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K Especial Green Issue Valeria Pérez Fraga • Fotos de Alfonso Ruiz Soto®: Ana Paula Otegui

El origen de una nueva visión

¿Cuándo surgió la preocupación por la ecología? De una manera focalizada, aunque incipiente, empezó en los años 60 con el movimiento hippie, que además protestaba contra el consumismo exacerbado y la violencia. Este movimiento, no obstante sus lacras, aportó cosas extraordinarias: volteó la cara hacia la naturaleza para decirnos que formamos parte de ella; que debemos respetarla y saber sumarnos a sus majestuosos y complejísimos procesos. El movimiento hippie formó una conciencia colectiva en todo el mundo. Los movimientos ecológicos subsiguientes se orientaron en la misma dirección: el retorno a la naturaleza. Una visión holística de la vida orgánica.

Alfonso Ruiz Soto® nos comparte su opinión sobre el momento ecológico que estamos viviendo. Establecer la diferencia entre Saber y Comprender resulta básico para implementar las acciones que nos permitirán mejorar nuestra calidad de vida y la del planeta.

Ecología: un asunto de

conciencia 96

KENA

julio 2009

Regresar a la naturaleza ¿Cuál es la importancia de regresar a la naturaleza? Fundamental. Nuestra vida se sustenta en ello. Si destruimos y minamos los procesos ecológicos, estamos cortando nuestras raíces, nuestras fuentes nutricionales, el soporte mismo de la existencia. Hemos llegado a un punto crítico en donde vamos a perecer si la humanidad no responde en bloque con una gran conciencia para rescatarse a sí misma de los propios desastres que ha generado al romper la cadena ecológica: deforestación, contaminación ambiental, basura, dilapidación del agua, degradación del oxígeno, emisiones radioactivas… En fin, todo lo que implica no respetar el agua, ni el aire, ni la tierra. ¿Estamos acabando con el planeta? Somos los grandes depredadores de la vida orgánica que, literalmente, es un portento cósmico. Estamos arrasando con todo en esta visión consumista que se mueve con la mayor inconsciencia, con la mayor negligencia, con el mayor descaro de personas cuya actitud nos dice: “Sé que estamos en medio de una

crisis energética, sé cuál es el valor del agua, pero, en el fondo, no me importa”. Y siguen dejando correr el agua en la ducha por minutos antes de bañarse, desperdician energía en habitaciones vacías donde no sólo está prendida la luz, sino también la televisión y la computadora. Esa inconsciencia brutal nos está poniendo al borde de un abismo que coincide, hoy en día, con otra crisis descomunal, que es la crisis financiera.

Despertar la conciencia ¿La situación del planeta es irreversible? Según todos los cálculos, estamos en medio de un proceso cuya inercia, muy posiblemente, ya es irreversible. En consecuencia, la alerta no puede ser más importante, tenemos que prender todos los focos rojos, sonar todas las alarmas y ponernos en marcha para restituir y rescatar nuestro propio sistema ecológico. ¿Qué propone la Semiología de la Vida Cotidiana® en ese sentido? Nosotros vinculamos el deterioro ecológico al bajo nivel de conciencia de los individuos. El tema es central en la Semiología de la Vida Cotidiana® porque está orientada, precisamente, al desarrollo de conciencia de las personas para elevar la calidad de vida de las sociedades. Esa conciencia que se requiere, ¿empieza a despertar? Desde luego que está brotando y multiplicándose. Tenemos también aquí, paradójicamente, un proceso irreversible. Esto es maravilloso: grandes movimientos a nivel mundial en donde cada vez hay un mayor número de personas cuidando de los océanos, de los montes, de los animales, y de todo el proceso ecológico en general. Cada día están más organizados a través de la Web. En esta fantástica red de redes de intercomunicación social se están vinculando grupos, tendencias y visiones a una velocidad realmente vertiginosa. Esto puede disparar un proceso de conciencia que –yo no pierdo la esperanza– pueda revertir, a tiempo, la inercia perniciosa, la tendencia autodestructiva de la humanidad.

