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Ensayo Contemporáneo acerca de la Ciudad Diversa: Interfases e Intersticios en la Ciudad. Mauricio Javier Sierra Morales. Universidad de San Buenaventura Cartagena Cartagena, Colombia

Palabras Claves: Hipermodernidad, Individuación consciente, Consumo solidario, Interfases, Intersticios. INTRODUCCIÓN. "Urbanismo: Son todas las técnicas y conocimientos utilizados para estudiar, diseñar, implementar y administrar las ciudades, las partes de las ciudades y espacios urbanos" El presente trabajo es acerca de la interpretación “latinoamericana” de las teorías consideradas “de vanguardia” del geógrafo François Ascher, profesor de la universidad Paris VIII y especialista en urbanismo del instituto francés de urbanismo (que el mismo preside). El movimiento vanguardista denominado “Por una Ciudad en Movimiento”, ya produjo varios libros incluyendo, Metápolis, o el futuro de las ciudades (1995) y los nuevos principios del urbanismo (2001). Estos libros forman parte del movimiento modernista en la oposición a las teorías posmodernas que proporcionan un exceso de protagonismo a nuestros sistemas de valores actuales. Para el autor las ideas que consideramos actuales y que son todavía parte del debate, realmente están sin embargo, en una tercera fase de la modernización, misma que acompañó a la aparición de un nuevo-urbanismo, temas de los cuales ya se ha descrito bastante en los supuestos “nuevos principios”. Si bien, el autor muestra que la ciudad y su organización están estrechamente vinculadas a la sociedad en su conjunto y los cambios de los mismos, reconoce sin embargo, que dicho estado de cosas proporciona la base para la formación de la reflexión de compromisos en la planificación urbana contemporánea, la cual está "en busca de un acuerdo de concesión

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recíproca y después de un acto por el cual se compromete a ceder ante los árbitros." Por lo general, Ascher representa un dogma crítico y refuerza la tendencia de muchos de los planificadores a ceder ante una creencia total en ellos mismos. Es un nuevo mundo en el cual, supuestamente las NTIC eliminarían las distancias y se disolverían las zonas urbanas. Una afirmación que afecta las sensibilidades ambientales que resultarán muy pronto en un cambio profundo en nuestro modelo de consumo, incluidas las NTIC. Contrario a lo anterior, la propuesta consiste en interpretar la ciudad contemporánea como muchas ciudades que interactúan generando múltiples interfases que se autoreplican al interior de si mismas como intersticios funcionales al sistema de dominio-mundo. Se trata de constatar lo anterior al reinterpretar lo que “aun” consideramos como “barrio” (limite de) y como “mejora” de algo según el paradigma del fenómeno urbano. 1._Preguntas y puntos clave para entender las cuestiones urbanas. Como una contribución a la enseñanza y el examen de temas polémicos a favor del compromiso social y la promoción de las ciudades plurales sostenibles, se encuentra entender la idea de sustentabilidad ambiental como diversas sustentabilidades para diversos hábitats humanos que representan los diversos biomas relacionados al fenómeno urbano. Los diversos estilos de vida, transporte, vivienda que caracterizan al fenómeno urbano son supuestamente identificables, según Ascher, entre cuatro (4) grandes tipos de metaciudades: En un primer grupo se encuentra una parte de la población que le gusta la ciudad, el uso extensivo de sus equipos, y está dispuesto a sacrificarse por una sala de estar privada. Esto es altamente calificado para las clases medias, especialmente para los jóvenes y los usuarios del capital cultural urbano. Estos grupos están creciendo y forman parte activa del mercado inmobiliario de los centros de las ciudades. Representan aproximadamente el 40% de la población. Una segunda parte de la población quiere mucho menos lo urbano, aunque necesita de todos modos la ciudad. Está situado en las periferias urbanas, casi siempre son hogares

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individuales con jardín privado y generalmente con niños pequeños. Se mueven tangencialmente desde los suburbios de la ciudad para llegar cotidianamente al trabajo y a los centros comerciales. Aunque casi no utilizan el equipamiento metropolitano necesitan frecuentemente desplazarse al centro de las ciudades. Estos “suburbanos” representan el 40% de la población. Una tercera parte de la población optó por vivir en el campo mientras “disfruta” del marco méta-politano.

