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El periódico del IES José Frugoni Pérez (La Rocha) Vol. I  Noviembre 2020

Mucho más que Halloween La Rocha estrena publicación, una nueva revista llamada Serendipia, que arranca este mes de noviembre de 2020. Dedicamos este primer volumen a las distintas tradiciones en torno al Día de los Difuntos: Halloween anglosajón, el Día de Muertos mexicano y la fiesta de los finaos de nuestra isla. Conocemos los relatos ganadores del Concurso Literario Terrorífico (y muchos otros…) (9-22)  El origen de Halloween: La Grieta. Ana Navarro  Coordinadora AICLE (23)  “Ha nacido una estrella”: entrevista a Alejandra Artiles León (2º Bach.) (24-25)

Luis

Rivero:

“La vida es una travesía singular e irrepetible, pero con libros en la mochila, el calendario tendrá más días festivos”.  Págs. 3-4


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Editorial Según el Diccionario de la Real Academia Española, serendipia es el ‘hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual’ y con este propósito nace esta publicación con el objetivo de rescatar, encontrar y en el camino hallar algo distinto de lo que estábamos buscando, pero igual o más maravilloso. A partir de este momento, nos calzamos con zapatos rojos y seguimos el camino de baldosas amarillas, pero sabiendo que en cualquier momento podemos tomar otros caminos que nos lleven a otros destinos, igual o más sorprendentes. Serendipia es asombro y sorpresa, ganas de hacer realidad sueños, sacar a la luz las inquietudes y motivaciones de nuestro alumnado, deseo de publicar buenas noticias, ilusión por pintar de color la incertidumbre y el espacio de nuestros ejes temáticos para poder comunicarse y enredarse. Serendipia es una urdimbre de textos (textus, del latín: ‘trama’, ‘tejido’) y este será nuestro trabajo: hilanderos e hilanderas tejiendo textos con distintos hilos (científicos, literarios, solidarios, sostenibles, igualitarios…) que se irán entramando y entremezclando hasta formar un tejido rico, heterogéneo y diverso. Serendipia nace en noviembre que es, en palabras del poeta Redry-David Galán, “magia cuando solo esperas un poco de realidad. Noviembre es jugar con fuego y tú enciendes la llama”. Así que, encendamos la llama y comencemos. En este primer número nuestro profesor de Lengua y Literatura Luis Rivero Pérez, recientemente prejubilado, nos deleita con un artículo de opinión: “¡Más libros, más libres!”; entrevistamos a Alejandra Artiles León, perteneciente al Club de Astronomía de nuestro centro y una descubridora de estrellas; conoceremos a los ganadores del “Concurso literario más terrorífico” y sus historias; viajaremos a otras culturas en el “Día de Difuntos” con el Programa enSeñas, nos recrearemos en la Biblioteca rochera con la ambientación de esta festividad y las recomendaciones literarias de los distintos lugares; y la coordinadora AICLE, Ana Navarro Ojeda, nos cuenta la tradición de Halloween y nos muestra algunos de los trabajos realizados por el alumnado. Sin más dilación, Serendipia les da la bienvenida, que disfruten de la lectura.


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¡Más libros, más libres! por Luis Rivero Pérez

En un conmovedor discurso pronunciado por Federico García Lorca, con motivo de la inauguración

de una biblioteca pública de su pueblo natal, Fuente Vaqueros, en 1931, el inmortal poeta y dramaturgo granadino aseguraba que si él tuviera hambre y se encontrara desvalido en mitad de la calle, no pediría un pan, sino que pediría “medio pan... y un libro”. El derecho a la educación y a la cultura es irrenunciable y ningún sistema político que se precie debería arrebatárselo a los ciudadanos: una sociedad civilizada es infinitamente más justa, tolerante y solidaria. Los individuos que leen son individuos “sospechosos” que reflexionan, meditan, dudan, descubren, opinan, discuten, cuestionan, discrepan, se convierten en elementos insumisos y, por lo tanto, tremendamente incómodos y molestos para quienes gobiernan. Un libro es una ventana abierta, un espejo, una linterna, una brújula, una caña de pescar, una válvula de escape, un paracaídas, un platillo volante... En esta época turbulenta de crisis y naufragios, pero también de esperanza, el libro es la necesaria cantimplora en la travesía del desierto, es la inevitable mascarilla protectora que nos defiende de la pandemia del analfabetismo y del desconocimiento, es la tabla de salvación que nos ayuda a mantenernos a flote en medio de la marejada. ¿Por qué leemos?, ¿para qué leemos? Leemos porque, alejándonos de nosotros mismos, aunque parezca paradójico, nos acercamos más a nosotros mismos. Leemos porque, desde la noche de los tiempos, los seres humanos hemos sentido la imperiosa necesidad de fabular, de fantasear, de contar mil y una historias y de que nos las cuenten. Las “mentiras” de la literatura son más creíbles y más verdaderas que las “verdades” de la realidad pura y dura, tan gris y rutinaria en muchas ocasiones. Leemos para distraernos, para evadirnos, para recordar, para olvidar, para traducir nuestros pensamientos más profundos, para subtitular nuestros sentimientos más recónditos, para soltar lastre y navegar hacia otras dimensiones, para saber quiénes fuimos, quiénes somos y quiénes seremos... Leemos para dar rienda suelta a la cometa multicolor de la creatividad y de la imaginación, para saciar nuestra curiosidad insaciable, para recorrer todas las habitaciones de la misteriosa casa de la vida... Leemos para mantener el equilibrio, para seguir respirando y palpitando, para conjurar nuestros miedos, para espantar a nuestros fantasmas, para invocar a nuestros ángeles y exorcizar a nuestros demonios, para luchar contra el aburrimiento, para combatir la soledad... Conjugamos y celebramos compulsiva y gozosamente el verbo “leer” para lanzar preguntas a los cuatro vientos, para rebobinar y centrifugar nuestras perplejidades, para pensar (más y mejor) y para pensarnos, para explicar (más y mejor) y para explicarnos... Leemos para alejarnos de la caverna y del rebaño, para distanciarnos lo más posible del simio del que descendemos y del árbol del que descendimos. Los autores escriben la mitad del libro, pero del cincuenta por ciento restante deben ocuparse los lectores, que lo recrean, lo reescriben, lo reinterpretan, lo reinventan...


