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Laboratorio de [RE]composición social urbana del borde oriental de la localidad de Chapinero en Bogotá Walter López, wlopez@unipiloto.edu.co Juan Gabriel Sepulveda, juan-sepulveda@upc.edu.co Mónica Buitrago, monica-buitrago@unipiloto.edu.co Proyecto de investigación formulado desde la coordinación de Proyección Social del Programa de Arquitectura de la Universidad Piloto de Colombia.

Eje temático: 3. Universidad: Investigación y acción para el mejoramiento barrial y urbano. Palabras clave: Recomposición, Borde, Laboratorio Urbano, Barrios populares, Academia, Bogotá. Presentación: Históricamente, el borde oriental de la localidad de Chapinero ha sido el escenario de una fuerte segregación socio espacial mediante la consolidación de un territorio diverso que contiene barrios populares e informales que comparten con edificios y conjuntos de estratos altos. Adicionalmente, existen fuertes presiones inmobiliarias hacia la erradicación de estos barrios y la construcción de nuevos edificios. Mediante la revisión y aplicación de conceptos como recomposición social urbana, acupuntura urbana, la construcción social del territorio, territorios de borde y el derecho a la ciudad se buscan desarrollar ejercicios académicos participativos donde los diferentes actores involucrados (habitantes, estudiantes, docentes y entidades públicas) [Re]construyan de forma conjunta el entorno urbano bajo una mirada de responsabilidad social integral y dinámica. Es entonces como el barrio popular, y en este caso particular, el territorio de borde, se transforma en múltiples escenarios de acción e intervención donde no se pretende negar y condicionar la existencia de un solo actor (habitante popular o promotor inmobiliario) sino que se apuesta a una construcción social que sea complementaria entre actores y habitantes y donde la academia y en especial los estudiantes de arquitectura y otros programas de la Universidad Piloto, reconozcan, interactúen y fortalezcan una mirada crítica frente a las condiciones sociales, económicas y urbanas del entorno que los rodea.

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La ciudad como Laboratorio Dentro de los objetivos de la Coordinación de Proyección Social 1 del programa de Arquitectura de la Universidad Piloto de Colombia y su experiencia en estos años de búsqueda y compromiso con intervenciones en el territorio urbano, se ha consolidado un aprendizaje y unos propósitos relacionados siempre con la continuidad y sostenibilidad de los procesos. Una de las reflexiones que surge sobre este proceso es fortalecer el “deber ser” de los grupos de académicos, el no adelantar trabajos e intervenciones sí no están dadas las condiciones para lograr acompañamientos a mediano y largo plazo, pues se busca evidentemente lograr un aprendizaje mutuo, de la construcción de conocimiento producto de una estrecha relación entre la teoría y la práctica del mismo talante de la “investigación acción participación”, en doble vía, donde las partes involucradas se benefician mutuamente y donde los estudiantes y docentes comparten recursos incalculables, su tiempo y su conocimiento, y las comunidades su experiencia y decisión2. Bajo esta premisa, surge la necesidad de enfocar los proyectos, los discursos y las miradas a partir de diferentes criterios, uno de ellos es el de La ciudad como Laboratorio, no bajo el viejo precepto de la dominación de la naturaleza, sino bajo la mirada ancestral de la convivencia con el medio, dar por sentado que las actuales definiciones y concepciones no son garantía para una vida digna, sustentable y sostenible, permitirse el error y la elaboración de nuevas preguntas, producto de un permanente ejercicio de intercambio con diferentes modalidades del conocimiento, una nueva construcción de posibilidades en beneficio del conjunto de los pobladores de cada uno de los territorios. A propósito de este enfoque, Latour 3 realiza una interesante relación del ejercicio teórico práctico que implica un laboratorio, tomando como ejemplo a Louis Pasteur y su estrategia para la creación de la vacuna contra la enfermedad del ántrax. En este ejercicio se resaltan dos premisas: la primera - relacionada con la investigación acción participativa- es la necesidad de salir al campo, conocer y entender el objeto de estudio, volver al taller, revisar y plantear nuevas formulaciones y de nuevo salir al 1

La coordinación de Proyección social surge hace seis años a partir de implementación de la Ley 30 de 28 de Diciembre de 1992, la cual estableció que toda institución partía de la base de tres componentes: la Docencia, la Investigación y la Proyección Social. En este contexto la coordinación tiene como objetivo fundamental establecer una relación abierta y permanente del programa con su entorno, tanto local, como nacional e internacional. 2 López, Walter. (2012) Una pulga no para al tren, pero llena de ronchas al maquinista. Artículo inédito. 3 Latour, Bruno. (2001) Dame un laboratorio y levantaré al mundo. Artículo electrónico en: www.campus-oei.org/cts/latour descargado el 25 de mayo de 2012.

