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To Rococo Rot Broadcast

16 JULIO AGOSTO SEPTIEMBRE 2000

Release

David Holmes

DJ Food


P///DOCTOR MUSIC FESTIVAL


este número está dedicado a Dinamo (12.98-7.99)

Los cuatro grupos que alcanzaron la final del 2º Concurso de Maquetas Self-Exòtica Club, que se organizó para el Festival Freestyle 2000, fueron: 1=0, Rec-order, Freud Detreud y Efecto Rushmore. En este orden participaron en el concierto que tuvo lugar el 13 de mayo en la Plaça Vella de Terrassa (Barcelona) para determinar quien era el ganador del certamen, y el mismo fue 1=0. Detrás de este curioso nombre está Gerard Roma, ex miembro del grupo de post rock La Más Fina, que intenta aunar en su proyecto la música electrónica con las artes visuales. Como premio actuará en el Sónar 2000 (viernes 15 de junio, 13 h., en el escenario del Hall) y grabará (esperamos que en un futuro no muy lejano) un álbum para el sello barcelonés Cosmos. Gracias a los 54 participantes y hasta el año que viene.

06: viena 00 14: andrea parker 16: plone 18: sneakster 20: dj food 24: nightmares on wax 26: dj shadow 28: david holmes 31: pepe, komm nach deutschland 46: broadcast 50: daniel miller 52: marc almond 54: the gentle people 56: luke slater 58: demostore 60: hutts 62: talkin’ loud 66: cdteca 80: la vuelta al mundo en 80 sellos

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julio agosto septiembre 2000

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P///MAD HOUSE


P///MAD HOUSE


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T Dani Relats

F Archivo del autor


viena 00 conexiones y desconexiones "everything crash, dontcha hear the news flash" the upsetter

O. INTRO

viena

ULTRAVOX REVISITED Hace un tiempo, se me sugirió abrir este artículo con una cita del ‘Vienna’ de Ultravox. Parecía el escenario adecuado para empezar a escribir sobre esta ciudad. Todo lo que aquellos individuos de negro retrataban, pertenece al típico cliché de Viena: ciudad fría, niebla, hostilidad... 20 años después, la realidad parece ser bien diferente. Viena es una ciudad con muchos inmigrantes y una vida cultural y nocturna (¡sí, esa!) más que aceptable. Vaya, se ha alcanzado el cacareado status de ciudad cosmopolita, pero eso sí, con un estilo único. Pasen y vean. Individuos desquiciados que hacen conciertos con armas subsónicas del ejército austríaco y mandan a media audiencia al hospital. Emisoras estatales tomadas por rastafaris que programan durante horas ragga-dub. Lujosos ballrooms (o waltz-rooms) convertidos en templos disco-house. La comunidad turca organizando turkish pop nights después de sus oraciones en la mezquita del Danubio. Una enorme foto de Malcolm X en la más importante tienda de discos. Demasiados clubs para tan pocas noches. Pocos músicos para tanta producción. Y una escena musical que no duda en montar el pollo con un street parade si se les aprieta las tuercas (a ritmo de una semanal los últimos meses, por causas obvias). El boom vienés empezó en el 94 justamente con uno de esos desmadres callejeros, llamado Free Party. En aquella época, los raids policiales provocaron el cierre de muchos locales y la ciudad estaba muerta a las 10 de la noche, así que como protesta toda la escena salió a la calle y así se montó la primera fiesta. Varios clubs volvieron a abrir, hasta llegar a hoy. Según DJ DSL "Viena es un Dj paradise. En una misma noche puedes tener 10 buenos clubs para elegir. No está mal para una ciudad de 2 millones". Un fotógrafo de policías civiles asevera. "Piensa en un estilo concreto, como el reggae de los 60 o el techno pop alemán de los 80. Por muy especializado que sea, siempre encontrarás a un individuo que ponga discos de éste o cualquier estilo." El intercambio de ideas según Pulsinger es, sin embargo, frecuente. "Los proyectos coexisten en Viena. La gente intercambia discos. Eso no sucede en Londres. Imagínate a LTJ Bukem cambiando discos con alguien más. Es imposible". Sin embargo, el ocio en Viena no sólo está orientado a los clubs. Según un researcher about club culture, "Viena nada tiene que ver con Londres o NY. Los vieneses nos pasamos las tardes charlando en cafés. El tiempo libre es así más íntimo". Parece aburrido, además de caro (los precios del café son exhorbitantes), pero no se preocupen. Muchos cafés han adoptado líneas de Dj semanales, como es el caso del entrañable Blue Box (único lugar de la ciudad donde sirven los desayunos a las 16.00 h.) o el Rhiz, antiguo café convertido en templo de la experimentación electrónica, donde han pasado David Toop, Potuznik o Alois Huber. La producción discográfica está garantizada. Tan solo en Viena hay 20 ó 30 sellos, unos mayoritarios (G-Stone), otros minoritarios (adivina... Mego), unos dedicados al downtempo (Klein), otros al drum'n'bass (Trickdisk), unos de house (Grow!) y otros de experimentación descarnada (Subetage/Craft). Sean, amados lectores, bienvenidos a este drive-by por la realidad vienesa en 7 dosis (una diaria) o de un tirón. Como ustedes prefieran. Once upon a drive-by...

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1. DUB CLUB PRINCIPIOS ACTIVOS

El recorrido empieza con las voces y los ecos del ‘champion sound dub’. Imagínate la siguiente situación: es lunes y estás perdido en las calles de la capital austríaca. Escojamos una bien grande (sin embargo sigues perdido): el Ring, por ejemplo, con todos esos edificios de inmensidad amenazadora. Sólo cuentas en ese momento con una copia del ‘Super Ape’ de Lee Perry (ése en el que sale King Kong en la portada) y un billete de metro. Caminas sinuosamente y todos los ecos y delays parecen venir de todos esos edificios colosales. La ciudad se comporta como una gigantesca ‘echo chamber’. Buscando una atmósfera más amigable cojes el ‘U-Bahn’ (metro) y pronto te quedas aletargado hasta que una voz te avisa que estás en la última parada. Sales y escuchas a lo lejos la misma música que sonaba en tu walkman. Prueba superada. Estás en el Dub Club. Feel at home. La historia empezó en en 95. Gümix pinchaba en el club Roxy y DJ Sweet Susie en el café Sweet del Flex. Ambos tenían un excelente gusto musical, basado en el reggae y el dub, así que unieron esfuerzos (con la colaboración del carismático MC Sugar B) y convirtieron el Flex cada lunes en su cuartel de operaciones. En tan problemático día hicieron posible llenazos absolutos gracias a que cocinaban el dub a diferentes BPMs (es decir, noches de downtempo y también de drum'n'bass). Sweetsu, mujer digital, al habla. "El dub es para nosotros la ‘música entre músicas’. Éste es un concepto muy abierto para este estilo. Tratamos siempre de combinar analógico y digital". El Dub Club ha tenido como guests a masters de este estilo como Adrian Sherwood o Mad Professor, a inclasificables como Up, Bustle And Out, a ruidosos como Pan Sonic, a rappers como Absolut Beginner o a celebridades locales como Electric Indigo o los mismísimos K & D. "Algunos de nuestros invitados son simplemente amigos, otros son gente que queremos que toquen en nuestro club." Otras actividades del Dub Club son la organización anual del único ‘camping dub’ del mundo, un programa de radio con DJ Makossa y Sugar B, un sound system móvil preparado para cualquier eventualidad (en uno de los últimos ‘street parades’ DJ Sweetsu nos dio un ejemplo de excelente gusto pinchando el ‘Shakara’ de Fela Kuti, ¡el Afro Beat Power toma Viena!) y un sello con un recopilatorio en ciernes. "Y también el primer disco de Sugar B, ‘I And I Project’, una extrañísima mezcla entre dub y otros estilos, como música arábiga". ¡Ah! No olvidemos el hit underground de este último, ‘I Never Eat White Meat Yet’ (Swound Park Products). Humor negro y carne blanca. La combinación perfecta. Dub Club. Activistas con principios. Principios activos.

2. SABOTAGE COMMUNICATIONS FILE UNDER: MUSICAL MADNESS

Trece, martes. Revisa tu archivo musical. ¿Qué tienen en común Public Enemy, Meat Beat Manifesto y Lenny Dee? Quita a su música toneladas de breaks, samples y demás ruidos, y seguramente obtendrás el sonido más enervante que conozcas: el de una sirena. Voz en off. "El sonido de una sirena rechaza toda forma de musicalidad y ataca directo a los nervios". Reúne ahora a una bienestante familia austríaca y ponlos a comer. Haz sonar ahora una sirena delante de su casa (preferiblemente de Norco Alarms, el equivalente sirena a Fender en guitarras). Escuchemos otra vez la voz en off. "Este sonido traslada a un colectivo a un estado de inquietud, pues interpreta al mismo tiempo al atacante y al objetivo y durante prolongada exposición es sufrido como una catástrofe acústica". Repite esta situación simultáneamente en 7.500 lugares en el país. Que no cunda la histeria. Se trata de la última gamberrada de Sabotage Communications. No suspiren aliviados, pues seguramente habrá más y mejores. El trabajo de Sabotage se trata en el gamberrismo más provocativo: darle la vuelta a la realidad sónica y observar con asombro los efectos. Sabotage empezó como publicación editorial en el 92 y fue idea de la mente enferma de Robert Jelinek. 2 años más tarde, Sabotage apareció también como label y como colectivo de terrorismo sonoro. Las provocaciones de Sabotage siempre han tenido eco en la prensa por su originalidad y transgresión. En Graz, separaron a público (de arte y ensayo) y artistas con una valla electrificada para ganado. En Ars Electronica 96 hicieron un showcase de armas subsónicas (frecuencias inferiores a 10 MHz) y más de la mitad de la audiencia sufrió vómitos y mareos. La primera presentación de un disco de Sabotage se realizó en una lavandería. En su tour austríaco quemaron 60 vinilos. Su colonia, que antes olía a dólares, ahora huele a euros y se llama Eu De Toilette. ¿Quién da más?. Musicalmente, Sabotage Recordings ha sido un sello más fiable y sibarita que otros labels experimentales como Mego. Tenemos, por ejemplo, el recopilatorio ‘Electro Juice’, con tipos muy respetables de Detroit (Ectomorph, Le Car), o los maxis de Gerhard Deluxxe o Pulsinger. Actualmente, Sabotage Recordings ha pasado a ser Subetage y Craft Records, y cuentan en sus filas con los hiphoperos Texta o los más downtempo Men At Arms. Pero sin duda, el carisma se lo lleva Alois Huber, considerado el Aphex Twin de la electrónica austríaca. Sus desquiciadas mezclas de la música disco con el ambient y la música industrial (‘EP Weekender’, 1999) hacen el sueño húmedo de Marc Pinyol, y su perfil personal no es para nada desdeñable: de profesión socorrista, manager de un club de música latina en St. Pölten (pueblecillo al norte del país), de confesión budista e hijo de un asfaltador. Cuando se dedique a la política nadie le podrá igualar. ¿Haider? Un pusilánime. ¡Huber presidente!


viena 00 3. TOSCA UNA NOCHE EN LA ÓPERA

Miércoles, 23.00 h. Asistimos al showcase del nuevo disco de Tosca, ‘Suzuki’. Tosca son Rupert Huber y Richard Dorfmeister, y ‘Suzuki’ es Shungu Suzuki, el master de la filosofía zen. Más que una meditativa conversación cargada de ‘Buddah blessing’, la situación resulta similar a la del mítico camarote de los Hermanos Marx. Tosca, junto a su vocalista, responden a mis preguntas, cuando un paparazzi vienés ataviado con shorts y un chaleco de rombos irrumpe y se lanza ávidamente a hacer fotos con su cámara digital. El encargado del catering trae mientras tanto los canapés, y es entonces cuando un videoproductor estilo Mego hace acto de presencia para llevarse una cerveza del refrigerador, y en medio del caos, dos fans se introducen, completando estos escasos diez metros cuadrados de camerino. No es esa precisamente la atmósfera cristalina y melancólica presente en su nuevo disco. Huber al habla. "‘Suzuki’ trata más los espacios musicales, es mucho más libre en este sentido. Estuve durante bastante tiempo desarrollando un método de composición para conjuntar diferentes líneas melódicas y rítmicas que no tuvieran nada que ver. Para ello hacen falta ritmos especiales, estilo 'one, two, three, two, two, three'. ¿Recuerdas eso en el primer álbum?" Se impone un flashback. Dorfmeister y Huber se conocieron en la escuela y en seguida comenzaron un proyecto musical. "Se llamaba Delhi 9, y era una locura, con cintas de música hindú reverberadas y poesía". No coincidieron más. Huber se dedicó a su rollo más experimental y Dorfmeister formó el popular dúo de Djs con Peter Kruder y se dio a conocer en clubs, saunas y coffeeshops. No volvieron a entrar en contacto hasta el 93, cuando K & D crearon G-Stone. En el 94, Tosca ya existía. Un poco de etimología. G-Stone es la traducción ‘dope’ de GaborSteinerweg, una calle de Viena, y Tosca es la famosa ópera de Puccini que samplearan para su conocido single ‘Chocolate Elvis’. ¿Sois fanáticos de Puccini? "Prefiero Elvis -ríe Dorfmeister-. En el tema sampleamos también a un impersonator negro de Elvis. Cuando fuimos a NY estaba repleto de estos tipos, pero éste era el más auténtico, ¡acompañando con el ritmo de su monedero!". ‘Opera’ salió en el 97, y el contenido era, en lo básico, similar a ‘Suzuki’: dub, funk, ambient mántrico, pero a diferencia del último, muchos samples. Atentos a ‘Buona Sarah’, con un sample del General Sanjurjo, el tristemente célebre hit de 1939 "Cautivo y desarmado el ejército rojo (...) la guerra ha terminado". Huber me lo aclara. "Se trataba de una emisión de radio de 24 horas en Budapest. Yo estaba allá haciendo un 'tuning', pero en realidad tomaba samples de todo lo que allí sonaba". Esta ‘sampling madness’ ha desaparecido en el nuevo disco. "Queríamos enriquecer los ritmos con bossa y rollo más brasileño. Hacerlo más sencillo, más apacible. Eso lo ves en 'Honey' o en 'Bass On The Boat'. Además, hemos sustituido el sampling por las voces". He aquí cuando interviene el tercer hombre del grupo. "Yo soy el 'additional sample singer'. Anteriormente tocaba la batería y solía cantar todo lo que tocaba. Era un grupo de hardcore punk de Berlín, luego hice cosas más experimentales y conocí a Huber... yo me encargo de hacer sonidos profundos, estilo respiración, y luego hay una cantante que hace las voces". La respiración, precisamente, es apenas practicable en esos diez metros cuadrados, y a pesar de ello sigo hablando con Dorfmeister sobre sus primeras sesiones en el Roxy (entrañable club con sabor a burdel añejo) y de gustos musicales -desde DJ Spinna hasta Global Communication- entre movimientos incesantes de personas, spliffs, cerveza y comida. Así puede ser ‘Una Noche En La Ópera’. Tosca. La ópera de bolsillo.

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4. DJ DSL

5. RADIODIFUSIÓN

Jueves. Nos situamos ahora en un club de los suburbios, donde una leyenda viviente del hip hop, DJ DSL va a gastar cera negra ardiente para una audiencia entregada al 100 %. Viena es una ciudad poco activa para el hip hop, aunque en la calle puedes encontrar a gente pintando graffittis y a crews de breakdancers (una, proveniente de Hungría, practicaba un tipo de 'hardcore break' sin ninguna protección y acababan sus exhibiciones sangrando). En cuanto a los MCs, la rap crew nº 1 se llama Texta, con un mensaje cada vez más duro y comprometido por las circunstancias políticas, Como disc-jockey, DSL es el mejor indiscutiblemente. La entrevista se realizó en la calle, en las inmediaciones de un bar de carretera, donde las sillas estaban atadas mediante cadenas. DSL se introduce de un salto, abre la cerveza (Gösser, se llama) y prueba sonido 'eins, zwei, drei, vier'. All in check. Nos cuenta su historia. "Ahora vivo en Hamburgo, pero casi siempre he vivido en Viena. Empecé a pinchar hace diez años, mi hermano se compró un Technics, y me pasaba el día poniendo discos. Luego vino el segundo Technics y, claro está, el scratch. Mi hermano me llevaba a fiestas donde pinchaba, pero al tercer tema ya vaciaba la pista". Tal acogida no le desanimó y fue atesorando vinilo y practicando. "Sobre todo Mark 45 The King. Él es el origen de un montón de rollos. También breaks de rare groove". Sus 'skills' y su buen gusto le hacen capaz de rehacer collages como ‘The Adventures Of Grandmaster Flash On The Wheels Of Steel’. Él solito y a su propio gusto. "No me gusta, por eso, abusar del scratch. Para eso ya hay muy buenos Djs, como los XEcutioners, que lo hacen muy bien". DSL ha grabado también un par de temas para el polémico sello Mego. ¿¿Cómo?? "Esos señores de Mego vinieron a una de mis sesiones y les gustó. Yo les propuse hacer un tema dedicado a Toni Polster, el jugador del Austria de Viena". Como todos los hiphoppers, sus referencias pasan por la cultura de barrio (su barrio es Erdberg) y, cómo no, el fútbol. Detalles freakies. "Cuando no hacía de Dj pasaba el tiempo con los fans de Toni Polster, de cuyo club era presidente. Llegamos a hacer una pancarta de 5 metros para animar a Austria y que se clasificara". En Erdberg se abrió, además, uno de los mejores clubs, el Space Jungle, donde empezó la movida hip hop. "Ahora al fin el hip hop en Alemania y Austria es grande y están saliendo MCs como Absolute Beginner. Eso es cool". Y en el hip hop centroeuropeo, DSL vuelve a tener 'props': una agenda muy apretada y nueva grabación para Subetage Records en el sampler 'Fried Kutz'. Sound of Erdberg rules again!.

Un viernes puede transcurrir tranquilamente conduciendo tu coche destartalado -que lucha por conservar su integridad mientras se mueve como una coctelera frenética- hacia una rave situada presumiblemente en un lugar bucólico a medio camino de la frontera con Eslovenia . Hay todavía un par de horas de viaje y te entretienes haciendo zapping en la radio. Escuchar la radio es hoy en día un comportamiento de riesgo; las radiofórmulas han ganado la partida a las emisoras independientes y programan a los ciudadanos con sus demenciales recetas de fast-food sónico. Escuchar la radio en un país como Austria no se aleja mucho de esa tónica, y bien lo puedes comprobar: además de las radiofórmulas, se puede escuchar música tradicional austríaca o la infame célebre música schlager (pop melódico alemán, austríaco y suizo de los 70). Imagen estereotípica: cantantes con greñas, smoking y resplandor de cristal de bohemia. Abstenerse. Una emisora te llama la atención. En el espacio de hora y media escuchas un showcase del nuevo Roland 106, un concierto de Cinematic Orchestra, una entrevista con Dilated Peoples, y en las noticias (Hans Wu al microfono) te enteras que Chuck D ha ido al congreso americano para discutir sobre la polémica MP3. Frenético. No hay duda. Estas escuchando FM4, una de las radios estatales con mas independencia de Europa. La influencia de una emisora como FM4 en el panorama musical ha sido enorme. Su agilidad en cuanto a programar musica electrónica ha sensibilizado a mucho público. Programas como el ‘Silly Solid Swond System’ de DJ Makossa junto a Sugar B, con su variada programacion jamaicana, hicieron sonar el dub antes que nadie en las calles vienesas, lo que fue importante para gente como Kruder & Dorfmeister o Sofa Surfers, que con este estilo esculpieron el sonido vienés. Este sound system presentó como artwork la emisora de radio mas pequeña del mundo, titulada 'Building A Cupboard'. Fue también relevante el programa de Pulsinger y Tunakan, con invitados semanales de lujo, incluso iniciativas como transmitir el programa que DJ Shadow hacía por diferentes ciudades de los States, previamente habiendo arrasado sus tiendas de discos. FM4: de Viena y del mundo. Expediente X: ¿que sucedió con Radio 3?

45 IS THE KING

NINJAS HERZIANOS

kruder & dorfmeister F udo titz


viena 00 6. PATRICK PULSINGER AMA A LA MÁQUINA

Los sábados, cuando la mayoría de las capitales culturales europeas pierden el pulso en cuanto a vida nocturna se refiere, Viena deslumbra con una oferta tan numerosa como diversificada. Así tenemos locales trendy-pintorescos como por ejemplo Meierei, justo en el centro del parque de la ciudad (zona por otro lado de dudosa reputación por la afluencia diurna de variopintos dealers), un lugar donde hace bien poco los chicos de Novophonic (Pez - T. Brown) dejaron al público austríaco asombrado por su buen hacer. Otros lugares legitiman el underground como el Rhiz, catedral de la experimentación electrónica donde los chicos de Mego asustan a profanos con su hermetismo. Los hay de gestión alternativa como el Flex (con el sistema más sofisticado de vídeo que he visto y sin embargo con ¡un desagüe en medio de la pista!), o de ambiente arty-cosmopolita como el Audioroom. Otros, como el Roxy, ofrecen un marcado ambiente vicioso y groovy con una agradecida fijación por lo negroide, y también los hay directamente canallas y decadentes como el Hustler. Entre tal amalgama de locales, no es difícil encontrar cada semana en las programaciones nombres conocidos como K & D, Jeremiah, Electric Indigo o Demon Flowers. O quien nos ocupa, Patrick Pulsinger, honrado Dj, músico y capo de Cheap Records. Cheap Records es un sello casi tan veterano como Disko B, y el concepto del label está impregnado de un sentido del humor tan canalla y sórdido como lo puede tener International Deejay Gigolos, pero a diferencia de los crápulas de Munich, Cheap nunca ha estado en la cuerda floja entre calidad y biznezz. "Cheap es un sello pequeño que lleva 6 años en marcha. Con cada referencia que sale a la calle intentamos editar alguna cosa nueva. Descatalogamos los discos a menudo y no dedicamos más que 15 copias de nuestros discos a la promoción." Es así como la primera referencia, ‘Oebles I’, y los visionarios Eps de IO (Pulsinger + Tunakan + Potuznik), titulados ‘Attack’, ‘Decay’ y ‘Sustain & Release’ - para neófitos, los cuatro parámetros que configuran una onda sonora - , son tan comentados como poco distribuídos (unas 300 copias cada uno). "Hemos cambiado de orientación tantas veces que no tiene sentido editar más copias, aunque seguro que sería una oportunidad comercial. Lo que hace interesante a Cheap es que hemos cambiado la orientación varias veces. Desde ‘straight techno’ hasta música experimental, cosas jazzy, incluso brasileñas. El único estilo que no hemos editado es drum'n'bass, por la saturación del mercado de estos sonidos". Cheap ha sido también la cuna de artistas que más tarde tendrían reconocimiento y éxito fuera del sello. Escuchad , si no, las primeras aberraciones de Mika Vainio o el omnipresente Potuznik (‘Florida Optical’, se llama), o incluso el CD de Robert Hood ‘Nightime World Vol. 1’. "Todos los artistas que han grabado en mi sello son amigos. Pinchamos juntos, y cuando grabamos algo seguimos toda la producción juntos, así que nadie se queda al margen. Por eso todos estos artistas siguen grabando con nosotros, como Gerhard (Potuznik) con su ‘Concorde +’." La producción musical de Pulsinger no conoce complejos ni fijaciones. Sus primeras grabaciones, como ‘Dogmatic Sequences’ (94) o ‘Epidemic’ (primera referencia de Sabotage, en el 95) avanzan el sonido Munich de hasta ahorita mismo. ‘Porno’ (Disko B, 95 ) es un clásico, un tema suyo ha servido para un anuncio de una operadora de telefonía móvil austríaca (¿en qué mercado estarían pensando los publicistas?). Otra grabación para Sabotage, con los Private Lightning Six, lo avanza en el electro-jazz y la música brasileña, y su magnífico proyecto ‘Sluts'N'Strings & 909’, referencia más vendida de Cheap, le coloca en la pista del p-funk más calenturiento. "Ahora es un buen momento para la música, como en el 92-93. Resulta inte-

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resante que mucha gente de procedencias diversas - jazz, techno - trabajen juntos. Aquella época fue muy buena, pero tiene que haber un progreso. Procuro progresar en mis discos sin preocuparme si la gente está preparada o no. Cuando editamos un disco vendemos un número X de copias, pero al cabo de un año las ventas aumentan mucho, porque a la gente le cuesta asimilar los cambios". Respecto a ‘Sluts’ le pregunto sobre la explicitísima introducción en spanish de ‘Puta’, con alusiones a la 'clica' de la protagonista. "Un amigo mío, que estuvo viviendo en Argentina, lo sacó de la radio. Mientras hacíamos la canción, lo escuchamos y nos pareció muy divertido, sin saber lo que quería decir. Luego nos lo explicó, pero lo dejamos como estaba." Con todas estas referencias - bitches incluídas - uno no se hace la idea de cuáles son sus verdaderas influencias. Sorprende. "Me encanta todo tipo de música. Nunca escucho lo que llevo en mi maleta. Esos discos los escucho mientras pincho, ¡sino me aburro! Escucho mucho jazz - no soy ningún entendido - pero me gustan los primeros 70 y escucho rock alternativo, incluso country music." ¿Quéee? "Sí, hay un country brillante. Un poco psicodélico y tal..." ¿Conseguiría remezclar algún tema de los Byrds? "Bueno, ahora estoy trabajando en hacer una 'deconstruction' de un ballet de Tchaikovsky, así que... " Sorpresas te da la vida. Pulsinger, el autor de ‘Porno’, un músico cultivado con afinidades por el country y la música clásica. La conversación sigue con el inevitable tema Haider. "Si Haider se convierte en canciller, me voy del país. No pienso pagar ni un solo schilling por un gobierno así. También marcharé si las cosas empeoran a nivel cultural o político." También la entrañable Polizei austríaca es blanco de nuestros puntos de vista. "Es mucho peor la francesa. En Viena fumábamos con pipas de agua en nuestras sesiones y nadie decía nada, mientras que en Francia les entra pánico si nos ven fumar ganja en un club." Para acabar, y como en toda conversación adulta que se precie - es lamentable, ya somos adultos - hablamos del futuro. "Tenemos muchas cosas preparadas, pero todavía no las editamos, falta dinero para todo. Hay un bajista japonés que sorprenderá, y yo voy a sacar un disco, con el proyecto Love The Machines. También voy a proponer a un humorista alemán que hacía películas muy malas, pero excelente música jazz, que grabe con nosotros. Sería la bomba tío, es buenísimo." Cheap: future speaking (and laughing) to you.

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7. GERHARD POTUZNIK UNO DE LOS NUESTROS

Una imagen dominical para finalizar este bizarro recorrido por las calles vienesas. Un final catártico en el que el protagonista acaba siendo engullido por la ciudad para formar parte de sus entrañas, mientras todo gira a su alrededor en gráciles movimientos semicirculares. La escena, a gusto propio. Puede suceder en lo alto de la noria del Prater, en un instante de vértigo o en cualquier calle de los alrededores, con el protagonista víctima de una resaca gloriosa. La música corre a cargo de Gerhard Potuznik, el creador de ruidos del Prater, y el tema elegido podría ser ‘Sonntag Nachmitag’ (domingo al mediodía) que describe todo este abanico de situaciones. Ruido, luces, vértigo y melodía. Elija su propia aventura. Vértigo es quizá la primera impresión del que se aproxime a la aventurosa discografía de este geniecillo vienés. En lo creativo, Potuznik da al traste con muchas teorías de la evolución musical. Cinco años le han bastado para subir y bajar a su antojo por aquellos complicados arbolitos estilísticos que alineaban a la crítica musical con disciplinas como la arquitectura y el dibujo lineal (un big shoutout a la Rdl crew y su equipo de delineantes). Como por pura diversión. De la electrónica dura y automovilística en ‘Amore Motore... Autobahn’ (Mego, 96) al vacile electro de sacudida inmediata de GD Luxxe en ‘The 20th. Door’ (Interdimensional Transmissions, 99). De la opereta digital de ‘Concorde +’ (Cheap, 99) al pop desquiciado postteen de los discos de Die Mäuse. Emparentado con New Order y Captain Beefheart, con Melvins y Juan Atkins, con Gong y Bauhaus. ¿Impresionados? Echad entonces un vistazo a sus últimas participaciones en el disco de Shinto (japoneses ultra-rayados de Disko B) o el LP de las euro-trash grrrls Chicks On Speed. La velocidad ya no es un problema. Sin embargo, mas allá de dotar a su música de profundidad conceptual, es decir aburrimiento, prefiere rehuír la seriedad y es así como sus discos están cargados de referencias freaky. Títulos de temas como ‘E-mail Ensangrentado’ o ‘El Hombre Que Nunca Quiso Lavar Los Platos’, o álbumes conceptuales dedicados a la gastronomía (Divinitees Irritees, a los fogones con Hans Platzgumer) o a exploradores noruegos como Roald Amundsen o Yngwie J. Malmsteen (Cube & Sphere, proyecto drum'n'bass con Platzgumer), dicen mucho a su favor. Y a nadie se le rasgan las vestiduras cuando utiliza el nombre de Günther Strack, el actor mas freak del cine alemán, un tipo monstruosamente obeso que acostumbraba a hacer papeles de conserje en las películas, para titular uno de sus LPs. Hay que tener buen gusto. Es precisamente este LP, ‘Teen Riot Günther Strackture’, en el que Potuznik hace una incursion al pop más enloquecido, con unas letras que merecen ser conocidas por su marcado freakismo. He aquí una muestra, sirvan como epílogo: Pertenecer a la Generación X / es un trabajo sucio / que sin embargo se debe hacer / Garfield y yo / lo hacemos juntos / y no nos quejamos / Ser parte de una sociedad retro / es el solo de batería / de esa canción llamada vida (‘Der Brümmbar’) Ella baila como Sherlock Holmes / con una lupa en su mano / porque yo soy tan pequeño, yeah / y estoy lleno de huellas dactilares / Ella colecciona esas huellas dactilares / y con ellas hace pequeños discos / con los que baila / Ella baila kung-fu / Ella baila como Sherlock Holmes (‘Sie Tanzt Wie Sherlock Holmes’) Cómprame un helado / el aire es horriblemente caliente / No quiero un hueso de sopa / que duele al tragar / y no pises / mi cara de gamuza azul (‘Bitte Kauf Mir Ein Eis’) Soy yo el del espejo / o es simplemente una configuración periodica repetitiva? / Una vez muerto / muerto para siempre (‘Einmal Tot, Immer Tot’)

DESCONEXIONES He aquí los links más bizarros de la electrónica vienesa con el mundo interior / exterior, o con otros mundos que no están en éste. Sirvan como anexo freaky, si no fuera suficiente. CHICKS ON SPEED La colaboración de Potuznik, Christopher Just y Pulsinger produciendo al combo femenino más cafre /inteligente de los últimos años ha tenido su contrapartida en el grafismo de varios LPs, como ‘Amore Motore’ o ‘Concorde +’ de Potuznik o ‘The Magic Sound of Fenn O'Berg’ (uno de los últimos Mego, bastante salvable por cierto). Pura guarrería gráfica de la mano de tan punkoides féminas. Tiemblen los sucker designers. POLLOS Uno de los happennings más hooliganescos de los chicos de Sabotage: varios cientos de aves de corral fueron transportadas en un camión durante uno de los desfiles de protesta contra la comercialización de la segunda edición de la ‘Free Party’. Acompañada del sonido secuenciado de una de estas aves, la unidad gallinácea causó sensación entre los bienpensantes ciudadanos vieneses. STRAUSS Bajo el título de ‘Vienna. The Remixes’, y editado por Universal, salió hace unos meses un LP de remezclas del compositor vienés. Lo más destacado: Christopher Just y su infernal remezcla de ‘Voces De Primavera’, Jeremiah y el remake house de ‘Pizzicatto Polka’ y Pulsinger y Tunakam con un irreconocible y ruidista ‘Danubio Azul’. No es el primero ni el último experimento con Strauss. Recordemos, sino, el fabuloso remix del norteamericano Christian Marclay, que es pura elegancia en la hora del caos. TEMPO La escena vienesa también ha tenido su película oficial: ‘Tempo’ del director Stefan Ruzowitzky, especialista en filmes de bajo presupuesto e ideas freakies, como los remakes de las legendarias ‘Alpensaga’. En ‘Tempo’, un repartidor circula por Viena a toda velocidad con su bicicleta, se ve involucrado en círculos de neonazis -cuyos crímenes son consentidos por la policía -y dealers de heroína, y al final es salvado por su amor a la música. ¿Qué música? Inevitablemente, la de Pulsinger y Potuznik, en una banda sonora a 180 BPMs.


viena 00 deroso ‘Black Voices’, en Viena viene por cortesía de Sly & Mo. Sylvester Burns y Mörth en un producto de ragga-dub tecnificado y drum'n'bass-izado sencillamente genial.

RECOMENDABLES TOSCA OPERA G-STONE, 97

Empezamos. Sabor a chocolate amargo, ambiente de tarde lluviosa y humo canabiáceo de intensidad cegadora. Downtempo en su más pura expresión. Interludios exquisitos y clásicos locales y universales como 'Chocolate Elvis' y 'Fuck Dub Part 1+2' o ambient letal como 'Ambient Emely'. Grandes momentos. Absoluto buen rollo.

TAMBIÉN RECOMENDABLES GERHARD POTUZNIK CONCORDE

VV. AA. THE ECLECTIC SOUND OF VIENNA I & II

SLUTS'N'STRINGS & 909 CARRERA CHEAP, 98

CHEAP, 99

... O como Pulsinger y Tunakan queman neumáticos con el funk más guarro. Historias de putas, coches rápidos y viajes en el tiempo a una época en la que todavía se podía ser más macarra. Incluso con temas en directo, como la negroide 'Crunchy Custom'. Profesional como ningún gigoló podrá ser...

FENNESZ/O’ROURKE/REHBERG

SPRAY RECORDS, 97-98

THE MAGIC SOUND OF FENN O’BERG MEGO, 99 VV. AA. GROW! FOR IT VOLS. 1/2 GROW!, 97/99 SUGAR B I & I PROJECT DUB CLUB, 00

Si alguna vez vas a Viena, procura volver con un buen recuerdo: obvia las bolas de chocolate de Mozart, eventuales armas arrojadizas en tu contra, y regala estos magníficos recopilatorios, compilados por DJ Makossa, con un sonido dub-funk-blaxplotation a cargo de Peace Orchestra, Curd Duca (Mille Plateaux), Aphrodelics o Sofa Surfers. Observa la portada: Phantomas, Kaiser Franz-Joseph, Pam Grier y Johann Strauss. Todo un detalle.

THE LAST DISCO SUPERSTARS

TOXIC LOUNGE

STARBOOGIE GROW!, 99

LOW NOON

Pon a individuos relacionados con la escena electrónica experimental de Viena a revisar los 70 más horteras. Ahí los tienes: discohouse con quiebros y loops nada previsibles y el espíritu intelectual-juguetón de la Y.M.O. Disco Dancin' Pleasure.

KLEIN, 99 PEACE ORCHESTRA PEACE ORCHESTRA G-STONE, 99

MÄUSE TEEN RIOT GÜNTHER STRACKTURE MORBID, 96

La monda. Gerhard Potuznik y Tex Rubinowitz combinan letras desquiciadas con sonidos jazzy, techno-pop, psycho-blues, funk y krautrock, todo en clave muy freak y conformando un álbum legendario.

GERHARD POTUZNIK AMORE MOTORE (... AUTOBAHN) MEGO, 96

El automóvil, icono de la cultura germánica. Potuznik compone su banda sonora. Desde la Fórmula 1 hasta el aspirador del auto, pasando por las líneas blancas de la carretera o incluso los autos de choque, todo musicado con una épica distorsionada y percutiva. On the road.

VV. AA. FRIED KUTZ SUBETAGE, 00

Hip hop futurista e instrumental de Viena. Giradisquismo, bases muy cuidadas y una selección excelente: el comeback de DJ DSL, los Texta, y otros como Waxolutionists, Urbs & Chaos o Distorted Mindz. Kutz got props!

SOFA SURFERS CARGO KLEIN RECORDS, 99

Ninguna amabilidad con el dub. Sofa Surfers, francotiradores esperando a su víctima agazapados en la azotea. Objetivo milimétrico y banda sonora perfecta: lo-fi hardcoredub, maldiciones rasta, jazz asesino o dub hipnótico. Lo dicho, sin piedad.

K & D THE K & D SESSIONS STUDIO K7, 98

Dubby Mellow Sounds a cargo de la pareja mixológica del momento. O como hacer que el dub se estire y se encoja y como una amalgama tome forma de drum'n'bass, funk o bossanova. Muy bonito, poco comercial y selección impecable: Justin Warfield, Aphrodelics, Depeche Mode y muchos otros. A must, que dicen por ahí.

SLY & MO JOINT VENTURE UPTIGHT, 98

Tropic meets cold Europe. Gargantas negras buscan electrónica europea. Lo hizo Tikiman en Berlín con su fantasmal ‘Showcase’, y también Tony Allen en París con su todopo-

viena

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SHOUTOUTS

Stefan A. por todas las conexiones, Sugar B por su estilo telefónico, Jimmy G. por la mejor remezcla de Strauss, Roger R. por su más que activa colaboración, Luciano, por su teclado español. viena

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flirteando con el desastre andrea parker

La música que encierra ‘Kiss My Arp’ (Mo’Wax -Caroline España, 99) es oscura y sentimental y magnética, la voz vaporosa adaptándose a hechuras de electro y densa abstracción. El tiempo se bloquea, la luz da paso a la noche, el ruido al silencio y a una zozobra en los oídos, el frío a un frío reconfortante.

