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EL DIARIO DE LOS JUICIOS EN CÓRDOBA

PUBLICACIÓN INDEPENDIENTE · DISTRIBUCIÓN GRATUITA

A VII · N 45 · M 2014

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Manuel Bomheker

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Página  · P A O

El ‘Norte’ y el camino Por séptimo año consecutivo, Será Justicia está en las calles de Córdoba. Con nuestra voz pretendemos acompañar los logros y reclamos de la sociedad en materia de justicia. Con nuestra cobertura, intentamos reflejar los pasos que la democracia nos permite dar, a veces con ritmo mantenido y otras con un andar demasiado pausado para tantos años de cansancio y dolor acumulado. Este año nos encuentra fuertes en cuanto a organización democrática, con logros que no será fácil ti-

rar atrás, porque construimos entre todos un relato de memoria colectiva que marcará la historia de las nuevas generaciones. Porque en estos días hay conciencia de muchos derechos que no estaban incorporados como tales. Porque ya no existen “derechos humanos de ayer y de hoy”, sólo existen derechos que merecen ser defendidos. Pero también estamos viviendo momentos de honda preocupación por las amenazas que siguen llegando desde ‘el Norte’ a nuestros

EDITORIAL

países. Así, desempolvamos consignas que creíamos olvidadas: “Patria sí, colonia no”, “fuera yanquis de América Latina” y tantas otras. Es evidente que vamos por buen camino: hay muchos que están preocupados y no sólo en el Norte. Por aquí, son los mismos que amenazan con golpes ‘blandos’, desestabilizaciones institucionales, quiebres de la economía... Esos que extorsionando logran la protección de un sector del poder judicial para no ir presos por cómplices del genocidio.

DESDE EL 6 DE ABRIL

MEMORIAS EN PRESENTE

Identifican restos Comienza el segundo juicio de desaparecidos en La Perla. Comando Página  Radioeléctrico · P C P

SE INVESTIGA EL ASESINATO DE ANA MARÍA VILLANUEVA, JORGE MANUEL DIEZ Y CARLOS DELFÍN OLIVA, ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS Y MILITANTES DE LA JUP.

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Los juicios y la Justicia P F C · Página 


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EL JUICIO POR DENTRO

Marzo de 2015 | Será Justicia

LA PERSECUCIÓN A LOS SEMINARISTAS DE LA SALETTE • EN 1976 ALFREDO DANIEL VELARDE FUE SECUESTRADO JUNTO A SUS COMPAÑEROS RELIGIOSOS

“Llevamos el evangelio a barrios humildes” Alfredo Daniel Velarde fue uno de los seminaristas secuestrados, junto a sus compañeros religiosos, el 3 de agosto de 1976, un día antes del asesinato de Monseñor Enrique Angelelli. Dos de ellos, Daniel García Carranza y Alejandro Dausá, ya testificaron en el juicio La Perla - La Ribera. El relato que brindó Velarde aportó una pieza central para rearmar el rompecabezas de cómo fue la persecución a los seminaristas de La Salette, una congregación religiosa que fue blanco durante la dictadura por practicarse fuera de los cánones de la Iglesia Católica. Aquel 3 de agosto, “al regresar de nuestras clases de Teología

junto a José Luis –un compañero seminarista– dos personas nos golpearon y vendaron”, explicó el testigo. Un grupo militar armado ya se encontraba en la casa religiosa, que tenía domicilio en barrio Los Bulevares. “Se escuchaban más personas adentro, y también se oía que comenzaron a robar y cargar en los vehículos cosas materiales de nuestra propiedad”, relató. Una de las testigos fundamentales que presenció el hecho fue la monja estadounidense Joan Mc Carthy. Junto a cinco compañeros, Velarde fue trasladado en autos de la Policía directo al Departamento de Informaciones (D2). Allí comenzaron los golpes e interrogatorios. “Estábamos vendados, pero escuchamos que había más gente, algunas mujeres se quejaban de dolor. Luego nos llevaron a una sala donde había un televisor encendido que anunciaba la muerte de Angelelli”, relató ante el tribunal.

to aterrador. Pregunté si era Alejandro Dausá, y me respondió que a los que no colaboraban les pasaba eso”, explicó.

Mercedes Ferreyra

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Alfredo Daniel Velarde. Luego de la Cárcel de Encausados, fue trasladado a La Perla.

D E  L P. Los seminaristas fueron trasladados a la Cárcel de Encausados, y unos días después del secuestro, a Alfredo Velarde lo subieron a un camión y lo llevaron vendado a La Perla. “En Encausados usted tiene 0,001 posibilidades de escapar, aquí tiene 0,000”, le dijo una

persona que al bajar del camión lo tomó del brazo. Encerrado en una celda absolutamente vacía, Velarde fue interrogado por una persona que –según el testigo– hablaba con terminología religiosa. “Me hizo levantar la venda y escuchar una grabación donde se sentía un gri-

E . “Usted viene por los muchachos, porque si viene por los bienes, ya es más difícil”, le dijo Luciano Benjamín Menéndez al padre Naúm, un superior de La Salette que le había pedido una entrevista. Menéndez tenía pleno conocimiento del secuestro de los religiosos. En diferentes momentos, el padre Santiago Weeks y el resto de los seminaristas fueron liberados. Todos ellos se exiliaron en los Estados Unidos, gracias a la movilización de sus colegas y superiores, entre ellos, Joan Mc Carthy. “Creo que esto nos pasó por el compromiso y la vocación. Vivíamos austeramente. Defendíamos a los pobres, llevábamos el evangelio a los barrios más humildes”, reflexionó Alfredo Velarde.

TESTIMONIOS I · DESDE EL REINICIO DE LAS AUDIENCIAS, EL 4 DE FEBRERO, SON CASI TREINTA LOS TESTIGOS QUE PRESTARON DECLARACIÓN EN EL JUICIO

Relatos sobre secuestros, desapariciones, y recuerdos de familiares M C N

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La testigo fue citada a dar su testimonio por haber conocido a Berta Perasi, víctima del juicio. María Cristina Nussbaum y Berta habían comenzado a compartir vivienda en una casa ubicada en Barrio Alberdi. “Conocí a Berta en el grupo Peronismo de Base. Junto a mi familia fuimos a vivir con ella, pero tiempo después nos dijo que debía marcharse y que estábamos en peligro. Había caído un compañero”, relató. “Nos quedamos en esa casa, hasta que la madrugada del  de junio de  nos sorprendió un grupo de tareas. Revisaron, nos interrogaron por Berta, y advirtieron que iban a volver”. Luego del episodio, la testigo logró avisarle a su compañera que estaba siendo buscada, y nunca más tuvo noticias de ella. Ese mismo año, Berta Perasi fue asesinada en La Perla.