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campo con respuestas, discusiones y preguntas; y la segunda, la manera como una acción que se práctica en una población específica puede ser replicada y beneficiar a todo un territorio. En palabras de Latour, “…la respuesta se hace visible si juntamos los tres hilos de mi argumento: la disolución de la frontera entre dentro y afuera, la inversión de escalas y niveles y finalmente el proceso de inscripción. Estos tres temas apuntan al mismo problema: cómo unas cuantas personas se hacen fuertes y entran en algunos lugares para modificar otros lugares y la vida de multitudes…” 4 De esta manera, la ciudad, como escenario para disolver la frontera entre el ejercicio académico y científico, atendida no solo desde aspectos puntuales sino globales y con la participación activa de los diferentes actores que la componen es y debe ser entendida como un laboratorio que permita empoderar las acciones sociales en el territorio y que estas sean replicables hacia un aprendizaje complejo e integral a corto, mediano y largo plazo. El borde oriental de Chapinero. Bogotá y sus 20 localidades reúnen una gran diversidad espacial, social, económica y ambiental, donde Chapinero no es la excepción; Uno de sus límites físicos y administrativos son los cerros orientales de Bogotá los cuales hacen parte del sistema orográfico y de la Estructura ecológica principal del distrito. Sin embargo, esta condición de Borde y límite del territorio urbano de la ciudad ha permitido la generación y consolidación de diferentes dinámicas que a su ves se han transformado en conflictos que afectan negativamente la condición social y natural de este entorno ambiental. Foto 1 (mapa Chapinero) Algunos de estos conflictos han sido la explotación de canteras como insumo de la industria de la construcción y la consecuente generación de barrios obreros para suplir esta industria, esto soportado en el bajo costo del suelo de estos sectores que permitieron que habitantes en condición de pobreza encontraran una posibilidad para auto-gestionar su vivienda. Simultáneamente en los Cerros se han dado desarrollos urbanísticos para las clases altas que por la ubicación estratégica de los Cerros en la ciudad, por su paisaje, y el contacto con la naturaleza, son muy apreciados. Esta presencia ha impactado el valor del suelo y ha modificado la estratificación de la ciudad, presionando a los sectores populares a salir de allí mediante compras enteras de barrios y acciones jurídicas injustas por reclamación de propiedad. 5 4

Latour, Bruno. (2001) Ibíd. Pág. 17 Mesa ambiental de cerros orientales (2008) Territorios populares, ambiente y hábitat. Bogotá. Ed. Gente nueva. Pág. 12 5