Estos

"rurbanos"

se

mueven

mucho. Son

generalmente

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motorizados. Ellos representan al mismo tiempo un imaginario simbólico anti-ciudad. Muchas personas comparten ese sueño, pero el número de los que realmente lo actúan son menores, debido a que es un estilo de vida muy caro. Pueden ser un estimado del 10% de la población. Por último, una cuarta parte de la población vive en realidad bajo «arresto domiciliario» en las grandes urbanizaciones de viviendas sociales. Muchos de sus habitantes viven en estos barrios casi solitarios, aunque en general son mal equipados. Ellos apenas conocen el centro de la ciudad y tienen dificultades para moverse y entrar en el mercado de trabajo. Estos barrios son sede de casi el 10% de la población. A pesar de que estos son porcentajes que representan la realidad europea, es fácil entender que son (somos) este último grupo de la población la mayoría en nuestros países latinoamericanos, quienes hemos quedado por fuera de los circuitos importantes de consumo de capital, los que debemos conscientemente plantearnos un proceso de individuación que tienda realmente a la modernidad, esto quiere decir un consumo solidario que logre realizar una manera cualitativamente distinta de apropiación individual del mundo. Los retos que para nuestra realidad latinoamericana plantean nuestros asentamientos urbanos “informales” estarían enmarcados en un quinto tipo de meta-ciudad, la cual aún no ha sido analizada por Ascher, en la medida que en Europa aun no existen esas enormes conglomeraciones urbano-regionales cuyas multiples periferias externas e internas representan la enorme posibilidad de encontrar esas condiciones hipermodernas que no dependen, para su aparición, de haber sido nunca antes “modernos”.

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¿Cómo plantearse adecuadamente la transformación urbana necesaria ante las graves consecuencias ambientales de un modelo de desarrollo insostenible sin afianzar de nuevo las condiciones que generan dicho modelo? ¿Cómo escapar de políticas públicas ambiental y socialmente equivocadas sin reforzar nuevamente el modelo regulador de un Estado que entorpece el cambio que pretende alcanzar? ¿Cómo desde la academia contribuir con nuestros actos a las transformaciones necesarias de este nuevo intento de modernizar la humanidad? ¿Cómo crear ambiencias y situaciones favorables a la vida accediendo a una toma de consciencia no antropocéntrica? ¿Existe algo realmente alternativo a la idea de progreso y desarrollo que favorezca la emergencia de la vida y la sustentabilidad ambiental del hábitat humano en nuestras propuestas académicas de “mejoramiento” de lo que consideramos “urbano” e “informal”? ¿Somos siquiera conscientes de ello? 2._Del urbanismo progresista al urbanismo conservador. La ruptura contemporánea de los temas y las categorías preconcebidas de una planificación urbana “progresista” evidencia la incapacidad del urbanismo “moderno” para reconocer e incorporarse a la complejidad de las problemáticas contemporáneas, para asumir un enfoque proactivo, tanto en lo urbano como en lo rural, teniendo como premisa la pluralidad, involucrando la diversidad social y teniendo en cuenta las contradicciones inherentes de las lógicas individuales y colectivas y las diferencias creativas entre ciudadanos y consumidores. Debido a que hemos estado viviendo engañados respecto a la idea de modernidad y bienestar que la humanidad ha venido pretendiendo lograr en sucesivas revoluciones societales, es posible que no hayamos percibido que es imposible lograr un verdadero cambio favorable a la mayoría de la misma si antes no abandonamos la idea de querer hacerlo utilizando los mismos mecanismos que impulsaron dicho entuerto, hoy planetario, llamado globalización.