La esposa de Pedro Ventura Flores –miembro de la Comisión Directiva del Sindicato de Perkins– declaró por la detención y desaparición de su esposo, el  de marzo de , días antes del golpe de Estado. “Primero habíamos sufrido un allanamiento militar, en donde se llevan detenido a mi esposo, pero lo liberan ese mismo día”, relató. “En marzo del , irrumpen en nuestra vivienda ubicada en barrio Centro América y dicen su nombre. Un militar me lleva al dormitorio, desde donde sentía ruidos en la habitación de al lado. Mi esposo tenía un tallercito donde arreglaba aparatos electrónicos”, dijo, y agregó finalmente, “desde ese momento ya no lo volví a ver más”.

Al momento del golpe, Chalub era médico de la División Criminalística de la Policía. Luego trabajaría en la Policía Judicial cordobesal. “Yo revisaba a los pacientes. Me encargaba de la autopsia externa. Íbamos al lugar del hecho, con el equipo de médicos, bioquímicos, fotógrafos. Luego llevábamos el cuerpo a la morgue. En un tiempo comenzamos a hacer los certificados de defunción”, explicó al tribunal. “En la época en que hubo enfrentamientos (haciendo alusión a la dictadura), nos llamaban de la jefatura de Policía, cuando ya estaba todo consumado. Hubo muchísimos casos de herida de bala. Por día había muchas personas muertas en situaciones de violencia”, relató. En ocasiones, el testigo dijo haber ido al D. “Había gente con hematomas. Nunca mezquiné una revisación médica”, aclaró. “No sé sobre el destino del registro de la morgue. Tampoco teníamos contacto con militares, todo se dialogaba con la Policía. Teníamos un libro con el día a día, que decía quién salía y a qué hora”, dijo.

El testigo fue citado a declarar en el marco de la causa Barreiro, por el secuestro y asesinato de Sergio Comba y su esposa, Marta Susana Ledesma. “Con Sergio compartimos vivienda durante un tiempo. Él empieza a trabajar en la empresa Sancor (...) Y compartimos actividades sociales”, recordó. “Sergio militaba en el PRT y era un joven vivaz, una persona íntegra”, agregó. En la misma audiencia, y pese a no figurar como víctima de la causa, el testigo también detalló su propia experiencia. Contó que en  fue detenido en el domicilio donde vivía con su esposa. Lo llevaron al Departamento de Informaciones (D) de la Policía de Córdoba, lugar donde permaneció diez días en calidad de desaparecido, sufriendo golpizas y todo tipo de torturas.

Fotografías: Mercedes Ferreyra

F C Periodista del diario La Voz del Interior, Colautti realizó un trabajo periodístico en  sobre la vida de Vicente Fernández Quintana, el escribano de Río Tercero desaparecido el  de mayo de , a los  años. “Tenía la inquietud de esbozar una nota sobre lo que había sucedido. Se trata del caso más emblemático sobre desaparición en Río Tercero. La ciudad entera supo de su secuestro”, relató. Colautti –también oriundo del lugar– recordó haber pasado por la casa de Fernández Quintana, que posteriormente a su secuestro, fue quemada por los militares. Su investigación periodística fue presentada en , y premiada en diversas ocasiones. En el año , recibió el premio Rodolfo Walsh, otorgado por el Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren).

M Á D El testigo relató sobre su detención –junto a su hermana y su cuñado– y traslado a Campo La Ribera, y posteriormente a La Perla. Sus captores buscaban a Carlos Ludueña, y confundieron al cuñado de Donato –también de apellido Ludueña– con la persona que buscaban. Se los llevaron a los tres. “Había más gente, estaban todos vendados y esposados. A mí y a varios, nos metían en un tacho con agua, interrogándonos sobre si pertenecíamos a alguna organización armada”, expresó. “En La Perla estuve aproximadamente dos meses. Ahí el trato era mucho más agresivo. A veces nos servían comida con olor a materia fecal. Las torturas se escuchaban permanentemente”, recordó. Ese año fue liberado, pero tiempo después, en , lo volvieron a secuestrar. Pasó primero por La Perla, para luego ser trasladado nuevamente a Campo La Ribera.

P H S Convocado por el abogado Horacio Viqueira, Pedro Salazar también fue uno de los testigos citados a declarar por el escribano secuestrado y desaparecido de Río Tercero, Vicente Fernández Quintana. “Él era un amigo de mi padre. Yo también pude conocerlo y lo aprecié mucho. Hacía honor a aquella generación de estudiantes, en cuanto a su labor diaria. Era un hombre sencillo y de costumbres austeras. Llegó a ser presidente de la Liga de Fútbol de Río Tercero”, recordó Salazar ante el tribunal. “Además, fue un docente querible y entrañable. Le tenía mucho amor a la participación”, destacó.

M A C La testigo fue citada a declarar por el secuestro de Nélida Noemí Moreno –psicopedagoga– y José Luis Gochoyea –estudiante de Ciencias Económicas de la UNC–, en barrio General Paz, el  de agosto de . Callizo era vecina del matrimonio, y presenció la noche del secuestro, cuando Nélida tocó desesperadamente la puerta de su casa para poder esconderse, “porque había visto movimientos raros”. Un instante después, cuatro personas armadas irrumpieron violentamente en el domicilio y se llevaron a Nélida Moreno. La testigo relató que esa noche cuidaron a los tres hijos del matrimonio, que también habían presenciado el secuestro de sus padres. Ambos estuvieron cautivos en La Perla, y aún continúan desaparecidos.


EL JUICIO POR DENTRO

El diario de los Juicios en Córdoba| Año VII · Nº 45

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LA COLABORACIÓN DE LAS AUTOMOTRICES CON LA DICTADURA • LAS COMPLICIDADES QUE PERMITIERON LA DESTRUCCIÓN DE LA ORGANIZACIÓN OBRERA

El sindicato de Perkins fue un blanco del terrorismo de Estado declaración ante el tribunal. “Esa actitud no le gustaba a la empresa, y tal vez fuimos muy ingenuos. Se olía en el aire que alguien iba a dar un golpe de Estado”, explicó. La mañana del golpe, el sindicato de Perkins fue uno de los tantos que intervinieron los militares. “Cuando llegué al sindicato y vi a miembros de la Aeronáutica, les dije que esa era la casa de los trabajadores. En mi oficina había un cuadro de Perón y otro de Evita, y observé que los habían sacado. Nos dijeron que había orden de captura para Juan Enrique Villa, Miguel Agüero y Américo Aspitia”. En 1976, Villa era el secretario general y Agüero y Aspitia dos importantes dirigentes del sindicato.