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Foto 2 (comparación actores Olivos) Esta dicotomía entre la vulneración de la estructura ecológica, la ocupación indebida del suelo y presión inmobiliaria hacia la segregación socio espacial hace que la balanza no se incline de forma equitativa y sustentable y que la discusión sobre quienes o qué debe permanecer sea difícil de resolver, mientras diariamente avanza la ocupación de forma indebida o no en el territorio del borde oriental de la ciudad. El borde oriental de Chapinero como Laboratorio de [Re]composición social y urbana. Es en este escenario donde se dirige el interés de la coordinación de Proyección Social como parte su ejercicio hacia la cooperación, entendimiento y aporte de iniciativas de profesores y alumnos en mutua labor de responsabilidad por la buena marcha de la Universidad, así como patrocinar la plenitud del espíritu de colaboración y solidaridad con la comunidad y la formación de ciudadanos conscientes y, como tales, tolerantes y respetuosos de las creencias de los demás, que rindan culto a los deberes e ideales humanos. De esta manera se trabaja el concepto de “Recomposición Social y Urbana”, más allá de las actuales políticas de renovación, redesarrollo, conservación o desarrollo, que por lo general hacen referencia a las condiciones físicas del territorio, dejando de lado el componente social y biótico; se propone adelantar ejercicios de recomposición del territorio y sus pobladores, para así dar cuenta de nuevas formas de interactuar y permanecer, donde la trasformación sea producto de la inminente necesidad del territorio y sus habitantes. Busca estructurar escenarios de recomposición urbana e inserción de proyectos catalizadores de revitalización en un territorio de segregación socio-espacial y especulación inmobiliaria, enfocado a un urbanismo que fomente la integración social. Resaltar como planteaba Pasteur y los microbios de ántrax “La importancia de lo pequeño”, cuando la arquitectura de gran formato y de gran impacto se ha constituido en una condición de competitividad de las grandes ciudades, cuando el urbanismo escenográfico y totalitario es la moda imperante 6 , se hace necesario rescatar el pequeño formato, el cuentero, el teatro de pequeño salón, el dibujo a mano, lo artesanal, lo posible, frente a un mundo “altamente” tecnológico, con supuestas respuestas a las necesidades básicas y a las suplementarias, se antepone una

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Delgado, Manuel. (2007) La ciudad mentirosa. Fraude y miseria del “modelo Barcelona”. Madrid: ed. Los libros de la Catarata. Pág. 35

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revisión desde lo cotidiano, desde las soluciones obtenidas en el encuentro de culturas y conocimientos.7 Se trata de construir de manera colectiva una táctica, unas estrategias, o por lo menos de confirmarlas en cada uno de los proyectos, y para esto también es importante aplicar el concepto de “La Acupuntura Urbana”, del ex alcalde de Curitiba, Jaime Lerner, donde se parte de una revisión de esa mirada compartimentada y desestructurada de las temáticas y problemáticas territoriales, en busca de una visión integral, sistémica, donde más que aislar y extirpar, de “atacar” y bloquear, se trate de entender “La Enfermedad como Camino”, es encontrar en los mismos comportamientos parte de la solución, es sanar el territorio sabiéndose parte de él. Foto 3 (interacción estudiantes) El Laboratorio pretende involucrarse con procesos de recomposición social y urbana en los 17 asentamientos de origen informal del borde oriental de Chapinero, ubicados hace ya algunas décadas, algunos con pocas posibilidades de legalización, y otros con una gran presión por parte de grupos de constructores que aspiran recuperar estas áreas para procesos de urbanización de vivienda para familias de alta capacidad adquisitiva. Tabla 1 (17 barrios) Ya se tiene presencia en tres de estos barrios, Juan XXII, Bosque Calderón y Los Olivos, con equipos de estudiantes y docentes que vienen trabajando temas como la Recuperación Histórica, Mejoramiento Integral de Barrios, Sismo Resistencia, y planes de consolidación y densificación a mediano y largo plazo. Toda una estrategia de resistencia, para una meta loable y deseable y la convivencia de grupos diversos en la ciudad, evitando así la gentrificación y la consolidación de escenarios permanentes de segregación social. La experiencia de Juan XXIII Este barrio es de los pocos que tiene como origen la invasión, en Bogotá el control policivo sobre la propiedad privada ha sido muy efectivo y contundente, caso contrario al de los procesos de urbanización informal, donde ha sido evidente no solo en algunos casos la presencia de reconocidos grupos sociales y políticos, sino aún, cierta flexibilidad, en parte, ante la imposibilidad de ofrecer alternativas en el tema de una oferta digna y adecuada, similar a la que se da con el caso del empleo informal, la atención en salud, en temas sociales o de educación, es una condición que si bien no es deseable, el Estado y la sociedad conviven con ella y de manera implícita terminan por avalarla. 7

