Issuu on Google+

SERGIO PÉREZ ÁLVAREZ 4º E


ÍNDICE Qué es la informática? • Orígenes • Las máquinas de Babbage • Un programa interno de las máquinas • •

¿


¿QUÉ ES LA INFORMÁTICA? Conceptualmente, se puede entender como aquella disciplina encargada del estudio de métodos, procesos, técnicas, desarrollos y su utilización en ordenadores con el fin de almacenar, procesar y transmitir información y datos en formato digital. La Informática es una compleja disciplina que puede considerarse como una de las grandes culminaciones de la Humanidad y cuyas posibilidades aún no se han agotado.

ORÍGENES DE LA INFORMÁTICA En el siglo XVII, el famoso filósofo y científico francés Blaise Pascal, inventaba lo que él mismo denomino "máquina calculadora " que, aunque claramente más rudimentaria que las actuales, ya definía las trazas de la mecánica de éstas. El principio de funcionamiento era similar al del primitivo ábaco, es decir, utilizaba el sistema de numeración decimal, de forma que al rodar diez dientes de la primera rueda avanzaba un diente de la segunda; al rodar diez dientes de la segunda lo hacía un diente de la tercera y así sucesivamente. Evidentemente, dicha máquina sólo servía para sumar y restar y además, dado que utilizaba la única tecnología imperante en la época basada en supuestos mecánicos, su utilización tenía numerosos inconvenientes. Inspirados en este diseño, un siglo más tarde otros científicos trataron de emular a Pascal y construyeron máquinas que, como la del científico alemán Mattieu Hahn en el año 1779, podía realizar las cuatro operaciones aritméticas fundamentales. Sin embargo el matemático alemán Leibnitz fue quien se adelantó más al desarrollo. Así, el científico alemán diseño un artefacto que permitía, además de las tradicionales sumas y restas, la realización de operaciones de multiplicación y división mediante adiciones y substracciones acumuladas respectivamente. Podemos asegurar que en ese momento había nacido la primera máquina calculadora propiamente dicha. Por supuesto, la importancia de este artefacto desde su perspectiva actual radica más en su concepción como instrumento matemático de trabajo en sí (en este caso la idea de la máquina como puente entre un problema y su resolución) que en la realidad de sus principios mecánicos de funcionamiento.

LAS MÁQUINAS DE BABBAGE En el siglo XIX surge una personalidad fundamental que impulsa con su entrega y dedicación la creación de estas máquinas matemáticas. Esta personalidad no es otra que la del científico Charles Babbage. Constreñido por una parte por las limitaciones tecnológicas de la época y por otra por el poco interés de la sociedad por este tipo de máquinas, Babbage encontró numerosos obstáculos para sacar adelante sus proyectos. La complejidad mecánica que presuponían la mayoría de sus diseños chocaba frontalmente con las posibilidades reales de la tecnología en su época. De esta forma, uno de sus primeros y más ambiciosos proyectos, la construcción de la máquina diferencial en el año 1823, tuvo que ser finalmente abandonado por problemas económicos. Sin desanimarse por ello, Charles Babbage se embarcó en otro proyecto que el mismo denominó máquina analítica. La peculiaridad de esta máquina es que podía utilizar la parte de los resultados obtenidos en su utilización como datos de entrada para realizar nuevos cálculos con ellos. Por desgracia, tampoco en esta ocasión Babbage llegó a ver perfeccionado y culminado su proyecto.


UN PROGRAMA INTERNO DE LAS MÁQUINAS La idea de Babbage de construir una máquina que fuera capaz de utilizar como datos de entrada parte de los resultados ofrecidos tras los procesos de cálculos que se efectuaban en su interior supuso un adelanto decisivo en la forma de enfocar la forma idónea de actuar que deberían tener las máquinas precursoras de los modernos ordenadores. Fue Jhon Von Newman quien, ya en el siglo XX, propuso la idea de la utilización de un programa interno a la máquina mediante el cual ésta fuera capaz de realizar dichas tareas de forma automática. La tecnología electrónica aún era incipiente y Von Newman tuvo que conformarse con establecer únicamente el fundamento teórico de lo que sería el primer ordenador. Sin embargo, su idea proliferó y, a medida que la electrónica fue afianzándose a nuestra sociedad, llegó el momento en el que, en 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, un grupo de científicos construyó en los Estados Unidos un prototipo de lo que podemos considerar fue el primer ordenador: el ENIAC (Electronic Numerical Integrator And Calculator). Este ingenio fue ideado expresamente para la realización de tablas destinadas a los cálculos de trayectorias de proyectiles, debido a la intención con la que se creó.

EVOLUCIÓN DEL ORDENADOR A mediados de los años 50, la utilización del ordenador con fines prácticos en las que no es necesaria la intervención de una mente que evaluara posibilidades o arrojara un criterio, era ya una realidad indiscutible y, a medida que la tecnología electrónica avanzaba, esos avances eran incluidos en el diseño de las máquinas a fin de reducir su tamaño y ampliar su capacidad y posibilidades. Así, atendiendo a estos criterios y desde estos primeros tiempos hasta nuestros días, podemos distinguir seis generaciones de ordenadores.

