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* San Carlos, cien años de historia * Dedicatoria Estos humildes versos que nos permite hacer un viaje al pasado, y traer al presente recuerdos que nos hacen revivir el San Carlos de mujeres y hombres honrados, trabajadores, visionarios. Donde como decían mis padres si dejabas el paraguas olvidado en cualquier esquina, al otro día volvías y ahí lo encontrabas, del San Carlos donde en las noches calurosas dejabas las puertas y ventanas abiertas para dormir en forma tranquila y confiada, del San Carlos donde sus habitantes compartían penas, alegrías, necesidades y triunfos en verdadera amistad y hermandad. O del San Carlos que como digo un forastero por ahí “Quien a San Carlos llega a comerse un banano, volverá por las cáscaras”. La dedico: A mis recordados padres Memo Arias y Analive Rojas, (q.d.D.g.), quienes tanto a mí como a mis hermanos, nos enseñaron a querer, a respetar y compartir como personas de buena fe. A mi esposa, a mi hijo e hijas, a mi nietita Pamela. Quienes son la razón de mi vida y a quienes trato de inculcarles ese amor y respeto que su progenitor lleva en el corazón por este Cantón que lo vio nacer.

Gerardo Arias Rojas Educador Pensionado Tel. 2460 -1091 8982-0798 geraarias.cr@hotmail.com


“La H istoria Es el camino, camino , por donde el presente hace un viaje al pasado” 26 de setiembre de 1911 * San Carlos * San Carlos como cantón Cumple cien años de historia, Por eso escribo estos versos En su honor y su memoria. El progreso que hoy ostentamos Se escribió con trabajo y sudor, Por eso a sus protagonistas Demos tributo y honor. Trato de afinar mi mente Voy a forzar mi memoria, De este querido terruño Trataré de escribir su historia. Muchos al cielo volaron Otros aún están con vida, Pero todos son actores De esta historia casi perdida Mi corazón se estremece De él vuelan las plegarias, Cómo no recordar a mi padre A mi querido Memo Arias. Tiembla de emoción y angustia La mano que el verso escribe, También recuerdo a mi madre A mi querida Analive. Al pueblo de Buena Vista Mi cariño más profundo Pues fue aquí donde quiso Dios Que yo viniera a este mundo

26 de setiembre del 2011


Con el cabello muy blanco Pero muy buena memoria, Aquí nuestros antepasados Ayudarán a escribir la historia. Fueron don Francisco Martínez Y vecinos de San Ramón, Que en el año de 1850 Inician la colonización. Por intrincadas montañas Con hombría y determinación, Rumbean la primera picada Que unió a Muelle con San Ramón. Por la calidad de las tierras Forjando una gran ilusión, Comienzan a llegar familias De Grecia, Naranjo y San Ramón. A lo que hoy es Buena Vista Llegan los primeros pobladores Pues fue la puerta de entrada Que usaron los colonizadores Estas prometedoras tierras Y este territorio bendito, En sus primeros albores De Naranjo fue distrito. Pero buenos regidores Si egoísmo y con visión, Proponen a la Asamblea Convertirlo en un Cantón. El 26 de setiembre de 1911 Por su desarrollo y expansión, Se le da a este noble pueblo La credencial de Cantón.


El poblado de La Villa Primero se llamó La Unión, Sería la primera a cabecera Del incipiente Cantón Perdido entre la montaña Allá se divisa un rancho, La parcela bien sembrada Y en el chiquero un chancho. Esa sencilla estructura Cerrada con caña brava, Se convertía en la vivienda Que buen abrigo les daba. Con hojas de palmichonta El techo bien se tapaba, Por más fuerte que lloviera El agua no se filtraba Malanga, arroz, maíz Frijoles y pejibayes, Traen las bestias al rancho Esos nobles animales. Mazorcas hechas en trenzas Así no sufrirán daño, Colgaban del cobertizo Para el consumo del año. Carne de tepezcuinte o venado En el humero del fogón, En la mesa del campesino Mejoraban su alimentación. En lo alto estaba el tabanco Lleno de arroz en granza, Es parte de la dieta diaria Que llena a sus hijos la panza.


A la par del chiquero, el tambo Con banano en cantidad, Sirve para engordar el chancho, Pa` los tamales de Navidad. También la rica manteca En un tarro se guardaba Con ella se hacía la comida Que tan buen sabor le daba Aprovechando días soleados Con mucha dedicación, El arroz en granza asoleaba Para sacarlo a “pilón”. Por detrás estaba la troja Ahí estaba el gallinero Que proporcionaban los huevos Para hacer algún dinero Como buen despertador En horas de la madrugaba Con sus bulliciosos cantos El gallo los despertaba Ni fiebre amarilla, ni serpientes, Ni los inclementes temporales. Estos valientes siguen adelante, Apeando montaña y charrales. Esas intrincadas montañas A pura sangre y sudor, El campesino convierte en repastos, De extraordinario verdor. Así la ganadería Como fuente de riqueza, En forma muy temprana A dar sus frutos empieza.


Ni camiones, ni carreteras, Ni siquiera puentes habían. Entonces ese ganado, ¿A quién se lo venderían? Pies descalzos o sandalias Muy duras son las jornadas, Aparecen los arrieros, Conduciendo las manadas. Ríos crecidos, temporales, Grandes charcos y barreales, Nada detiene a estos hombres, Arreando los animales. Y sin un arisco novillo De pronto se encharralaba Ahí paraba la arrea Hasta que se recuperaba Cansados, aguantando hambre Y largas noches en vela, Ahí van con la partida, Su destino es Alajuela. Al pasar por Buena Vista Arrieros y reses a descansar A recuperar las fuerzas Para la gira continuar La casa de don Memo y Analive Se convierte en la posada Donde a todos los arrieros Comida y dormida se les daba Gafo y cansado el ganado En media calle se echaba Así pasaban la noche Para seguir en la madrugada


José Luis Sánchez, Salvador Negro, Caminan en lontananza, Saben que de los ganaderos, Tienen toda la confianza. Un trabajo muy difícil Era la arrea de cerdos Pues estos gordos animales Eran sumamente lerdos Las interminables giras Y el largo caminar Hacía que muchos animales Murieran antes de llegar El señor don Rafael Iglesias De los buenos presidentes Quien con trabajo forzado Castigaba a los delincuentes Así de Zapote a Buena Vista Pasando la Cuesta del Macho Aparece el primer camino Hecho con pala y con sacho Don José Zumbado y señora A Buena Vista llegaron Ahí quisieron quedarse Y el pueblo ellos lo fundaron El señor Ezequiel Ugalde Cruzando ríos y charcas Se encuentra un bello terreno Y ahí se funda Aguas Zarcas Don Vicente Villegas y un grupo Se afincan en Los Caños Y este bonito nombre Perdura por varios años