López, Walter. (2012) Ibíd. Pág. 10

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Esta experiencia inicia en el año 1999 y en el barrio se habían consolidado dos bandas de muchachos que estaban generando muchas dificultades, de una parte habían iniciado una serie de enfrentamientos entre ellas en medio de las calles, y de otro, estaban no solo asaltando en el entorno, sino que habían herido a más de una persona. En medio de esta situación el alcalde local logra una reunión con ellos para buscar alguna salida a la situación. Foto 4 y 5 (talleres Juan XXIII) El encuentro fue tenso y sin mayores posibilidades de llegar a algún acuerdo, hasta que uno de los líderes, quitándose la capucha que cubría su rostro, planteó la siguiente propuesta: “...el dejar de ser invisibles, el lograr ser reconocidos, por medio de la pintura de las fachadas, de lo que luego se denominaría “UNA EXPLOSICIÓN DE COLOR”, estaríamos dispuestos a entregar las armas, y bajar los niveles de agresión con los vecinos y entre nosotros...”, solo se necesitaba gestionar los recursos y conseguir un equipo de profesionales que adelantaran la tarea, la cual con la tradición frente al trabajo participativo y el mejoramiento barrial, nos posibilitó asumir el reto. Un total de 184 fachadas levantadas, diseñadas, y presupuestadas, reuniones por cuadras, eufóricas discusiones sobre los colores, los tonos y los trazados; de manera paralela se adelantó con las personas mayores la recuperación histórica del barrio, unos acuerdos iniciales de colores por cuadras, del entorno del barrio de todos los colores y con la convicción absoluta que era en el “hacer” donde se resolverían los diferentes temas, se programaron más de tres meses sesiones los días sábados, de la carta de colores, se paso a una tabla y de ahí a las primeras expresiones, ya los dibujos hechos por los estudiantes habían quedado atrás, las primeras intenciones de gama de colores, contrastes básicos y continuidad en las fachadas iban dando paso a una descomposición de volúmenes, a colores contrastados y una total euforia incomprensible en la mayoría de los casos tanto para docentes como para estudiantes. El sentimiento de hacerse visibles era definitivo. El proyecto significó un premio a nivel nacional, y de este se derivó todo tipo de visitas, entrevistas y reportajes, y como decía uno de los líderes del barrio “...es la primera vez que viene tanto periodista y no es un por un muerto...”, en medio del proceso las autoridades cuestionaron el estar embelleciendo predios privados con recursos públicos y toco parar por unos días el proyecto, hasta que se pudo confirmar que “las fachadas hacen parte constitutiva del espacio público”. El proyecto si bien evidenciaba la creatividad y capacidad de trabajo de los pobladores, como en el caso de la falta de andamios (por las cortas distancias entre los predios al punto que era más fácil pintar la casa del vecino que la propia) pero esta iniciativa generaba algo de inequidad con las familias más pobres del barrio, es decir, con las que no tenían fachada, al punto que se logro por medio de la solidaridad de las familias del entorno, construir los

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frentes de estas casas, aunque a veces quedaba la idea de estar “disfrazando la pobreza”. Después de este trabajo, se logró la vinculación de las empresas públicas para mejorar los servicios públicos, el Instituto de Desarrollo Urbano aportó el mejoramiento de algunas vías peatonales y el Jardín Botánico donó plantas para embellecer los espacios públicos, hasta conseguir una de las metas más preciadas, la escrituración, así como la construcción del Salón Comunal. De la experiencia surgió la idea de adecuar un mirador magnífico que hay sobre la ciudad y vender postales, suvenires, camisetas y retablos alegóricos a las fachadas recién recuperadas, bajo el lema: “Sí Ciudad de México tiene a Tepito, Buenos Aires a Caminito, Río de Janeiro las Favelas, Bogotá tiene a Juan XXIII”, la idea no se concretó, pero el proceso se dinamizó y la ola de violencia cesó. Se hizo la inauguración sin autoridades, entre nosotros, con un sencillo acto religioso, días después el Alcalde Mayor de la época decidió visitar e inaugurar la obra, llegó con toda una comitiva y con parte del gabinete, hizo un recorrido y se dispuso a decir unas palabras, pero empezó a hablar de los conjuntos cerrados, de su seguridad, de las garantías que ofrecían, era casi imposible salir del estupor, hasta que interrumpió el discurso y afirmó contundentemente: “Pero esos no son barrios, son apenas conjuntos residenciales, barrios este, de las puertas abiertas, los compadres y las comadres, de la solidaridad y el apoyo permanente”.8 Este como los demás ejemplos es una buena disculpa para construir comunidad, para fortalecer procesos y mejorar condiciones de vida y habitabilidad, en el supuesto que el territorio, la ciudad, el barrio, es el escenario donde se dan las relaciones políticas, sociales, económicas y culturales, y que en este caso el espacio no es un fin en sí mismo, es un medio, un medio ideal para empoderar y fortalecer la capacidad de negociación, respuesta y resistencia de las comunidades. La experiencia de Bosque Calderón El proyecto inicia a inicios de 2012 en una reunión de la alcaldía de Chapinero con la presencia de la coordinación de proyección social, dirigida a la presentación de la situación actual de la localidad en especifico de los barrios aledaños a los cerros orientales. En este espacio se intercambiaron experiencias con la presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio, quien además es lidereresa comunal del barrio Bosque Calderón hace ya varios años quien comento los varios problemas que afrontan actualmente en la comunidad. Se le comento el trabajo realizado anteriormente en el Barrio Juan XXIII aledaño al Bosque Calderón y de que manera la