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Pasamos de un urbanismo progresista, idealista (tanto capitalista como socialista) a un actual urbanismo conservador porque reconocimos el fracaso neoliberal, pero esto no nos ha generado realmente nuevos caminos. Una prueba de eso, volviendo al planteamiento inicial de este escrito, lo constituye la diferencia (y más aún la dificultad de entender dicha diferencia), entre la sustentabilidad del hábitat y la sostenibilidad económica del modelo de desarrollo predominante ante el desafío medioambiental, (que en apoyo al idioma portugués lo llamaremos solamente «desafíos ambientales»). Ascher insiste en que la consciencia (palabra clave) de esos desafíos ambientales se basa fundamentalmente en una ecología política “nueva” que impulsaría a los pueblos del planeta entero a luchar contra el capitalismo (y agrego también el “falso” socialismo) y a experimentar nuevas «situaciones sociales» (definición situacionista del urbanismo contemporáneo), que pusieran en marcha nuevas formas de producción (en nuestro caso como Arquitectos, nuevas formas de producción de signos y nuevas maneras de significación). Pero en realidad, estas aparentes “nuevas” maneras de hacer lo mismo, no constituyen una verdadera alternatividad al desarrollo capitalista, tal y como lo entiende Izquierdoi al desarrollar su idea de la omnijetividad de la consciencia alternativa. Todo lo contrario, esta nueva manera de pensar, actuar y producir en medio de la tendencia a la globalización del «sistema-mundo», es decir, la ley del beneficio, ofrecen una oportunidad para relanzar el modo de producción capitalista, esta vez a escala planetaria. Por ejemplo, las consecuencias del cambio climático, del llamado «efecto invernadero», constituyen una nueva construcción social de un mercado dentro de la lógica «economicista» (término más adecuado que hablar de economía en su verdadero y amplio significado), que captura e instrumentaliza todo lo que encuentra a su paso, especialmente los «problemas» que ha generado ella misma. Otra vez entendemos a Marxii, cuando decía que la sociedad solo se plantea problemas que puede resolver: las consecuencias medioambientales de un modelo de producción que es capaz de producir dichos problemas y además “intentar” (solo intentar), solucionarlos, contribuirán a que penetren en “todas” las sociedades del planeta las lógicas y las

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consecuencias de la mercantilización que desde hace siglos viene impulsando la modernización. Nosotros, urbanistas, colombianos, que pretendemos ser realmente alternativos, tampoco escapamos de dicha lógica que ha venido construyendo nuestra civilización occidental. También queremos dominar el mundo, pero a diferencia de quienes creen que pueden hacerlo repartiéndose el poder con Dios, o de aquellos que aún sostienen que pueden hacerlo solos, nosotros queremos hacerlo siguiendo las lógicas del mundo, la naturaleza, el cosmos y actuando dentro de los márgenes del único ideal que aún nos hace humanos: la libertad. 3._ No confundir postmodernidad con atajos para la modernidad tardía. Las implicaciones políticas de la distinción -entre postmodernidad y modernidad tardía- son para Latinoamérica similares a las consecuencias –aún desconocidas- de la diferencia que existe entre hipermodernidad, término utilizado en el sentido de Ascher, y la postmodernidad europea. La condición postmoderna es la preocupación de un individuo “aun moderno” o “premoderno” que cree que el uso de la razón por si sola no va a lograr llevarnos hacia ningún “progreso”. Tal sentencia de Lyotardiii junto con la crítica espectacular que Venturiiv hace a la arquitectura moderna estaban juntas basadas en un enfoque “dentro” del mundo moderno y por tanto solo pudo originar una discusión “subparadigmática”, en términos de Boaventura de Sousa (2008), la cual nos impide acceder a una consciencia “superior” no antropocéntrica que consiga una omnijetividad en la mirada, necesaria según Izquierdo (1999), para entender realmente eso de la supermodernidad, sobremodernidad es decir: hipermodernidad. Por favor, observe el siguiente grafico que intenta resumir esa antigua discusión a partir de la llamada “curva de campana” de Gaussv. Después de todo, la estadística es un modelo matemático que sólo permite describir un fenómeno, sin explicación alguna, justo y como pretendemos en este escrito. Grafico 1: Modernidad y Postmodernidad siguiendo la idea clásica de progreso. € 2

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Progreso

Tiempo

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La primera idea de postmodernidad es que la modernidad se ha quedado “atrás”, es decir, se ha vuelto premoderna. Según este razonamiento que viene desde Rousseau vi, lo que está en crisis es nuestra idea de modernidad, no la modernidad misma, es decir, “nosotros” somos el problema. La segunda idea no es menos radical, y se basa en la idea de Lipovetsky vii, de entender la postmodernidad como un “paréntesis” necesario en medio de la transición desde la modernidad a la hipermodernidad. Algo que podría llevarnos a un relativismo absoluto y de ahí, al cinismo de Maffesoliviii. La tercera idea es la que compartimos con Giddensix y Ascher, en no acreditar en la existencia de la postmodernidad. Lo que se evidencia no es la crisis de la modernidad sino una modernidad inacabada frecuentemente confundida con la crisis de la premodernidad, por ejemplo latinoamericana. Duro. ¿Cierto? Especialmente cuando esperamos algún discurso que abra la perspectiva de algo “nuevo”, algo distinto al menos. La hipermodernidad en este contexto representa tan solo la punta del iceberg, es decir, deja ver las manifestaciones de lo que podría ser una nueva fase de la modernidad.