“Saber” y “Comprender” Generalmente pensamos que la solución no depende de nosotros. ¿Qué podemos hacer al respecto? Muchísimas cosas. En primer lugar, asumir que la solución está en las manos de cada uno de nosotros. ¿Yo qué puedo hacer para transformar este proceso creciente de deterioro ambiental en el que está mi vida en juego? Y no sólo mi propia vida, sino la extinción de la vida de la especie humana: la de mis hijos, mis nietos, mis biznietos, la de todas las generaciones que vienen atrás de nosotros, ya que –con el mayor cinismo–, estamos consumiendo su patrimonio, único e insustituible. Hemos recibido una herencia de una abundancia inconmensurable y estamos a punto de acabárnosla. Ya no viene al caso lamentarse por lo negligentes que hemos sido. Ha llegado el momento de actuar en forma organizada y consistente. Algo dificilísimo para la conciencia humana. ¿Qué se necesita para conseguirlo? La perseverancia, entre otros criterios, determina el nivel de asimilación de conocimiento de una conciencia. Cuando una conciencia no logra comprender algo, cuando sólo lo entiende, no puede aplicar ese conocimiento en la vida cotidiana. Esto es fundamental: la diferencia entre “Saber” y “Comprender”. Sabemos que nos encontramos en un momento crítico en donde tenemos que rescatar todo ese patrimonio invaluable, pero no lo comprendemos. ¿Cuál es la diferencia? Saber es un dato incorporado a la dimensión intelectiva. Es algo en lo cual puedo pensar, discurrir, analizar, teorizar. Pero para hacer algo y para transformarlo en un hecho concreto en la realidad cotidiana, se requiere de una comprensión. Es decir: la asimilación del saber por medio de la experiencia. Sólo cuando una persona realmente comprende algo, ha logrado asimilar la información intelectual de una manera emocional. Sólo entonces surge ese compromiso, surge la voluntad consciente, lúcida, que nos va a permitir ser constantes en nuestra actividad. De otra manera, nuestras acciones se disipan.

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K Especial Green Issue Valeria Pérez Fraga • Fotos de Alfonso Ruiz Soto®: Ana Paula Otegui

El origen de una nueva visión

¿Cuándo surgió la preocupación por la ecología? De una manera focalizada, aunque incipiente, empezó en los años 60 con el movimiento hippie, que además protestaba contra el consumismo exacerbado y la violencia. Este movimiento, no obstante sus lacras, aportó cosas extraordinarias: volteó la cara hacia la naturaleza para decirnos que formamos parte de ella; que debemos respetarla y saber sumarnos a sus majestuosos y complejísimos procesos. El movimiento hippie formó una conciencia colectiva en todo el mundo. Los movimientos ecológicos subsiguientes se orientaron en la misma dirección: el retorno a la naturaleza. Una visión holística de la vida orgánica.

Alfonso Ruiz Soto® nos comparte su opinión sobre el momento ecológico que estamos viviendo. Establecer la diferencia entre Saber y Comprender resulta básico para implementar las acciones que nos permitirán mejorar nuestra calidad de vida y la del planeta.

Ecología: un asunto de

conciencia 96

KENA

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Regresar a la naturaleza ¿Cuál es la importancia de regresar a la naturaleza? Fundamental. Nuestra vida se sustenta en ello. Si destruimos y minamos los procesos ecológicos, estamos cortando nuestras raíces, nuestras fuentes nutricionales, el soporte mismo de la existencia. Hemos llegado a un punto crítico en donde vamos a perecer si la humanidad no responde en bloque con una gran conciencia para rescatarse a sí misma de los propios desastres que ha generado al romper la cadena ecológica: deforestación, contaminación ambiental, basura, dilapidación del agua, degradación del oxígeno, emisiones radioactivas… En fin, todo lo que implica no respetar el agua, ni el aire, ni la tierra. ¿Estamos acabando con el planeta? Somos los grandes depredadores de la vida orgánica que, literalmente, es un portento cósmico. Estamos arrasando con todo en esta visión consumista que se mueve con la mayor inconsciencia, con la mayor negligencia, con el mayor descaro de personas cuya actitud nos dice: “Sé que estamos en medio de una

