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Selva de los テ]geles Carbajal


SELVA DE LOS ÁNGELES CARBAJAL

Luz de sal

México, 2013


Primera Edición 2011 Edición aumentada 2013 D. R. María de los Ángeles Ríos Carbajal Diseño Editorial: Gemma Galo lilus.galo@gmail.com Impreso y hecho en México


PRÓLOGO

No basta echar una mirada, habría que poner también el corazón, pues los ojos no es lo único que tenemos en el cuerpo para mirar. Esto lo sabe bien María de los Ángeles Ríos Carbajal, que se nombra a sí misma y ante los demás, Selva de los Ángeles; trasfiguración con la que hace de su vida poesía. En Luz de Sal, Selva se desnuda de recuerdos, llueve ríos por laderas accidentadas que culminan en la quietud y apacibilidad del mar. Hay sal en las heridas del alma, pero también hay cicatrización, así la sal es luz después de un aprendizaje. Cicatrices que van quedando en el camino después que duelen, dolor de vivir y alegría de estar. Saber que la sal, además de purificación es condimento de sabor, sal de lágrimas, sal de carne, sal del mar. Selva es una cascada de verbos y paisajes que se cargan de metáforas como un yunque donde se templan los sueños idos y la vida por venir. Porque en Luz de sal, no hay tibiezas, cada texto es un rayo que no culmina, alumbra en su centella y aturde en su contenido, descarga de tención donde el lector es alcanzado y conmovido. Porque la obra de Selva no sólo expone su existencia, sino que en un movimiento de ida y vuelta, nos expone a nosotros mismos en la fragilidad de lo humano. Luz de sal, se estructura en cuatro partes de acuerdo a la carga simbólica de los poemas. En Tierra de sal, el objeto poético es el mundo y las manifestaciones de la naturaleza. Se puebla de raíces y hormigas; de la injusticia social en el campo; de dioses de carbón que esperan en las hondas minas tragarse la miseria de los trabajadores; de la destrucción del mundo por la mano del hombre. 5


Depurando la sal, contiene textos de un sentido personal: el amor, la familia, la desilusión y la fractura existencial tienen cabida. El tema femenino es su constante, es el apartado más personal del libro. En el siguiente apartado, Confesiones de sal, hay una fuerte crítica a lo eclesiástico. Selva se llena de símbolos litúrgicos para revelarnos la condición de la vida religiosa que ha dejado lo espiritual para convertirse en hipocresía de liturgias pederásticas. Por último vienen los Condimentos de sal¸ donde la autora llega a un remanso en que expone en forma de sentencias y aforismos, una serie de reflexiones que alcanza los filosófico como una alumna sabia en la interminable carrera de la vida.

Galileo Contreras

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SELVA DE LOS ÁNGELES

María con sus ojos de selva canta una zamba de sangre viene del vientre que fue infierno Infierno de enviciar el oído Infierno de fruncir la boca Infierno de desviar la mirada María de los ríos de luz detrás de las sombras María de la sombra iluminada del asombro en canto vivo María de la visión de oído Rostro de flor Grito de tragedia Risa de Baco Sal de la casita, María ciega de amor

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arrójales la culpa a quiénes no te quieren ver tú, que preferiste la primavera al llanto que no dejaste en saco roto la esperanza que hiciste miel con la sal de la casita María sin padre los ángeles besan tus pasos te llevan segura por la selva de los solos Sal de la selva María sacude ese pequeño Dios que no es tuyo Como un milagro de luz que huele a nostalgia tú, que sabes como yo que el Reino de Dios no está en este mundo.

Galileo Contreras

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SU MIRADA ESCUCHA VUELOS IMPOSIBLES

Su mirada escucha vuelos imposibles Vuelos que se ocultan a quién no conoce las sombras Le llaman SELVA

que no han de derrumbar

por sus cabellos enigma

SELVA

y manos propicias al poema

Su mirada palpa cicatrices en el despliegue del viento mientras medita lo que fue para no volver a las condiciones del mundo Le llaman SELVA

de despertar vidente en lugares de ciego corazón

Su mirada desprende Ángeles que entre sonrisas levantan hasta “esculpir la noche en sol”.

Martín Mérida 9


A mi hijo Nicolás Arnoldo López Ríos. A mi amiga y patrocinadora Magdalena Espinoza, a mi amiga Lulú García, a mi hermana Tania Ríos a mi hermano Juan Francisco. A mis primas Lesbia Josefina González, Nanci Pricila González, Patricia Montes de Oca Mónica Montes de Oca Alicia González Carbajal y a mi primo Jorge Montes de Oca. A mi sobrina Pricila Moya Ríos, a mis tías Dalia Luz Sánchez y Saleti Sancho Ríos. A mi madre adoptiva Ofelia Gutiérrez, a mi hermana del campo Margarita Mendoza Palomar, a mi madrina Delia y al emperador Maximiliano del Marro.