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Nos acercamos a un libro como quien se asoma a un estanque, como quien acude a un parque de atracciones o a una sesión de espiritismo, como quien se dispone a emprender un viaje astral “low cost” sin billete, sin pasaporte, sin certificado de residencia, ni cinturón de seguridad... Leer oxigena nuestro cerebro, nos permite encender luces, visitar mundos remotos e, incluso, inexistentes. Los lectores somos exploradores y aventureros; algunas veces, submarinistas; otras, astronautas... Los lectores tenemos más vidas que un gato y la lectura nos ofrece la posibilidad de irnos de vacaciones, sin movernos de nuestros asientos, y de encadenar múltiples reencarnaciones sucesivas. Leer nos revela y nos rebela, nos multiplica, nos rejuvenece, nos catapulta, nos teletransporta, amplifica y ensancha nuestros límites intelectuales... La lectura es un potente complejo vitamínico, energético y antioxidante que tonifica y reactiva nuestras neuronas, nos reafirma en nuestras convicciones, disuelve nuestros prejuicios y remueve y tambalea nuestros esquemas mentales. Además, no tiene contraindicaciones. Los libros deberían ser recetados en los centros de salud y venderse en las farmacias, por prescripción facultativa. La lectura es una vacuna muy eficaz contra la ignorancia, un antídoto infalible contra el fanatismo y la barbarie, el mejor remedio contra el encefalograma plano y el desalentador “no sabe, no contesta” de las estadísticas. Es una estimulante, adictiva y contagiosa invitación al análisis, a la crítica y a la autocrítica, al inconformismo, a la complicidad y a la empatía, deportes que, lamentablemente, solemos practicar con poca frecuencia. Según un antiguo refrán, “libros, caminos y vida dan la sabiduría “. Somos el resultado fecundo de la suma de todos los libros que hemos leído a lo largo de los años, de todas las canciones que hemos escuchado, de todas las películas que hemos visto, de todas las conversaciones que hemos compartido con las personas que nos acompañan, aunque ya no estén con nosotros... Leyendo, “haciendo camino al andar” y apurando intensamente cada instante de nuestra existencia improrrogable, podremos aspirar a ser la mejor y más lograda versión de nosotros mismos. La vida es una travesía singular e irrepetible, pero con libros en la mochila, el calendario tendrá más días festivos, la experiencia tendrá más efectos (y “afectos”) especiales y será todavía más sorprendente, fructífera y apasionante. ¡Resistiremos, para seguir viviendo! ¡Resistiremos, para seguir leyendo!


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Recuerdos de un náufrago ¡Oh capitán, mi capitán! ¿A dónde marcha usted? Viento ha de tomar. Sangre de mi sangre, lágrimas de mis ojos, poesía de mis canciones. Musa de Artemisa, su esencia hecha de mar, gritos de sal y letras de azafrán. Pertenece a la inmensidad del azul, a la luz. La lluvia hoy hace honor a su presencia. Disipa la tormenta y trae paz abrazada a su sonrisa primaveral. Los pájaros cantaban la noche en que partía una canción de despedida. Pero, no para siempre, para un ratito nada más. Echo de más tu ausencia, tu aroma, tu color. Tu risa, tu calor. ¿A dónde te marchas? Allá donde vayas, cuando llegué lo sabré. No sé si será tarde, no me esperes. Ahora toca descansar, que ya es hora. Mujer, eres fuerte, allá donde vayas, te deseo suerte y mucha paz. La calma llega, lo bueno se hace esperar. Te añoraremos aquí en tierra, mientras tú sigues tu camino en alta mar.

Kristin Mielke Socorro (1º Bachillerato C)


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El otoño se torna color veneno El cansancio que abruma, de dar explicaciones y de no entender. De escuchar promesas en boca de serpiente. Basta de tanto jaleo. En mi mente habita un atronador deseo. Cansancio y mareo. Los pensamientos a bordo de un barco con temor a ser náufrago se hallan vagando por los mares infinitos del ocaso. Los sueños son los que quedan. Soñar despierto con los pies pisando con ímpetu Sobre el andén. Sintiendo mi propia presencia. La lluvia tronando con fuerza en el cielo y los bosques esperándose como la niebla desde lo alto de la montaña. Voy en busca de un mar de preguntas en calma, sin prisas. Voy evadiendo el sendero del conformismo y poniendo fin a las historias de ganado. Pobre desgraciado, aquel que viva oculto en la oscuridad de la ignorancia, en la pista de vuelo hacia el olvido.

Kristin Mielke Socorro (1º Bachillerato C)


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Día de Difuntos en la Biblioteca rochera Durante estos días la Biblioteca del IES José Frugoni Pérez ha estado ambientada con tres escenarios

diferentes que conmemoran el “Día de Difuntos” en tres lugares con tradiciones distintas. En de cada espacio hemos hecho una exposición de libros para dinamizar y animar a la lectura.

El rincón de Literatura Juvenil se ha convertido en un espacio de Halloween, celebración que proviene de los antiguos pueblos celtas, que habitaban regiones de Irlanda, Inglaterra, Escocia, Francia y España. Cuando llegaban el final del mes de octubre realizaban una ceremonia para conmemorar el final de la cosecha y esta festividad marcaba el momento en el que los días se iban haciendo más cortos y las noches más largas. Los celtas creían en Samhain, hoy día conocido como Halloween, los espíritus de los muertos volvían a visitar al mundo de los mortales. Por ello, existía la costumbre de dejar comida y dulces fuera de las casas y encender velas para ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y descanso junto a Lugh. En la noche del 31 de octubre se hacían rituales, de carácter purificador, para despedir el año y con el auge del catolicismo esta fiesta pagana se "cristianizó” y comenzó a llamarse "Víspera de todos los Santos", en inglés, All Hallows Eve. Hoy en día es una de las fiestas más populares, sobre todo entre los más pequeños, que tocan la puerta de vecinos pidiendo “truco o trato” a cambio de golosinas. En este rincón literario de Halloween encontramos Los fantasmas de Canterville, Harry Potter, Las brujas de Roald Dahl, Cazadores de vampiros, El bestiario de Axlin de Laura Gallego, Cazadores de sombras… Si seguimos avanzando, en el espacio central de nuestra Biblioteca, homenajeamos el “Día de Difuntos” o "Día de Muertos" como se le conoce en México. Según la tradición mexicana durante el día de los muertos las ánimas regresan a casa para convivir con sus parientes, que preparan ofrendas con fotos, coloridas guirnaldas, sus bebidas y alimentos preferidos y “pan de muerto”. Por tanto, se trata de una celebración con un carácter más festivo con respecto a otras conmemoraciones.


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Este espacio está dedicado a la Literatura Hispanoamericana, con voces como la de Gabriel García Márquez, Gioconda Belli, Mario Vargas Llosa, Isabel Allende, Ernesto Sábato, Juan Rulfo, Ángeles Mastretta y Frida Kahlo. Y por último encontramos el espacio dedicado a los “Finaos” o “Finados” de Gran Canaria. Esta tradición tenía lugar la noche del día 1 de noviembre (Día de Todos los Santos) al 2 de noviembre (Día de los Difuntos). Esta celebración era de añoranza, de reunión familiar, donde se mantenía viva la memoria de nuestros antepasados. Al llegar a casa, la tradición mandaba limpiar bien los zapatos, cambiarse de ropa, lavarse las manos y desprenderse de esa tierra que, según las creencias populares, podía transmitir las enfermedades de los fallecidos. La mujer mayor de cada familia (la abuela o la madre), recordaba a los muertos mientras comían castañas, manzanas, nueces, chochos y garañones, con una copita de vino dulce, ron o anís. Contaban anécdotas sobre los finados de su familia, haciéndolos presentes de esa manera y rezaban el rosario. Se salía a la calle donde cantaban los “ranchos de ánimos”.

En este lugar homenajeamos el español hablado en Canarias con diccionarios de canarismos como: Tesoro lexicográfico del español de Canarias y Gran Diccionario del habla canaria de Alfonso O´Shanahan y su literatura con algunos autores y obras representativos como: Lírica tradicional canaria de Maximiano Trapero, Mararía de Rafael Arozarena, Las espiritistas de Telde de Luis León Barreto, poemas de Josefina de La Torre, Mientras maduran las naranjas de Cecilia Domínguez Luis o Cuenta la leyenda de Luis Pérez Aguado. Documentación histórica, etnográfica y cultural extraída del Proyecto enSeñas realizada por las profesoras: Araceli Pérez Ramírez y Fátima Cabrera García.


