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9 786077 668435

Berta Hiriart • Margarita Sada

ISBN 978-607-7668-43-5

www.edicioneselnaranjo.com.mx De granjas y cultivos: una historia de ida y vuelta


Berta Hiriart Margarita Sada โ€ข ilustraciรณn


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introducción

El futuro de México y el mundo son los niños ¡como tú y tus amigos! Por eso es importante que crezcan sanos, fuertes e inteligentes. Para lograrlo, además de estudiar y hacer las tareas, deben comer alimentos saludables, ya que su cuerpo necesita de los nutrientes, como las vitaminas y los minerales, que brinda la comida. Pero ¿sabes de dónde provienen esos alimentos? Muchos son de origen animal y vegetal y su calidad se garantiza gracias a las buenas prácticas que seguimos en su proceso de producción, porque ¿sabías que como tú, los animales y los vegetales también pueden enfermarse? Por esta razón vigilar que se encuentren saludables y libres de plagas y enfermedades es muy importante para que crezcan sanos y no nos hagan daño al consumirlos. Con este fin existen instituciones del gobierno como la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), que a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), se encarga de asegurar que los alimentos que consumimos estén sanos y libres de contaminantes. En este libro encontrarás una divertida historia y entretenidos juegos que te ayudarán a conocer los cuidados que se deben tener con los alimentos, de dónde provienen estos, así como la manera de combatir las plagas y enfermedades que atacan a los animales y a los vegetales y cómo prevenirlas. Así que ya lo sabes, este libro no solo te divertirá, también te dará la información para convertirte en el guardián protector de tu salud y la de tu familia.

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Les cuento que me llamo Eva Martínez, tengo ocho años y voy en tercero de primaria. Vivo en un pueblo de Michoacán con mis papás y mi hermano Juan, que apenas tiene tres, pero ya es un tremendo preguntón. Junto a la casa, tenemos un huerto donde sembramos hortalizas, una pequeña parte nos sirve de alimento, y otra, la vendemos en el mercado que se pone los sábados en la plaza principal. El día de mercado nos levantamos antes de que salga el sol. Por el camino a la plaza, vamos saludando a los vecinos y también a los que vienen de lejos con sus canastas repletas de toda clase de provisiones: frutas, maíz, frijol, guajolotes, carne de res, de pollo y de cerdo. ¿Qué más? Pescados del mar como la sardina y el mero, y otros de agua dulce como bagre, tilapia y carpa, también traen algunos mariscos: calamar, pulpo y ostiones, por ejemplo. Los ojos no se cansan de ver tantas formas y colores.

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Identifica los alimentos

Las actividades mediante las que se obtienen los alimentos que la gente lleva a los mercados son: Agricultura: Consiste en cultivar la tierra, dar tratamiento al suelo y sembrar alimentos vegetales. Ganadería: Es la actividad que se encarga de criar animales domesticables como cabras, vacas, ovejas y aves para aprovecharlos para la alimentación y otros usos, así como para el comercio. Pesca: Consiste en capturar peces, moluscos, crustáceos y otros animales que se encuentran en el mar o aguas dulces. Acuicultura: Es una técnica utilizada para producir de manera controlada animales en agua dulce o salada. A diferencia de la pesca, los productos acuícolas se cultivan solo para el consumo sin alterar el ecosistema natural. Observa la canasta y escribe lo que contiene en la columna de la actividad que le corresponde.