Pero parece que este nombre El pueblo ya no lo aprecia Se ponen todos de acuerdo Y lo cambian por Venecia El señor Florencio Castro Se afinca allá en Los Bajos Y pronto entre la montaña Aparecen sus trabajos Las tierras que él trabajó Lo hizo con excelencia A ese bonito territorio Hoy se le llama Florencia Las tierras más fértiles Estaban al noroeste del Cantón Pero en el paso de Javillos Quedaba toda expedición El caudaloso Río San Carlos Y el inclemente temporal Para los valientes colonos Fue barrera natural Dicen que 48 valientes Cruzar el río pretendieron Pero en sus bravías aguas Ahí todos perecieron Elías Kopper, Porfirio Rojas, Albero Quesada y Marcial Jarquín Logran fundar la Fortuna En una lucha sin fin Espíritu, Bruno e Ismael Artavia En busca de una parcela Se van hacia el oeste Y ahí fundan La Palmera


En El Venado, Fabio Murillo El recordado pulpero Que del desarrollo comunal Se convirtió en el gran pionero Aquí voy a hacer un alto, Para recordar los boyeros, Pues del actual desarrollo, También ellos fueron pioneros. Yuntas de bueyes y carretas, Formando una larga hilera, Se ven venir los boyeros, Bajando la cordillera. Mercadería o equipo, Fuera liviano o pesado, Desde Naranjo se trajo, En carreta o arrastrado. Trapiches, aserraderos, Ingenios y hasta puentes, Toda clase de mercadería, Transportaron esos valientes. Los que van pa’ la bajura, Dura tarea les espera, Pues antes de llegar a Muelle, Deben cruzar “La Sapera”. Y es que ese paso infernal, De suampos y de maneas, Era la prueba más dura, Para cumplir las tareas. Días de largas jornadas, Noches frías y de desvelo, Pero nunca nos fallaron, Esos valientes boyeros,


La valona como almohada, De cobija un gangoche, Debajo de la carreta, Así pasaban la noche. Otros valientes boyeros Tienen otra forma de pensar Se meten a la montaña Para su madera comerciar Pero además de boyero Hachero tenía que ser Pues la cortada de los árboles Muy bien lo tenía que hacer En esos lejanos tiempos No existía la moto sierra Horas, días volando hacha Hasta ver el árbol en tierra Pero además de buen hachero Debía de ser buen labrador Para cuadrar bien la tuca Y así aprovecharla mejor Luis Torres y Jorge Urbina Para labrar y voltear Dicen que fueron los mejores Pues nadie los podía igualar Las fajas para los yugos Coyundas para la montura Las hacía Amado Talqueza Experto en montadura Las muy apreciada bestias Fuera mular o caballar Con su valioso trabajo Ayudaron a progresar


Ensilladas con aparejo Y cargadas a más no poder Tiradas por el campesino Que su cosecha viene a vender El profundo Río La Vieja Gran barrera natural Que no permitía a los pobladores Comunicarse con el Valle Central Don Juan y don Antonio Castro Con don Aquileo Saborío Quienes se dieron a la tarea De ponerle un paso al Río Con rudimentarias hachas Y armados de gran valor Logran colocar dos vigas A pura fuerza y sudor Fue don Guillermo Quesada Que de Jefe Político estaba Quien le pidió a don Antonio Mejorar esa pasada Trescientos viajes de arena Yuntas de bueyes jalaron Con paciencia y gran trabajo Las bases se levantaron El señor don León Cortés Recordado ex Presidente Envía la estructura de hierro Para el importante puente En el gobierno de Don Cleto Construye la vía de Alajuela a Grecia En extraordinario esfuerzo Que todo el pueblo lo aprecia


El gobierno de Ricardo Jiménez Hasta Zapote la arrima Un extraordinario hecho Que a todo San Carlos anima El doctor Calderón Guardia Quien ocupa de la Presidencia la silla En un último gran esfuerzo Nos la trae la carretera a La Villa Juan Mercedes Matamoros Empresario sin igual Trae a Reynolds a Santa Clara Un verdadero semental En cuanto a la cantidad de hijos Todos perdieron la cuenta Unos hablan de cincuenta Y otros hablan de sesenta Una esposa desdeñada Que esperaba un chiquito Le comenta a su marido No soporto ese negro maldito Por hablar más de la cuenta Dios mismo la “castigó” Pues a los poquitos meses Un negrito ella parió Su esposa Mina, cansada Por la infidelidad y traición A este inquieto negro propone La inmediata separación Llega la parte más triste Que a todos hace sufrir Uno por uno a los hijos Los tienen que repartir


A cada hijo le preguntan Con quien se quiere quedar Y cada uno responde Con mama yo quiero estar El Negro Reinold exclama Metido allá en la cocina Si todos se van con Mina Yo también me voy con Mina Desde las Islas Canarias Los Coños traen capital, Y así convierten a Muelle, En el primer puerto pluvial. Don Juan Rafael Chacón, Llega a Boca de Arenal, Para convertir este pueblo, En un punto muy comercial. Teófilo y Melchor González, Se ubican en Terrón Colorado, Y con sus lanchas transportan, Granos, madera y ganado. Los que llegaban al río Y lo tenían que cruzar Ahí estaba Pedro Sequeira Bueno para navegar En una rústica canoa Que con palanca empujaba Por tan solo un colón Al otro lado le cruzaba Costa Rica y Nicaragua, Como verdaderas hermanas, Intercambian sus productos, Casi todas las semanas.


Tratado de libre comercio, Este si era de verdad. Donde las dos se trataban Con verdadera igualdad. El nuevo cantón se supera Y siempre va hacia adelante Por eso en la Asamblea legislativa Merece un representante Fue el señor Nerta Quesada Que por noble y educado Tendría el gran honor De ser el primer diputado A caballo hasta laguna Ahí esperar la cazadora Así era antes de difícil No tan fácil como ahora La municipalidad en1914 Construye un rudimentario galerón Que se convierte en el primer mercado Para bien de la población Detrás de donde don Porfirio Ezequiel Rojas estaba A pura fragua y martillo Las bestias muy bien herraba En su vieja pulpería Daba broma a los chiquillos Aquel viejo bonachón El señor Fincho Palillos Del progreso y desarrollo Hubo muchos forjadores Merecen mención especial Los abnegados educadores


La mayoría nos llegaron De Palmares y San Ramón Pero todos demostraron Verdadera vocación Una de las primeras educadoras Nacidas en este Cantón Fue doña Margot González Maestra por vocación El aumento de los poblados Demanda mayor transporte, Miguel Arce y sus cazadoras, Dieron un valioso aporte. El imponente Río San Carlos, Presenta una gran dificultad, La extensa y rica llanura, La divide por la mitad. Al señor Osquitar Kopper, Hombre de mucha visión, Cocoro le recomienda Buscar una solución. Es así como aparece, En el paso de Terrón Colorado, Un rudimentario Ferry, Por un chapulín remolcado. En la construcción de la barcaza Se debe de hacer mención Del señor Eliecer Vargas Soldador de profesión Cuando el ferry se varaba Largas horas a esperar En la pulpería de Jorge Araya Podías un buen rato pasar


El enorme movimiento, Hace al ferry insuficiente, Es por eso que la gente, Pide una solución urgente. El señor Daniel Oduber, Recordado ex presidente, Ordena a sus subalternos Colocarle al río un puente. La Reserva de Chambacú, Con su enorme potencial, Estuvo muy cerquita De pasar a una transnacional. 140 mil hectáreas Querían a los campesinos quitar, Y a una empresa extranjera, Se la querían entregar. Fueron las Ligas Campesinas, Con Carlos Ugalde en asocio, Que le dieron un frenazo A este descabellado negocio. Este muy buen diputado, Dio una lucha de tú a tú, Por eso allá en la Asamblea, Lo llamaban Chambacú. Comienzan a llegar parceleros En un verdadero trajín Fueron don Román y Bernabela Quienes fundaron San Joaquín En la lejanía de la Reserva, Chamorro comienza a emerger, Juan Vicente y Colorado, Lo ayudaron a crecer.