La fábrica que en los años 70 se convirtió en una de las automotrices más importantes del país atesora una historia signada por la lucha de sus trabajadores. Desde hace diez años rebautizada como Pertrack, en la fábrica Perkins se concibió uno de los sindicatos que desde sus inicios supo expresar el poder de la clase obrera organizada: el Sindicato de Trabajadores Motores Diesel Livianos. No es la primera vez que declaran en Tribunales Orales Federales Nº 1 trabajadores y miembros del sindicato de Perkins, desentramando a través de sus relatos cómo fue la intervención del gremio, la persecución a los trabajadores y la colaboración de la firma con la dictadura militar. Este año trajo a las audiencias nuevos testimonios que reafirmaron una vez más esta situación. Esteban Carranza integraba la comisión directiva del sindicato en el año 1975, hasta que fue elegido como uno de sus secretarios. “Pensábamos que el sindicalismo tenía que servir a los trabajadores. Por eso no dejé pasar ninguna actitud de la empresa en contra de nosotros”, afirmó en su

R  . Juan Fausto Pereyra ingresó a Perkins en 1975 como trabajador y gremialista. Junto a otros compañeros, Pereyra continuó ejerciendo sus tareas en la fábrica tiempo después del golpe, con el sindicato intervenido y señalado como blanco por los militares. En mayo de 1977, Pereyra supo que iba a ser uno de los próxi-

Mercedes Ferreyra

L  P          ,           C   70.

El sindicato presente. Esteban Carranza (centro) declaró en el juicio La Perla acompañado por familiares y ex trabajadores de Perkins.

T   S Rodolfo José Contrera declaró en el juicio que la noche del  de agosto de  una patota autodenominada “Guardia restauradora nacionalista justicialista Panteras Negras” asaltó violentamente su domicilio para secuestrarlo. Contrera era delegado del SMATA y miembro del Partido Comunista. “Me dijeron que yo era parte de una lista de  personas que tenían que liquidar esa misma noche”, expresó. Tiempo después, a través de los medios, reconoció a dos de sus captores: Francisco José Melfi y Jorge Heredia. mos secuestrados y presentó su renuncia a Perkins para pasar a la clandestinidad. “Me comuniqué con algunos compañeros, pero estaba en situación de calle. Contraje enfermedades virulentas, y mi estado físico era cada

PERSECUCIÓN A DELEGADOS GREMIALES • INTERVENCIÓN MILITAR ANTES Y DESPUÉS DE 1976

“Se sabía que había listas y se presumía que dentro de ellas estaban los nombres de los delegados del sindicato del Poder Judicial”, relató ante la audiencia Jorge Omar Beyrne, que a los 27 años fue secuestrado y trasladado al ex centro clandestino de Campo La Ribera. El testigo –que en 1976 era estudiante de Abogacía y delegado gremial del fuero penal en Tribunales– explicó en su declaración que previo al golpe de Estado el sindicato ya había sido intervenido. “Tuvimos conflictos salariales muy largos. En 1971 ya fuimos detenidos y llevados a la IV Brigada. Fueron luchas masivas”, expresó. Y agregó: “En aquel momento la Policía tenía un poder que se le había escapado de las manos al Poder Judicial”. Al igual que en otros sindicatos activos, incluso antes del golpe

Mercedes Ferreyra

El sindicato del Poder Judicial

Testigo. Jorge Omar Beyrne.

de Estado de 1976, ya comenzaba a respirarse el peligro entre los trabajadores. “Antes de mi detención, ya habían sido detenidos otros compañeros. Algunos delegados del sindicato comenzaron a cambiarse los nombres y domicilios”, explicó Beyrne. “Había represalias, como al doctor Moreno que lo mataron en plena calle. Y toda esta situación se agravó aún más con el Navarrazo”, expresó el testigo.

Ya en dictadura y luego de su detención y traslado a La Ribera –donde siempre tuvo los ojos vendados–, Omar Beyrne fue llevado a la Unidad Penitenciaria Nº 1 (UP1). “Asumimos que había una logística, con listas de nombres y secuestros. A mí y a David Samar (un delegado), nos detuvieron el mismo día, y ambos estuvimos secuestrados 200 días”, afirmó. “Después de que me liberaron de la UP1, recuerdo que Víctor Reinaldi –que era integrante del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba– me recriminó que en 1975 haya firmado una proclama contra el golpe militar. Él era profesor mío en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNC”, narró Beyrne. Y sentenció: “Por eso sé que alguien pasó listas con nombres de delegados al Ejército”.

vez peor”, declaró. Aquella situación lo llevó a entregarse al Tercer Cuerpo de Ejército. Inmediatamente, Pereyra fue llevado a Campo La Ribera, vendado y golpeado. En medio de un interrogatorio, “una persona vestida como

civil me tiró en la mesa una carpeta con el personal de Perkins. Había nombres, legajos, fotos y datos. En medio de los golpes, me preguntaron quiénes de ellos estaban conmigo”, expresó. “La Ribera era una escuelita, La Perla era la universidad”, reflexionó el testigo. En su paso por La Ribera, dialogó con trabajadores de Mackentor, la empresa cordobesa que fue apropiada y saqueada durante la dictadura. “Nos dimos cuenta de la complicidad que había entre la patronal y las Fuerzas Armadas”, afirmó Carlos H. Ríos, otro testigo que ingresó a Perkins en 1969, e integró la comisión directiva del gremio durante la dictadura.

TESTIMONIOS II · OSVALDO DOMINGO REY

“El fin: amedrentarnos” El  de julio de , Osvaldo Domingo Rey fue secuestrado, subido a un vehículo y trasladado al Departamento de Informaciones de la Policía; lugar que ya conocía porque en  había sufrido su primer detención. En su juventud, Rey era militante del Partido Socialista Democrático. “Reconocí que era el D por las palomas y el sonido de las campanas”, dijo. “Me acusaban de portar armas, y me interrogaron a los golpes y picanas en los pies. Fui sometido a vejámenes sexuales. Con esto, ellos daban cuenta de que iba a acordarme para toda la vida”, relató ante el tribunal. El testigo no logró precisar cuánto tiempo estuvo detenido en el D, producto de aquella misma experiencia traumática. “Después de mi detención, me tiraron en un auto a  metros de mi casa. No podía ni caminar. Mis padres se hicieron cargo de mí”, recordó. “Hace poco tiempo, haciendo unos trámites me encontré a un señor que era mi vecino y recordó haberme visto aquel día. Según él, se decía que yo era

En la marcha. Rey junto a sus hijas.

un guerrillero”, explicó Rey. Junto al Equipo de Acompañamiento Psicológico a Testigos, más el apoyo incondicional de su familia, Rey tomó el coraje y la valentía para contar su experiencia, y al finalizar la declaración fue aplaudido por el público de la audiencia. En diálogo con Será Justicia, su hija Magalí expresó: “Conversamos mucho antes de su testimonio, yo le dije que él no sólo declaraba por su causa, sino por la causa de todo un país”.