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Un agradecimiento especial a mi maestra de poesĂ­a Patricia Medina.

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Cuando la luz se extrae de la sal es roble que se siembra en el sol.

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TIERRA DE SAL

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LAGUNA MADRE

Mi vida en esta tierra ha sido consentir a los humanos, alimentarlos, darles cobijo y consuelo. He sido amiga, enfermera, amante y madre. Llevo en mí, recuerdos de familias acampando en el atardecer de mis brazos; niños sonriendo la vida, volando papalotes hasta alcanzar la mano de Dios. Jóvenes danzando en el bostezo del alba con un tequila o tejuino; parejas coqueteando en mis pupilas, escabulléndose en el crepúsculo; ancianos olvidando sus pérdidas, su soledad, saboreando unos taquitos de hueva. Llevo dentro lunas, serenatas, historias: una viuda negra que mataba a sus maridos para quedarse con sus fortunas. Y a mis hijos Manatís, que llegaron a formar parte de mí para quitar las redes del lirio, y los rivereños ignorantes y asustados acabaron con ellos. He visto vagar a tantos infieles, aquellos que le han faltado a la vida, soberbios sacerdotes, políticos de cuello duro, que no se acercan a nadie —no vaya a ser que se contagien de hambre o les digan la verdad de sus pancartas ecológicas—. Doña Petra, la que vende los jamoncillos, dulces de jamaica, tamarindos cubiertos y nieves de garrafa, susurra a mi oído que hoy me darán quimioterapias para sanear mis aguas. Y yo no puedo defenderme, ni proteger a mis charales, carpas, mojarras, patos, pelícanos, garzas y a todos los que dependen de mí. Y cada año es lo mismo, me siguen envenenando: papel, latas, botellas, basura, venenos de ácidos y metales pesados —venenos que fueron previamente autorizados— exprimen mis pechos hasta dejarme sin aliento.

Don Jacinto, padre de Doña Petra, junto con sus 14


nietos vende artesanías en el malecón; y mientras ofrece su mercancía, cuenta historias a los paseantes. Un viejo americano desahoga en él su enojo: cuenta que en 1968 pasó en mis playas su luna de miel y disfrutó mis trenzas ondulantes rodeando mi cintura, creciendo hasta los pueblos cercanos, y ahora que regresa con su esposa para quedarse por el resto de sus vidas, me encuentran como una laguna calva, cancerosa y que no puedo dar de comer mi pescado blanco. El hombre, enemigo de sí mismo, destruye todo lo que le rodea; se ha vuelto contra los pequeños organismos que en su ciclo natural limpiaban mi cuerpo. Me siento deshidratada, intoxicada, envenenada, y grito mi angustia para ver si alguien se conduele de mi agonía. No quiero morir como mis hermanas, que se esfumaron, Sayula y Texcoco. Pienso en mis hermanas más lejanas que duermen los inviernos para volver a ser agua y escurrir veranos. Quiero volver a admirar el oficio y el colorido de pescadores tendiendo sus redes sobre mis aguas, con chinchorros regordetes de pescado blanco; algas y charales asoleándose en la Isla de los Alacranes; veleros en regatas; lechuzas entonando el canto de la vida desde la Isla del Presidio; luciérnagas enamorando la noche con su antorcha tropical; y a los llorones meciéndose en mi corazón para escuchar qué dice el viento. Y les pido no se acerquen, porque los puedo contagiar, estoy apestada… estoy apestada por ti.

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MI PADRE SUMERGIDO EN SU ISLA

Mi padre sumergido en su isla enamora delfines mareas azotan su cuerpo el tiburón saquea su día su pescado, en el bostezo del alba Remienda el mismo chichorro que le heredó su padre un manglar que llora sequías acaricia una sirena muerta el grillo entona canto de luna sueños de sal habitan su embarcadero Y mi padre con sus manos de arena juguetea con las jaibas trepa al lomo de un palmar para escuchar lo que dice el viento las golondrinas columpian su atardecer el mar danza su melodía Y mi padre con su mirada de sol ilumina la noche.

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SALGAMOS DE LA CASONA ROTA

Hermano Juan, salgamos de la casona rota tiremos el ropero por la ventana enterremos nuestros dijuntos el tequila ya te chingó el hígado las tachas te han secado la razón Descuélgate de la noche vamos al potrero para sembrarnos y nacer en campo entre las milpas: vainas de frijol, borregos, guajolotes, chivos, sauces, lluvias, soles Crucemos juntos el arrollo mira tus chilpayates, se están ahogando El cura le andaba esculcando los calzones a Anajancy Rebequita se trompezó y se rompió toditito el hocico ¡Hay nomás quedó de encargo! A Petra, tu mujer, le salieron plagas en las patas y ya tiene chuecas las manos de tanto ponerle madrazos al lavadero A nuestros viejos se los trajó el smog 17


y los buitres hicieron lo que pudieron Yo nomás miro pa’ allá, derecho ¡Vámos, hermano! Juan, Juanito ¡Trepemos el cerro donde la vida nos necesita!