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Agricultura

Ganadería

Pesca

acuicultura

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Mi familia y yo vamos cargados de calabacitas, perejil, cebollas, zanahorias y lechugas que cultivamos en el huerto. En la noche, regresaremos trayendo la comida para la semana. Mi papá dice que somos al mismo tiempo productores, vendedores y consumidores, como la mayoría de la gente de por aquí. Quien cultiva la tierra, como nosotros, vende sus productos a los granjeros que se dedican, por decir, a la crianza de vacas y, a su vez, compra y consume los quesos que producen los granjeros con la leche que dan sus vaquitas. Mis primos de la ciudad no tenían idea de todo lo que sucede en el proceso de producción de los alimentos. Cuando vinieron de visita, todo les causaba asombro. Tal vez creían que los ingredientes de la

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torta que llevan a la escuela surgen por arte de magia. Aunque tampoco yo soy una experta, al menos sé cómo se cultivan la lechuga y el jitomate. Ahora ellos también lo saben. Aparte, cuando fuimos a la granja, todos aprendimos que algunos alimentos vienen directamente de la naturaleza, y otros, como el jamón y el pan, siguen una serie de pasos para ser transformados. Juan pide que lo carguen. Y para distraerlo, mi mamá propone jugar Veo-veo. Se trata de que alguien elija una de las mercancías que están a la vista y los demás tienen que adivinar cuál es. Pido ser la primera.

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—Veo, veo… —¿Qué es lo que ves? —Una cosita. —¿Qué cosita es? —Una que empieza con “ele”. —Elefante —dice Juan. —Elefante empieza con e, no con l —le explico—. Además, aquí no hay elefantes, ¿o tú ves alguno? —Sí, en esa nube. Mi papá se ríe y luego me pregunta: —¿La cosita que ves es del reino animal? —Para nada. —Entonces es del vegetal —dice mi mamá—. ¡Lechuga! —No. Les doy una pista: es vegetal, pero no es verdura, es fruta. —¡Limones! —adivina mi hermanito. 10


Por fortuna, nos detenemos en casa de los abuelos a descansar un rato. Ya nos tienen listo el desayuno. Café para los grandes, atole para los chicos, y huevos revueltos con frijoles para todo mundo. Antes de dar el primer bocado, mi abuelo dice: —Demos gracias a la tierra por esta comida que nos permite vivir un día más. Miro los platos servidos y me da un ataque de risa: —¡Ay, abuelo!, nunca he visto un huevo creciendo en la tierra. Para el caso, debíamos darle las gracias a la gallina. —Es un modo de hablar, Eva —dice mi mamá en tono de regaño—. Es claro que los alimentos se dan de distintas maneras. —Ya lo sé —le respondo—, aunque, si lo piensas bien la gallina que puso el huevo come lombrices que, a su vez, se alimentan de plantas. ¿Y qué es lo que nutre a las plantas? ¡Pues la tierra!

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—Ya no quiero huevo —dice Juan, haciendo a un lado el plato—. Me dan asco las lombrices que comió la gallina. La abuela le da un beso: —¡Ah, qué Juanito! Lo de las lombrices es cosa del pasado. Ahora las gallinas comen un alimento especial, limpio y balanceado. Así que acábate tu huevito con confianza. El abuelo, quien se había quedado pensativo, de pronto suelta una carcajada: —Me hace gracia la ocurrencia de Eva sobre el huevo que crece en la tierra. Imagínense que todo cuanto comemos se cosechara como las plantas: los guajolotes, el atún, la crema… La reunión se pone divertida. Cada quién suelta una idea de cómo sería el mundo al revés:

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—Imagínense que los brócolis se dieran en el corral. —Y los naranjos, en el río. —En tal caso, las cabras se pescarían mar adentro. —Las flores crecerían en los establos. —Y en el vivero, los cochinitos. Nuestras risas deben escucharse hasta la plaza en donde suenan las campanadas del reloj que dan las seis. Tenemos que irnos de volada. —Cómprame un kilo de aguacate, Eva —me pide mi abuela al despedirse y me da veinte pesos.

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Cada quien en su lugar

Traza un camino para que cada animal llegue al lugar que le corresponde.

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Cuando llegamos al mercado, la mayoría de los vendedores ya han armado sus puestos. Mientras mis papás acomodan las verduras sobre el tablón, Juan y yo vamos a echar ojo alrededor. Mi mamá nos encarga un par de truchas, esos peces que cultiva doña Inés en su granja acuícola. No es que tengamos hambre todavía, pero se nos hace agua la boca al pensar en la merienda que mi mamá va a prepararnos. Por cierto que esto de la granja acuícola acabo de aprenderlo en la escuela, pero Juan aún no lo sabe: —Eva… ¿qué es “acualícola”? —Se dice acuícola. Una granja acuícola es igual a la que conocimos con mis primos, solo que en vez de criar vacas, cochinitos y guajolotes, se dedica a cultivar animales de agua dulce o salada, como las truchas.