crisis energética, sé cuál es el valor del agua, pero, en el fondo, no me importa”. Y siguen dejando correr el agua en la ducha por minutos antes de bañarse, desperdician energía en habitaciones vacías donde no sólo está prendida la luz, sino también la televisión y la computadora. Esa inconsciencia brutal nos está poniendo al borde de un abismo que coincide, hoy en día, con otra crisis descomunal, que es la crisis financiera.

Despertar la conciencia ¿La situación del planeta es irreversible? Según todos los cálculos, estamos en medio de un proceso cuya inercia, muy posiblemente, ya es irreversible. En consecuencia, la alerta no puede ser más importante, tenemos que prender todos los focos rojos, sonar todas las alarmas y ponernos en marcha para restituir y rescatar nuestro propio sistema ecológico. ¿Qué propone la Semiología de la Vida Cotidiana® en ese sentido? Nosotros vinculamos el deterioro ecológico al bajo nivel de conciencia de los individuos. El tema es central en la Semiología de la Vida Cotidiana® porque está orientada, precisamente, al desarrollo de conciencia de las personas para elevar la calidad de vida de las sociedades. Esa conciencia que se requiere, ¿empieza a despertar? Desde luego que está brotando y multiplicándose. Tenemos también aquí, paradójicamente, un proceso irreversible. Esto es maravilloso: grandes movimientos a nivel mundial en donde cada vez hay un mayor número de personas cuidando de los océanos, de los montes, de los animales, y de todo el proceso ecológico en general. Cada día están más organizados a través de la Web. En esta fantástica red de redes de intercomunicación social se están vinculando grupos, tendencias y visiones a una velocidad realmente vertiginosa. Esto puede disparar un proceso de conciencia que –yo no pierdo la esperanza– pueda revertir, a tiempo, la inercia perniciosa, la tendencia autodestructiva de la humanidad.

“Saber” y “Comprender” Generalmente pensamos que la solución no depende de nosotros. ¿Qué podemos hacer al respecto? Muchísimas cosas. En primer lugar, asumir que la solución está en las manos de cada uno de nosotros. ¿Yo qué puedo hacer para transformar este proceso creciente de deterioro ambiental en el que está mi vida en juego? Y no sólo mi propia vida, sino la extinción de la vida de la especie humana: la de mis hijos, mis nietos, mis biznietos, la de todas las generaciones que vienen atrás de nosotros, ya que –con el mayor cinismo–, estamos consumiendo su patrimonio, único e insustituible. Hemos recibido una herencia de una abundancia inconmensurable y estamos a punto de acabárnosla. Ya no viene al caso lamentarse por lo negligentes que hemos sido. Ha llegado el momento de actuar en forma organizada y consistente. Algo dificilísimo para la conciencia humana. ¿Qué se necesita para conseguirlo? La perseverancia, entre otros criterios, determina el nivel de asimilación de conocimiento de una conciencia. Cuando una conciencia no logra comprender algo, cuando sólo lo entiende, no puede aplicar ese conocimiento en la vida cotidiana. Esto es fundamental: la diferencia entre “Saber” y “Comprender”. Sabemos que nos encontramos en un momento crítico en donde tenemos que rescatar todo ese patrimonio invaluable, pero no lo comprendemos. ¿Cuál es la diferencia? Saber es un dato incorporado a la dimensión intelectiva. Es algo en lo cual puedo pensar, discurrir, analizar, teorizar. Pero para hacer algo y para transformarlo en un hecho concreto en la realidad cotidiana, se requiere de una comprensión. Es decir: la asimilación del saber por medio de la experiencia. Sólo cuando una persona realmente comprende algo, ha logrado asimilar la información intelectual de una manera emocional. Sólo entonces surge ese compromiso, surge la voluntad consciente, lúcida, que nos va a permitir ser constantes en nuestra actividad. De otra manera, nuestras acciones se disipan.