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Veamos juntos el siguiente diagrama, extractado de una de mis primeras tesis de Borde. En aquella ocasión me hallaba preso del pánico, al igual que la mayoría de los que pensaban en la época (años 90 del siglo pasado), que «el mundo se iba a acabar». No literalmente, me refiero a que se iba a acabar el tiempo y por tanto también el espacio de la realidad habitada. Gráfico 2: Orígenes del borde – Interfases e Intersticios.

Fuente: El Borde Al Borde, Tesis de Maestría, Mauricio Sierra, CIDER-UNiandes, Bogotá, 1993. Absurdo, ¿Cierto? Bueno, más absurdo es pensar que la humanidad no puede zafarse de esa idea de la modernidad. Afirmar, como afirma Ascher, que la modernización es la que continua y que la modernidad se está radicalizando implica que tengamos que revisar toda la teoría moderna. Es mas sencillo, aunque no menos complejo, “imaginar” un mundo sin proyecto de modernidad, sin tener que doblegar al mundo a nuestra voluntad, sin necesidad de dominar a las personas y definir su futuro. La sociedad volvería entonces a la heteronomía (en lugar

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de la hegemonía), a aceptar la realidad de la vida. Después de todo: ¿Que es más peligroso, un enemigo armado que viene a matarme para quedarse con mis bienes o un abogado armado solo de ideas y palabras que igualmente va a desollarme vivo? La autodestrucción de un capitalismo sin proyecto moderno, es realmente la “tiranía del presente” que denuncia Michaudx, según la cual el mundo es victima de su propio invento: el triunfo del cortoplacismo. La verdadera hipermodernidad a la que se refiere Ascher está basada en un proceso de modernización, cuyo plus (+) significa pasar de la simple individualización (supuestamente moderna), a la individuación consciente. Es la misma sobremodernidad que reconoce Auge (1997) en sus famosos “no lugares”, solo que para nosotros, los latinoamericanos, dichos “no espacios – no tiempos” son producto de la pre-modernidad, no de una supuesta postmodernidad. Es también la modernización (como proceso) y no la modernidad (como hecho) radical a la cual se refiere Giddens (1997), y cuyo radicalismo se basa precisamente en el consumo solidario. Si no hay salida para esta crisis, tal y como nos lo advierte Mance (1999), vamos entonces a escaparnos por la entrada: el consumo capitalista. Solamente que esta vez, lo haremos

alternativamente:

mediante

una

mayor

individualización,

reflexividad,

mercantilización y regulación de nosotros mismos. La pretendida multidimensionalidad del individuo actual mediante la cual puede estar y ser diferentes personas en diferentes roles con diferentes medios de representación físicos y virtuales, no puede ser el propósito de esa hipermodernidad (modernidad verdadera según Ascher), sino solamente un medio para alcanzarla. Hay otros seguramente que prefieren acceder a ese estado de consciencia por medios tan aparentemente primitivos como los estados alterados de consciencia sicotrópicos, o mediante prácticas milenarias “orientales”. ¿Quién puede juzgarlos sin haberlo experimentado? ¿Cuáles serían entonces, esas otras maneras de «urbanidad», de comportamiento social humano que podrían en algún momento llevarnos a experimentar ese “nuevo” urbanismo planetario, «glocal», «orbano»? ¿Existen más allá de un proyecto académico?