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EN EL FOGÓN DEL PATIO

En el fogón del patio se divisa mi abuela tortillas corraleras alimentan el alba y el atardecer sobre su lomo su rebozo campirano amamanta miradas parcelas, cántaros de agua la noche que escurre por el río lanza gemidos secos Mi abuela no conoce más allá del monte parida por los sauces creció entre las iguanas y el olvido No sabe leer, pero habla con los venados me cura los nahuales y abona mi vida.

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ABRAZO LA INFANCIA EN EL MONTE DE LAS HORMIGAS

Vengo del monte de la infancia donde se hornea el pan de natas de la tía Cuca y el atole blanco de la abuela apacigua la noche Respiré la adolescencia a galope con los guaraches sobre el lomo y en el suspiro del atardecer árboles de frutos escurrieron por mi rostro Salí de la pisca de frijol trayendo en mis adentros un río/ y la sonrisa del alba sabor a leña Buscando al Dios, me extravié en la selva donde los hombres se convierten en duendecillos con etiquetas de Chanell Cambié el bostezo del campo por una moneda masticada.

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AMIGA RAÍZ Para Margarita Mendoza Palomar

El atardecer se columpia en tu mirada siempre sabia luz de correa, sol de pisca, rebozo del campo amiga de las hormigas y las milpas tu oído de malva escucha la noche y la talla en voz de campesina Amiga raíz, semilla de vida caminamos juntas un monte infantil trayendo sobre el lomo tortillas corraleras y el olor a vaina de frijol Margarita tu vientre de sauce alimenta mi río.

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EL AULLIDO DE LA SAL

El aullido de la sal habla de la codicia del hombre que atropella al arrecife contamina la garganta del mar y esconde la mano sin importarle que el delfĂ­n llore ballenas muertas entre lunas pĂĄlidas Una sirena limpia mareas rojas y la tortuga lanza plegarias a una humanidad de sal.

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SIN DERECHO A UNA CAMA DE HOSPITAL

A Don Taviano le ha quedado la espalda como canoa y los dedos mordidos por la sal sin derecho a una cama de hospital porque hasta acá no llega el censo no hay conteo de votos sólo el titipuchal de plagas y algunas estampas pa’ rezarle a la Lupe San Judas Tadeo, San Martín Caballero y otros tantos Y mientras a Don Taviano se lo tragan los moscos será un animalito más del campo que muere aplastado por la piedra.

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MI HERMANO EL CORA

Mi hermano el Cora se alimenta de venados que son dioses danza entre el peyote sol que libera su desnudo En la cima del cerro borda de luna su petate el rĂ­o teje entre sus dedos el ojo de Dios se abraza de los ĂĄrboles se empina en la roca y observa cĂłmo se suicida el hombre de la urbe.

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TRAS EL SUEÑO VERDE

En la parcela de tía Conchita se talla la vida en hojas de maíz El tío Tomás bajo la lluvia de olotes se abanica la tristeza con su sombrero de paja Afina la chicharra para espantar al coyote que bulle entre la milpa El gallo canta amaneceres y los sueños se anclan en la otra orilla del río donde esperan a los hijos que un día partieron labrando esperanzas tras el sueño verde.

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SIEMBRA LA HAMBRUNA

Un río de piedras inunda las calles de mi pueblo Piedras que roban el alpiste de los nidos rompen el tejaban de los abuelos, su fogón siembran la hambruna talan la sonrisa del árbol, la esperanza El miedo, la impotencia sepultan a mi patria.

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NACÍ EN CUNA DE NOPAL

Nací en cuna de nopal donde el ahuate encaja sus serpientes y espina la mano del campo El corazón del águila muerde al indígena a la canasta de mi abuela y obliga a mi pueblo a morir bajo el cielo negro.

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CABALGO ENTRE LA SANGRE

Cabalgo entre la sangre de una cultura parida por la sal huérfanos acribillan al sol azteca Danza de nopal, de maíz El águila secuestra sus alas vicia al caracol y obliga a mi bandera a embarrarse con la muerte.

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DIOSA DE CARBÓN

Doña Estefana alimenta mi vida con morisqueta y frijoles de la olla su trenza blanca se dispersa en el mercado con su sonrisa de cántaro sus dolencias las talla en el lavadero cantando el Ave María en el atardecer teje mitotes y espera a su marido Tereso brotar de la tierra Pulmones de mina escarban el desánimo que amartilla su respiración Ambos esperan que la diosa de carbón los sepulte.

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EL PAVORREAL VENTILA LA NOCHE

El pavorreal ventila la noche con su plumaje de serpentina el surco recoge el sudor del hombre que pisca y la rama del รกrbol se vence.

