.

175


LOS NIÑOS H É R O E S Si vives en México, o si vas alguna vez a la capital, cuando corras alegremente por las calzadas del Bosque de Chapultepec acuérdate de que hace muchos años murieron allí por tu patria varios niños mexicanos. Era el 1 3 de septiembre de 1 8 4 7 . El bosque —¿lo ves tan hermoso? ¿sientes su frescura y sus perfumes?—, este mismo Bosque de Chapultepec por donde paseas alegre, se llenó de humo de pólvora, de truenos y estampidos de fusiles y cañones. 176


Mexicanos y norteamericanos, echándose unos sobre otros, rodaban, abrazados con furia, hasta el fondo de las zanjas y entre el lodo y los yerbazales ensangrentados. Xicoténcatl, jefe del Batallón de San Blas, mandaba ahí a los mexicanos y veía, con angustia, que sus soldados y oficiales caían muertos. ¡El enemigo llegaba más y más numeroso desde todos los linderos del bosque y estaba a punto de subir al castiiW. . . . Silbaban las balas por dondecíuiera . . . No se veía ya, a causa del humo de la pólvora. Heroico, Xicoténcatl toma entonces la bandera de su batallón, la Bandera de San Blas, y, envolviéndose en ella, grita "¡Viva México!" Las balas lo atraviesan. Sobre su cadáver pasan los norteamericanos y se dirigen al cerro mientras otros trepan ya por las peñas, abrigándose con los árboles. Allá, en lo alto del cerro, los cadetes del Colegio Militar, niños en su mayoría, esperan y hacen fuego también . . . ¡Van a morir peleando por su patria, peleando por México! Llegó a lo alto una multitud de enemigos que escalaba los muros, que derribaba las puertas, que se arrojaba sobre los valientes defensores del recinto, maltrecho ya por el estallido de las bombas. 177


Y entonces fue cuando los cadetes niños los recibieron gritando: "¡Viva México! ¡Viva el Colegio Militar!" Así murieron por su patria aquellos niños héroes, aquellos alumnos del Colegio Militar que pelearon contra los invasores. Así murieron Juan de la Barrera, Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Agustín Melgar, Vicente Suárez y Juan Escutia. No olvides sus nombres, buen amiguito, y cuando vayas a pasear por el hermoso Bosque de Chapultepec y goces con la deliciosa frescura de los árboles, a la sombra de los altos y viejos ahuehuetes de donde cuelgan velos de blanco heno, acuérdate de que hubo un día terrible en que todo el bosque fue sacudido por el heroísmo y la muerte de unos niños mexicanos . . . Heriberto Frías VOCABULARIO

estampido — ruido que hacen las armas de fuego al disparar.


CANCIÓN DE L A S MONTAÑAS ¡Qué hermosos son los montes del suelo en que nací! ¡Qué blancas son sus cimas que rasgan el zafir! El águila en sus crestas anídase feliz. ¡Qué bellos son los montes del suelo en que nací! Montañas adoradas, montañas de Anahuác, gigantes centinelas que el valle custodiáis, yo quiero cual vosotras blancuras ostentar. ¡Montañas adoradas, montañas de Anahuác! Si un día el extranjero mi patria viene a hollar, vosotras sed refugio de toda libertad; vosotras sed murallas de roca, de mi hogar, ¡Montañas de oro y nieve, montañas de Anahuác! Amado

Ñervo

Tu maestra te explicará por qué en esta poesía se pronuncia Anahuác (A-na-huác), y no Anáhuac. 179


CAMARADAS Cada día que pasa me gusta más la hora de recreo. Todos los muchachos que formamos el grupo de segundo año somos amigos y en el recreo jugamos juntos. ¡Qué divertido es jugar así! En ocasiones, un alumno mayor quiere maltratar a uno de nuestros compañeros; entonces acudimos todos a defenderlo y el grandullón corre. En la escuela saben que somos buenos camaradas; muchos dicen: "¡No provoquen a uno de segundo porque vienen todos!" 180


Nosotros nunca nos reunimos para maltratar a otros, pero sí sabemos defender juntos a nuestros compañeros. No sólo en la hora de recreo sentimos la amistad que nos une. En el salón de clases, si alguien necesita papel, lápiz o pinturas, varios compañeros le ofrecen lo que pide; a veces son tantos los que desean ayudar, que reímos todos. Ahora que estamos terminando los trabajos para la exposición de fin de año, veo cómo el engrudo, las seguetas, los clavos y otros útiles que trae alguno de los compañeros sirven a otros. En las competencias de orden y puntualidad, las cuales organizan los maestros, ganamos el primer lugar porque todos nos esforzamos para que nuestro grupo sea el vencedor. Hay tres o cuatro perezosos que no se interesan por nada. Otros, en cambio, nos ayudan y animan, como Martín y Andrés. Estos son nuestros capitanes. Todos los queremos. ¿No es ése el mejor modo de quererse? ¿trabajar juntos para el bien de cada uno y para ayudarnos unos a otros en la voluntad de llegar a ser mejores?