Paraíso y Rancho Quemado Entre montaña y charrales, Sus fundadores fueron, Ramón y Yeyo Corrales. Ese hermoso Río San Carlos, Parecía un gran arroyo, Que a esta tierra bendita, Le da impulso y desarrollo. Allá en sus mansas aguas, Ya casi al anochecer, Un campesino en su canoa pesca, Para dar a sus hijos de comer. En la orilla del gran Río Los poblados van naciendo, Y con ellos pequeños negocios También se van estableciendo. Boca Tapada, Betania Laurel Galán, Boca de San Carlos. Fueron algunos poblados, Que no debemos olvidarlos. Allá del puerto de Muelle, Una lancha va saliendo, Cargada de mercadería Que por el río irá vendiendo. Esas lanchas de regreso, Por el rio van recogiendo, Guineo, madera o ganado, Dando inicio a un gran mercado. Empujada con palanca Viene cortando el agua, Una canoa con guineos, Que irán para Nicaragua.


Gerardo Chaves (Gullua) Quizá fue uno de los primeros Que con su enorme bote Trasladaba pasajeros El progreso y desarrollo Alguien tiene que pagarlos Y en el caso que refiero Le tocó al cantón de San Carlos Todos tenemos muy claro El ICE es una gran Institución Pero nos quitó el Río Arenal Y acabó con la navegación La aguas del Río arenal Al San Carlos alimentaba La desvían a Guanacaste Y aquí no ha pasado nada Aquella arteria comercial De desarrollo y de riqueza Hoy tiene a sus moradores Sumidos en la pobreza Para arreglar la gran torta Ofrecen carretera a Boca Tapada Pero pasaron largos años Y aquí nadie ha visto nada La belleza del Peñas Blancas Sirvió de inspiración, Para que Amado Madrigal compusiera, Una muy bella canción. Esta joya musical, Compuesta por un maicero, Por su letra y melodía, Dio la vuelta al mundo entero.


La BBC de Londres, También la había difundido, Pero dijo que su autor, Era un desconocido. Un campesino a caballo, Del rancho a toda carrera, Su esposa ya se mejora, Hay que llamar la partera. Debajo de temporales, A caballo y bien abrigada, Con cariño y mucha prisa, Va doña Mercedes Quesada, Para esta valiente señora, El agradecimiento profundo. Ayudó a muchos sancarleños, Para que vinieran al mundo. Del hospital va saliendo Un paciente ya curado, Temeroso , sin amigos, Y en la bolsa ni un centavo. Pero doña Julia González Que era puro corazón, Su vieja casa convierte, En la mejor solución. Comida, dormida y ropa, Y hasta algunos centavitos, A cada enfermo que sale, Le va ayudando a poquitos. Esta humilde servidora De Dios está en su regazo, Dentro de una gran pobreza, Fundó el primer hogar de paso.


La llena de marzo se acerca A buscar plantas y raíces Pues es seguro que a los niños Atacarán las lombrices Quizá un collar de ajos Apasote o aceite Astor Para un ataque de lombrices No había remedio mejor Y en asuntos de salud La medicina es rudimentaria Pero que bien le atendían En la Unidad Sanitaria La señor doña Ester Rojas Y un grupo de enfermeras Expertas para curar Y también buenas parteras Se construye el primer hospital Mejoran las curaciones Fue construido por el pueblo A base de donaciones Comienzan a aparecer ermitas A lo largo y ancho del Cantón En un pueblo muy católico Y de fervor por la religión Es así como Monseñor Solís Hombre de mucha visión Da el título de parroquia Al muy pujante Cantón El Padre Fernando Ramírez Buen Cura de los de antaño Se hace cargo de la parroquia Y de pastorear el rebaño


Por lo fuerte del trabajo Es una carga muy pesada Hacen que el Cura aparezca Con su salud quebrantada Allá por los años 50 Llegó un joven cura con ilusión, Fue el señor Eladio Sancho Quien se enamoró del cantón. Este extraordinario hombre Nos dejó un gran legado, Qué lástima que hoy el pueblo, Casi lo tiene olvidado. Radio Santa Clara, El Agropecuario La Catedral, el María Inmaculada, Son algunos de esas obras, De su visión de avanzada. La historia de La Catedral También debe ser contada, Pasaron treinta años Para verla terminada. Este fue el mejor ejemplo De participación popular, Pues de todos los rincones, Llegó gente a trabajar. Aurelio Solano Maestro de obra Teodorico Quirós Arquitecto Pues el Padre Sancho quiere Un trabajo casi perfecto Las famosas chorreas Parecían un hormiguero, Con palas y con carretillos, Trabajaba un pueblo entero.


A diferencia de hoy día Donde hay tanto egoísmo, Aquí sí que se puso en práctica El verdadero cooperativismo. Los pueblos se preparan Con alegría y emoción, Viene el turno de los cien mil colones, Que reúne a todo el cantón. Pero antes de venirse A La Villa a divertir, Esperar al padre Sancho, Que pronto vendrá a pedir. Pueblo por pueblo va Sancho, A caballo, en bote o a pie, Pidiendo para el gran turno, E inculcándoles la fe. Chanchos, granos o gallinas Toda donación se aprecia, Pues se convertirán en aporte, Para la añorada iglesia. Una ancianita muy pobre No tiene nada que dar, Gallina con todo y huevos Al turno vinieron a parar. Un humilde campesino Embargado de emoción, Tepezcuinte con toda y jaula, Esa fue su donación. Chapulines con carretas Van saliendo del cañal, Ellos pusieron su aporte En esta bella catedral.


Yuntas de bueyes, carretas Cargando mozas y muchachos, Y los bueyes bien adornados Con billetes en sus cachos. Camiones cargados de tucas, Ahí están los camioneros, Que al iniciar el desfile Ellos serán los primeros. Ya casi comienza el desfile Todo es alegría y emoción, El padre Sancho se apresta A darles la bendición. Unos niños afanados Buscan cincos sin cesar, Pues en los caballitos, Ellos se quieren montar. Para construir este templo Muchos veranos e inviernos, Pero no se aceptó donaciones Ni a políticos, ni a gobiernos. Esta hermosa y bella gesta Hoy se llena de esplendor, Pues al cabo de tantos turnos Nunca se vendió licor. El legado del Padre Sancho Hoy está muy a la vista Pues el cantón de San Carlos Es el más cooperativista Si aumenta la población Vienen los problemas sociales, Que le van dando cabida A los barrios marginales.