T Juan Manuel Freire

F Archivo Self

Sonidos de arropo Observadas con los ojos cerrados, con el presente cerrado, las penumbras de Andrea Parker parecen trazar túneles hacia el fin de la noche, de cualquier noche truncada o cobarde; la visión que provoca es de algo pretérito, del sentimiento que se aleja y de algún semáforo en rojo. Como las mejores nanas de Ivo Watts-Russell o Depeche Mode, su pretensión de aunar misterio y romanticismo deriva en un revuelo de dolor y placer iguales. Los primeros que supieron apreciarlo fueron Ian Tregoning y Alex Knight, quienes emplearon a esta antigua enfermera, vigilante y peluquera en Fat Cat, legendaria tienda de discos y germen de un sello que hará leyenda. Junto a ellos grabó Andrea como Inky Blacknuss, y ya con David Morley (productor de R&S) editaría bajo el alias de Two Sandwiches Short Of A Lunchbox. En cualquier caso, fueron sus singles en solitario para Mo’Wax, los muy célebres ‘The Rocking Chair’ y ‘Melodious Thunk’ (éste célebre, sobre todo, por su capacidad para reventar los sub-wooffers de los altavoces), y su espléndido volumen para la serie ‘DJ Kicks’, los prólogos que crearon una verdadera expectación. Una chica que pincha Desde que un periodista británico decidiera tergiversar sus declaraciones, el amor platónico de media clubland acude a cada entrevista con un armamento de crueles silencios, trabalenguas y risotadas a destiempo. Cuando me referí al retraso del álbum, Andrea masculló entre dientes: "Es cierto que la mayoría del material tiene tres años de antigüedad, pero el retraso no tiene nada que ver conmigo. Quizá debieras preguntar a los tipos de Universal". Y quizá tu sonido haya cambiado en algo durante este tiempo, ¿puede ser? "La verdad es que no, todavía hago lo mismo de siempre. Toqueteo sintetizadores analógicos, mesas de mezclas, añado efectos". Entre ellos, filos de cuchillo acariciándose unos a otros, crujidos de patata frita, el vaivén de una mecedora y... el sonido de unos neumáticos pasando por encima de los ojos de un gato. "Colecciono discos de efectos de sonido de la BBC, en la actualidad tengo alrededor de tres mil. Son realmente buenos". ¿Alguna otra

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mo’ wax

filia a considerar? "Por lo general, me gustan las cosas de tíos. La ropa de deporte, los discos de Tommy Boy o, claro, de mi amada 4AD...". Esto acabará en lágrimas. De pronto reconocí a la Andrea que aparece en las fotografías, como si hablar de 4AD hubiese aflojado su capacidad para desdibujar el estereotipo. "Existe la idea general de que la música electrónica no habla de las emociones, pero es que lo hace desde una perspectiva nada convencional". Imagino que entonces tomó asiento, empezó a fumar y se asomó a la ventana. "Al principio no me sentía cómoda cantando, creo que no canto nada bien". Está a solas sobre un hilo de luz, sintiéndose ella misma, reencontrándose. "Mis letras nacen por diferentes motivos, puede que por una experiencia personal, a veces por el sonido de ciertas palabras...". Y todas hablan de la necesidad de escapar, explorar los escondites, marcharse y no ir a ningún lugar. "Porque lo digas tú". Y Andrea apaga la colilla duramente contra el cenicero. El silencio, otra vez, igual que minutos antes. Como en una primera cita de perfecto fracaso, pasan quince minutos de tontería, se tiene noticia del final y, en verdad, la idea de una segunda convocatoria no encuentra camino. "Mira,... me encantan los violines y todo eso, pero no soy una persona triste ni seria. Sólo soy torpe. En Mo’Wax me llaman Andrea, El Desastre Andante. Suelo estropear los coches, cargarme cosas, tirar jarrones y tropezar". Ya tenemos algo en común, ¿semáforo en ámbar? andrea parker


P///SATÉLITE K///TRES TRISTE TIGRES


un ruido maravilloso plone Los ingleses lo llaman "your all time favs", tus canciones favoritas de todos los tiempos. Y ‘Plaything’, el testimonio de Plone en el recopilatorio de Warp ‘We Are Reasonable People’ (1998), es una de las mías. Incluso después de haber hablado con ellos.

T Roger Roca

F Archivo Self

La discográfica Warp quiso celebrar el lanzamiento de cien singles con un recopilatorio de temas inéditos de firmas conocidas y talentos por descubrir. Y entre los ritmos demoníacos de Richard D. James y Squarepusher, la arritmia de Autechre, la furia de Mira Calix y las payasadas de Jimi Tenor, había un oasis de delicioso sentido común. Plone, unos auténticos desconocidos, dejaban con el culo al aire a las estrellas de la casa con ‘Plaything’, donde se daban de la mano baterías, tubas y teclados con voces de niños pequeños en una pre-

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warp

ciosa serenata imposible de imaginar. Una especie de gran puzzle que no entendía de tiempo ni lugar y en el que las piezas más dispares encajaban sin roces ni apretones, todo armonizado en formato de canción pop. Inaudito, pero ahí estaban esos 3 minutos. Lo siguiente fue correr a buscar en el diccionario. Sorpresa: en inglés, Plone no significa nada. Acto seguido, la llamada de rigor a la discográfica: ¿quiénes son estos tíos? La respuesta llega a los pocos meses en forma de maxi -’Plock’ (Warp 1999)- y después como álbum, que aunque carece de la magia de su primer esbozo para Warp, es uno de los más destacables de la temporada. ‘For Beginner Piano’ (Warp 1999) es el primer disco largo de un trío de Birmingham -Inglaterra- que ha pasado cerca de seis años depurando un sonido que sublima lo que tan bien utilizan Boards Of Canada o Aphex Twin. Entre blips y bleeps, Plone dibujan un fresco instrumental naïf y autoindulgente, al otro extremo de lo que acostumbra a sonar en los discos made in Birmingham, cuna de heavys. "¿Autoindulgentes? Supongo que sí, porque nuestra única pretensión es hacer música que nos gustaría escuchar". Quien supone es Mike Johnston, miembro junto a Mike ‘Billy’ Bainbridge y Mark Cancellara de un grupo que se estrenó en 7 pulgadas -’Press A Key’ / ‘Electronic Beauty Parlour’ (Wurlitzer Jukebox, 1997)- en una pequeña discográfica que también sirvió de trampolín a Low, Third Eye Foundation y Pram entre otros. Su llegada a Warp, en estos momentos en búsqueda de nombres que le den al sello una identidad más heterogénea, les permite hacerse un hueco en el abarrotado escaparate de la música electrónica gracias al marchamo de calidad de una discográfica que cuenta con Autechre y Richard D. James entre sus artistas. Y tras tantos años de trabajo el triunfo de Plone es merecido y casi completo, porque aunque algunos les acusan de tibios, la mayoría de críticas elogian la elegancia, la bien fingida inocencia y el desdén de ‘For Beginner Piano’. "Con todo lo inofensiva que parece, nuestra música es más arriesgada que la que suena en los clubs". Mike se refiere a que sus canciones -’Marbles’, la más redonda- no las rigen los ritmos hipnóticos ni los estribillos de la música de baile, sino certeras melodías envueltas en atmósferas de algodón. Pero sin desmerecer sus incuestionables logros musicales, entre los que hay que destacar un instinto asesino para el pop y una perfecta síntesis entre lo orgánico y lo sintético, está claro que Plone quieren adjudicarse un tanto, el de la innovación y el riesgo, que no les corresponde: veinte años de ambient y diez de entronización de la electrónica de consumo casero en todas sus variantes -inteligente, abstracta, pop, intrascendente-, más media década de eufórica veneración de lo retro han abonado el terreno para una propuesta como la suya. "Bueno -ahora Mike se hace el desentendido-, en el fondo todo eso da igual. Nosotros seguiremos haciendo la música que nos gusta". Y aquí no puedo estar mas de acuerdo con él: seguirán haciendo la música que me gusta.plone


P///DISCORDER


hoy no me puedo levantar sneakster La pena suele camuflarse con indiferencia, distancia y humor, quizá por temor a hacer el ridículo. Es un sentimiento que margina. No sirve de mucho exponer las circunstancias que lo precedieron y lo motivaron; el único remedio parece la medicina del santo; sonido de catedral y clausura; beatitud.

T Juan Manuel Freire

F Archivo Self

Virtuosos del no future. A ciertas personas las defines con sólo mirarlas. Ni siquiera es válido que intenten sonreír, y menos bromear, aun con la credibilidad que tal osadía pudiera ceder (el fracaso se impone). Las ves en el metro, la filmoteca, la sección de poesía de una gran superficie. Se sienten el extranjero. Su ámbito original es una habitación pequeña, sin espacio para fiestas, decorada por libros, discos y fotografías de estrellas que murieron como estatuas. Una vez adultos y enterrados los muertos, los ideales románticos se hacen más cercanos y, al tiempo, igual de imposibles: nada puede compensar el efecto

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bella union

de lo imaginario, porque desde críos nos alimentamos de una intensidad que, llanamente, no existe en la realidad. Y luego se cierran las ventanas. Desde que las guitarras cedieran popularidad al techno, el techno se pasara al ambient y el ambient se pusiera ñoño (antes se inspiraba en los aeropuertos, ahora en las despedidas que los colapsan), la costumbre de encerrarse en un cuarto oscuro ha dejado de ser la misma. El viejo siniestro cambió el hachís por las drogas sintéticas; su feliz parálisis se nutriría de odas a los elementos, la madre Tierra y el padre Sol, lo poético y lo sacro, en busca de salidas a lances como la colada, la veintena y la misantropía. Las nubes de sintetizador pueden servir de religión a un agnóstico, pero lo harán por tiempo limitado: ¿cómo estar en contacto con lo divino y no intentar poseerlo, conservarlo, retenerlo para siempre? Mark Clifford (Seefeel, Disjecta) estudia el drama: "Después de la explosión de las drogas que acompañó al acid house y todo el alcohol que acompañó al breakbeat, hemos llegado a un tiempo de bajón. Se retorna al énfasis en atmósferas y voces; creo que la electrónica actual es, más que nunca, una música de depresión, fatiga y aislamiento". Del revés. Junto a la desconocida Sophie Hinkley, el genio de Clifford ha conducido a sus últimas consecuencias el matrimonio entre voz y beat, mónada y chip: en el esotérico ‘Pseudo-Nouveau’ (99), los interiores están hechos de acero y aluminio, la piel del tacto más sensible. La unión germinó "hace tres años, cuando ella cantó sobre algunas líneas de bajo y descubrí la preciosa voz que tenía. Después de aquello, sólo hicimos canciones ocasionalmente, hasta que Robin Guthrie escuchó parte de nuestro material y nos preguntó si querríamos hacer un álbum para Bella Union". En una visión demasiado sumaria, diríamos que Sneakster son la enésima descendencia del modelo Portishead, pero rarezas como ‘Fireheart’ o ‘Stolen Letter’ desmienten la teoría a golpe de peligro. El reto convence, por inquietante y emocionante, porque a veces incita al sexo y otras a morirse de pena; una sola lÌnea de ‘Whileaway’, obertura del disco, parece condensar los veinte años de una soledad. "Las palabras son importantes en nuestra música, pero son Sophie y su voz quienes consiguen la belleza. Lo que digo sonará dulzón, pero esta chica canta desde el corazón". Se acepta la licencia poética. A pesar del riesgo, la relación de Sneakster con la historia de Clifford es algo difusa, incluso en su flanco menos accesible. "Es muy diferente de mis anteriores líneas, pero sigo siendo Mark Clifford. Intento no aburrirme. Sería sencillo adherirme a la misma fórmula y mantener feliz a todo el mundo, pero amo la música y es atractivo acercarse a otros estilos. Me mantiene despierto". Y los amados Seefeel, ¿duermen el sueño de los justos? "Aunque todo está en sus primeros pasos, hemos empezado a trabajar en nuevas canciones. ¿Alguna sugerencia?". Sea lo que sea, no lo estropeéis, te lo ruego: hay quien se escondería debajo de la cama.sneakster


P///VIRGIN


forma y fondo dj food 20

T Roger Roca

F Archivo Self

DJ Food han sido uno de los nombres más emblemáticos del sello Ninja Tune a lo largo de sus nueve años de historia, aunque paradójicamente sólo se estrenaron con disco largo, ‘Recipe For Disaster’, en 1995. Desde su primer trabajo, el primer disco de ritmos de la serie ‘Jazz Brakes’, su nombre y el término trip hop estuvieron irremisiblemente unidos. O eso parecía.

Con la publicación de su segundo LP propiamente dicho, ‘Kaleidoscope’, se desvían definitivamente del camino del anacronismo y la repetición y despliegan un mayor abanico de registros que les puede asegurar ese futuro que no tuvieron compañeros de viaje como Funki Porcini, 9 Lazy 9 o A.P.E. y hasta discográficas enteras como Dorado. Cuando quedan lejos los años en los que vendía todo lo que sonase a Ninja Tune, cuando ya a nadie le quita el sueño la auténtica composición de este combo misterioso -se les han atribuido todo tipo de alineaciones-, DJ Food toman la alternativa de la madurez: se deshacen de la pequeña leyenda de equívocos que han arrastrado durante años -¿DJ Food es una sola persona? ¿Hacen temas completos o sólo discos de ritmos y breaks? ¿Por qué cada vez que viene uno de ellos a pinchar es siempre distinto al de la ocasión anterior?y se presentan por fin, llana y sencillamente, como lo que quieren ser: un grupo con pasado de peso, un presente más que digno y un futuro más prometedor de lo que parecía. La historia de DJ Food nace de la mano de otro nombre de importancia capital para la música electrónica europea, el del dúo Coldcut. A finales de los ochenta, Matt Black y Jonathan More eran los indiscutibles importadores europeos del cut'n'paste y su EP ‘Say Kids, What Time Is It? (1989)’ supuso un paso decisivo hacia la consolidación del fenómeno de la sampledelia en la música popular, la apropiación de sonidos ajenos que había inaugurado dos años antes el ‘Pump Up The Volume’ de M/A/R/R/S. Su creciente éxito y popularidad, propiciados por producciones ajenas y remezclas -la más famosa la de ‘Paid In Full’, que tanto disgustó a sus autores Erick B. & Rakim- les permitió poner en marcha un sello propio, Ninja Tune, donde dar cabida a otros artistas además de sus propios proyectos. Cuando Bomb The Bass y S-Xpress habían redirigido la sampledelia hacia la música de listas de éxitos, Matt Black y Jonathan More reaparecieron tras un período de tres años de inactividad con un proyecto paralelo a

Coldcut en el que se dedicaban a prensar herramientas para DJs. Los discos ‘Jazz Brakes’ contenían, más que auténticas composiciones estructuradas convencionalmente, largos temas pensados para ser utilizados como un elemento más en las sesiones de DJ en los que primaban los desarrollos rítmicos de orientación jazz. El sorprendente interés que despertaron sus tres primeros ‘Jazz Brakes’ convirtió este proyecto paralelo en algo de tanta repercusión como Coldcut, y lo que al principio era sólo un término que describía con sentido del humor un experimento musical -"DJ Food" se puede traducir como "comida para DJs"- se convirtió en el nombre oficial de su proyecto paralelo. En 1994 se les unieron definitivamente dos nuevos miembros, Strictly Kev -Kevin Foakes- y Patrick Carpenter -PC-, cuyo alias ha conducido a las más extrañas confusiones. "Es cierto -dice Carpenter- que algunas personas al leer los créditos me han llegado a tomar por un ordenador en lugar de por un miembro del grupo". Tras su ingreso en DJ Food, Kev y PC se encargaron básicamente de pinchar en las apariciones públicas del grupo, de forma que los miembros originales pudiesen hacerlo bajo el nombre de Coldcut, su otro proyecto. Con los años, la presencia de Matt y Jonathan en DJ Food se fue diluyendo, hasta dejarlo por completo en manos de Kev y PC. "DJ Food es más un nombre, una idea, que un sonido. Aunque intentamos respetar el espíritu original del proyecto, ‘Kaleidoscope’ es el resultado de la forma en que Kevin y yo vemos la música -dice PC-. Me parece que a Matt y a Jonathan les ha gustado bastante". ‘Kaleidoscope’ es, como anuncia un título quizás demasiado obvio, un trabajo plural que mantiene la fijación por el jazz y los ritmos arrastrados del hip hop, pero que como ya apuntaba su predecesor ‘A Receipe For Disaster’, escapa de la estética eminentemente sampledélica de los ‘Jazz Brakes’ y les aleja del grupo de productores lastrados por un método de trabajo -el de la acumulación y combinación aleatoria y sin ton ni son de samples- que, cuando no se renueva, acaba por convertirse en el peor enemigo del resultado final. "En cada caso hemos trabajado de forma distinta. En el tema con Bundy K. Brown -miembro de Tortoise- trabajamos los ritmos cada uno por nuestra cuenta, él en Chicago y nosotros en Londres, y luego nos los mandó y los unimos. En otros casos, los temas salen de un riff de algún instrumento o de un sample antiguo", dice PC, que además de DJ es guitarrista y miembro de la Cinematic Orchestra. Este trabajo denota una mayor amplitud de miras en cuanto a composición se refiere, como ocurre también con los últimos discos de The Herbaliser o Animals On Wheels, ambos en Ninja Tune. Parece que los actuales DJ Food se han dado cuenta de que para mantenerse en la liga de los que tienen algo que decir había que ahorrarse -y ahorrarnos- los ejercicios de recreación insustanciales y deshacerse de una fórmula que se había convertido en lastre, o por lo menos sustituirla por otra que diese como resultado ideas más frescas. A juzgar por ‘Kaleidoscope’, parece que lo están logrando. dj food

DISCOGRAFÍA JAZZ BRAKES VOLUME 1 LP/CD (1990) JAZZ BRAKES VOLUME 2 LP/CD (1991) JAZZ BRAKES VOLUME 3 2LP/CD (1992)

JAZZ BRAKES VOLUME 4 2LP/CD (1993) PEACE PARTS 1 & 2 12" (1994) JAZZ BRAKES VOLUME 5 2LP/CD (1994) REFRIED FOOD PART 1 12" (1995) REFRIED FOOD PART 2 12" (1995) A DUB PLATE OF FOOD 2 X 10" (1995) RECIPE FOR DISASTER 2LP/CD (1995) REFRIED FOOD 3 x 2 x 12"/CD (1996) A DUB PLATE OF FOOD VOL. 2 2 X 10" (2000) KALEIDOSCOPE 2LP/CD (2000)


ninja tune

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P///NOVAK RECORDS


P///NOVAK RECORDS


Se esfumaron durante cerca de cuatro años habiendo removido el caldo del trip hop hasta acercarlo a su ebullición. El exilio no ha pasado en vano: con el hip hop esquinado y el dub como bandera, las burbujas afluyen de nuevo a la superficie y algunos de sus estallidos suenan casi centelleantes.

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T Héctor Castells

F Archivo Self


el dulce porvenir nightmares on wax

Y aunque la chispa haya cuarteado las arrugas de ese tiempo en la sombra, el caso es que la sombra es un lugar silencioso, proclive a entumecer y a atrofiar a quienes se refugian en ella. No ha sido el caso de Nightmares On Wax, a quienes el recogimiento parece haberles producido resultados de lo más terapéuticos: "Estoy bien, -aspira- estoy muy bien, sí -exhala- y se está bien aquí -sonríe-". Es la voz de George Evelyn, aka EASE (Experimental Sample Expert) y aka Nightmares On Wax, por supuesto, reputado masturbador de samplers y culpable confeso del viraje melódico que ha dado la banda. En realidad se trata de un viraje que no ha requerido más que un ligero movimiento de timón; apenas un quiebro, un golpe sutil para evitar ser engullidos por la redundancia. A eso se le llama talento y quizá por ello, a Evelyn le reluce la tranquilidad hasta en los ángulos de su cráneo rasurado. Su último disco, ‘Carboot Soul’ (Warp - Satélite K, 1999), se abre con un tema, ‘Les Nuits’, remezclado cuatro veces en un single sin desperdicio publicado simultáneamente con el LP (cuidadas partituras concebidas para ser interpretadas por una orquesta). "El sonido con el que trabajo es mucho más agradecido acompañado de una orquesta. En cualquier caso, tampoco compongo música con un destino preconcebido…" ¿Y por qué hablas entonces de destinos preconcebidos, si ni tan siquiera te los planteas?. ¿? Supongo que porque estoy hablando contigo y tú me has llevado a decirlo… -aspira y exhala; por unos segundos la humareda que levanta su desproporcionado cilindro humeante impide distinguir sus verbos y su rostro- Pero si te emperras en lo del destino, quizá fuera una playa. Sí, sí, definitivamente se trata de un disco para ser escuchado en un playa. ¿Una playa jamaicana, por ejemplo? Jamaicana -sonríe y exhala y sonríe y exhala y entremedio aspira, lógicamente- Sí, claro que jamaicana. Bien, informaré de que lo obvio de la imagen de una playita jamaicana se deduce claramente por los arranques guturales de un bajo y de unas percusiones de ascendencia reggae; y como no, por las evanescencias dub que fluyen ininterrumpidamente a lo largo de todo el disco. Al fin y al cabo el dub y el reggae son dos géneros que se han emparentado en casi todas las genealogías de la electrónica que hasta la fecha han difundido los medios especializados, así que serán hermanos o algo así. En ‘Carboot Soul’ el hip hop, palpable en los dos anteriores discos, (‘A Word Of Science: The First And Final Chapter’ y ‘Smoker’s Delight’), parece decaer en favor del dub. Y eso, aún cuando me han dicho que tú y De la Soul estáis colaborando en algo ¿no? Sí. Bien, ha salido así. Me he sentido cómodo incorporando ritmos de dub y de reggae al LP, lo que no significa que haya descartado seguir trabajando con herencias hip hoperas con NOW. De la Soul escucharon el ‘Smoker’s Delight’ y les encantó. Desde entonces hemos mantenido el contacto, y ahora hemos colaborado. Para mí ha sido una experiencia de la hostia; ellos eran mis ídolos. Mis raíces musicales están en el hip hop y creo que De La Soul son una de las mejores bandas existentes. ‘Smoker’s Delight’, el disco que embaucó a De La Soul, fecha de 1995. Anteriormente (1991) había visto la luz ‘A Word Of Science... ‘, disco que hizo babear a la crítica inglesa. Por aquel entonces, LFO eran los monarcas de Warp y la aparición de NOW en aquellas llanuras post ácidas les convirtió en uno de los grupos de referencia del bleep, nada menos. Lo curioso del caso es que ‘A Word Of Science...’ , aun siendo casi un emblema de la explosión del dance británico, es un disco de mayor calado hip hopero que ‘Smoker’s Delight’, en el que Evelyn ya escoró más sus composiciones hacia un trip hop de chill out. Claro que luego lo de las paradojas musicales es como lo de la grandeza del fútbol: el buen juego nunca es sinónimo de un marcador favorable. ¿O era lo de la carne en el asador? Quizá sí, quizá se pone toda

warp

la carne en el asador y al final se quema y no gana nadie y todo se va a la porra. Aunque tampoco parece ser el caso de Evelyn, que ahora acompaña sus aspiraciones de tragos de cerveza. Una conjunción de ingredientes (cerveza, canutos y fútbol), balsámica para toda conversación. Le da un sorbo a la cerveza y se le cae un poco de espuma en las pantorrillas. Sonríe. ¿Está fuertecilla la cerveza española, eh? Sí, en Inglaterra te la sirven en pintas y la cantidad es mayor. Aquí te bebes un vaso y notas algo diferente. Y si la mezclas con tequila, te bastará con menos de medio vaso. ¿Perdona? -me mira como si fuera un dinamitador de estómagos-. Sí hombre, con tequila -junto el dedo índice y el corazón y le hago señas- ¿No? No es una mezcla que suene muy bien. ¿Suena mejor entonces una mezcla Evelyn- Jimi Tenor?. Ahhhhh -lo pilla, junta índice y corazón- claro, lo dices por Jimi. Es un tipo genial, nos conocimos en una fiesta tequilera y soltamos las barrabasadas más antológicas que recuerde. La cosa funcionó y de ahí lo de ‘Easyjimi’. ‘Easyjimi’ es ni más ni menos que el título de una canción que puede disfrutarse escuchando ‘Carboot Soul’, en la que, una vez más, el finlandés de las gafas de pasta sigue descubriendo que tuvo una infancia extraña. ¿Y existe ese grado de camaradería entre todos los miembros del sello? No, no es lo habitual. Lo de Jimi Tenor fue algo especial. También me pregunto si hay que ser raro y pasarse demasiadas horas mirando al techo para ser músico. Es un mundo lleno de personajes a los que les gustan cosas un poco extravagantes, aunque yo no me siento muy incluido en esa definición. A mí me gusta ir al fútbol, disfrutar de una buena cerveza y no preocuparme cuando no debo.… Pareces vivir en esa frontera desconcertante que separa al hooligan del gentleman. Depende de donde esté puede ser más una cosa u otra, lo que está claro es que nunca me recogeréis en una playa de Ibiza durmiendo boca abajo. Sí, definitivamente las playas a las que remite el imaginario musical de Evelyn no son, precisamente, superficies hacinadas de hígados con hombre. Nos alejamos del eructo que se nos avecina. Hablemos de lo molón que es el downtempo, de los beats paralíticos como vacas y de la voz de placer de Sara Winton, que parece esculpida a imagen y semejanza de las hermanas del soul de antaño. "Sara es una vocalista extraordinaria; a mí me fascina el modo en que se mueve combinando registros que pueden ser más propios del trip hop, con aquellos en los que su voz es soul puro". Y así pasa ‘Carboot Soul’, rozando la profundidad melódica de Massive Attack, calentando bajos negros y acercándose, incluso, a un Marvin Gaye, según coinciden algunas plumas ilustres. Aunque George no parece estar muy de acuerdo: "Marvin Gaye era un puto genio; estoy cansado de que se me compare con él, álbumes como el ‘What’s Going On’ son completos como pocos, un disco que siempre te hace sentir bien y que se puede disfrutar en cualquier época y a cualquier hora. De modo que creo que la gente quizá se embala demasiado comparando". Siguen las comparaciones. Por ejemplo, ‘Les Nuits’ suena como a banda sonora, ¿no te parece? "Eso también se dice mucho y es algo que tampoco me he planteado; supongo que si tanto se dice será por algo", y exhala la enésima bocanada, como siempre, camuflada de sonrisa socarrona. Si se trata de comparar, y acogiéndonos a las cortinas de humo que han ido intercalando sus frases, debería decirse, tanto del disco como de George, que ambos saben a cigarrillo extrafino con boquilla. Y eso no es poco. En especial, cuando la mayoría de las canciones han sido concebidas con cilindros sin boquilla. Las señales de humo han alcanzado una altura considerable y eso bien vale un disco. nightmares on wax

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T Javier Blรกnquez

F Michael Sexton


¿hombre o mito? dj shadow Cualquier cosa que se diga a día de hoy sobre ‘Endtroducing... ‘ (Mo'Wax, 96), auténtico Corán de la abstracción aplicada al hip hop, ha de caer indefectiblemente en saco roto. Toda la tinta y la admirativa baba volcada sobre tamaña obra han dejado casi sin resquicios secretos a un disco que se presumía inagotable. Afortunadamente, DJ Shadow aún esconde esquinas (cuatro por lo menos) de las que extraer jugo creativo.

Capítulo I: Quannum. Los amigos de Josh. Los amigos de Josh Davis, alias Shadow, se las traen: Latyrx, eximio dúo de MCs que debutara allá por el 97 con uno de los más originales discos de hip hop de la década, ‘The Album’, y Blackalicious, otra pareja especializada en rap atlético y bases de goma; pura bizarrería. Savia nueva para un hip hop, el americano, que ha visto claro que no puede avanzar si no es reinterpretando su pasado. Y eso hace Quannum, lo mismo que en su momento hiciera Solesides. "Llevamos trabajando juntos desde el 92 -explica DJ Shadow-. Hasta enero del 98 nuestro colectivo se llamaba Solesides, pero ahora somos Quannum. Hemos cambiado el nombre porque hemos experimentado un cambio ideológico: queremos llegar a más gente, queremos llevar nuestro sello de otra manera, hemos pasado a otra distribuidora...". Lo que no ha cambiado es la calidad intrínseca de este no-grupo, avalada por casi trece discos, entre maxis y LPs, y plastificada para siempre en un volumen aglutinador llamado ‘Quannum Spectrum’ (Quannum-Mo'Wax, 99) en el que Shadow y sus homiez se entrecruzan en un laberinto de hip hop marciano que apunta muy, muy alto en la cotización discográfica anual. "Obviamente, la filosofía imperante en Quannum es diferente a la que practico en solitario. Lo que quiero en Quannum es divertirme un poco; ya sabes, me lo paso bien con mis amigos, cuando trabajamos nos reímos un montón y nos motivamos para llegar más lejos artísticamente". Un descanso necesario y desintoxicador para liberarse de la tensión acumulada tras trabajar con James Lavelle, amo y señor de Mo'Wax, en UNKLE y relajar los músculos antes de enfrascarse en la difícil continuación de ‘Endtroducing... ‘. Demasiado nivel en Quannum para parecer un divertimento. Este hombre apesta a portento. Capítulo II: Unkle. Aprender y sufrir con James Lavelle. ‘Psyence Fiction’ (Mo'Wax, 98) pasa por ser uno de los discos más discutidos de los últimos años. Nos prometieron una obra maestra (y alguno hasta se tragó el anzuelo) y lo que quedó fue un arriesgado, aunque no bien resuelto, ejercicio de crossover entre indie rock y hip hop abstracto. Un álbum de concepto sólido pero mal explicado que tuvo como artífices al mencionado Lavelle en su diseño teórico y gráfico y a DJ Shadow en el apartado musical. Un dúo maravillas que sólo maravilló a ratos. Y la razón del tropiezo (parcial, eso sí), sin querer, la da DJ Shadow. "Cuando me llamó James, tenía claro que en UNKLE yo debía ser el jefe absoluto del apartado musical, yo debía tener el poder. Pero como Lavelle era el arquitecto del proyecto, discutía los planos a cada momento. Había cosas que a mí no me gustaban y a él sí, y al revés. Debatíamos mucho, y a veces llegábamos a un acuerdo y a veces no. Había cosas en las que se imponía su criterio: por ejemplo, el escogió a todos los invitados, él trajo a Richard Ashcroft (ex The Verve), a Mike D (Beastie Boys), a Thom Yorke (Radiohead)... Yo sólo elegí a Kool G Rap". En el fondo no estuvo mal tal imposición, parece ser. "Me dio la oportunidad de trabajar como productor de hip hop a la nueva usanza, hablar con ellos para saber qué querían aportar, qué letras querían cantar. Fue todo un reto". Alguien se atrevió a tildar a ‘Psyence Fiction’, debido a ésto, de disco hip hop para indie-kids ("no estaría en desacuerdo al respecto, de hecho, cuando compongo, no pienso en el público al que va a ir dirigido. En lo que discrepo es con aquella gente que dice que UNKLE es comercial. Que haya caras conocidas no quiere decir que sea mainstream. No había ni un solo tema radiable"), pero todo ello le aportó aquello que busca cuando interactúa con otros artistas. "UNKLE estuvo bien porque me ayudó a intercambiar ideas con otra gente, y eso

mo’ wax

es lo que me hace avanzar a mí como músico". Tras el periodo de aprendizaje, ahora toca encerrarse en el estudio para concebir, al fin, la esperada continuación de esa proeza sampledélica llamada ‘Endtroducing... ‘. Capítulo III: Nuevas entregas. Shadow contra el sampler. "Después de UNKLE, Quannum y mi gira actual, quiero tomarme un descanso y empezar mi segundo álbum". Pues ahora la pregunta del millón que espera una nada desdeñable legión de fans: ¿cómo será, Josh? "¿Musicalmente? Tengo un sonido propio, y sé más o menos lo que quiero. Lo que pasa es que mi sonido siempre sufre variaciones, y sé también que cuando empiece a grabar iré en una dirección completamente apartada de la que esbozo ahora. Lo que es seguro es que será diferente a ‘Endtroducing... ‘, lo tiene que ser por fuerza. En algunas cosas habrá un aire de similaridad, porque claro, es mi música, pero no será una parte II. Ya tengo bastantes ideas al respecto". Lo que está claro es que tardará en llegar, por lo menos, un par de años, se conoce que nuestro hombre se toma su tiempo. Montar una hora de música a partir de pedacitos de otros es tarea lenta y pesarosa, e incluso no exenta de riesgos. Cuando sampleas, ya se sabe, siempre viene alguien y te reclama unos cuantos dólares si ha detectado un cacho de su música en tu disco. "A veces se deben limpiar los samples -se entiende por ‘limpiar’ pagar por ellos para que sean lícitos-. No es reprobable éticamente. Lo que quiero decir es que no me gusta tentar al destino, y si veo que un sample es reconocible, por muy oscuro que sea el disco original, intento hacerlo legal". Cuando se roza la alegalidad, hay que andar con pies de plomo, y DJ Shadow no se anda con tonterías. "Estoy al día de quién tiene problemas con los samples y con quién, sé quien se deja samplear sin problemas, sé quién es caro y quién es barato. Mi obligación es saberlo. Y luego, depende del sample, decido si pago o no". Pero el arte ante todo: nadie disuadirá a Josh Davis de utilizar la técnica del collage como materia expresiva de primer orden. Sus maestros (Grandmaster Flash, Afrika Bambaata, Pete Rock, Mixmaster Mike... ) así se lo han inculcado. Aprendió de ellos a romper barreras, a trabajar su sonido hasta el límite máximo del perfeccionismo, a usar la libertad de movimientos que permite el hip hop en aras de la creación pura. Y olvídense de coartadas pseudointelectualoides: DJ Shadow sólo entiende de pasiones, no de poses. Capítulo IV: De profesión DJ. Q-Bert es Dios. "Todo el fenómeno del turntablism y el scratch es de lo mejor que hemos tenido en los últimos tiempos. Es música rara: cuatro chavales se juntan en un garaje y hacen música con su colección de discos. Y el mejor de todos es Q-Bert: es increíble, le pone mucha emoción al scratch, y nunca utiliza la misma técnica dos veces. Es un genio". Benicàssim, 8 de agosto. DJ Shadow consigue atontar a una carpa que acaba padeciendo un mareo colectivo tras intentar seguir su vertiginosa técnica a los platos. Sesión instrumental de exhibición y sesión con rimas: dos por el precio de muchas, porque en el más pequeño detalle Shadow saca de sus dedos mil momentos de magia. Repetición de la jugada el 3 de septiembre en el Nitsa. Casi tan bueno como la otra vez: falta el tema estrella de Blackalicious y el sound system se resiente. Pero la conclusión es apabullante: DJ Shadow, sea hombre, músico o Dj, está tocado por el dedo de Dios, por la magia de los grandes. Un mito vivo. dj shadow

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T Half Nelson

F Juan Antonio Álvarez

En la industria cinematográfica el remake es tan habitual que casi ha dejado de tener importancia quién tuvo la primera idea. No ocurre así en el negocio de la música, donde la originalidad es un valor añadido. Por ello es realmente insólito que un artista no tenga inconveniente en admitir que su nuevo disco, ‘Bow Down To The Exit Sign’, es un remake de otra anterior, aunque sea de una película.

La película en cuestión es ‘Performance’ (Nicholas Roeg y Donald Cammel, 1970) en la que aparecen Mick Jagger, The Last Poets y The Merry Clayton Singers en un conglomerado musical que supura psicodelia por todos sus poros. La ‘versión’ de David Holmes no cabe en este CD, ya que paralelamente Lisa Barros D’Sa ha desarrollado un guión (provisionalmente titulado ‘Living Room’) al que todas las canciones hacen referencia directamente o a través de los fragmentos leídos por Sean Gullette, el protagonista de ‘Pi’. ‘Bow Down To The Exit Sign’ (Go! Beat - So Dens - Universal, 2000) me parece menos electrónico que ‘Let’s Get Killed’ (Go! Beat, 1997). Yo diría que hay un 50% de electrónica y un 50% de trabajo real en el estudio. A veces, incluso, el sampler está usado en directo en el estudio. ‘Let’s Get Killed’ era mucho más electrónico, hay una clara progresión. Me estoy desarrollando como productor y siempre estoy escuchando distintos tipos de música, intentando saber como está elaborada en el estudio para después poder crear cosas nuevas. Te has convertido en un productor de prestigio y supongo que eso hace más fácil contactar con los músicos que quieres usar. Sí, aunque no me siento consolidado trato de mejorar para ser más accesible para los vocalistas… Conoces a gente como Bobby Gillespie… (al parecer el contacto fue el Sabres Of Paradise Jagz Kooner). Produje dos temas de su último disco (‘Blood Money’ y ‘Keep Your Dreams’) y él canta en ‘Sick City’. Hice un remix de ‘Talk About The Blues’ de The Jon Spencer Blues Explosion, a Jon le gustó mucho y no dudó en modificar su agenda para colaborar en mi disco… A Carl Hancock Rux le conocí en el West Side de Nueva York en un club donde se celebraba un showcase de poetas neoyorquinos: él fue el primero y ya no quise ver ninguno más, fue increíble. Carl Hancock Rux es el encargado de llevar a cabo la magnífica versión de ‘Compared To What’ de Gene McDaniels. Esta colaboración parece situarse en la estela de las de Barbara Rucker con 4Hero y la de Saul Williams con Krust, aunque Carl parece llevar algo de ventaja. Sí, ya tiene un álbum producido por los Dust Brothers, pero es demasiado comercial, aunque su poesía es alucinante. Yo le rodearía de un ambiente más sucio y funky. Produciré algunos temas de su próximo disco. Lo mismo haré con Martina (Toppley-Bird, ex colaboradora de Tricky). Es una persona muy abierta, enseguida capta tu punto de vista. Es una gran profesional, hizo lo que le pedí en una sola toma. Me parece que ‘Sick City’ suena demasiado a Primal Scream. Para mí este tema representa a The Stooges, tiene un eje psicodélico del que carecen los Primal (-personalmente, no estoy de acuerdo-) que hacen temas de rock’n’roll-punk y sus arreglos son más directos. La batería es diferente, hay muchas cosas sucediendo en ‘Sick City’ en el sentido psicodélico. En este disco cada uno tiene un papel, porque está muy inspirado en ‘Performance’ con una banda sonora llena de funk, rock’n’roll, blues, gospel, rap… Así que Bobby Gillespie hace de Mick Jagger… Sí, Carl sería The Last Poets; Jon Spencer sería Ry Cooder, la parte bluesy; las coristas serían The Merry Clayton Singers, algo como gospel oscuro… Nueva Orleans… el vudú… No todo tiene una correspondencia exacta, lo que pretendía era lograr esa misma mezcla salvaje de diferentes tipos de música. Además está ese sonido tan retro... Sí, todo el equipo es bastante… ‘autentico’, los teclados Rhodes, el clavinet del 73, los órganos, un gran Moog… los amplificadores Marshall bastante viejos… pero al mismo tiempo rodeado de software de última generación donde manipulamos el sonido, añadiendo distorsión, resonancia… Creo que es un disco muy moderno aunque con influencias obvias de grupos como Can o Miles Davis. Y, encima, una orquesta… Sí, sí, es real. Es una colaboración con David Arnold. Le dije que quería que las cuerdas sonaran como si tuviéramos todo el tiempo del mundo… y eso fue lo que hizo. Volviendo a los colaboradores, ¿escribieron ellos sus letras? Sí, cada uno de ellos escribió lo que quiso. Pero debían casar con... ¿El script? Algunas cuadraban a la perfección, como ‘Sick City’. ‘Zero Tolerance’, que no encajaba en absoluto, la hicimos cuadrar ya que estábamos desarrollando el script al mismo tiempo que la música.