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K Especial Green Issue Unidad y diversidad en armonía

¿Cómo se da la relación de respeto entre el ser humano y la naturaleza? Las personas que no respetan el ciclo de la naturaleza no se respetan a sí mismas. Cuando una persona rompe su armonía con la naturaleza es porque previamente ha roto la armonía con su propio ser. Aquí está el gravísimo problema que explica por qué las personas no hacen nada al respecto: se sienten puestas en la naturaleza como si la vida orgánica fuera un escenario. No, no estamos “puestos” en la naturaleza, “somos” la naturaleza; no estamos puestos en la vida orgánica, somos vida orgánica. Explícanos más sobre este concepto. La especie humana es la conciencia de la vida orgánica, es donde la vida orgánica puede contemplarse a sí misma y cobra conciencia de su propio ser. Nosotros somos tan vida orgánica

El Dr. Alfonso Ruiz Soto® en armonía con la naturaleza.

como los árboles, los ríos o las plantas; pero ellas no tienen conciencia autorreflexiva y nosotros sí. Somos el “cerebro” de la vida orgánica. Nosotros tenemos que marcar esta pauta, es importantísimo, es crucial. Entonces, ¿el daño que le causamos a la naturaleza, recae en nosotros? Cuando comprendemos que no estamos puestos en la vida orgánica, sino que somos vida orgánica y que vivimos la suerte que le toca a la tierra, al aire, a los océanos y a las demás especies animales, nos damos cuenta de que es un daño que nos causamos a nosotros mismos, ya que, evidentemente, formamos parte de la totalidad. Eso nos dice el paradigma holográfico: el todo se repite en cada una de sus partes. Es un circuito de espejos donde todos estamos implicados en todo lo demás. Esto nos lleva a la contemplación de lo sagrado: la conciencia de la unidad dentro de la diversidad, y la conciencia de la diversidad dentro de la unidad. Ése es el espíritu ecológico más puro, más profundo.

Ideas y propuestas ¿Participas en algún proyecto ecológico? Sí. Entre otros, un gran proyecto para rescatar el aceite quemado. Cuando una persona fríe algo, después vacía la sartén en el fregadero. Eso se va a la tubería, se adhiere, tapa las cañerías y contamina: un litro de aceite quemado contamina 15 mil litros de agua potable. Lo que hacemos es ahorrar ese aceite quemado. Se almacena en un tambo y le hablamos a una empresa que lo compra para reciclarlo. Entonces, dejamos de contaminar y producimos dinero. Esa ganancia, dos pesos por litro, la destinamos a causas eficientes: computadoras para niños en Chiapas o una donación para sembrar árboles. Es un proyecto maravilloso. ¿Cómo participa la gente con esta propuesta? Por ejemplo, en las escuelas, le pedimos a los niños que le digan a sus mamás y les damos un bote para que guarden el aceite quemado. Lo que juntan todos, se vende a una empresa de reciclaje. Con ese dinero se compran pizarrones o pupitres para la escuela. Así, además de que no se contamina, se genera un bienestar. Es un proyecto extraordinario. Ahí está algo muy concreto que podríamos hacer todos y realizarlo aquí en México a nivel nacional. ¿A quién pueden contactar las lectoras de KENA para participar en este proyecto? Pueden contactar al Lic. Eduardo Vargas del Grupo Altía I.A.P., que fundé hace 17 años con alumnos de Semiología de la Vida Cotidiana®, a los teléfonos (55) 56.33.06.26 o 56.33.08.00. Para concluir, ¿qué más requiere la naturaleza de nosotros? La naturaleza requiere cuidado, requiere constancia, requiere conocimiento, requiere amor. Hay muchas cosas que no podemos hacer, pero hay muchas otras que sí podemos hacer. Lo importante es hacerlas ya: aquí y ahora. * Todos los conceptos son propiedad del Dr. Alfonso Ruiz Soto®. Visita www.semiologia.net.

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"Ecología: Un Asunto de Conciencia"