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A pesar de estar entre comillas no se deben tomar como palabras textuales.

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Universidad podría ayudar a solucionar problemáticas mediante los voluntarios y las actividades que desempeña el área de proyección social de la Universidad. Se llegó a un acuerdo de realizar una visita preliminar con el equipo de voluntarios encabezado para conocer y detallar las problemáticas logrando así acordar cual sería el plan de trabajo y los objetivos que se tendrían al trabajar con la comunidad. A partir de esta visita, se realizaron una serie de talleres cada 15 días con el grupo de voluntarios de la universidad Piloto y varios integrantes de la comunidad donde se realizarón entre otras actividades un recuento histórico del barrio, revisión de sus problemáticas, el respectivo levantamiento y verificación de medidas, los planos técnicos y sugerir un diseño que se socializaba en los siguientes talleres. Foto 6 y 7 (Talleres Bosque Calderón) A Junio de 2012 se han realizado alrededor de 12 de 50 levantamientos en aproximadamente 3 meses y de los cuales se han definido ocho propuestas de diseño. El objetivo del ejercicio en este barrio es lograr consolidar un diseño de manzana, recogiendo las necesidades y expectativas de los habitantes y que se ajuste lo más posible a los requerimientos exigidos por la norma urbana en el escenario deseable de la legalización del barrio. Ejercicio académico en los Olivos Mediante una metodología similar a las dos experiencias anteriores, pero en el marco de un ejercicio académico de la asignatura “Inserción arquitectónica contemporánea y patrimonio” (taller de diseño 7) 9 se plantearon una serie de propuestas con los estudiantes pero con la participación activa de los habitantes del barrio Los olivos. La singularidad de este ejercicio es la propuesta de diferentes escenarios de intervención urbano-arquitectónica relacionadas con el conflicto actual y permanente que afecta este barrio y es el de la presión inmobiliaria hacia la compra de predios para la edificación de viviendas de estrato alto. Foto 8, 9 y 10 (ejercicio Los Olivos) De esta manera las premisas que buscó este ejercicio se centraban en inserción de proyectos específicos catalizadores de revitalización en un entorno urbano informal 9

El equipo encargado estuvo compuesto por : Autor Principal: Arq. M.Sc. Juan Yunda, Docente Facultad de Arquitectura - Universidad Piloto de Colombia, Bogotá; Colaboradores: Arq. Julián Sossa, Docente Facultad de Arquitectura - Universidad Piloto de Colombia, Bogotá; Catherine Ballén, María Ramírez, Lina Candela, Martha Ávila, Erika Gallego, Daniela Rodríguez, Tatiana Ramírez, Edgar Coronado, Andrea Rojas, Felipe Rodríguez, Sebastián Herrera, Lorena Carvajal, Daniela Velázquez, Diego Ariza, Mauricio Mora, Hernando Dávila, Miguel Guerrero y Gina Cruz Estudiantes Facultad de Arquitectura – Universidad Piloto de Colombia, Bogotá; Miriam Páez, Presidenta Junta de Acción Comunal Barrio Los Olivos 2012-2016