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—¡Ah!, es una granja pescadora. — No. La pesca no se hace en granjas sino en el mar, los ríos o los lagos. ¿Entiendes la diferencia? Una cosa es tener un estanque con peces que tú cuidas —algo así como un acuario gigante— y otra es capturar a los peces en su medio natural usando redes o cañas de pescar. Como doña Inés no ha llegado todavía, vamos con Lázaro, el muchacho que vende aguacates. —¿Cuántos van a querer hoy? —nos pregunta. —Un kilo, por favor. —Están buenísimos —comenta mientras los pesa—. Se dieron tan bien este año que una empacadora nos quiere comprar la cosecha completa para exportarla. —¿Qué es “portarla”? —pregunta Juan. —Exportarla —lo corrige Lázaro— es venderla fuera del país. México, para que lo sepan, es el mayor exportador de aguacate del mundo. Lo lleva a Francia, Inglaterra, Japón, Estados Unidos y otros países.

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—¿Ya no va a haber aquí? —pregunta de nuevo Juan. —Por supuesto. Tenemos suficientes para vender aquí y allá. ¿Saben? Tanto en México como en el extranjero son muy apreciados porque pocos lugares tienen el clima adecuado para que se dé el árbol. También nosotros importamos alimentos que nos hacen falta. Por ejemplo, buena parte del arroz que llega a nuestras mesas viene de Asia y de otros países de América Latina. —Así que el mundo es un mercado como este, solo que grandotote —concluyo. —Bueno —dice Lázaro—, el mundo es miles de cosas, pero entre otras, sí, es un gran mercado. Cuando por fin llega doña Inés, nos despedimos de Lázaro y jugamos carreritas para ver quién llega primero a las truchas. —Hola, niños —nos recibe amable doña Inés—, hoy solo traje a vender mis bordados.

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—¿Cómo, no hay truchas? —digo decepcionada. —Fíjate que no. Los trabajadores del Senasica están haciendo una inspección de la granja. —El Sena… ¿qué? —El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. —Háblenos en español, doña Inés. —Suena difícil, pero es sencillo de entender. El Senasica es el organismo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, conocida como la Sagarpa, encargado de cuidar que los alimentos que consumimos los mexicanos estén en buen estado. —¿Cuida todo lo que comemos?, ¿cómo le hace? —le pregunto imaginando una montaña altísima de verduras, semillas, distintos animales como vacas, gallinas, cerdos, cabras, peces, mariscos y paquetes con toda clase de alimentos.

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—Cada quien decide qué comer para balancear su alimentación y estar sano, pero Senasica cuida que lo que llega a nuestras manos tenga buena calidad y siga las normas desde su producción hasta el sitio en donde lo compramos. El Senasica tiene personal que trabaja en toda la República. De esta manera protegen a nuestro país de que no entren plagas y enfermedades en los alimentos, porque también ellos se enferman, ¿sabían? —¿De varicela? —pregunta Juan. —No creo, pero sí de otras cosas. Les caen plagas, bichos de todo tipo. El Senasica se encarga de prevenir, detectar y combatir esas calamidades que, aparte del mal que causan al equilibrio de la naturaleza, pueden enfermar a nuestros animales, vegetales y frutos. Esa es su otra tarea: vigilar la inocuidad —palabra que solo quiere decir que no está contaminado o enfermo, por lo que no causa daño— de los alimentos que compramos aquí o en el supermercado de la ciudad. —¿Qué es “taminado”? —Se dice contaminado, Juanito —le aclara doña Inés—, y quiere decir que una sustancia o un microbio, un bicho chiquitito, ensucia, infecta, enferma algo que estaba limpio y sano. 20