VOCABULARIO

grandullón — muchacho muy crecido. engrudo — masa que sirve para pegar 181


A MI MAESTRA Tu mano, puesta sobre mi mano, me enseña a escribir. Pones todo tu afán en que aprenda yo a trazar bien las letras, y yo te ofrezco que con ellas no escribiré mentiras ni palabras sucias. Si hay niños que hacen eso en bancas y paredes, nunca los imitaré. Nos narras las historias de nuestras gentes: el asombro de los primeros pobladores cuando encontraron el águila devorando a una serpiente; el valor demostrado por Cuauhtémoc y sus guerreros en los noventa y tres días que duró 182


la defensa de su ciudad en ruinas; el grito de Hidalgo: "¡Viva la Independencia!", que fue la voz de la libertad; la muerte de aquel héroe niño que, desde lo alto del Castillo de Chapultepec, se arrojó envuelto en la bandera de la Patria para que no la cogieran los enemigos. Tus palabras, maestra, encienden en nosotros el amor por el bien, el propósito de honrar a México llevando con nobleza, con valor y con generosidad el nombre de mexicanos. Abres, maestra, un libro, y al empezar a leer es como si abrieras una ventana, ventana que nosotros no conocíamos: nos muestras así el cielo claro, el sol brillante, mariposas y pájaros, países lejanos, hombres que han sido heroicos al cumplir con su deber. Por eso nos gustan tus libros, que deseamos tener entre las manos y leer. Por eso hemos aprendido a amarlos. A veces dices alegremente: "¡Vamos a cantar!", y al oírte, pensamos que cantar es algo tan importante, que debemos practicarlo para vivir contentos. Cada hora, cada día, cada semana, guías nuestra existencia y nos acompañas

VOCABULARIO

narras — cuentas. asombro — sorpresa.


CUENTO DE P R I M A V E R A La Primavera ha llegado a estos campos, mustios y pardos, y los recorre al despuntar el día. La Primavera sonríe; su sonrisa, llena de luz, da nueva vida a la tierra. Volando sobre el campo, la Primavera descubre un capullo, oscuro y grueso, que cuelga de la rama de un árbol, y que, con la brisa matinal, se mece como si fuera una campanita. No era nada bonito el gusano que tejió ese capullo en otoño, y que desde entonces se metió allí para dormir. Ahora la Primavera siente compasión por el gusano, pues piensa que no ha visto la tierra engalanada con el verdor de las hojas y el variado color de las flores. Por eso va diciendo a las semillas: —Semillita, buena semillita, despierta; hay que hermosear la tierra para que el gusano, ¡pobrecito!, la conozca engalanada y se alegre. ¿Me quieres ayudar? — S í , sí —responden las semillas—. Y a hemos dormido demasiado; nuestras casitas están calientes y la lluvia ligera 184


que tú trajiste las ha humedecido. Queremos salir; la frescura de la brisa nos acariciará. Y las semillas, rompiendo su vestidura, echan hacia fuera las primeras hojitas, que son nuevas. Con ellas empieza el adorno de los campos. Así, una alfombra tiñe de verde el llano y las colinas, y los perfuma. Pero el gusano sigue durmiendo. — S i duerme más, si no rompe su capullo a tiempo, morirá —dice la Primavera—. Arroyo, arroyito saltarín, ¿quieres ayudarme a despertar al gusano? — S í , te ayudaré; aunque no me gustan los gusanos, sino las libélulas y las mariposas —responde el arroyo y, haciendo un gran esfuerzo, rompe el hielo que lo aprisiona aún, y sus aguas corren v cantan. Pero el gusano sigue durmiendo. La Primavera, ansiosa, dice a los árboles y a las plantas: —Árbol, echa brotes nuevos; planta, cúbrete de hojas. De este modo, los pájaros volverán y nos ayudarán a despertar al gusano. Las plantas, la hierba y los árboles, presurosos, se visten de hojitas tiernas, y los pájaros, que habían emigrado huyendo del invierno, vuelven. Un pajarito que todavía no sabe nada de las cosas del mundo, vuela y vuela, travieso y feliz, y así descubre el capullo que cuelga de la rama del árbol. —¿Qué será? —se pregunta, y curioso, se acerca y lo golpea con el pico: toe. toe, toe . . . 185


Pero en seguida, temeroso, se aleja. El gusano despierta, se mueve dentro de su estrecha morada, se estira, y advierte que durante su largo sueño ha estrenado nuevo vestido. ¡Hay que salir para que todos vean el traje nuevo! . . . El capullo se rompe, y cuando el pajarito vuelve, lo encuentra vacío. ¿Quién habitaba allí? Cerca, prendida de una rama, una bellísima mariposa, con movimientos lentos, suaves, delicados, empieza a extender sus alas, finas como la seda, y pronto se echa a volar. Los pájaros, las plantas, la hierba, los árboles y el arroyo la contemplan con admiración. —¡Qué hermosa! ¡Qué hermosa! —exclaman una y otra vez—. ¿De dónde ha venido? —¿Nadie la conocía? —dice la Primavera-—. Es el gusano que estaba en el capullo oscuro y que entre todos hemos logrado despertar. Sí, todos saben que ayudaron a sacar de su escondite aquella hermosura, y, contentos, sienten por eso honda felicidad. (Autor anónimo)

VOCABULARIO

mustios pardos tiñe habían emigrado 186

— — — —

marchitos. de color oscuro. da color. partieron a otras tierras o lugares.