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MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA: UNAS TREINTA MIL PERS

Marzo de 2015 | Será Justicia

CRÓNICAS • LA GRAN MARCHA CORDOBESA A 39 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO | Por Alexis Oliva

Al mal tiempo…

Buena memoria B  ,           C           M   A,   “     ”. esde las seis de la mañana cae sobre Córdoba una lluvia minuciosa –tal como la supo adjetivar Borges–. Pero esa lluvia que en los últimos tiempos se ha llevado tanto, no podrá con la manifestación por el 39º aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Doce horas después, convocados por la convicción de que (hoy más que nunca) estar ausente es una claudicación, unos 30.000 manifestantes responden a la consigna Los pañuelos son bandera. Olvido y silencio nunca más. Esos pañuelos, los omnipresentes equipos de mate y la entusiasta percusión de las agrupaciones juveniles ayudan a paliar el frío y poner los cuerpos a punto para marchar y cantar. “Cordobés, cordobesa, agarren su pañuelo blanco que es bandera de lucha”, arenga a las 18:25 el locutor a los que comienzan a avanzar por Avenida Colón desde La Cañada, donde aún convergen columnas de organismos de derechos humanos, sindicatos, partidos y organizaciones políticas, centros de estudiantes y ciudadanos convocados por el histórico mandato de Memoria, Verdad y Justicia. “Es la misma lluvia que cayó cuando Néstor nos entregó La Perla”, evoca un militante aquel acto del 24 de marzo de 2007, cuando el entonces presidente convirtió al ex campo de concentración y exterminio en un espacio para la memoria, y el “ex general que no merece ser llamado así”, todavía estaba tranquilo en su casa. Desde aquel acto han pasado ocho años. Nada para quienes desde hace casi cuarenta sostienen una lucha maratónica, pero en ese lapso se logró lo que parecía inalcanzable: Luciano Benjamín Menéndez y varias decenas de represores han recibido condenas por delitos de lesa humanidad en los cinco juicios celebrados en Córdoba, mientras se aguarda que este año se dicte sentencia en el juicio La Perla - La Ribera. Eso es lo que la mayoría de quienes marchan este 24 de marzo sienten que es necesario defender y profundizar, porque al contrario de la de Borges, esta lluvia sin duda sucede en el futuro.

marcha atrás. No nos van a quitar los derechos que hemos conseguido, y nos han costado lágrimas y sangre”, advierte. A pocos metros, sostiene la misma bandera argentina Emilia Villares D'Ambra, con sus 86 estoicos febreros, madre de los desaparecidos Alicia y Carlos D'Ambra y secretaria general de Familiares Córdoba. “La Justicia no cumplió aún su tarea –acusa–. Muchos condenados por causas de derechos humanos no tienen sentencia firme y esperan que cambie el gobierno para pedir una amnistía. Hay que salir a la calle a exigir que se resuelva eso. Y vamos a seguir peleando hasta que el último huesito esté en las manos que corresponden”. Algo más que sucedió en ese lapso de ocho años es la incorporación de miles de jóvenes a la militancia política, y esta marcha es toda una muestra. Un par de cuadras más atrás y en el otro extremo generacional de las ‘veteranas’, un centenar de alumnos del Colegio Manuel Belgrano ensayan una especie de malón: se acuclillan, aúllan como indios pampas, salen corriendo, saltan y aterrizan al grito de “¡Presen-

D

E  . En la primera fila y bajo un paraguas, Sonia Torres, titular de Abuelas de Plaza de Mayo en Córdoba, dice: “Marcho para festejar los treinta años de democracia, por la lucha de nuestros hijos, para que esta juventud siga el ejemplo de ellos y nunca más haya una noche negra como la de la dictadura”. A sus 85 años, Sonia todavía busca a su hija Silvina Parodi, al hijo que llevaba en su vientre y a su yerno Daniel Orozco, secuestrados el 26 de marzo del 76. “Cualquiera sea el gobierno que asuma, no hay

“Vemos un poder judicial tironeado por los intereses de las corporaciones, que en lugar de responder al pueblo está al servicio de la ‘sagrada familia’ judicial”. Fragmento del documento de la Mesa de Trabajo por los DDHH.

tes!”. Así rinden homenaje a sus once desaparecidos, entre ellos la hija de Sonia. En el medio, hay una nutrida columna sindical. Juan Monserrat, secretario general de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba, considera que “el sentido de la marcha es la defensa del proyecto nacional. Hemos tenido demasiados embates, desde los fondos buitres hasta la arremetida del partido judicial. Se pudieron sortear porque ganamos la calle y tenemos la fuerte convicción de dónde se distribuye el ingreso y se construye democracia”. A la par, camina Hilda Bustos, secretaria general de la Unión Obrera Gráfica y secretaria de organización en la CGT Córdo-

ba. “Participamos en esta marcha desde que recuperamos el sindicato en 1983 –destaca–. Hoy tiene el sentido de asegurar la democracia y la continuidad de una política de Estado que llevó a cientos de genocidas al banquillo. Falta el juicio a los responsables civiles de la dictadura. La Justicia también es cómplice de esto, porque es evidente que hay un pacto para no juzgar a los civiles”. N   . A continuación, las agrupaciones que integran Unidos y Organizados ocupan unas tres cuadras. Gabriela Estévez, jefa regional de la Anses y referente de La Cámpora Córdoba, expresa: “Las políticas del gobierno nacional, en los últimos 12 años, permitieron cerrar una llaga abierta que hubo durante muchos años por la ausencia de justicia. Además, reivindicaron a aquella juventud maravillosa devastada por el plan sistemático del Estado tirano. A partir de lo que se ha logrado, no se puede retroceder, y esta marcha es la manifestación más fiel de que no se vuelve atrás”.

CÓMO SE ORGANIZA LA ‘MARCHA DEL 24’ · LA MESA DE TRABAJO POR LOS DERECHOS HUMANOS | POR A. O.