—¿Y de dónde salen esos bichos sucios? ¿Cómo llegan a lo que comemos? —A veces, el viento los arrastra consigo. Entonces, algún ser vivo —planta, animal o persona— se enferma y contagia a los demás. También sucede que las personas tiran basura donde no deben, contaminando y produciendo un ambiente ideal para que los virus y las bacterias se reproduzcan. 21


Mi hermano ve a doña Inés con la boca abierta, sorprendido ante todo lo que nos cuenta. Mientras, yo voy dibujando a los bichos que infectan los sembradíos, los corrales, los estanques… Se me ocurren un montón de preguntas pero, de pronto, siento una verdadera urgencia de contarles las novedades a mis papás. Me parece que ellos no están enterados de las plagas y enfermedades que pueden caer al huerto. Mi mamá ha ido a hacer la compra. Así que a mi papá se le amontonan los clientes que desean llevar verduras. Cuando tiene un respiro y escucha lo de las plagas, me dice un poco ofendido que cualquier agricultor sabe de ellas. Y me cuenta que la última que cayó en la huerta fue la de un insecto minúsculo que se alimenta de la savia de las hojas.

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—Los insectos son parte del huerto —me dice—. Algunos son benéficos, pero otros causan serios daños a los cultivos. El mayor riesgo es que pueden transmitir varios tipos de virus y de bacterias. Los llevan de una planta a otra, así que si no los combates pueden acabar con todo. —¿Qué son los virus y las “acterias”? —pregunta Juan. —Bacterias, Juan, con b de burro —le aclaro y le regalo mi dibujo para que las conozca. Luego, dejo que mi papá responda porque yo, la verdad, sé muy poquito sobre el tema. —Son unos organismos tan pequeños que solo pueden verse con la ayuda del microscopio, que es un aparato de lentes muy poderosos. —Tengo miedo —dice Juan. —No, hijito. Por suerte, vivimos en una época de gran adelanto en la ciencia. Piensa que ahora hay vacunas. Gracias a esto y a otros cuidados, se han acabado enfermedades que antes eran comunes. Además, nosotros podemos prevenir enfermedades manejando con higiene los productos después de adquirirlos, porque también podríamos contaminarlos en nuestras casas, después de que Senasica ya hubiera verificado que son inocuos. Es importante aprender a tratar los alimentos con mucha limpieza. 23


Contaminación

Las granjas, como todos los lugares en los que se producen alimentos, requieren de medidas de sanidad para que no se enfermen los animales. Por ejemplo, la basura dispuesta en un lugar inadecuado puede acarrear infecciones y que los animales no vivan en lugares apropiados y limpios, también. Basura orgánica: son los desperdicios que provienen de algún ser vivo como animales o plantas. Esta basura es biodegradable, se puede descomponer y con ella se obtiene abono orgánico o composta. Basura inorgánica: son los residuos que no salen de ningún ser vivo ni de algún organismo, sino que los fabrica el hombre. Estos desechos son los más contaminantes ya que tardan muchos años en desaparecer o reintegrarse al medio ambiente. Encierra en un círculo la basura que encuentres y únela con una línea al bote en donde tú la tirarías. 24


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Llega un nuevo cliente y tenemos que interrumpir la plática. Pero cuando se va llevando su bolsa llena de zanahorias, yo reclamo: —¿Por qué no me contaron que habíamos tenido un problema en la huerta? Me excluyen de los problemas de la familia como si fuera una chiquilina. —No sabía que te interesara. —Sí y mucho, ¿qué hicieron? —Pues fíjate que fuimos a la Sagarpa y preguntamos por un técnico del Senasica, que es quien se encarga… —De cuidar la sanidad y la inocuidad de los alimentos, ya sabemos —digo contenta de acordarme de las palabras de doña Inés. —Sí, sí, ya sabemos —repite mi hermano. Mi papá nos mira asombrado: —¡Pues qué hijos tan sabios tengo! —Y ¿qué pasó ahí?, ¿qué les dijeron? 26