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Relatos ganadores del Concurso Literario más terrorífico… CUENTO GANADOR DE 1º ESO “Faltas de ortografía” de Andrea Zoe Santana Ayala (1º A) Era jueves 28 de octubre de 2017, Airam se había pasado toda una semana buscando el disfraz perfecto, ya que el domingo se celebraba su fiesta favorita, Halloween, harían una fiesta en la casa de su amiga Alejandra y por supuesto; ¡un concurso de disfraces! Estaba decidido a ganarlo, su disfraz era basado en Jack Skellington de la famosa película The Nightmare Before Christmas. Airam se encontraba dando los últimos retoques a su espléndido disfraz, era demasiado tarde y su madre ya le había dicho demasiadas veces que se fuera a la cama, ya que al día siguiente había clases. Entonces, ordenó todo en su lugar, ojeó su habitación y rápidamente se acordó de que su profesora de Lengua, Carla, le había pedido un texto sobre su libro favorito de 10 líneas, ¡se había olvidado por completo! Cogió su libreta de lengua y velozmente hizo un resumen sobre Harry Potter and the Deathly Hallows, lo guardó todo y sin hacer mucho ruido, se acostó a dormir. Al día siguiente, se levantó bastante contento, ¡solo faltaban dos días para Halloween! Al llegar al colegio, notó algo raro, las luces se habían ido y todo el instituto estaba muy alterado, cuando llegó a su aula, se sentó con su amigo Iván, hablaron del nuevo juego de Halloween que había salido, de la fiesta de disfraces de Alejandra y de muchísimas más cosas hasta que por fin llegó Carla, la profesora de Lengua, a Airam le encantaba Carla, era muy amable y joven. Como de costumbre, saludó a todos los alumnos, le mandó a Jorge a que se quitara la capucha del abrigo y avisó de que iban a corregir los deberes de ayer, todos sacaron su libreta y fueron saliendo uno por uno en orden de lista. Mientras, Airam estaba pensando en la fiesta del domingo, no había sacado su libreta ya que era el último en la lista y suele presentarla al día siguiente o mandarla por correo. Carla echó un ojo a toda la clase, asegurándose de que todos estaban prestando atención a Jorge, pero rápidamente se dio cuenta de que Airam estaba con la vista perdida, mirando a la ventana de clase y le sorprendió soltando esta frase: ⎯ Buen trabajo Jorge, ahora le toca a Airam, ¿preparado?


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Airam se sorprendió, mirando para los lados asintió con la cabeza y se posicionó en el lugar de presentación y le entregó su cuaderno a la profesora para que lo corrigiera: ⎯ Buen día, clase, mi nombre es Airam y hoy vengo a hablar sobre mi libro favorito Harry Potter and the Deathly Hallows, es el séptimo libro de la serie literaria The Night- digo, Harry Potter Comentó antes de que las luces empezaran a encenderse y apagarse consecutivamente, ¡OH NO! Carla había desaparecido, todos sus compañeros se levantaron de sus asientos nerviosos, gritando el nombre de la profesora con la esperanza de que apareciera. Airam decidió ir al baño, le pidió permiso a Ana, su profesora de Geografía que se encontraba en la clase de enfrente y se dirigió al baño de niños. Ya allí, tras darse cuenta de que el baño y su zona estaba totalmente vacía, encontró un papel, bastante familiar, cubierto de sangre, ¡era el texto de lengua! Empezó a escuchar voces que repetían una y otra vez una frase bastante inusual. “Faltas de ortografía”. La voz le sonaba demasiado familiar, pronto se dio cuenta que era la de su profesora, Carla, empezó a retroceder poco a poco para devolverse a su clase pero al darse la vuelta se encontraba su profesora de Lengua cubierta de sangre, se echó a correr sin dirección alguna dándose cuenta de que su instituto estaba desierto, sin ninguna persona. Las luces continuaban parpadeando, al ser tan delgado, Airam logró meterse en una taquilla, escuchaba a su profesora llamarle con un tono de voz bastante intimidante, un tono típico de las pelis de miedo, cuando el antagonista se va acercando a algún personaje para cortarle la cabeza, ese mismo tono tenía. Airam temblaba, pensando alguna manera de poder escapar de ese viejo instituto y de su profesora, se acordó de una alcantarilla que se encontraba en la sala de profesores, situada al final del pasillo, su amigo Iván le había dicho que su hermano Álvaro se escapó un día por esa misma alcantarilla, que daba justo al parking del profesorado, debía meterse en esa alcantarilla cuanto antes, si no, su vida corría un gran riesgo. Minutos después escuchó a Carla bajando las escaleras, ¡era su momento! Salió de la taquilla y empezó a correr agradeciendo a su padre el haberle apuntado a atletismo, Carla al darse cuenta comenzó a lanzarle navajas gritando “Voy a por ti Airam, no lograrás escapar”, no logró darle pero le desvió del camino entrando sin querer a la clase de 2ºA, cerró la puerta con llave y empezó a sacar de las mochilas de los niños unas toallas que usaban para limpiarse el sudor, atándolas todas para lograr hacer una cuerda suficientemente larga para poder aterrizar en el coche de su profesor de Matemáticas, David, tiró la cuerda por la ventana y antes de bajar, escuchó a su profesora decirle algo: ⎯ No puedo creer que hayas hecho un trabajo con tantas faltas de ortografía, vas a sufrir lo mismo que sufrí yo leyéndola, Airam, vete pensando cuáles serán tus últimas palabras… Dicho eso, Airam pegó un brinco, ya no estaba en la clase de 2ºA, estaba en su clase, todos sus compañeros le miraban riéndose, mientras que Carla le miraba con cara de enfado, ¡había tenido una pesadilla! Le pidió perdón a su profesora y a sus compañeros, cogiendo su libreta y dándosela a su profesora, no sin antes revisar que no había ninguna falta de ortografía, seguía todavía con bastante conmoción causada por su pesadilla. ¡Vaya día!


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CUENTO GANADOR DE 2º ESO “La villa de Inunaki” de Sandra Cabrera Déniz (2º A) Un día hicimos una acampada en mi colegio de Tokio. Era fin de curso y todos los tutores se habían puesto de acuerdo para llevarnos de excursión. Nos pusimos en marcha un mes después de haberlo planeado y pagado todo. Después de un largo trayecto de unas seis horas hacia el sur del país, los tutores consideraron dividirnos a cuarenta estudiantes en grupos de ocho. Después de instalarnos en nuestras habitaciones ya era de noche. Los monitores decidieron contarnos historias, una leyenda en especial. Así fue el resto de noches durante casi una semana. La leyenda iba sobre una aldea cercana y a la vez aislada del resto del país llamada "La villa de Inunaki". Se dice que los que han intentado encontrarla nunca regresaron, y que se sabe que en la entrada hay un cartel que pone: "La constitución de las leyes de Japón no se aplica aquí", con lo cual también se cuenta que la población vive de tal manera que el asesinato o el canibalismo es muy común. Se rumorea también que los militares le tiran comida a la población desde helicópteros. Se afirma que nadie, ni los mejores exploradores, han conseguido hallar su ubicación exacta. Esto se debe a que cuando alguien pisa esta aldea, según la tradición, no la puede abandonar por el resto de su vida, y no es fácil imaginar una vida larga ahí, ya que es un territorio sin religión ni ley, pues cuenta la leyenda que no existen normas y que cualquiera puede hacer lo que le plazca sin sufrir consecuencia alguna. Al terminar de contar esta leyenda, el campamento se llenó de estudiantes atemorizados. Cuando teníamos alguna caminata ninguno quería ir, con miedo a separarse del grupo y perderse. Entendí su miedo puesto que la leyenda cuenta que es una aldea aislada, y lo más lejos que se puede estar es en el sur, precisamente donde se encontraba nuestro campamento. Hicimos una caminata por el campo a las diez de la mañana, dividiéndonos en los grupos que crearon al principio. Al líder de mi equipo le dieron un mapa para que sirviera de guía para el resto. Entregaron un walkie-talkie a cada líder de cada equipo porque nos íbamos a separar. Los monitores tenían pensado hacer una carrera llevando a cinco grupos por cinco rutas distintas a ver cuál escogía la mejor. Partimos. Mi grupo y yo escogimos la ruta A, la que estaba a la derecha del todo. Los de mi grupo no querían ganar el premio. Desde que salimos de la habitación estaban pensando en no ganar y salirse del juego para buscar la villa. Yo no sabía esto. Llevábamos una hora caminando. El tutor nos avisó de que ya era hora de buscar un lugar para descansar. Mi equipo encontró un sitio en la hierba bajo un árbol. Era una especie de colina. A lo lejos se veían árboles, más hierba y unas ¿casas? Tres de mi equipo se levantaron como si no hubiera un mañana. Al ver que siete de los ocho que somos se levantaron y salieron corriendo en esa dirección, no tuve más