ORACIÓN A L LIBRO ¡Oh, libro, amigo mío, que embelleces mi mano: guíame por la vida, eres mi buen hermano! Colma esta inagotable sed de saber; de tu fuente de luz dame a beber. Hazme, como tú, claro, generoso, profundo, abierto al infinito llamamiento del mundo. De la vida, el misterio tú me harás conocer. De la ignorancia sálvame; el saber es poder. ¡Ah, guarda entre tus páginas, con humano fervor, mis horas de alegría, mis horas de dolor! Guíame por la vida, sé mi hermano, ¡oh, libro, hermoso libro que ennobleces mi mano! Gastón

Figueira


ESTE LIBRO ES PROPIEDAD DE LA REPÚBLICA MEXICANA Para que lo use y lo conserve se entrega en forma absolu­ tamente gratuita, pero con la condición de que lo cuide, a

(nombre de/ educando) a l u m n o * a l u m n a * del

(grado) de la

(escuela) ** de

(población)

(entidad federativa)

N i n g u n a persona, física o moral, podrá convertir este libro en objeto de comercio, franco o clandestino; ni lucrar con él de ningún modo; ni pedir a cambio de él —por ningún concepto— c a n t i d a d o cosa a l g u n a ; ni llevarlo o m a n d a r l o fuera de! país, o intentar l o u n o o lo otro. La persona o personas, físicas o morales, que contravengan cualquiera de las prohibiciones o limitaciones mencionadas, que­ darán sujetas a las sanciones penales que procedan.

Comisión Nacional de fos Libros de Texto Gratuitos alumna,

* Tachar alumno o según el caso. * * Indicar, además del nombre que lleve el plantel, su número de registro (clave).


ÍNDICE Página

La mañana Ya llegó abril Saludos El Capitán" Cuento La familia La historia que contó papá f?

El desayuno Corrido de Domingo Arenas ¡Qué buenas son tus manos! Poema a la madre El periódico Una noticia El maquinista El viaje Mi padre El cartero El regreso Relato de papá El viento

7 8 10

La huerta Las frutas . Conversación . . . . . . . . . . .

11 12

Trabajo Las tres mariposas. Cuento.

14

Los amigos . . .

16

La escuela

18 20 22 24 26 28 29 30 32 34 36 38 40

Al trabajo La calle Martín Benito Juárez El conejito blanco. Cuento . Un concurso Fiesta Vida retirada El árbol La tierra La raíz del rosal Recuerdo Los abuelitos


Página

El bosque de Chapultepec El parque zoológico Las ardillas Patitas blancas. Cuento . . . Las muñecas Los órganos de los sentidos Quiénes nos ayudan a trabajar . . . . . .

83 85 87 89 92 94

"El l o b o " Adivinanzas El ramito blanco La moneda perdida

131 133 136 137

La biblioteca El gallo perezoso La puntualidad

139 141 145

96

148 151 154 156 158 160 162

Otros servidores Las compras El primero de mayo Ocupaciones Los campesinos La Bandera

97 98 100 103 104 107

Una excursión (1* parte) . . Una excursión (2* parte) . . El pajarillo Utilidad de los pájaros . . . Un mal compañero La casa El álbum

Himno Nacional Mexicano.

109

Tenochtitlan

165

La Bandera

112

(Poesía) El ahorro La lluvia Historia del agua clara . . . El agua La lámpara de Aladino . . . Historia de un niño pobre . Los juegos

113 115 118 120 122 125 129

Los aztecas Cuauhtémoc Hidalgo Los niños héroes Canción de las montañas . . Camaradas

167 170 173 176 179 180

A mi maestra Cuento de Primavera Oración al libro

182 184 187


Esta segunda parte (845 000 ejemplares) de la séptima edición de Mi Libro de Segundo Año, terminó de imprimirse el día 21 de junio de 1966 en las rotativas de los talleres de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos, situados en la calle del Doctor Río de la Loza, número 116, México, D. F. Cuidaren de la edición Juan Madrid, José Rodríguez Vega y Jenaro de la Colina.


Mi libro de segundo  

Mi libro de segundo Conaliteg

Mi libro de segundo  

Mi libro de segundo Conaliteg

Advertisement