PRIMERA GENERACIÓN La primera generación de ordenadores se caracterizó por reunir todos aquellos ingenios que incluían válvulas como elemento electrónico fundamental en su diseño. Estas sustancias, al ser sometidas al paso de la corriente eléctrica se comportaban de modo especial e influían en ella. Debido a su tamaño considerable, cabe pensar en las enormes dimensiones que se llegaba a alcanzar así como en los numerosos problemas de mantenimiento que ocasionaba su funcionamiento continuado. El tiempo medio entre averías, excesivamente pequeño, unido a los grandes sistemas de refrigeración necesarios, eran los problemas técnicos fundamentales que llevaba asociados, pero en el aspecto teórico, la lógica secuencial en la que se basaban para tratar los datos no les permitía efectuar rápidamente las operaciones ni realizar varias tareas de forma simultánea. El uso de este tipo de equipos no pudo mantenerse durante mucho tiempo, ya que en raras ocasiones era rentable.

SEGUNDA GENERACIÓN Los sistemas pertenecientes a esta segunda generación se caracterizaban principalmente por la utilización del transistor como elemento principal de sus diseños en substitución de las incómodas y poco fiables válvulas. El transistor es un componente electrónico formado por pequeños fragmentos de ciertos elementos químicos que, por sus propiedades eléctricas, facilitan u obstaculizan el paso de la corriente eléctrica por su interior. Ofrecen las mismas prestaciones que las válvulas electrónicas con la ventaja añadida de que su tamaño es mucho más reducido. Al utilizar este componente el tamaño de las máquinas disminuyó notablemente, consiguiéndose a la vez mayor rapidez y fiabilidad.


TERCERA GENERACIÓN El perfeccionamiento de los componentes electrónicos y su cada vez menor tamaño desembocó en su día en la fabricación del primer circuito integrado que desbancó al transistor de su posición hegemónica. En el interior de un circuito integrado se encuentran multitud de componentes electrónicos con funciones diversas y que, convenientemente conectados entre sí, permiten anudar sus funciones. Respecto a su lógica de funcionamiento, el avance de esta tercera generación respecto a su predecesora fue gigantesco, puesto que estas máquinas podían ejecutar varios programas simultáneamente. Este concepto no es otro que el de la multiprogramación, se basa en la existencia de dos zonas bien diferenciadas de la memoria de un único ordenador en la que se ejecutan las acciones desempeñadas anteriormente por ambos. Así, al ordenador le basta con llamar al programa necesario en cada momento detenido momentáneamente la ejecución del programa en curso, y retomar ésta en el punto exacto en el que fue abandonado cuando concluye la ejecución del programa auxiliar invocado.

CUARTA GENERACIÓN Durante la década de los años 70, la integración de los componentes superándose a si misma hasta que surgió en el mercado el primer microprocesador o chip, dándose paso así a la denominada era de la microelectrónica. Los niveles alcanzados en la integración de los componentes electrónicos permitió reducir el tamaño e incrementar extraordinariamente la velocidad operativa de los equipos. Así, en poco tiempo, los ordenadores comenzaron a dejar de ser patrimonio exclusivo de unas pocas empresas y usuarios privilegiados que podían beneficiarse de sus servicios hasta que la irrupción en el mercado del ordenador personal consagró definitivamente a estas máquinas como herramientas de trabajo indispensables para el hombre a cualquier nivel y en la mayor parte de las ramas laborables en las que se desenvuelva. Es en esta generación en la que nos hallamos inmersos en la actualidad, cuando, de forma paralela a la mayor difusión de la informática como ciencia y a la evolución de los componentes físicos de los ordenadores y de sus equipos asociados, surge con fuerza el desarrollo de todo tipo de programas. Esto es así hasta el punto que la confección de los mismos implica cada vez mayor complejidad al buscarse siempre una mayor potencia en sus prestaciones y un mejor aprovechamiento de los recursos de la máquina. Todo esto constituye por sí mismo un auténtico desafío a la imaginación y capacidad de diseño de los actuales profesionales de la informática.

LA QUINTA GENERACIÓN: SUPERORDENADORES Esta quinta generación se prevé en un futuro inmediato hasta tal punto que se puede decir que hoy en día una potentísima gama de ordenadores aguarda impaciente su irrupción en nuestras vidas. Los grandes avances alcanzados en inteligencia artificial, robótica, cibernética y el desarrollo de los sistemas expertos traerán consigo no sólo el uso definitivo y generalizado del ordenador como principal aliado del hombre, sino que (y en esto estriba la venidera revolución informática), mostrará al mundo cómo los descendientes de los primitivos ingenios concebidos en su día por Pascal, Babbage, Newman y tantos otros, pueden emular a su creadores entendiendo su propio lenguaje y realizando por sí mismo razonamientos deductivos y lógicos que en algunos casos superarán incluso las capacidades de los seres que los crearon, aunque lo más probable es que nunca consigan igualarse en imaginación y espíritu de lucha a sus creadores.



Historia de las informática