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opción que ir tras ellos. El que nombraron líder iba en cabeza, con todos nosotros detrás en fila. No contó nada de aquello a los tutores o a otros equipos. Nos adentramos en una especie de bosque de árboles no muy altos que impedían que se viera el sol. No tenía ni la más remota idea de lo que pensaban hacer, solo corría tras ellos hacia esas casas. De repente, sin saber lo que pasaba, cuando ya estábamos bastante cerca del final, cuatro de nuestros compañeros desaparecieron sin más. Se escucharon sus gritos, lo extraño fue que los oímos justo detrás, y yo era el último en la fila. Corrimos más aún. Empezamos a ver la luz al final de ese bosque. Lo que nadie esperaba era que el líder, que iba mucho más adelante que nosotros, se parara a esperarnos ni… que algo se lo llevara. Éramos tres personas, sin modo de comunicarnos con otras y sin guía para volver. Nos paramos de golpe asustados por la desaparición repentina de otro miembro, a poco camino de terminar el bosque, y con miedo de que si avanzábamos nos atraparían y lo mismo si retrocedíamos. Me caí, no podía más, aquello no tenía sentido. Si realmente aquello hacia lo que estábamos corriendo era la villa, ¿qué nos estaba pasando ahí, que no estábamos tan cerca? Finalmente mis compañeros empezaron a caminar, sin compartir ni una sola palabra. Me levanté y me puse al lado de uno de ellos. Sin correr, sin alterarnos. Llegamos al final del bosque y seguimos caminando tranquilamente hasta llegar a una aldea. Todo estaba bien hasta que vimos un pilar de piedra en el que estaba inscrito el nombre “Inunaki” colocado en lo que debía ser la entrada. Nos quedamos en blanco, no se escuchaba nada, ni tan solo animales. Era un paisaje gris. Se notaba como la vegetación se había apoderado de ella e iba devorando las casas. Todo era de piedra, parecía bastante antigua. Un grito. Fue lo que nos despertó de nuestro estado de inconsciencia. Pensando que quien se encontrara ahí ya nos había visto, entramos diciéndole adiós a la vida. Dejamos a un compañero atrás. Se desmayó antes de dar un paso más y lo acostamos en la entrada. Con pasos lentos e indecisos entramos por una especie de valla hecha de cemento, subimos unas escaleras de piedra y allí estaba todo. En verdad no había ni rastro de una población presente. Nos fuimos calmando poco a poco, y creo que esa fue la peor decisión que tomamos. No sabría decir qué era pero algo atrapó a mi compañero. Me congelé. No sabía qué hacer, y mientras mi compañero se cansaba con sus propios gritos, esa cosa se lo llevó tan lejos como para hacer que yo lo dejara de escuchar. ¿Qué me tocaba hacer? Si me quedaba, ¿me harían lo mismo? Y si me iba, ¿irían detrás de mí para atraparme? “Ya todo da igual”, pensé, y me adentré aún más entre las casas. Se escuchaban pasos, y no eran los míos. Algo se plantó delante de mí, una cara sucia y sobresaltada. Me agarró del brazo bruscamente arrastrándome hacia una casa, me sentó en el suelo húmedo y se fue corriendo a una velocidad impresionante. Años después sigo aquí. Lo único que se ve y se escucha diariamente es sangre y gritos. Tienen distintos pasatiempos como jugar al escondite, al pillapilla, a la comba… y lo que hacen cuando alguien pierde el primero... no quiero ni describirlo. Me han indicado que si salgo de la villa me matarán. ¿Empiezo a volverme loco? No, ya lo estoy. Día tras día me obligan a jugar con ellos. No quiero morir. Las noches son horribles, y hay niños criados aquí que amenazan con matar mientras otros dormimos. Hace frío y tengo la misma ropa que hace 14 años. Miedo es lo único que se siente. Ayuda. ⎯ Kohaku, 1932


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CUENTO GANADOR DE 3º ESO “"Among us" de Andrea Santana Melián (3º B) Los estudiantes con una beca biofísica en la universidad de Standford habían sido invitados a un viaje espacial, donde harían experimentos con un tipo de planta desconocida hasta ahora, ubicada en K-2, el nombre del nuevo pequeño planeta descubierto a menos de 10 días de La Tierra. Después de una semana fuera de su planeta natal, los tripulantes se encontraban recogiendo las muestras de la planta que luego llevarían al laboratorio. Donovan y Kahl, electricista y segundo capitán de la nave, hablaban por telecomunicaciones con Marsh, uno de los chicos que había salido a buscar las muestras. Al notar un par de interferencias, Kahl dio otra de las muchas órdenes que había dado hasta ahora. ─ Donovan ─le dijo a su compañero ─Vete a la sala de comunicaciones y arregla el fallo. De paso, vete a ver cómo está Maverik, hace tiempo que no sale del laboratorio. Cansado de tanto esperar, de que todos estuvieran tan asustados y nadie diera una conversación que los sacara de la presión que sentían, Kahl decidió caminar hasta la sala de comunicaciones, encendiendo la luz, intentando que sus náuseas se fueran. El cuerpo de Donovan y el cuerpo de Maverik se encontraban sin vida en el suelo. No habían pistas, no habían ruidos. Minutos después, cuando el tripulante Kenneth había terminado de ayudar a Kahl a tapar y llevar a laboratorio los cuerpos, toda la tripulación estaba reunida en la cafetería. Mirándose unos a otros, sin ningún tipo de conversación hasta que Marsh, uno de los más pacíficos de ese grupo, habló. ─ ¿Hay alguien en esta nave que nosotros no conozcamos? ─preguntó mirando a Kahl, quien ahora llevaba el control de la nave por la muerte de Maverik. Con un golpe en la mesa, negó. ─ ¡He vigilado cada centímetro de esta nave! No hay nadie aparte de nosotros. ─ Entonces debe estar entre nosotros… ─Caleb, otro de los tripulantes, suspiró. No se veía asustado o preocupado, solo estaba como siempre, con su cara inexpresiva. ─ ¿Quién fue el último que estuvo con ellos dos? ¿No fue Marsh? ─ ¡¿Por qué siempre tengo yo la culpa?! ─el pelinegro se levantó alterado, maldiciendo en voz baja. ─ Kahl, ¿No crees que sería mejor mirar toda la nave? ─propuso John, molesto. La actitud de Kahl lo ponía así, y es que ellos nunca se habían llevado del todo bien. ─ ¡Pues…! ─fue a contestar Tom, el cual sufría de ataques de ansiedad desde sus 9 años. Sin poder terminar la frase, las luces de la nave se apagaron y se mantuvieron así durante varios segundos. Al encenderse de nuevo, el cuerpo de Tom y de John se hallaban partidos a la mitad. El de este último estaba mucho más mutilado. Kenneth apartó la mirada y Marsh no pudo evitar irse a los baños a vomitar, donde rato después, también apareció muerto, le habían clavado un pequeño cuchillo en el cuello. Junto a Tom y John, fue tapado con una manta y llevado al laboratorio.