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4._ Del enfoque situacionista europeo a la búsqueda de nuestra propia identidad latinoamericana. É lícito afirmar que, a partir de todas essas intervenções, a tradição histórica da cidade latino-americana recuperou sua verdadeira significação cultural comunitária. É necessário que essa tomada de consciência da necessidade social dos valores simbólicos do espaço não fique restrita a estruturas específicas, mas determine a configuração do ambiente global. (SEGRE, 1991) En La Ciudad de los Viajeros (1996), García-Canclinixi y su grupo de estudio relatan como ha sido el proceso de producción de imaginarios urbanos a partir del modo de producción de imaginarios simbólicos que nos ofrece una mirada sobre la ciudad de México distinta a la que dan los urbanistas y arquitectos. La experiencia de los viajeros metropolitanos es la del desorden y la congestión, la soledad dentro de la multitud, el aprendizaje para cruzar territorios desconocidos y confrontarse con las múltiples culturas que se mezclan en el tumulto. De esta manera, nos muestran un camino a la latinoamericanidad desde la interculturalidad, para entender el sentido de «lo popular» desde nuestra Arquitectura, nuestra arte, nuestras costumbres, etc. En fin, nuestro espíritu de borde que alienta la indefinición de culturas «hibridas» como una estrategia para encarar los retos de la modernidad inacabada y salir de ella en busca de nuestro propio destino. Vamos ahora a intentar este mismo recorrido mental desde el urbanismo como pensamiento del fenómeno urbano contemporáneo. Primero, un poco de cátedra clásica: Aunque los análisis lineales de periodizaciones explican mal la progresividad y la complejidad de los cambios reales que dieron y están dando como resultado la configuración y reconfiguración del espacio urbano contemporáneo, podemos distinguir una “primera fase” de la modernidad, (o mejor, de la modernización que pretende una modernidad), situada entre finales de la edad media hasta el comienzo de la revolución industrial. La transformación del pensamiento y del lugar de la religión en la sociedad de esa época, la emancipación política y el nacimiento del Estado “moderno” tal y como lo conocemos hoy, de

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la mano de la expansión de las ciencias y del mercantilismo e industrialismo incipiente europeo, corresponden al proceso de conquista salvaje, expoliación, genocidio y colonialismo de nuestras primeras sociedades de este lado del mundo hoy llamado Latinoamérica. La segunda fase, o segunda modernización claramente se puede identificar como la revolución industrial, el paso del intercambio monetario de mercancías a la verdadera acumulación de capital financiero, el imperio del pensamiento tecnológico en medio de las sociedades y la configuración definitiva de las naciones y Estados “benéficos”. Estas dos épocas generaron formas de pensamiento arquitectónico y urbanístico a partir del modelo que Taylorxii propuso de división del trabajo, especialización y racionalización económica que dio origen al urbanismo del siglo XIX, cuya zonificación funcional, al colocar en ridículo la clásica estética arquitectónica, se apoyó teóricamente en los movimientos vanguardistas artísticos de la época, dando origen definitivo a lo que hoy aun llamamos “arquitectura moderna”. Suponemos que hoy en día, estamos pasando por el umbral hacia una tercera fase de esa modernización, que Ascher denomina “hipermodernidad”. Esta fase, de existir, acentuaría las características de la modernidad inacabada en amplitud y multitud. Entramos (no todos), en una nueva sociedad de múltiples dimensiones de la realidad, pero en Latinoamérica, seguimos igual o peor de diferenciados, desiguales y desconectados según García-Canclini (2009). Si antes, un individuo estaba claramente identificado socialmente en el trabajo, en su casa, en el barrio, etc., y la ciudad que habitaba claramente correspondía a esta realidad desde el punto de vista físico, ahora somos múltiples personas a la vez y los espacios físicos de la ciudad se han multidimensionado también a nivel virtual. Algo más: todo eso aconteciendo al mismo tiempo. Lo anterior puede ser visto como algo critico desde el punto de vista psicológico y social, e incluso hasta patológico, pero en realidad es una oportunidad para conocernos a nosotros mismos a partir de las múltiples personalidades, fachadas o “mascaras” que estábamos

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acostumbrados a usar y que ahora entendemos como eso: como múltiples disfraces de quien realmente soy yo. Al igual que la dualidad, la multiplicidad y la unidad individual se autosoportan, debido a que una persona Es realmente una unidad que potencialmente podría dividirse. Al tener más consciencia del yo, nos aproximamos cada vez más al borde: somos más conscientes de nuestros límites al experimentar múltiples formas de ser y por tanto encontramos nuestra verdadera esencia en la interfaz humana: individual, colectiva, cósmica y cuántica. Ahora bien, y tal como lo demuestra Araujo (2006), siendo la ciudad (objeto) y Yo (sujeto) la misma cosa (omnijeto), podemos hoy en día entender mejor la metáfora de la caverna que Platónxiii utilizaba para referirse anticipadamente al universo multidimensional,