Es así como en La Villa Aunque a muchos causó pena, Nace el Bajillo del Zoncho, Ahí vivía la pobreza extrema El Padre Fernando Ramírez Hombre de gran rectitud, Trae la JOC a San Carlos Para orientar la juventud Nace el Barrio San Antonio Al norte de la Ciudad Forjado por varias personas De liderazgo y humildad. Don Carmen y don Eladio Con su trabajo y apoyo Lograron que este Barrio Tuviera gran desarrollo “San Carlos mi linda tierra” Es el himno de este Cantón, Que orgullosos cantamos Con alegría y emoción. Esta hermosa melodía Tiene un gran compositor, Fue el señor don Paulino Porras Quien lo escribió con fervor. Los colores verde y amarillo Representan nuestra Bandera, Por su gran significado Todo el pueblo los venera. El Corteza Amarillo Es un símbolo cantonal, Por su madera y belleza Es un árbol sin igual.


Si venías hasta La Villa Y no podías regresar, En el Hotel Porfirio Rojas Podías la noche pasar En aquella pequeña Y muy pujante población, Ver un hotel de tres pisos Era una gran sensación. Si antes de irte a dormir Querías una cena calidad, Una buena olla de carne Del hotel la especialidad. También tenía la cantina Para comodidad del cliente Te los echaban “de a chapa” Quedabas como la Bella Durmiente Pero si la situación era crítica Y andabas poca platilla, La dormida más barata Era en los Cuartos patilla. Si querías pasar la noche En ambiente familiar, La Pensión San Cayetano Ahí podías pernoctar. Si pretendías dormir a gusto Y desayunar con pocos reales, Ahí estaba el cómodo hotel De doña Lidia de Corrales. Pero si lo que buscabas Donde dormir y cenar, La Pensión de Clérida Rojas En ambiente familiar.


También doña Eva Instaló otra pensión, Que parecía un escondite Metida allá en un rincón. Para deleitar el gusto Sopa de mondongo de verdad, Don Baudilio Villalobos Tenía la especialidad. El señor Walter Delio Marín Instaló una fábrica diferente De los refrescos “La Margarita” Él sería su referente. Eran apenas tres sabores Kola, Zarza o Limonada Pero en su rústica fábrica Que buen sabor que les daba Si querías echarte un trago Y deleitar tu paladar, Donde los hermanos Meléndez Que atendían el Oasis Bar . El señor Milingo Rojas En su Sodita El Nido Usted paga muy poquito Y salía muy bien comido Los viernes muy temprano Con su bolsa de manilla, Todos al día de plaza A gastarse la platilla. En esos tranquilos tiempos El tránsito casi no existía, Entonces la actividad En media calle se hacía.


Carretas llenas de dulce, Plátano, yuca o ñampí, Verdaderos agricultores Traían el producto hasta aquí. Las mansas yuntas de bueyes En un pequeño reducto, Esperaban que su dueño Pudiera vender el producto. La esquina de Quintín Rojas Parecía una antigua posada, Donde cada campesino Dejaba su bestia amarrada. La muy amenas tertulias De amigos que se encontraban, En la famosa Piragua Donde buenas bocas daban. En los bajos de La Central Sus zapatillas o botas. Se las dejaban brillantes Los chiquillos limpia botas. Betún y buena franela También un buen cepillo Le agregaban una cuecha Para sacarle mejor brillo Cucaracho, Pelón, Malanco Pítilos, Zapito o Pichitas En el oficio de limpiar zapatos Se las sabían de todas, toditas Después de hechas las compras Darse un gustillo no estaba mal, Traguitos con ricas bocas En la cantina de los Berrocal.


Por apenas seis reales Te llenaban una copa, Y como si fuera poco Una grande y rica boca. Para comprar las verduras Todo estaba calculado, Los días entre semana A los tramos del mercado. Ólger Víquez, Poloncho, Carlos Quirós, Rubén Berrocal. Ofrecían verduras frescas De calidad sin igual. El señor Raúl Hidalgo Tenía su carnicería, Costilla picada en el tronco Que buen sabor que tenía. En esos lejanos tiempos La bolsa plástica no existía, Pues en hojas de bijagua La carne se le envolvía. El señor Digno Murillo En la pulpería “El Curré”, Que nombre más sugestivo Adivine usted por qué. Para coger cazadora Había que irse a la parada, Donde sentado o de pie Largas horas se esperaba. Para mitigar el hambre Con café y buena empanada, Ahí estaba Aníbal Quesada Que la caja no descuidaba.


Para transportar mercadería Desde San José a esta Ciudad, Estaba la empresa de los GOVA De gran responsabilidad. Para viajar a San Roque Ya había una cazadora, Era Pachico Solís Quien viajaba cada hora. Y es que en esa cazadora Un poco vieja tal vez, Muy barato era el pasaje Solo te costaba un diez. Don Juan Bautista Solís Con respeto y sobriedad, Como buen Jefe Político Era la máxima autoridad. Para no rondar a pie Y así evitar el desorden, Vino la patrulla 2 -15 Y todo lo puso en orden. Luego Chepillo González De buen modo y amabilidad, Que de todos los sancarleños Ganó pronto su amistad. El Resguardo Fiscal Fue otra gran novedad, A los que sacaban chirrite Los perseguía sin piedad. Aprovechando la noche Por la empinada montaña, Ellos buscaban la saca Con dedicación y con maña.


El señor don Viano Vargas Iba al frente del comando, Que con los contrabandistas Poco a poco fue acabando. El señor don Pel Rodríguez Trajo la primer sorbetera Con higiene y calidad Hacía helados de primera Del querido don Nicomedes El recuerdo me llega ahora Que buenos chistes tenía Manejando cazadora Los concejos municipales Fueron quizá los mejores, Pues estaban constituidos Por verdaderos servidores. Es que entre estos regidores Ninguno era politiquero, Todos lo tenían bien claro San Carlos era lo primero. Adrián Rojas, Hugo Hidalgo Memo Arias, Caridad Quesada Son algunos de esos nombres De labor siempre recordada. La señora Estela Quesada Distinguida y gran señora De la municipalidad de San Carlos Fue su primer regidora Y es que esta ilustre señora Oradora sin igual Muy pronto se nos convierte En figura nacional


Regidora, diputada Ministra de educación Fue doña Estela Quesada Orgullo de este Cantón Don Arturo Hidalgo y Señora En su gran Tienda Brasilia, Ofrecía bueno y barato Para toda la familia Los fenómenos naturales Y estados de calamidad, Hicieron muchas veces Estremecer la Ciudad. El periodista José Ángel Moya Con su gran popularidad, Hacía grandes maratónicas Para cubrir la necesidad. En el Banco Nacional Henry Salazar su Gerente, Cómo se preocupó este hombre Por ayudar a la gente. Y en el Banco de Costa Rica Paco Freisa era el que estaba, Este buen hombre también A todos les ayudaba. Este par de funcionarios Cada uno en su Banco, Gerente Tuvieron que dejar el puesto Por ayudar a la gente Si se ocupaba un calzado Para tener un buen vestir, En Zapatería Emilio Vargas Ahí lo podías conseguir.