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Había llegado la hora de dormir, el capitán Kahl no pegaba ojo. Ni siquiera sabía cómo o cuándo irían a buscarlos, ya que no tenían comunicación con La Tierra desde la muerte de Maverik y Donovan. Una voz suave lo sacó de sus pensamientos. ─ ¿Ky? ─supo que era Kenneth, solo su novio lo llamaba así. ─ ¿No puedes dormir? Yo tampoco. ─ Hay alguien en esta maldita nave que nos está matando. No sé cuándo me matará, o a ti. Tiene que ser Caleb, seguro que es él ─Kahl se sentó en la cama, dejándole sitio a su pareja. ─ ¿Y no vas a descansar en toda la noche? ─preguntó de nuevo Kenneth, acariciando el cabello pelirrojo de su novio. Parecía haber ignorado las suposiciones del capitán. Kahl soltó una pequeña risa al ver a su novio reír también. Eso significaba que dejara de preocuparse por un momento, y que necesitaba dormir. Finalmente, Kenneth se quedó toda la noche en medio del pasillo haciendo guardia mientras Kahl, Caleb y Leopold dormían. Desde que el pelirrojo abrió sus ojos, se encontró el cadáver de Leo acostado en su cama, con sus pequeños ojitos azules fuera de sus cuencas. Rápido pero con sigilo se levantó, tapando con una manta a Leo para luego asomar su cabeza por la puerta que daba al pasillo principal de la nave. Buscó una pistola que tenía la nave en caso de alguna emergencia, el cadáver no desprendía mal olor así que suponía que el asesino no lo había matado hace mucho. Caminó por el pasillo, apuntando con su pistola ya cargada. Al entrar en la cafetería, suspiró con pena. Caleb se había terminado cortando las venas. Su expresión ya no era seria, parecía feliz, quizás porque se podría reunir donde quiera que fuera con Tom, quien siempre había sido casi como su hermano. Secó las pequeñas lágrimas que salieron de sus ojos y se giró hacia la sala de mandos de la nave, pretendiendo encontrar ahí a Kenneth, en cambio, lo único que encontró fue una pequeña nota donde estaba escrito el nombre de su novio como autor. “Ahora mismo, posiblemente me haya quedado ya sin respiración en medio de la galaxia. No sé quién es, solo qué que a mitad de la noche una figura humana me dijo que si quería salvarte, tendría que quitar mi propia vida. Espero que no estés enfadado, y, Ky, llega a La Tierra y lleva este proyecto que teníamos en un principio adelante. Te quiere, Kenneth” No podía enfocar bien la visión del universo, que se presentaba delante de él. Lo único que escuchaba era el leve pitido que avisaba que la nave se encontraba en mal estado, el cual llevaba sonando desde la muerte de Donovan y Maverik. Un fuerte golpe contra los mandos de la nave lo hizo volver a la realidad, ahora su ceja sangraba. Sin darle tiempo a darse la vuelta, una patada hizo que su respiración se cortara por segundos. Sintió como unas manos grandes lo cogían por el cuello e intentaban que dejara de respirar completamente. Miró a través del cristal, y reflejado en el cristal, antes de dar su último aliento de vida, vio la sonrisa malévola de Maverik.


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CUENTO GANADOR DE 4º ESO “48, Pinar Avenue” de Lucía Isabella González García (4º F) Cahaba, Alabama. Próspera ciudad del algodón convertida en ciudad fantasma. También, un campo de prisioneros de la Guerra Civil. La ciudad quedó destrozada al construirse sobre un terreno inundable. Se dice que hoy, siguen merodeando por las ruinas los fantasmas de soldados, esclavos, presos y habitantes de esa ciudad del siglo XIX. Que parece tener un fondo más oscuro de lo que se cree. Una vez, un arqueólogo de Oregón, un tanto engreído, soberbio, orgulloso e independiente pero con una pasión por los misterios inmensa. Se trasladó a Cahaba él solo, una ciudad aparentemente desierta, con intenciones de destapar los misterios que en ella se escondían. Fue hasta allí con su furgoneta y todo lo necesario para vivir por lo menos un año ahí. Cuando llegó, vio lo que quedaba de la ciudad, estaba todo arruinado y con cierto aire espeluznante pero seguía notándose la grandeza que había tenido la ciudad en su momento. Steve, el arqueólogo, aparcó en un descampado, sacó la caseta de campaña y empezó a montarla. Se sentía observado y se escuchaban susurros leves, no le dio importancia. Los ruidos se oían cada vez más cerca y sentía como si algo estuviese detrás, cuando algo le tocó el hombro se giró rápidamente, pero no había nada. Comenzó a anochecer y salió a buscar algo de leña para hacer un fuego, fue a lo que quedaba del parque, ya que había visto algunos árboles secos. Ya había cortado bastante leña, se sentó cerca a descansar algo y fumar un poco. Volvió a escuchar los susurros de antes, la misma voz, pero esta vez más alto y más claro, entendía lo que decía: ─Vete, vete de aquí, rápido. Se giró, asustado, de nuevo, no había nada; de nuevo, lo dejó pasar, aunque en el fondo estaba paralizado del miedo. Cogió la leña, apagó el cigarro y volvió a su refugio como si nada hubiera pasado. Cuando llegó, encendió el fuego, cocinó algo para cenar y mientras comía, leía una novela que se había traído. En medio del capítulo se durmió. Unas horas después empezó a temblar, se movía y gritaba, aunque estaba dormido. Despertó, sudado, nervioso, se agarró a los reposabrazos de la silla, tenía las pupilas dilatadas y respiraba agitadamente. Tenía una expresión de alivio y a la vez de temor. A pesar de que el miedo que sentía era tan intenso no iba a salir de ahí hasta descubrir los misterios, pues su orgullo y codicia era más importante que su propia vida. Se convenció a sí mismo de que era imaginaciones suyas y siguió durmiendo, esta vez más tranquilamente. Al día siguiente, decidió salir a explorar. Condujo por toda la ciudad, pasó por delante del campo de prisioneros, que estaba más alejado, vio el parque y la plaza, el barrio vecinal y la fábrica de algodón; todo en ruinas. Llegó a un lugar algo más lejano y vio una casa, le resultaba familiar. No estaba destrozada, al contrario, parecía una edificación nueva y bien cuidada, aunque no transmitía mucha confianza. Era tan grande y perfecta que resultaba raro en un lugar que estaba arruinado.


