Page 1

Johansson: un par de suecos que ingresaron a Costa Rica hacia finales del siglo XIX por la vía del río San Carlos Miércoles, 21 de octubre de 2009 Autor: Jorge RolandoMolina G <romolgo@gmail.com> Esta nota está referida a un par de ciudadanos de ese reino nórdico, que no sé por qué avatares del destino, arribaron a suelo sancarleño, probablemente en los últimos dos o tres años del siglo XIX, esto es entre 1897 y 1898, y a través de la vía fluvial del San Carlos. Ambos estaban emparentados; se presume que eran primos. El mayor se llamaba Hugo Karlson Nelson, con una edad cercana a 30 años, en tanto que el menor, un mozalbete de apenas 17 años respondía al nombre de Nicolás Johansson Ulson. Los dos eran al parecer, oriundos de una población situada en las afuera de Estocolmo llamada Mjolby y les animaba una profunda sed de aventura. Se ignora si su presencia en San Carlos, está relacionada con la publicación y posterior circulación en Europa, de un folleto escrito en idiomas inglés y sueco por el ex cónsul de Estados Unidos en Costa Rica John Schöeder Unger, titulado Costra Rica como hogar para inmigrantes a los terrenos baldíos, por el que recibió de parte del gobierno, una retribución de $300 pesos. En este documento, el exdiplomático, poseedor de una importante hacienda en San Carlos situada en las inmediaciones de lo que actualmente se conoce como la zona de Terrón Colorado, San Diego y Buenos Aires, no se cansaba de exaltar las inmejorables condiciones que ofrecía nuestro país para la inmigración europea. No sería extraño que tanto Karlson como Johansson, hubiesen tenido conocimiento de esta publicación, que incluso se dio a conocer a través de la prensa. Otra posibilidad que cabe, es que igualmente estuvieran enterados de los esfuerzos realizados por el contratista sueco Carl Bergreen en reclutar y trasladar inmigrantes suecos y noruegos, o bien de otras nacionalidades del norte de Europa e incluso de los Estados Unidos de Norteamérica, hacia los baldíos de San Carlos, siempre y cuando, fuesen de raza blanca. Así reza el contrato suscrito entre este contratista y el gobierno de la República en enero de 1893, contrato que se modificó en abril de 1894. No deja de ser interesante que hasta el nombre de Nueva Suecia, se le fijó con anticipación a esta futura colonia de 5000 hectáreas ubicada en el curso medio del río San Carlos; en una zona en donde hoy florecen poblaciones como Providencia, Laurel Galán, Betania, San Marcos, Bella Vista, Tabla Grande, Santa Teresa y Almendros entre otras. Fuere cual fuere el móvil que indujo a este par de muchachos a abandonar su tierra de origen para dirigirse a las Américas, lo cierto es que antes de que el siglo XIX llegara a su término, deciden desembarcar en San Juan del Norte (Nicaragua) en donde permanecen algún tiempo, laborando en un comisariato propiedad de un norteamericano. Dado que su destino era nuestro país, reemprenden el viaje remontando primero las aguas del San Juan y luego las del San Carlos. Al arribar a Boca del Arenal, don Hugo decide establecerse allí en tanto que don Nicolás prosigue su camino para finalmente radicarse en la Villa del Naranjo. Del primero cabe añadir que se mantuvo en San Carlos por espacio de más de 20 años, alcanzando destacada participación en los quehaceres comunales. Durante un tiempo, fue administrador ad honoren de correos en Boca de Arenal, labor que el gobierno remunera a partir de 1907 con un estipendio de ¢10 colones mensuales (Colección de Leyes y decretos, acuerdo número 65 de 11 de mayo de 1907, pag 374). También aparece como firmante de la solicitud que en julio de 1908, plantean ante el Congreso de la República, un numeroso grupo de vecinos de San Carlos solicitando la creación del cantonato. (Archivo Nacional, serie Congreso, expediente número 10.581) De igual manera aparece figurando en noviembre de 1914 como miembro elector de la Hermandad de la Caridad (hoy Junta de Protección Social de San Carlos) entidad que hizo posible la construcción del primer hospital inaugurado en 1920.