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SE DESMORONA LA GUADALUPANA

Se desmorona la Guadalupana entre los escombros de mi Patria El águila cae sobre la nopalera La serpiente se traga la impotencia y se sumerge en el río de cadáveres que inunda las calles de mi pueblo Hoy te tocó a ti hermano.

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LA NUBE ARROJA SUS PECHOS AL CAMPO

La nube se sienta en el lomo del cielo arroja sus pechos al campo y observa cómo agonizan ríos bosques la capa de ozono y el hombre.

SE SUICIDA MI BANDERA DESDE EL PEÑASCO

Se suicida mi bandera desde el peñasco su escudo cae por la barranca el águila huele a podrido Los mexicanos en sus cuevas siguen dormidos No hay quién despierte la voz de la montaña.

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BORREGOS SECOS

Borregos secos tragan pastura en el tejabĂĄn del casique Un rĂ­o negro brota de sus ojos: arraza con el jacal la sonrisa del campo y la mirada de mi pueblo.

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SE QUIEBRA EL CÁNTARO

Se quiebra el cántaro la vergüenza se derrama entre los cerros Allí la hormiga muere boca abajo la noche ulula su llanto No hay dioses sólo una piedra en la cabeza.

SE ESTRELLA EL ÁGUILA SOBRE EL ÁRBOL

Se estrella el águila sobre el árbol y bajo un cielo de nopal lloran sus alas que caen al río.

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DEPURANDO LA SAL

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LIMPIO LA POLILLA DE MIS SIENES

Limpio la polilla de mis sienes y un árbol de sal se desprende de mí Brotan jacarandas de mis ojos y el Dios del frijol me habita.

BULLEN LOS TECOLOTES EN EL TEJADO

Bullen los tecolotes en el tejado sobre el cadáver de mi padre. Yo vuelvo la mirada hacia mí salgo del ataúd y continúo huérfana.

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PISÉ LA INFANCIA

Pisé la infancia racimo de uvas bajo el zapato Hoy vomito el asco deshecho cuerdas zurzo a mi niña rota.

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ME HUBIERA GUSTADO QUE HUBIERA SIDO EL HOMBRE VERDADERO

Me hubiera gustado que hubiera sido el hombre verdadero y juntos rascar a la vida su melodía El hombre que me sujetara a su costilla y me hiciera su puta Servir el mole con arroz limpiar cucarachas bajo la mesa y que el sol naciera en nuestra casa Hijos, canto de chicharra chapoteando nuestros sueños Me hubiera gustado que hubieras sido el hombre árbol manantial de voluntades compartidas y no el hombre de espuelas en la razón.

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HUISTE CUANDO DORMÍA MI ORUGA

Huiste cuando dormía mi oruga hoy regresas árbol seco me pides que abrace tu raíz apolillada y siembre robles

en el desierto de tu sombra

Pero hoy un río de sal me asfixia.

FRACTURA DE MUJER

Soy fluido de cartílagos plasma tetas que se entregan al placer corazón partido en mentadas de madre Soy mujer de gafas moralistas jugando al ajedrez un vestido desgastado zapatillas sin rumbo noches desparramadas en los sueños con un pene en la bolsa. 39


DESDOBLO A LA MUJER

Desdoblo a la mujer y el roble que me habita Tiro de la despensa amores rancios abro el refrigerador para que se vayan la tristeza y el hielo bebo un tĂŠ de naranjo para curar el miedo En el perchero, tu grito las hormigas lamen tus Ăşltimos pasos en el rincĂłn del patio, un tecolote te despide Lloro fantasmas, lavo mi llanto la casa se pone de pie.

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SALGO DE MÍ

Salgo de mí Observo la mirada miope de la abuela el vientre vicioso de mi madre me reconozco en ellas Vomito el dedo de pus el agua bendita me veo en mi única célula Mi corazón sobrepuesto en un árbol doblado Veo pasar a los muertos Rescato mi vida.

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DESMORONO LA CASONA DONDE LOS GATOS MAÚLLAN FANTASMAS

Desmorono la casona donde los gatos maúllan fantasmas le parto en su madre a una Guadalupana sorda al San Martín de Porres que no barre pederastas

Mi padre con sus traiciones guaraná y su voluntad de cirrosis Mi madre con su matriz infantil La almohada que estiló mi llanto Las cobijas que amarraron mis ganas Las pantuflas de la abuela el pozole y su mandil cochambre Estas fueron las viguetas que rompieron mi infancia las barbas espuelas del abuelo y su pene hijo de puta.

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ABRAZO TU LUNAR

Madre Rebeca sentarnos en las caderas del cerro soltar el río de lama que nos fracturó y abrazar tu lunar rebozo donde tejiste la vida.

PIERDO LA BRÚJULA

Remo mis ilusiones hacia tu canoa me anclo en tus caprichos pierdo la brújula y me atasco en el pantano de tu falo.