—Nos propusieron conseguir otro insecto que controla la plaga que teníamos. También nos aconsejaron que tratáramos de prevenir plagas futuras y nos dijeron que para lograrlo es importante quitar las malas hierbas. Esto tiene que ver contigo, jovencita: siempre que te pido que eches una mano, me dices que exagero. Me quedo callada porque tiene toda la razón. Pero es que hasta hace unas horas no sabía de plagas ni de remedios ni del Senasica. Es algo nuevo para mí. Mi papá hace un gesto, como cuando recuerda algo importante, y agrega: —También nos dieron una lista sobre las prácticas que conviene seguir en la huerta para evitar contaminar los alimentos que producimos. Algunas de las buenas prácticas que ahora recuerdo son poner cercas en el 27


lugar donde se produce para que no entren personas o animales ajenos al lugar; también, contar con baños higiénicos y tener un estacionamiento, separados de las áreas de producción y que la gente no coma en estas áreas, por ejemplo. Esas son las buenas prácticas que ahora recuerdo. —¿Y decía algo sobre la basura? —Sí, decía que los residuos orgánicos al descomponerse forman una especie de tierra con muchos nutrientes para las plantas. —Claro, ya sé, eso se llama composta. La hacemos y usamos desde hace mucho en la huerta como abono para nuestros vegetales y árboles frutales. Pero te pregunto si decía qué hacer con las cosas de plástico o metal, con los deshechos inorgánicos. —Me acuerdo que se menciona que se deben juntar los envases vacíos de líquidos para fumigar o de abonos químicos y lavarlos tres veces, para evitar que los restos anden por todas partes. Ese es el programa Conservemos un Campo Limpio que implementa el Senasica con otras instituciones y con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

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—¿Esa es la Semarnat? Creo que me lo enseñaron en la escuela. —Exactamente. Pero estas no son las únicas prácticas, en la lista no solo están las buenas sino también las malas prácticas ¿la quieres leer? —Pues sí me gustaría, a la mejor yo puedo ayudar a prevenir enfermedades. Mi papá me mira sonriente y, haciéndome un cariño que me despeina, observa: —Qué se me hace que de grande vas a ser veterinaria o bióloga… Mi hermano tiene sed y quiere comprar un refresco. —Refresco, no. Aquí hay agua de limón. —¿Por qué? —Ya te lo he explicado muchas veces, Juan. Los refrescos tienen demasiada azúcar. ¿Para qué quieres tomar algo que te hace daño cuando hay agua pura y tantas frutas deliciosas y nutritivas? Acuérdate que somos lo que comemos y para que crezcas sano tienes que saber elegir los alimentos que son benéficos para tu cuerpo.

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Viajando con perros y gatos

Una función más del Senasica es verificar la buena salud de las mascotas que entran y salen del país, así como el cumplimiento de otros requisitos sanitarios. Con esto se evita la introducción y diseminación de posibles plagas o enfermedades, que pongan en riesgo el patrimonio agropecuario de México. Para viajar con tu perro o con tu gato recuerda que debes de cumplir con los siguientes requisitos: presentar un certificado de salud de un veterinario, cartilla de vacunación, la caja transportadora limpia, suficiente alimento seco y la revisión por el personal del Senasica. En el laberinto encuentra el camino para entrar al país con tus mascotas.