Ya suficiente maduro (con más de 53 años de edad) don Hugo se traslada en 1921 o 1922 a la ciudad de Naranjo en donde se une a una joven y huérfana josefina, de escasos 17 años llamada Felicia Zumbado. Con ella procrea una familia de 6 miembros: Olga, Julieta, Sigrid, Hugo, Jalma y Jenny; los tres últimos nacidos en Jiménez de Pococí hacia donde había emigrado y en donde permaneció por unos trece años, dedicado a la actividad bananera en la que tuvo poca fortuna. De allí, regresó a San José (año 1940) radicándose primero en barrio La Pitahaya y luego en barrio Iglesias. Ya muy mayor, fue recluido en el Asilo Carlos María Ulloa en donde falleció el 2 de enero de 1950 a la edad de 84 años. Su esposa Felicia le sobrevivió por 46 años hasta su muerte acaecida el 30 de agosto de 1999 a los casi 96 años de edad. En cuanto a su compañero de aventura Nicolás, este era hijo de Nils Johansson quien había casado en segundas nupcias con Augusta Nelson, madre de Hugo Karlson. Se sabe que después de unos años de haber llegado a Naranjo, se juntó con una joven muchacha de San Jerónimo, llamada Leonor Ramírez Murillo con la que procreó 9 hijos (Rosalía, Cristina Guillermo ,Teresa, Gilma, Elsa, Signe, Flora y Nicolás. El 16 de octubre de 1922 legalizó su matrimonio por la iglesia. Entre las virtudes que signaron la vida de don Nicolás, estaba su carácter emprendedor, su probidad, y nobleza sin igual. A lo largo de su vida en Costa Rica, tuvo varios negocios como por ejemplo candelería, pulpería y tienda. También fue dueño de una finca en Buena Vista de San Carlos, otra en el norte de Sarchí que finalmente intercambió con una localizada en Balsa de San Ramón. Aquejado por una súbita dolencia fisiológica que degeneró en peritonitis, falleció don Nicolás en la ciudad de Naranjo el 26 de junio de 1956 a una edad próxima de 76 años. Su esposa Leonor, le habría de seguir en este camino un año y medio después. En lo referente a su hijo Guillermo, nacido en el poblado ramonense de La Paz un 9 de marzo de 1907 y conocido cariñosamente como Memo Johansson, tiene para nosotros los sancarleños, mayor proximidad por cuanto se le reconoce históricamente como uno de los pioneros del transporte automotor remunerado de personas. En efecto, fue el fundador de la primera línea de autobuses que hubo en San Carlos entre la bajura y la cabecera del cantón, ruta que más tarde extendió hasta la capital en asocio con otro empresario llamado Guillermo Pérez. Su profunda raigambre en San Carlos además de prolongada, fue de grato significado, de allí que se le recuerde con estima. NOTA del autor: Concluyo este artículo señalando que la obtención de estos datos biográficos que mucho agradezco, ha sido posible gracias a la gentileza de Hugo Karlson hijo, a quien tuve la suerte de aprovechar en vida, en entrevista realizada en su casa de habitación en Cuatro Reinas de Tibás. Posteriormente obtuve otros datos por intermedio de su viuda la señora Eida Carrillo. También figuran como especiales informantes las señoras Leonor y Militina Gonzalo Johansson así como al nieto de don Memo Johansson, el periodista Alejandro Vargas Johansson.

NOTA a esta edición: Tenemos entendido que los derechos de este artículo son del autor.

Johansson  

Johansson: un par de suecos que ingresaron a Costa Rica hacia finales del siglo XIX por la vía del río San Carlos

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you