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MENTADA DE MADRE

Vomito a mi madre cuando se cuelga de la noche se viste de beata y reza la señal de la cruz en los testículos de la sotana Surte la canasta de Gansitos Coca-colas y telenovelas desnutridas se desgreña en el mercado con los jitomates, chiles, cebollas y la querida de mi padre Trae de la oficina mentadas de madre y las escupe en mi corazón Nos da de tragar su comunidad de escorpiones y reparte monedas huecas para descansar sus culpas.

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¿EN DÓNDE ESTARÁ LA RAZÓN?

¿En dónde estará la razón? ¿en la mirada miope del Dios? ¿o en la ceguera que me dobla cuando el sol duerme? Mi voluntad se atora en un manglar rocoso vuelvo la mirada a todas partes para encontrar un rincón de musgo derrotarme y soltar el brazo torpe de la muerte.

TROPIEZO Me deslumbro con las malvas de tu bosque y tropiezo en los surcos de tus puños.

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LÁGRIMAS DE CAL

Me veo en el alba de tu mirada y el colibrí danza orquídeas Despierto, te busco en la luna carmesí y encuentro sueños ciegos y lágrimas de cal.

TU ABRAZO LIBERA MI SOLEDAD AÑEJA

Tu abrazo libera mi soledad añeja Me refugio en tu piel de jacarandas para sembrar mi invierno.

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ME CANSÉ DE APLAUDIR TU INDIFERENCIA

Me cansé de aplaudir tu indiferencia guisar tus mentiras y ser resumidero en tu casa de sal.

TU INDIFERENCIA ES ABONO

Tu indiferencia es abono Me diste la antorcha para alumbrar mi vereda Hoy que te has ido entierro tu rebozo y los leños para sembrar tu huerto de malva agradecida.

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TE FUISTE SIN ABRAZOS

Te fuiste sin abrazos quehaceres que no cumpliste ya ves ¿para qué tanto odio en el congelador? Aguijones brillantes de tu cuello en la sopa si de todos modos te fuiste con los pies desnudos.

TE BUSCO EN LOS ARADOS DEL CORAZÓN

Te busco en los arados del corazón y me encuentro con tu vientre lodoso Los escorpiones inundan mi tejado Remiendo los baches bajo el sol de tabaco suelto tu indiferencia y las cuerdas de tu barca para que el río te arrastre.

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PARA QUE MI HIJO CREZCA

Borro la huellas de mi casa y de tu vientre tu puño de pus ya no dibuja la noche en mi rostro rompo el ataúd quemo tus huesos, el rosario y el rencor para que mi hijo crezca.

EN LOS OJOS DE LA VIDA

En los ojos de la vida soy témpano que esculpe su camino me alimento de mar y me deshielo.

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EL ATARDECER NOS ENVUELVE

El atardecer nos envuelve con su melodía escarlata fuiste penumbra en mi corazón de luna y al navegar por la noche nos volvimos témpanos.

LA FURIA DE MI PADRE

La furia de mi padre seca los pechos de la luna la danza del alcatraz el sereno de mis ojos y a mi madre.

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QUE EL VIENTO LAS TIRE

Busco una sonrisa entre tus corbatas y encuentro botas que aplastan mi cuello, mi dignidad Me esquivo entre los tiliches de esta casa desgastada donde los buitres me tragan Mi cobardĂ­a barre telaraĂąas para que el viento las tire.

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LA PENUMBRA DE TUS LABIOS

La penumbra de tus labios derrite mi hielo Me libero del vientre de la muerte para vagar entre lunas ciegas que me convierten en mar sobre tu piel Bordo sueños colibrí sazono el hogar de orquídeas blancas para reconocernos dentro y rezar al mismo Dios, al mismo diablo Y te anclaste en los cerezos de mi vulva.

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ME GUSTARÍA SAZONARTE CON CLAVELES ROJOS

Me gustaría sazonarte con claveles rojos encontrarnos en cazuelas de barro desayunar juntos reconocernos dentro de la casa en el campo y en los sueños Pero me esquivo entre los bolillos y el queso por el miedo a fallarme.

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RÍO DE BARRO

Un río de barro cae sobre mi espalda libera el miedo que me arraiga y me hace nacer en otros campos huérfana de plagas.

SONRÍO A LA NOCHE

Sonrío a la noche Me embriago de sol danzo con las palmeras pesco el alba me bebo el mar hasta que la brisa me cure la resaca.

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QUERERME

Quererme Desechar mis sandalias rotas deslizarme en la resbaladilla agitar el cielo con un elote y amar las orquídeas blancas en mis sienes.

LAVO LA NOCHE

Lavo la noche los miedos que me sepultan Abro mis pétalos y me encamino al sol Dios que me habita de gaviotas y borda de ríos mi rebozo.

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REVISO MIS SUEÑOS

Reviso mis sueños y encuentro rocas una mano, barras de hielo y un árbol de jacarandas Despierto, retiro las rocas desbarato el hielo y siembro el árbol en mi cabeza.