Mercedes Ferreyra

Un ámbito de discusión, organización y lucha

En la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba no existen diferencian entre los derechos humanos de ayer y de hoy. Su ajetreada agenda, renovada cada jueves desde el año  en reuniones abiertas a todo aquel que sufra la privación de un derecho o sea portavoz de una reivindicación justa, la pone a salvo de esa falsa dicotomía. Además de juicio y castigo al terrorismo de Estado, esa agenda contiene la lucha por acceso a la tierra y ambiente sano, la democratización del Poder Judicial, los derechos de las minorías y la distribución equitativa de la palabra; la denuncia contra toda discriminación, la criminalización de la protesta, el agua pri-

vatizada, las violaciones a los derechos de los presos y el gatillo fácil policial. La puesta en acto de esta agenda puede releerse en los documentos que luego de largas discusiones se elaboran en ese ámbito, para sintetizar y dar un marco ideológico a los motivos de lucha de cada conmemoración del golpe de Estado del  de marzo del . Justamente, el núcleo organizativo de las marchas es este espacio que integran todos los organismos de derechos humanos de Córdoba; sindicatos como Luz y Fuerza, Suoem y Gráficos; la Universidad Nacional de Córdoba; diversas organizaciones sociales y medios de comunicación comunitarios, como radio FM Sur de

la ONG Cecopal, radio Revés de la Escuela de Ciencias de la Información y la radio FM y revista de El Club de la Pluma. Además, desde  la Mesa aporta a la logística y difusión de los juicios de lesa humanidad, con radios abiertas –como la ‘Cadena de la condena’, en el juicio Menéndez I de –, y organiza talleres previos para trabajadores de prensa. Para Tito Guzmán, periodista y delegado de Radio Sur en la Mesa, estas experiencias han permitido “superar la teoría de los dos demonios, esa idea de que hubo dos bandos en guerra, y dejar de reproducir acríticamente palabras que el periodismo heredó de la dictadura, como ‘subversión’ o ‘terrorismo”.


SONAS OCUPARON LAS CALLES PARA DECIR NUNCA MAS

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Manuel Bomheker

El diario de los Juicios en Córdoba | Año VII · Nº 45

“El Terrorismo de Estado de la década del 70 fue planificado por Estados Unidos, desde el Plan Cóndor y la Doctrina de Seguridad Nacional, con el objetivo de impedir los procesos de liberación que se estaban gestando en América Latina”. Fragmento del documento de la Mesa de Trabajo por los DDHH.

Fragmento del documento de la Mesa de Trabajo por los DDHH.

“Hoy marchamos por todos los compañeros que dieron su vida por una patria más justa, y en defensa de nuestra democracia, contra el embate de los grupos de poder corporativo”, dice Miguel Apontes, responsable de prensa de Unidos y Organizados Córdoba y referente del Centro de Estudios y Formación Política Miguel Ángel Mozé (el dirigente de la Juventud Peronista asesinado por la ‘ley de fugas’, el 17 de mayo de 1976). Los militantes del Mozé portaban pañuelos blancos a los que le agregaron consignas: “Nunca Más”, “Democracia o corporaciones”, “Ni un paso atrás”, “Yo lo vi bajar los cuadros”, “Los DDHH no se tocan”. En otro tramo, la Juventud Radical de Córdoba, con varios centenares de militantes que parecen caminar a contramano del viraje ideológico emprendido con la reciente alianza de su partido con el político-empresario que, de ser presidente, promete terminar con “el curro de los derechos humanos”. “Como juventud de la UCR venimos marchando todos los años, levantando las banderas del radicalismo, que con Raúl Ricardo Alfonsín, recuperó la democracia en 1983 e impulsó los primeros juicios a los represores”, recuerda su presidente, Gonzalo Salvetti. Pero no todos los asistentes están encuadrados en organizaciones políticas o sindicales, y sólo un común denominador unifica la masa diversa y multicolor: el pañuelo blanco –el mismo símbolo heroico y popular que presuntos militantes de iz-

plazas para seguir conquistando más derechos, más justicia, más democracia”. En otra apelación, las eternas jóvenes Sonia y Emilia suben al palco para dirigirse a las nuevas generaciones. “Cuando ya no estemos, desde arriba vamos a ver si cumplen su promesa de continuar esta lucha”, alcanza a decir Sonia con un hilo de voz, emocionada, segundos antes de que la ovación las abrace.

quierda agraviaron en La Plata–. Entre la multitud, muchos jóvenes, mayores y familias con niños van y vienen por los distintos sectores de una marcha que avanza entrecortada, como la democrática lluvia que moja a todos por igual. Entre ellos, Diego Tatián, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. “Las últimas manifestaciones de la derecha posible hacen ver que ninguna conquista lo es definitivamente. Hay que sostenerlas en la calle. Además, en esta coyuntura en que nuestro continente se ve amenazado en lugares sensibles, como Argentina, Brasil y Venezuela, la marcha se resignifica como una defensa de la democracia conquistada”, opina el filósofo y escritor. D . Antes de que la Avenida Vélez Sarsfield desemboque en Hipólito Irigoyen, una nube atrae a los caminantes ya necesitados de echar una dosis calórica a sus estómagos. Los audaces inversores del choripán suspiran aliviados: la lluvia tampoco pudo con ellos. Luego de tres horas de marcha, los militantes de H.I.J.O.S Paula de la Fuente y Emiliano Salguero leen el documento de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos. El texto denuncia el rol histórico de “las corporaciones y sus golpes duros y blandos” y fustiga al Poder Judicial que “está al servicio de los intereses de los grupos económicos, del Opus Dei, de la Sociedad Rural, de los monopolios mediáticos”. “Es el Poder Judicial cordobés que avala el accionar de las empresas inmobiliarias, el desmonte y la apropiación de la tierra por parte del sector agropecuario concentrado, en perjuicio de los campesinos y del monte nativo”, añade. Sobre el final, la convocatoria a la militancia: “Ese pañuelo que representa a los treinta mil compañeros desaparecidos, sus vidas, sus luchas y su entrega incondicional, es nuestro camino. En este 2015, movilicémonos, ocupemos las calles y las

“Hubo un plan sistemático de exterminio cuyo objetivo fue implantar un modelo económico en contra de los intereses del pueblo, consolidando la exclusión como una política de Estado”. Fragmento del documento de la Mesa de Trabajo por los DDHH.

EL 20º ANIVERSARIO DE H.I.J.O.S. | POR A. O.

