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Procrastinar La procrastinación, según Wikipedia, significa postergación o posposición, es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables. De esta definición se deduce que es necesario tener una obligación para procrastinar y que se prefiere obtener un placer inmediato antes que un beneficio a largo plazo, aunque existen matices.

Acciones en la vida cotidiana como lavar los platos, sacar la basura o barrer, pueden resultarnos molestas o provocarnos pereza. Estas obligaciones, siempre que no lleguen a un límite extremo, podemos aplazarlas. Posponerlas nos otorga el placer inmediato de realizar otra actividad más placentera, sin embargo a la larga tendremos que realizarlas. En cambio, cuando hablamos de procrastinar en el entorno laboral puede resultar verdaderamente contraproducente. A lo largo de una jornada laboral tenemos que desempeñar una serie de tareas y, aplazarlas para dedicarte a mirar por internet o a chatear, puede ocasionarte más de un disgusto. Si concretamos un poco más y nos centramos en los emprendedores o pymes, este concepto adquiere mucha más relevancia. Tanto si intentas montar tu propia empresa como si ya tienes una en funcionamiento, tú y tus trabajadores o compañeros sois los únicos que pueden hacerla productiva y rentable. A diario hay que enfrentarse a situaciones y elecciones que no se pueden aplazar porque de ellas depende la supervivencia de tu negocio. Es tu fuerza de voluntad la que te va a sacar hacia adelante, sobre todo en los malos momentos. Existen varios enfoques respecto a este tema. Es habitual que este término se asocie con algo negativo: aplazar una tarea para en ese tiempo mirar el Facebook, no va a resultar productivo para la empresa y tampoco para la persona que procrastina. Sin embargo, existen los que defienden que el hecho de evitar realizar tareas obligatorias y postergarlas puede resultar beneficioso. Por ejemplo, existe el perfil de trabajador que procrastina y aprovecha este tiempo en pensar soluciones para su empresa, crear nuevos contactos comerciales o innovar en algún aspecto empresarial. Ahora bien, siempre es mejor no procrastinar. A pesar de todo, existen una serie de hábitos o pensamientos que pueden evitar que caigamos en la procrastinación: Si nos ponemos a pensar en realizar una tarea o dejarla para más tarde, la vamos a realizar más tarde porque siempre vamos a encontrar alguna excusa. No pienses las cosas y hazlas, lo importante es empezar. Puedes aprender el por qué en la ampliación de este artículo “¿Cómo evitar procastinar?“


Un trabajo puede resultar muy pesado debido a su duración, dedicación o esfuerzo requeridos. En estos casos podemos fraccionar la tarea para poder hacerla poco a poco. Como decían los romanos: divide y vencerás. Una vez que te acostumbras a procrastinar, suele ser normal que repitas y lo adquieras como hábito. Intenta recordar la satisfacción personal al ver terminada una tarea. Céntrate en los beneficios futuros y no te dejes llevar por la pereza del momento. Dependiendo de tus actividades diarias, tendrás momentos más relajados y momentos más ocupados. Aparte, no somos igual de productivos a lo largo del día. Encuentra y aprovecha tu momento más productivo. Estamos expuestos continuamente a todo tipo de distracciones. Algunas son inevitables como que el jefe nos siga cargando de trabajo aun no habiendo acabado. Ahora bien, el teléfono móvil, la televisión si trabajas desde casa o las notificaciones de Facebook, son completamente opcionales. Cuando quieras ponerte a trabajar desconecta todo y céntrate en tu tarea. Por último, cuando hayas empezado tendrás impulsos de realizar otras tareas más amenas. Controla tus impulsos y continúa.

¿Cómo evitar procrastinar? Ya habíamos definido previamente el concepto de procrastinación y tratado superficialmente algunas soluciones. Hemos querido indagar un poco más sobre el tema para poder ofreceros algunos trucos para superar esos momentos de pereza. Para ello, en primer lugar es interesante conocer por qué somos proclives a procrastinar.

Pereza, pasión, perfeccionismo… Nuestro cerebro controla tanto el comportamiento premeditado como los impulsos. Tendemos a ser vagos por naturaleza ya que el cerebro se resiste a empezar cualquier actividad para evitar cansarse. Esto supone una gran desventaja a la hora de tener que empezar cualquier trabajo. La motivación también juega un papel importante, pues sin ella cualquier pequeña actividad puede suponernos un trabajo tedioso. Por último, y aunque parezca mentira, el perfeccionismo puede ser la causa de trabajos inacabados o sin empezar si quiera. Querer hacer algo y que quede perfecto puede provocar que nunca empecemos o acabemos por temor a que el resultado no sea tan bueno como esperamos. Desde luego, si algo está claro es que todo en esta vida se puede conseguir mediante la voluntad. Como dice el dicho, hace más el que quiere que el que puede. Según los expertos esto no es solo un refrán, es también un hecho científico. La voluntad es más importante que la inteligencia y la suerte. Una persona muy inteligente puede desaprovechar su potencial por ser vago. Sin embargo,


alguien que no tenga tan altas capacidades, si quiere y se esfuerza, puede llegar a conseguir buenos resultados, mejores incluso que la primera persona. Empezar el trabajo es la peor parte y así lo demuestran las investigaciones de Bluma Zeigarnik, psicóloga rusa. Según su estudio empezar puede ser difícil, pero una vez empezamos una actividad el cerebro recuerda con más facilidad las tareas inacabadas que las que ya se terminaron. Esto es lo que se conoce como “el efecto Zeigarnik”. Superar la primera barrera de la pereza y ponernos manos a la obra es el auténtico reto. Invertir esfuerzo extra en comenzar puede librarnos de horas y horas de tiempo perdido. Otra opción contrastada, es el conocido como “pensamiento doble” de la Universidad de Pensilvania. ¿No es más fácil empezar si tengo dos buenas razones para ello? Cogemos un papel y escribimos dos ventajas y dos obstáculos. Consiste en ver las ventajas y obstáculos de la tarea que nos traemos entre manos para lograr la motivación necesaria. Si pensamos que merece la pena es más probable que lo hagamos sin rechistar. Tener buenas ideas es la base para alcanzar tus sueños, pero no basta solo con eso. Hace falta ser capaz de llevarlas a la realidad y no siempre es fácil. Normalmente empezar es lo más difícil y es necesario motivarse. Tener claros los beneficios de terminar las tareas y ser conscientes de las dificultades que conlleva ayudará a conseguir materializar estas ideas en trabajos terminados, además de acercarte un paso más a la meta de cumplir tu sueño. Si quieres conocer otras opiniones con un toque de humor, aquí tienes este vídeo del hormiguero con otros consejos para evitar procrastinar.

Video : http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=7zP2oiMAqaQ


Procrastinar  

¿Qué es procrastinar? ¿Por qué lo hacemos? ¿cómo lo evitamos?

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