SEMBRAR MI ÁRBOL

Fumigar la plaga y construir mi nido sin alpiste ni familia Trepar las ramas y abrazar mi esencia con el fruto del follaje.

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YA NO DANZA EL COLIBRÍ EN LAS NUBES Ya no danza el colibrí en las nubes murió mi niña bajo la tormenta de cuerdas.

SE ATORARON TUS PASOS EN LA CHARCA Se atoraron tus pasos en la charca al otro lado del río donde las hienas se alimentan.

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UN TORNADO CAE SOBRE MI CASA Las ventanas se rompen los muros se doblan mi familia bajo los escombros Rescato mi radiografía Y en el centro del patio el árbol que sembró el tío Rosendo me salva.

TE ARRANQUÉ LA MÁSCARA Te arranqué la máscara y caíste al fango Ya puedes ir donde se congela la memoria y se olvida a los hijos.

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HOY NO ESCURRE MI LLANTO

Camino por el puente que cruza el r铆o de serpientes Hoy no escurre mi llanto llego a la estaci贸n del tren sin equipaje.

ESCARBO LA TUMBA DE MI MADRE

Escarbo la tumba de mi madre y busco su vientre, su lunar el abrazo que nunca me dio Y encuentro una mujer seca cenizas de un pasado unos remos y el alba. 59


UNA NIÑA LLORA EN LA CASA DE A LADO

Una niña llora en la casa de al lado su llanto se sumerge en mis costillas ¿Madre, en qué fallé? Un látigo azota su inocencia.

SE DESHOJA LA NIEBLA

Sus ramas caen por la cascada y dejan el azul profundo en la mirada de mi río.

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SE DESPORTILLA EL JARRÓN Se despostilla el jarrón Las jacarandas secas Ya no hay colchón de nubes ni casa con olor a cocina Ahí se queda el hogar mohoso los pantalones sin remendar Yo me voy a la pisca de mí.

EL SOL SE DESPRENDE EN PÉTALOS DE CHINAMPA

El sol de desprende en pétalos de chinampa Se derrama en mi cocina entre la calabaza y el queso Limpia los rincones de mi columna vertebral de mi alcoba y se asoma por la ventana de mis ojos.

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RESUCITO ENTRE LAS ROCAS

Resucito entre las rocas Me sumerjo en el mar de mis costillas nado entre arrecifes esquivo erizos, mantarayas y voy pariendo los días bajo el arcoíris.

ARRASTRA EL RÍO MIS TEMORES

Arrastra el río mis temores troncos que me anulan Y me desliso por el venero hacia la laguna del pescado blanco.

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ABRO LOS OJOS Y RECIBO EL OTOÑO

Abro los ojos y recibo el otoño en mi cabeza una gaviota de vuelos altos toca mis alas Abrazo a la mujer de piernas rocosas y mirada de horizonte.

ESCALO LA MONTAÑA DE OJOS PROFUNDOS

Escalo la montaña de ojos profundos lloro piedras, desaciertos y en la tala de matorrales diviso la soga.

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OLVIDASTE TU CANOA EN LA MITAD DEL OCÉANO

Olvidaste tu cama en mitad del océano Nadaste sin brújula y te convertiste en erizo sobre mi piel Hoy, atrapado en tu chinchorro te hundes.

ME PREGUNTO

Coqueteo con el botón de tu camisa y tu boca de penumbra Y me pregunto si serás el que comparta mi mesa el que deje los platos sucios los calcetines regados y me sazone de luna carmesí O sólo un pasajero.

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AL FIN TE EMBARCAS

Al fin te embarcas y en tu velero de arena llevas la indiferencia velas rotas y las redes en tu cabeza.

GIRA UN REGUILETE EN MI CABEZA

Gira un reguilete en mi cabeza hondea fantasmas derrite el hielo borda mi coraz贸n de gaviotas blancas y vuela hasta la orilla del mar a sumergirse en un c谩ntaro de sol.

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RECUPERO EL RUMBO Y MI SOMBRERO DE PAJA

Recupero el rumbo y mi sombrero de paja camino tras el cerro donde las luciérnagas enamoran la noche y los chapulines saltan la infancia Mis dolencias las curo con asientos de río Doña Amada zarandea la esperanza entre manglares que lloran epidemias Acá no hay Internet ni doctores sólo se pide a la diosa de la Sábila que nos empuje hacia el árbol.

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MI TÍO ANASTASIO Mi tío Anastasio me sirve la vida en hojas de malva Me enseña las verdades para enfrentar al cerro En su corral, la hormiga le canta a la noche Chencha, la mujer de mi tío agita el cielo con un elote y desparrama su vientre sobre el comal Mi tío Anastasio labra temporales hasta dejar el lomo embarrado en los surcos Y enamora a la tierra.