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 Página 16 Eso, a Steve le interesó y se acercó, vio en el cartel del jardín “48, Pinar Avenue. Matthew Roberts, alcalde de Cahaba.” Volvió a escuchar los susurros, cada vez más alto y con tono más impaciente, decía: ─No entres, no seas impertinente. Él, dominado por la curiosidad, entró. Estaba temblando, cuanto más entraba escuchaba más voces, algunas gritando, otras riendo, otras diciendo que se fuera y otras protestando. En la pared habían noticias del periódico sobre Cahaba y a tragedia que acabó con ella. Una voz de las que protestaban decía que estaban engañando a los ciudadanos, otra decía que no era una tragedia, nos han asesinado. Steve seguía caminando por el pasillo, entre susurros aunque no había nadie. Steve estaba asustado e intrigado. Cuando llegó al final del pasillo, había una puerta entreabierta, entró y vio un cadáver, le resultó familiar y se acercó más, tenía una chapa que ponía “Alcalde” y la frente pintada con un insulto. Parecía que se había suicidado, por la pistola que tenía en una mano y el agujero en su cráneo. En la otra mano sostenía un papel, una carta. Steve la leía a pesar de lo que las voces gritaban susurrando. Estaba firmada por el hijo del alcalde, que se había dado cuenta de todo lo que su padre hizo; provocó la inundación de la ciudad al perforar la presa que estaba cerca y el negocio de algodón era una farsa, una tapadera de droga. Y que iba a desvelarlo. Cuando terminó de leer, observó la habitación entera y vio otro cadáver, en el suelo con otro agujero en el pecho. Una de las voces gritó: ─¡Idiota! Algo agarró a Steve por el hombro, este se giró rápidamente y esta vez vio una sombra negra que, gritando, se abalanzó sobre él. Steve lo esquivó y empezó a correr hasta la salida, con la sombra persiguiéndole. Consiguió salir, se subió al coche, no arrancaba, así que salió y empezó a correr. Pero la sombra le alcanzó, se abalanzó sobre él y después de un pequeño forcejeo entró en Steve, a él se le pusieron los ojos blancos, gritó y se agitó en el suelo. Hasta que paró, levitó, sin saber por qué, volvió a gritar, esta vez con mucha más fuerza y más doloroso. La sombra salió de él y se dirigió a la casa. Steve seguía gritando mucho más. Cayó al suelo y dejó de gritar. No se movía y ahí quedó, como otro misterio más sin conocer.

Ilustración de Valeria Mendoza Ortega de 2º ESO E


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CUENTO GANADOR DE 1º BACHILLERATO “No mires atrás” de Yamiley Suárez Déniz (1º Bach. A) En una noche fría en un pueblo, un médico está trabajando hasta muy tarde en la morgue. Mientras trabaja oye un sonido en la sala de al lado pero no le hace mucho caso ya que es una noche tormentosa y puede ser el viento, la lluvia o los truenos. Cuando acaba empieza su camino hacia su casa, pero como hoy llueve decide coger un atajo por el parque de la ciudad, que en ese momento no está transitado porque es de noche y está lloviendo. Mientras camina por el parque solitario empieza a acelerar porque hay algunas farolas apagadas y le causa miedo, al acelerar empieza a oír unos pasos siguiéndole, entonces gira la cabeza hacia atrás y ve una especie de persona debajo de una de las farolas que están apagadas, por lo que se le veía vagamente, al verlo le grita preguntándole “¿quién es?”, pero él no contesta, por lo que se asusta, y gira hacia delante y acelera aún más, casi corriendo, pero esa especie de persona ahora lo sigue pero más rápido que antes. Al oír los pasos decide echarse a correr lo más rápido que puede, pero aun así el ser lo sigue ahora también corriendo él. Al fin ve su portal a lo lejos y con las pocas fuerzas que le quedan corre hacia él. Llega, y sin mirar hacia detrás para saber dónde se encontraba el ser que lo perseguía, entra y cierra la puerta con llave y va directo a su habitación, ahí se acuesta agotado, pero cuándo más tranquilo está vuelve a oír los paso pero ahora van hacia su habitación.


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Otras historias terroríficas que nos gustaría que leyeras…

“Bongo, el payaso bailarín” de Saúl Godoy Santana (1º D) La historia sucede en un pequeño y recóndito pueblo de Estados Unidos llamado Derry, en el que hace mucho tiempo cayó un misterioso meteorito, suceso que cambiaría la historia de Derry para siempre. Sucesos cada vez más extraños sucedieron a la colisión del meteorito, desde una terrible explosión en un colegio repleto de niño hasta las insólitas desapariciones de más de 50 personas en extrañas circunstancias. Pero sería en el año 1989, veintisiete años luego de la caída del meteorito, el momento en el que ocurriría el más extraño de los sucesos. En ese año ocurrió un terrible asesinato en el que tres jóvenes de entre veinte y veinticinco años arrojaron al rio del pueblo un joven de origen extranjero delante de su pareja, se sospecha que el motivo de tal atroz acto fue debido a un encontronazo previo de los asaltantes y las víctimas, debido a comentarios racistas de los que a posteriori serían los culpables del crimen. Lo más extraño de todo este caso es que la pareja de la víctima mencionó en multitud de ocasiones que en la escena del crimen, ella había visto un misterioso y tétrico payaso, que observaba la escena con una sonrisa maquiavélica en su rostro. Todo lo acontecido en este caso llamo la atención del bibliotecario del pueblo, Acaymo, que decidió ponerse en contacto con una famosa agencia de investigación de casos paranormales conocida como “Los caza espíritus”, estando está dirigida por el famoso inspector Saúl Warren. La agencia contra casos paranormales enseguida se puso a investigar todas las pruebas proporcionadas por Acaymo, analizándolas descubrieron increíbles similitudes entre los sucesos ocurridos en Derry y un antiguo caso suyo, siendo la principal similitud los misteriosos testimonios que hablaban de un oscuro payaso sonriendo en las escenas de los crímenes. El caso con el que los agentes encontraron similitudes era conocido como “el caso de la mano sangrienta”, un misterioso caso ocurrido en Nueva Orleans en el que, Steve Warren, el padre de Saúl y anterior líder de la agencia no pudo resolver veintisiete años atrás, el caso consistía en numerosos asesinatos con una característica en común, una marca de una mano repleta de sangre en los escenarios del crimen Debido a esto la agencia se puso a investigar las escenas de todos los crímenes misteriosos ocurridos en Derry, pero no encontraron ninguna mano sangrienta, que los llevara a asumir que ambos casos estaban relacionados con la misma persona, hasta que en ese mismo momento el recién llegado novato del grupo llamado cariñosamente como “el pequeño Mike” se dio cuenta de que colocando puntos en las zonas del mapa de Derry en las que habían sucedido los casos investigados y juntando luego esos mismos puntos en orden cronológico surgía esa tan buscada mano.


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Al ver esto lo primero que hicieron fue investigar al lugar donde empezó todos los males de Derry, el cráter del meteorito. Una vez allí se dieron cuenta de que el meteorito que se había dejado ahí sin investigar, debido a la falta de dinero del pueblo, estaba como hueco por dentro, por lo que se propusieron a abrirlo inmediatamente, hallando en su interior los cuerpos de todas las víctimas de los misteriosos asesinatos. Al analizar los cadáveres descubrieron una coincidencia en el ADN de la sangre encontrada en una de las víctimas, perteneciendo está a Bongo Fischer, el extraño y anciano vendedor de la tienda de libros de la ciudad. Inmediatamente después a esto ocurrió la detención del sospechoso a manos de la policía, confesando al ser detenido todos los casos ocurridos en Derry y en Nueva Orleans, confesando además el uso del meteorito como lugar para ocultar a las víctimas ocurridas en el pueblo de Derry, quedando el caso como cerrado. Pero todavía quedaba una pregunta sin resolver y es que el sospechoso declaro no saber nada sobre el caso del asesinato y posterior arrojamiento del cadáver de un turista extranjero, alegando que él no era de presenciar crímenes si no de cometerlos. ¿Quién o qué era eso que dijo ver la pareja de la víctima aquella terrible noche? Esta pregunta se quedaría en la cabeza de la agencia y del pueblo del Derry sin resolver por el resto de sus días.