¿Crees que la industria del cine aceptará algo así? Sí, ¿por qué no? (convencidísimo). En este momento la industria del cine está extraordinariamente abierta a nuevas ideas. Sólo tienes que ver los últimos Oscars: ‘American Beauty’ es prácticamente una película independiente, ‘Boys Don’t Cry’… son ideas fuertes que han conseguido pasar a través de multitud de filtros porque sus directores creían en ellas. ¿Seguirás con otros proyectos cinematográficos? Haré otra banda sonora para Steven Soderbergh (ya compuso la de ‘Out Of Sight’). Será un remake de una película del ‘rat pack’ (el clan de Frank Sinatra en Las Vegas), con un reparto bastante bueno: Johnny Depp, Brad Pitt, George Clooney, Bill Murray y Julia Roberts. ‘Hey Lisa’ parece un final optimista, ¿tiene ‘Living Room’ un final feliz? No necesariamente. Me gustan los finales felices, quiero ser positivo, ya hay bastante oscuridad en el disco, pero también es bastante melancólico, creo que en realidad es positivo y negativo a la vez. ¿Va a haber algún directo? No, no está previsto, demasiados invitados con agendas repletas. Intentaré montar un par de directos y ver qué pasa, pero tiene que ser algo bien planeado y ejecutado. ¿Al inicio de tu carrera, pensabas que llegarías tan lejos? No (sincero). Cuando empecé no era más que un crío muy entusiasta, pero nunca pensé que aquello fuera el comienzo de una carrera internacional. Iba paso a paso, sin fijarme ningún objetivo, disfrutando, pero siendo obsesivo, siempre dispuesto a aprender y teniendo la mente jodidamente abierta. Empecé a los 15 años pinchando soul, jazz, r&b de los sesenta, introduciendo nuevas cosas como funk, disco, electro, hip hop, house, y antes de eso escuchaba Dexy’s Midnight Runners y Sex Pistols… Todo eso me ha ayudado como productor a la hora de volver a estas influencias buscando ideas para mis proyectos. Además, ser Dj me ha dado el dinero suficiente para poder hacer la música que me venga en gana. Como Dj te has caracterizado por tu eclecticismo y tu gusto por lo nuevo, ¿nunca has temido pinchar novedades ante un público hostil? Nunca tuve miedo de pinchar una novedad. Todo es música. Está claro que hay por ahí gilipollas snobs que se estancan en un único estilo. Todo ha cambiado mucho desde que el techno empezó a llegar desde Chicago y Detroit. En este momento, quizás el 97% de lo que se publica sea muy aburrido, por eso precisamente quiero hacer algo nuevo. Por eso me metí en el acid house y en el techno, porque eran algo fresco. Ahora me cuesta encontrar cosas con ese nivel. El último disco que me llamó la atención fue lo más reciente de Underground Resistance. Está lleno de soul, es funky, tiene ‘vibe’, no como todos esos discos que imitan a Jeff Mills, que es bueno, pero ha generado demasiados imitadores". david holmes


go! beat

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Pepe, komm nach Deutschland

A veces de forma sibilina y no asumida, otras de forma obvia y discursiva, lo cierto es que, nos guste o no, las disciplinas del arte y de la política suelen ir cogidas de la mano. La música, tal vez la forma de arte más universal y popular, ilustra esta relación mejor que ninguna otra, y la música electrónica, siempre cambiante, no puede sino ser reflejo a su vez de los cambios continuos que sacuden a nuestra ajetreada sociedad. Podría considerarse a Alemania buen ejemplo de todo esto. La Segunda Guerra Mundial le dejó un enorme vacío, tanto económico como cultural, que a base de trabajo el emprendedor pueblo teutón logró cubrir en pocos años, hasta el punto de poder considerar actualmente al país el auténtico motor de Europa. La prosperidad económica conlleva mayores facilidades para el arte y la cultura, de manera que Alemania es hoy por hoy el gran hervidero europeo de grupos y sellos, estilos y tendencias, el eje alrededor del cual rota el resto del continente. En las siguientes páginas haremos un repaso, por necesidad somero, de algunas de las propuestas más interesantes. Pasen y lean...

Uwe Schmidt Sun Electric Robert Görl Thomas Fehlmann Mouse On Mars Oval Monolake To Rococo Rot


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T José Sepúlveda

F Archivo Self

Atom Heart es uno de los nombres importantes dentro de la electrónica actual. Detrás de este él se encuentra Uwe Schmidt, un alemán de 32 años radicado en Chile. En su casa tiene su centro de operaciones. Entré en su estudio de paredes blancas y es lo más parecido a una sala de un dentista. Todo ordenado, intacto, con sus máquinas y su ordenador, aislado de todo el sonido de las pistas de baile. "Nunca me interesaron mucho los clubs. Hice música en onda Dj en el 90. Ahora ese tipo de música electrónica no me interesa. Llegar a Chile me sirvió para desconectarme de eso. Aquí en Chile puedo trabajar tranquilo". Cuando le pregunto cuántas horas pasa al día en su estudio me dice que desde las 9 de la mañana todos los días, excepto los fines de semana. Me ofrece un café y me cuenta que escucha mucha música latina, básicamente Pérez Prado, sino está en onda jazz. Uwe graba bajo distintos nombres. "Para mí son alter egos. Cada uno es un personaje distinto y tiene su estilo propio. Necesito tener tiempo para recordar cómo es esa persona y qué tipo de humor tiene, y de ahí puedo empezar a hacer música."


Sun Electric Robert Görl Thomas Fehlmann Mouse On Mars Oval Monolake To Rococo Rot

cabeza con multiátomos uwe schmidt

¿Cómo están los sonidos en tu cabeza antes de interpretarlos? Cada uno de mis nombres representa un concepto. Antes de pensar en la música tengo que dejar todo en blanco unos días. El concepto hip hop es distinto al de la salsa y tengo que escuchar discos y ver un poco la idea cómo funciona. Es algo muy mental lo de ver el concepto de la música y cuando eso está presente puedo pensar en cosas más complejas como los samples. Si estoy escuchando un disco de Pérez Prado y estoy pensando en hip hop, pienso como un tipo del hip hop usaría esa música. Además cuando duermo o veo la tele estoy inconscientemente componiendo de una forma muy concreta, todo está listo en mi cabeza antes de grabarlo. ¿De electrónica qué grupos te han llamado la atención últimamente? Mmmmhhhh, no tengo nada presente. Mucha música de Japón. La palabra música electrónica para mí es un poco difícil de usar. No estoy usando esa palabra, está muy ocupada para encasillar un estilo especial, aunque otra música también es electrónica, como el hip hop o A Teens. Sé lo que significa esa palabra, pero para mí es difícil hablar de eso porque si me preguntas que música electrónica yo escucho, también te podría responder Jimi Hendrix. Sacaste dos discos en el sello Rephlex (propiedad de Aphex Twin) bajo el nombre de Lisa Carbon, además el año pasado sacaste ‘Pop Artificielle’ (un disco donde hace covers de temas emblemáticos del pop de los ochentas en version sintética digital) que salió en KK Rec. Al principio mucha gente me decía que sacabas un disco al mes. En el 94 monté mi propio sello, Rather Interesting, para hacer un poco más fácil el que la gente pudiera conectar conmigo y con lo que estoy haciendo, y también porque tenía muchos problemas con sellos como Rephlex. Al final era más trabajo conectar con los sellos, tener el dinero y todo eso, que hacer la música. El último disco que saqué con Rephlex fue el final de ese período mío en que trabajé mucho con otros sellos. Desde el 94 hice mucha música para mi sello solamente, pero hay discos como ‘Pop Artificielle’ que son mucho más potentes y que requieren mucho más trabajo y más dinero. Mi sello es más pequeño y para este tipo de discos necesito más promoción, por eso lo saqué con otro sello. Cuando empezé con mi sello en el 94 sacaba un disco al mes, ahora saco mi música en mi sello, pero no tan frecuentemente, sale como cada tres meses. ¿Cómo haces los contactos con los sellos? Todo vía mail. Tengo la suerte de tener buenos contactos desde el principio en Alemania y Europa. Además siempre te encuentras con las mismas personas, siempre hay una referencia con la gente. CHILE, CHILE LINDO En el año 96 tuve la oportunidad de asistir a un recital en el planetario donde tocaba Atom Heart. Desde esa visita, este músico alemán se quedó cautivado con nuestro país. Ahora vive en Chile, se casó con una chilena con la que tiene un lindo hijo, un gato y nuevos amigos. ¿Qué te llamó la atención la primera vez que viniste a Chile? Quería irme de Frankfurt. Estuve viajando mucho los años anteriores. En el 92 ó 93 estuve viviendo como medio año en Costa Rica y me gustó la onda latina. Me gusta el castellano y la música, también la cultura que tiene algo de europea. Estuve también viviendo en Australia, me gustó, pero me

Pepe, komm nach Deutschland

pareció demasiado conocido para mí, cómo funcionaban las cosas, qué está in, qué está out y en el 96 vine a Chile a tocar con Dandy Jack al planetario y me gustó Chile porque tiene mucha más onda europea que Centroamérica, además todo es muy diferente a Alemania. ¿Allá tenías mucha presión de la gente como imagen pública importante dentro de la electrónica? En Europa es muy difícil desconectarte de los media, de la prensa, entrevistas, giras, shows, y obviamente con eso te ponen como referencia de una escena, aunque nunca conecté con eso, no tenía ni tele, quería salir de eso para desarrollar una cosa propia que no tenga referencia existente y hacer desarrollar un lenguaje único. Toda esa influencia latina se vio plasmada en el disco ‘Señor Coconut’ (donde se deja llevar por otro de sus personajes para interpretar musica electrónica infectada de mambo, cumbia y sonido latinoamericano) ¿Qué te pareció toda esa onda de sonido americano? Cuando llegué en el 97 de la gente que conectó conmigo (el colectivo Microman) nunca me interesó mucho su onda, son mis amigos y buen rollo, buenas fiestas y todo eso, pero la onda musical era la misma que conocía desde el 90, fiestas grandes con música de baile. La gente que conocí que empezaba a hacer música en ese tiempo tenía mucha influencia del sonido de Berlín y Frankfurt y ese tipo de beat lo escuchaba en el 94. Ahora tengo la sensación que los chilenos que hacen música aquí tienen la ventaja de hacer algo diferente y no copiar lo que ya existe en Europa, porque en el mundo nadie necesita otro Dj que suene como uno de Berlín, no es el punto. La gran ventaje de Latinoamérica es que tiene un estilo propio, tiene una gran variedad, desde Méjico a Chile hay miles de cosas diferentes, únicas, que hay que analizar e incorporar en un sonido especial. Creo que la gente está pensando que no es tonto incorporar un ritmo cumbia, algo que no tiene la música en Europa, por ejemplo. ¿Cuál fue el impacto en Alemania cuando sacaste el disco ‘Señor Coconut’? Sentí que allá no entendían qué era. No sabían qué había pasado conmigo. Pero ahora, tres años después, es muy compatible con lo que está pasando en Europa. Antes era mucho más una idea y un concepto, ahora es más factible. Acabo de hacer el segundo disco del Señor Coconut donde reinterpreto temas de Kraftwerk al estilo Pérez Prado. ¿Y Flanger? (que lanzó un disco en N-Tone, subsello de Ninja Tune). Conocí a Burnt Friedmann (Nonplace Urban Field) hace cuatro años cuando toqué en Colonia. Nos encontramos un año después en Australia y quedamos de acuerdo en hacer algo juntos. Él viajó a Chile en el 97 y grabamos el álbum que salió en el 98 y después volvió y grabamos el segundo album que saldrá en septiembre. uwe schmidt

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en el sur del mundo sun electric 34

T Guillermo Escudero

F Archivo Self

En diciembre del año pasado se llevó a cabo un encuentro de música electrónica en Santiago de Chile, y parte del dúo Sun Electric se presentó en una jam session, enmarcada en la vertiente del techno abstracto. En ‘Via Nostra’, editado a finales de 1998 por Apollo y cuarto álbum (y por ahora último) de Sun Electric, se aprecia un cambio desde el techno-ambient hacia una orientación más cercana al breakbeat y al jazz. Ésta es una buena razón para indagar acerca de estos nuevos enfoques, y esto es lo que nos explicó Tom Thiel. ¿Qué fue lo que presentó Max Loderbauer en Santiago? Mi compañero Max realizó una sesión improvisada junto a Marcus Nicolai. Yo llegué dos semanas más tarde y estuvimos para el año nuevo en el bello sur de Chile. En ‘Via Nostra’ hay temas con títulos en español como ‘Tortuga’, ‘Entresol’, ‘Sierra’ y ‘El Trauco’. ¿Tienen algún significado en especial? ‘Tortuga' es el nombre de un amigo nuestro de Santiago, ‘Entresol’ es el puente que hay entre dos temas (una idea que converge con la que viene), ‘Sierra’ es una antigua compañía de juegos de ordenador para Atari y ‘El Trauco’ es el nombre de un legendario fantasma de la isla de Chiloé (extremo sur de Chile). Nos gusta ponerle nombre a los temas de cosas que nos hemos encontrado cuando hemos viajado. Somos bastante relajados a la hora de titular nuestros temas y no son tan complejos. Lo pasamos bien cuando vamos a Chile y fue ésta la primera vez que estuvimos en la parte más al sur del mundo. ‘Via Nostra’ va en una dirección distinta a la de vuestro álbum ‘Present’. ¿La podrías describir? 'Present' fue el último álbum en nuestro estilo original. En ‘Via Nostra’ tratamos (nuevamente) de hacer algo diferente a lo que hacíamos antes. Intentamos tener una aproximación más jazzy, además de arreglar cada detalle en lugar de hacer largas mezclas para después editarlas. ¿Nos puedes explicar la forma en que la trabajais un nuevo álbum? ¿Teneis algo previo ya en mente o simplemente fluye a través de la experimentación? Nuestra forma de trabajar desde ‘Via Nostra’ ha cambiado bastante. Vendimos varios de nuestros equipos y ahora básicamente trabajamos con Powerbooks. Un aspecto ciertamente convincente es haber sido capaces de hacer música con las máquinas que teníamos. Cuando empezamos a trabajar lo hicimos con bastante software modular, lo que nos permitió crear nuestras propias aplicaciones para la música. Creo que hacer el software a tu medida es una buena manera de encontrar estilos o expresiones únicas. Un amigo me comentó que percibía en la escena de Berlín de estos días una baja en la creatividad. ¿Cuál es tu opinión? Yo estoy en desacuerdo. Ciertamente la escena ha crecido. La gente va a los clubs por la música y a conversar, en lugar de ir a enfiestarse y volverse loco. Mucha gente está experimentando y con frecuencia hay eventos en vivo en los clubs. Creo que la música sigue su curso normal y siento que hay una atmósfera de trabajo y parece ser que todo el mundo anda ocupado.


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UN POCO DE HISTORIA En 1989, en el invierno boreal de la ciudad de Berlín, cae la triste muralla que dividía a las dos Alemanias. Es por aquella época cuando nace un emergente movimiento de música electrónica que se vio influenciado por la corriente house. Las radios tenían programas dedicados a esta ‘nueva música’ y las tiendas de discos cargaban sus anaqueles con vinilos que estaban siendo pinchados por Djs en míticos clubs como Tresor y E-Werk. Fue por entonces cuando un grupo de amigos, alrededor de 50, reunidos para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, ocupan una casa y la convierten en una pequeña rave que años más tarde se transformaría en lo que conocemos hoy como Love Parade, considerado el encuentro de música electrónica más grande del mundo. En este contexto, un grupo de jóvenes movidos por su interés en la informática empiezan a interactuar con los programas para hacer su propia música. Entre ellos se encontraban Sun Electric, nuestros protagonistas de hoy, y por supuesto Thomas Fehlmann, que viene colaborando y produciendo junto al dúo desde 1988. Debutan en 1990 con el single ‘O'Locco’ (Wau!, 1990 y reeditado por R&S en 1993) con el que tuvieron una muy buena acogida en plena época del recién acuñado término ambienthouse, creado, por cierto, por Alex Paterson, que también participó junto a Jimmy Cauty (KLF) y Youth en las remezclas. Tres años más tarde vendría su primer álbum, ‘Kitchen’, en la vertiente techno-ambient, al que le sucedería en 1994 su mini-álbum ‘Aaah!’, que presenta temas orientados a la pista de baile, acompañados de otros en donde se aprecia mucha calma. En aquel tiempo el dúo se convierte en una de las primeras bandas que tocan en directo en Alemania, sacando su primera grabación en vivo en 1995: ‘30.7.94’. Este disco recoge una actuación en el Festival Tripping On Sunshine de Copenhagen de ese año, un verdadero viaje de sonoridades etéreas con solapados beats que seguramente mantuvo a la audiencia en completo relax. En 1996 se edita ‘Present’, que sigue la línea del ambient ensoñador y los ritmos envolventes. En 1997, el single ‘Eya’ es remezclado, entre otros, por Fehlmann y Green Velvet, éste último con una versión funk, y además el drum'n'bass, en boga por entonces, tiene a Hardware haciendo una contundente versión. Finalmente completan esta discografía el single ‘Tee’ (1998), con remezclas de Plaid, Fehlmann y The Modernist y el ya comentado álbum ‘Via Nostra’. sun electric

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T Marc Piñol

F Archivo Self

Abandonó la estética leather en el momento en que partió peras con Gabi Delgado. Desde entonces la ex pareja hispano-germana se ha disputado el membrete de D.A.F. para sus producciones en solitario y parece ser que el caballo ganador ha sido, definitivamente, Robert Görl. Después de cantar junto a Annie Lennox y editar trabajos en Harthouse o Fax Records (como Heat y Elektro, respectivamente) se ha dejado apadrinar por sus amigos de Downwards y Disko B. Triangulaciones en cuero para loops desacompasados. O lo que es lo mismo: mala hostia, se mire por donde se mire.

El qué y el cómo ¿Aparte de ‘Sex Drops’ (Disko B - So Dens, 98) has editado alguna cosa últimamente? Hace tres semanas (esta entrevista se realizó el pasado septiembre del 99, con motivo del concierto que Robert celebró en el Moog) acabé de grabar un nuevo Lp que saldrá editado a mediados de noviembre en Disko B. La verdad es que no trabajo demasiado, me lo tomo con calma. ¿Es distinto a ‘Sex Drops’? Tiene la misma energía, pero con más matices, con más color. Hay bastantes capas translúcidas de sonido que se pueden separar con facilidad. Es algo así como una cebolla. ¿En el nuevo disco también ha colaborado Regis? En este disco no hay Regis (risas). ¿ Por qué lo dices en este tono? ¡Mmmph! (mira hacia arriba) Te lo preguntaba porque en Downwards están muy influenciados por el sonido D.A.F. y a veces no podía llegar a distinguir (mentira cochina) cuál era el porcentaje que había puesto cada uno de vosotros en la mezcla final. Mmm... Recuerdo que Regis me dijo que de chaval había sido un gran fan de D.A.F. y que trabajar en un disco mío, en mi retorno por la puerta grande, le parecía una experiencia increíble. Quizá al decirme eso yo pisé el pedal de freno y él pisó el del acelerador. Nos entendimos muy bien, somos muy amigos, pero a veces se me fue un poco de las manos. Pero bueno, en este disco no hay Regis (risas). De todas formas, el disco sigue los mismos parámetros que se utilizaban en D.A.F.: los loops son extremadamente cortos, el sonido es maleable y la agresividad sigue vigente. Eso va emparentado a la escuela de Birmingham indefectiblemente (¡qué pedante ha sonado! en fin...). Por supuesto. A pesar de que lo único que has debido de utilizar es una tecnología mucho más acorde con los tiempos que corren. ¡Claro, claro! Cuando

empecé a hacer música habían aquellas famosas cintas de cuarenta y cinco metros de largo en las que podías grabar un loop indefinidamente. Ahora agarras un puñado de filtros y te tiras diez horas tratando tus sonidos en tiempo real, a la vez que los masterizas, les cuentas los bpm y sampleas lo que te apetece al instante. La tecnología es mejor ahora, claro. Y supongo que te permite crear sonidos mucho más rápidamente. ¿No te has hartado de jugar en un campo tan restringido como es el del loop con unas posibilidades cada vez más prescritas? No, porque en realidad lo que me interesa del loop es su concepto. La repetición no lleva al aburrimiento si tiene elementos suficientemente interesantes. No es el qué ni el porqué, sino el dónde y el cómo. Es cuestión de la óptica que pueda aportar cada uno de nosotros. Es como la música, pero más corta. Bueno, mucho más corta (risas). En este sentido, un loop sería como una peca. Todas son parecidas, pero distintas en relación a la posición que guardan en el cuerpo. Sí, es interesante. Quizá sea algo así. El Cuándo Y El Porqué En tu primer disco en solitario cantaste. Ahora, en cambio, sólo haces tracks. ¿No te interesa volver a escribir letras? Después de ese primer disco me di cuenta de lo pura que es la música instrumental y, ante todo, el techno. Encontré en él una energía sin mensaje, limpia de impurezas. Lo de las letras me está empezando a parecer un recurso pretencioso que no hace más que ensuciar lo instrumental. Te puede parecer una tontería, pero si lo piensas te darás cuenta que la mayoría de la gente que baila puede empezar a aburrirse si entiende lo que están diciendo las letras. Puede haber un simple concepto dentro de la lírica que haga que te preguntes si el hecho de bailar eso te está haciendo resultar ridículo. De la otra manera, la instrumental, se asemeja más a lo que hayan podido hacer ciertas tribus: te preocupas por transmitir una energía que sólo requiere una conexión especialmente sencilla. Ejem... (podemos decir que tiene razón, claro, pero... en fin, qué voy a decirles) Hasta cierto punto lo que estás haciendo no deja de ser el mismo tipo de punk que hacías antes... ...Sí... En cierta forma sí que lo es. Lo decía porque tu música puede tener la misma energía (¡energía! ¡menudo chaquetero estoy hecho!) que la de Atari Teenage Riot, aunque al no tener letras, la energía resulta pura. Si lo midiéramos así, ¿serías tú más punk que Alec Empire? (¡Se sonroja!) Ummm... ¡Qué quieres que te diga! (risas) ¡Dí que sí, hombre! (Mira al suelo) Es que a mí esas cosas me dan reparo (risas). Lo que quería decirte es si realmente cambia algo el que hagas música para gente de la edad de Empire o mucho menor aún. ¿No es difícil seguir con la mecha encendida a la misma intensidad después de veinte años dando lo más extremo de ti? Sí, quizá. Cuando veo a algún quinceañero bailando en mis conciertos me pregunto si no me estaré haciendo demasiado viejo, pero a veces veo que alguno se trae a un padre que fue un antiguo fan de D.A.F. y me calmo. Calmarme significa que me pongo las pilas y lo hago mejor, no sé si me explico. Si un amigo mío se trae a su padre de fiesta lo corro a collejas. (Risas) Reconozco que desde otro punto de vista puede asustar, pero a mí me tranquiliza porque veo que hay gente


Thomas Fehlmann Mouse On Mars Oval Monolake To Rococo Rot

mayor que aún entiende mi postura. ¿En este sentido no resulta extraño que la mayoría de tu audiencia sea más conservadora que tú? Actualmente, los jóvenes se pasan el concepto por el forro. La gente joven sólo quiere drogarse sin saber nada de lo que hay ahí afuera (y ya que estamos puestos en el tema, tampoco desean saber qué es exactamente lo que se han metido ahí dentro). Eso es una actitud terriblemente conservadora en relación a cierto tipo de música. La clasifica. No sé. Yo, por ejemplo, no quiero formar una familia ni soy una persona especialmente estándar, lo que me hace tener un punto de vista distinto al de gente que trabaja de nueve de la mañana a ocho de la tarde, que saca a pasear a su perro antes de cenar y que desea tener un par de niños en algún momento de su vida. Hay más gente como yo. Vosotros dos (nuestro querido Roger Roca me hace compañía por lo que pueda pasar) parecéis un poco así, ¿no? Mmm... Quizá. Pensaba que por el tipo de música que has hecho durante toda tu vida serías un maníaco-depresivo incurable. Y... ¡Resulta que se te ve feliz y todo! ¡No soy ningún depresivo! (risas) El hecho de que me guste la oscuridad no significa que sea malvado. La oscuridad y la profundidad suelen ser algo bueno (sonrisa diabólica). (Me parece que me está lanzando los tejos). Uh, claro... robert görl

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T Javier Blánquez

F Archivo Self

Hay artistas que se las saben todas porque, se conoce, la veteranía es un grado. Y en el caso de Thomas Fehlmann que lleva desde principios de los ochenta dándole al tema tecnológico en solitario o en grupo (durante los últimos diez años ha formado equipo de producción, ahí es nada, con intocables de la talla de Juan Atkins y Maurizio -3MB-, Alex Paterson -primero fue músico de apoyo y ahora miembro de pleno derecho en The Orb- o Robert Fripp -en el proyecto FFWD). Su más reciente disco, ‘One To Three. Overflow. Ninenine / Nd’ (Apollo R&S - Masterdance, 99), centrado en su habitual óptica ambient, le confirma en su clasicismo y nos lo muestra como un autor con sentido del humor y una generosa agenda de contactos.

El nuevo disco parece más una recopilación que no un disco de estudio nuevo de trinca. La supuesta colaboración con Infiniti (Juan Atkins) no es más que la remezcla que le hiciste para ‘Never Tempt Me’, y otros temas son versiones de cortes ya editados en tu anterior disco, ‘Good Fridge Flowing: Ninezeronineeight’ (98). ¿A qué se debe esta selección? La idea para este álbum era recopilar todo mi trabajo en 1999, en el que se incluyeran mis remixes y el trabajo que otra gente había hecho para mí. Pensé que debía mostrar la variedad de intereses que tengo hoy en día y resumir un año de creación. En mi anterior disco rescaté cortes hechos durante ocho años: creo que la diversidad mantiene las neuronas siempre frescas. Tu nombre siempre ha estado ligado al concepto de ambient, y tu música ha evolucionado con la propia dinámica del género. Primero había mucho interés en las atmósferas y ahora el ambient se relaciona más con ruido y minimalismo, con artistas como Low Res, Sturm o incluso Pan Sonic. ¿Qué observas de positivo y de negativo en esta transformación? Llevo haciendo discos desde hace veinte años, y durante este tiempo he visto como contínuamente salían multitud de etiquetas que catalogaban la música. Pero la fuerza que me impulsa a componer sigue siendo la misma que el primer día: combinar entretenimiento y experimentación. En relación con el tema del ambient prefiero citar las palabras escritas por Ian Penman en su crítica de mi álbum en The

Wire (febrero del 2000), en la que describe la falta de precisión con que se utiliza ese término hoy en día en relación con la música electrónica. En la pregunta citas un par de nombres que ilustran a la perfección esa falta de precisión. Creo que estamos iniciando la última fase de la era techno y es obvio que ese techno ha dejado una huella importante en todas las formas de música contemporánea: hay un pasado y un futuro difuso, y eso implica que en la música actual queda mucho espacio libre en el que explorar a ciegas. Más o menos, eso es ambient. En el nuevo disco colaboras de nuevo con Robert Fripp, con quien ya trabajaste en FFWD. ¿Habrá más material de este proyecto? Y, en otro orden de cosas, ¿qué se siente al poder estar cerca de un mito, tan reverenciado por ti, creando música tan estrechamente? Es muy posible que haya más material de FFWD: con el primer álbum quedamos muy contentos y hay ganas de hacer más cosas así. Trabajar con Fripp siempre me ha resultado muy educativo, desde el punto de vista musical y también del método y filosofía de trabajo: es como si te invitara a alcanzar un nuevo nivel de creatividad. - Además de vacas sagradas como Robert Fripp o Daniel Miller, también has dado cancha a valores emergentes como To Rococo Rot y Danny Zelonky (Low Res, Thrash Aesthetics, Crank). ¿Cómo se inició tu relación con estos músicos? Empezó como cualquier otra: con una llamada de teléfono. No, hablando en serio: escuché su música y me pareció sensacional, así que les llamé por si estaban interesados en echarme una mano, y aceptaron. A Danny lo conocí en Los Angeles: nunca llegué a imaginarme que alguien de su talento y su visión electrónica de futuro pudiera vivir en esa ciudad. Obviamente, Los Angeles no es una ciudad tan productiva como Berlín. Por cierto, ¿vivir en Berlín y hacer música electrónica te impulsa a ser más competitivo y buscar nuevos sonidos y estructuras? Hace cinco años decidí no trasladarme a Londres precisamente por eso, porque creí que allí mi creatividad se resentiría. Mis raíces están muy ligadas a Berlín, a su sonido y a sus circunstancias, y aquí me desenvuelvo mejor. Hace unos cinco años, la música electrónica, digamos, pura y la más bailable se combinaban con toda naturalidad en estilos que eran bailables y pop al mismo tiempo, pero ahora parece como si hubiera una separación irreconciliable: música de baile cada vez más centrada en clichés y una música experimental cada vez más dura al oído. ¿Qué opinas de esta distinción? ¿La encuentras real? ¿Crees que la música electrónica ha perdido frescura? Eso siempre depende de tus expectativas. Personalmente encuentro la música electrónica más excitante que nunca, y esos extremos que citas quizá sean un desarrollo que ha contribuido a este estado actual. Por lo menos muestra que los músicos establecen un camino creativo y no una forma de entender el mercado, al menos no el mercado de la música a un nivel global. Hay riesgo y hay ocio: hay variedad, pues. ¿Y cómo lleváis el nuevo disco de The Orb? Mi relación con Alex Paterson sigue viento en popa. En marzo estuvimos tocando en Londres: Alex pinchaba y yo rellenaba el sonido con mi ordenador y otras maquinitas. El nuevo disco ya está acabado y ya se han hecho los primeros test pressings. El primer single se titula ‘Once More’ y ya hemos encargado un vídeo y varios remixes. Así que ya ves, lo llevamos bien. thomas fehlmann


Mouse On Mars Oval Monolake To Rococo Rot

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T Half Nelson

F Archivo Self


Oval Monolake To Rococo Rot

in a silent way mouse on mars

Sin hacer ruido, Mouse On Mars (M.O.M.) ya han publicado su cuarto disco ‘oficial’, ‘Niun Niggung’ (Sonig - Everlasting). Sin hacer ruido, pasaron por Barcelona y nos hablaron de ese disco y de las cosas que pretenden decirnos con su música, siempre sinuosa, atractiva y enigmática.

Lo primero que llama la atención de este nuevo disco de M.O.M. (antes de escucharlo) es la ausencia del logo de la indie británica Too Pure, sustituido por el de Sonig, la compañía creada por Andi Toma y Jan St. Werner. (Andi): "Ya hemos hecho tres discos para Too Pure, ‘Vulvaland’ (1994), ‘Ioara Tahiti’ (1995) y ‘Autoditacker’ (1997) y decidimos no renovar el contrato. Para nosotros era muy importante crear nuestro sello y trabajar desde ese ángulo". Pero también han tenido que buscarse la vida para firmar un acuerdo de distribución con diferentes compañías a lo largo del mundo. "Ha sido difícil establecer todas estas conexiones. Podíamos haber firmado un acuerdo de distribución mundial con una sola compañía, pero no nos acabó de convencer. Es mejor mantenerse en la independencia, pero es mucho más trabajo". Finalmente, compañías como Everlasting en España o Thrill Jockey en Estados Unidos se encargarán de distribuir sólo los discos de M.O.M., ya que no hay un acuerdo que englobe la totalidad del catálogo de Sonig, que incluye artistas británicos como Vert o alemanes como F.X. Randomiz o C-Schulz & Hajsch, además de publicar los ‘otros’ discos de M.O.M., el vinilo ‘Instrumentals’ (1997), o los de sus proyectos paralelos (Microstoria, Lithops...) Al escuchar el disco se reconoce inmediatamente la sonoridad M.O.M., pero sin caer en ningún momento en el tópico o en el autoplagio. "Hemos creado nuestra propia estética de sonido, porque trabajamos de un modo muy personal. En este disco hay elementos nuevos que nunca habíamos utilizado antes: orquesta, apuntes clásicos...". Se atasca y le explica a Jan lo que quiere decir. (Jan): "Lo que intentamos conseguir es algo propio, pero no de la manera más fácil, sino trabajando mucho el material con nuestras técnicas particulares. Eso produce un sonido reconocible como propio. A veces, nos gusta ir más allá y hacer que sea ‘menos’ Mouse On Mars, pero otras ese sonido nos satisface plenamente. Todo depende de lo lejos que queramos llegar en cada caso, aunque no te puedo decir el porqué". El dicharachero Jan va poco a poco eclipsando al más retraído Andi, que va dejando en manos de su compañero el peso de la entrevista. Me interesa saber si hay también algún tipo de división entre ellos a la hora de trabajar sus temas. "Ambos hacemos tantas cosas que no se puede separar lo que cada uno ha hecho en el resultado final. Se trata de poner unas cosas sobre otras y que la estructura aguante. Tenemos tanto material sobre la mesa que hay que decidir qué es lo que no vamos a usar. La pregunta no es qué hace cada uno, sino, ¡¡qué quita cada uno!! (risas)".

Pepe, komm nach Deutschland

En ‘Niun Niggung’ se puede detectar una mayor presencia de elementos melódicos, aunque con una sonoridad muy especial y única que le da un carácter muy particular a su música. "No queremos ser pop, no me gusta esa palabra. También hay melodía en la música clásica o en la tradicional". (Andi): "Nuestra música no se orienta hacia la parte melódica, hay tantos elementos que te ‘distraen’ que la melodía acaba no importando. Nos rebelamos contra la previsibilidad: si sabes qué es lo próximo que va a ocurrir acabas aburrido. Así que nos interesan los cambios y las diferentes estructuras. Perseguimos una idea modular de la canción, con diferentes elementos a los que puedes prestar atención simultáneamente, construyendo tu propio sonido. Lo nuestro es más ‘soundbuilding’ que ‘songwriting’". Entonces, en qué lugar queda el EP ‘Cache Coeur Naïf’ (1997), donde ponían voces Laetitia Sadier y Mary Hansen de Stereolab. (Jan, algo molesto): "Eso fue sólo una vez. Hicimos la canción, Laetitia escribió la letra y cantó encima, haciéndola más accesible. Fue un experimento, trabajar con otra gente y con otros objetivos, pero nunca pretendimos conseguir un hit. Fue como un reto". (Andi): "Ni siquiera era un Lp, tan sólo un Ep. Y sólo fue con un par de personas de Stereolab, no era una colaboración entre las bandas, sino una ayuda puntual". (Jan): "Era M.O.M., pero más calmado, más disciplinado". Está bien, sigamos hablando de voces, pero esta vez desde un ángulo que sí es una constante a lo largo de toda su carrera, como es la inclusión de voces manipuladas en diferentes idiomas. "Es para atraer la atención. Nuestra música también comunica, pero no está transmitiendo un mensaje. Las palabras tienen un significado, pero para nosotros no son más que un sonido con un significado totalmente diferente. Si quisiéramos transmitir un mensaje, seríamos más precisos. Necesitamos un receptor activo, un diálogo. Lo que queremos es que cada oyente complete el proceso de creación de nuestra música y eso es imposible si el mensaje es muy preciso". (Andi): "El receptor es el último eslabón de la cadena creativa y no sabemos cómo va a reaccionar, así que no sabemos cuál va ser el resultado final de nuestra música". Interesante punto de vista, donde el directo cobra vital importancia. (Jan): "Sí, pero no somos una ‘stadium band’, no pedimos al público que diga ¡¡¡yeah!!! Todo es mucho más sutil. Las circunstancias nos afectan mucho. En el Sónar 97 no estábamos muy contentos. Era el show más importante de la noche, todo el público estaba muy pendiente de nosotros, veíamos cómo la gente nos observaba. Se convirtió en algo físico, en lugar de ser algo auditivo o visual. Fue una experiencia muy intensa. Ya veremos mañana (se refiere a su actuación del pasado día 3 de noviembre en la Sala Apolo de Barcelona), aunque será diferente porque tocamos con un batería y un mezclador. Nos gusta expandir nuestro sonido, la desterritorialización que supone incorporar nuevos elementos sobre el escenario, sacarnos mutuamente de nuestro terreno para hacer cosas diferentes". Llega el momento de las curiosidades. En el disco hay un tema titulado ‘Mompou’, ¿no se referirá al compositor barcelonés Frederic Mompou? (Jan): "Sí, sí, nos gustan algunas de sus piezas y además M.O.M. está en su nombre (risas). Nos gusta su trabajo aunque no lo conocemos todo, es como ‘ensamblage music’, no es estricta en el sentido clásico". (Andi): "Es música abierta al tiempo". Vaya, esto sí que no me lo esperaba. mouse on mars

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T Marc Piñol

F Archivo Self

Piénsenlo bien: si lo midiéramos por el mismo rasero, una canción de los Beatles podría llegar a ser igual de aleatoria (igual de aleatoria no significa igual) que una melodía creada con fractales. Cada día aparecen millares de cosas nuevas en nuestra vida; variaciones en relación a lo que ya habíamos hecho el día anterior, quizá, pero cosas nuevas, al fin y al cabo. De la misma manera en que podemos llegar a entender que hechos de relativa magnitud como la creación del Universo pueden tener, si nos lo proponemos, la misma importancia que ir al retrete con un Penthouse bajo el brazo, la música de Markus Popp tiene aquello que puede hacer pensar en que no hay nada más o menos importante, sino un orden en el proceso de creación de cada elemento que resulta tan largo como el destino (ay, el destino...) haya querido marcar. Hablando en plata: si el pop es inmediatez, Markus Popp hace pop. Ya lo dijo un publicista muy sabio y muy pesado: "Cuando haces pop ya no hay stop".