Don Anael Carrillo tenía Una sastrería de calidad Donde todos los trabajos Se hacían con puntualidad Si para trabajo o salir Un pantalón tú querías, Ahí estaba la sastrería Del señor Cosme Mejías. Los cuadernos de los niños Y artículos de librería, Manuelito Solís Muy barato los surtía. El asunto de competencia Se veía como algo sano, Si Manuelito no lo tenía Donde don José Rafael Solano. Don Eduardo Sauma y Aracelly Fundan Tienda Teresita Donde según ellos lo decían Ropas más barata y bonita Contiguo a Tienda Teresita Paula Murillo y su Pulpería Que en asuntos de abarrotes Ella de todo ofrecía Para un mueble de descanso Y para comodidad del hogar Mueblería La Isabelita Debía usted visitar Desde el más fino acabado Hasta el más sencillo banco Con que estilo se lo hacía El señor Eduardo Blanco


Y es que este humilde pionero Fue todo un gran señor De los actuales ebanistas Pienso que fue el gran mentor La carreta pa` sus bueyes Y también en mueblería El señor Alfredo López Rapidito los hacía En las tardes de descanso Te disponías a disfrutar, Mario Camacho en El Maravilla Con mesas de naipe, pool y billar. Si un buen acontecimiento Usted recordar quería, Estaba la Foto Sant De Julio Santamaría. En horas muy tempranitas Va toda una chiquillada, Con peroles de maíz Al molino de Delio Quesada. En esos lejanos tiempos No existía la Tortirrica Las palmeaban en la casa Y sabía mucho más rica Una pequeña industria casera Que fabricaba tortilla palmeada, Que rico que te sabían Las vendía Inés Carretada. Si te fallaba el carro Que tenías de trabajar, Yila, Roque Castro o Huevitos Mecánicos a todo dar.


En su taller en San Martin El señor Pepo Madrigal, Si su carro se varaba Rapidito le encontraba el mal. Jesús Hidalgo y su talabartería Si artículos de cuero buscaba, Rapidito y muy bien hecho Ahí de todo se fabricaba, Los cueros no se importaban Ni siquiera en diciembre, Pues todos se preparaban En la famosa curtiembre Se te revolvía el estómago Y perdías hasta el paladar, Pasar frente a la curtiembre Te obligaba a vomitar. Si querías un calzado Duro y muy bien reforzado, Los famosos rete fuerte Y el asunto arreglado. Para errar una bestia Con estilo y precisión, Donde don José María González Llegaban de todo el Cantón. Para este humilde herrero Ir al cine era su afición, Y para nunca sufrir un revés Pagaba su entrada por mes. Mucha gente va apareciendo La ciudad parece hormiguero, Se necesita transporte Para llegar más ligero.


Los primeros dos taxis Hacen su aparición, Era la pequeña empresa Del recordado Solisón. La población va en aumento Y la demanda también, Se abren nuevos negocios Pues todo marcha muy bien. Zapatería Monchillo Gómez De don Gonzalo y don Ramón, Abre sus puertas al pueblo Como una gran sensación. Aparecen nuevas cantinas Y eso no parece raro, Al aumentar la población Aumenta el consumo de guaro. Los estañones de licor En la bodega de Nerta Quesada, Poco a poco se van repartiendo Por toda Villa Quesada. Tarros lecheros y garrafas Los cantineros van llevando, Y Joaquín con mucho estilo Toditos los va llenando. El señor Rodolfo Bustamante Sabe mucho de sobriedad, Funda Alcohólicos Anónimos Para bien de la sociedad. En cazadora o a pie Después de una larga jornada, Campesinos a llevar el diario A la pulpería de Coqui Quesada.


Unos traen su dinero Otros con simple libreta, Siempre les sobran reales Pa’ montarse en la carreta. Si para comprar el diario Querías pagar un cinco menos, Ahí estaba Memito Rojas Un pulpero de los buenos. Desde Líbano nos vino Fued Sauma y su almacén, Ahí encontrabas de todo Y muy buen trato también. Pero esta familia Sauma Con una buena visión, Fundan el Cine Rex Como nueva diversión. Los chiquillos muy felices Vienen corriendo todos a pie, Los domingos al ser las dos Van rumbo hacia el matiné. Antes de empezar la tanda Verdaderos coleccionistas, En grupos frente al cine Hacen cambios de revistas. Chanoc, Tarzán o Supermán Todos las quieren cambiar, Pues en sus ratos de juego Sus hazañas quieren imitar. Un niño muy atrevido Con una manta el pescuezo, Por volar como Supermán Se quebró del brazo un hueso.


Después de un día de trabajo Por más cansado que venga Con botas, tacos o a pata pelada Todos a disfrutar la mejenga. Más que cancha de fut bol Parecía un resbaladero, Donde está la enseñanza especial Llegaba todo mejenguero. Después de una buena mejenga Todos iban a la pulpería, A disfrutar pan y el sirope En verdadera camaradería. Esas tertulias amistosas Ya son cosa del pasado, Hoy la gente no conversa Todo mundo está estresado. Los domingos muy temprano A la misa sin faltar, Pero luego a la plaza Del fút bol a disfrutar. El Refugio, El Mercado, El Real Madrid o El Maravilla Eran muy buenos equipos Que representaban la Villa. Pache Sauma, Henio Hidalgo, Renco Hernández, Miguel Arce Fueron de esos futbolistas Que no pueden olvidarse. El café de madrugada Antes de iniciar el camino, En la Bomba 76 Se lo ofrecía El Ceferino


Fue don Eliecer Argüello Quien trabajaba de pistero, Pero con muy buena visión Inició este negocio primero. Una simple cafetera Un buen calentador, En la bolsa se chorreaba Pero con muy buen sabor. En la esquina del mercado Elías Montero en La Eureka, Ofrecía ricos desayunos Por una simple peseta. Para comer rico y barato Si la plata no era mucha, Delfín Quesada lo atendía En la sodita “La Lucha”. También el chino Si Kan Nos trajo la comida china Te deleitaba el paladar Esta deliciosa cocina Si buscabas una tienda Que atendieran con esmero, En la entrada del mercado Tienda Ligia de Luis Barquero. Hubo una gran pulpería Que vendía mucho al contado, Eran los hermanos Vargas Al costado del mercado. También las hermanas López Buena comida te vendían, Detrás del viejo mercado Que buena cuchara tenían.


Otro que al lado del mercado Su negocio vino a instalar, Fue carnicería La Moderna De Betillo Salazar. Hablando de carnicerías Ahí estaba Colorado, Que siempre se distinguía Por matar muy buen ganado. Por ahí va un limpiabotas Con la cara bien hinchada, Por gritar “Lalo los tomates” Se saco su buena pedrada. El humilde campesino Tenía crédito también, El bonachón de Felo Rojas Y su bien surtido Almacén. El señor don Jorge Cerdas Nos dio tamaña sorpresa, Vendiendo relojes Urlasa Hasta formar gran empresa. La venta de electrodomésticos Cada día va más en serio, Aparece un nuevo almacén De los señores Arroyo y Valerio. Heriberto Madrigal Tenía su gran pulpería Recuerdan que su Land Rover Los diarios él repartía También llegaron las fiestas Que se hicieron tradición, Aquí los toreros improvisados Hicieron su aparición.