De los escraches al protagonismo

Mercedes Ferreyra

“Ese pañuelo que representa a los 30.000 compañeros desaparecidos, sus vidas, sus luchas y su entrega incondicional, es nuestro camino. Es el camino de todo un pueblo para que no gobierne nunca más el olvido y el silencio”.

Hace ya dos décadas que comenzó su capítulo particular en la ardua pulseada contra la impunidad. A principios de , un campamento en Río Ceballos convocó a un grupo de jóvenes que de niños habían participado en el Taller Julio Cortázar, espacio creado en Córdoba por Familiares para los hijos de víctimas del terrorismo de Estado. En aquel campamento, nació Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.), que se presentaría formalmente el  de abril de  en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata. La experiencia se extendió a una veintena de ciudades de distintas provincias y a una decena de países, con una impronta juvenil que acompañó y revitalizó la lucha sostenida hasta entonces por las Madres, las Abuelas y los organis-

mos históricos de derechos humanos. “Si no hay justicia, hay escrache”, fue su consigna originaria, en aquella década marcada por la falaz idea de “reconciliación nacional” sobre la base de la impunidad. Centenares de manifestaciones frente a los domicilios de los represores sustituyeron a la paralizada justicia institucional con esos destellos callejeros de verdad y sanción social. Diez años después de su creación, una política de Estado comprometida con los DDHH dio a H.I.J.O.S la oportunidad de coprotagonizar aquel anhelo de juicio y castigo a los culpables y de recuperar la identidad de sus hermanos apropiados (ya ). Y más aun, a acompañar la revalorización de la política, aportando a muchos de sus militantes a la construcción y conducción de un proyecto de país más justo y solidario.


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MEMORIAS EN PRESENTE

Marzo de 2015 | Será Justicia

IDENTIFICACIÓN DE RESTOS DE DESAPARECIDOS EN LA PERLA • LILA ROSA GÓMEZ, RICARDO SAIBENE Y ALFREDO FELIPE SINÓPOLI | Por César Pucheta

La historia detrás de la identidad L            L P,   E A D A F,            1975. Lila Rosa Gómez. Ricardo Saibene. Alfredo Felipe Sinópoli. Tres nombres. Tres historias de las miles que se truncaron promediando los setenta, tras el manto de la violencia militar. En el marco del juicio por la megacausa que busca arrojar justicia sobre los hechos acaecidos en el seno de lo que fue el centro clandestino de detención y exterminio más grande del interior del país, el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense logró dar con la coincidencia genética de tres de los cuerpos que habían sido hallados en los hornos de La Perla. Las víctimas eran militantes de la Federación Universitaria Peronista. Saibene y Sinópoli, oriundos de la provincia de San Luis, habían llegado a Córdoba para estudiar Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba. Un día, mientras conversaban, fueron secuestrados junto a Lila y otro compañero en el Parque Sarmiento. Los hechos sucedieron el 6 de diciembre de 1975. Carlos Godoy no recuerda a Lila y a Ricardo, aunque militaba en el mismo espacio, en la Facultad de Ciencias Médicas. Había llegado desde Santa Rosa de Coldara junto a Alfredo o ‘Fredy’, como lo llama él. “Nosotros teníamos una excelente relación desde la secundaria. Charlábamos mucho de política, algunas veces nos armábamos nuestros pequeños espacios para ello, ya que éramos casi los únicos de todo el grupo del secundario que nos interesaba el tema. En el 72 viajamos a Córdoba y en el 73 empezamos a estudiar Medicina”. Los tiempos eran muy diferentes a los que conocen los estudiantes contemporáneos de la UNC. Carlos y Fredy comenzaron a tener responsabilidades distintas en la estructura militante de la Facultad de Medicina. De un día para otro, aquella relación de años, se fue haciendo más distante. “La última vez que lo vi, fue a un mes de que desapareciera. Lo fui a ver a una casa y charlamos un rato largo”, dice Godoy, quien volvió a estudiar a comienzos de los 80, cuando las cosas comenzaban a calmarse un poco. Los restos que sirvieron para la identificación de Gómez, Saibene y Sinópoli son parte de los hallazgos en los hornos cercanos a la estancia La Ochoa, lugar en el que solía pasar el tiempo el jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, y que se ubica en el predio militar donde funcionó entre 1975 y 1978 el centro de detención y exterminio más grande del interior del país, La Perla. Pese a que no formaba parte del destino general de los detenidos, algunos de los testimonios recorridos en diferentes procesos judiciales señalan que la estancia también era utilizada para interrogatorios y torturas. Graciela, la hermana de Alfredo, afirma que ellos sabían que “Fredy estaba muer-

Tareas en los hornos de La Perla. En octubre de 2014, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) encontró los restos óseos que luego fueron identificados.

to. La única que nunca quiso reconocerlo fue mi madre, ya fallecida. Ella decía que Fredy no estaba muerto. Mis padres murieron sin encontrar un hueso de mi hermano. Y voy a morir yo, que tengo 64 años, sin encontrar un hueso de él... Siempre pensando en La Ribera. Y cuando me dicen que lo encuentran en los hornos de La Perla, fue un impacto”. Cuando todo sucedió, ella tenía 24 años, dos más que su hermano. Militaba y eso la ponía al tanto de lo que estaba pasando, de los peligros que corrían, de todo lo que podía suceder y lo que finalmente sucedió. Al rato del secuestro de los cuatro jóvenes, aquel 6 de diciembre, Graciela y sus compañeros lanzaron panfletos para buscarlos. Ella estaba en Abogacía, también en la JUP. Fue un “pibe” el que se acercó para contarle lo

que había visto, lo que había sucedido. Se enteró que estaban en Parque Sarmiento, que se los llevaron en un Chevy y que a su hermano lo habían subido a “culatazos”. Desde un primer momento, Graciela sabía la suerte de su hermano. Según coinciden la mayoría de los testimonios, el cuarto integrante de aquel grupo y que hasta el momento no pudo ser identificado sería Luis Agustín Santillán Zevi, un estudiante salteño cuyos familiares aún no han aportado datos genéticos que pudieran ser cotejados. Fueron sentimientos contradictorios los que se generaron en Graciela Sinópoli cuando el EAAF le comunicó que los restos de su hermano iban a encontrarse con ella. Quizás, es lo que le sucede a las miles de víctimas que durante años ven que to-

do parece estar perdido, pero que se encuentran, gracias al trabajo de muchísimas personas y organizaciones, con que la verdad se materializa evidente. “Sentí impotencia, bronca, dolor y satisfacción a la vez, de que se hayan podido encontrar aunque sea pedacitos del cuerpo de mi hermano y de los otros chicos, y dejen de ser NN, para poder descansar en paz junto a mis padres. A todo esto lo pude explicar en el acto del 24 de marzo de este año, en Santa Rosa. Pedí por el Nunca Más. Y me pregunto si después de 39 o 40 años los genocidas se acuerdan de nombres y apellidos, y dónde los habían llevado, por qué no declaran sobre todos los otros enterrados. Si recuerdan dónde están sus cuerpos y si piensan decirlo para darles paz a sus familias”.