de

dimensiones paralelas y sin haber conocido el hipertexto. Necesariamente una sociedad hipertextual requiere de una arquitectura liquida, un urbanismo en estado fluido y una individuación consciente. “bajo una nueva lógica lúdica o lógica líquida que privilegie el asombro y la curiosidad, aumentar el grado de resolución o visión de la problemática en términos de un contexto de constelaciones de conocimientos, cambiarle el sentido lógico al tiempo, (entendiendo el pasado como lo pasado, lo que está delante de nosotros y no atrás), exigiendo y ofreciendo prudencia y humildad científicas” 1 Dicha individuación, como el acto contemporáneo de poder elegir, es decir, la apropiación individual del mundo ya no se basa en lo que consumimos, sino en lo que podemos consumir. Siendo un simulacro, un juego de sombras en la caverna, dicha posibilidad se transforma en poder cuando elegimos conscientemente vivir al borde: en las interfaces e intersticios urbanos y arquitectónicos que constantemente reconfiguran la realidad contemporánea. La construcción consciente de situaciones latinoamericanas favorables a la movilidad, significa necesariamente ir hacia adelante, ya que tenemos diseñados nuestros pies y nuestros ojos hacia adelante. No por ello, o precisamente debido a esto nos vamos a dejar de mover en círculos. Asumimos entonces que mediante un deliberado movimiento en 11

SIERRA, Mauricio. “A cidade pelas bordas”, Tese de doutorado, Rio de Janeiro (BR): PROURB-FAU-UFRJ, 2012.

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espiral consciente: esto es, retornando a una situación cualitativamente superior de nuestro archivo histórico, recuperamos el derecho a la ciudad, pero también a movernos en ella sin limitaciones, sin límites aparentes que propician la segregación, la fragmentación y la violencia urbana contemporánea. 5._Reconstrucción virtual del patrimonio intangible. La experiencia de haber orientado un proyecto de investigación académica aplicada como herramienta de mapificación de conflictos de origen cultural que surgen alrededor de los temas relativos al Patrimonio Intangible, nos enseñó como el proceso de Planeamiento participativo hace surgir otro de Gestión del Desarrollo Humano sustentable. Habernos planteado desde la academia la construcción Colectiva del Territorio, mediante herramientas pedagógicas de Planeamiento participativo tales como la Cartografía social y enfocándonos en temas tan efímeros pero reales como el patrimonio intangible, nos posibilitó a todos los implicados: docentes, estudiantes y líderes comunitarios, acceder a un nivel de consciencia de urbanidad cualitativamente “superior” por medio del cual, se hizo posible recrear aspectos materiales e inmateriales de la riqueza cultural original que dio origen a este asentamiento humano en particular. Más alla de los aportes teóricos de este proceso investigativo, que consiguió unir en un producto académico y social las necesidades humanas fundamentales de Max-Neefxiv, junto con la idea del Deseo por la Forma en Pergolisxv, se encuentran los futuros aportes a los Fundamentos de la arquitectura y urbanismo, la Geografía Humana, y el planeamiento participativo. Ejemplos en escala e intensidad considerados como pequeños, son en realidad el futuro del Planeamiento y la gestión de las Ciudades contemporáneas, inclusive en materia de definición de políticas públicas y Planeamiento habitacional, Productos y servicios recreativos, culturales, artísticos y deportivos, y en todo caso el futuro del Desarrollo Urbano. Usando herramientas pedagógicas de investigación participativa, tales como la “cartografía social”, los más significativos aspectos intangibles, como la gastronomía, la artesanía, el patrimonio arquitectónico, etc., son considerados partes de un modelo de datos, bajo una aproximación sistémica y hacienda posible el geo procesamiento de conflictos culturales que afectan el desarrollo local.