Como la conversación con Markus Popp (parece que definitivamente alejado de las ubres de mamá Mille Plateaux y más solo que la una, parece que también definitivamente, en su particular discografía bajo el membrete de Oval) no va a importarles un pimiento a la mayoría de los que está buscando el bpm de moda, omito mi espantosa presencia y dejo que la sabiduría de Popp (con un The Economist en la mano, el muy pilluelo) hable por sí sola. Música - Audio "Prefiero llamarlo audio a música. Si te digo que no creo que sea música es porque para llegar al resultado no hay necesidad de tener ninguna idea de solfeo. Nunca me ha gustado la música en general, el audio, en cambio, me hace más gracia". Público "No creo que mi música sea para un público minoritario y pretencioso. El problema de la música suele ser más el que la escucha que el que la hace, y yo sólo pido que la gente se sacuda sus prejuicios. Yo nunca me he planteado llegar a una audiencia más o menos minoritaria: intento llevar a cabo mis trabajos con la intención de que lleguen a todo el mundo suficientemente decodificados. Más que interesado en que la gente se interese por el resultado en sí, estoy interesado en que la gente se interese por el proceso, por el software que he utilizado para llegar a realizar mi obra. El CD es la excusa. Lo importante es mi Powerbook". Software "Ahora mismo estoy terminando un software para Sony que es algo así como una batidora. Sencillamente, tiras un loop dentro y lo vas batiendo según te interese: lo desmenuzas, lo conviertes en espuma o en líquido... Es realmente flexible porque no se ciñe a ningún patrón establecido. Es más, diría que es imposible hacer un patrón concebido como tal si no tienes suficiente experiencia con el programa, cosa estúpida por otra parte porque una vez te pones a jugar te das cuenta de que el mecanismo es tan sencillo como el de una bicicleta. No es como esos Cubase y esos Logic, que se ciñen a un 4/4 sin dejarte hacer nada. En mi programa tienes tanta libertad que no son necesarias las instrucciones. Cada uno va a tener su propia manera de llegar al final del proceso de una manera natural. Cada uno va a realizar sus propias instrucciones y las va a intercambiar". El Clic "Ya lo sé. A veces puede parecer que me excedo al limitar ciertos sonidos: hay veces en que los recorto a una fracción de segundo, como en el clic de un CD. De todas maneras, mi música no es tan minimal como parece. Al menos, siempre he intentado que sea cálida". ‘Szenariodisc’ "Dentro de dos o tres años los discos de Oval podrán ser realizados por cualquiera. Éste no está más o menos trabajado que los anteriores, sino que demuestra que el software diseñado específicamente para crear este audio sí está más trabajado que los anteriores softwares. Volvemos a lo de antes: el software no es más importante que la música, pero sí que el audio. Con el audio se puede hacer música y el círculo vuelve a estar cerrado". O en pocas palabras: si tienen un Macintosh bájense el software thOnk_0+2 de Arjen Van Der Schoot en www.audioease.com y ya me contarán. oval


To Rococo Rot

reinventando el minimalismo monolake T Guillermo Escudero

F Archivo Self

Robert Henke y Gerhard Behles, ambos de Berlín, poseen un vivo interés por reciclar su propio archivo de sonidos, obtenido de sus investigaciones en la música concreta y el minimalismo. A partir de ahí procesan esos sonidos transformándolos en formas estáticas de ritmo esporádico y envolvente. Ejemplos tenemos en sus albums ‘Hong Kong’ (1997), editado en Chain Reaction, y ‘Interstate’ (1999), publicado en su propio sello ml/i. Robert Henke nos ha concedido esta entrevista dando a conocer nuevos aspectos de Monolake y un humor que raya en la sutileza.

Comenzaste como ingeniero de sonido y luego empezaste en la música. ¿Cuándo se formó Monolake? Estudié ingeniería de sonido en una escuela en Postdam-Babelsberg, antigua Alemania del Este, pero he estado haciendo música electrónica desde hace 16 años. Monolake comenzó en 1995 cuando Gerhard y yo hicimos un single en el entonces nuevo sello Chain Reaction y necesitamos un nombre. ¿Nos podrías describir tus sonidos favoritos? ¿Provienen de diferentes fuentes o tienen un origen común? Son sonidos difusos que provienen de diferentes y variadas fuentes. Algunas son controladas por reglas que rigen el comportamiento de cada partícula (el agua, las ondas, el ruido de la ciudad, los insectos...) y otras utilizan la simulación digital (síntesis granular, las reverberaciones pasadas por filtro... ), que te dan la sensación de espacio y profundidad. Me gustan los sonidos nítidos que a menudo tienen un comportamiento rítmico y que actúan como contrapeso a lo antes mencionado, pero no me agradan los loops de samples con ritmo y filtros ruidosos. ¿Qué tipo de producciones editais en Imbalance Computer Music (I.C.M.)? ¿Son diferentes a las que salen como Monolake? Sólo edité en ese sello mi trabajo individual, ‘Floating Point’ (1997). En realidad me di cuenta que no soy la persona apropiada para manejar un sello. Por lo que I.C.M. sólo es una plataforma para editar las cosas que hagamos como Monolake a través del subsello ml/i. ¿Podrías explicar por qué I. C. M. sucedió a Imbalance Recordings de Moritz Von Osvalds? Moritz Von Osvalds creó ese sello, pero probablemente nunca estuvo contento con el éxito que tuvo y no hizo más cosas por él. No me sentí bien con esa situación, por lo que decidí continuar con el sello. Por alguna razón fue necesario cambiar el nombre a Imbalance Computer Music. ¿Trabajásteis con Maurizio o con otros artistas de Basic Channel? No, Maurizio son Mark Ernestus y Moritz Von Osvalds. No estuvieron involucrados en ninguna edición de Chain Reaction y no hubo colaboración musical alguna con ellos. ¿Con qué frecuencia realizais las performances ‘Mille Tableaux’? Creo que las hicimos cuatro veces. Nos dimos cuenta que necesitábamos un sistema de altavoces de gran potencia a fin de hacerlas más interesantes, sin embargo ninguna de las instituciones académicas nos las podían proveer. No creo que vayamos a repetirlas en el futuro. Sólo fue un homenaje a la gente de Inagrm (centro de investigación francés de música por ordenador) que hace música concreta. ¿Crees que hay una relación entre la música concreta y el minimalismo? No. Existe una relación entre Monolake y el minimalismo y entre Monolake y la música concreta. También hay una relación entre Robert Henke y el buen vino y entre Robert Henke y la ciencia informática, pero no quiere decir que haya un enlace entre la ciencia informática y el buen vino. monolake ACTÚAN EN JULIO EN LA SAL DE MATARÓ (BARCELONA)

Pepe, komm nach Deutschland

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T Half Nelson

F Juan Antonio Álvarez

Parece que el sentido musical alemán sobrevive mejor en los momentos en que la música abstracta tiene mayor aceptación. Desde Berlín, TRR propugnan la ensoñación por la repetición del pequeño gesto en tres LPs ascendentes que les han puesto en el punto de mira de aquellos que saben ver más allá de Tortoise y que les ha permitido conseguir el teléfono de Sarah Cracknell.

En Barcelona un compromiso previo me obliga a perderme su actuación y un despiste organizativo hace coincidir la hora de mi entrevista con la prueba de sonido. Pero Robert Lippok (electrónica, samples) es un tipo amable y me da su móvil para que le interrogue al día siguiente mientras él está camino de San Sebastián y el Valencia pierde la Copa de Europa. Estoy un poco confuso, ¿cuándo salió ‘TRRD’ (Soul Static Sound, 1998)? Salió medio año antes de ‘The Amateur View’ (City Slang,1999). Es un trabajo conjunto con D de Soul Static Records en Londres. Le conocimos en un festival. Uno de esos temas aparece en ‘The Amateur View’ (‘This Sandy Piece’). En realidad es una nueva versión, porque ese tema nos gustaba mucho y decidimos seguir trabajando en él. Es la primera vez que venís a España, ¿estáis presentando nuevo disco? No, todo el mundo nos lo pregunta (risas).


cielo sobre berlín to rococo rot

Debe ser porque estamos acostumbrados a que los grupos sólo vengan por aquí cuando tienen algo que vender. El título de ‘The Amateur View’ me parece muy modesto. No, la palabra ‘amateur’ debes tomarla en el sentido de ‘amante’, de alguien que ama lo que está haciendo y por eso encuentra nuevas maneras, más interesantes, más divertidas de hacer las cosas. Da la impresión de que queréis conquistar el mercado anglosajón, cada vez usáis más títulos en inglés. Bueno, quizás haya más títulos en español en el próximo disco (risas). A nuestro público inglés le interesa el aspecto alemán de nuestra música, así que no nos estamos haciendo más accesibles para ellos. Los títulos son ideas sueltas que tomamos de aquí y de allá… quizás en estos últimos tiempos hemos estado más expuestos a la cultura inglesa. Los títulos no ilustran el contenido, sino que representan realidades paralelas que pueden tener algún punto de contacto con el tema. Me parece que vuestra música cada vez se aproxima más al sonido chill out, cada vez usáis más ‘slow beats’. No (risas), porque aunque el chill out no sea música de baile se basa en un ritmo constante, en un orden y nuestra música no es así. Es caótica, sin obedecer a un patrón. Hay mucho espacio en la música electrónica, no todo ha de ser música de baile, pero sí nos interesan los sonidos, los patrones que se usan en la música de baile y, a partir de ellos, buscamos otros caminos. Nuestra música está al borde de la música de baile. En nuestros conciertos a veces algunos bailan, mientras otros se sientan en el suelo… debemos estar en un punto medio. Entonces ‘Micromanaged’ (de ‘Veiculo’, City Slang, 1997) es vuestro tema más conseguido. Es un buen ejemplo. Ese sonido es el típico de muchos temas de house, pero nosotros lo convertimos en algo más abstracto. Ahora la gran pregunta, ¿os consideráis una banda de rock o de electrónica? Diría que somos una banda electrónica. A veces pienso que en realidad trabajamos como una banda de jazz, con estructuras muy abiertas que pueden llevar a la improvisación. Nos gusta mucho tocar en directo porque nos gusta el elemento natural en nuestra música, hacer música absolutamente electrónica sería como una limitación, todo quedaría demasiado establecido. Así la improvisación es un elemento importante en vuestra música. Cada vez más. Hace tres meses hicimos algo para una radio de Baviera. No teníamos nada ensayado y lo hicimos muy deprisa. Algunos temas nos gustaron mucho, así que probablemente vayan en nuestro próximo disco. A veces sale bien y a veces no, por eso procesamos digitalmente los sonidos y los manipulamos. Todo depende de la idea que tengamos al inicio o de lo que pida el tema. Me gusta como dejáis siempre la melodía en segundo plano, formándola con la repetición de ruidos o líneas. Sí, eso es lo que pretendemos. En algunos temas de música industrial y en el primer techno la base era simplemente un ruido, que era una parte importante del tema: la melodía. Nosotros venimos de ahí. Es mejor usar una melodía muy simple, para que la gente vaya disparando nuevas melodías a partir de ésa, así los temas quedan abiertos a la interpretación.

Pepe, komm nach Deutschland

En ese sentido melódico hay un tema que llama la atención, ‘Cars’. Cuando preparamos el LP ya vimos que era un tema que iba a llamar la atención, pero también nos interesa esa vertiente más pop. Ese tema era parte de la banda sonora de un documental sobre arte en Internet, investigación robótica, realidad virtual… Cuando grabamos ‘The Amateur View’ queríamos hacer versiones embrionarias de temas pop (risas). ¿Y qué hay de ‘Prado’ y su orquesta? Sí, es una orquesta sampleada, pero no creo que volvamos a usarla. El sampler es una forma muy interesante de encontrar nuevos elementos: sonidos, melodías, estructuras… preferimos usar una pequeña parte y manipularla antes que contratar a una orquesta de verdad. ¿Se refiere al Prado de Madrid? Sí, por supuesto. Nos gusta el sonido de la palabra y su sentido transforma el tema dándole un aire más meridional, la imaginación se dispara hacia los cuadros y las esculturas que hay allí. También hay un guiño electro, ‘Telema’. ¿Es vuestro homenaje a Kraftwerk? Kraftwerk es una pesadilla para los músicos alemanes, ojalá nunca hubieran existido (risas). No, eso no es cierto. Sería interesante ver el mundo sin Kraftwerk, creo que no sería tan diferente. Han sido muy influyentes para todos nosotros. Como la Bauhaus, hacían música muy funcional, pero al mismo tiempo bella, no añaden nada que no sea estrictamente necesario, todo está en su sitio. Ese era el poder del diseño de la Bauhaus. Parece que cada vez usáis menos la voz humana. Sí, es cierto. No encontramos fragmentos de voces que nos gustaran, así que no los usamos. En el primer disco (‘CD’, Kitty-Yo, 1996) usamos pequeños fragmentos de voz, pero lo suficientemente largos para darle un toque humano. Los temas nuevos tienen bastante más voz, quizás trabajemos con un cantante canadiense llamado Jerôme Minière (en realidad es francés, pero vive en Canadá). Me gustó mucho su último disco (el excelente ‘La Nuit Éclaire Le Jour Qui Suit’, Lithium – Green UFOs, 1999). Me desagradan esos finales tan abruptos en la mayoría de los temas, parece que no sepáis como acabar el tema. (Risas) Yo creo que son finales perfectos. No sé, a veces debes considerar el tema como parte de una estructura mayor, de un universo… Nos gusta dar la sensación de que hay algo antes y después del tema. Pasemos a las notas de sociedad, habéis colaborado en el último disco de St. Etienne, ‘Sound Of Water’. Sí, nos conocimos en un festival e intercambiamos los teléfonos, pero no teníamos claro que quisieran colaborar realmente con nosotros. Teníamos miedo de que llevaran los temas ya escritos, pero tan sólo llevaban pequeños fragmentos de melodías, sonidos… así que pudimos tocar libremente. Se llevaron las cintas a Londres, donde trabajaron con Sean O’Hagan… así que nuestro trabajo se limitó a aportar materia prima, no a decidir sobre el resultado final. ¿No crees que al trabajar con vosotros buscaban una coartada intelectual? Creo que, sinceramente, buscaban algo nuevo con nosotros, les gustan nuestros discos y les apetecía trabajar con nosotros. Si querían ganar credibilidad intelectual podían haber escogido a bandas mucho más conocidas que nosotros. to rococo rot

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T Marc Piñol

‘The Sound Made By People’ (WarpSatélite K, 00) es, eso no hay quien lo niegue, uno de los discos a destacar del año. Otra colección de canciones frágiles y sonidos cósmicos que ha conseguido cosechar, por parte de los periodistas más impresionables, ripios y sonetos que harían enverdecer de envidia a Buero Vallejo.

F Archivo Self


Y es que la segunda entrega en formato largo de Broadcast se presta fácilmente a eso que algunos llamamos hype: visto desde la perspectiva idónea, este homenaje nada encubierto a Christopher Komeda o Silver Apples aparenta más redondeces de las que en realidad tiene; para entendernos, que no es un disco redondo aunque lo parezca a primera vista. Resumiendo: después de ese excelente recopilatorio de singles que fue ‘Work And Non Work’ (Warp - Satélite K, 98), el club de los cinco de Birmingham editan su primer disco. Un disco para mirarlo de frente y no de perfil, pero un buen disco, al fin y al cabo. Le planteamos a Roj, cerebro del grupo en todos los sentidos (cuando le pedimos que nos dejara hablar con Patricia Keenan supimos por qué lo era), una entrevista inusual: dos largas horas sin pausa hablando con él sobre referencias extrañas, psicodelia reivindicable, la profundidad de sonido de un vinilo, los Power Mac de última generación, el sonido analógico aplicado a lo digital y los nuevos sistemas de grabación, secuenciación y masterización. En fin: sólo para freaks. Así fue y así se lo contamos. ‘The Sound Made By People’ "Para este disco hemos partido de ciertos esquemas sonoros. Hemos intentado que cada uno de los sonidos identificativos de una canción sonaran en un segundo plano en algunas otras canciones para crear sensación de uniformidad dentro del disco, cosa que no tenía ‘Work And Non Work’. De todas maneras, lo que más se nota, al menos desde mi punto de vista, es la profundidad en el sonido: hemos tenido la oportunidad de trabajar con sonidos muy limpios, los hemos regrabado varias veces uno encima del otro y por eso el sonido, aún y siendo el mismo del principio y sonando totalmente puro, consigue una profundidad tremenda y una especie de eco y distorsión muy sutil, que produce una sensación bastante inquietante (risas)". Sonido "Me quedo con el sonido de High Llamas. Me parece que, más que profundidad, tiene un cierto toque retro, pero visto desde una perspectiva muy electrónica. Cuando nos-

oro parece broadcast

otros producimos intentamos que el sonido tenga cierta pureza. No nos gusta la distorsión que no tiene elementos limpios, así que preferimos dejarla en un segundo plano y..." Trish "¿Cómo? ¿Qué si está Trish por ahí? Sí, claro... Espérate un momento. ¡Trish! ¡Que hay un tío de una revista que te quiere hacer unas preguntas!". "¿Hola? Soy Trish". ¿Poesía? "Para hacer las letras no me fijo demasiado en nada. Me pongo a escribir y ya está. Me gusta especialmente la literatura sudamericana, como Lorca y todo eso. ¿Cómo? ¿Que Lorca no es sudamericano? Por supuesto que Lorca es sudamericano. ¿Que Lorca es español? No, no... Lorca es sudamericano. ¿Que tú eres español y lo sabes? Ya te puedo decir que Lorca no es español. Bueno, nada, que no suelo fijarme en nada en especial al redactar mis textos (nota del redactor: ni al leer, supongo). Me pongo a escribir. Ya está (risita). ¿Cómo dices? Sí, sí. Roj aún está por aquí. Espérate un momento, por favor. Vale, adiós". Power Mac "Actualmente trabajo con un Mac bastante potente y nuestro estudio está empezando a tener cara y ojos. Tener un ordenador en el estudio te permite simplificar la rutina de trabajo y, en caso de que llegues a aprenderte al cien por cien el funcionamiento de las aplicaciones, te ahorras el hecho de trabajar con un productor, que suele ser un tipo que tiene las ideas muy claras mucho antes de saber cuáles son las tuyas (risas). En un ordenador puedes instalarte herramientas de secuenciazíón, de retoque, de ecualización y de lo que haga falta: actualmente existen tantas herramientas que al final no utilizas ni la cuarta parte de las que tienes instaladas. Si a todo ello le añadimos los plug-ins que cada aplicación puede soportar, uno no tarda en darse cuenta de que con un ordenador relativamente potente se puede hacer de todo". Analógicos "Pero claro, también debemos tener en cuenta que, en general, somos unos apasionados del sonido analógico, del crujido del vinilo y todas esas paridas (risas). Todo lo que mezclamos acaba pasando por una mesa analógica, que le da mucha más calidad al sonido y que enfatiza los medios y los graves. Normalmente en las primeras maquetas lo que suena perfecto son los agudos, pero para lo demás te tienes que meter mucho rato a post-producir. También utilizamos los teclados analógicos para grabaciones y directos. A veces los secuenciamos una vez hemos tocado algún acorde que nos gusta, pero la mayoría lo hacemos en directo porque queda todo bastante más cálido, aunque... Bueno, debes tener un disco duro de diez o doce gigas (risas). ¿Cómo? ¿La gente que odia la tecnología digital? Sí, claro. Hay gente a la que no le gusta lo digital, pero sólo por la sencilla razón de que los resultados jamás te salen a la primera si no tienes un conocimiento previo del software que utilizas. Hacer un ruido bonito con un teclado analógico es sólo cuestión de segundos, pero tú no controlas al cien por cien lo que quieres aunque el resultado sea cálido desde el principio. Hacer un ruido bonito con un ordenador puede llevarte horas, pero al final el resultado es exactamente igual a la idea que tenías en la cabeza y no necesariamente por ser digital la cosa queda fría e impersonal. Es sólo cuestión de paciencia".

warp

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‘Taurus’ de The Zodiac "¿Cómo? No, no sé que quieres decir con... ¡Oh! (risas) ¡No me jodas! Vale, vale... ¡Siguiente pregunta!". Comparaciones "Entiendo perfectamente que la gente nos compare a otros grupos. Laika, Portishead y Stereolab son los tres primeros que a crítica y público se les pasa por la cabeza, así que... ¿Qué? Qué va, nosotros no intentamos esconder nuestras influencias. De ninguna manera, vamos... Lo que pasa es que hay grupos de esos que son tan tuyos que a veces te jode que se conviertan en los de los demás. Pero bueno, tampoco es eso: la verdad es que al ser tanta gente tenemos tantas influencias distintas que cuando nos hacen alguna entrevista no podemos más que hablar de lo nuestro. Si me preguntas a mí te voy a decir que Silver Apples y si le preguntas a otro te dirá que Wu-Tang Clan y si preguntas a otro te dirá que Belle & Sebastian. Y en el fondo algo de todos ellos está en Broadcast. Es raro, ¿no crees?". Secuenciación "Cuando secuencio los elementos siempre intentamos no cuantizarlos sobre el patrón de una manera demasiado cuadrada. Primero lo cuadramos todo y luego nos dedicamos a descuadrar cada uno de los elementos sutilmente. Eso le da bastante flow a los ritmos y consigue resultados imperfectos que grabados en directo serían imposibles de retocar." Sonido "Me quedo con el sonido de Silver Apples. ¿Oh, sí? ¡Gracias! Es la primera vez que alguien me dice que suena tan cálido como un disco antiguo. Conseguir eso con un ordenador es difícil, pero poco a poco las cosas se van a ir arreglando. No me gusta ese sonido típico de principios de los noventa, tan limpio y digital. A mí me gusta poder planchar un CD del que su master parezca sacado de un vinilo antiguo. Lo digital, así a lo bestia, me parece aburridísimo." broadcast

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T Jesús Brotons

F Paco y Manolo

Aunque lleva hablándose de ello desde hace años, ahora más que nunca parece como si la música pop(ular), tal y como la conocemos, haya llegado a un punto sin retorno, un estado en la que cualquier posible evolución se antoja altamente improbable.

Este hecho, en sí, no es nada grave. La música es un ente vivo que, como los seres humanos, se mueve por ciclos, y en un momento u otro vuelven a tomar presencia cosas que previamente habíamos olvidado (como dijo aquel, lo único nuevo bajo el sol es aquello que no recordamos). Consideremos que los únicos cambios importantes en los últimos tiempos han venido por parte de la gran industria, y en terrenos periféricos al hecho musical en sí: el hardware (nuevas y más potentes herramientas de creación musical) y la distribución (canales alternativos, entiéndase Internet). La importancia de todo esto, que por supuesto la tiene, es relativa. No deja de ser ortopedia de progresiva sofisticación. Sería deseable un profundo y generalizado cambio de mentalidad que permitiera abrir nuevas vías a lo que debería ser ante todo una forma de comunicación entre las personas, y no el fantabuloso negocio que en la actualidad es. ¿Y qué tiene que ver todo esto con Daniel Miller? Nada, en realidad, y a la vez mucho. Miller, factótum de Mute Records, hoy por hoy la más


20 minutos hacia el futuro daniel miller determinante compañía independiente que por el mundo rula; responsable directo del exagerado éxito de Depeche Mode; artífice en gran parte del característico sonido de grupos como DAF, Fad Gadget o Renegade Soundwave; músico participante, y a menudo no acreditado, en grabaciones de parte de la plana mayor de la bizarrería industrial (con el currículum de este hombre no es tan difícil imaginar de quiénes se trata); músico influyente por derecho propio (The Normal, Silicon Teens, Missing Scientists (junto a TV Personalities), Duet Emmo [Miller + Dome]... ¿cuántos aprendices de mago tendrán como libro de estilo las inquietantes secuencias de ‘Warm Leatherette’?). Persona discreta en grado sumo, casi esquiva, su campo de influencia es inversamente proporcional a su deseo de aparecer ante el público. Casi veinticinco años de historia viva del pop electrónico, corpulentamente encarnados y sentados ahora delante de mí. ¿Y qué le pregunto yo a este hombre? Por supuesto, hay cientos, miles de cosas de las que el capo de Mute podría hablar con autoridad, pero como el tiempo no es elástico opto por dejar aparte cuestiones coyunturales y entrar en terrenos más amplios, aquellos de los que se da cuenta en el párrafo inicial de este artículo. No se trata de una entrevista propiamente dicha, sino de una distendida conversación sobre un tema que estimo pertinente. Algo subjetivo, sí, pero después de todo, ¿por qué desaprovechar la oportunidad de que alguien con su enorme experiencia nos comente su visión del cotarro musicoso en los próximos años? Mr. Miller, en su opinión, ¿en qué medida ha cambiado la música pop(ular) en los últimos años, si es que lo ha hecho? "¡Uf! Esta es una pregunta peliaguda. Aunque cada país es diferente, en lo que se refiere a la escena ‘mainstream’ no es que

haya cambiado mucho. O mejor dicho, sí ha cambiado, pero sólo a un nivel muy superficial; hacer música comercial con el único objetivo de vender no es propio de una mentalidad muy progresista, y ese sigue siendo el mismo patrón arcaico por el que se rije el negocio discográfico. A un nivel estrictamente formal sí ha cambiado, y de forma asombrosa, a través de la electrónica, principalmente en terrenos como la música de baile y la experimental. Me da la impresión de que, en general, las cosas tienden cada vez más a polarizarse. Por un lado tenemos el ‘mainstream’, que sigue siendo conceptualmente igual a como era hace años, y de forma paralela se ha originado una muy interesante escena experimental, que siempre ha existido, pero que en la actualidad está mucho más extendida, y el abismo entre las dos es cada vez mayor." "En los últimos veinte años la tecnología se ha ido haciendo progresivamente más barata, permitiendo que un mayor número de personas tengan acceso a los medios necesarios para hacer música, y más medios en manos de más gente significa más posibilidades de que surjan nuevas ideas, nuevas combinaciones. Por regla general, cuando pones las nuevas tecnologías en manos de músicos profesionales, terminan haciendo lo mismo que ya estaban haciendo con instrumentos tradicionales. Por eso es muy interesante poner esos medios en manos de gente que nunca antes pensó hacer música, o ser disc-jockeys, o lo que sea. Muchos de los mejores hallazgos de los últimos tiempos los han hecho personas que trabajan con un pequeño equipo que se han instalado en su dormitorio. Y creo sinceramente que lo mejor aún está por llegar." El uso y abuso de la tecnología por parte de no profesionales con el objetivo de crear música sin restricciones: ni más ni menos que la génesis del dub, del punk y del industrial. Daniel Miller sabe de lo que habla. En 1977, por pura diversión, sin contacto de ningún tipo con otros músicos (ni siquiera con aquellos con los que comparte longitud de onda, como sus coetáneos Throbbing Gristle o Cabaret Voltaire), graba en la intimidad de su habitación el profético single ‘TVOD / Warm Leatherette’ con un sencillo equipo consistente en un sintetizador Korg 700S, un cuatro pistas TEAC y una unidad de eco alquilada. Neu, Kraftwerk, Can y Klaus Schulze son por entonces sus principales referencias. ‘Warm Leatherette’, tema inspirado por la iconografía del ‘Crash’ de Ballard, una de sus reconocidas obsesiones, sería con posterioridad versioneado por artistas tan poco afines como Grace Jones (?) y Pankow. "Para que se diera una innovación real a nivel musical sería indispensable que primero se produjera una transformación en lo político. Los verdaderos cambios no surgen sólo de la voluntad investigadora, sino de una profunda desazón con el estado de las cosas. En la actualidad la mayoría de la gente no siente la necesidad de ser crítica con el Sistema. Vivimos en un estado de seudodemocracia especialmente pensado para que las personas creamos que somos libres. De todas maneras, ya no es posible que alguien suba a un escenario, grite ‘empezad la revolución’ y sea tomado en serio. La gente ya no es tan ingenua. Lo que sí tengo muy claro es que las soluciones colectivas no existen. Cualquier posible cambio debe darse primero a un nivel individual." Estos ideales tan libertarios, ¿son también los que rijen a la hora de llevar las riendas de Mute Records? "Mute ha sido desde el principio un sello independiente que trata de no restringirse en ningún sentido. Y, sí, intentamos seguir una política libertaria. Procuramos no influir en los artistas, darles el mayor control posible, ya que esa es la única forma de crear música de calidad. Eventualmente yo puedo dar algún consejo, echar una mano aquí y allá, pero es importante que tanto los músicos como su música tengan una fuerte personalidad, que sepan de antemano en qué dirección quieren ir. Tener las ideas claras es básico para mantener una buena relación de trabajo. A la larga esto se traduce en una línea definida, en una coherencia que en definitiva creo que es la clave de la pervivencia y el éxito de Mute Records. Estamos constantemente buscando un equilibrio aceptable entre experimentación y comercialidad; no hay que olvidar que, después de todo, dependemos de las ventas para sobrevivir. Arte y negocio, a veces es muy difícil conjugar ambos factores." Por difícil que sea, Daniel Miller, consumado prospector de música de calidad, ha logrado retener en su sello durante años no sólo a Depeche Mode, sino también a Nick Cave, Diamanda Galas, Einsturzende Neubauten y un largo etcétera. Por algo será. ¿Tal vez por su claridad de ideas? daniel miller

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Un pasado con registro en el canon (Soft Cell) y una carrera en solitario que alterna altibajos, éxitos aislados y verdaderos trompicones. Y así hasta hoy, el día en que Marc Almond prefiere no establecer un vínculo entre madurez y serenidad; ni vínculo ni término medio. Su último álbum de éxito (‘Tenement Symphony’) se editó hace ocho años, pero a un idealista hay que perdonarle cualquier fracaso.

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T Juan Manuel Freire

F Archivo Self

El estómago digiere, los dientes mastican, la piel tolera el contacto del aire. Los pensamientos dialogan con el cuerpo, el cuerpo sintoniza con el corazón y el sol hace cosquillas. Dicen que hay buenos y malos, guerras, muertes y malas personas... bueno, poco importa, vuelven las ganas de salir y dar vueltas a la ciudad y conocer a otros vampiros. En los últimos días, pensar en el mundo era como estar viendo una película. Y eso no podía ser nada bueno. El cambio de sentido tiene documento en ‘Open All Night’ (Blue Star - Satélite K, 99), el mejor disco de Marc Almond en una vida. Cuando se lo comento, parece orgulloso, muy seguro de sus nuevas canciones. Hablamos sobre música, empeños, amores y perífrasis del destino, sobre el tiempo futuro y sobre el pasado, inolvidable e inevitablemente mejor. Aquí unos extractos.

1. Nunca se sabe El nuevo disco parece tu viraje a los senderos de la madurez. Por ejemplo, el single ‘Tragedy (Take A Look And See)’ apunta hacia un estado de ánimo muy sereno, quizá más reflexivo y consciente de lo habitual en ti. Incluso escribes una autobiografía... Me gusta el lugar que he alcanzado en mi vida. Me gusta referirme a ella como una etapa a medio camino, porque he aprendido lecciones y todavía soy joven para aplicarlas. Te preguntarás, ¿qué más puedo pedir? Pues nada más. He recuperado la seguridad que perdí en ciertos momentos de mi pasado. Es cierto que transmites seguridad. Como si bastara con dormir, una actitud constructiva y algo de buena suerte para ser más o menos feliz. Quizá sea porque, para empezar, he aprendido a utilizar mi voz de una forma diferente. La uso mejor y la he convertido en el centro de mi música,


corazonada marc almond

en lugar de rodearla con la sobreproducción que no requerían mis canciones. Este álbum es mucho más elegante que mis discos con Trevor Horn. ¿A ti te ha gustado? Me ha gustado, claro. Por cierto, ¿qué piensas de las comparaciones con el último George Michael? Quizá debiera callarme. Porque, en fin, no creo que ese tipo esté interesado en experimentar, ni tampoco en escribir canciones sobre la obsesión o la muerte. Digamos que él es una estrella y yo soy un maldito. ¿Y si este disco arregla las cosas? Es muy homogéneo, más completo, y tiene tres o cuatro hits potenciales (digamos ‘Tragedy (Take A Look And See)’, ‘Heart In Velvet’, ‘Almost Diamonds’ y ‘Threat Of Love’). Te confesaré algo. En mis últimos discos participó demasiada gente, perdí la dirección de mi música, de lo que quería hacer; quería agradar a todo el mundo, y acabé decepcionando a mi público y a mí mismo. No es por promocionar, te lo aseguro, pero en este disco he tenido la libertad que buscaba. ¿Fue la presión una de las razones para crear Blue Star, tu propio sello? Las otras compañías querían que interpretase el papel de estrella del pop, y competir en este mundo ha cambiado mucho. Yo necesitaba despegarme, hacer algo diferente y no estar buscando singles todo el tiempo. Me hacía viejo y debía encontrar una nueva dirección musical. Y la has encontrado en una tristeza tranquila, por momentos muy juguetona. ¿No encuentras empatía en neo-crooners como Neil Hannon, Stuart Staples o Jay-Jay Johanson? No quiero tener nada que ver con Hannon ni Staples. Créeme, no quiero decir que sean malos, pero no quiero tener nada que ver con ellos. Lo siento, tengo mis razones. Y no tengo el placer de conocer a Johanson, lo único sueco que escuchamos en Inglaterra es Abba. Perdona que insista, no diré nombres. Pero sigo pensando que eres un crooner de arriba a abajo. Dime que no te gustaría cantar en casinos de Las Vegas o hacer un dueto con Tony Bennett. No sé lo que es un crooner, ni sé cuál es mi forma de cantar. Un crooner canta canción melodramática, ¿verdad? No creas, en realidad no tanto. Cantan lo que tú: baladas pop con gotitas de jazz. Bueno, antes mi voz solía ser muy melodramática, y ya no soy el mismo. En el último disco he intentado encontrar algo más íntimo. He hecho muchos discos como diva, de pasión desaforada, y quería encontrar una clase de pasión diferente. El sentimiento de Elvis cantando 'Love Me Tender', de Frank Sinatra, Nat King Cole, Nina Simone, Billie Holiday... Igual soy un nuevo crooner (risas). Nunca se sabe... (más risas).

2. The new torch singer in town En los noventa, Billie Holiday ha sido una clásica inspiración del voicebeat. Creo que tú también has llegado a ella desde la dramática del trip hop. Admiro a Massive Attack y me encantan Tricky, Alpha o Morcheeba. Alguien describió mi nuevo álbum como "Elvis meets Portishead", creo que era una buena descripción. Me encanta la gente que usa el trip hop para componer ardientes y apasionadas canciones. Y así vas y compones una de mis canciones favoritas de este año, tu dúo junto a Kelly Ali (‘Almost Diamonds’). ¿Cómo surgieron las colaboraciones con ella y The Creatures (‘Threat Of Love’)? En cuanto a la primera, yo era un gran fan del disco de Sneaker Pimps y perseguí a Kelly para que juntos escribiésemos una canción. Por lo demás, conozco a Siouxsie desde hace mucho tiempo; en los ochenta, perseguía a los Banshees de concierto

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en concierto, cuando mi único objetivo era convertirme en el punkie más gamberro del mundo. Siempre había pensado que nuestras voces y estilos podrían encajar muy bien. Lo mejor de 'Threat Of Love' es esa mezcla de sonido arábigo y música para un film de James Bond. ¿Qué música puede haberte influido, qué escuchas más últimamente? Estoy descubriendo cosas estupendas en mi vieja colección de discos. Cosas de James Bond, antiguos temas de soul, jazz, blues... y, bueno, también he recuperado a Suicide. Me interesa la música en un espectro muy amplio, nada obtuso: paso de la vanguardia experimental a los charts sin ningún tipo de reparo. No me gusta la gente que disfraza su confusión escuchando una sola música. Sé disfrutar de cada onda por diferentes motivos. ¿Podrías adelantar algo sobre el nuevo álbum de Soft Cell? Hemos estado escribiendo nuevas canciones, y la química entre nosotros sigue funcionando. Hemos escrito once canciones, esperamos que esté fuera en la primavera del año que viene. También haremos una gira. La idea de unos nuevos Soft Cell no tiene que ver con lo retro, buscamos un sonido puramente de los noventa. Hoy, nada es nuevo ni original; la gente está volviendo a los cincuenta, los sesenta, los ochenta, y el sampling tiene que ver con esta misma idea. Hacia allí nos dirigimos, porque ése es el espíritu de los noventa. Reciclaje.

3. Casi diamantes Permaneces fiel a una línea argumental: en la mayoría de tus canciones, casi parece imprescindible que el dolor sustituya a la alegría. ¿Están la tragedia y la desolación más cerca de la vida que el mero petardeo (algo que conoces al dedillo)? Es que mi vida es un temblor continuo, ya sea en las relaciones amorosas o en los momentos más corrientes. Y eso se deja caer en mi música. Siempre escribo sobre las cosas que siento, las ideas que pienso, las sensaciones que experimento. Lo normal, para mí, es dejarse arrastrar a situaciones dramáticas. No me preguntes cómo ni por qué. Entonces, ¿eres Marc Almond ya durante el desayuno? Yo quiero cantar a la vida, de verdad. No veo ningún significado en la música, el arte o la escritura, si en ellos no pones tus humores, reflexiones, sentimientos y experiencias. Todo lo que surja de ti ha de reflejar estados y períodos de tu vida. Incluso unos cereales pueden inspirarte (risas). Hablemos de una canción como ‘Midnight Soul’, entre mis favoritas del disco. Me gusta especialmente aquello de "como un niño en la oscuridad de una noche sin fin/ Bailando con las sombras, bajo la luz de la calle/ Con todos los otros preciosos perdedores/ Al filo de sus vidas, por siempre cayendo, mientras pretenden volar". Será un lugar común, pero también es la escena que nos gustaría vivir cada noche. ‘Midnight Soul’ también está entre mis canciones favoritas, y recurre a una temática muy usual en mis canciones. Habla de buscar un amor, un amigo, un lugar donde terminen todos tus problemas... errar en la noche y perderse, no vivir con demasiada precisión ni cordura. Aislarse de lo que signifique sufrimiento, enojo, angustia, y encontrar luz en los cuerpos, las cosas, los misterios. marc almond

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ambient abba on acid the gentle people Desde el uno de enero de 1995, The Gentle People, la combinación perfecta entre la cultura de club de los 90 y la lounge music de los 50, nos deleita musicalmente la vida. Con dos álbums en su haber, ‘Soundtracks For Living’ (Rephlex, 97) y el reciente ‘Simply Faboo’ (Rephlex - So Dens, 99), Dougee Dimensional, Honeymink, Laurie LeMans y Valentine Carnelian se han convertido en la propuesta más excitante de la cuadra discográfica del inigualable Aphex Twin. Muy amablemente, Dougee ha respondido a nuestras preguntas.