AGRAVIOS A LOS PAÑUELOS BLANCOS EN LA PLATA • POSICIONAMIENTO DE FAMILIARES CÓRDOBA Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas de Córdoba quiere expresar su más enérgico repudio al agravio sufrido por la organización hermana, en la figura de Hebe de Bonafini, un día antes de la multitudinaria marcha por el  de marzo, día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia. Consideramos que sólo reducidos sectores, con una importante inmadurez política y una pobre interpretación de la realidad latinoamericana del momento, son quienes pueden quemar un símbolo tan valioso de nuestra historia como son los pañuelos de las

Madres y Abuelas. Gestos como estos debilitan la democracia y la construcción de justicia en las que estamos comprometidos todos los luchadores por los DDHH del país, tendiéndole una mano a quienes pretenden echar al olvido todas nuestras conquistas. En esta provincia, particularmente, las organizaciones sociales junto a los organismos de DDHH acaban de dar muestras de unidad y organización en la nutrida marcha encendida por la alegría. que tuvo como consigna: Los pañuelos son bandera. Olvido y Silencio Nunca Más.


EN PROFUNDIDAD

El diario de los Juicios en Córdoba | Año VII · Nº 45

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MENÉNDEZ ES EL ÚNICO IMPUTADO EN EL BANQUILLO · POR SU RESPONSABILIDAD EN EL ASESINATO DE TRES UNIVERSITARIOS EL 2 DE JUNIO DE 1976

El ex comandante del Tercer Cuerpo de Ejército en Córdoba y genocida acusado por miles de crímenes de lesa humanidad en distintas provincias del país, Luciano Benjamín Menéndez, deberá afrontar el próximo 6 de abril un nuevo juicio por delitos de lesa humanidad, en el que figura como único imputado. Se trata de la causa caratulada como Menéndez L.B, Bustos P.N, Worona J.V, Olivieri J.F, expte. FCD/96130012/2011. Esta investiga el asesinato de tres estudiantes universitarios y militantes de la Juventud Universitaria Peronista (JUP), ocurridos el 2 de junio de 1976. Se trata de Ana María Villanueva, Jorge Manuel Diez y Carlos Delfín Oliva, tres compañeros de vida y militancia. El hecho ya fue juzgado en el juicio Comando Radioeléctrico, que tuvo lugar en Tribunales Orales Federales Nº 2 (TOF2), entre febrero y marzo de 2012. La Causa Roselli –presidida por el juez Julio Lascano– sentó en el banquillo a tres ex miembros de la Policía de Córdoba: Pedro Nolasco Bustos, José Filiberto Olivieri y Jorge Vicente Worona, imputados por los cargos de privación ilegítima de la libertad, imposición de tormentos agravados y homicidio calificado. Dicho juicio significó el cuarto proceso por delitos de lesa humanidad en la provincia, y el primero en investigar al Comando Radioeléctrico de Córdoba, una dependencia policial que tu-

Foto: Manuel Bomheker - Archivo Será Justicia

Juicio Comando Radioeléctrico, segunda parte

En la sentencia del primer juicio. Familiares de las víctimas celebraron la condena perpetua a los imputados.

vo su actividad durante la dictadura. En aquel momento, Claudio Orosz, abogado querellante de la causa –hoy también del nuevo juicio contra Menéndez– definió al Comando Radioeléctrico: “La cara visible de la represión policial en Córdoba, que no fue patrimonio exclusivo del Departamento de Informaciones (D2)”. El 26 de marzo de 2012 el juicio tuvo

Será Justicia cuenta con el aporte solidario de:

sentencia y los tres ex miembros de la Policía fueron condenados a prisión perpetua, bajo un festejo popular que colmó de militantes, estudiantes universitarios y familiares las intermediaciones del TOF2. Sin embargo, desde un principio, Menéndez había sido apartado de la causa, quedando su situación como materia de consideración en un juicio posterior.

“A tres años de la famosa sentencia, siento que esto es un gran triunfo”, destacó Angel Guillermo Villanueva, hermano de Ana María Villanueva y único querellante en el juicio al Comando Radioeléctrico. Y continúa: “Con este nuevo juicio, a pocos días de la marcha del 24 de marzo y sabiendo que tanta gente conoce la historia de Ana, estoy comprometido a continuar y redoblar esfuerzos”. “Me parece que todo genocida debe escuchar el daño que ha hecho, a través de la verdad de los testimonios y la presentación de las respectivas pruebas, y en consecuencia sea condenado o no. Esa es mi convicción personal, pero también sería la de Ana, Jorge y mis padres. Que escuche el mal que hizo”, expresó. El lunes 6 de abril comenzarán las audiencias en Tribunales Orales Federales Nº 1 (TOF1). En principio, se realizará la lectura de la causa y luego tendrá lugar la palabra de Menéndez. En este sentido, Angel Villanueva reflexiona: “Él no va a decir otra cosa que lo que ya ha dicho ante tantos crímenes aberrantes que cometió: que el tribunal es inválido, que hay un código de justicia militar, que él cumplió un mandato constitucional”. Como en cada juicio por delitos de lesa humanidad, las audiencias son públicas. El único requisito indispensable es la presentación del DNI.


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CONTRATAPA

Marzo de 2015 | Será Justicia

Por Félix Pablo Crous Fiscal de la Procuraduría General de la Nación. Vocal titular de la asociación Justicia Legítima.