Un hombre inquieto y bromista Sin duda fue el gran gestor, Era Jorge Rojas “pan blanco” Quien trabajó con gran fervor. En las famosas barreras Al centro la pila estaba, Para que no lo agarrara el toro A darse la gran bañada. Las damas de la sociedad En los tablados se sentaban, De ahí con todo esplendor Todito lo disfrutaban. Debajo de los tablados Los mozos llenan el redondel, Unos para observar los toros Otros para tirarse un Samuel. Está cerca navidad Todo mundo a los bananales A cortar las verdes hojas Pa` fabricar los tamales. Empieza el mes de diciembre Y todo mundo a correr, Pues el baile del 31 Nadie se lo quiere perder. Don Vitelio Arroyo y familia En la recordada piscina, Con gran esmero y visión Crearon esta bella tradición. Las damas peinadas de bomba Van con una gran ilusión, A esperar el año nuevo En el tremendo bailón.


Los hombres como galanes Bien vestidos con esmero, Sabían que era obligatorio Ponerse el vestido entero. Si no cumplía el requisito Por más plata que tuviera, Como perro regañado A ver el baile por fuera. Pasa ya el mes de diciembre Vienen los rezos del niño Se invitaba a todos los vecinos Con amistad y cariño Con mucho fervor religioso Muchos vienen a rezar Pero la gran mayoría Vienen su panza a llenar Alegres y muy afanados También se ven los chiquillos Pues por unos cuantos confites Te bailan los pastorcillos Si los hombres el cabello Lo querían bien recortado, La barbería de Goyo Linda Y asunto bien arreglado. Evencio Acuña o los Botas, Chino Leitón o los Arce, Fueron otras barberías Que no deben olvidarse. Con balde y mecate en mano Al repasto va Tiolo González, Ahí ordeñará sus vaquitas Para ganarse unos reales


El problema de la basura Comienza a complicar La Villa, Aparece Víctor González El famoso “Basurilla”. Montado en su chapulín Golpeando un áspero hierro, Anuncia con buen humor El paso del recolector. Con la carreta bien llena Va rumbo hacia el crematorio, Quemada con diesel o canfín A la basura le pone fin Si querías comprar la carne En la misma pulpería, El señor Ñato González El servicio te ofrecía. Para escribir una carta O redactar un documento, Jesús Hidalgo o Fito Solís Te lo hacían en un momento. En esos lejanos tiempos Casi no existían abogados, Por lo que los “tinterillos” Pasaban muy ocupados. Los hombres trabajan fuerte En oficios muy distintos, Pero también necesitan Donde saciar su instintos Para desahogar sus penas Y desbordar su pasión, A escondidas van llegando Donde el recordado Zenón.


Pero los más reservados No quieren que se les vea, Se van donde la Cutacha En la famosa Aquilea. Esta singular mujer En fila los va ordenando Y en la puerta bien parada Ella misma los va llamando La sífilis y la gonorrea También hacen su aparición, Que de estos aventureros Son su gran preocupación. Así enfermos en la cama Y sin devengar salarios, Uno a uno van apareciendo Los famosos “millonarios”. También apareció El Maijú Escrito en forma clandestina Por debajo de las puertas Su autor era un gran Vina Este anónimo rotativo De los aventureros desvelo Pues cada vez que circulaba Causaba un gran revuelo La señora Orfilia Blanco Enfermera muy especial. Por su vocación y servicio Tuvo reconocimiento internacional. Al molino de don Luis Corrales El arroz en granza va llegando, Y con esmero y cuidado Todito lo van “pilando”.


La juventud quiere superarse Con muy justa razón, Se funda la Complementaria Como una gran solución. La escuela Juan Chaves Otra gran institución, Presta su viejo edificio En aras de la educación. Fue doña Cristina Sánchez Maestra por vocación, Que con gran sabiduría Tomó esta gran decisión. Y así los jóvenes sancarleños Ven con gran ilusión, Como nace el Liceo San Carlos Que ayudará en la superación. El señor don Carlos Bastos Del Liceo un gran Director, De la letra de su Himno Él fue su compositor. Pero se ocupaba música Para tan bella inspiración, Ahí está don Dacio Alfaro Músico por vocación. Con su fervor religioso Y hacia el futuro su mirada, El padre Eladio Sancho Funda el María Inmaculada Sus jóvenes estudiantes Tiene muy claras sus metas, Por el hábito de las monjas Les dicen las chocoletas.


En esta historia tan rica De trabajo, desarrollo y visión, Aparece la Cámara Junior Humanitaria organización. Un grupo de muchachos Dejando la comodidad, Visitan lejanos pueblos Llevando salud y solidaridad. Navegando por el río San Carlos O viajando en avioneta, Las humanitarias giras de salud Siempre cumplieron su meta. Las luchas ellos van dando Con increíble pundonor, También fundaron Coocique Y a su credo hacen honor. Ralp Miller, Chico Ugalde Emilio Vargas, Víctor Luis Murillo, Están entre los fundadores De esta empresa que hoy da brillo. Una empresa que comienza Necesita mucha eficiencia, Por eso a Bruno Quesada Lo nombran en la Gerencia. Acatando sus principios Y para mayor beneficio, Hoy ofrece a sus asociados 34 puntos de servicio. Esta empresa financiera Con gran sentido social, Llega a los 45 años Y es orgullo nacional.


Este grupo de muchachos Al pueblo quieren informar, Editan el periódico “El Junior” Que cada mes vemos circular. Este sencillo periódico De inspiración serviría, Para que Lingbert Quesada Funde “San Carlos al Día”. Los hombres menos jóvenes También desean colaborar, Aparece el Club de Leones Dispuestos a trabajar. Con visión humanitaria Y muy deseosos de servir, A muchas familias pobres Les dieron donde vivir. Con ayuda internacional Y un sentimiento altruista, A unos les dieron anteojos Y a otros curaron la vista. Otro miembro de este Club Tuvo muy buena visión, Formar un Cuerpo de Bomberos Como Benemérita Institución. Este reto los asumió Vladimir Arroyo Quesada, Si naranjo tiene Bomberos Los tendrá Ciudad Quesada. El 16 de junio de 1957 Después de mucha reunión, Nace el Cuerpo de Bomberos Humanitaria Institución.


Adrián Chacón, Moya, Cajina Henio, Peñita, Guido y Ratón, Son algunos de esos hombres Bomberos de corazón. Mordeduras de serpiente Y otras clases de mal, Se necesita urgente Trasladar al hospital. Don Esteban, Dr. Hidalgo, Clérida, Adrián Chacón, Fundan la Cruz Roja Para tranquilidad del Cantón El Colegio Agropecuario Otra gran institución Por la calidad de enseñanza Es referente del Cantón De toda Costa Rica Y más allá de nuestra Nación Van llegando estudiantes A esta gran Institución. La electricidad Fue difícil Aunque ahora no parezca, En esos lejanos tiempos No existía COOPELESCA. Un dinamo con paltón Que el chorro de agua movía. Fue el señor Aníbal Rojas Que corriente nos traería. Era muy poco voltaje Para un pueblo ya grandote Cada bombillo encendido Parecía peseta de achiote


El señor Danilo Vega Es el hombre referente, De la electrificación Rural Comenzó hablarle a la gente. Y así uniendo esfuerzos En forma muy participativa, Nace también COOPELESCA Otra gran Cooperativa. Sancarleños visionarios Son autores de esta gran gesta, También hace 45 años Que fundaron COOPELESCA. Esta gran Cooperativa Con mucho trabajo y visión, Hoy ofrece sus servicios Más allá de nuestro Cantón. Grecia, Sarapiquí, Alajuela y San Ramón, Tienen hoy varios poblados Disfrutando la electrificación. La candela, el foco y a leña Ya son cosas del pasado, La eficiencia de COOPELESCA Tiene el Cantón electrificado. De la industria del pan Pienso que recuerdo algo, Aquí el pionero lo fue El señor Inocente Hidalgo. Bizcotelas, gatos e ilustrados Eran la gran sensación, Porque por simples dos reales Te daban tamaño montón.