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ME BUSCO Y ME DIVISO EN EL RÍO

Me busco y me diviso en el río asoleo mi corazón y los tecolotes caen por el peñasco Camino entre la maleza y observo cómo la luna con su lengua plateada limpia la noche Vuelvo la mirada hacia mi bosque y me alimento de la manzana prohibida.

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SE DESHOJA LA VIDA

Se deshoja la vida cae el árbol que me vio nacer (en sus raíces mi historia) Llevo en la canasta su fruto al tío Rosendo y la sonrisa del río sabor a maíz

En otras tierras en un árbol frondozo seguiré esculpiendo el atardecer.

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AHORA SÍ TE VAS

Ahora sí te vas y en tus guisos me dejas el amor que nunca pude ver Escondiste tu ternura tus ganas en rabia Me embarraste de tu sal angustia, estiércol Tus víseras me daban asco Quería que murieras para renacer en canto llenarte de vidas pero no supe como y ahora que te vas Alcanzo a escuchar a la madre de manos estropeadas huesos devastados palabras manantial, despedida

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A la madre que me enseñó a escupir a la noche en sol rescatarme y defenderme hasta de ella misma.

ABORTO

Acaricio las paredes de mi vientre y converso con los hijos que no me atreví.

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NIÑAS ATRAPADAS EN CAZUELAS DE BARRO

Abro mis miedos y encuentro restos de pimienta clavos niñas atrapadas en cazuelas de barro una abuela inválida mi madre devastada y un padre ausente Tiro la despensa los platos rotos mi vida abollada y bebo un café de olla para digerir el bagazo.

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LUNAS DE SAL

Lunas de sal dividen nuestro rテュo y la corriente nos arrastra hacia la indiferencia.

ARRANCO SUEテ前S SECOS DE MI CABEZA

Arranco sueテアos secos de mi cabeza y me alimento con manzanas blancas Rescato a mi madre la sostengo y paseamos por el monte de la infancia.

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LA AMISTAD ES EL MISMO DIOS La amistad es el mismo Dios que me acompaña a la orilla del río y al monte de los leprosos.

GIRA EL SOL EN MIS SIENES

Gira el sol en mis sienes zurce mis manos en desacierto y me regala un cántaro de agua.

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SE EVAPORA EL AGUAMIEL

Se evapora el aguamiel Ni帽os lanzan piedras de sal.

HABITO EN EL BOSQUE DE MI SER

Habito en el bosque de mi ser d贸nde la nohe no me interrumpe y el alba en mis ojos ilumina mi vereda.

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UNA SIRENA LIMPIA MIS HERIDAS

Una sirena limpia mis heridas abre ventanas hacia el mar que me habita.

PARA CURAR A MIS PADRES

El sol se derrama en mis fracturas para sanar a mis padres.

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CONFECIONES DE SAL

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VOMITO EL AGUA BENDITA

El dedo que me impusieron en la pila del bautismo mat贸 mis ganas de salir al encuentro con la vida Sus cruces lanzas que bloquearon mi raz贸n creencias que me sacaron los ojos pecados fermentados en mi vagina Hoy escupo la ponzo帽a del clero rescato mi Dios.

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¡SE ABRA EL CIELO!

¡Se abra el cielo y lance a Dios de su universo de paja a que aprenda la doctrina del hombre que pisca!

LOS BARRANCOS DE LA IGLESIA

La guacamaya persigna el cielo con su ala de arcoíris y remienda la sotana pederasta los barrancos de la iglesia y la cúpula del clero.

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UN CIELO NEGRO

Un cielo negro se desprende de la hostia quema el burdel de vĂ­rgenes y la sotana pederasta para devolverle a Cristo su identidad.

CIRIO MIOPE

Un cirio miope conduce a los enanos por la brecha de cactus que anestesia y contaminan el alba con su ostia de pues.

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EL CAMPANARIO ESCUPE SACERDOTES

Desde la cúpula, el Cristo derrama su vergüenza su doctrina la inundan de mentiras pecados El campanario escupe sacerdotes que inventan vírgenes y santos.

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ASÍ TE SIENTO

Así te siento mía Con tus trenzas sin nudos senos libres cubiertos de mar tu cuello erguido abona la tierra con tu rebozo de frijol y tu Dios de pisca que no necesita de iglesias ni sabe de pecados Virgen del campo ¡Así te siento mía!

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CONDIMENTOS DE SAL

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I Cuando la semilla es hueca el surco se hunde.

II La monja Sor Hipócrita aborta los pecados de la sotana y su Dios alcahuete aplaude orgías.

III El sauce suelta sus ramas para que el hombre pode su muerte.

IV Me escondo en el miedo para esquivarme.

V El río pierde su cauce cuando la noche lo inunda.

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VI El roble crece cuando madura la esencia.

VII El hombre se derrumba cuando la soberbia se impone.

VIII El poder es el suicidio del ser.

IX Mi Dios se desmorona cuando me ignoro.

X El salitre es la leucemia del muro y del rencoroso.