T Alberto Balsam

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¿Por qué habéis tardado tanto en publicar vuestro segundo álbum? Nos pasamos los primeros 6 meses tras la publicación de 'Soundtracks...' promocionando el disco. Fue muy raro, porque 'Soundtracks...' empezó a funcionar muy lentamente, pero hay gente que tras 2 años está descubriéndolo aún. Después decidimos hacer algunas demos más, y tras 3 meses trabajando en nuevas canciones, seguíamos sin estar completamente satisfechos con el rumbo que estaba tomando nuestra música. Era muy importante no volver sobre el

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terreno que ya conocíamos. Podíamos haber sacado otro disco rápidamente, que sonase como 'Soundtracks...' para sacarnos pasta, pero no nos interesaba porque queríamos algo más complejo y distinto al primer álbum. Se podría decir que necesitábamos aprender cosas nuevas y nos sentíamos obligados a ser mejores en lo que hacíamos, si no ¿para qué preocuparse en hacer nada? . ¿Realmente todo el peso musical del grupo lo lleva Valentine? No, los créditos son un poco engañosos. Valentine es el único de nosotros capaz de trabajar como ingeniero, de hecho es el único que había participado en alguna grabación antes de este proyecto. Valentine es capaz de dar forma a nuestras ideas vocales y musicales y convertirlas en música ‘gentle’. Yo paso mucho tiempo en la producción y trabajando en las voces. En pocas palabras, trabajamos todos juntos para conseguir hacer llegar al público esta ‘gentle-experiencia’ audiovisual. ¿Os consideráis un grupo lounge? De ninguna manera. Somos un grupo de pop. Y no somos una banda, es un término muy anticuado. De hecho, nos gusta pensar en nosotros mismos como en un grupo de pop glamouroso. ¿Estáis cómodos en un sello tan freak como Rephlex? Sí y no. A veces sería realmente fantástico tener acceso a las posibilidades del mundo multimediático que ofrece un sello grande, pero entonces tendríamos que pelearnos con toda la basura con la que te encuentras en ese tipo de compañías. Demasiado corporativo para nuestro gusto. Rephlex es genial en el sentido de que nos dejan hacer exactamente lo que queremos, tenemos un completo control artístico. ¿Actuáis en directo? Sí. Aunque 'experiencias audiovisuales de directo virtual' es una descripción más apropiada. ¿Cómo son esas experiencias? Imagina que estás mirando la televisión, viendo un show tipo Las Vegas, completamente pasado de ácido. Pues algo así. Ahora tenemos a dos bailarines, con coreografías que ha diseñado uno de los mejores coreógrafos de Londres, tenemos decoración, hay cambios de vestuario y hasta un cameo de nuestra mascota Nauga, el muñequito del espacio super-cool que aparece en algunos de nuestros maxis. Y para terminar, ¿qué es The Church Of Gentleness? Es nuestra propia religión, la hemos desarrollado nosotros mismos y todos aquellos que piensen como nosotros pueden unírsenos de forma gratuita. De hecho, más bien es una especie de club de fans, pero puesto que ‘gentle’ es una forma y un medio de vida al mismo tiempo, nos parece que tiene sentido tratarlo como una religión. Además las religiones suelen durar más que los grupos de pop, o sea que también es una forma de tocar muchas teclas, por decirlo de alguna manera. Es básicamente un encuentro entre mentes parecidas, así que si te animas a apuntarte, visita nuestra web (www.gentleworld.com) o mándanos un e-mail (gentlep@dircon.co.uk). the gentle people

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P///AKIYAMA


la segunda juventud luke slater Dice que escuchar el electro primitivo de ‘I’m A Pacman’ a mediados de los ochenta fue como ver a Dios. Entró por primera vez en un club cuando no tenía ni edad para coger el metro solo y cuenta que se sintió como en el salón de casa, así que decidió dedicarse a esto.

T Roger Roca

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Se hizo llamar Planetary Sound Systems y 7th Plan y lo encumbraron a la cima del techno británico, y sus colaboraciones con Dave Clarke y similares no hizo más que aumentar su prestigio en un circuito underground que se le ha quedado pequeño. Ahora es sencillamente Luke Slater, y ha aparcado el techno para iniciarse en el electro de la mano de ‘Wireless’ (NovaMute - So Dens, 1999). Un cambio que para algunos ha sido un paso en la dirección equivocada, aunque a Slater le trae sin cuidado: para él se trataba sencillamente de una necesidad.

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µ novamute

La constante en su discografía ha sido sin duda la variedad. Ya en sus trabajos como Planetary Assault Systems, que empezaban con durísimos minutos de techno trancero y acababan en extraños pasajes cercanos a lo ambiental, o en su aclamado ‘Free Funk’ (NovaMute, 1997), este autor esquizofrénico se ha movido sin parar por el espacio que va de la pista de baile al sofá, y sus devaneos han sido siempre mucho más intuitivos que premeditados. Luke Slater es de los pocos productores con credibilidad que no necesitan de coartada intelectual para justificar, y ni tan siquiera explicar, su trabajo. "No hay nada que entender: tan pronto empiezas a preocuparte por entender la música, se pierde la magia". Cual último mohicano de la generación del acid house, este veterano que esconde su edad -¿no le da vergüenza?- ha hecho de su obra un reflejo de sus necesidades vitales, y sus discos carecen por completo de soporte teórico más allá del "porque me da la gana". Hizo techno detroitiano en Inglaterra cuando sucumbió a la pulsación de Atkins et altri, se inventó una versión insular del ambient alemán cuando le vino en gana y decidió ampliar miras con ‘Free Funk’ cuando las normas del techno al uso se le hicieron demasiado estrechas. Fiel a este espíritu, ahora le ha llegado el momento de echar la vista atrás y desenterrar su pasado de b-boy. Precarios sonidos de Roland 808, bajos asesinos, crudeza y tensión: ‘Wireless’ es un pulcro ejercicio de electro en el que Slater -"porque puedo", que diría Cañita Brava- se ha atrevido hasta con los ahora criticados ritmos rotos que tan de moda estuvieron hace una temporada. "En ‘Wireless’ sólo quería hacer algo que sonase más real e inmediato, que reflejase lo que me pasaba por la cabeza en aquel mismo instante. Pero es difícil, creo que Jeff Mills es el único que ha conseguido capturar el factor humano a través de las máquinas". La sentida admiración que profesa por Mills o Carl Craig -"él es sin duda el músico preferido por los músicos"- es la misma que el mundo del techno lleva demostrándole desde hace años. De Laurent Garnier a defensores de la marginalidad underground, DJs, productores, críticos y clubbers de todas partes han sabido reconocer en Slater la buscadísima cualidad de la honestidad. Consciente de la credibilidad que ha logrado con el tiempo, Luke Slater no parece preocuparse por el ‘qué dirán’ de sectores más integristas que le echen en cara su apertura al electro y el breakbeat, un paso con el que puede poner un pie en la categoría de ‘estrella’ del electrón. "Al principio me sentaba en casa con un amigo a hacer música sólo por el placer de hacerla, no había ninguna implicación más. Era fantástico y lo echo de menos, pero he aprendido que no puedes volver atrás. Así que sigo haciendo lo mismo, aunque mi música refleja una realidad distinta porque mis experiencias son otras. Aprendemos continuamente, y yo apenas estoy empezando". Si todos los inicios prometiesen tanto como estos. luke slater

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P///SCIFI


DEMOSTORE

por Jesús Brotons

RADIX SPACEWALK

mado en diez temas construidos, ay, con sonidos propios de un ‘Todo a 100’ (presets sin camuflar, midi rampante, el software habitual). Si a esto le añadimos una producción esterilizada, que uniformiza y resta matices a canciones ya de por sí algo romas, nos encontramos con que el quid del disco, que lo tiene, consiste en que se trata de un trabajo realizado en colaboración por un equipo de personas, no estrictamente músicos, en el que Internet ha tenido gran peso específico, tanto en el apartado compositivo como en el de la difusión. Según parece, ya se está preparando una segunda parte.

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¡Vaya gente rarísima! Ellos, que no su música. Simple como una boina, una única palabra basta para definirla: Kraftwerk. Los teleñecos de Düsseldorf siguen siendo referencia obligada para cientos de grupos, y para este dúo barcelonés deben ser poco menos que Dios y su padre. Cojan 'The Man-Machine' y 'Computer World', reduzcan los arreglos a su mínima expresión, eliminen por completo los componentes sociopolíticos, denles un buen baño de infantilismo (¡qué portada! ¡qué títulos! Ralf y Florian en el kindergarten) y obtendrán algo aproximado a lo que ofrecen Radix, grupo cuyo mayor logro consiste en pulverizar el concepto de 'naïf' y propulsarlo hacia dimensiones hasta ahora desconocidas. Caja de ritmos a piñón fijo, tres o cuatro melodías de una obviedad indecorosa, un par de ñigo-ñigos aquí y allá, y ya tenemos otra cinta grabada. ¿Y por qué digo que son rarísimos? Porque es que además se lo toman en serio. Contacto Radix (Elena & John) P.O. Box 20153. Barcelona 08080 Tfno. 93-4551066.

Contacto BH Project Apdo. 36174, Barcelona 08007 www.globaldrome.org infi90@arquired.es.

DJ ANCOS SEGMENTOS factor. Sonido sin fisuras, buena conjunción de voces y canciones que prescinden de lo superfluo, yendo al grano con un sentido de la urgencia digno de agradecer. ¿Que la electrónica le empieza a agobiar, estimado lector? No hay problema, algunas cosas nunca dejarán de estar de moda. Por fortuna.

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Contacto

¿Qué sentido tiene deformar hasta el infinito una forma de onda cuando el agreste sonido de las guitarras sigue siendo insuperable? Sidonie insuflan una bocanada de aire fresco a una sección, ésta, por lo general plagada de tuerceteclas y clavabombos. Bajo, batería y un par de guitarras es todo lo que este combo barcelonés necesita, con puntual apoyo de otros instrumentos (sitar, bongos...), para tender un puente entre la lisergia post-mersey beat y la costa oeste americana, propinándonos cinco chupinazos de pop sicodélico sobre los que la sombra de Arthur Lee planea con espíritu bene-

Tfnos. 93-2116682 (Roger), 93-3714101 (Axel)

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93-6391575 (Marc) Email: <rsalsas@idea.uab.es>, <rog@newmail.net>

BH LESSON 5 CD-R

BH Project, BH, Explora y Dentera son los proyectos participantes en un recopilatorio en el que, como en botica, encontramos un poco de (casi) todo: ramalazos ambient, pinceladas house, elementos techno y frecuencias ácidas, todo amalga-

CD-R

Uno, que no ve razón de ser a los discos comerciales de sesiones de Djs, sí se la ve a esta demo: se trata de una tarjeta de presentación del DJ Ancos y su destreza con los platos. Nos explica este caballero que, en su opinión, se da en este país cancha excesiva a pinchas más hábiles autopromocionándose que mezclando temas; que, modestia aparte, él es bastante mejor, y arde en deseos de demostrarlo. No le falta razón al amigo Ancos. Los 67 minutos de ‘Segmentos’ dan probada cuenta de su facilidad a la hora de moldear el hard techno, engarzando sin resquicios ni titubeos una inmisericorde serie de pepinazos (Oliver Hô, Steve Bicknell, Jeff Mills, Surgeon...) de los que dejan con fiebre. Señores promotores, olviden por un rato a los figurones y den una oportunidad a este hombre, que la merece. El problema es que por aquí hemos traspapelado su forma de contacto. Ancos, háznosla llegar de nuevo para que podamos publicarla. Perdón por el despiste.


P///MICROFUSA


turbadora honestidad hutts Tengo el honor de presentaros a Hutts. Acaba de salir su primer disco, ‘This Is No Real Underground’ (Secta - Satélite K), editado y producido por ellos mismos. Hace años que los conozco y jamás han cesado de elaborar y trabajar las ideas y actitudes musicales que ahora se plasman en su primer trabajo a la venta. Carácter no les falta. Aptitudes tampoco.

T Óscar de Luvah

F Archivo Self

¿Con qué intención habéis escogido el título del disco? Cristophe Dubois: El nombre del álbum debe entenderse como una declaración de principios. Se trata de una ironía que marca distancias con esa gente que hablan de la ‘independencia’ como un fin, tratando de escudarse en eso para no afrontar su falta de talento o de ambición bien entendida. No quiero decir que estemos en contra de la actitud del auténtico ‘underground’, ni mucho menos, pero nosotros no pensamos así. Nuestra música gustará a la gente que sea, pero no nos marcamos límites a priori y menos aún para pretender ser ‘lo último’, un producto de moda para el mundillo ‘alternativo’. Podíais haber basado vuestra sonido sólo en instrumentos electrónicos. ¿Qué aportan los instrumentos acústicos y eléctricos? Jordi Rovira: Personalmente siempre he admi-

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secta

rado a esos músicos que son capaces de preguntarse por qué dos notas concretas no pueden ir juntas porque alguien (normalmente un músico con estudios de solfeo) te dice que eso es imposible. En mi opinión esa cultura basada en el academicismo te bloquea creativamente, es una educación mal entendida. Me doy cuenta que admiro a la gente que es capaz de romper las reglas en todos los sentidos (a nivel de composición, de sonoridad, etc.) Eso es aplicable a tu pregunta. Los instrumentos acústicos están ahí por falta de prejuicios. Tengo una guitarra española en casa que era de mi padre y, simplemente, la uso. Christophe tiene un bajo y sabe tocarlo. No es complejo. Muchos de los temas del álbum están compuestos con esa vieja guitarra y eso no impide que la electrónica sea la base de nuestro sonido. Es, sobre todo, la actitud de algunos músicos lo que nos atrae, esa libertad creativa que tratamos de aplicar en lo que hacemos. ¿El uso de estos instrumentos os facilita trasladar vuestras ideas a un escenario?Cristophe: A la hora de llevar los temas al directo nos ayuda mucho utilizar instrumentos para que todos los miembros de Hutts podamos participar activamente y no abusar del pregrabado. Jordi: El álbum se ha grabado de forma muy anárquica, no ha existido la típica banda que se junta en el estudio. Sólo nos juntábamos para improvisar, normalmente sobre bases programadas y luego había un proceso de selección. Pero la canción no adquiría toda su personalidad hasta que juntábamos todas las piezas y funcionaban como una. Para trasladarlas al directo hemos hecho algo parecido. En lugar de reproducir lo que hay en el disco, hemos desarmado canción por canción para volver a armarlas, con lo cual su aspecto ha cambiado, incluso algunas melodías. Ha sido un proceso extraño, pero más que interesante y que nos ha ayudado mucho a sentirnos un grupo compacto en directo. ¿Qué es lo que define la música de Hutts? Jordi: Para mí (y me imagino que para los otros también) es difícil expresar lo que define nuestra música. Son como bandas sonoras que me sugieren imágenes o momentos definidos de mi propia existencia, sencillamente como cualquier otro disco con la única diferencia que me afecta aún más. Personalmente este primer trabajo trata simplemente de buscar las emociones y la sensibilidad del oyente que es lo básico en mi forma de ver la música. Cristophe: Son piezas musicales influidas sobre todo por imágenes, intentamos crear un ambiente especial evitando caer en los típicos formatos. Jordi: Las letras subrayan este aspecto visual. Los temas que percibo son el desamor, el mundo urbano, la huida, el sueño y la ansiedad de cara al futuro. Son temas donde cada uno aporta su propia personalidad y sus propias experiencias musicales. hutts


P///LA CASA DISCOS


gilles peterson

grandes planes talkin’ loud 62

T Roger Roca

F Archivo Self

LA MADRE DEL INVENTO La historia de Talkin' Loud es quizás la más famosa del mundo de las discográficas de nuestros días. La ascensión, descenso a los infiernos -'impasse', le llama Gilles Peterson- y posterior renacer de este sello sólo se explica gracias al Dj con menos pinta de Dj de Inglaterra, el mismo que se inventó el término ‘acid jazz’, supo fichar a tiempo a Nicolette y relanzó a 4hero. En 1988 se desataron en Inglaterra los primeros latidos del bombo pilón que aún hoy domina la escena de clubes. "Esto es acid house", decían Dany Rampling, Holloway et altri tras una primera visita a la Ibiza del verano del amor mientras encajaban uno tras otro sus discos con logos de smiley. "¿Ah sí? Pues esto es acid jazz", respondió Gilles Peterson al son de un álbum de Funk Inc. Y lo que siguió se llamó Talkin' Loud, un sello montado por encargo de Mercury por el que dejaron su impronta Galliano, Young Disciples, Incognito, los más anónimos Ace Of Clubs, Wild And Peaceful, Jalal y hasta la banda de jazz-rock Steps Ahead, remezclada en clave rap por Jonathan Most. Eran los años en los que Talkin' Loud lideró sin oposición alguna la reivindicación de la conexión Blue Note - Def Jam y la recuperación del funk específicamente británico. Al mismo tiempo, Peterson reforzaba su labor de divulgación a través de las ondas como Dj radiofónico -actualmente en BBC Radio 1 tras años en Kiss FM- y desde la posición de poder que le brindaban sus púlpitos en distintas residencias de clubes londinenses: Talkin' Loud And Saying Something, Jazz Rooms, Dingwalls o su popular How It Is en el Bar Rhumba, este último junto a James Lavelle de Mo' Wax. De las habilidades de Peterson a los platos se han dicho y escrito muchas cosas, la mayoría de ellas bastante feas en lo que se refiere a su técnica. Su última visita el pasado verano al Jamboree de Barcelona certificó que, sencillamente, el tío no sabe poner un disco detrás del otro sin que chirríe la sala entera. ¿Pero qué importa una técnica pésima cuando la selección es de tamaña envergadura? El jazz latino deja paso al hip hop, impás al ritmo de la batucada y viaje hacia el jungle con billete de vuelta vía Herbie Hancock. Y siempre con los mejores de cada casa, que para eso Gilles es además de un concienzudo coleccionista de discos antiguos, uno de los personajes que más white labels recibe en Gran Bretaña. Y esa misma fórmula de variedad bien entendida en contacto permanente con el espíritu festivo de los clubes -lo que explica el éxito de sus residencias y el relativo fracaso de las iniciativas de Lavelle, por lo general mucho más obtusas- es la que aplica a su sello. El presente de Talkin' Loud está plagado de nombres de relumbrón -Craig, Roni Size, Krust, Terry Callier- que han encontrado en él la reputación, los medios y las puertas abiertas para llevar a cabo proyectos que discurren en paralelo al grueso de sus carreras. Pero además Talkin' Loud mantiene el apoyo a los históricos -Incognito, U.F.O.-, aquellos con los que ha conseguido labrarse una reputación al tiempo que conquistar pequeñas parcelas de una audiencia a la que muy pocos sellos con integridad logran llegar. Tras un período amargo que fue desde el ocaso del acid jazz al disco de Nicolette, y con un presente fuertemente consolidado, este amante del jazz vocal se niega a desvelar cuál será su siguiente paso. Sólo sabemos que este año habrá nuevas entregas de algunas de sus mayores estrellas. ¿He oído Nu Yorican Soul?


4hero

roni size / reprazent

TALKIN’ LOUD, DE LA F -DE FOUR HERO- A LA U Éste es el retrato de familia del label británico hecho por el propio Gilles Peterson. Como dicen en la tele -la pública y la de pago-, no están todos los que son, pero son todos los que están. 4hero Un Ep, 'Earth Pioneers', bastó para poner los pelos de punta a la crítica musical. Llegó el disco, 'Two Pages', y la prensa entera les hizo la ola. Por si fuese poco, 4hero remataron el éxito con un posterior disco de remezclas en el que participaron desde Masters At Work a la banda de pop Hefner. ¿El grupo de moda en Talkin' Loud? "Bueno, quizás. Pero aún no han llegado a donde son capaces. Preparan un disco nuevo, del que sólo sé que no será jungle". Estaremos a la escucha. Galliano ‘Galliano 4' fue el adiós de una banda que firmó discos tan notables como 'A Joyful Noise Into The Creator'. "Igual que The Young Disciples, fueron pioneros de la idea original del acid jazz. Una lástima que se separasen, en su música había una fuerza única". Aun así, Rob Galliano, líder de la banda, sigue colaborando en distintos proyectos de hip hop y acompaña a Peterson en calidad de toaster durante las sesiones del jefe del sello. No está mal como retiro artístico. Incognito Parece mentira, pero Incognito, sinónimo del acid jazz más fastuoso -arreglos de cuerdas, voces arrebatadoras, enormes secciones de viento-, siguen grabando discos en Talkin' Loud, su sello de toda la vida. "Han sido un grupo clave en la música de Gran Bretaña y aún tienen muchas cosas interesantes que decir. Ésta es nuestra política, apoyar a los grupos para que puedan desarrollarse a largo plazo. Tras todos estos años Incognito tienen un sonido único y su directo es quizás el mejor que se puede ver ahora mismo. ¿Cuántos grupos pueden decir lo mismo?" Incognito publicaron en verano un nuevo disco, 'No Time Like The Future'. Nicolette 1996, 'Let No One Live Rent Free In Your Head' saca a Talkin' Loud del agujero en el que había caído tras el hundimiento del movimien-

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u.f.o.

to acid jazz, con el que estaba irremisiblemente identificado por aquél entonces. "Nicolette mostró un camino a seguir, el de la unión del soul con las nuevas formas de música electrónica. Fue un disco clave porque inauguró la segunda etapa de Talkin' Loud". El álbum, una preciosa colección de canciones escritas con una pasión pocas veces igualada, contó con colaboradores de la talla de Plaid, Dego de 4hero y Alec Empire. Nu Yorican Soul "Uno de mis mayores sueños hechos realidad, grabar un disco con Masters At Work y músicos de los que soy admirador: Roy Ayers, George Benson..." Nu Yorican Soul fue un trabajo sin precedentes que unió con éxito las camarillas de la música de baile, del soul y el jazz de una misma ciudad, Nueva York, y nos regaló canciones como 'I Am The Black Gold Of The Sun'. Pero ahí no acaban los méritos de este ambicioso proyecto. "Con 'You Can Do It Baby' -un tema al servicio de la guitarra del acaramelado Benson- conseguimos que George Benson grabase la única cosa interesante que ha hecho en los últimos diez años". Reprazent La senda abierta por Nicolette llevaba al corazón de la gran ciudad. Roni Size, Krust, Die y otros junglemeisters de Bristol publicaron 'New Forms', un disco que tomaba el pulso a la vida urbana -diagnóstico: 160 pulsaciones por minuto-. Para muchos fue la obra definitiva del jungle más abierto, y recibió un Mercury Award, premio entre los premios, concedido por la crítica británica. ¿No se exageró un poco con ese álbum? "No. Creo que 'New Forms' será un clásico de nuestro tiempo". Lo dice Gilles Peterson, y Dios sabe que pocas veces se equivoca. U.F.O. "Para mí son los mejores en su estilo. Desde que sacaron su primer disco muchos grupos les han querido imitar, pero United Future Organization tienen algo especial". Durante los últimos nueve años, este trío compuesto por dos japoneses y un francés ha cultivado el arte del ensamblaje de todo tipo de músicas en un armazón hecho de ritmos llenos de groove, y en su música cosmopolita se encuentra el origen del ahora popular sonido clubpop japonés. U.F.O. acaban de publicar 'Bon Voyage', un disco inspirado en el viaje como concepto, con el que agrandan el abismo entre ellos y el resto de practicantes de future listening -que nombre más feo, por cierto-. Urban Species Lo que Size dijo con su música, Urban Species lo expresaron en palabras y hasta le dieron un giro folk. "Sus letras tienen una profundidad fuera de lo común". El alma mater del grupo, Mintos, se quedó solo tras la publicación del primer disco, pero el siguiente trabajo de Urban Species, 'Blanket'(1998), no pareció acusar demasiado la reducción de plantilla. Su sonido debe tanto al de los primeros Massive Attack como al ragga, al hippy hop de N.Y. o a los grandes del soul. continúa

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"Antes tenía la sensación de estar obligado a hacer música de baile; mis temas, mis remezclas, todo debía ser bailable. La gente lo llamaba techno, siempre me reducían a esto: Carl Craig es techno. Ahora ya no".

Ahora es doce años después de que Craig se pelease con una caja de ritmos por primera vez; después de haber sido BFC, Psyche, 69 o Paperclip People. Ahora Craig es toda una estrellona. Tanto que lleva un reloj indecentemente caro, y se acaba de manchar de Coca-Cola una camisa que dice que le ha costado un huevo. Aunque para llegar a ahora ha tenido que pasar por antes, cuando fue el producto más publicitado de Detroit. "Por supuesto que he sido un hype. Y es una mierda. Cuando grabé para Warner Bros. me vendían como 'el sabor del mes'. Y esa es una forma de decir que no tienes talento. Para mí la música es arte, la expresión de un sentimiento y no lo que hace Brittney Spears". Pero aunque los ceros de sus cuentas bancarias se han movido de izquierda a derecha, Craig se mantiene clavado al espíritu inconformista de sus primeros maxis. "En los últimos años Detroit se ha convertido en algo demasiado cómodo. La gente compraba discos sólo porque venían de allí, mientras muchos de los mejores discos de ese sonido se hacían en otras ciudades". En su búsqueda de un futuro posible ha vuelto como muchos otros la vista atrás. Desde 'The Secret Tapes Of Dr. Eich', sus discos han olido cada vez más a jazz; para cuando salió 'More Songs About Food And Revolutionary Art' estaba en una gira mundial acompañado de un bajista y un batería, con los que se empeñaba sin mucho éxito en llenar los clubs de nuevo be bop, y al fin ha resucitado a su otro yo más jazzie, Innerzone Orchestra, para lanzarse por el pedregal de la música de Duke Ellington. En 1993 firmó su primer experimento en este campo, ‘Bug In The Bassbin’, una composición en la que baterías sam-

pleadas, bajos y maníacos teclados se unían en un swing a toda leche. Ahora incluye este mismo tema en el nuevo 'Programmed', un disco de música negra con un ojo puesto en el pasado y otro en el más allá. "El futuro ya no está en las cajas de ritmos, que todo el mundo pensaba equivocadamente que eran una fórmula mágica para sonar como Derrick May. Está en los nuevos samplers, que te permiten modular y filtrar hasta transformar sonidos reales y hacerlos sonar sintéticos. Ese es el auténtico futuro". Un mundo de posibilidades que ha explorado con Richie Hawtin y un antiguo percusionista de Sun Ra entre otros. "Les hacía tocar durante horas, y luego seleccionaba lo más interesante y trabajaba con ello en las máquinas". Pero la tarea resultó más complicada de lo que parecía. "Los músicos tienden a tocar mucho porque hay mucho ego. Así que tuve que hacer de productor y padre a la vez y decirles ‘vale, para ya, te estás pasando’". Una forma de selección que ya usaba el mismísimo Miles Davis. "En este libro -Craig se está leyendo una nueva biografía del trompetista- dice que Miles se pasaba el día follando. Eso es lo que hacía. Joder a todo el mundo con su música, porque era un genio, igual que Sun Ra". En 'Programmed' persigue a todos esos mitos. El resultado es discutible. Puede que esté aún lejos de conseguir la síntesis que está buscando. Pero lo que es seguro es que cuando los demás vayan, Carl Craig estará de vuelta.

DICCIONARIO DE LA MÚSICA NEGRA POR EL DOCTOR CARL CRAIG

carl craig

Blues "Cuando hay algo que quiero y no puedo tener, entonces surge el deseo, ese blues de no tener alguien con quien compartir mi tiempo o mi vida". Funk "Por desgracia, funk y funky son dos palabras muy maltratadas. Se usan equivocadamente para hablar de música que no tiene nada que ver con ello. Ya estaba antes de George Clinton o James Brown, es puro blues. Siempre ha existido". House "El Chicago de los inicios -Farley, Larry Heard- fue grande porque consiguió usar la tecnología para expresar sentimientos. Cogieron la Roland 303, que nadie quería porque era muy cutre, e hicieron Phuture Trax. Fue como en los países oprimidos, donde la gente usa lo poco que tiene". Jazz "El saxofonista Charlie Parker llegaba, grababa una toma y se iba, porque la primera toma siempre era la buena. No importaba que hubiese errores, porque aquella música tenía algo, un espíritu irrepetible. Eso es lo que yo busco". Soul "Como el funk, pero no tan triste y sucio, más lento. El soul es cantarle a alguien 'te quiero', y el funk es más como decir 'te voy a echar un polvo'. No sé si me explico". Techno "No quiero hacer música robótica, sin más. No me sirve algo que sólo tiene la gracia de su complejidad. Intento mezclar sencillez y complejidad con emociones de mi vida diaria". carl craig


krust a la caza de un sueño Kirk Thompson ha sido siempre el escudero más afamado de Roni Size. Desde que en 1998 el colectivo de drum'n’bass de Bristol, Reprazent, recibiese el premio Mercury por el disco ‘New Forms’ (Talkin' Loud, 1998), Krust -ahora sin el distintivo laboral DJ- ha perseguido un sueño. Componer un disco en el que expresar todo cuanto habita en su profundísimo saber musical. Para ello, ha tenido que desaprender unas cuantas cosas sobre drum'n’bass; por ejemplo, que el soul también habita en el hardstep, o que los mejores ritmos no los hacen siempre las máquinas. ‘Coded Language’ es el resultado, un disco meticuloso al tiempo que arrollador, y seleccionado por la crítica como uno de los mejores del año que acabamos de dejar atrás. Pero al fin y al cabo, ¿qué sabrá la crítica de sentimientos?

He salido de las normas tradicionales del drum'n’bass, ahora hago mi música, que evidentemente tiene relación con ese género. Si te acercas a la música, la que sea, desde la perspectiva de un género en particular, sólo conseguirás hacer un buen disco de eso. Yo intento que mis canciones sean cada vez distintas a las que ya he hecho... Doce años haciendo maxis y este es tu primer Lp. ¿Cómo sienta escribir una novela después de tantos relatos cortos? Te toma un tiempo decidir que te gusta, es una responsabilidad. Sigo escuchándolo e intento verle continuidad, unidad más allá de sus partes. Creo que la tiene. Carl Craig ha hecho algo parecido, también en Talkin' Loud. Todos estamos en este sello porque Gilles Peterson buscaba a gente con potencial, con grandes planes, que no quisiese repetir lo que ya había hecho hasta entonces. Si te ofrecen la oportunidad de grabar con una orquesta, guitarristas, o un batería que hará sus propios breaks, la tienes que aprovechar. No se pueden dejar pasar cosas así. En Reprazent, por ejemplo, supimos incorporar el factor humano en la música: de hecho, algunos de los mayores logros del disco fueron fruto de errores humanos. Talkin' Loud supo coger a artistas con cosas interesantes que decir. ¿Qué fue lo que te convenció a ti para hacerte músico? Crecí oyendo tanta música que se me grabó en la cabeza. En el instituto empecé a escuchar a Two Tone (Specials... ) Y luego llegó el hip hop: Capitan Rock, Mantronix... para mí ese tío era Dios. Así que empecé a hacer graffitti, breakdance, luego a llevarme los platos al colegio, y lo de hacer música llegó de forma natural. ¿Ha cambiado mucho el entorno del hip hop en estos años? Piensa que es toda una cultura, no ocurría nada así desde el rock & roll de los sesenta. Fíjate en su imagen: dinero, coches, música cojonuda, chicas... Todo el mundo quiere algo de eso. ¿Conoces Nueva York? Deberías ir, te encantaría. Yo creía saber lo que era el hip hop y en Brooklyn lo ví con mis propios ojos, caminando por la calle por delante de mis narices. Esa gente tomó lo único que podía permitirse: ropa de trabajo, botas Timberland, gorras... lo que lleva la gente de la construcción en los EEUU, y ahora eso vale cientos de dólares porque está de moda. Y lo mismo con la música, ¿qué hay más barato que hacer rap? Y de repente, bang, los niños ricos del otro lado de la calle quieren ser como ellos, decir "mierda" y "joder" y sentirse diferentes. Aquí Bristol también es un mito. Allí ya no ocurre nada, las fiestas en

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los almacenes desocupados ya no se hacen y la ciudad se ve casi demasiado limpia. Es como en Nueva York, donde las cosas importantes pasaban hace diez años. Con el éxito deja de tener sentido el rollo underground. Pero aún reconociéndolo, no has abandonado tu trabajo como músico. No, porque ahora tengo mis propias razones para hacer lo que hago, razones muy íntimas que ya no tienen que ver sólo con ser parte de un movimiento. Me metí en eso por Nueva York y lo que representa, pero he aprendido a expresarme a través de la música y eso es mucho más importante. Veo un futuro en lo que hago, quiero explorarlo y descubrir a dónde me lleva. krust

krust

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YAZOO THE BEST OF ... Mute - Caroline España

THE CLARKE & WARE EXPERIMENT PRETENTIOUS Mute - Caroline España

Vince Clarke y Martyn Ware, insignes iconos del tecno sin h, regresan al planeta de los vivos por partida doble: con sus respectivos proyectos personales (Yazoo y Heaven 17), y con uno conjunto de nuevo cuño, el experimento tridimensional. El repaso a la vida y milagros del mejor exponente de la genialidad del cofundador de Depeche Mode (¡cuánto le debe a la increíble voz de Alison Moyet!) es acertadísimo e inmaculado, hasta que llegamos al apéndice ‘1999 Mixes’ y todo se viene abajo (¿hasta cuándo tendremos que aguantar las memeces comerciales de algunos personajillos de la industria musical?). Pero si te olvidas de los tres últimos cortes, tienes ante ti una obra maestra de pop electrónico sin fecha de caducidad. Del divertimento conjunto, el título lo dice todo. Yo sólo puedo añadir, siendo benévolo, que es una obra para fans sin espíritu crítico. ALBERTO BALSAM

nitas de la electrónica (es el caso), hace ya tiempo que está en curso el acta de defunción del estilo más representativo del indie-rock de los noventa, por plagio, repetición sin ideas y recreaciones en las que se advierte de inmediato una gran proclividad a la deformación barata. ‘Manual’, primer larga duración del trío británico Appliance tras la trilogía en forma de Eps integrada por ‘Organised Sound’, ‘Into Your Home’ y ‘Time And Space’, demuestra lo dicho. Su devoción, llevada hasta el sometimiento ciego, por Can, Coach y Czukay (dicen que también por Spacemen 3 y Joy Division) conduce a un entramado rítmico brillante en su ejecución pero, pese al virtuosismo electro del que hacen gala, falto de ideas más allá de recursos digitales y trampas tecnológicas. A destiempo y con lo justo para mantenerse a flote. Hasta cuándo, ya es otro cantar. PABLO G. POLITE

DOPPLEREFFEKT GESAMTKUNSTWERK Dataphysix - Gigolo - Red

Este es el problema de hacer listas de los mejores discos de la década cuando ésta aún no ha expirado: que aparecen discos

entienden) de la electrónica que pueden despedir con la cabeza alta este maltrecho siglo. Una hora de techno-bass retrofuturista a más no poder, suficientemente divertido como para ser bailado y suficientemente sesudo como para ser escuchado. Sin más aristas que las que otorga una desaliñada 808 de primera generación. Obra maestra.

ANIMA-SOUND

TONE REC COUCY - PARK Sub Rosa - Dock

En este tercer largo de Tone Rec para Sub Rosa se identifican todas las tendencias más ‘a la page’ del mundo de la circuitería musical. La reiteración y las variaciones hechas con sutileza, el poso que en forma de sonidos anecdóticos ha dejado la música concreta, el placer por el ruido -aquí en la línea de Pan Sonic-, la vuelta a las percusiones de sonido más orgánico -Mouse On Mars, lo último de Autechre-, o la ambición -¿pretensión?- de casar punk en digital con la reflexión intectual. Una muy buena producción que llega alto y claro a la cabeza aunque sin pasar por el corazón. Para eso lo mejor es hacerse con algo de Aphex Twin.

SUICIDE

BREAKBEAT ERA ULTRA-OBSCENE XL - Full Cycle - Caroline España

APPLIANCE MANUAL Mute - Caroline España

Son tantos los epígonos de la florinata post-rock (aparecen como setas), que apenas queda espacio ya en el epitafio de este subgénero. Y aunque algunos demuestran habilidad y capacidad suficiente para lidiar con los abruptos cambios de tempo, los contrastes sonoros y las posibilidades infi-

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como ‘Gesamtkunstwerk’ y consiguen ser ignorados por completo para no tener que volver a empezar desde cero. Como lo oyen: el primer disco de Dopplereffekt, recopilación de singles (absolutamente inencontrables actualmente) presentada en un paquete especialmente jugoso si es adquirido en vinilo (un 12" y un 7") y con un artwork de antología, es una de las pocas obras maestras (de obras maestras perecederas, ya me

JUAN MANUEL FREIRE

MARC PIÑOL

ROGER ROCA DOPPLEREFFEKT

aparecen cuando Laws toma las bridas (nombremos ‘Bullitproof’, ‘Ultra-Obscene’ o la soberbia ‘Time 4 Breaks’), imita a la vida y se contradice. En fin, un acicate para corazón y líbido: el disco soñado por muchos desde que escucharan el ‘Black Steel’ de Tricky.