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Ya no escucho más de esa discusión que conozco de memoria. Prefiero ir a contarle a Lázaro, el de los aguacates, mis descubrimientos sobre el Senasica. —Yo fui a consultarlos temprano —me comenta él— necesitaba el documento que ellos dan en el que garantizan que mi producto está sano. Gracias a las buenas prácticas que lleva a cabo el Senasica nos hemos librado de varias enfermedades que hay en otros lugares, por ejemplo, la fiebre aftosa que enferma al ganado, la gripe de las aves y la hemorragia viral del conejo. También de algunas de las infestaciones de plagas de insectos y virus que ponen en peligro las cosechas. —¡Qué alivio! —Pues sí, pero no es magia, ¿eh? Todos tenemos que ayudar. Si sospechas que algunos animales o plantas que se venden como alimento están enfermos, tienes que avisar rápidamente al Senasica para que hagan los análisis necesarios, averigüen qué sucede y tomen las medidas para evitar que se dé un problema mayor. —¿Y dónde están esos laboratorios? —Hay varios. Se encuentran ubicados estratégicamente en distintos puntos del país, y también hay unidades móviles. Están maravillosamente equipados, son de los mejores del mundo. En ese momento se acerca mi papá a nosotros. —Ya nos vamos, hija. Despídete.

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—Espérame un momento. Quiero saber más de los laboratorios del Senasica. —No se puede saber todo en un día. A ver si el próximo sábado podemos visitar alguno, ¿de acuerdo? Lázaro me anima con una buena noticia: —Además, el Senasica no solo ofrece información a los productores, sino también a la población en general, en especial, a los niños. Hay que estar pendientes. Organiza ferias y exposiciones, hace videos y publica libros muy útiles y bonitos.

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Identifica las buenas prácticas

Coloca en el círculo que se encuentra junto a cada dibujo una palomita si es una buena práctica y un tache si es una mala práctica:

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Ya vamos todos de regreso. Nos despedimos de los vecinos y también de los que vienen de lejos, ahora con sus canastas semivacías. Mis papás, mi hermano y yo bajamos la vereda cargando las compras para la semana. Hemos tenido un buen día de venta. Pronto nos detendremos en casa de los abuelos para dejarles sus aguacates, pero será cosa de un momento porque comienza a oscurecer. Ya llegará el próximo sábado para visitar algún laboratorio y seguir aprendiendo. Estoy ansiosa por conocer más del origen de los alimentos y de los cuidados que deben tenerse para que las plantas y los animales se mantengan sanos, o para curarlos, si están enfermos. Hasta me va pareciendo que es cierto lo que dice mi papá: algún día seré veterinaria o bióloga, y quizá trabaje en el Senasica.

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Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación Lic. Enrique Martínez y Martínez Director en Jefe del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria MVZ Enrique Sánchez Cruz Titular de la Unidad de Promoción y Vinculación Ing. Salvador Delgadillo Aldrete Producción Ediciones El Naranjo, S. A. de C. V. ©2014. Berta Hiriart, por el texto ©2014. Margarita Sada, por las ilustraciones Primera edición, 2014 D. R. © Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria Avenida Municipio Libre 377, Piso 7 Ala B, Colonia Santa Cruz Atoyac, Delegación Benito Juárez C. P. 03310, México, D. F. www.senasica.gob.mx

ISBN 978-607-7668-43-5 Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio, sin el permiso escrito de los titulares de los derechos. De granjas y cultivos: una historia de ida y vuelta se imprimió en la Ciudad de México el mes de diciembre de 2014. Se utilizaron las familias Frutiger, Lithograph y URW Grotesk T. La impresión consta de 25 000 ejemplares en papel couché mate de 150 gramos, con encuadernación rústica. El cuidado de la edición estuvo a cargo de Ediciones El Naranjo. Impreso en México • Printed in Mexico La distribución de estos 25 000 ejemplares es gratuita, queda prohibida su venta.

Si quieres verificar las respuestas de las actividades visita:

www.pkealimentos.gob.mx


9 786077 668435

Berta Hiriart • Margarita Sada

ISBN 978-607-7668-43-5

www.edicioneselnaranjo.com.mx De granjas y cultivos: una historia de ida y vuelta

De granjas y cultivos: una historia de ida y vuelta  

En este libro encontrarás una divertida historia y entretenidos juegos que te ayudarán a conocer los cuidados que se deben tener con los ali...

De granjas y cultivos: una historia de ida y vuelta  

En este libro encontrarás una divertida historia y entretenidos juegos que te ayudarán a conocer los cuidados que se deben tener con los ali...

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