Memoria, verdad y justicia para un Poder Judicial legítimo y democrático En este sintético y veloz repaso del proceso judicial de memoria, verdad y justicia debemos concluir, entonces, que no podemos hablar de democratización del poder judicial federal sin reconocer este servicio colateral que ha prestado la lucha contra la impunidad a su profilaxis institucional. El Poder Judicial, todavía extremadamente deficitario para los estándares de una república democrática popular, ha mostrado la alentadora ‘grieta’ que hoy separa a los miembros de ese régimen conservador de viejo y nuevo cuño, que pervive con poder en sus entrañas, de las nuevas generaciones –y no pocos luchadores de las viejas– que sólo reconocen la legitimidad de la magistratura en el servicio a la sociedad como titular de la soberanía popular. Bajo esa inspiración e idea rectora, existe el movimiento Justicia Legítima. La disolución de la Secretaría de Inteligencia, a la que se le atribuye el haberse constituido en un verdadero ministerio de justicia en las sombras, comisión de preacuerdos del Senado y gerenciadora del poder judicial federal porteño, como consecuencia de la ostensible acción hostil contra el Poder Legislativo y el Ejecutivo por un sector faccioso del Judicial, produjo el fin de la ‘pax mafiosa’ en la cual la armonía deriva de relaciones de poder consolidadas. La irrupción en la escena pública, bajo la lluvia torrencial de un puñado de personajes a los que se caracteriza como operadores invisibles de ese orden espurio, visibilizó lo que era bien sabido o intensamente rumoreado en los pasillos del foro: un estado de degradación institucional tal del poder judicial, en el que un sector se autonomizaba del rol que la Constitución le asigna –bajo el pretexto de su salvaguarda heroica– para desafiar los otros poderes del Estado, vetando judicialmente aquellas leyes que contrarían el gusto o el interés del judicial mediante

Ilustración: Hernán Cappelletti

a apertura de las investigaciones por los crímenes de la dictadura que se inició con la imputación de Videla y Massera por la desaparición de niños en 1998, se fortaleció con la declaración judicial de nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida por el juez porteño Gabriel Cavallo, y se consolidó con la nulidad legislativa de esas leyes y su ratificación por la Corte Suprema. Ya en 2003, el proceso político iniciado trajo profundos cambios en la estructura del poder judicial federal que debía juzgar esos crímenes. Un poder judicial conformado por las hilachas de la vieja aristocracia liberalconservadora, mixturada con camadas de magistrados y funcionarios que ingresaron a este poder con el menemismo gracias a la reforma judicial de 1992, se vio conmovido por la convocatoria a investigar estos delitos. En medio de esos crujidos, algunos magistrados –fiscales y jueces– tomaron seriamente ese compromiso, y cumpliendo su cometido institucional, garantizaron algunas investigaciones, a la vez que con su proceder correcto interpelaron a aquellos que buscaban pretextos para diferirlas o demorarlas, o que, más o menos sutilmente, se amparaban en las deficiencias históricas del servicio judicial para enmascarar su voluntad de boicotear los procesos contra integrantes de un sector de la comunidad con el cual se identificaban. Con esa tensión, a la par que los procesos judiciales avanzaban sorteando un sinnúmero de dificultades, fueron dejando sus puestos voluntariamente aquellos magistrados a los que les resultaba intolerable imputar a sus viejos camaradas, cófrades o admirados autodenominados salvadores de la patria a sangre y fuego contra enemigos amarrados y amordazados. En algunos casos, fueron removidos de sus cargos por complicidad con la dictadura y terminaron en la cárcel.

L

medidas cautelares que reconocen provisoriamente derechos precarios, pero que desnaturalizadas se eternizaban, privando así al Ejecutivo de la herramienta de administración y gobierno que le provee el Legislativo. La derrota en el campo académico y forense –derrota nunca definitiva– del viejo orden judicial reaccionario que amparó los crímenes de la dictadura antes y después de la restauración democrática, fue la condición necesaria para oxigenar el alumbramiento de un nuevo sector judicial que cuestionara radicalmente las prácticas, alianzas, símbolos e ideología de la entente conformada por los viejos cuadros liberal-conservadores aliados a la magistratura menemista. Estos pueden conceder el juzgamiento a los matarifes de José Martínez de Hoz, pero parecen resistirse a abandonar a su suerte a los sec-

tores sociales detentores del poder real al que históricamente sirvieron como operadores de la Ley. Hasta ahora, las instancias superiores de la organización judicial los ha socorrido cuando se avanza en establecer su responsabilidad en esa etapa histórica. Fue necesaria la perseverancia de quienes se organizaron ejerciendo la memoria para reclamar verdad y justicia para quebrar la complicidad activa del Poder Judicial con la dictadura, la que se valía de su estructura fosilizada. Lo que queda por hacer para alcanzar una justicia democrática y legítima exige iguales esfuerzos que los que heroicamente ofrecieron quienes, contra todo pronóstico del más mínimo éxito, lucharon por el juzgamiento de los crímenes de la dictadura en los años de la impunidad blindada. Ellos son el ejemplo inspirador.

E D   J    L H  C

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Consejo Editor: Betty Argañaraz, María del Carmen Torres, Angel Villanueva. Director: Sebastián Puechagut • Coordinadora Editorial: Agostina Parisí · Redacción: Alexis Oliva, César Pucheta, Miguel Magnasco Corrección: Victoria Picatto • Fotografía: Mercedes Ferreyra · Ilustración: Hernán Cappelletti · Distribución: Julia Soulier, Ernesto Torres, Rosario Rodríguez • Colaboraron en este número: Manu Bomheker, Matilde Nasser, Marta Platia Administración: Mario Toranzo • Impresión: Comercio y Justicia Editores • Producción gráfica y editorial: Usina Creativa - agencia de comunicación - Tel: (0351) 4271736 - usinacreativa.com.ar - info.usinacreativa@gmail.com

Tirada de esta edición: 30.000 ejemplares de distribución gratuita · ISSN: 1853-8290 · Será Justicia es propiedad de Familiares Córdoba (Personería Jurídica 234-A-1992) Avales y reconocimientos: Beneplácito del Concejo Deliberante de Córdoba (2010) • Declaración de Interés Legislativo por la Legislatura de la provincia de Córdoba (2010) • Declaración de Interés por el Senado de la Nación (2010) • Reconocimiento institucional del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba (2010) • Aval Institucional de la Escuela de Ciencias de la Información (2010 y 2011). Distribución: en red de organizaciones y con los siguientes diarios y periódicos: La Mañana, Comercio y Justicia y Energía Positiva (Córdoba) · Tribuna (Bell Ville), Sumario (Alta Gracia), Megáfono (Río IV), El Despertador (Jesús María), El Ciudadano (Va. Dolores), Tortuga (Alta Gracia), El Diario (Carlos Paz), Informarte (Mina Clavero)

Santa Fe 11, Bº Alberdi · Córdoba · Tel: (0351) 425 6502 Correo electrónico: famdesapcba@yahoo.com.ar

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Será Justicia Nº 45  

Será Justicia es una publicación impulsada por uno de los organismos de Derechos Humanos de Córdoba -Familiares de Desaparecidos y Detenidos...

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