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Dichos procesos, registrados en la memoria colectiva de los habitantes son plasmados en mapas de presente (conflictos), pasado (causas) y futuro (proyectos), manejando la reconstrucción del patrimonio sin generar espacios del anonimato que vienen de la mal llamada posmodernidad y que se constituyen en serio detrimento de la calidad de vida de nuestros habitantes. CONCLUSIONES: La diferencia entre elegir individualmente y poder elegir conscientemente radica en entender la diferencia entre la modernización (como proceso) y la modernidad (como realidad). Realmente nunca hemos sido modernos, en parte porque los ideales de dicha modernidad inacabada no son modernos, solo disfrazan las estructuras de poder simbólico que nos mantienen como civilización occidental dominante. El verdadero poder de elegir está en la capacidad de consumir. ¿Si podemos elegir consumir de manera solidaria y ambientalmente correcta, porque no hacerlo? La apropiación individual del mundo no necesariamente debe llevar a la perdida de las diferencias, las desigualdades y las desconexiones necesarias para ser nosotros mismos y no otras personas, otras ciudades, otra Arquitectura. “Para resultar atractivas y competentes, las ciudades deben ofrecer condiciones propicias para la creación; tienen que ser capaces de suscitar lo imprevisto y de hacerlo «útil». Para ello se necesita al mismo tiempo una gran diversidad de conjunto, además de lugares y circunstancias que susciten los encuentros, la confrontación, el debate, que den valor a las diferencias.”2 Los estragos de la hipermodernidad podrían ser hiper-desastrosos comparados a los de la modernidad (incluso inacabada). Para enfrentarlos debemos considerar la posibilidad de mantenernos en movimiento. No me refiero al movimiento obsesivo y contaminante del transporte moderno, me refiero a la posibilidad de crear conscientemente una situación

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ASCHER, François. “Diario de un hipermoderno”, (Trad. María Hernández), Alianza Editorial, Madrid, 2009.

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interesante, “un momento de la vida concreta y deliberadamente construido por la organización colectiva de una ambiencia unitaria y de un juego de acontecimientos”.3 Podemos (nosotros orbanistas = urbanistas hipermodernos), accesar a niveles de urbanidad que propicien situaciones y ambiencias creativas, que valgan la pena vivir en la ciudad, por medio de una toma de cosnciencia simultáneamente individual y colectiva, cósmica y cuántica. Procesos como los acontecidos en el barrio San José Y El Bosque de la ciudad de Armenia (Colombia) durante finales de la década de los años 90 del siglo pasado, mediante los cuales se logró la reconfiguración urbana en el espacio público a través de una reconstrucción virtual del patrimonio cultural intangible, podrían sistematizarse y replicarse desde la academia utilizando adecuadamente las NTIC en combinación a dispositivos y herramientas de planeación participativa.

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FOURIER, Charles. “Une idée neuve en Europe”, Le Phalanstère Nº 7, Agosto de 1954, Paris.

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Referencias Bibliográficas. ALLEMAND, Sylvain et ASCHER, François. «Les sens du mouvement», Jacques Levy (Dir.), éditions Belin, 2005. ARAUJO, Rosane Azevedo de. “Urbanismo em estado fluido”. Em: COUTINHO Marques Da Silva, Rachel. (Org.). “A Cidade pelo Avesso: Desafios do Urbanismo Contemporâneo”, Viana & Mosley Ed. UFRJ/PROURB, Rio de Janeiro, 2006. ASCHER, François. «Métapolis ou l'avenir des villes», Editions Odile Jacob, Paris, 1995. ASCHER, François. “Diario de un hipermoderno”, (Trad. María Hernández), Madrid: Alianza Editorial, 2009. Número topográfico: 920 A72d, BLAA, Bogotá. ASCHER, François. “Los nuevos principios del urbanismo: el fin de las ciudades no está a la orden del día”, (Trad. María Hernández Díaz), prólogo de Jordi Borja, Madrid: Alianza, 2004. Número topográfico: 711 A72n, BLAA, Bogotá. ASCHER, François et APEL-MULLER, Mireille (Dir.). "Faire la ville avec les flux ? Gestion des lieux d’échanges et architecture de la mobilité", éditions Descartes & Cie, 2007. AUGÉ, Marc, “Los No Lugares Espacios del Anonimato – Una Teoría de la Sobre Modernidad”, Ed. Gedisa, Barcelona, 1997. BOAVENTURA De Sousa, Santos. “A gramática do tempo: para uma nova cultura política”, Volume IV da coleção: Para um novo senso comum, Ed. Cortez, São Paulo, 2008. GARCÍA-CANCLINI, Néstor. “Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad”, Ed. Gedisa, Barcelona, [2004]. (Trad. Luiz Sérgio Henriques), Diferentes, Desiguais e Desconectados, Editora UFRJ, Rio de Janeiro, 2009. GARCÍA-CANCLINI, Néstor, CASTELLANOS, Alejandro y MANTECÓN, Ana Rosas. “La ciudad de los viajeros”, Grijalbo, México, 1996. GIDDENS, Anthony. “Consecuencias de la modernidad”, Alianza Editorial, Madrid, 1997.