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XI Me quito el luto para vestir el rebozo de la jacaranda.

XII Dios fue arrojado al infierno por confiar en el hombre.

XIII Las goteras cesan cuando limpio el tejado de la noche.

XIV La muerte encuentra su oficio en los campos minados del coraz贸n.

XV Me aferro a la muerte cuando despresio la vida.

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XVI Mis ojos se opacan cuando me dejo de mirar.

XVII Desecho tu ataĂşd para no enterrarme.

XVII Cuando el cuerpo abandona los quehaceres, vuelve la matriz.

XVIII El perro patea las ruinas de la mujer que se abandona.

XIX El ladrillo aplasta a la hormiga y a sus sueĂąos obreros.

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XX Con tu abandono me encontré

XXI Madurez, río de sal que bebo en pequeños sorbos para curtir la mirada.

XXII El hombre busca dioses en el universo, mientras siembra pólvora en la tierra.

XXIII Hijo, los tropiezos esculpen al hombre en campo abierto.

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XXIV Mujer de ojos luciérnaga siembras soles bajo la lluvia de cal.

XXV La guacamaya se columpia en el ciprés, ríe del hombre que carga su ataúd

XXVI Se sumerge la luna y alcanza los sueños que el hombre desecha.

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ÍNDICE

Prólogo

5

Selba de los Ángeles

7

Su mirada escucha vuelos imposibles

9

TIERRA DE SAL

Laguna madre

13

14

Mi padre sumergido en su isla

16

Salgamos de la casona rota

17

En el fogón del patio

19

Abrazando la infancia en el monte de las hormigas

20

Amiga raíz

21

El aullido de la sal

22

Sin derecho a una cama de hospital

23

Mi hermano el Cora

24

Tras el sueño verde

25

Siembran la hambruna

26

Nací en una cuna de nopal

27

Mi bandera embarrada con la muerte

28

Diosa del carbón

29

90


El pavorreal ventila la noche

30

Se desmorona la Guadalupana

31

La nube arroja sus pechos al campo

32

Se suicida mi bandera desde el peñasco

32

Borregos secos

33

Se quiebra el cántaro

34

Se estrella el águila sobre el árbol

34

DEPURANDO LA SAL

35

Limpio la polilla de mis sienes

36

Bullen los tecolotes en el tejado

36

Pisé la infancia

37

Me hubiera gustado que hubiera sido

38

Huiste cuando dormía la oruga

39

Fractura de mujer

39

Desdoblo a la mujer

40

Salgo de mí

41

Desmorono la casona

42

Abrazo tu lunar

43

Pierdo la brújula

43

Mentada de madre

44

91


¿En dónde estará la razón?

45

Tropiezo

45

Lágrimas de cal

46

Tu abrazo libera mi soledad añeja

46

Me cansé de aplaudir tu indiferencia

47

Tu indiferencia es abono

47

Te fuiste sin abrazos

48

Te busco en los arados del corazón

48

Para qué mi hijo crezca

49

En los ojos de la vida

49

El atardecer nos envuelve

50

La furia de mi padre

50

Que el viento las tire

51

La penumbra de tus labios derrite mi hielo

52

Me gustaría sazonarte con claveles rojos

53

Río de barro

54

Sonrío a la noche

54

Quererme

55

Lavo en la noche

55

Reviso mis sueños

56

Sembrar mi árbol

56

Ya no danza el colibrí en las nubes

57

92


Se atoraron tus pasos en la charca

57

Un tornado cae sobre mi casa

58

Te arranqué la máscara

58

Hoy no escurre mi llanto

59

Escarbo la tumba de mi madre

59

Una niña llora en la casa de a lado

60

Se deshoja la niebla

60

Se despostilla el jarrón

61

El sol se desprende en pétalos de chinampa

61

Resucito entre las rocas

62

Arrastra el río mis temores

62

Abro los ojos y recibo el otoño

63

Escalo la montaña de ojos profundos

63

Olvidaste tu cama en la mitad del océano

64

Me pregunto

64

Al fin te embarcas

65

Gira un reguilete en mi cabeza

65

Recupero el rumbo y mi sombrero

66

Mi tío Anastacio

67

Me busco y me diviso en el río

68

Se deshoja la vida

69

Ahora si te vas

70

93


Aborto

71

Niñas atrapadas en cazuelas de barro

72

Lunas de sal

73

Arranco sueños secos de mi cabeza

73

La amistad es el mismo dios

74

Gira el sol en mis sienes

74

Se evapora el aguamiel

75

Habito en el bosque de mi ser

75

Para sanar a mis padres

76

Una sirena cura mis heridas

77

CONFECIONES DE SAL

78

Vomito el agua bendita

79

¡Se abra el cielo!

80

Los barrancos de la iglesia

80

Un cielo negro

81

Cirio miope

81

El campanario escupe sacerdotes

82

Virgen del campo

83

CONDIMENTOS DE SAL

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Luz de sal ebook