El proyecto Breakbeat Era está formado por Roni Size, DJ Die y la vocalista Leonie Laws, letrista y cabecilla de una proyección del jungle hacia los espacios del pop más heterodoxo. Este intrigante y excitante ‘Ultra-Obscene’ suena como unos Reprazent más apegados a lo terrestre; los grooves muestran una textura muy orgánica, las cuerdas persiguen el erizado de la epidermis, y tanto teclados como guitarras insisten en contaminar la rítmica de melodía. Aunque los paisajes instrumentales remiten a los fotografiados en ‘New Forms’ (la metrópolis deshumanizada, veloz y brumosa que pintan ‘Past Life’ o ‘Late Morning’), los psicóticos Breakbeat Era se hacen querer por razones sentimentales. Y sus grandes momentos, que son mayoría,

ALAIN WERGIFOSSE DEEP GRAY ORGANICS Microgama - El Diablo

No voy a mentir: la lista de agradecimientos de Alain Wergifosse es lo suficientemente explícita como para que la gente que no figura en ella mantenga alejado durante un buen tiempo el CD de su reproductor. Todos los asiduos de esta publicación deberían saber que, a estas alturas, citar los nombres de Andrés Noarbe, Javier Hernando, Juan Crek o Jesús Brotons son algo así como invocar al coco, pero peor aún. Alain Wergifosse no miente: ‘Deep Gray Organics’ no se agarra por ningún sitio. Tienes que hacer como en esos shows televisivos de antaño, en los que aparecía un hipnotizador de postín y tú tenías que creerte que los candidatos a los que atontaba no formaban parte de un casting, que no lo hacían por dinero. Así que, por mucho que ustedes estén a un lado de la pantalla y yo al otro, créanselo o no, pero háganme caso: ‘Deep Gray Organics’ es tan gordo y jugoso como la colección de cucharillas dobladas de Uri Geller. E igualmente inquietante. MARC PIÑOL

ANIMA-SOUND MUSIK FÜR ALLE Tes - Alga Marghen

El sello Alga Marghen sigue ejerciendo el papel de entrañable francotirador dentro de la música experimental. Su tarea, entre detectivesca y arqueológica, es impagable. Con la serie Ees’T, consagrada en exclusiva a recuperar las obras completas de Maurizio Bianchi, ya se ganó el respeto eterno de la hinchada industrial. Rock planeador, música concreta, free-jazz... todo cabe en el label milanés. El último lanzamiento del que tenemos noticia es esta pequeña gran


P///RED MUSICAL


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rareza fechada en 1971. Por aquel entonces Paul y Limpe Fuchs formaban uno de los tándems más fértiles del kraut rock germano. Durante medio año recorrieron el país entero a 20 km/h a bordo de una caravana de madera tirada por un tractor (como el vejete de ‘Una Historia Verdadera’, pero de ácido). No hubo ciudad ni villorrio que se librara de escucharles. "Música para todos", rezaba una pintada en la parte trasera del vehículo. Las reacciones, claro está, fueron opuestas: desde el que los invitaba, escopeta en mano, a seguir circulando hasta el que quería quedarse a vivir con ellos. En verano dieron por finalizada la gira y aparcaron delante de los estudios de grabación del amigo Willi Neubauer en Düsseldorf. De los tres días que allí pasaron enclaustrados provienen las dos improvisaciones, de 17 minutos cada una, que ahora Alga Marghen ha trasvasado del vinilo original (inencontrable) al formato CD. ‘N Da Da Uum Da‘ y ‘Traktor Go Go’, que así se titulan, constituyen una jam psicodélica intensa e inspirada como pocas. Los Fuchs sacan todo el jugo a su colección privada de instrumentos autofabricados en un viaje sonoro en el que los elementos percusivos y el bajo roban protagonismo a los tartamudeos de lo que parece una trompeta y a la primitiva modulación electrónica de un cacharro bautizado como ‘echolette ringmodulator’. Y la voz de Limpe... una voz que tan pronto parece prima hermana de Diamanda Galás como adopta un registro atonal y drogadizo a lo Genesis P. Orridge o se marca unos gorgoritos con aires árabes. Por cierto, aquellos que babean con los cuelgues autoeditados de Sonic Youth, como el que sacaron al alimón con Jim O’Rourke, quizá se lleven una sorpresa. P.D.: un amigo va y me suelta: "esto es post-rock ¿no ?". Tuve que arrearle un guantazo. TONI L. QUEROL

APHRODITE APHRODITE V2 - Caroline España

Nadie como Aphrodite para el drum’n’bass -no me pregunten qué facción- de verbena. Nadie como Gavin King -nombre

real del sujeto- para revivir el espíritu de las rave, llevarse de calle a todos los clubbers borrachuzos de Gran Bretaña y meterse al mismo tiempo a la crítica en el bolsillo. Su segundo disco, en realidad una especie recopilación de sus muchos maxis más que un auténtico álbum, es un poco menos agreste que su trabajo anterior. La velocidad, los bajos sintético y el bombo parecen haber dejado de ser sus únicas armas, y ahora Aphrodite encuentra tiempo para el drum’n’bass follón saxos de R&B incluídos-, para los ritmos rebajados y hasta para el rollo ibicenco. Más hortera que nunca pero igual de efectivo que antes: Listen to the rhythm es un hit pistero infalible, como lo fue King of the beats en su momento. Eso sí, sus discos siguen siendo más feos que pegarle a una madre.

ARSONISTS AS THE WORLD BURNS Matador - Caroline España

Surgidos del secreto mejor guardado del subsuelo neoyorquino, Fondle’ Em -recambio de futuro para cuando Rawkus ya no sea tan cool como es-, los cinco Arsonists tienen una cosa clara: "no somos ni comercial ni underground: sólo hip hop". Siempre habían estado aguardando el momento de dar el salto y ahora, tras un chocantísimo contrato con Matador, las ZOMBIE NATION

que son a su vez abstracciones inherentes a la vida, de modo que ‘Ballet Radar’, disco creado como homenaje a dicho bar, es finalmente una celebración de los valores que éste ejemplifica y, en su estadio último, de la vida misma. Para llevar a cabo su cometido el colectivo I.P.D. se ha encomendado a otro valor universal, la amistad, requiriendo la ayuda de una heteróclita serie de valiosos personajes de nuestra esfera electrónica: músicos del ámbito experimental e industrial, tanto clásicos

MIKA VAINIO

DAKAR & GRINSER

ROGER ROCA

VV.AA. SUB ROSA VS KOMPAKT Sub Rosa - Dock

Segundo capítulo en la saga de soundclashes que enfrentan al sello belga con selectos grupos de agitadores sonoros de alrededor del globo. Tras la (para mí) decepcionante colaboración con el sello japonés Shi.ra.nui, ahora les toca el turno a los alemanes de Kompakt. Kompakt, tienda-distribuidora-sello, aglutina lo mejor de la escena techno-minimalista de Colonia aparecida bajo los auspicios de los prolíficos hermanos Voigt (Wolfang y Reinhart, más conocidos respectivamente como Mike Ink y Sweet Reinhart). Cambio de continente, pero repetición de formula, los de Sub Rosa siguen siendo unos verdugos implacables. Los belgas se despachan a gusto con el clan teutón, releyendo los temas originales de manera personal, pero conservando su siempre característica pulsación techno-house. Al lado de estas colaboraciones se encuentran un puñado de temas (extraídos del catalogo de Kompakt y Profan) que representan a la perfección el palpitante minimalismo dub del nuevo techno-house germano. Sonido Colonia en estado puro. RAÚL G. PRATGINESTÓS

cartas acaban por levantarse. Letras que defienden esa nueva ética en el rap que cada vez tiene más adeptos, extraterrestrismo absoluto en las bases -obsesionadas hasta lo enfermizo con el concepto ‘ciencia-ficción’-, y con unas intenciones por el momento mejores que sus resultados objetivos, Arsonists se ganan a pulso la catalogación de promesa firme para un futuro próximo de la lírica callejera y una realidad, a la par, con la que contar en el presente del mejor hip hop. Páginas mejores han de venir de ellos, eso por descontado. JAVIER BLÁNQUEZ

I.P.D. BALLET RADAR Radar

Para Justo Bagüeste, el bar Radar de Madrid da entidad física a una serie de valores, como la coherencia y la pasión, que la creciente velocidad del mundo casi han reducido a la obsolescencia. La música, no tomada como un fenómeno físico sino llevada a un límite abstracto, es una celebración de las emociones humanas,

como de nuevo cuño, así como afamados dejotas techno, aportan breves piezas que, engarzándose como las cuentas de un collar, complementan el tema base de Bagüeste (una planeadora secuencia de reminiscencias alemanas) y dibujan de paso un interesante fresco de la escena electrónica española ‘diferente’. Un disco que quizá en el futuro se considere referencial; tanto como, esperamos, el propio bar. JESÚS BROTONS

SUICIDE THE SECOND ALBUM THE FIRST REHEARSAL TAPES Blast First - Mute - Caroline España

Para los que no pudimos estar en el Nueva York de la explosión no-wave, cosa que más de un reputado fan de la banda puede echarnos en cara (en esos tiempos me conformaba con que la santa de mi madre se acordara de traerme el biberón a la hora en que tocaba), siempre estará bien que coloquemos este excelente trabajo de arqueología (lástima que no hayan conservado el artwork original: era uno de los que podía


pasar sin problemas la prueba del algodón) en el porta-CDs, justo al lado de los discos de DNA y The Contortions (y el anterior volumen, claro), para que podamos sentir las mismas cosquillas que sentíamos al coleccionar minerales en una infancia en la que preferimos, y doy gracias a Yahvé por ello, prestarle más atención a la Abeja Maya y Willi que a Lydia Lunch y Jim Thirlwell. O parafraseando al poeta: nunca es tarde. O yendo al grano: compra. Ya. MARC PIÑOL

VV. AA. HUMANOID O.C.R. Jabalina Electronic Team

Arturo Vaquero (Humanoid) va por libre y eso se agradece. Ya lo demostró en ‘Vectorspheres’, y ahora lo reconfirma en ‘O.C.R.’. A la ‘droite divine’, que consume el ultimísimo hype que nos venden los medios modernos, se le debe atragantar todo lo que no sea fácilmente definible, consumible, adaptable y eliminable. Humanoid hace música electrónica sin apellidos difíciles de pronunciar (no nos vende nada nuevo), pero cree en lo que hace y eso se nota al escuchar el CD, y de eso es de lo que carece la gran mayoría de los innumerables lanzamientos con que bombardea nuestro ‘mercadillo’ la industria del ramo. Honestidad y calidad a partes iguales. ALBERTO BALSAM

BOGDAN RACZYNSKI THINKING OF YOU Rephlex - Red

ENSEMBLE SKETCH Rephlex - Red

SLIPPER INVISIBLE MOVIES Rephlex - Red

LIKE A TIM RED AND BLUE BOXING Rephlex -Red

No contentos con todo lo editado el pasado año, los de Londres vuelven a la carga con una variopinta remesa de albums que diversifican, aún más si cabe, el catálogo del sello.

TUBE JERK FOLD

freakez de su jefe para facturar clásicos (en el estricto campo que delimita la palabra freak) como ‘Abflex User’ (o Funki Porcini haciendo porno-french groove: un escándalo, vamos), ‘Automaerk’ (la próxima canción que debería utilizar el telediario como sintonía: añádele un bombo a la sintonía de un telediario para Teletubbies y ya está: ‘Automaerk’), ‘Breakitdown’, ‘Cars’ (otra melodía para Teletubbies, en este caso para el telediario del fin de semana) y ‘Kernkraft 400’, que le roba la melodía al videojuego que le da nombre a la banda. En pocas palabras: el disco es una tontería, pero hacía tiempo que no me reía tanto.

Ill

MARC PIÑOL

El primero de esta nueva tanda es ‘Thinking Of You’ y no, no se trata de una reedición del disco de Les Baxter, sino la tercera parte de la trilogía con la que Bogdan Raczynski nos viene obsequiando en los últimos meses. Como sus antecesores, explora una nueva faceta de su peculiar sonido (‘Samurai Math Beats’ lo llama él), poniendo esta vez énfasis en la estructura y producción de los ritmos. 100% braindance para los fans más acérrimos del label. Ensemble es el nombre de una de las sorpresas de los del escarabajo para la temporada. El dúo formado por Chanelle Kimber (voz y electrónica) y Olivier Alary (electrónica a secas) juegan el papel de propuesta pop del sello (algo que no puede faltar en ningún sello de electrónica si pretende ser moderno y cool). Con todo, Ensemble poseen las suficientes anormalidades como para pertenecer a la nómina de freaks de Rephlex: un sonido que puede ser definido como un cruce entre Markant (la música) y Stereolab (las voces), con la particularidad de que los temas son cantados aún más monótonamente (si eso es posible), la casi total falta de percusión, exceptuando unos pequeños crics y cracs allí y allá en el estilo de ya sabéis quién, que no hay Dios que distinga un tema de otro y que el disco discurre tema tras tema sin que te des cuenta. A pesar de la obviedad/modernez (escoge la opción que más te plazca) de su propuesta, se dejan oír (cosa que ya es todo un logro). El otro fichaje del sello, Slipper, no son sino la nueva reencarnación de Loop Guru, con la incorporación del ex batería de The Damned (?!) Rat Scabies. Una combinación inusual con unos resultados a la par; como indica el propio título (‘Invisible Movies’) se trata de una cinemática colección de piezas que transpiran una aire entre jazzy y psicodélico. Un disco que desafía descripciones (¿exótica contemporánea?) y que es de lo mejor que he podido escuchar estos últimos meses. Por último, ‘Red And Blue Boxing’ es el nuevo trabajo del siempre estrambótico Tim Van Leidjen, mundialmente conocido como Like A Tim. Compuesto en su totali-

dad con dos cacharros, una caja de ritmos (roja) y un sinte (azul, de ahí el título), viene a representar uno de sus trabajos más accesibles hasta la fecha y probablemente de toda su carrera, si exceptuamos sus primeros 12". Tim continua con su música para videojuegos e impactante artwork de primaria, a medio camino entre el esquematismo más vanguardista y la broma más desenfadada. Un disco que no hará sino reforzar el status de culto del que goza ya este curioso músico holandés.

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RAÚL G. PRATGINESTÓS

EL último Lp salido de Ill, sello de los fenomenales Conemelt, lo firma Tube Jerk, alias del hasta ahora desconocido Tim Wright. Y pronto salta a la vista que lo retorcido de la imagen de la portada se corresponde con sus intenciones: techno chungo y molón pasado por el tamiz de una mente maléfica. Grandiosos arreglos tipo Phil Spector, sonidos fantasmagóricos propios de ‘Marte Ataca A La Tierra’, bajos de two step al ralentí... O mucho nos equivocamos o tras esos ampulosos crescendos y ese espíritu rave se adivina el que podría ser un digno sucesor del Luke Slater de los inicios. Habrá que seguir su carrera con atención, pero por lo pronto su tremendo tema ‘Daddy’s In The Basement Diggin Grave’ tiene todos los puntos para convertirse en hit de pista para este año. Bailad, pusilánimes del mundo. ROGER ROCA

ZOMBIE NATION LEICHENSCHMAUS Gigolo - Red

En Rephlex deben de estar tirándose de los pelos por no haberles hecho caso antes. Lo de Splank! y Mooner (que es así como se hacen llamar) se intuye como una psicosis aguda e irreversible, cosa por la que los gelatinosos cerebros de la escudería de Aphex Twin darían parte de sus muestreos con tal de reclutarlos. Sea como sea, el premio se lo ha llevado DJ Hell. Y Zombie Nation se aprovechan de la

VV. AA. ANTITRADE Ash International - Touch

HAZARD NORTH Ash International - Touch

Ésta es la idea que Ash, filial del excelso label londinense Touch, tiene de un día de picnic. hhh (las 3 haches de MSC Harding, Florian Hecker y Holger Hiller) traen una ensalada de ruido entrecortado, bamboleante y enriquecido con crujidos agudos de la AM vienesa. El sueco Leif Elggren, una infusión de pitidos estacionarios e inquietantes voces. Su paisano Benny Nelsen (Hazard), quién si no, se encarga del hielo. S.E.T.I., a su bola: un telescopio para cegarse de ‘Aurora’. Joe Banks (Disinformation) embelesa a todos con afiladas rodajas de radiointerferencias y tormentas eléctricas. AER (esto es, Jon Wozencroft) saca de su álbum de postales sonoras el rico, ensordecedor ambiente nocturno de un jardín japonés. Mientras, Bruce Gilbert manosea y pasa bruscamente las hojas del libro amplificado que le mandó de Estados Unidos Daniel Menche. Y para acabar, qué mejor que el olor a pólvora de un castillo de fuegos al que Wozencroft bautiza como "un Belgrado Feliz". Quien quiera más hielo, que se agencie, pero ya, ‘North’ de Hazard (ex Morthond/Morthound): auténtico iceberg sonoro bordeado por los estáticos, ingrávidos soundscapes de Thomas

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Köner y los tenues pespuntes de guitarra de unos Labradford. TONI L. QUEROL

VV. AA. MISSION TWO: CONNECTING ELECTRONIX NETWORK Nature - Rotor

MAT 101 GOODBYE MUM !

(influencia tangible sobre todo en los temas cantados), la profusión de vocoders y voces computerizadas y una inconfundible propensión a la exhuberancia melódica. Un disco que, lejos de ser una obra maestra, posee suficiente atractivo como para destacar con merito propio entre la avalancha de producto que nos inunda año tras año. RAÚL G. PRATGINESTÓS

Nature - Rotor

Nature es, sin lugar a dudas, el estandarte de la escena electrónica romana. Surgidos a raíz de las raves celebradas en la capital italiana en los primeros años de la década, Marco Passarani y los suyos han sabido dotar a sus creaciones de unas sonoridades características, a caballo entre el industrialismo y la acidez del techno más efervescente. ‘Mission Two’ agrupa a lo más selecto de la capital italiana con almas gemelas de alrededor del globo. Todos juntos comparten una pasión por el electro de los 80 junto a un interés por el deconstruccionismo rítmico de los 90. De entre los italianos destacan las contribuciones de A Credible Eye Witness, un electro-master romano de nuevo cuño, y Mat 101, con una de sus mejores creaciones hasta el momento (‘Sunday 240’). Por otro lado, la heterogeneidad preside el contingente internacional, Phoenecia continua su deuda con Autechre con una pieza reminiscente del ‘Incunabula’ más rítmico, V/vm ofrecen otro de sus típicos collages ruidistas, mientras que los galeses Somatic Responses se confirman como uno de los colectivos más interesantes del underground británico. ‘Goodbye Mum!’ es el debut largo del trio romano Mat 101 y una de las sorpresas de la temporada. Nada indicaba en su primer 12" (‘Eniac’) la dirección que estos chicos tomarían. Mat 101 retoman la electrónica de dormitorio (ahora llamada braindance) que, asociada tradicionalmente a los freaks de Rephlex, tanto predicamento ha llegado a gozar estos últimos años. Música de videojuegos, que los italianos han sabido aderezar con su peculiar toque, donde destaca sobretodo una predilección por la electrónica más oscura, casi gótica

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NICK HOLDER FROM WITHIM NRK - Satélite K

Se le puede decir misa, que no por ello va a cambiar la cadencia de su sermón. Hombre de raíces concienzudamente deephouseras, Nick Holder recupera el pulso de sus trabajos primigenios, acudiendo a los arreglos sensuales de un repertorio cuya sofisticación se inflama de elegancia gracias al uso cuerdo de los saxos y de las líneas de bajo: como no, un jazz subyugante. Lo curioso del caso es que Nick es canadiense, lo que facilita que uno cierre los ojos escuchando sus pulcros acordes y pueda ver detrás de los párpados a la maqueadísima Policía Montada cabalgando a cámara lenta, o incluso el deshielo de un peñón tan trillado como el del deephouse, ofreciendo gotas de una calidad que no se estila. Quizá por el influjo de lo mejor de Nueva York, quizá porque ya le tiene el tranquillo pillado a lo que maneja, Holder administra bien sus cualidades y bautiza un disco ideal para ser consumido pelando gambas. HÉCTOR CASTELLS

MIKA VAINIO KAJO Touch

Probablemente el mejor disco de Mika Vainio en solitario, seudónimos incluidos. Ya está dicho. Para los barceloneses hace tiempo que Vainio es un vecino más. Ese calvo patilludo de expresión indolente, asiduo a los saraos electrónicos en compañía de Jimi Tenor, que cuando no está enfrascado en privadas sesiones sonoras hurga en las cubetas de rockabilly y reggae de las disquerías céntricas. Algunos sentíamos

curiosidad por saber si el calorcillo mediterráneo habría afectado de alguna manera los gélidos esquemas minimales del ‘sharp’ finlandés. No va por ahí la cosa. En ‘Kajo’, grabado a caballo entre Barcelona y Nueva York para el label londinense Touch, Vainio se aleja tanto de los microimpulsos de su proyecto en solitario Philus como de la rítmica mesmeriana de Pan Sonic Deja un poco de lado los patrones repetitivos y pulsantes y se inclina por sonidos más densos, espaciosos y constantes, de lenta evolución (que no estáticos). Soplos de cinta magnetofónica, ronquidos electrodomésticos, zumbidos bamboleantes. El fondo de ‘Osittain (Partly)’ suena a Vivenza en horario laboral; la magnífica ‘Lähetys (Transmission)’ tiene un arranque ferruginoso y maquinal, pero progresivamente deviene un panasónico ping pong de tonos; ‘Unessa (In sleep)’ evoca a un Daniel Menche en el fondo de un pozo, embelesado con un embrión de melodía; ‘Takaísin (Returning)’ tensiona el oído con punzantes crujidos y agudos siseos para dar paso a un ronroneo grave, más y más magnético. Se podrían desgranar mil y un detalles de estos 54 minutos. Y sería todo un placer. Ahí, creo yo, radica su tremendo valor. TONI L. QUEROL

VV. AA. INSIDE 02 COMPILATION Poets Club Records - Masterdance

Capricho de J. Peter Schwalm (más conocido como Slop Shop) a costa de (supuestas) razones humanitarias en beneficio de los niños de cualquier guerra. Todo pretexto vale y el presente (encomiable y ¿oportunista?) sirve para reunir a un puñado de músicos de renombre y rendir culto, con un fajo de cortes inéditos y rarezas varias, a las texturas oníricas, ritmos sedantes y melodías espaciales que hicieron del ambient el punto de partida de la hoy sobresaturada y pervertida escena electrónica. De la mano de Schwalm, Brian Eno, gurú del género, traza el camino con ‘Miscellanea’, y sus más avezados alumnos (Rae’Chill, Keni Mok, S’Apex, Shantel, Two Room Plants, J. Pan, Blackfish, The Dragonfly y Earthmachine) lo delimitan a

expensas de sus clásicas, genuinas e hipnóticas vibraciones lo-fi, sinfonías atmosféricas que (en alguna ocasión) rozan el onanismo y los aspectos más siderales de un género atemporal cargado de tenues polirritmias, sin incurrir por ello en el mero ornato o el refinamiento injustificado. PABLO G. POLITE

KIM CASCONE BLUE CUBE Noton - Rastermusic - Rotor

Este disco fue programado y mezclado de cabo a rabo por ordenador. Para Cascone, uno de los apellidos con más solera dentro de la actual electrónica minimal (últimamente no hay recopilatorio que se le escape), eso debe ser de vital importancia cuando es lo primero que pone en los escasos créditos. De hecho, ‘Blue Cube’, la canción, fue originalmente compuesta para un libro sobre síntesis de software y diseño sonoro de Richard Boulanger. ‘Blue Cube’, el disco, es un impecable ejercicio de ‘minimalismo espacial’. Los sonidos se acumulan ordenadamente en el ambiente formando estructuras de perfecta simetría. Uno tras otro, desfilan suaves tintineos a bordo de lánguidas, flemáticas melodías. El desfile también tiene algo de ‘electrónica dramática’, que diría Conrad Schnitzler. Los espacios sugeridos son de tal amplitud que varios pasajes adquieren tintes de ‘odisea espacial’. Si quieren juzgar la aplicabilidad cinematográfica del latente sentido narrativo de ‘Blue Cube’ hagan la prueba de visionar ‘2001... ‘ o ‘Naves Silenciosas’ con este Cd de fondo. Quizá la única pega que le pondría a esta obra de Cascone es que peca de academicismo, con la frialdad y asepsia ‘de laboratorio’ que ello comporta. Claro que eso mismo decían muchos de Kubrik... TONI L. QUEROL

DAKAR & GRINSER ARE YOU REALLY SATISFIED NOW? Disko B - Red

El otro día leí en el periódico que los rockeros tienen más derecho a excavar en sus raíces que la gente que se dedica a la


P///ESTUDIOS RUSH

P///LASAL


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música electrónica. Las razones del plumilla de turno no dejaban lugar a dudas: los rockeros podían sonar tan austeros como en sus principios, pero los músicos electrónicos siempre estaban dispuestos a sacrificar la música con sus aparatejos de última generación. Tamaña aberración podría valer para Sash, Todd Terry o Prodigy, pero no para Pan Sonic, Giorgio Moroder o Dakar & Grinser. Dakar & Grinser se atreven a rescatar a los Stooges, mezclarlos con Suicide y sacar de ello un grupo que parece querer robarle las pesetas y los fans a Atari Teenage Riot. Una correcta versión de ‘I Wanna Be Your Dog’, un par de canciones excelentes (‘Take Me Naked’, ‘Are You Really Satisfied Now?’), una colaboración estelar (tampoco tan estelar: el subsello de Disko B ha cedido la garganta de Miss Kittin en ‘Le Cha’) y un remix de regalo de Patrick Pulsinger que supera por varias cabezas lo entregado por esta pareja de aprendices de punk. MARC PIÑOL

KID KOALA CARPAL TUNNEL SYNDROME Ninja Tune - Satélite K

Descubierto que el exagerado tamaño de los penes de los rappers gangsta era debido a descomunales prótesis implantadas por un cirujano plástico carente de escrúpulos, sólo falta por destapar un único misterio en el mundo del hip hop: ¿por qué la mayoría de los artistas de turntablism tienen rasgos filipinos? Kid Koala gasta un look del palo, en la onda Q-Bert o Yogafrog, amarillento, pelín batracio y metro cuarenta de estatura, pero su secreto no está en la estatura, sino en la habilidad de los dedos. Marciano hasta el extremo, ‘Carpal Tunnel Syndrome’ es un recorrido por las ideas que este canadiense ha ido maquinando a escondidas, ideas que van desde el scratcheado de voces mongoloides hasta ruiditos que hacen más gracia de la que tienen, media hora de frivolidades, bases, rascados, chistes y hasta alguna risa. Pero no mucho más. Mixmaster Mike cunde el cuádruple. JAVIER BLÁNQUEZ

KARL-HEINZ STOCKHAUSEN HELIKOPTER STREICHQUARTETT Montaigne - Auvidis Ibérica

Aquellos que crean que el insigne compositor alemán, uno de los más citados (que no escuchados) por las nuevas camadas electrónicas de enteraos, está un poco p’allá, tienen aquí argumentos de peso para reforzar su opinión. Una sencilla comisión para escribir un cuarteto de cuerda deriva, tras una visión del maestro, en un megalomaníaco montaje cuasicircense comprendiendo cuatro columnas de monitores de televisión, otras tantas de altavoces, cuatro transmisores de imagen y doce de sonido, seis técnicos surtidos sin contar al propio Stockhausen y, sobrevolando en círculos el fregado, los sufridos componentes del Arditti Quartet, cada uno en un helicóptero facilitado por el ejército holandés e interpretando, sincronizados con un metrónomo, el cuarteto de marras; que es, no cabe duda, una pieza magnífica: media hora de música climática y tensa, por momentos enervante, en un principio eje central del montaje y finalmente elemento secundario, perdido en el contexto de una alharaca innecesaria y absurda digna del peor Jean Michel Jarre. En la grabación se incluye el sonido de las aspas de los helicópteros, aunque para el caso bien podrían ser cuatro ventiladores.

mato Mini CD de 3 pulgadas), alterna con pericia y gusto chapoteos, modulación eólica (la recurrente ventisca) y gorgoteos electroacústicos por un lado, con pura improvisación al disco duro (pitidos, oscilaciones infragraves y frituras digitales) por el otro. El ensamblaje de tal variedad de texturas transcurre tan ágil, sutil y ’apresante’ que uno diría que deshace el tiempo. Y eso siempre es bueno. TONI L. QUEROL

HALLUCINATOR LANDLOCKED Chain Reaction - Red

Una nueva entrega del culebrón Chain Reaction que, aun siendo homologable con los anteriores capítulos, se nos presenta con la novedad de ser durante gran parte de su minutaje una adaptación bastante fidedigna, digitalmente remozada, transplantada a los noventa, del sonido de la etapa dorada de Cluster, la comprendida entre su primer y cuarto álbumes, es decir, JUNGLE BROTHERS

VV. AA. DEUTSCHER FUNK II Caipirinha - Satélite K

Lo que empezó como una prolongación natural de la conexión Nueva York - Colonia (léase Khan & Walker) ha acabado siendo una dedicación casi total del sello neoyorquino en documentar la emergente e hiperactiva escena electrónica alemana contemporánea. Si la primera parte recogía el amplio espectro de creadores surgidos a la sombra de la explosión techno que barrió Alemania a principios de los noventa, el nuevo volumen muestra una selección mucho más compacta, centrándose en artistas cuyo trabajo puede considerarse como una prolongación de la electrónica alemana más bizarra con características creaciones humorísticas que cabalgan entre la canción pop y la experimentación sonora (pensemos en Cluster, Der Plan o Pyrolator). Así pues el nuevo volumen tiende puentes entre la escena de los 80, con apariciones de viejos conocidos como el

VIDNA OBMANA & ASMUS TIETCHENS

TRES TRISTES TIGRES

JESÚS BROTONS

HEIMIR BJÖRGÚLFSSON THE OPPOSITE Fire Inc.- Staalplaat

Debut en solitario de uno de los miembros del grupo Stilluppsteypa (cuya aportación, por cierto, a la serie radiofónica de Staalplaat ‘Mort Aux Vaches’ fue de lo mejorcito del 99). Una visualización razonable del sonido de ‘The Opposite’ sería una balanza sobre la que Björgúlfsson, todo parsimonia, va depositando tomas de naturaleza acústica y digital en prodigioso, delicado equilibrio. Como si Ryoji Ikeda y Lull irrumpieran, cogidos de la mano, en ’Chiky(u)u’, ese disco que varios músicos japoneses consagraron a la madre tierra para Ash International. En 18 intensos minutos, repartidos en nueve cortes (viene en for-

antes de que se diluyeran en la inanidad proto-newagera. Hallucinator, lejos hacerse acreedores de cogotazos por excesiva fidelidad (tampoco le hacen ascos al digidub, y en ‘Rocket’ homenajean a Suicide) suponen una esperanzadora grieta en la política ultraortodoxa del sello berlinés y una buena excusa para desempolvar discos cuya vigencia se renueva día tras día, y hasta nos brindan un entretenido pasatiempo, jugar a reubicar sus temas. A ver: ‘Wipeout’ y ‘Recall’ corresponderían al ‘Cluster 1’... ‘People’ y ‘Dusk’ al ‘Sowiesoso’... ‘Moonshot’ al ‘Zuckerzeit’... JESÚS BROTONS

incombustible Asmus Tietchens (escondido bajo el seudónimo Hematic Sunsets) o Felix Kubin, y la de los 90, representada tanto por creadores experimentales (Holosud, Sack + Blumm), como pop (Wunder) o procedentes de la música de baile (Jazzanova, Subtle Tease). RAÚL G. PRATGINESTÓS

JAVIER HERNANDO LUZ NACARINA Microgama - El Diablo

Para qué mentir: la mayoría de la gente que conozco descubrió a Javier Hernando gracias al CD recopilatorio que Self editó


hace poco menos de dos años. Se dice que al prensar el CD los de la fábrica preguntaron si su tema, ‘Rastrales’ (también incluído en este LP), se había grabado bien en el DAT. Si es cierto o no, no lo sabemos. Al menos hasta que pulsamos el botón de play y pensamos que la minicadena se nos ha estropeado. Podemos empezar diciendo que ‘Luz Nacarina’ es un homenaje a Oval (‘Retorno Tras Retorno’ no desentonaría en ‘Szenariodisk’, el último disco del grupo de Markus Popp), añadir que las melodías son primas hermanas de las que puedan parir Autechre o Boards Of Canada y apuntar que Javier Hernando es, con toda probabilidad, el músico español más cualificado para salir a conquistar los allendes (Enrique Iglesias y Francisco López aparte) y subírsele a las barbas de cualquier músico foráneo. Se podría añadir, a modo de coletilla, una sentencia lanzada al vuelo: ‘Luz Nacarina’ es uno de los cinco mejores discos españoles de los 90. MARC PIÑOL

DOUG WIMBISH TRIPPY NOTES FOR BASS

DIVINE STYLER WORDPOWER 2: DIRECTRIX

los Jungle Brothers. Seguro que Aphrodite ya ha empezado a samplearlo.

DTX - Mo'Wax - Caroline España

HALF NELSON

Como dirían en los madriles, esto del hip hop underground es lo que tiene. Te pasas años haciendo cosas y sólo se te reconocen los méritos cuando algún capitoste con nombre y fama se digna a reivindicarte. Bueno, por lo menos te reivindican, que hay otros a los que ni eso. Divine Styler, veterano MC de la Costa Oeste, curtido en el sonido futurista y marciano a lo Kool Keith, buen amigo de Ice T por lo que se dice, productor original y autor de algunos momentos destacados del subsuelo del rap yanqui, tuvo su gran oportunidad al dejarse ver en el disco de Quannum. Afortunadamente, ahora se le ve solo y bien, combinando su fe islámica con un hip hop galáctico, de bases electrónicas para babear y un flow que engancha. Si estás cansado de mucha de la mierda mainstream, embadúrnate de ésta, que también huele, pero no a rancio, sino a todo lo contrario. ¿No querían hip hop del 2000? Pues hala, ya lo tienen. JAVIER BLÁNQUEZ

On-U Sound - Dock

Wimbish, ahora ingeniero de sonido del sello de dub On-U Sound de Adrian Sherwood, es sin duda más conocido por haber sido el bajista de los fabulosos malabaristas del funk Living Colour. Porque obviando lo hortera de su puesta en escena, ¿quién se atreve a decir que ‘Time’s Up’ no era un disco fantástico? Pero de eso ya hablaremos otro día. A lo que íbamos: ‘Trippy Notes For Bass’, contra lo que puedan inidcar su nombre y la filiación progrockista y fusionera de su autor, no es un disco para el lucimiento del artista al bajo. Wimbish utiliza su mucho saber para hacer dub moderno y soñoliento, que por desgracia no llega a adquirir mucha profundidad. Juegan en su contra lo meloso de algunas composiciones -los saxos ramplones de ‘Gangsters’ no son de recibo- y una cierta falta de inspiración, pero por otro lado se trata de un disco de producción exquisita que hay que escuchar bien fuerte para no perderse ningún detalle. ROGER ROCA

JUNGLE BROTHERS V.I.P.

SQUAREPUSHER SELECTION SIXTEEN Warp - Satélite K

Tom Jenkinson es, seguramente, de los pocos productores actuales que SÍ sabe tocar instrumentos reales. Su fijación por Miles Davis o por el bajista Jaco Pastorius se hace patente cuando (con bastante éxito) intenta mezclar drum’n’bass experiemental con jazz y funk, y este trabajo es un buen ejemplo de ello. ‘Selection Sixteen’ contiene diecisiete temas (trece en los créditos) repletos de ritmos d’n’b, frenéticamente acelerados, sobre los que se mueven melodías (que hasta llegan a ser tatareables), latigazos de 303 y percusiones y breakbeats muy cercanos, en actitud, a los de su colega Richard D. James. De esta forma sonarían, sin ninguna duda, los Weather Report después de una noche en una sala de techno cualquiera. Ideal para los que padezcan parkinson: la gente no sabrá si padecéis la enfermedad o si estáis disfrutando desaforadamente de este desquiciado último trabajo de Squarepusher. GERMÁN SÁNCHEZ

V2 - Caroline España

El título (la P es de party, no de people) y los dos primeros temas (‘V.I.P.’, una auténtica juerga swingrap y ‘Remember’, un retrato lleno de soul de los tiempos de la old skool) me hacían presagiar un disco festivo, bailable y bullanguero. Sin embargo, aunque podemos encontrar breakbeat realmente desaforado (‘Party Goin, On’, ‘JBezz Rock The Dancehall’), dominan los medios tiempos, algo lógico en un disco de hip -hop, donde Alex Gifford (Propellerheads), productor y autor de todos los sonidos, extiende el groove setentero (órganos, guitarras funky, vientos bañados en soul) a modo de lujosa alfombra para que Afrika y Mike se luzcan con su siempre brillante fraseo (aunque convencen bastante menos cuando cantan). ‘V.I.P.’ representa, por un lado, el mantenimiento de una fantástica racha en el caso del Propellerhead, y el retorno por la puerta grande en el caso de

VV. AA. VINTAGE VOLTS. EARLY MODULATIONS En algunas ocasiones volver la vista hacia atrás no es simplemente un acto de nostalgia sino una forma de adquirir la perspectiva necesaria para seguir camino, y ‘Vintage Volts’, disco que exhuma nueve piezas de electrónica pretérita comprendiendo un período de casi treinta años (19391967), cumple no sólo como valiosa fuente de información sino como documento de preservación histórica. Pese a algunas extrañas omisiones, un criterio de selección no muy claro y una ordenación no cronológica, es de agradecer disponer en un mismo CD de los iniciales experimentos con ondas de radio, la génesis del concretismo, abruptos collages protoindustriales, los primeros acercamientos entre la música popular y el laboratorio… De la

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Caipirinha - Satélite K

escucha de las obras se deduce que, más allá de lo rudimentario de sus sonidos y técnicas de grabación, si por alguna cosa destacan es por la mentalidad rupturista, inventiva y espíritu visionario de sus creadores (de Cage a Subotnick, pasando por Schaeffer, Ussachevsky o Ferrari), cualidades que desgraciadamente están cada vez más en desuso. JESÚS BROTONS

SALARYMAN KAROSHI City Slang - Caroline España

Indiscutible: la perversión malsana de postulados ajenos y la fusión sin criterio sólo puede acabar en la picota. Y ahí es donde, al parecer, Salaryman acabará eternizando, muy a su pesar, su vasta propuesta. ‘Karoshi’, segunda entrega ya de los americanos, suena a burla y apenas sí aporta novedades respecto a su debut en el 97. Más de lo mismo e igual perfilado, ni mejor ni peor: obstinación por el rock progresivo más recalcitrante, ínfulas, tan aceleradas como viciadas, de origen krautrock, y uso de la mejor maquinaria tecnológica para paliar la desbordante falta de tino al tratar de licuar tan diversas influencias. Porque, pese a la aparente riqueza de su sonido y su potencial dinamitero, aquí lo que abundan son, sobre todo, fórmulas simples y boutades sonoras que, a estas alturas, ni asombran y mucho menos sorprenden. De nada les ha servido pues ese aire de respetabilidad que pretendían para sí con este disco y, por ahora, deberán contentarse (que ya es mucho), con apurar su paciencia y disfrutar su condición de gregarios que, me temo, será de por vida. PABLO G. POLITE

VIDNA OBMANA & ASMUS TIETCHENS MOTIVES FOR RECYCLING Soleilmoon - Musique Korrekt

‘Reciclaje’ es un término acuñado por los artífices de este doble disco, y vendría a definir el procesado de una pieza completa de música (es decir, la suma de las pistas que la componen), en contraposición a la ‘remezcla’, una palabra por lo habitual mal aplicada, que podría definirse como la

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manipulación desde la mesa de mezclas de las diferentes pistas para conseguir un sonido general distinto de aquel original. En ‘Motives For Recycling’, que obviamente se adscribe a la primera corriente, los motivos en cuestión corren por cuenta del histórico Tietchens, que aporta su ‘Linea [1+3]’, un trabajo editado en cassette en 1988, y ‘Nachtstücke’, de 1980, que contenía piezas fechadas en años anteriores. El belga Vidna Obmana se encarga de pasarlos por su particular alambique, destilando de ellos ambientes de contemplativo estatismo y profundidad abisal, corrientes frías de sonido circulando lentamente entre aquellas capas del océano donde jamás llega la luz. Gélido y espectral.