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IZQUIERDO, Adolfo. “Espacio – Temporalidad y Omnijetividad – Una Aproximación Epistemológica”, En: Nómadas (Col), núm. 11, octubre, (pp. 241-248). Universidad Central, Bogotá, 1999. JIAN Zhuo (Dir.). « La rue est à nous… tous ! Version chinoise augmentée et enrichie», Presses de la Construction de Pékin, 2010. LE BRETON, d’Eric. «Bouger pour s’en sortir. Mobilité quotidienne et intégration sociale», éditions Armand Colin, 2005. MANCE, Euclides André. “A revolução das redes: a colaboração solidária como uma alternativa pós-capitalista á globalização atual”, Ed. Vozes, Petrópolis, 1999. SEGRE, Roberto. “América latina fim de milênio, raízes e perspectivas da sua Arquitetura”, Ed. Nobel, São Paulo, 1991. SIERRA, Mauricio. “A cidade pelas bordas”, Tese de doutorado, Rio de Janeiro (BR): PROURB-FAU-UFRJ, 2012. SIERRA, Mauricio. "Mapa Cultural, Reconstrucción Virtual del Patrimonio Intangible”, Articulo en Libro de ponencias Segundo Congreso Internacional Ciudad y Territorio Virtual - ISBN 956-7813-38-8. Ponencia en 2CTV: Segundo Congreso Internacional Ciudad y Territorio Virtual, Ediciones Universidad del Bio-Bio y Laboratorio de Estudios Urbanos, Concepción (Chile), Octubre de 2005. -URL: http://leu.ubiobio.cl/2ctv/contenido.htm URRY, John. «Sociologie des mobilités, une nouvelle frontière pour la sociologie ?», traduction française aux éditions Armand Colin, 2005.

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Referencias Biográficas.

i

Adolfo Izquierdo Uribe (n. Bogotá, 1948), Arquitecto, Urbanista, Profesor e Investigador colombiano.

ii

Karl Heinrich Marx, conocido también en español como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818 – Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. iii

Jean-François Lyotard (Versalles 1924- París 1998) Filósofo francés.

iv

Robert Venturi (* 25 de junio de 1925) es un arquitecto estadounidense.

v

Johann Carl Friedrich Gauss (30 de abril de 1777, Brunswick – 23 de febrero de 1855, Göttingen), fue un matemático, astrónomo, geodesta, y físico alemán. vi

Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 - Ermenonville, Francia, 2 de julio de 1778) fue un escritor, filósofo y músico franco-helvético definido como un ilustrado. vii

viii

Gilles Lipovetsky (París, 1944) es un filósofo y sociólogo francés. Michel Maffesoli (n. Hérault; 14 de noviembre de 1944) es un sociólogo francés.

ix

Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo británico, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. x

Yves Michaud (nacido el 13 de febrero 1930 en Saint-Hyacinthe, Quebec) es una prominente figura pública de Quebec, un soberanista y pur et dur partidario del Parti Québécois . xi

Néstor García Canclini (1 de diciembre de 1939, La Plata) es un antropólogo y crítico cultural argentino. xii

Frederick Winslow Taylor (20 de marzo de 1856 - 21 de marzo de 1915) fue un ingeniero mecánico y economista estadounidense, promotor de la organización científica del trabajo y es considerado el padre de la Administración Científica. xiii

Aristocles [Platón], (ca. 427-347 a. C.) que realmente se llamaba Aristocles, y cuyo seudónimo Platón significa ‘el de espalda ancha’ -debido a que en su juventud había sido atletafue un filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles. xiv

Artur Manfred Max Neef (26 de octubre, 1932 en Valparaíso) es un economista, ambientalista y político chileno. xv

Juan Carlos Pérgolis, Es Arquitecto de la Universidad Nacional de la Plata, Magíster en Teoría e Historia en Arquitectura y el Arte de la Universidad Nacional de Colombia y Magíster en Implementación de la Planificación Urbano-Regional del MOP de Argentina y del gobierno de Francia.

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