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consolidado, mediante la utilización del medio natural como integrador de dos medios físicos y sociales en conflicto y la densificación incluyente y catalizadora de integración social. De esta manera los resultados de los proyectos formulados se perfilaron hacia inserción de nuevos equipamientos de bienestar social, la vivienda para la integración social, la recuperación del medio natural para la conexión de todo el contexto y por último, la densificación sin desplazamiento. Fotos 11 y 12 (ejercicio Los Olivos) El taller participativo como metodología común Siguiendo los lineamientos de la investigación – acción participativa y la metodología del diseño participativo, se proponen espacios de interacción y dialogo entre los habitantes, los estudiantes voluntarios y docentes hacia la formulación de propuestas de diseño, mejoramiento y adecuación de viviendas y entorno urbano. Mediante un proceso secuencial de reconstrucción histórica del barrio, talleres participativos comunitarios y ejercicios de diseño participativo puntuales se pretende alcanzar no solo el diseño de viviendas, sino de manzanas e inclusive de barrio como soporte de las acciones de apropiación, interacción y empoderamiento del territorio y construcción del tejido social por parte del habitante popular. Proyección y responsabilidad social desde la academia Bajo esta mirada, se pretende sentar las bases para la conformación de un laboratorio de proyección social en el borde oriental de la localidad de chapinero, liderado por el programa de Arquitectura mediante un dialogo y discusión propositiva multidisciplinar y diversa de los problemas y situaciones que enfrentan estos 17 barrios, buscando una participación directa hacia la recomposición social y urbana del territorio popular de chapinero. Este laboratorio permitirá la reinterpretación del territorio popular y su interacción, no solo con su entorno inmediato, sino con la misma ciudad y los agentes que participan en su construcción. De igual manera permitirá a los estudiantes de Arquitectura y otras disciplinas, docentes y habitantes involucrados, un intercambio de experiencias, metodologías y conocimiento que posiblemente cambiará de forma positiva la forma como se concibe e interpreta el territorio urbano. Este laboratorio es una buena disculpa para construir comunidad, para fortalecer procesos y mejorar condiciones de vida y habitabilidad, en el supuesto que el territorio, la ciudad, el barrio, es el escenario donde se dan las relaciones políticas, sociales, económicas y culturales, y que en este caso el espacio no es un fin en sí mismo, es un medio, un medio ideal para empoderar y fortalecer la capacidad de negociación, respuesta y resistencia de las comunidades, actores y medios involucrados.

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De forma específica se pretende otorgar a los habitantes de estos 17 barrios, los insumos, herramientas y conocimiento para lograr el reconocimiento, apropiación y mejoramiento de su hábitat y su entorno popular y de forma complementaria, proponer escenarios de interacción entre el promotor inmobiliario y el barrio popular apostándole a la disminución de la segregación social y la desigualdad urbana en el borde oriental de chapinero. Esto sin lugar a dudas nos plantea la imperiosa necesidad de buscar incidir en las políticas públicas, de ganar una posición a partir de una revisión integral de los temas y problemas que están a la orden del día, las universidades y los programas se deben pronunciar permanentemente sobre las condiciones en que se dan los procesos de ocupación del territorio, el abandono de las zonas rurales, la explotación desmedida de los recursos renovables y no renovables, el crecimiento incontrolable de los centros urbanos, los procesos de renovación, la especulación de la tierra, la segregación urbana, la inequidad y la ciudad y el territorio como un derecho y como un deber, se trata de educar y de formar profesionales para tomar posiciones, decisiones y adelantar iniciativas. En el actual marco de la que ha dado por llamarse la “Responsabilidad Social”, y a partir de principios éticos, no se puede ser pasivo y neutral frente a los actuales sucesos, ya no se trata solo de buscar atender las necesidades de los sectores menos favorecidos, estos si bien requieren una especial atención, son el conjunto de la población lo que nos debe preocupar, es más, se debería tener una serie de programas especiales para cuestionar y revisar el comportamiento de las familias con mayores recursos,10 debatir sus modalidades de consumo, su relación con la ciudad y sus habitantes, sus posibilidades de construir un proyecto común alrededor de la “ecología humana”, sería una actitud fundamentalmente táctica.

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