MICRORRELATO DE TERROR “Malicia de origen” de Lucas Artiles Castro (4º C) Por fin comienzo a distinguir colores, a sentir vida, a tocar mi alrededor, pero no estoy solo, inesperadamente veo a alguien parecido a mí, muy parecido a mí. Había algo distinto entre él y yo, en su mirada notaba que tenía malas intenciones, sus ojos estaban llenos de odio. Quiere ser el único e irremplazable, pero no se saldrá con la suya, no lo permitiré. Tengo que hacer algo para impedirlo. Veo un extraño cordón que nos une, lo colocaré sobre su suave y caliente cuello, así nadie sospechará y, cuando nazcamos, todos van a pensar que mi gemelo murió por causas naturales.


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“El sonotone izquierdo” Andrea Collado Ravelo (4º D) Todo empezó una tarde de invierno, un señor de unos 65 años, de pelo canoso, mirada triste y decaída, observaba las noticias, una desgracia ocurría: una fuerte tormenta pasaría por donde vive, era tan fuerte que arrasaba con los árboles. En la otra punta del pueblo, una madre desesperada llamaba a todos los lugares en busca de su hijo, con voz agobiada y nerviosa describió la apariencia de su hijo a las autoridades. El señor no escuchaba muy bien por el oído izquierdo así que los médicos le aconsejaron los sonotones. Por la fuerte tormenta la casa empezó a vibrar como gelatina, el hombre se cayó y se le estropeó el sonotone izquierdo, tuvo varias interferencias pero no le dio mucha importancia, continuó viendo las noticias, aún no se había encontrado al niño. Mientras tanto el señor escuchaba más ruido por el sonotone, hasta que escuchó una voz más clara, como la de un niño, que decía: “socorro, ayuda, ven a por mí”. El hombre se asustó pero seguía sin hacerle caso, al rato se quedó dormido con el aparato en la oreja. Sintió una fuerte brisa que le susurraba, como los llantos de un niño. Al señor le parecía muy raro y con mucho miedo escuchaba el sonotone, la voz le dio una dirección y asustado se adentró en la tormenta. Cuando llegó se encontró un cadáver que coincidía con la descripción de las noticias. El hombre no sabía si llamar a la policía porque pensarían que fue él. Al cabo del tiempo les llamó, al rato llegó la policía con la ambulancia. Desde aquel hecho, el señor cada vez que pasa por ese lugar escucha un gracias del niño.


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“El comienzo del final” de Kiara Romero Cabrera (4º A) Hace muchos años, aproximadamente en 1904, en un pueblito a las afueras de Canadá, sucedió una gran tragedia, pero antes de nada comenzaré a contar cómo era todo un año atrás… Ontario es el pueblo protagonista de esta historia, era un lugar muy tranquilo y humilde, todos los vecinos se reunían cada sábado, para salir a hacer actividades junto al río, todos vivían muy felices y estaban muy agradecidos de vivir en una zona con una gran calidad de vida. En 1903 una gran empresa decidió poner en funcionamiento, después de tantísimos años, una central nuclear que estaba a escasos kilómetros de allí, y desde entonces todo fueron problemas y más problemas. Los vecinos se quejaban por el ruido y por la gran contaminación, todas las ciudades de Canadá criticaban ese proyecto, incluso todo el mundo entero al enterarse estaba en gran desacuerdo con esa central ya que lo consideraban algo inútil, innecesario y sobre todo peligroso. Debido a las críticas, la empresa decidió modificar aquella central que tan vieja estaba, para demostrarles a todos que no era tan mala como decían, probablemente una de las peores decisiones de sus vidas. A comienzos del año 1904, ya con las reformas terminadas y en el primer de funcionamiento, algo falló debido a la antigüedad de la central, que no pudo soportar esa gran modificación y acabó produciendo una gran explosión, el 14 de febrero a las 16:18 de la tarde. Esa explosión, expulsó gases cancerígenos, provocando una gran contaminación por todo el aire y acabando con toda la fauna que se encontraban en un radio de dos kilómetros de la central. En un principio la situación no parecía ir más allá, menos por las 128 personas que se encontraban en el interior de la central que murieron al instante de la explosión. Cientos de personas abandonaron sus hogares, teniendo que alejarse de aquel lugar casi mortal. Parecía que habían salido ilesos y cada uno seguía con sus vidas, con cierta normalidad, pero no fue hasta un mes más tarde, que se dieron cuenta que muchas personas que vivían allí empezaban a desarrollar mutaciones jamás vistas, empezaron a desarrollar tumores graves por todo el cuerpo, produciendo la muerte. La situación parecía no empeorar, pero una mañana, un señor anunciaba por todas las calles, a través de un megáfono, que algo grave estaba por venir y es que de la nada la gente comenzó a tener comportamientos anormales, como si fueran animales salvajes.


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 Página 22

Empezaban a sentir la necesidad de matar a los de su alrededor sin importarles quienes fueran, dejando únicamente sus cabezas. La gente no infectada empezó a huir de las cientos de muertes diarias huyendo a otros países, pero habían cerrado todas las fronteras ya que los científicos no entendían que sucedía y nunca habían imaginado, que los zombies, podrían ser reales. Lo que aún no sabían, es que ese gas de la central que acabó contaminando toda Canadá, era tan potente que a través de las corrientes de aire llegó a múltiples países, alrededor del mundo. Solo los más afortunados conseguían huir a las afueras, donde nadie supiera que estaban, para que los otros no les mataran. Un científico de África llamado Pouli, cansado de la situación y de no encontrar el motivo de dichas reacciones, salió a la calle, sin miedo acabó con todos los infectados que se le ponían delante, no había otra opción, no había suficiente tecnología ni conocimientos. Estaban casi seguros de que la humanidad acabaría, ya que los que mutaban se mantenían vivos 2 semanas y luego acabaría muriendo por graves lesiones cerebrales. La última esperanza de Pouli, fue huir a lugares casi inaccesibles. Pasado 4 semanas, llegó a un pueblecito, tenía miedo de quienes pudieran habitarla ya que nada, en esos momentos, era seguro, por suerte eran muchos otros científicos que conocían el refugio y se habían reunido ahí. Pouli, necesitaba respuestas a lo ocurrido y le explicaron, que por lo que habían observado, era casi imposible volver atrás y solo podían esperar a su muerte casi inevitable… Dos años más tarde de la tragedia, todo había terminado, incluida la gran parte de la humanidad, solo sobrevivieron 1 millón de personas, siendo casi, el 1% de población que había antes. Todo tuvo que empezar de cero. Primero estuvieron un año confinado, para que el gas no les pudiera afectar y pasado dicho tiempo, cada uno podía ir reconstruyendo sus vidas de la mejor manera que pudieran. Pouli, en secreto, consiguió mantener vivo a una de las personas afectadas y lo encerró en su laboratorio para estudiarlo y analizarlo. Consiguió muchas cosas positivas, por ejemplo, el cómo limpiar el aire y tierras contaminadas para que pudieran ser habitables como antes, pero por supuesto no conseguía dar con la cura de la mutación, ni ver el porqué. Una noche de invierno, Pouli fue a su laboratorio como cada día, para ver su “experimento”, pero le pareció ver que había muerto. Pouli decidió abrir la jaula para enterrarlo, pero antes de hacerle la autopsia, comenzó a moverse, Pouli, aterrorizado, intentó encerrarlo pero ya era tarde. Esa persona infectada atacó a Pouli y terminó con su vida. Aquel zombie, acabó huyendo y bueno, creo que ya saben que pasó luego…