Con la leña bien seca, el horno Se enciende de madrugada Así se fabricaba el pan Que buen sabor que le daba Y es que también Inocente Tenía su gran Almacén Y con su hijo Otilio Lo atendían muy bien Esta familia Hidalgo Tenían muy buena visión Pues a la par de su casa Ponen la fábrica de Jabón La industria de la caña Era muy rudimentaria, Trapiches movidos por bueyes Otros movidos por agua. En los días de molida Todos querían disfrutar, Visitando el trapiche Para el dulce a saborear. Melcochas, sobados, espumas Y los sabrosos pericos, Eran verdaderas delicias Para grandes y los chicos. Los Gamboa, Los Oviedo Fido Rodríguez, los Amores, Para fabricar el dulce Ellos fueron los mejores. Pero en un cantón promisorio En grande había que pensar, Fue así como muy pronto Un ingenio se vio llegar.


Esta visionaria empresa Trajo trabajo y bienestar, Juan Mercedes Matamoros Fue quien lo vino a instalar. Los hermanos Riggioni Desde Grecia se vinieron, En el distrito de Florencia Ahí se establecieron. Con trabajo y dedicación Logran ganado de primera, Instalan un aserradero Para aprovechar la madera. El señor Carlos Maroto De Florencia fue benefactor Por eso el pueblo lo elige Como primer regidor. El terreno para la escuela Lo donó este buen hombre Por eso la Institución También hoy lleva su nombre El señor Otilio Ulate Recordado ex presidente, Compra Hacienda La Vieja Para departir con su gente. De la industria de la leche Hay productores por cientos, Pero uno de los pioneros El señor don Luis Barrientos. A caballo o en carreta Tarros con leche van llegando, Para que Juancito Ulate A San José vaya transportando.


La actividad ganadera Experimenta un gran progreso, Y por eso se convierte En la mayor fuente de ingreso. De esta gran actividad Hubo muy buenos pioneros, Que con mucha visión fundaron La Cámara de Ganaderos. Chevico, Lolito y Felo Rodríguez Estaban entre los señores Que de esta Institución También fueron fundadores De este querido cantón Lolito Rodríguez es benefactor También cumplirá su centenario Este apreciado señor En el año de 1961 Cumple cincuenta años el Cantón, Esto debe celebrarse Con plena satisfacción. Es la Cámara de Ganaderos Como gran organización, Que celebra nuestro cincuentenario Con la primera Exposición. Aunque no fue cirujano A todos curó con pasión, El señor Alberto Lizano Era todo corazón. Con dinero o sin dinero Usted salía bien curado, Ya que en su famosa botica También se daba de a fiado.


Si la pobreza era extrema Este hombre bonachón, Recetas y medicinas Regalaba de corazón. De tal palo tal astilla Eso nos dice el refrán, Pues su hijo Víctor Lizano Luchó con el mismo afán. Detrás de un buen hombre Hay una buena mujer Doña Yolanda Barquero A muchos dio de comer En unión de la Damas Lilas Mostrando su gran corazón Esta extraordinaria dama Cumplió una gran misión Don Gilberto y doña Elba Dejando el Valle Central, En este lejano pueblo Que gran trabajo social. La apreciada doña Elba Como a hijos nos quería, Por eso muchos te recuerdan Como profesora guía. Don Gilberto de la Cruz Era todo un gran señor, Que por sus tertulias nocturnas Era gran trasnochador. La señorita Ana Zentella Nos la trajo el Cuerpo de Paz, Por su amabilidad y servicio Fue una sancarleña más.


Esta simpática gringa Le gustaba un mocetón, Y si se queda un poquito Le roban el corazón. El señor Domingo Mora También tuvo su zapatería, En compañía de su esposa Que bien que nos atendía. Para llegar a San José temprano Había que madrugar mucho, A las cuatro de la mañana Salía la cazadora de Pirucho. El campesino sancarleño Quería cubrir su cabeza, El sombreo de lona Resultó excelente pieza. En esta pequeña empresa Doña Clérida y Solisón, Fabricaban los sombreros Para orgullo del cantón. Carretas bueyes caballos Fueron desapareciendo, Vehículos motorizados Los fueron sustituyendo. Viajar en carreta o a caballo Resultaba anticuado ahora, Pues varios pueblos contaban Con servicio de cazadora. Los tiempos fueron cambiando También el medio de transporte, Don Quini Arce y sus cazadoras Nos dieron un gran aporte.


En la lejana montaña Monterrey comienza a aparecer Fue el señor don Fingo Vargas Quien lo ayudó a crecer En el Cantón de San Carlos Por primera vez vota una mujer Dándole el derecho a ellas De cumplir un sagrado deber Fue doña Bernarda Vásquez Mujer de mucho pundonor A esta vecina de La Tigra Le correspondió este honor Don Arturo Campos y señora Católicos de corazón De manos de Juan Pablo II Reciben la Comunión Los pueblos muy lejanos También tenían derecho a viajar, Aquí los hermanos Romero Su aporte vinieron a dar. Venado, Monterrey Pataste Ya no viajan en carretas, Pues los siguieron haciendo En modernas avionetas. El pueblo quiere informarse Y también la diversión, Pues quieren tener sus radios Y también una estación. El señor Mario del Valle Dejando hijos y señora Se viene de San José A fundar su emisora


“Era La Voz de San Carlos” El nombre de la nueva estación Tenemos que agradecerle De mucho sirvió al Cantón El señor Guillermo Morales Se ubica en Soda La Lucha Saca el primer programa deportivo Que todo el Cantón escucha Pentagrama Deportivo Era el nombre del programa Con los mismos contertulios Pero como muy buena fama Aparece un jovenzuelo Audaz y muy decidido Que muy pronto se convierte En locutor deportivo Primero en La Voz de San Carlos Y luego en Monumental Juan Rápido Esquivel se convierte En narrador sin igual Este fogoso muchacho Por locutor y hablantín En un clon se nos convierte Del famoso Luis Cartín El señor don Carlos Córdoba Empresario de San Ramón, Nos trajo la Radio Cima Que causó gran sensación. Los hombres en el trabajo Las mujeres en la cocina, El radio a todo volumen Escuchando Radio Cima.