¿Habías oído hablar alguna vez de Tres Tristes Tigres? Yo tampoco, pero seguro que a partir de ahora sí. Tres Tristes Tigres es un grupo de música electrónica formado por Carlos Fraile, Christian Coe y Jordi Carreras, y acaban de publicar su álbum de debut, ‘Oui, nous sommes trois’. Un disco sin demasiadas pretensiones: un poco de jungle, un poco de techno y un poco más de electrónica analógica al uso (con trasfondo pop). Nueve temas de forma un poco amateur, pero efectiva (la influencia del ‘intelligent techno’ se hace, a veces, demasiado evidente); nueve temas que no escucharás en tu club, pero que lo recordarás al escucharlos.

dor cuando se echó a los oídos esas asombrosas grabaciones de tormentas eléctricas, desprendimientos de masa solar, señales e interferencias de radio y todo tipo de fenómenos electromagnéticos que el freak de Banks captura y filtra con utillaje pseudomilitar. Aunque lo importante no era el método de ‘rodaje’, claro está, sino el resultado final: una masa sonora que literalmente te atrapa, paraliza y embelesa. Pues bien, ‘Al-Jabr’ constituye un epílogo de lujo para ‘R&D’. Siete reputados experimentalistas adaptan dicho material original a su propia idiosincrasia. Evan Parker compone un dilatado cortejo entre el zumbido eléctrico de ‘National Grid’ y su gimiente saxo; el grupo Tactile, con John Everall (Coil, Current 93) al frente, esculpe un cautivador y remolón paisaje sonoro a base de señales sub-graves de radio; el camaleónico Jim O’Rourke juguetea con su guitarra; Simon Fisher Turner macera un salpicón de interferencias con ondulantes melodías e incluso un fragmento de percusión acústica; Mechos bosqueja una sinfonía de chasquidos que se desplazan en una suerte de persecución estéreo; Lawrence Casserley explora con maestría las posibilidades rítmicas de crujidos y golpeteos ferruginosos; y T:un[k] Systems entierra las interferencias de una tormenta eléctrica bajo gruesos drones de baja frecuencia. Una curiosidad: el eje temático del disco es una publicación árabe de la Europa medieval, así como la introducción del sistema de numeración árabe por el matemático Ibn Musa. Y otra cosa más: es una auténtica gozada.

acceso de megalomanía, no se cortan un pelo a la hora de mostrar pretérito perfecto, pasado simple y presente futurible: seis cedeses para enlatar las influencias que moldearon el gusto electrónico de Beckett y Mitchell, los clásicos del comienzo del sello (una ampliación del antiguo recopilatorio ‘Pioneers Of The Hypnotic Groove’ 91- echando más leña al consumido fuego del bleep sound: Nightmares On Wax old skool, LFO, Tricky Disco y toda la pesca) y un divertimento de clausura con toda la plantilla y amiguetes de diverso pelaje jugando al remix. Un equipamiento completo para que babeen fans y darse (merecidos) aires de importancia en el que, por fortuna, la música se erige como máxima protagonista. Con clasicazos de la enjundia de Mr. Fingers, Model 500, 808 State, Nitro Deluxe, Adonis y Phuture, del recopilatorio de ‘Influences’ se extrae más jugo cuanto más al pasado se viaja (o sea, el primer disco), pero el conjunto vale su peso en acciones de Telefónica. Del segundo ya se ha dicho lo que hay que decir, y el tercero de ‘Remixes’ es el fetiche total para ponérsela tiesa al fan de la inteligencia artificial y la electrónica esquiva: Stereolab hurgando en Boards Of Canada, Spiritualized chutándose LFO, Plaid en la cama con Autechre, Mira Calix enrareciendo (más) a Seefeel y así hasta completar veintiséis partidos en la cumbre que son la mismísima leche. Recuerda que si consigues un aval, en el banco te darán ese préstamo que necesitas con urgencia.

BONJO

TONI L. QUEROL

THE CINEMATIC ORCHESTRA MOTION

VV. AA. VS. DISINFORMATION AL-JABR

VV. AA. WARP 10 + 1: INFLUENCES WARP 10 + 2: CLASSICS 89 - 92 WARP 10 + 3: REMIXES

Ninja Tune - Satélite K

JESÚS BROTONS

TRES TRISTES TIGRES OUI, NOUS SOMMES TROIS Satélite K

Ash International (R.I.P.)

A mediados del 98, Joe Banks (aka Disinformation), el Jacques Costeau de la radioexploración, concluyó una de las obras cumbre de la música electroacústica de los últimos tiempos con la segunda entrega del díptico ‘R&D’. ¿Recordáis la sensación que tuvísteis al mirar por primera vez a través de un microscopio? Pues algo muy parecido experimentó un servi-

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Warp - Satélite K

Pompa y circunstancia: Warp cumple diez años y, como en los tiempos de los emperadores romanos, las celebraciones se hacen a lo bestia. Aun sabiendo que pocos bolsillos podrán soportar (o directamente permitirse) el gasto que suponen tres recopilatorios dobles, los de Sheffield, en pleno

JAVIER BLÁNQUEZ

Si algún género puede vanagloriarse de estar por encima del curso inexorable del tiempo y de adaptarse a cualquier momento más allá de fatalistas augurios, ese es el jazz. Por su capacidad de transformación (o fagocitación, según se mire) es, tal vez, el único al que se puede catalogar de camaleónico o, quizá, el que más brilla y resplandece por camuflado que se presente. Bien absorbido por otros estilos (da igual cuantos), bien improvisado sobre

cualquier escenario y del modo que sea, al final sus locos acordes provocan un mar de sugerencias. J. Swinscoe, fanático del género, lo demuestra esta vez al frente de su orquesta cinemática, insinuando con cada nota, y a modo de ejercicio de estilo impecable, un puñado de imágenes que basculan entre (imaginados) claroscuros y la más baja intensidad a golpe de loops y entramados rítmicos sampleados sobre los que improvisar la banda sonora que, en parecidas circunstancias (y de haber contado con los mismos medios), hubieran firmado con orgullo y plena satisfacción John Barry o Ennio Morricone. Revisión jazzística que roza la perfección. PABLO G. POLITE

DMX KREW WE ARE DMX Rephlex - Red

LEKTROGIRL I LOVE MY COMPUTER Rephlex - Red

OVUCA LACTAVENT Rephlex - Red

Tras ‘Nu Romantix’ llega ahora ‘We Are DMX’, nueva entrega de la odisea personal de Ed Upton en retornar al sonido de los primeros ochentas. Quizás la originalidad no sea el fuerte de Mr. Upton, pero sí que hay que reconocerle la habilidad como excelente imitador (nadie como él sabe emular las sonoridades de la pasada década). Después de unas cuantas escuchas he de reconocer que se trata de su álbum más completo, y que dentro del marco estilístico en el que ha decidido moverse, Upton es capaz de escribir buenas canciones como demuestran el sabor ítalo-disco de ‘Street Boys’, el techno pop de ‘Good Time Girl’ o el funk blanco de ‘Twenty Minute Affair’ o cómo el espectro de Level 42 se resigna a desaparecer. Si añoras a Duran Duran, Baltimora, los combinados dulzones y las discotecas con iluminación multicolor, no lo dudes, éste es tu disco. A caballo entre el tecno-pop de DMX Krew y la experimentación de Sam & Valley se encuentra Lektro Girl, una joven (si hemos de creer la hoja de prensa) de Tasmania


P///MOND

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llamada Emma Davidson. Descrito ya por muchos "el peor disco editado por Rephlex", ‘I Love My Computer’, su álbum de debut, es una alucinante colección compuesta por cartorce piezas de computerrock salvaje que a buen seguro no dejarará indiferente a ninguno. Ovuca es el nombre de guerra escogido por otro de los más recientes fichajes del sello de Wilson-Claridge. El debut de este joven finlandés se mueve en los parámetros del braindance más clásico, quedando diluida su supuesta iconoclastia por unas referencias demasiado obvias a los clásicos del sello (Aphex, Mu-ziq, Cylob...). Para acabar de complicar las cosas las piezas adolecen de una duración demasiado corta, amén de un excesivo esquematismo y una total falta de producción. Veremos cómo evoluciona su obra...

AG THE DIRTY VERSION Silva Dom - Surco

PAN SONIC / NEWMAN / CRAWFORTH RUDE MECHANIC

Sometido a diversos retrasos, el regreso del hombre conocido como AG es una realidad en las primeras semanas del 2000. Y ‘The Dirty Version’ es la nueva toma de contacto con toda una leyenda del hip hop underground neoyorquino -pese a haber tenido sus escarceos con las multis- con invitados de los que pueden justificar el dispendio (¡Gangstarr!) y otros para profundizar conocimientos en materia de rap subterráneo. Un sonido demasiado NY en el comienzo (arpegios, cuerdas, horrorcore...) y variados puntos de agarre entre el funk, el minimalismo y las marcianadas sirven para tener en consideración un compacto que, por culpa de su excesivo minutaje, su dispersión conceptual y sus momentos superiores a otros, exige ser consumido con moderación. En pequeñas dosis -ya se sabe que no es obligatorio escuchar del tirón- puede ser la bomba.

Beaconsfield - Piano

JAVIER BLÁNQUEZ

RAÚL G. PRATGINESTÓS

Lógico resultado del fervor estajanovista con que acometen multitud de proyectos, la producción de Pan Sonic es un tiovivo de irregularidad que ora fructifica en piedras angulares de la nueva electrónica, ora en ruedas de molino con las que sólo comulgan los desinformados. El doble álbum que nos ocupa equidista de ambas posiciones, erigiéndose en ruidosa golosina que, sin ser en absoluto trascendental, sí desprende ese aura indefinible que identifica a las futuras obras de culto (con perdón), impresión incrementada por el hecho de tratarse de una edición limitada a mil copias. Se trata de una colección de fragmentos seleccionados de entre las más de cien horas grabadas durante Rude Mechanic, maratón artística celebrada en la galería Beaconsfield, en la que el sonido en bruto generado por el dúo finlandés fue libremente manipulado a intervalos de seis horas por un elenco de conspicuos audioterroristas / amiguetes. Huelga decir que la atonalidad campa a sus anchas de principio a fin. JESÚS BROTONS

lounge de los sesenta y los mejores atributos de maestros de la talla de Lalo Schifrin e Isaac Hayes. El placer de la imaginación inflamada, henchida de las mejoras sustancias. PABLO G. POLITE

SMITH & MIGHTY BIG WORLD, SMALL WORLD Studio K7! - Satélite K

Mucha voz bonita, mucho sonido higiénico, mucho ritmo suave, pero al final el regreso de ‘los padres espirituales del trip hop’ acaba sonando a todo lo contrario de lo que pretende: trip hop impersonal, atenazado por los tópicos, anclado en el tiempo. Es este ‘Big World, Small World’ un disco de productores más que de músicos: un disco de gente que sabe cómo moverse en el estudio, cómo combinar sonidos que se sabe a priori que van a funcionar (porque a K&D, Terranova, Rockers Hi-Fi y a PAN SONIC / NEWMAN / CRAWFORTH

VV. AA. REVISTA DE ARTE SONORO VOL. 4 Facultad Bellas Artes Universidad de Cuenca

Inasequibles al desaliento, los responsables de la conquense R.A.S. continúan su labor divulgadora de esas realidades sonoras, marginales pero vivas, que de forma reduccionista podríamos englobar bajo el común denominador del ‘sound art’. La voz humana, procesada o a pelo, es la (no siempre consciente) protagonista de una compilación donde se practica con habilidad la recontextualización de material, que es una de las bases del concretismo. Así, no deberíamos escuchar la soflama filobélica de Marinetti o las lecturas de Ginsberg y Günter Brus tomando como base su estricta valía literaria, sino como objeto sonoro, apreciando no tanto los juegos fonéticos, rítmica y entonación, como sobre todo las texturas de las voces y de la grabación en sí misma. Las obras prepara-

MIRA CALIX

REVISTA DE ARTE SONORO VOL. 4

DYNAMIC SYNCOPATION DYNAMISM Ninja Tune - Satélite K

La nueva hornada de b-boys británicos sigue creciendo y, más aún, sorprendiendo gracias a entregas calibradas por el signo de la calidad sin paliativos y la elegancia en clave superlativa. Ahí están DJ Vadim, Roots Manuva, The Herbaliser, Funki Porcini y un largo etcétera que, sentando cátedra, ha propiciado la aparición de avezados alumnos devotos de las señas de identidad propias del género (rimas, scratches y mensajes) y de los parámetros que han llevado a la familia Ninja Tune (minimalismo y experimentalismo) a codearse con lo más destacado de las huestes del hip hop más radical al otro lado del océano. El último ejemplo: Dynamic Syncopation, propuesta a cargo de Jonny Cuba y The Loop Professor que, al igual que sus compañeros de sello, apuestan en ‘Dynamism’ por el downtempo y el influjo jazz, las bases cool y las atmósferas de corte cinematográfico, secuestrando para bien de su repertorio ciertos dejes propios del

Massive Attack les quedan de maravilla, ¿verdad?), cómo escoger esas vocalistas de garganta sedosa que aspiran a ser Sarah Nelson, pero al final de la escucha y que conste que lo he hecho repetidas veces, siempre con la misma sensaciónlo que queda es un resultón collage de drum’n’bass, dub, voicebeat, medios tiempos y toda la pesca. Y que conste también que en el fondo las canciones me gustan todas (‘Intro’, ‘Move You Run’, ‘Seed’ y ‘Same’, especialmente), pero cabe plantearse una pregunta espinosa: ¿cuántas melodías de las once puedes recordar? Yo sólo una. Y me parece que por ahí falla la cosa. JAVIER BLÁNQUEZ

das, de entre las que destacan los collages de William Furlong y Eduardo Polonio y las rugosas seudosicofonías de Mike Kelley, esclarecen un poco el auténtico trasfondo del disco. (http://www.uclm.es/cdce/) JESÚS BROTONS

MIRA CALIX ONE ON ONE Warp - Satélite K

Chantal Passamonte o la antítesis del easy listening. Intentar zambullirse en ‘One On One’ implica mentalizarse en serio: su audición no deja espacio ni para la amabilidad ni para la duda. A veces hay tregua: una leve melodía de cándido toque infantil o un clavicordio romanticón (‘Isabella’),


pero todo el flujo de sonido en el debut en formato largo de la señora de Sean ‘Autechre’ Booth se rige por dos premisas incontestables: oscuridad y angulosidad. Y den gracias a que Mark Clifford (Disjecta) se ha apartado de la producción del artefacto por obligaciones que no vienen al caso, porque si no la cosa ya sería irrespirable. Crujidos, clickeos, ritmos mecánicos, polución, densas atmósferas. La obra de Mira Calix no pasa de un segundo plano en el catálogo de Warp, pero por lo menos nos recuerda que había, y hay, un lado oscuro y peligroso en el sello de Sheffield. JAVIER BLÁNQUEZ

VV. AA. HASHISHEEN. THE END OF LAW Sub Rosa - Dock

"Nada es verdad, todo está permitido", podría ser un eslogan de Nike y también el lema del ubícuo Bill Laswell. Todo aquel que haya seguido con un mínimo de atención la carrera del hiperactivo bajista sabrá reconocer la impronta de William Burroughs, a veces de forma muy perceptible, otras más subliminal, en todos y cada uno de sus movimientos. La presencia espiritual del difunto escritor de ojos de besugo, así como la de otro iconoclasta de pro, Brion Gysin, señorea ‘Hashisheen’, álbum auspiciado por Laswell que reúne talentos tan dispares como los de, entre otros, Genesis P. Orridge (de qué iba a faltar), Iggy Pop, Patti Smith o Anne Clark, recitando sobre fragmentos musicales paridos por Techno Animal, Helios Creed, Paul Schutze y Eyeless In Gaza, por nombrar sólo cuatro, textos relativos al maestro de asesinos persa Hassan-i-Sabbah, figura familiar para cualquier conocedor de la obra de tío Bill. Un disco alucinógeno, para acompañar de ‘Ciudades De La Noche Roja’ y una pipa de agua, y luego correr amok por la Gran Vía apuñalando a todo el que te salga al paso. JESÚS BROTONS

KHAN PASSPORT Matador - Caroline España

Recopilar la trayectoria de este vagabundo

del electro es de lo más complicado, y por eso ‘Passport’ sólo puede ofrecer pinceladas de la extensa discografía de Khan, el turco de nacimiento que se formó musicalmente en el subsuelo alemán y que ahora entretiene sus días en Nueva York haciendo lo que siempre ha hecho: techno ondulante tirando a psicodélico, renqueantes extravagancias electro, pop raro con gente no tan rara (hay un tema con Julee ‘Twin Peaks’ Cruise), versiones de clásicos del heavy metal y chorradas diversas. Entre la broma y lo serio, Khan ofrece una retrospectiva fiel y recomendable de su vida musical, en la que nos cruzamos con monstruos de la talla de Dr. Walker y The Modernist y de sellos con su aquel, como Mille Plateaux (ojito, pues) y Pharma. Además, rarezas y temas inencontrables. Si tu conciencia te susurra al oído: "freak, freak", piensa en comprarlo. JAVIER BLÁNQUEZ

VV. AA. GRASS ROOTS: ASHLEY BEEDLE. MUSICAL INFLUENCES AND INSPIRATION Strut - Masterdance

La pasión casi teenager por la música negra cristaliza a menudo en un ritual: asaltar esa tienda de discos de segunda mano del barrio, ponerse los dedos perdidos de polvo y entre lágrimas de emoción, encontrar aquella maravilla que en absoluto andábamos buscando. Por la cualidad atemporal que todas las negritudes tienen, lo que os he relatado se puede repetir al cabo de un año con los mismos resultados. No existe la techno-ansiedad por estar al día. Este tipo de ritual lo conoce perfectamente Ashley Beedle, a juzgar por la selección de este primer volumen de ‘Grass Roots’. Artífice de las más vitales lecturas del soul (Ballistic Brothers), el funk-disco (Black Science Orchestra) y el jazz (Black Jazz Chronicles), Beedle nos confirma sus influencias: el funk de Filadelfia (Windy City), la blackness más comprometida (Gil-Scott Heron), la disco-brotherhood (Blue Magic, Rare Pleasure), el jazz groovie sesentero (Freddie Hubbard), el petardeo más escalofriante (Grace Jones, Tulio De Piscopo) o la Actitud (Son

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Of Bazerk). Y todo ello sin que nadie se ensucie los dedos. Malditos burgueses. DANI RELATS

AUX 88 ELECTROBOOGIE Studio K7! - Satélite K

Tercer capítulo de este apéndice de las series ‘DJ-Kicks’ dedicado exclusivamente al electro. Tras Dave Clarke y Depth Charge, los encargados de la selección y mezcla son los miembros de Aux 88, que serán eternamente recordados por su desopilante actuación en el Sónar 98. Para refrendar el buen momento del género prácticamente no les es necesario salir de Detroit, ya que aparte de cuatro temas a su nombre y otro de Di’jital en solitario (eso sí que es autopromoción), se incluyen temas de Drexciya, Posatronix y (dos de) UR. Por cierto que en ‘Afrogermanik’ Mike Banks resume el aprecio que en esa ciudad se tiene a Kraftwerk, ya que el disco está lleno de detalles que los homenajean: mi favorito es el uso de los jadeos de los ciclistas de ‘Tour De France’ en el soleado ‘Basstronic’ de Unknown DJ. En fin, un buen repaso al género que se me antoja bastante bueno para conducir a toda pastilla por la autopista(preferiblemente alemana). HALF NELSON

DR. ISRAEL INNA CITY PRESSURE Amethyst - Masterdance

SOOTHSAYER ZEN TURTLE Amethyst - Masterdance

La última vez que Dr. Israel asomó la cabeza fue en los dominios de uno de los sellos más herméticos del planeta: Wordsound. Y, como es de suponer, todos los dejes y enseñanzas del illbient, que también gracias a él son una excitante realidad, permanecen en ‘Inna City Pressure’, su personal fusión del dub neoyorquino, el reggae de toda la vida y el drum’n’bass como patrón rítmico aglutinador de ambas ramas. Entre humaredas de hierba y misticismo alucinado, una hora de advanced ragga recomendada encarecidamente

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para los muy iniciados en la materia. Coresponsable de la anterior criatura es el productor Soothsayer, otro personaje curtido en el armagedón del illbient con un saber enciclopédico de todo lo que se ha ido cociendo en Asphodel, Wordsound y toda el área de Crooklyn. Rap enfermo, samples de jazz de vanguardia, hip hop exageradamente expresionista y un deje de pureza jamaicana hacen de ‘Zen Turtle’ una joya de música negra de vanguardia a descubrir, entre la que relucen las aportaciones del acojonante Spectre y Lloop, miembro del trío We. JAVIER BLÁNQUEZ

VV. AA. AFRICAN BLUES Distance - Masterdance

Curiosa paradoja que hermana lo azul con lo amarillo. De la majestuosidad de los rascacielos neoyorquinos a las peladas extensiones de buitres y cadáveres sin ojos que asolan África, media un abismo que la música recorta con profunda inteligencia. La África que aquí se nos descubre ha rasurado ligeramente sus alaridos étnicos y ha amansado sus percusiones hasta hacerlas encajar como un guante en un deephouse bien entroncado con la tradición jazzística norteamericana. Desde las incontenibles oleadas de genio de un Gillespie, a las formas nítidas de unos Mood II Swing, la última referencia del sello Distance (ahí está el poso del brillante Kevin Yost), concilia referentes separados por décadas rehabilitadas como fachadas. Obviamente la producción de Ron Trent le debe mucho a los logros de una galleta que promete deshacerse como un tocinillo de cielo en los paladares de los houseros más puestos. HÉCTOR CASTELLS

JIM O’ROURKE EUREKA Domino - Caroline España

Que la experimentación es territorio sin (demasiadas) reglas es un hecho aceptado, y qué duda cabe que esta manga ancha ha dado no pocas obras referenciales, pero... ¡ay, amigo! el todo vale tiene sus límites, y

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sigue siendo en el difícil arte de escribir canciones donde el verdadero talento se manifiesta sin excesivos engaños. A pesar de unas cuantas pruebas de confusa diletancia y una ubicuidad tal vez excesiva, el ex Gastr Del Sol sigue siendo una de las personalidades menos sospechosas de ese refrito de estilos que hasta hace poco se llamaba post-rock, y en ‘Eureka’, un disco basado enteramente en las canciones, firma uno de sus trabajos más completos y variados: del lirismo flower-power (‘Women Of The World’ está estructurada como el ‘Memories Of A Free Festival’ de Bowie), al sonido Canterbury, atravesando la bossa y, cómo no, el easy-listening (versión de Bacharach al canto). Un disco relajado y de minutaje adecuado: se termina justo cuando empieza a ponerse plomo. JESÚS BROTONS

RUTS DC VS ZION TRAIN RHYTHM COLLISION REMIX Echo Beach - Dock

(los históricos Ariwa) y el remezclador (los Zion Train). ¿Alguien da más? El Vol. 5 de la serie ‘King Size Dub’ ya esta aquí (cuando leas esto habrá salido ya o estará a punto el Vol. 6). La selección, como siempre, es impresionante: Bim Sherman, Sarah Nelson, Horace Andy vs. Massive Attack, Zion Train, Smith & Mighty, Ballistic Brothers, I Roy, Simply Red... dub de dieciocho quilates (todo lujo y nada de miseria) para las masas. ¡Larga vida al dub! (y busca ya los cuatro capítulos anteriores). El Sr. Beverungen (capo de Echo Beach) se ha sacado de la manga una nueva serie, ‘French Dub Connection’ (el Vol. 2 ya está a punto de caramelo), y de nuevo ha dado en la diana. No parece tan redonda (las comparaciones siempre son odiosas) como ‘King Size Dub’, pero nos permitirá conocer lo que se está cociendo más allá de los Pirineos (bastante más de lo que nunca se hará aquí), incluyendo en esta primera entrega al omnipresente Laurent Garnier.

VV. AA. KING SIZE DUB 5

ALBERTO BALSAM

Echo Beach - Dock

VV. AA. TEKTONICS

VV. AA. FRENCH DUB CONNECTION Echo Beach - Dock

Me resulta tan agradable poder hablar de dub que a lo mejor se me ve demasiado el plumero. En estos momentos, en los que la música electrónica se clasifica, subclasifica y así hasta el infinito, una de las etiquetas más atractivas, el dub, está dejada de la mano de Dios por parte de los promotores, programadores, distribuidores y demás fauna que puebla la escena patria. Menos mal que nos queda Dock y su interés por traernos las maravillas que edita el sello de Hamburgo Echo Beach. Ruts DC surgió de las cenizas de The Ruts, una de las bandas más importantes de aquello que se llamó punk y de las primeras que empezó a flirtear con el reggae, tras la muerte en 1980 de su cantante Malcolm Owen. Este ‘Rhythm Collision Remix’ (el original fue editado en 1982) es el producto del choque entre cuatro elementos básicos para entender el género: el grupo, el ingeniero (Mad Professor), el estudio

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DJ SPOOKY VS. THE FREIGHT ELEVATOR QUARTET FILE UNDER FUTURISM Caipirinha - Satélite K

En los tiempos que corren, abonados a la falta de originalidad y a prácticas que sólo pueden calificarse generosamente de miméticas, se agradece que todavía haya quienes se preocupen por moldear sus propuestas al abrigo de parámetros propios y singulares, más allá de los caminos explotados por la gran mayoría. Así sucede con DJ Spooky, padre del illbient y percutor de la metralla de sonidos más inquietante y desquiciada de la década. Su discografía es un homenaje al caos urbano y a la polución sonora, pero también la dádiva que ha abierto los ojos a muchos otros, y un ejemplo constante de voluntad experimental que lo ha llevado merecidamente a los confines de una trascendencia ganada a pulso, que esta vez confirma acompañado por The Freight Elevator Quartet. ‘File HASHISHEEN. THE END OF LAW

JAVIER BLÁNQUEZ

DANI RELATS

KING SIZE DUB 5

Om - Satélite K

Interesante empresa ésta: algunos nombres conocidos de la electrónica de los últimos años prestan un tema al azar y luego vienen unos cuantos scratcheadores de postín y se lo pasan teta rayando discos encima del susodicho track. Howie B, Propellerheads, Wagon Christ, Meat Beat Manifesto y Photek son algunas de las almas caritativas que se dejan moldear a gusto por fenómenos de la digitalización como DJ Craze (campeón vigente -a menos que Self retrase la edición de este papel unos cuantos meses, lo que es habitual en la casa- del concurso mundial del DMC), Rob Swift, DJ Disk (ISP) o los fastambulosos, que diría José Manuel Lara, Scratch Perverts. En total, unos cuantos minutos de breakbeat, electro, drum'n'bass y etiquetas varias, mareadas sin gusto por una legión de DJs con nombre y, por lo oído, con sobrada técnica. Se deja escuchar.

llesca y fronteriza de sus portadas. Que si en algún lugar debe estar es en un sello de freaks como Disko B, donde se hace patente en sus trabajos como Kirlian y Abe Duque. Y ahorita, Carlos Abraham Duque nos remezcla esta excelente retrospectiva donde pone toda la carne de Disko B en el asador. No falta ‘Su Excelencia’ Hell con el percutivo ‘Totmatcher’, los clásicos Pulsinger y Blake Baxter, el holandés I-F con su mega hit ‘Space Invaders Are Smoking Grass’, Richard Barz tirando hacia Detroit, Prozac haciendolo ácido y psicópata, Rusell Kent dándole músculo y el mismo Kirlian dándole lascivia (‘Pleasure Yourself’). Frente a estos revientapistas, también tenemos rarezas, como un tema ambient a cargo de Daterape o el vacilón semi-rapeado ‘Who’s Got The Flave’ del mismito Abe Duque. 5 años de Disko B. Que no falte de nada. ¿Qué tal unos tequilas para celebrarlo?

Under Futurism’ es la lógica consecuencia de su envite: una amalgama de beats y cuerdas, jungle frenético y resonancias hardcore, tormenta digital y bajos retumbantes; en definitiva, el sonido futurista que, con raíces clásicas y malabarismos varios, cierra el siglo en sintonía con su atmósfera desasosegante y más incierta. Ejemplar. PABLO G. POLITE

ABE DUQUE ABE DUQUE PRESENTS DISKO B Disko B - Red

Que Abe Duque es un tipo carismático, lo podemos comprobar por la imagen cana-

JIM O’ROURKE


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la vuelta al mundo en 80 sellos

capĂ­tulo 1


Donna Regina

Jörg Follert

01 KARAOKE KALK el toque colonial T Roger Roca F Archivo Self

Colonia está en expansión creativa. O está de moda, no sé. Sea como fuere, un nuevo sello llama a la puerta de quienes necesitan nuevas sensaciones acústicas. Alguien dijo que si el techno era aquello que no has oído nunca, Karaoke Kalk son techno en estado puro. Quizás tampoco haya para tanto. Pero bueno, el caso es que son de Colonia. DJ Stroboscop está harto. Harto de trabajar para Viva, el nefasto canal musical de televisión alemán, una parodia de la ya de por sí preocupante MTV. Llega un día -gris, muy probablemente, porque la historia transcurre en Colonia- en que decide convertirse en el único culpable de sus propios aciertos y errores. Junta sus pocos ahorros y el dinero que le da su padre y hace lo que hacen tantos otros jóvenes en su ciudad natal: montar una discográfica. Y así empieza Karaoke Kalk. A partir de ahora este ex empleado de Viva, de nombre real Thorsten Lutz y fanático de la banda de pop británica Talk Talk para más señas, sólo se dedicará a la música que le gusta. La excusa para poner en marcha el sello son las grabaciones de sus amigos Jens Massel y Jörg Follert, dos mentes preclaras de la electrónica más áspera, que son, hasta la fecha, casi los únicos en grabar para Karaoke Kalk. En poco menos de dos años, Jens se desdobla en los seudónimos Kandis y Senking, bajo los cuales edita un puñado de 12" de sonido marcadamente orgánico. En Kandis se muestra ligeramente más rítmico y con Senking da salida a composiciones cercanas a lo ambiental, y aún tiene tiempo para grabar como Motel, su asociación con Jörg Follert o de participar como Senking en la prestigiosa serie de mini CDs ‘20' To 2000’ de Raster-Noton. Pero la respuesta a la primera media docena de galletas Karaoke Kalk es casi tan fría como la propia música: en el superpoblado submundo musical de Colonia rigen los discos de baile imbailable de Mike Ink y similares o las propuestas decididamente más abstractas de sellos como A-Musik o Mille Plateaux. A la oficina de Thorsten llegan algunas muestras de interés desde Japón y algún rincón de los Estados Unidos: silencio -o casi- en el continente. Así las cosas, nada hace pensar que el pequeño label vaya a trascender el reducido círculo de curiosos y freaks al que está confinado, hasta que Jörg Follert, que graba también como Saucer, publica el primer largo de Karaoke y en Alemania saltan las alarmas. Su disco, ‘Wunder’, hecho de viejos teclados, pianos, retazos de lounge -versión de ‘Brazil’ cantado por Frank Sinatra-, jazz -sample de Billie Holiday- y arreglos orquestales prestados, tiene un algo que lo hace brillar entre tanto sonido oscuro y abrasivo: es pop. Atípico, heterodoxo, electrónico y precario, pero pop, y con él

la vuelta al mundo en 80 sellos

Karaoke Kalk empieza a adquirir una doble identidad que consolida tras el primer maxi de Donna Regina, el 10 pulgadas ‘Pool’. Y si Wunder sirvió para hacerles un hueco entre lo más respetado de la Colonia electrónica, Donna Regina prometen acercar a Karaoke Kalk a la élite de sellos de pop para minorías. Tras la buena acogida de su primer maxi, esta pareja artística -él guitarras, ella voz- y afectiva -llevan ocho años casados- formada por Donna y Günther Janssen, acaba de publicar su primer elepé, ‘A Quiet Week In The House’, en el que participa Mathew Herbert. Jörg Follert, que a partir de ahora grabará como Fumble, promete nuevo 12", y lo mismo hace Jens Massel, que anuncia CDs recopilatorios de sus alias Kandis y Senking. Sin duda, el futuro del karaoke está asegurado. karaoke kalk

EL KARAOKE DE LOS KARAOKES LOS DISCOS FAVORITOS DE DONNA REGINA (EN ORDEN ALFABÉTICO)

El matrimonio Janssen, Donna y Günther, nos han abierto su corazón contándonos la receta que explica el pop electrónico de ‘A Quiet Week In The House’ y ‘Pool’. Estos son los discos que escuchan -y cantan, suponemos- mientras se dedican a sus quehaceres. Oldies goldies, drum'n bass y saudade. · Astrud Gilberto: ‘Disco Homenaje’ · Burt Bacharach: ‘Collection: The Look Of Love’ · Beach Boys: ‘Today’ · Björk: ‘Homogenic’ · Jeff Buckley: ‘Grace’ · Marvin Gaye: ‘What's Going On’ · Henryk Górecki: ‘Symphony Nº 3’ · Françoise Hardy: ‘Blues’ · Labradford: ‘E Luxo So’ · Photek: ‘Modus Operandi’

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02 EXTREME donde los extremos se tocan T Toni L. Querol / Tanaka F Archivo Self

’Extremo’ es, hoy más que nunca, un término hueco. Extremo es un piercing genital, el nuevo sonido de Los Planetas (por su boca ha salido), una virguería de Jeff Mills, una película de deportes de riesgo en pantalla semiesférica, un canal de televisión digital, un helado de Camy... todo es extremo. No sorprende, pues, que Roger Richards, capitoste de Extreme, reubique el nombre del sello de cassettes del que cogió las riendas en 1987 para convertirlo en uno de los membretes más respetados y referenciales del espectro experimental. "Intenso, excepcional, drástico, provocativo"... el catálogo (más de 50 referencias en CD) del label sito en Victoria (Australia) apuesta por artistas que rehuyen o subvierten las formas estandarizadas de música. Eso, junto a su marcado acento ’espiritual’ y cosmopolita, y una banda negra vertical presente en todas las portadas son el marchamo de la casa. Lo que sigue es un parcial y modesto fichero introductivo cuya extensión hemos distribuido con desvergonzada arbitrariedad. Soma Este dúo australiano, formado por David Thrussell (Snog, Black Lung) y Pieter Bourke (ex Eden, Lisa Gerrard, Dead Can Dance), dio la campanada en el 95 colando su primer disco, ‘Hollow Earth’, en el Top 20 de la prestigiosa revista The Wire. Al año revisaron y ampliaron sus postulados en ‘The Inner Cinema’, auténtica space-opera instrumental que pone en órbita ritmos trip hop, bajos dubosos, timbaladas tribales y hasta cosas country y tex-mex. ¿Barry Adamson, Massive Attack y Ennio Morricone en un chill out lunar? La mezcolanza es un pelín efectista, pero resultona. Merzbow El Sun Ra del Ruido. La relación de Masami Akita con Extreme arranca en 1988 con la edición de ’Collaborative LP’. El japonés llevaba ya entonces casi un decenio manipulando cintas, improvisando con objetos caseros, experimentando con fuentes industriales y sometiendo su colección de rock progresivo a un ejército de pedales y filtros hasta obtener auténticos aludes sónicos. Con la pulsión de sexo y poder como fuerza motriz, Akita anhela crear una "Ruidosa Cúpula Del Placer", según sus propias y alucinadas palabras. El nombre de Merzbow proviene del poeta y artista dadaísta alemán Kurt Schwitters, y más concretamente de su obra magna, ‘Merzbau’, una elefantiásica construcción-collage elaborada con deshechos y materiales pobres (papel, trapos, madera, chatarra, piezas de maquina-


ria...). La aportación esencial de Akita a Extreme es el díptico ‘Music For Bondage Performance’ (90 y 96), con el score de sus vídeos de sado-masoquismo y bondage tradicional. Roger Richards también ha reeditado los seminales trabajos industriales de Merzbow (cuando medía fuerzas con Maurizio Bianchi) en ‘Age Of 369/Chant 2’ (96). Pero lo realmente gordo es lo que presenta en el Sónar 2000, la ‘Merzbox’: una caja de goma (puro fetiche, nen) que contiene su biografía a todo color, un CD-Rom, una camiseta, un medallón de bronce (?!), postales de su etapa mail-art (arte postal, típico de la vieja escuela industrial), cachivaches varios y... ¡¡cincuenta CDs!!, todos ellos exclusivos. ¿Cuánto te puede caer por robo a mano armada? Fetisch Park Con una fijación de aúpa por el binomio sexo-religión, los trabajos de esta pareja germana formada por Carla Subito (compositora) y Marlon Shy (fotógrafo, pintor y videoartista) son guías para trotamundos. En ‘Trost’ (96) chafardeaban por los burdeles de Bombay, y para escribir ‘Alluvial’ (98) se hospedaron en Bangkok donde, rodeados de lo más infame de Occidente (mafietas, mercenarios, empresarios panzudos... ) y películas de Stallone dobladas al tailandés, grabaron el muzak con que las putas ambientaban la faena. Formada en la escena planeadora berlinesa de Tangerine Dream y Ash Ra Tempel, Subito le da a un techno duro y anguloso trufado de samples entre exóticos y rituales, con efectos oscurillos heredados de la EBM centroeuropea. Muslimgauze Un histórico. Detrás de Muslimgauze se escondía el músico de Manchester, recientemente traspasado, Bryn Jones. En un caso raro, por provechoso, de apropiacionismo cultural, desde los primeros ochenta Jones combinó techno, ritmos etno-industriales e instrumentación árabe bajo el nombre de EG Oblique. Lo de Muslimgauze surgiría en el 83 con la invasión israelí del Líbano. Prescindía de letras panfletarias a lo Fun-Da-Mental, pero defendía la acción directa de Hamás en escuetas notas. Confesaba la influencia de los folklores japonés, hindú y árabe, así como del rock experimental de Can, Wire o Faust. Hasta mediados de los años 90 editó algunos discos claves en Extreme: ‘Intifaxa’ (90), ‘United States Of Islam’ (91), ‘Zul’m’ (92) y ‘Citadel’ (94). Maju Maju es Hosomi Sakkana, reputado teclista y productor originario de Hokkaido, la isla más

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norteña de Japón. Una zona paradisíaca, dicen, muy poco poblada, con bosques vírgenes y oscuros, incluso de día. Ese entorno unido al influjo del rock progresivo y especialmente de Soft Machine, Henry Cow y Tangerine Dream, conformaron el carácter lírico, meditativo y, digamos, ’novaerista’ de su obra. Lleva más de 15 años en activo, pero su vinculación a Extreme es muy reciente. El año pasado editó un doble homónimo celebrado por gran parte de la crítica como el trabajo ambient de la temporada. Con furtivas miradas a Mouse On Mars, Oval y Aphex Twin, Sakkana dibuja una esfera electrónica con suaves brochazos étnicos, d’n’b y triphoperos. Cosa fina. Demasiado, quizá. Kato Hideki Desde que aterrizó en Nueva York, allá en el 92, el bajista japonés se ha codeado con los lumbreras de la vanguardia jazzística: John Zorn, Marc Ribot, David Moss, Ground Zero, Arto Lindsay... En 1994 fundó el grupo Bass Army y editó el CD ‘Karada Wa Oto O Dasu Mono’. A su paso por la tierra de los AC/DC, donde giraba con el grupo Peril, Extreme le echó el ojo. Sus improvisaciones minimales al bajo combinadas con ’procesados’ digitales hechizaron también a músicos como Anthony Coleman, Sam Bennett o David Shea. En 1996 facturó el espléndido ‘Hope & Despair’, para el que invitó a ocho músicos por separado a replicar con sus respectivos instrumentos a su bajo y a su guitarra slide. La idea era tomar una "fotografía musical en blanco y negro" (resaltando los contrastes, entendemos) de cada uno, para luego ensamblar digitalmente todo el material y estructurarlo según el esquema tripartito del teatro japonés Noh: hay una larga y lenta introducción (’jo’) que se ve interrumpida por un brusco movimiento (’ha’) y da paso a una acción muy acelerada (’kyu’) que termina abruptamente. No vemos dicha estructura por ningún lado, pero resulta pasmoso el cuajo con que Hideki hermana y ’harmoniza’ el arpa de Zeena Parkins (No Safety), el trombón de Kono Masahiko, la batería de Douglas Browne (colaborador de Iggy Pop y Ryuchi Sakamoto) y la percusión de los paisanos, con ramalazo latino, Ogimi Gen y Tanaka Michiaki, con los soberbios, inquietantes pianos de Terasaki Keitaro (alumno de György Ligeti, figúrate) y del también saxofonista John Zorn (Naked City, Pain Killer, Masada). Para profundizar en la obra (ajena a Extreme) de Hideki puedes agenciarte el álbum ‘Death Ambient’ (con Ikue Mori y Fred Frith) y el CD-Rom ‘Headless Beast’ (con Keitaro Terasaki). Social Interiors Dos discos, ‘The World Behind You’ (95) y ‘Traces Of Mercury’ (97), le bastaron a este dúo