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El origen de Halloween: La Grieta por Ana Navarro Afirma la tradición Celta, que cada 31 de octubre, se abre una grieta en la línea espacio temporal en la que vivimos. En ese momento, la noche y el día difuminan sus contornos, los vivos y los muertos se entremezclan y surge una realidad descontrolada. Esa noche, los que duermen el sueño eterno y las almas errantes despiertan de su letargo y cruzan a nuestro lado, La grieta se abre cuando el planeta entra en la parte oscura del año. Nada es gratuito y tendrán que llevarse a algún vivo para compensar la oportunidad de haber vuelto. Secuestrar humanos es el precio a pagar. Intuyen que nadie quiere abandonar la vida sin presentar lucha, así que esa noche los moradores de la tierra se disfrazan con la intención de confundir a los que vienen. Así se llenan las calles de muertos vivientes, de zombis, de fantasmas, de sangre y olor a tierra. Un buen disfraz, les hará sentirse confundidos y pasarán de largo. Irán a por aquellos que descreídos de la grieta, esa noche no ocultaron su identidad. Octubre es tiempo de guardar para el invierno, las calabazas y los nabos están en su esplendor. Para asustar a los muertos, las vaciaban y llenaban de candelas que provocaban sombras alargadas que hacían más terrorífico el mundo de los vivos, que el de los muertos. Tres días después la grieta se cerraba y todo quedaba oculto tras un manto de frio y oscuridad. Tradición, Mito, costumbre…lo que sé, es que ya nunca elegirás tu disfraz de Halloween tan alegremente…

Durante la semana del 26-30 de octubre el alumnado del Programa AICLE trabajó desde todas las asignaturas la festividad de Halloween, que tiene sus raíces en el origen de la cultura anglosajona.

Ana Navarro Ojeda Coordinadora del Programa AICLE Departamento de Geografía e Historia


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 Página 24

Ha nacido una estrella: Alejandra Alejandra Artiles León, alumna de 2º de bachillerato B, nos concede una entrevista para hablar de su vocación científica y su participación en el Club de Astronomía de nuestro centro.

¿Por qué crees que es importante que exista el Club de Astronomía? En nuestro instituto existe un Club de Astronomía que enseña a todo aquel curioso que quiera saber un poco sobre este tema, pero ¿qué es la astronomía? La Astronomía es la ciencia que se ocupa del estudio de los cuerpos celestes del universo, por ejemplo, los planetas, los satélites, las estrellas o los asteroides. Parece que este club es muy específico para gente de Bachillerato que sabemos que nuestra rama son las ciencias, sin embargo, somos un grupo muy variado con gente de todos los cursos y de todas las ramas, el único requisito era ser curioso y tener ganas de aprender. Por desgracia, este año, a causa de la pandemia, las nuevas normas y el traslado de algunos cursos al C.E.I.P Saulo Torón, ha habido algunos cambios. Dejando temas sanitarios de lado, los miembros del club hemos hecho aportaciones reales a la ciencia. Por una parte, varios grupos de alumnos, en los que se incluye el mío propio, descubrimos un total de 3 asteroides que no estaban registrados aún. Por otro lado, también descubrimos en conjunto una estrella variable, en nuestro caso, pulsante.

¿Este proyecto ha alimentado en ti algún tipo de vocación científica? En lo que a mí respecta, yo llevo años sabiendo que quiero estudiar Matemáticas, aunque en los últimos años me informé y descubrí que había un doble grado, “Física y Matemáticas”, y es mi objetivo ahora mismo. Yo me uní al Club por esta misma razón, para ver aplicaciones reales de las Matemáticas (entre otros, ya que en la Astronomía combinamos la Física, las Matemáticas, la Tecnología, etc.) en distintos campos que yo no conocía. Al final, acabé desarrollando también una curiosidad por esta rama. Aunque todavía no me planteo si quiero hacer un máster me parece que es una muy buena forma de adentrarte a la ciencia de una manera más entretenida, amena, divertida, real y aplicable. Al fin y al cabo, si estábamos todos allí de forma voluntario y nos quedamos, por algo será.

¿Qué ha supuesto para ti formar parte de un descubrimiento científico? Ser parte de un descubrimiento científico tal como descubrir un asteroide y una estrella a tan temprana edad para mí es casi increíble. Pudimos ver y entender cómo se trabaja en la Astronomía, además de realizar nosotros el trabajo. Por primera vez, al menos para mí, fuimos capaces de concentrar todos nuestros conocimientos anteriores y aplicarlos de manera que trabajemos como un equipo de verdad, que cada uno contribuya y todo eso dé como resultado un descubrimiento científico. Como ya dije, increíble.


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 Página 25 Solo puedo expresar palabras de agradecimiento al centro y al profesorado que hace esto posible porque nos beneficia al alumnado. Es una oportunidad que nos brindan por y para nosotros. A mi parecer, no podrían haber tenido una mejor idea. Es un proyecto que ha despertado interés en nosotros y nos ha dado un “simulacro” de situación laboral en un ámbito científico. Me parece muy importante mantener este proyecto y crear otros semejantes para que pasemos de preguntar: “Profe, ¿para qué me va a servir esto?” a decir: “Profe, usé también esto porque creo que puede aportar algo”.

¿Es habitual la presencia femenina en las instituciones científicas? Todos sabemos que las mujeres aún estamos un poco escondidas en la sociedad, quiero decir, ¿cuántos científicos hemos estudiado? ¿y científicas? Eso no quiere decir que no hayamos hecho grandes aportaciones a las ciencias, entre otros, a lo largo de la historia. Por suerte, en nuestro instituto no tenemos cuenta ni sexo, ni género, ni nada. Todos participamos de manera igualitaria y voluntaria en los proyectos que queramos y creo que debemos seguir así. Llegará un momento en el que estudiemos a personajes importantes en la historia sin siquiera plantearnos si son hombres o mujeres, sino solo fijando la atención en sus aportes y valorando su trabajo por igual. Nosotros vamos por el buen camino.

¿Qué nombre has pensado para ponerle a la nueva estrella? Lo que más llama la atención es el nombre que le pondremos a los asteroides, en mi caso, no lo tengo claro. Sin embargo, pasará como con todo, decidiré un nombre y, cuando la decisión sea irreversible, pensaré en otros nombres que, seguramente, sean mejores. Así que pienso que mejor tomárselo con calma y pensarlo bien, ya que la gente compra estrellas e islas para ponerle sus nombres, pero no sé cómo tendré el ego en cinco años como para que estudiantes de universidad estudien un asteroide llamado “Alejandra Artiles León”.


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 Página 26

Ilustración del alumno Eneas Cubas Graziani (1º ESO A)

 Serendipia  Serendipia es una publicación del Eje temático Comunicación Lingüística, Biblioteca y Radio escolares del IES José Frugoni Pérez (La Rocha), en Telde (Gran Canaria). Esta publicación está coordinada por Paula Concepción Hernández e Inmaculada Medina Peñate. Toda la comunidad educativa está invitada a participar en ella. serendipialarocha@gmail.com

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Serendipia  

Nace Serendipia, un espacio para el asombro y encuentro de los ejes temáticos de nuestro centro.

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