Bailando con la Escoba O El Aviso Oportuno, Eran aquellos programas Que no se perdía ninguno. Los avisos del Hospital Se escuchaba en todos lados Pues ahí te daban razón De todos los internados Tráigame la yegua al río, Démele de comer al chancho, Eran avisos corrientes Que escuchaban en el rancho. Era Esteban Benavides El recordado locutor, Quien trasmitía los avisos Y ratos de buen humor. Dentro de esos ratos de humor Apareció un gran humorista Ricardo Pérez Vargas Resultó todo un artista. Lucio, Ña Cándida, Tontín o don Crescencio, Eran esos personajes Que escuchabas en silencio. El señor Enrique Gutiérrez Joven pero con actitud Este pionero de la radio Nos traía “club de la Juventud” El señor Gilberth Ugalde Fue otro muy buen locutor A los programas nocturnos Les ponía mucho sabor


Apareció La Voz del Pueblo Como primer noticiero Lo funda José Ángel Moya Y lo escucha el pueblo entero El Club de los madrugadores Un programa de mucha fama Pues a las cuatro de la mañana Edgar Moya te sacaba de la cama Al recordado Pariente Y a Chentillo Aguilar Edgar Moya Tenía Para mucho basilar El señor Carlos Hueso Viene desde El Salvador Distinguiéndose muy pronto Como un muy buen locutor Nuevamente el Padre Sancho Con su visión soñadora Funda Radio Santa Clara Que es una gran emisora Así la Iglesia Católica Para cumplir Su misión Cuenta ya con su emisora Escuchada en todo el Cantón Pero esta gran emisora Necesita buena directriz Esta misión se encomienda Al Padre Marcos Solís El domingo las campanas Ya repican la tercera, Todos para misa de seis Salen a toda carrera.


Y es que a la salida de misa El parque se convierte en meta, Donde todos quieren llegar A disfrutar la retreta. Domingos al ser la siete De gente el parque cubierto La filarmonía municipal En verdadero concierto Las muchachas muy ataviadas Al parque vueltas a dar, Esperando que un buen mozo A alguna quiera copar. Después de la segunda vuelta Nadie se puede esperar, Pues copados en parejas Al cine o a bailar. Un muchacho bien copado Amor espéreme aquí, Mientras voy a aquella venta Por dos bolsas de maní. En esos lejanos tiempos La sociedad dividida estaba, Pues al Salón La Central Solo una clase ingresaba. En la puerta de La Central Nelly Piedra bien plantada, Si usted no era de su agrado De la puerta no pasaba Para la clase más pobre Y también las cocineras, Todos a la Olla de Carne A bailar noches enteras.


La Pila o El Roycam Otros tal vez al Granada, Ahí llegaba la canalla A darse la gran bailada. Un ilustre ciudadano De quien debo hacer mención, El señor Juan Castro Blanco Por su ejemplar visión. Este humilde campesino Era de gran avanzada, Que al pueblo sancarleño Quería dejar el agua asegurada. Y es que se hizo justicia Con este recordado hombre, La montaña que nos da el agua Lleva con honor su nombre. Hombres rudos de trabajo Los famosos camioneros, Del desarrollo del cantón También ellos fueron pioneros. Rigo Camacho, Justiniano Rivera, Chino Alfaro, Cristóbal Valenciano. Fueron de esos valientes hombres Madereros del verano. La industria de la madera Le dio fama a este cantón, Aquí don Paco Ugalde Demostró mucha visión. También Ricardo Rodríguez, Hermanos Sancho, Juan Chaves, Ellos aserraban la madera Muy barata y de primera.


Este fuerte y muy rudo trabajo Trajo bienestar es cierto, Pero casi nos deja el Cantón Convertido en un desierto. Nuestros progenitores Comienzan a envejecer, Y la sociedad civil piensa Algo tenemos que hacer. Fueron la Cámara Junior Y también Los Vicentinos Que de esta problemática Le hablan a los vecinos Vladimir (Karika) Gómez Y un grupo de muchachos, Entrelazando sus manos Fundan el Hogar de Ancianos. Aurelia, Marielos, Mercedes, Olman, Héctor y Arturo, A esos viejitos le brindan Un Hogar tranquilo y seguro. Si ocupas una escoba, un cepillo O tal vez una bolsa de manilla El señor don Lencho Salas Surtía toda La Villa Si su reloj se paraba O caminaba un poco mal Ahí estaba Rigo Salas Relojero sin igual. Hubo algunos momentos De dolor y frustración, Me refiero al cerro del Arenal Y su tremenda erupción.


Esos momentos tan duros De dolor y calamidad, Permitió a los sancarleños Demostrar su solidaridad. Hombres muy decididos Fueron su ayuda a prestar, Jamás se imaginaron Que el coloso los fuera a alcanzar. Quine y Guillermo Arce, Henry Arroyo, Anael Carrillo, Cumpliendo sagrado un deber Allá fueron a perecer. La erupción de este coloso Trajo dolor y pesimismo, Pero fue el mejor factor Que desarrolló el turismo. Hoy la fama de La Fortuna Recorre el mundo entero, Por eso el mayor turismo Llega desde el extranjero. Otro momento difícil Que en la ciudad se vivió, El Almacén de don Inocente El fuego lo consumió. También las llamas consumen El mejor centro social, En pocos minutos terminaron Con el Salón La Central. En el poblado Puente Casa Hubo una gran conmoción Se accidenta una cazadora Y llena de luto el Cantón


Aparecen nuevos poblados Aumenta la población Así San Carlos se convierte En el más grande Cantón También la enorme parroquia Tiene filiales por todo el Cantón Se le da el título de Diócesis Como una gran distinción Estos recuerdos de antaño No podemos olvidar, Pues estoy casi seguro Que a muchos hace llorar. Volver atrás yo quisiera Si no fuera mucho pedir, Para esos lejanos recuerdos Volverlos a revivir. Dice por ahí un refrán Que recordar es vivir, El caso que hoy me ocupa Recordar me hace sufrir. Este hermoso territorio De ríos, montañas y llanuras, Para seguir progresando Le quedan tareas muy duras. Una obra de gran necesidad La carretera Naranjo, Florencia, Sigamos dando la lucha Con fervor y con paciencia. Un pueblo que no lucha unido Es pueblo que no se supera, Apoyemos con entusiasmo La Asociación Pro Carretera


En asunto de minería Actuar con responsabilidad, Pues muchas veces es más caro El remedio que la enfermedad. Sería bueno que este tema Se maneje con cuidado Y no se convierta en plataforma De algún político frustrado Para algunos personajes Mi humilde recomendación, A dejar la politiquería Que el daño lo sufre el Cantón. Si alguno de los ediles Una diputación añora, Guarde por ahora su bandera Que ya le llegará la hora. Como educador pensionado Una recomendación muy sana, El respeto no se exige Pues el respeto se gana. Pienso que el control político Es muy bueno que se dé, Eso sí que quienes lo apliquen Lo hagan de muy buena fe. En la persecución política Pongamos mucho cuidado, Es un acto detestable Que nunca dio resultado La cacería de brujas Práctica en vías de extinción, Porque solo la aplica Quien tiene mala intención


También las voces del odio Al pueblo causan horror Pues siempre solo dejaron Heridas y mucho dolor Para un apreciado amigo Que es toda una autoridad, Si el pueblo a usted le respalda Actúe con más humildad. Aquí termina esta historia Y también mi inspiración, De estos humildes versos Dedicados a mi Cantón. Que al cumplir su centenario Se le ve gran porvenir, Pero no nos conformemos La lucha debe seguir. Si alguien quisiera enriquecer Esta humilde inspiración, Ponga manos a la obra Ahí está mi dirección.

Versos a San Carlos  

Estos humildes versos que nos permite hacer un viaje al pasado, y traer al presente recuerdos que nos hacen revivir el San Carlos de mujeres...

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