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australiano para cautivar a los amantes del recortaypega. Sus componentes son Shane Fahey (fundador del legendario combo free-rock The Makers Of The Dead Travel Fast) y Rik Rue, diseñador sonoro implicado también en Mind/Body/Split (con Jon Rose) y Machine For Making Sense. Su música es puro virtuosismo (que no pajeo) en las técnicas de collage, sampleo y manipulación de cintas. Viajes sonoros con miríadas de detalles y giros que exigen una escucha atenta y que salpimentan las grabaciones de campo que Rue viene haciendo desde los inicios de los ochenta. Éste último estampó, además, su firma en uno de los más inspirados e hilarantes cut-ups sonoros de los últimos tiempos, ‘Sample/Shuffle/Interplay’ (98), para mayor gloria de Extreme. Otomo Yoshihide Grande. El guitarrista y giradisquero Otomo Yoshihide es una de las voces más personales, talentosas y polifacéticas de la escena tokiota. Es el máximo responsable de proyectos como Double Unit Orchestra, en el que dirige dos secciones de músicos como si de dos platos se trataran; Celluloid Machine Gun, cuyo sonido fragmentado y colorista ha sido comparado con el cine made in Hong Kong; y del Otomo Yoshihide’s Jazz Quintet. Lideró también el imprescindible y extinto grupo Ground Zero que, con instrumentación eléctrica y de viento, cabalgaba en enérgicas, barrocas y viscerales improvisaciones. Su lista de colaboraciones ocuparía medio Self (cine, tv y teatro), pero destacaremos sus puntuales alianzas con John Zorn, Yamatsuka Eye y David Moss, así como su implicación más profunda en la 100 Turntables Orchestra de Christian Marclay, en el proyecto ’pop trascendental’ de Mokigami Koichi y en el grupo Peril, junto al artista sonoro australiano Tony Buck (donde coincidió con Kato Hideki). Tras la disolución de Ground Zero en el 97, Yoshihide se propuso un nuevo salto mortal. Extreme (que ya publicó la imitadísima orgía sampladélica ‘The Night Before The Death Of The Sampling Virus’) abrió sus puertas al nuevo reto. Bautizada como “Filament”, la sociedad con Sachiko M pretende deconstruir la música electrónica hasta su misma esencia, hasta su pulpa. La primera entrega (aún no hemos escuchado la segunda para For 4 Ears) es sencillamente excelsa: electrónica radicalmente minimal, desnuda, sin ambages. Con precisión de bisturí, arman once piezas a base de chasquidos, pitidos sobreagudos con variaciones de calibre, retumbos en el umbral de lo audible, efectos de sostén (crujidos, ruidos de superficie) y sonidos de preparación de muestras de ordenador. Todo netamente recortado en dilatados silencios y con tales detalles de textura que dan una presencia y pro-


ximidad casi táctil del sonido. Pocos, contadísimos discos con parejas intenciones son tan estimulantes. Christian Kiefer El avant-vaquero. Christian Kiefer es un poeta e historiador californiano especializado en la fiebre del oro, los mitos y la música del viejo oeste. Su trayectoria musical alcanza los 15 años y abarca del folk al noise, con paradas en la música contemporánea y la improvisación minimalista. Pero hasta su fichaje por Extreme no había trascendido los círculos académicos. Su álbum ‘Welcome To Hard Times’ evoca "ese extraño sonido doloroso del oeste" que decía Samuel Fuller, el sonido del western en su crepúsculo. Historias de desesperanza, sangre y whisky caliente teñidas de comicidad negruzca. Kiefer abre un nuevo y apasionante campo de pruebas dentro del country-folk, con arreglos ambientales de temas tradicionales, sonidos de serruchos, tambores, latas y, ante todo, exquisitos temas acústicos que rememoran a Tom Waits, Woody Guthrie, Richard Manuel y Kronos Quartet. La carpeta del disco trae estampas del desierto: buscadores de oro, búfalos muertos y un linchamiento rutinario. Pero la galería de imágenes que le asaltan a uno es digna de una filmoteca tejana: John Wayne en ‘Río Rojo’, Henry Fonda en ‘Pasión De Los Fuertes’, Bob Dylan cantando en ‘Patt Garrett Y Billy El Niño’, y todos aquellos westerns amargos de Peckinpah con ‘Grupo Salvaje’ a la cabeza, y una frase lapidaria para la historia: "Todos soñamos con volver a ser niños, incluso los peores de nosotros. Tal vez los peores más que nadie". Ether El último fichaje. Vienen de Salt Lake City, tierra de poligamia mormona, socialismo y separatismo. No suelen ir a misa con sus tres mujeres, pero sí alzan el puño con frecuencia: su rollo es el rock. Después de dos álbumes autoeditados (‘Codyjudy’ y ‘Hush’), el quinteto ha entregado a Extreme ‘Music For Air Raids’, razzia guitarrera en la que, entre ruidos de turbinas y destellos mentales estilo ‘Apocalypse Now’, descargan todo su arsenal: los riffs abismales e hipotensos de Swans, el desparrame disonante de Sonic Youth, la riqueza y musculatura percusiva de Sepultura, la trepidación industrial de Dissecting Table, los mantras guitarreros de Caspar Brotzman con Page Hamilton, la obsesiva música-radiador de Lull, los minuciosos desarrollos de Tortoise, un guiño a Merzbow... ¡y basta!. ’M.F.A.R.’ es, junto al orgásmico ’Experiment Below’ de Hovercraft, el mejor disco de guitar-noise de los últimos años. La hostia. extreme

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Eardrum

03 LEAF la flor que hizo estío T Roger Roca F Archivo Self

Pretensiones. Entre tantos sellos que se presentan como lo más extremo, ante la avalancha de discográficas que prometen realismo underground, dolor y redención por la vía auditiva o simplemente inacabables horas de baile, es difícil dar con algo con personalidad. Pero Leaf une todo lo anterior en un catálogo envidiable y abierto que ha ido cultivando al margen de modas y tendencias de último grito. A su paso por el Sónar despertó un interés que pronto puede convertirse en militancia. Con la peregrina idea de publicar un disco del ex miembro de Bark Psychosis Graham Sutton, Tony y su amigo Julian se ponen manos a la obra. "Pero sacaremos sólo un disco, ¿vale?". Y un huevo. En cuatro días se agota ‘Boymerang EP’, el primer trabajo de Sutton, que pronto se convertiría en uno de los más reputados nombres del drum’n’bass, y empieza el desenfreno: un caótico microcosmos en forma de catálogo -los distintos formatos y series de Leaf se agrupan bajo los nombres Reel, Tool, Dock, Prague y Bay- que gana en prestigio a cada nueva referencia. Cinco años después, el árbol que plantó el Ep de Boymerang ha tomado la forma de un espécimen inclasificable, de cuyas ramas penden discos de drum’n’bass, sonidos de laboratorio, bandas sonoras, ambient, breakbeat bailable, pop electrónico germano, hip hop, sampling bastardo, y hasta dos camisetas editadas con las referencias 9 y 10. El ínfimo común denominador entre los más de veinte maxis y la docena larga de Cds de Leaf es el gusto de su fundador Tony Morley, ahora solo al frente de la empresa. "Es imposible identificar a Leaf con un sonido en particular. Lo que me gustaría es que la gente se acercase a nosotros en busca de variedad". El más exitoso de sus proyectos hasta la fecha es, además del mencionado Boymerang y de su grupo estrella The Sons Of Silence, la serie de discos colectivos ‘Invisible Soundtracks’. Como su nombre indica, se trata de "música para películas que no existen", un concepto que a fuerza de repetirse se llevará el primer premio a "lo más rancio de los noventa". En las hasta ahora tres referencias de la serie han dejado sus surcos invitados tan notorios como Gescom, Pulsinger & Tunakan, Si Begg, Richard Thomas, To Rococo Rot, Mark Van Hoen o Seefeel, entre otros, amén de los grupos de la casa A Small Good Thing o The Sons Of Silence, cuyo tema ‘Silence Go Boom!’ entró en la banda sonora de la película ‘The Acid House’, basada en el libro de Irving Welsh. Pero quizás la mejor manera de adentrarse en la frondosa variedad de Leaf sea el recopilatorio ‘Classic Plants’ (1998), que recoge en formato CD algunos de los mejores momentos de los vinilos publicados en los primeros cuatro años del sello, muchos

de ellos ahora ya imposibles de conseguir. Y para quienes se pregunten hacia dónde se moverán las ramas de Leaf a partir de ahora, el también disco colectivo ‘Osmosis’ (1999) ofrece un jugoso panorama de recientes lanzamientos. Entre lo último del sello de la hoja se encuentra un sorprendente disco con rarezas y hometapes del productor de house y techno japonés Susumo Yokota -’Image 1983-1998’ -, el primer álbum del dúo de percusionistas Eardrum ‘Last Light’ -, el excelente tercer largo de los americanos 310, ‘The Dirty Rope’ -belleza downtempo en estado puro y sin duda lo mejor que Leaf ha publicado en los últimos meses-, o el ambicioso debut de Faultline, que bajo el nombre de ‘Close Colder’ reúne una solución de acústica, electricidad y electrónica por la que pagarían todos los grupos de Sub Rosa. Entre sus próximas referencias habrá una nueva entrega de la serie de bandas sonoras imaginarias, dos discos imprevisibles del cada vez más interesante Yokota, una colaboración entre Four Tet -habituales de Leaf- y el dubmaster alemán Pole. A dónde irá luego Leaf, sólo lo sabe el viento. leaf


04 MILLE PLATEAUX las pinturas de un niño, los textos de un loco, conciertos de ruido T Jesús Brotons F Archivo Self

Si, como decía Foucault, los libros de Gilles Deleuze funcionan como manuales de instrucciones para interpretar el mundo de una manera alternativa, entonces los discos del sello alemán Mille Plateaux trabajan para expandir los límites de la franja de realidad (auditiva) que nos está permitido percibir. Hay otros campos de percepción, de interpretación de la realidad, que a cada uno le corresponde explorar como mejor le parezca, y las mil mesetas bien podrían ser el punto de partida.

Las preguntas del millón. ¿Qué es la música? O mejor dicho, ¿qué se nos ha dado a entender como música? Una de tantas posibles definiciones sería la que nos dice que es el arte de combinar sonidos siguiendo unas pautas preestablecidas de altura tonal y duración temporal (la distancia rítmica), es decir, un sistema prefijado de ordenación de unos elementos también previamente fijados. Si aceptamos que todo sistema tiene por definición unos límites, entonces la música, aunque elásticos, también los tiene. La interpolación de los doce tonos tradicionales en la música occidental ofrece una cantidad abrumadora de posibilidades de combinación, es cierto, pero si aceptamos que la música es un arte (que es, o debería ser, territorio al margen de ortodoxia alguna), ¿por qué constreñirse a las pautas tradicionales? Más aún, ¿por qué hacerlo a pauta o regla alguna? ¿Qué es la filosofía? O mejor dicho, ¿qué se nos ha dado a entender como filosofía? Una de tantas posibles definiciones sería la que nos dice que es la ciencia que trata de la interpretación de la esencia, propiedades, causa y efectos de las cosas, es decir, la sistemática relativización y la apertura de nuevas vías en lo referido a todo aquello que es o que podría ser. Si aceptamos que relativizar la naturaleza y concepto de las cosas implica también un posicionamiento en una u otra escuela de pensamiento, entonces también estaremos de acuerdo en que tal toma de postura conlleva una cierta carga de enfrentamiento, por lo general con otras líneas filosóficas contemporáneas y casi siempre con sus inmediatamente predecesoras. ¿En qué punto confluyen música y filosofía? Gilles Deleuze, pensador francés de la escuela post-estructuralista fallecido en 1996, de fuerte influencia en la izquierda musical (el mejor ejemplo, Richard Pinhas), es coautor, junto al sicoanalista Félix Guattari, de ’Mil Mesetas’, un voluminoso ensayo publicado en 1980 articulado en torno a conceptos tales como la esquizofrenia, entendida como un proceso de desintegración de las estructuras de relación,

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Restgeräusche

Ultra-red

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y la desterritorialización, fenómeno referido al ciclo de aparición de toda manifestación capaz de alterar el flujo de los acontecimientos, generando nuevas formas de conducta, y su inmediata asimilación y reorientación por parte del Sistema hacia usos comunes, ya desactivada toda la carga subversiva (la reterritorialización). En uno de los capítulos de tan eminente tocho se hace una analogía entre la filosofía y la electrónica aplicada a la música, explicando que así como la primera funciona como actividad creadora de conceptos (en contraposición con la mercadotecnia, que nos intenta proveer de ellos), la segunda no es tan sólo una herramienta de creación de nuevos sonidos, sino por encima de todo un vehículo para generar nuevas formas de producción de los mismos, para canalizar y redimensionar la energía eléctrica hacia el impulso sonoro, lo que Achim Szepanski, de quien enseguida hablaremos, llama ‘rauschen’. ‘Rauschen’, el ruido que nace de la electricidad. Durante el siglo XX han aparecido varias corrientes que, haciendo uso de la tecnología, han expandido los márgenes que delimitan lo que se puede interpretar como música, siendo tal vez las más importantes la futurista (imposible de obviar, aunque Russolo y sus gangsters no hicieran uso de la electricidad) y su defensa a ultranza del ruido como factor con entidad propia, utilizable con fines musicales; el concretismo, primer movimiento que incorporó a la composición sonidos del mundo real, dando de paso carta de naturaleza como instrumento a la máquina de embalsamar sonidos, la grabadora (de aquí y de los experimentos de John Cage proviene el actual ‘turntablism’); la electrónica primigenia, surgida del ámbito del laboratorio, renovadora del catálogo tímbrico y armónico de la música en su sentido tradicional. Por fin, la música industrial, que tomó elementos de todas esas anteriores corrientes renovadoras, las sacó de su contexto académico y las puso en la calle, donde se mezclaron con el espíritu antisistema y autosuficiente del punk. Decididamente, jamás le agradeceremos lo suficiente a las ancas de rana su gran contribución a las modernas culturas electrónicas. Filosofía posmoderna, electricidad, nuevas corrientes musicales y espíritu antisistema. Universos tangenciales, líneas oblícuas que, como matemáticamente se podría demostrar, acaban por confluir en un punto. Un punto con nombre y apellidos. Rauscheando de lo lindo. De todos los grupos de la primera y segunda olas industriales, quien más quien menos impregnado de una fuerte carga ideológica, los alemanes P16.D4 eran de los más firmemente comprometidos con una determinada causa político-filosófica; en su caso, la de acabar con la sociedad capitalista utilizando como arma el ‘rauschen’ y nada más que el ‘rauschen’ (filosofía + ciencia ficción = filosoficción), algo así como una interpretación bastante sui-generis de la línea de pensamiento neomarxista de Theodor Adorno, Walter Benjamin y el resto de la peña de la ‘Escuela de Frankfurt’. La carrera del grupo, surgido a principios de los ochenta, dura poco. Achim Szepanski, su principal activista, cae desencantado con la crisis de las izquierdas, retoma sus estudios y se abandona a la circunspección y al tragicómico nihilismo de Cioran. A principios de los noventa dos cosas vienen a rescatarle de su marasmo, dos hechos significativos que marcan un punto de inflexión en su trayectoria y establecen las directrices que guiarán su carrera hasta la actualidad. Por un lado, el descubrimiento de la escuela post-estructuralista, ejemplificada por Foucault y Deleuze, quienes entre otras cosas le enseñaron que "no hace falta ser triste o negativo para ser militante" y que "la sociedad es más que estado y economía, es una multitud de subsistemas y conflictos a escala local" (una de las aplicaciones posibles del concepto de estructura rizomática, constante también esta de la obra deleuziana); por otro, la celebración de los primeros y subversivos raves ilegales, a los que asiste con alborozo y que le ponen en contacto con el (por entonces) poder rupturista del techno, una música que en su estado puro toma lo justo de sus precedentes a la vez que busca romper con la tradición. Szepanski se pone de nuevo el mono de trabajo y acomete la redacción de una tesis doctoral sobre Foucault, a la vez que abre una tienda de discos en Frankfurt y crea su primer sello discográfico, Blackout Records, que en 1991 rebautiza como Force Inc. Las fresas nos indican el camino. Afín siempre a sus queridas tesis post-estructuralistas, Szepanski adopta a su política empresarial la

misma estructura que podemos encontrar en los fresales y los lirios silvestres o en Internet, el rizoma, una forma de crecimiento horizontal, no jerarquizada, en la que cada elemento mantiene su propia autonomía a la vez que se mantiene dentro de un contexto más amplio. Así, a partir de la célula madre, la hoy en día económicamente potente Force Inc, se han desarrollado varios sellos, cada uno con su particular idiosincrasia: las distorsionadas, enervantes Riot Beats (ya finiquitada) y Position Chrome, hogares respectivos de los primeros desvaríos de Alec Empire y Panacea; Force Tracks y la propia Force Inc., más bailables y techno; la muy reciente Ritornell (para definir su sonido, los del The Wire se han sacado de la manga una etiqueta afortunada, ‘clickscapes’, paisajes de chasquidos, el equivalente sonoro a crear una imagen trazando rectas de un punto numerado a otro). ¿Y Mille Plateaux? Techno y electroacústica cogidos de la mano. Un sello de gran inconcreción estilística y enorme coherencia ideológica. Para hacerse una idea de la línea mantenida, nada mejor que continuar con la metáfora sugerida por Ritornell y crear una imagen uniendo con rectas cada uno de los siguientes discos, escogidos de forma personal, subjetiva y perfectamente discutible. Oval - 94 Diskont Aunque con ‘Systemisch’ ya nos pusieran sobre aviso, Markus Popp, Sebastian


Terre Thaemlitz

VV:AA:

Oschatz y Frank Metzger rozan la perfección de su discurso en su segundo álbum, una nada complaciente sinfonía ambiental levantada aprovechando los errores generados por distintos programas de producción musical y CDs manipulados, y sostenida por un fuerte aparato teórico / conceptual. Bendecidos por el mismísimo Deleuze, denostados por Richard James (¿de quién creen que eran los cedés manipulados?) e iniciadores de toda una nueva escuela de ‘erroristas’ sonoros (escucha a los nipones Neina e intenta encontrar las siete diferencias). El grupo que mejor ilustra las virtudes de Mille Plateaux, aunque actualmente ya no pertenezca a su escudería. ¿Techno? ¿Qué techno? Restgeräusche - 1 H. 1 Min. La vertiente más cáustica y ruidista del catálogo, ‘industrial’ en la acepción clásica del término. Un único corte de, exacto, una hora y un minuto de distorsión fuera de todo control y medida, en la que de vez en cuando se pueden apreciar voces metálicas surgidas de algún amplificador roñoso, ritmos nacidos de la colisión entre las placas de sonido oxidado y samples hiperbrutalizados de cancioncillas comerciales. Áspero hasta decir basta, ‘1 H. 1 Min.’ comparte con los discos de Merzbow idéntico sentido de la desmesura y la corrosión, pero añade a la simple violencia física unos aires alucinógenos, casi sicodélicos, que lo acercan a lo que hacían en los ochenta los franceses Le Syndikat. ¡Y hasta tiene una secuela! Ultra-red - Second Nature Si en Mute tienen su Grey Area, en Mille Plateaux tienen una suerte de ‘gay area’, un reducto donde englobar las obras de militantes de la Internacional Homosexual (es decir, electrónica experimental con un alto índice de denuncia sociopolítica), como los norteamericanos Terre Thaemlitz o Ultra-red. Subtitulado "una pastoral electroacústica", ‘Second Nature’ es un collage de sonidos grabados, y fuertemente tratados, en el angelino Griffith Park, tradicional punto de encuentro para las ententes nocturnas de la comunidad gay de la ciudad. Grillos sintéticos, gemidos electroacústicos, soflamas reivindicativas y sirenas de los ‘cops’ en un disco al que cabe achacar que exponga su mensaje de forma un tanto obvia. Música concreta con actitud. Terre Thaemlitz - Die Roboter Rubato Aunque parezca mentira, un grupo en apariencia tan asexuado como Kraftwerk no sólo tiene un fuerte componente sexual sino que además pierde aceite. ¿No son suficiente prueba los orgásmicos gemidos que hacen de contrapunto rítmico en ‘Tour De France?¿No se han parado a pensar que esa obsesión por el hombre-máquina, por abandonar el envoltorio carnal para convertirse en un nuevo ser, se corresponde con la voluntad transexual de cambiar de sexo? Thaemlitz, que sí lo ha pensado, lo expone largo y tendido en el libreto de ‘Die Roboter Rubato’, un álbum de versiones pianísticas de Ralf y Florian interpretadas de la manera en que lo hubiera podido hacer Arnold Schoemberg. El mismo Thaemlitz agotaría el filón poco después con ‘Replicas Rubato’, en el que saca del armario al andrógino Gary Numan. VV. AA. - Modulation & Transformation 4 La Biblia en pasta, la perfecta introducción al, en ocasiones, abstruso mundo de las mil mesetas. Tres cedés, tres, comprendiendo la casi completa nómina del sello y unos cuantos artistas procedentes de universos paralelos: Panacea, Techno Animal, Ryoji Ikeda, Noto... Todos los temas son inéditos y, descontando algún patinazo perdonable, el nivel general es sobresaliente. Nunca la electrónica de laboratorio estuvo tan cerca del público de a pie, ni la de baile tan cerca de convertirse en música culta. P.S. Si alguien sabe por qué en la sección de links de la página web de Force Inc. hay un enlace con la página web de Neil Young, por favor que me lo diga. mille plateaux

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Namanax

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05 RELEASE todo es bueno cuando es excesivo T Toni L. Querol F Archivo Self

1990. En Denver (Colorado), Matt Jacobson funda un pequeño sello death metal. Nombre: Relapse. Pronto se topa con Bill Yurkiewicz, vocalista del grupo grindcore Exit 13. Juntos distribuyen metal extremo y música industrial para todo USA. En 1992 amplían su radio de acción hacia la electrónica más hosca y arriesgada. Nace la filial Release. Primera referencia: Namanax. Segunda: Merzbow. A partir del 96 Relapse deviene una de las firmas independientes más sólidas y rentables. En el 98 abre oficina en Berlín. En el 99 encuentra distribuidor en España. Y hasta aquí el ’apunte histórico’. Lo importante es que ya podemos acceder sin problemas a un label cuya filosofía se ajusta como un guante al viejo aforismo de DAF De Sade. Lo que sigue es un informe, subjetivo a matar, sobre los nombres claves de Release. Al turrón. Masonna: Like A Vagina No hay imágenes de Iggy Pop a su paso por instituciones psiquiátricas allá en los setenta, pero su conducta no debía ser muy diferente a la de Maso Yamazaki, alias Masonna, en directo. Pregúntenle si no a Blixa Bargeld, líder de Einstürzende Neubauten, que quedó medio turulato tras presenciar un set del loco de Osaka. Desde su aparición en compilaciones del ramo como ‘Dry Lungs V’ (con el supertítulo ‘Anal A La Mode’) o la imprescindible ‘The Japanese/American Noise Treaty’ (Release), Yamazaki se ha hecho un hueco en el pequeño star-system del ruido amarillo, junto a gente como Gerogerigegege o Incapacitants. Sus trabajos (unos setenta) son auténticos blitzverts, hemorragias sonoras con el encadenamiento compulsivo de muestras inconexas y el ululato constante como principales bazas para desarmar al oyente. Auténticas burradas que reviste de una comicidad lúbrica y chusca equidistante al furor uterino de la creadora de ‘Material Girl’, el desparpajo coprófilo de Divine y la demencia a secas de Peter Sotos (Whitehouse). Ojo a los títulos de algunas de sus prístinas K7s: ‘Like A Vagina’, ‘Mad Onna’, ‘Anal Onanie’ y ‘Open Your Cunt’. Más recomendables y fáciles de localizar son los Cds ‘Noisextra’ (Pure/Usa), ‘Ejaculation Generator’ (Alchemy) y, por supuesto, ‘Inner Mind Mystique’ (Release, 96). Este último, con su nombre desglosado tal que así: Mademoiselle Ano Sangrante O Nuestra Ninfómana Aureola. Entrañable. Merzbow: El Muro Masami Akita es el sumo pontífice del ruido japonés, el pionero, el más respetado, prolífico y solicitado. Vamos, lo más parecido a una pop star que ha dado jamás la música noise. Desde 1981, este fan de Jimi Hendrix y el rock psicodélico, considerado toda una autoridad en sadomasoquismo y el arte de las ataduras (el bondage), ha volcado su torva imaginación en más de 220 discos en los que lleva el concepto ’muro de sonido’ acuñado por el pistolero Phil Spector al paroxismo vía filtros y pedales. El autista de Tokyo es el puto amo armando infranqueables bloques de reverberación, ganancias y feedback. Puñetazos hay para colaborar con él (Thurston Moore, Genesis P. Orridge, Karkowsky, Russel Hasswell, Panasonic, Autechre, Juan ’Obeja’...). La criba ante tamaña discografía es realmente espinosa pero, en fin, ahí están ‘Ecobondage’ (87), ‘Noisembryo’ (94), ‘Noizhead’ (95), el díptico, más heterogéneo y sutil, ‘Music For Bondage Performance’ (Extreme, 91 y 96) y el genial ‘1930’ para el sello de John Zorn, Tzadik. Su primer trabajo en Release fue el aplastante ‘Venereology’ (94), al que han seguido ‘Pulse Demon’ (96) y el más rítmico ‘Tauromachine’ (98). Mención especial merece el split ‘Rectal Anarchy’ (97) junto a sus paisanos crusties Gore Beyond Necropsy, genuinos estetas del desaliño sonoro. Toda la potencia negativa del punk depurada en 30 enbestidas de noise sodomita. Único.


Masonna Lull: Música Radiador En largas exposiciones Lull embriaga, aturde, desorienta. Como un gas tóxico en lenta combustión. ‘Moments’ (98), su último disco, constituye el ’momento de calma’ (lull) definitivo que el tatuado Mick ’Tornado’ Harris (Scorn, Painkiller y, en su prehistoria, bateras de Napalm Death) perseguía desde 1991, cuando alumbró este proyecto virgen de beats, de atmósferas agónicas y yermas. ’Ambient industrial’, lo llaman. Sus tres primeras entregas aparecieron con el membrete de Sentrax y Subharmonic. Hasta que recibió la llamada de Yurkiewicz en 1995. Al año, aparecía ‘Continue’: sesenta minutos de zumbido lineal, obsesivo y poco sugerente, la verdad. En ‘Moments’ cobra vida la ’radiator music’ que él mismo se sacó de la manga en referencia a la banda sonora de Alan Splet para ‘Eraserhead’ (score que también marcó profundamente a tantos otros: Coil, Zoviet France, Lustmord...). El indiscutible don del de Birmingham para hallar tonos y timbres que induzcan a la repiración profunda sale a flote desde las entrañas de una marea de ruido en lento y, ahora sí, mántrico vaivén. Esencial. Namanax: Biotech Is Godzilla Cual Juan Palomo, Bill Yurkiewicz Jr. inauguró Release con su propio proyecto noise. Para ello llamó a filas a Kipp Johnson (Solarus) y al guitarrista James Plotkin (Flux, Old). Resulta difícil discernir entre fatiga y placer ante obras como ‘Cascading Waves Of Electronic Turbulence’ (96), título explicativo donde los haya, ‘Audiotronic’ (97) y la más lograda y cerebral ‘Monstrous’ (98). Nubarrones de polución analógica que, con el aplomo de una apisonadora, avanzan a reculones entre maquinaria pesada, timbaladas y efectos militares varios, burbujeos químicos y desmadrados arpegios de guitarra. Y todo ello con un empaque visual tan pop como la imaginería sci-fi de serie B: seres infrahumanos, invasiones alienígenas, zoología mutante, aromas de Chernobyl... Dissecting Table: Body Hammer A Ichiro Tsuji hay que darle de comer aparte. Este francotirador de la música industrial, factótum de la UPD Organization, lleva 15 años en la brecha y aún hoy se le mete alegremente en el saco del japoruido. Para nada. Su música es de abolengo puramente industrial. Algunas coordenadas válidas: la disciplina mamporrera de Test Dept, los lacerantes chirridos de SPK, la electrónica fría y martilleante de los ebemeros Skinny Puppy e incluso el metal más bruto. Comparaciones fuera de lugar, cierto, puesto que Tsuji es ya un clásico. No me cansaré de decirlo: en las secuencias de transformismo biomecánico de ‘Tetsuo’ debería haber

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Merzbow / Gore Beyond Necropsy

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sonado Dissecting Table, coño. Tiene ocho LPs, todos con desbocadas percusiones metálicas y su voz de hormigonera como señas de identidad. A retener estos títulos: ‘Ultra Point Of Intersection’ ( UPD, 87), ‘Zigoku’ (Dark Vynil, 93), ‘Ultimate Psychological Description’ (Dark Vynil, 94), ‘Human Breeding’ (Release, 97) y el excelso ‘Life’ (Release, 98). Un respeto. Rapoon: Horizontes Lejanos Aunque lo pasemos por alto, Release también cobija propuestas mucho más mansas y ‘espirituales’ que las citadas. Caso de este proyecto del británico Robin Storey, ex Zoviet France (grupo clave de la segunda ola industrial de principios de los ochenta). Ondulantes e hipnóticas atmósferas cargadas de loops de percusiones rituales y ese aire ancestral que desprenden los instrumentos acústicos que fabrica con sus propias manos. Tras media docena de discos para Staalplaat, Storey ha firmado para Release ‘The Fires Of The Borderlands’, quizá la más llevadera de todas sus exploraciones chamánicas. Grupo Salvaje: A Ver Si Caben Todos... La nómina de libertinos sonoros de Release sigue. Échenle un orejazo al catálogo y elijan entre los violentos cimbronazos de Man Is The Bastard Noise en su split con Merzbow (96); los increíbles sonidos granulosos y bamboleantes que los también californianos Haters obtienen al aplicar un embudo amplificado a un pedazo de papel de lija rodante (‘Drunk On Decay’, 97); los mosaicos cacofónicos de Steve O’Donnell, aka Pica (‘The Doctors Ate The Evidence’, 96); los homéricos soundscapes de inspiración satánica y ritmos maquinales, estilo Cold Meat, de los suecos Megaptera (‘The Curse Of The Scarecrow’, 98); el pop progresivo de J. Plotkin como Flux (‘Protoplasmic’, 97); el dub tenebroso de Solarus (‘Empty Nature’, 97); o los cuelgues out-rock de Tribes Of Neurot, extensión ambiental del combo metal Neurosis (‘Silver Blood Transmission’ 95, ‘Static Migration’, 98). La guinda: dos recuperaciones de primer orden. Una, ‘Descension’ (87), obra magna del grupo británico de culto Slab!, un disco de rock jazzie y protoindustrial de enorme impronta en Godflesh, Scorn, Alboth! o Hint. La otra: el doble Cd-testamento ‘Swans Are Dead’ de Swans, el mejor y más perturbador grupo surgido de la no wave neoyorquina. Y si gustan de los recopilatorios, tienen la serie ‘Release Your Mind’ (ya llevan cuatro) y la célebre ‘Japanese/American Noise Treaty’: transoceánica entente ruidista en la que representantes de cada país la emprenden a decibel limpio en un festín de excesos que todo buen macarra ruidófilo debe poseer. Hala. release


06 SILENCE SCIENCE ¿quieres hacer el favor de callarte, por favor? T Roger Roca F Hugo Menduiña

El ruido es molesto por definición. La música lo es a menudo. El silencio es una solución, pero no la única. Silence Science se presenta para ocupar el abismo entre silencio y sonido. Veremos si lo consigue. Hace muchos años que la música aceptó el ruido como parte esencial de su sonido. Desde entonces grupos y géneros de todo tipo han rendido pleitesía al desorden sónico y algunos artistas lo han convertido en su razón de ser. Pero en comparación a los ruidistas y los ruidosos, aún son pocos quienes se han dado cuenta del poder y el papel del silencio: si bien es cierto que el dub, la música ambient y algunos solitarios proyectos vanguardistas son capaces de utilizarlo como un arma, la mayoría de creadores occidentales se resiste a ceder un segundo de su precioso tiempo al vacío. El barcelonés Tres, creador multidisciplinar y ahora road manager de DJs, lleva mucho tiempo dándole vueltas al silencio. Después de haber aprendido a disfrutarlo, ahora quiere entenderlo, y a ser posible ayudar a democratizarlo. Por eso hace dos años que organiza en el CCCB el Muted, un evento que contiene desde conciertos de música silenciosa a un cocktail en el que no está permitido hablar. Por eso también, y porque está harto de oír continuamente música insustancial, presentó en el pasado Sónar su sello Silence Science, el único en el mundo dedicado a la investigación y el disfrute de la combinación de música más silencio. Para Tres el silencio no es sólo la ausencia de sonido, sino la estructura sobre la que éste se sostiene y organiza, algo que también argumenta Jeff Mills a través de su sello Axis, y que de alguna forma u otra han defendido y explorado músicos de la talla de John Coltrane y Miles Davis en el jazz, John Lennon en sus años de post Beatle y John Cage, que compuso una pieza para piano de cerca de cuatro minutos de duración que consistía en levantar la tapa del instrumento y volver a cerrarla transcurrido el tiempo de la composición: silencio absoluto. Pero aunque planteamientos tan extremos como el de Cage han inspirado enormemente el trabajo de Silence Science, sus discos combaten el exceso de información de una forma más sibilina, desde dentro. Sus hasta ahora dos referencias ofrecen la posibilidad de la tercera vía: ante la dictadura de la dicotomía -o pongo un disco o no pongo nada-, Tres publica discos que suenan a ratos. La primera referencia, el ambicioso ‘The Conceptual High Volume Silence’, viene firmada, entre otros, por Hell, Surgeon, Ángel Molina, Pooley o Beroshima, y es el resultado de un reto que Tres propuso a los DJs con los que habitualmente trabajaba: dejarse por un día de hacer ruido y componer una pieza alrededor de la idea del silencio. Los convocados dieron forma a un disco de resultado irregular y escucha difícil, que alumbra algunos de los que pueden ser caminos a seguir en el futuro. El segundo disco, “67” OF S.I.L.E.N.C.E.’’, elaborado por el propio Tres, resulta un delicioso encuentro sonoro -de música de cámara a bajos de dub- igualmente coherente con el principio del sello, pero de escucha mucho más agradecida en el que pesa tanto el sonido como su contrario, y para el que Tres ha contado con la colaboración de Ámbar, uno de los más inspirados manipuladores de hardware electrónico que hay en España. Está por ver hacia dónde se dirigirá ahora Silence Science, aunque por lo pronto la idea ya ha llamado la atención de Plastikman y Jeff Mills, quienes han demostrado interés en participar en el proyecto. ¿Barcelona, capital mundial del silencio? silence

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Ha pasado un año. Suponemos que más de uno habrá pensado que ya habíamos muerto, y más de dos que dábamos muestras, otra vez, de nuestra falta de seriedad. Si no hemos salido antes es sencillamente por falta de medios económicos (no hay más secretos inconfesables). No os hablaré de experimentos anteriores fallidos (no viene a cuento), pero entre unas cosas y otras (nunca hemos sido mimados por la ‘intelligentsia’, como sí lo han sido algunos subproductos que circulan por ahí) la cosa nunca ha acabado de arrancar. Al ver este nuevo número muchos pensaréis en dónde ha quedado la acuciante falta de capital si da la impresión de haber tirado la casa por la ventana, pero la razón es sencilla: éste es el nº del Sónar (deberíais saber que todo el mundo despierta para esos días ‘mágicos’, y luego vuelve a la hibernación perpetua) y mucha gente se rasca el bolsillo y eso nos permite salir a flote (tendríamos que agradecer eternamente a esa gente su confianza en nosotros), y aprovechando la coyuntura damos un doble salto mortal y nos pasamos al color y a todas las servidumbres a las que te obliga el hecho de intentar ser una revista ‘seria’ (no aburrida) de música popular contemporánea... Y poco más. Hemos empezado a rediseñar Self (la forma y el fondo) y eso nos costará unos números. Sabemos que a muchos no les gustará la refundación y que a otros les parecerá ‘lo más’, pero lo difícil es lo que vamos a intentar nostros: contentar a unos y a otros. LA AUTORIDAD

muertos y resucitados

Coordinador Luciano Álvarez Diseño orangeWorld Publicidad Xavier Vila En este número colaboran Juan Antonio Álvarez, Alberto Balsam, Javier Blánquez, Bonjo, Jesús Brotons, Héctor Castells, Óscar De Luvah, Guillermo Escudero, Juan Manuel Freire, Half Nelson, Paco y Manolo, Marc Piñol, Pablo G. Polite, Raúl G. Pratginestós, Toni L. Querol, Dani Relats, Roger Roca, Germán Sánchez, José Sepúlveda y Tanaka. Edita orangeWorld, S.L. Self Pl. Can Felipa, 3 1ª Planta, 08005 Barcelona, self@orangeworld.es, T+F 93 308 25 94 Publicidad Xavier Vila 93 231 89 55 dexvila@redestb.es Distribución en tiendas Red Musical 93 268 40 35 Impresión F&P Institut Gràfic Depósito Legal B-39.928-95 Self, aunque la comparta, no se hace responsable de la opinión de sus colaboradores. Este número ha sido compuesto con la tipografía Self, creada especialmente por Iñigo Jérez para nosotros.


P///SONAR 2000


P///FIB 2000

Self n16  
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